Autor: jon

UMA GT

 

UMA GT Clima Jacket EVO

Ya sea como prenda de emergencia o para llevarla en el bolsillo trasero, la chaqueta UMA GT Clima ofrece seguridad y protección ante cualquier situación. Para su diseño, utilizan el nuevo tejido Silver Haze de 2 capas que incorpora un tejido de rejilla fino adherido a una membrana hidrofílica. Esta membrana de color plata está confeccionada con partículas esféricas microscópicas que reflejan la luz, por lo que tu visibilidad quedará garantizada.

Los paneles laterales están fabricados con el material flexible Glossy para ofrecerte una cierta elasticidad adicional y libertad de movimiento en el sillín. Asimismo, cuenta con un cuello alto de doble capa para frenar las corrientes de aire en la parte superior, una cremallera entera con sistema de bloqueo que ofrece la posibilidad de ajustarse rápidamente mientras se está en la bicicleta y, finalmente, su diseño regularFit, que logra el equilibrio justo entre superposición de capas y aerodinámica.

 

 

UMA GT Half Shorts EVO

Los culotes UMA GT para mujer están confeccionados con una mezcla de varios tejidos de eficacia comprobada y diferentes técnicas de diseño, lo que da lugar a unos culotes exclusivos. Al igual que el culote Laalalai de alta calidad, está fabricados con tejido Type.439 Diadema, que es excepcionalmente elástico, absorbe la humedad de manera efectiva y ofrece un corte ceñido.

El diseño preciso de esta prenda reside en la confección de la pretina, donde se utiliza material Aerofit transpirable y ultrasuave en la parte frontal, con un tejido doblado sobre sí mismo que facilita la posición correcta de los culotes. Para la parte inferior de las piernas utilizan el mismo enfoque, aplicando un diseño que garantizara la posición correcta de la prenda con un ajuste asimétrico en los muslos. Finalmente, utilizan la badana S7 EVO que es transpirable y ligera para ofrecer un apoyo específico y un confort duradero.

 

 

UMA GT SS Jersey EVO

En ASSOS, perfeccionan continuamente el diseño de los maillots para verano utilizando tejidos más ligeros y transpirables que se ajusten mejor al momento de pedaleo. Son precisamente estos «microajustes» los que hacen que tengas la sensación de que el maillot desaparece cuando extiendes tus brazos hacia el manillar y comienzas tu ruta. Este es el caso de la evolución de el maillot favorito UMA de manga corta, ahora con un diseño mejorado y una mayor ventilación de aire.

Los paneles con ajuste anatómico de esta prenda están diseñados con el corte regularFit y cuentan con tejido Type.112 ligero y de secado rápido. Con triple bolsillo trasero que estabiliza la carga de objetos, un diseño sin costuras para al cuello, y una franja ligera de silicona en el dobladillo trasero para evitar el movimiento de la prenda.

 

UMA GT Summer Half Tights EVO

Los culotes largos UMA GT para verano utilizan tejido Type.429 de eficacia comprobada, ya que se trata de un material muy transpirable y que ofrece una sensación de suavidad en la piel, así como protección solar.

El diseño utilizado para esta zona ha sido el corte regularFit, por lo que son moderadamente ajustados en las zonas que lo requieren, aunque no tanto como otras prendas de corte racingFit.

Asimismo, los paneles de tejido se encuentran estratégicamente situados para que se flexionen con cada pedaleo.

Llevan la badana S7 EVO de espuma viscoelástica de 8 mm de grosor para garantizar un confort total, así como una cintura de 2 capas que recubre con suavidad la zona abdominal y asegura la posición de la prenda sin llegar a oprimir. De igual forma, han diseñado una versión sin badana para crear una prenda versátil que te ofrezca la misma comodidad de ASSOS y que puedas utilizar tanto para los entrenamientos en el gimnasio como para ocasiones más informales o activas.

 

www.assos.com

 

 

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Cuando a principios de los años 80 Ray Sugar Leonard estaba en la cúspide de su carrera deportiva, decían los entendidos que era lo que denominaban “Marketing marvalleous”, una maravilla de marketing; porque gente que no seguía el boxeo sabía perfectamente quién era. Es decir, trascendía como figura el deporte que practicaba llegando a las masas en todas las edades y categorías, y eso es algo que no todo el mundo consigue con la actividad que realiza.

 

El reportaje “El día menos pensado” que ha realizado Movistar sobre la temporada de su equipo ciclista en 2019 trasciende el deporte en cuestión. Son ya unos cuantos los amigos que no siguen nada el ciclismo que me han comentado que lo han visto totalmente pegados al televisor, como si de una buena película se tratara. Devoraron los seis capítulos de esta mini serie con interés y asombro, otorgándole al final una muy buena nota. Ni que decir tiene lo que esto supone para los que sí seguimos la temporada ciclista y nos gusta este deporte en cualquiera de sus vertientes, cicloturista o profesional. A través de las grandes pruebas del calendario del equipo, nos sumergimos en lo que supone preparar, planificar, buscar estrategias y tratar que un colectivo sea una piña en la siempre difícil tarea de llevar un grupo humano, con intereses particulares que en un momento dado pueden chocar con el interés grupal o colectivo. De eso trata “El día menos pensado” de la gestión de personas, que en este caso son ciclistas profesionales del más alto nivel que compiten en las mejores carreras del calendario profesional.

 

La siguiente pregunta es obligada y merece también una respuesta. ¿Cómo el equipo ciclista Movistar se ha prestado a desvelar sus secretos e intimidades y mostrarlas al público sin censura, sin apenas cortes (alguno me consta que ha habido)?

La respuesta es sencilla, el equipo ciclista no es más que una sección dentro de lo que es la empresa, luego la realización y la emisión de este reportaje viene de órdenes de arriba, no de la dirección del equipo. A buen seguro que al máximo responsable del mismo, Eusebio Unzue, este reportaje no le habrá hecho mucha gracia, aunque trate de disimularlo públicamente en las entrevistas que ha concedido tras su emisión. Él hubiera hecho a buen seguro un publi-reportaje más al estilo del que presentaron el año pasado sobre el 40 aniversario del equipo ciclista que con distintos nombres pero bajo una misma dirección lleva todo este tiempo en el pelotón internacional, siendo uno de los históricos y más longevos, sino el que más, de todos los que en este momento forman la serpiente multicolor que compite por la carreteras de todo el mundo. Un reportaje así si está destinado al consumidor de ciclismo, y por eso aquel causó el revuelo que causó, y éste ha causado el revuelo que ha causado.

 

No pretendo hacer un spoiler y por tanto no voy a comentar nada al respecto. Hay gente que sale muy retratada en mi opinión. Unos para bien y otros para mal.

 

Como suele decirse, júzgalo tú mismo, por eso invito a todos, aficionados o no, a disfrutar de esta pequeña serie de seis capítulos cortos (no llega ninguno a la media hora) que te sumergen en la siempre complicada tarea de la gestión humana. Además, creo que ni adrede, se hubiesen podido dar tantas circunstancias dentro de las respectivas carreras, que muestran con detalle a cada uno de los protagonistas y sus respectivos comportamientos.

Por Rubén Berasategui

 

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Monumento a Manuel Sanroma en Almagro

El 19 de junio de 1999, Manuel Sanroma, uno de los sprinters más prometedores del pelotón ciclista nacional con tan solo 22 años, sufría un terrible accidente mortal cuando estaba disputando a más de 70 km/h el sprint final en la etapa de la «Volta Ciclista a Catalunya» que finalizaba en Vilanova i la Geltrú.

Tras la muerte de «Lolo», como le llamaban sus amigos y familiares, se pensó en Almagro, su ciudad natal, en rendirle un merecido homenaje en recuerdo a su memoria. Pensaron dedicarle un monumento que se instalaría en el recinto ferial. El monumento se sufragó por suscripción popular y, tras dos años de trabajo, el genial escultor de Valdepeñas, José Lillo Galiani, pudo culminar su obra inaugurándose el 28 de octubre del 2002.

El conjunto escultórico consta de una punta de flecha en acero inoxidable que sugiere velocidad, con una longitud de 7,8 m por 2 m de anchura y sustenta a un grupo de cinco ciclistas en bronce de 2,20 m de altura. Encabeza el grupo, en actitud de victoria, la figura de Sanroma en modelado clásico.

Los cuatro ciclistas que le acompañan, plasmados en forma fuertemente expresionista, potencian el movimiento, agresividad y dramatismo de la acción, y sobre todo, la velocidad, con la repetición de ciclos en las últimas ruedas. Todo el monumento descansa sobre un enorme piñón de bicicleta en acero, adosado a una base granítica y con una altura total del conjunto de 6 m.

 

Monumento a Pantani en la Fauniera

Otro lugar para recordar a Marco Pantani: un monumento ubicado a 2481 m de altitud en el Colle Fauniera, en la zona de Cuneo.

La estatua dedicada al Pirata se trata de un busto de mármol negro de Ormea y es obra del rumano Olaru Benone, que lo elevó hasta lo más alto de una de las subidas más famosas entre los tifosi.

En la Fauniera, Marco reconquistó la maglia rosa en el Giro del 99, gracias a su vuelo hacia la historia, y su estela nos recuerda una de sus empresas más bellas cuando el 29 de mayo de aquel año arrebatara el maillot de líder a Paolo Savoldelli.

Por este motivo, Ferruccio Dardanello, director del club ciclista de Cuneo, impulsó esta iniciativa porque “querían recordarlo de esta manera”. El monumento se presentó oficialmente el 15 de abril de 2004 en el teatro social de Alba (Cuneo), durante la conferencia de prensa que presentó la primera etapa de aquel Giro: la Genoa-Alba, de 149 km.

De este modo, su escultura fue instalada pocos meses después de la muerte del Pirata, en el verano de 2004.

Cada año, el monumento es destino de peregrinaje para miles de aficionados al ciclismo que viajan hasta las rampas más duras de la Fauniera para rendir sentido homenaje a uno de los ciclistas más queridos de la historia del deporte italiano. Sin embargo, algún vándalo quiso ofender al mito arrancándole parte de su oreja izquierda. Un idiota que cicatrizó a “un chico triste pero mucho más fuerte que los otros”.

 

El Gigante del Tourmalet

La escultura, obra del francés Jean-Bernard Métais, es el último ciclista de la monumental  La grande Boucle del mismo autor, una composición de 8 ciclistas que está instalada en la Autopista A64 a su paso por los Pirineos, en homenaje al Tour de France. El Gigante se erige en la memoria de Octave Lapize, el primer ciclista en coronar el Tourmalet el 21 de julio de 1910, en la etapa Luchon-Bayona de 326 km que ganó invirtiendo un tiempo de 14 horas y 10 minutos, entrando el Tour aquel día en otra dimensión: la alta montaña.

El 21 de julio de 1999 Octave  fue instalado en los 2115 m de altitud de la mítica cima, habiendo sobrevolado antes el cielo de los Pirineos y preparado para saludar a todos los esforzados de la ruta que se acerquen hasta él para conocerlo: un gigante montado en su bici de acero, en posición de «bailón» y actitud escaladora, pedaleando de pie sobre los pedales, con la mirada fija en la montaña, mostrando en su rostro el esfuerzo, transmitiendo sufrimiento y, agravado por su desnudez, autentificando la puesta en escena. Su austeridad absoluta magnifica el entorno, dando belleza y valor a la gesta deportiva.

La bella obra mide 3 m de altura por 2,40 m de largo y pesa unos 350 kg. Esta monumental escultura tiene una peculiaridad que puede que sea exclusiva en el mundo: ¡es la única que conocemos que cambia de ubicación según las estaciones!

 

Por Jordi Escrihuela

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Corima presenta la última evolución de sus MCC DX, se trata de unas ruedas de carbono para frenos de disco en las que se consigue aunar ligereza, rigidez, aerodinámica y una buena manejabilidad.

 

 

 

Las MCC DX salían al mercado en 2010, y desde entonces no ha parado su evolución. Fabricadas a mano en Francia, están disponibles en versiones Tubeless Ready y Tubular, y con dos alturas de llanta: 32 y 47 milímetros.

Todas llevan llanta, radios y bujes de carbono. La llanta tiene una anchura de 26 mm. Cada rueda lleva 12 radios (6 a cada lado) y para su montaje se utiliza el sistema D2T, Double Torque Technology.  Este diseño ayuda a las propiedades aerodinámicas que mejoran en un 9% en la rueda delantera y en un 18% la trasera, respecto a la versión anterior.

El diseño y la disposición de los radios en forma de Y han sido claves para reducir la resistencia al aire.

La ligereza teniendo en cuenta que hablamos de ruedas para disco, es otra de sus grandes virtudes.

 

 

 

La tecnología Torsion Box caracterizada por su relleno de espuma y un refuerzo horizontal de fibra de carbono el interior de su llanta es otra de las características novedosas y una garantía para dotar de gran rigidez a las ruedas.

 

MODELOS

Llanta 32mm

Tubeless

Pesos: Delantera: 615 gr Trasera: 810 gr

Precio (juego): 3.549 € (4.047 € con rodamientos cerámicos)

 

Tubular

Pesos: Delantera: 550 gr Trasera: 745 gr

Precio (juego): 3.199 € (3.697 € con rodamientos cerámicos)

 

 

 

Llanta 47 mm

Tubeless

Pesos: Delantera: 680 gr Trasera: 870 gr

Precio (juego): 3.569 € (4.147 € con rodamientos cerámicos)

 

Tubular

Pesos: Delantera: 580 gr Trasera: 760 gr

Precio (juego): 3.299 € (3.797 € con rodamientos cerámicos)

 

 

 

https://www.corima.com/

 

 

 

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Santuario della Madonna del Ghisallo (Italia)

Magreglio es un menudo pueblo de la provincia de Como, en la región de Lombardía, con apenas 640 habitantes, pero es bien reconocido entre los cicloturistas de todo el mundo porque en este lugar está ubicado el bello y pequeño Santuario della Madonna del Ghisallo, que fuera proclamada patrona universal de los ciclistas en 1948 por el papa Pío XII.

La iglesia es un lugar de culto para el ciclista, repleto de recuerdos, historia y hazañas de los esforzados de la ruta, y ha sido escenario en numerosas ocasiones de diversas etapas del Giro de Italia y, cómo no, sobre todo del Giro de Lombardía (muy cerca de aquí está la temible ascensión al Muro di Sormano).

En el interior del santuario podemos encontrar bicicletas históricas de Coppi, Moser o de Merckx, y de sus paredes cuelgan toda clase de objetos relacionados con el ciclismo desde maillots, banderines, gorras, bicis de todo tipo: un auténtico museo que además dispone de la mayor colección de maglias rosas del mundo y un enorme archivo audiovisual.

En el exterior, podemos contemplar los bustos de los históricos Coppi y Bartali, así como una estatua de unos ciclistas que nos saludan y nos invitan a entrar a un lugar que cualquier amante del ciclismo que se precie de serlo debería visitar al menos una vez en su vida. Impactante.

 

Via Fignon en Barèges (Tourmalet)

Todos los primeros sábados del mes de junio se efectúa la ceremonia de ascensión del Gigante del Tourmalet que sirve de pretexto para celebrar una gran fiesta del cicloturismo: la «Montée du Géant» en la que se trata de acompañar la estatua del Gigante los 30 km de distancia que lo separan de su domicilio invernal hasta sus cuarteles de verano en el Col du Tourmalet. La marcha sirve además para inaugurar la nueva temporada cicloturista con la apertura del puerto.

Fue con motivo de esta deportiva manifestación en junio 2011, que contó con la presencia de grandes campeones ciclistas como Bernard Hinault o nuestro Miguel Indurain, para además rendir homenaje a Laurent Fignon, «el profesor», doble vencedor del Tour (1983-84) fallecido el año anterior, el 31 de agosto de 2010. En su memoria, esta celebración fue rebautizada como «Souvenir Laurent Fignon», ya que además siempre fue un gran embajador de Hautes-Pyrénées y porque en Pirineos fue donde llevó a cabo sus mejores actuaciones. También en su nombre y con la presencia de su hijo Jérémy y su esposa Valérie,  fue inaugurada una nueva ruta para ascender el Tourmalet (por la vertiente de Barèges) exclusiva para cicloturistas: 4,190 km de longitud y 200 m de desnivel que llevaría el nombre de «Via Laurent Fignon».

Se trata de un tramo de carretera solitaria, sólo compartida con algunas ovejas, y que si no lo remediamos, puede caer fácilmente en el olvido por falta de mantenimiento.

 

Memorial a Pantani en el Mortirolo

En la vertiente de Mazzo in Valtellina se inauguró una escultura singular en recuerdo a Marco Pantani, objeto de peregrinaje por parte de los “cicloamatori”, un memorial de hierro en el que nunca faltan ramos de flores.

La idea nace de una iniciativa creada por Felice Gimondi y otros ex ciclistas italianos como Bugno o Chiappucci, que piensan en construir un monumento dedicado al Pirata.

La escultura tendría que caracterizarse por elementos claramente reconocibles y relacionados con la figura de Marco, destacando el espíritu aventurero y heroico del Pirata en su terreno favorito: el ascenso extremo. Recordarlo en el Mortirolo era lo más justo: se trataba de “su” montaña.

Gracias a la aportación de Bianchi, el artista elegido dispondría de 10.000 euros para su construcción. Se habría de ubicar en uno de los tramos más significativos de la ascensión al Mortirolo y tenía que ser bien visible e identificable.

El proyecto enviado por los artistas Michele Biz, Alessandro Broggio y Alberto Pasqual sería el escogido: una hoja de acero inclinada, fijada «cantilever» a una de las paredes en una de las curvas más exigentes del Mortirolo. Y en un pedestal la figura de Pantani, de forma tridimensional y con su postura más clásica y competitiva: de pie sobre los pedales, las manos en la parte baja del manillar y con su mirada buscando a los rivales que había dejado atrás. Según los autores “quisimos recordarlo de una manera sencilla y franca, buscando la pureza del gesto que lo hacía diferente del resto”.

 

Por Jordi Escrihuela

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VENTAJAS Y BENEFICIOS DE LOS PLATOS OVALADOS LÍDERES

 

Al utilizar platos ovalados Absolute Black vas a consumir menos energía a igual potencia, podrás pedalear durante más tiempo o más rápido. Cuanto más alto escalas más esfuerzo tienes que poner en el pedal, es por eso que es muy importante maximizar la eficiencia y la efectividad y podéis maximizar ambas cosas utilizando los platos ovalados Absolute Black.

 

 

 

¿FUNCIONAN LOS PLATOS OVALADOS?  

Los platos ovalados funcionan porque los ciclistas no producen una fuerza igualitaria a través del movimiento del pedaleo. Aunque cueste creerlo un plato circular no transfiere el torque a tu rueda trasera de manera tan pareja como un ovalado. Los platos ovalados funcionan en conjunto con la fisiología natural del cuerpo humano. Los platos ovalados maximizan la sección del pedaleo donde la fuerza es producida y minimiza la resistencia cuando no hay fuerza. Como consecuencia con los platos ovalados incrementa la habilidad del ciclista para rodar con una entrega de la fuerza más fluida, lo que se sentirá más suave en las piernas durante una escalada.  Vas a sentir que tu pedaleo se vuelve más redondo con un plato ovalado que con un plato circular.

¿DÓNDE SON MÁS EFECTIVOS: EN CARRETERA O EN MTB?

Con la bicicleta de montaña notarás más efecto de los platos ovalados, sobre todo en los terrenos más técnicos e irregulares, donde podrás rodar con menos dificultad y mayor tracción. En MTB donde los cambios de ritmo son contantes por las irregularidades del terreno, tendrás un pedaleo más constante si lo comparas con los platos redondos. Un pedaleo más fluido que os ayudará en zonas de piedras, incluso en recorrido con barro o arena, que os ayudará a encontrar la tracción y cadencia correcta.

VENTAJAS PLATOS OVALADOS vs PLATOS REDONDOS
  • Desaparición del punto muerto. El principal inconveniente de los platos redondos es que hay un momento durante el pedaleo que no se ejerce ninguna fuerza. Problema que queda solucionado con los platos ovalados.
  • Pedaleo más suave y constante. Los platos ovalados reducen los picos de cargas en las articulaciones de la rodilla, los ciclistas que los utilizan sienten una gran reducción del estrés en dichas articulaciones y esto nos permite mantener cierto nivel de esfuerzo durante más tiempo. Aumentando la velocidad promedia.
  • Los platos ovalados mejoran la capacidad de aceleración y la cadencia del pedaleo.

 

Para disfrutar de estas ventajas, es importante que tengas en cuenta que necesitarás un periodo de adaptación, ya que cambiarás tu forma de pedalear y podrás tener algunas molestias musculares en los primeros kilómetros.

 

 

POR QUÉ USAR LOS PLATOS OVALADOS ABSOLUTE BLACK

El movimiento de los platos ovalados está creciendo rápidamente en todas las disciplinas del ciclismo. Esta tendencia está liderara por Absolute Black, líder mundial en platos ovalados.

Sin embargo, no todos los platos ovalados comparten las mismas características de performance que tienen los platos ovalados Absolute Black. La sincronización y la morfología del ovalo son las partes más cruciales de cualquier diseño de plato ovalado. Absolute Black desarrolló durante tres años el diseño para obtener la morfología y el timing perfectos – asegurándose que la calidad de pedaleo de sus platos ovalado sea superior la de los platos ovalados de otras marcas.

Mientras la mayoría de las marcas mantienen el mismo timing (posición de la biela respecto al ovalo) y morfología a lo largo de todos sus tamaños (es más barato y consume menos tiempo de desarrollo e investigación) Desde Absolute Black están convencidos de que cada tamaño de plato requiere ser sincronizado a medida, optimizado y perfeccionado para el pedaleo. Por ejemplo, cuando más pequeño es el tamaño del plato ovalado más grande es el ovalo que lo conforma ya que tiene que ayudar a escalar subidas más empinada de manera más efectiva.

La creencia en el desarrollo ha convertido a Absolute Black en el mayor productor de platos ovalados del mundo. Hay que tener una cosa clara, no todos los platos ovalados son iguales a un plato Absolute Black.

 

www.alpcross.com

 

www.cjmsport.com

 

 

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La Virgen de Dorleta (Guipúzcoa)

A pie de carretera, un kilómetro antes de coronar el Alto de Arlaban, una suave y preciosa ascensión muy frecuentada por los cicloturistas vascos, a 587 m de altitud y en el municipio de Salinas de Léniz (Guipúzcoa), encontramos este auténtico tesoro del cicloturismo, donde se alza un “santuario”, un monumento con la imagen de la Virgen de Dorleta, proclamada como “Patrona de los ciclistas españoles” el 28 de agosto de 1960, cuando los cicloturistas bilbaínos Luis y Ángel Serrano y el vitoriano José Luis Sáenz de Olazagoitia, volvían de Roma con sus bicis portando la declaración canónica del Papa Juan XXIII como patrona de los ciclistas.

A sus pies, sea invierno o verano, nunca faltan flores frescas y otras ofrendas de los ciclistas, y una frase grabada en la piedra: “María, Reina del mundo, protege a la tierra recorrida en todas las direcciones por los ciclistas amantes de la naturaleza”.

Hoy en día la devoción sigue en pie, y se pueden ver cientos de recuerdos de todo tipo de muchos clubes venidos de todos los rincones del país, depositados en señal de agradecimiento y como ofrenda a nuestra patrona.

 

El lugar, como no podía ser de otra manera, es punto de encuentro de muchos ciclistas que inician desde aquí sus salidas y es habitual que muchos clubes comiencen la nueva temporada viniendo hasta Arlaban, para pedirle protección a la Virgen.

 

 

Estela a Coppi y Bartali en el Izoard

A más de 2000 m de altitud, cuando desaparece la vegetación, quedando algún pequeño y solitario abeto, es cuando aparecen los colmillos de la fiera: las cargneules, las rocas de piedra caliza formadas hace 40 millones de años que la erosión ha ido moldeando a su antojo en forma de monolitos, crestas y dientes cariados, incluso con un cierto color amarillento producido por el óxido.

 

Justo en este punto, un 18 de julio de 1949, dos campeonísimos como Bartali y Coppi, realizan juntos una gran exhibición, entendiéndose y dándose relevos a la perfección para meterle 5 minutos a Robic, que les perseguía sin poder hacer nada. Podéis rememorar esta gesta, y de paso echaros unas fotos, en la estela dedicada a Louison y Fausto: unas placas con sus efigies -costeadas por los lectores de L’Equipe-, están  fijadas en una cargneula, en el lado sur del inquietante Izoard.

 

La Casse Déserte es un lugar inmutable, que queda a la espera de poder devorar al atrevido cicloturista que se acerque hasta aquí.  Hasta Merckx padeció aquí el poder telúrico de este austero terreno. En el Tour del 72 sufrió un desmayo, perseguido por Ocaña. Solo le pudo aventajar en 1’ 31” en Briançon. Aquel día el belga confesaba que “me habían hablado de la Casse Déserte y de la estela de Fausto Coppi en uno de sus peñascos, pero yo no he visto nada, lo siento, andaba demasiado ocupado”.

 

El Velódromo de Roubaix (por Claudio Montefusco)

El viejo Velódromo de Roubaix ha sido desde 1943 (solo con 3 años de excepción: 1987-1988-1989) el lugar donde termina la París Roubaix después de tantos años, aunque justo al lado se haya construido el nuevo velódromo cubierto Jean Stablinski. El encanto del Velódromo de Roubaix es el encanto de lo decadente, de lo clásico. Ver el velódromo en directo es una mezcla de excitación y decepción. Lugar mitificado por todos los amantes del ciclismo y sin embargo es una instalación fuera de su época.

 

Rodar por su cemento y probar la inclinación de sus curvas es sentirse finisher y sentirse profesional por un día. La alegría de los diversos grupos que terminan la prueba es inmensa. Unos levantan los brazos, otros imitan el famoso gesto de Museeuw en el año 2000.

 

Justo a la entrada del velódromo hay un sencillo monumento, que representa un adoquín, cómo no, que conmemora los 100 años de celebración de la París Roubaix. Un adoquín gigante que es el símbolo de la prueba y que se instaló aquí en el año 2002 coincidiendo con su centenario, que ha pasado a ser otro de los puntos de peregrinaje de cicloturistas de todo el mundo.

Otro anacronismo. Desde 2003, el nombre de todos los vencedores en Roubaix se halla grabado en unas placas que identifican no las duchas, sino unas minicabinas individuales donde el sábado se cambian los cicloturistas y el domingo los profesionales. Unas austeras duchas donde limpiar el polvo, el sudor, el barro y recordar la gloria y la miseria de una de las carreras más bonitas que existe en el calendario internacional.

 

Por Jordi Escrihuela

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Monumentos, estelas, placas, estatuas, hitos, santuarios… las carreteras de media Europa están llenas de recuerdos ciclistas, lugares al exterior, en plena naturaleza, rodeados de madera y de viento, pequeños museos al aire libre que nos muestran la historia de nuestra “pequeña reina” y de todos los que tuvieron relación con ella.

Existe toda una geografía por recorrer a través del ciclismo. Rincones donde el tiempo se para y en  los que podemos leer la leyenda de este sufrido deporte, que nos recuerdan numerosas batallas vividas en forma de fama y de gloria, pero también de fracaso y expiación, de lágrimas y de sangre.

La tradición manda y siempre se opta por rememorar lo que sucedió en el mismo lugar y, si prestamos atención, seguro que escucharemos los susurros que se desprenden de estos sitios envueltos en la épica, el mito y la epopeya del ciclismo, y que nos hablarán de victorias y derrotas, de gigantes de la ruta y esforzados de la carretera que dejaron sus huellas, imborrables, para lo bueno y lo malo, para ser recordados con el paso del tiempo.

Hay cientos de ellos repartidos en las alturas de muchos puertos, cimas y cumbres de Francia, Italia o España, pero hemos querido escoger, unos cuantos que os iremos presentando. Son lugares de cultura ciclista, que no te debes perder, sobre todo si visitas estos pueblos y montañas que te proponemos, en los que hacer un alto en el camino es casi una obligación, para bajarte de tu bici y, con mucho respeto, rendirles pleitesía con devoción y admiración.

 

 

Bicicletas gigantes del Aubisque

Tres enormes bicicletas cada una con los colores de los maillots del Tour: una amarilla, otra verde y, cómo no, la blanca con lunares rojos de rey de la montaña, colocadas por deseo expreso de la Oficina de Turismo de Gourette «pour saluer le courage des milliers de cyclos qui franchissent tous les ans ce col mythique. Aujourd’hui il y a des photos du sommet avec les vélos et le somptueux panorama du Cirque de Gourette dans le monde entier…»

Fueron fabricadas con ocasión de la celebración de la 16ª etapa del Tour entre Orthez y Aubisque-Gourette, el 25 de julio del 2007, ganada por el danés Rasmussen. Los encargados de los trabajos y de dar forma a las bicis fueron los propios operarios de la empresa E.P.S.A. (Etablissement Public des Stations d’Altitude) que gestiona el dominio esquiable de la estación de Gourette.

Enmarcadas por un paisaje espectacular con bellas vistas, el deseo de los cicloturistas que llegan hasta aquí es fotografiarse junto a ellas, con poses para todos los gustos, pasándoselo fenomenal, riendo y bromeando. No es para menos: junto a ellas parecemos todos muy pequeños.

 

 

 

El Anillo de Arcalís (Andorra)

Es obra del escultor Mauro Staccioli, un italiano nacido en el pueblo toscano de Volterra, por encargo de la Caixa Andorrana de Seguretat Social para celebrar su 25 aniversario en el año 1991.

En Andorra, ascendiendo el precioso puerto de Ordino-Arcalís, con más de 20 km de subida ininterrumpida para salvar 1200 m de desnivel y alcanzar el Anillo, a apenas un kilómetro de finalizar la subida, se nos muestra majestuoso, magnífico. De cerca impresiona aún más: un gigantesco aro de color rojizo, de unos 12 m de diámetro, que se eleva a 2170 m de altitud. Ahí está, como si de una puerta estelar se tratara, esperando que alguien la cruce al otro lado.

A medida que nos vamos acercando, da la sensación de que una gigantesca rueda viene rodando montaña abajo. Un efecto sorprendente.

Según su autor, el Anillo representa la alianza entre el arte, el sentido de la vida y el paisaje, y ayuda a descubrir la imagen real, la verdadera perspectiva del entorno en el cual está enclavado. Para Staccioli la finalidad principal del Anillo no es la estética, sino que lo que intenta es que el espectador, en este caso el ciclista que llega hasta aquí influenciado y atraído por su indudable magnetismo, se interrogue y se haga preguntas, se cuestione el porqué de las cosas.

 

 

In Memorian a Antonio Martín en Barranco de Guayedeque (Gran Canaria)

La subida al Barranco de Guayadeque, reserva natural de uno de los valles más verdes y bellos de la isla de Gran Canaria, con todo tipo de especies tropicales, es también una de las más duras con sus 9 km de ascensión y numerosas rampas por encima de los dos dígitos sobre todo en su tramo final.

Cuando por fin lleguemos al merendero y área recreativa, es cuando encontraremos un tesoro medio escondido: el Monolito In Memorian a Antonio Martín Velasco, algo oculto por unas plantas llamadas tabaibas, justo en el centro del Barranco.

Podemos recordar  aquel maldito día de febrero de 1994 en el que Antonio Martín, de 23 años, la joven y firme promesa del ciclismo español, nos dejaba en la carretera después de sufrir un terrible accidente mortal, cuando volvía de su rutinario entrenamiento a su casa de Torrelaguna.

El año anterior, en diciembre, había participado en la edición de la Vuelta a Maspalomas, dejándoles una profunda huella por su trato exquisito, cercano, cariñoso y amable con todos.

Cuando falleció les dejó un gran vacío y una profunda tristeza, y Ángel Bara, el organizador, enseguida pensó en poderle rendir un sentido homenaje. Y qué mejor sitio que este Barranco de Guayadaque. Se puso en contacto con el Ayuntamiento de Agüimes, con su concejal de deportes y su alcalde, y desde el primer momento apoyaron la idea. Así fue como se instaló esa enorme roca, en la que el periodista José Antonio Díaz le dedicó la siguiente inscripción:

Una lágrima por un hombre, un recuerdo por el ciclista

ANTONIO MARTÍN In memorian

Agüimes, año 1994

 

Por Jordi Escrihuela

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El festival ciclista Sea Otter Europe Costa Brava-Girona Bike Show 2020 se aplaza y se celebrará del 25 al 27 de septiembre

 

La crisis sanitaria provocada por el COVID-19 obliga a la organización a mover las fechas previstas para el mes de mayo, y lo traslada hasta otoño de este mismo año

 

La cuarta edición del festival ciclista Sea Otter Europe Costa Brava-Girona Bike Show, que debía celebrarse del 29 al 31 de mayo, ha quedado aplazada como consecuencia de la crisis sanitaria provocada por el COVID-19. La organización ha anunciado que se pospone hasta el otoño y se celebrará el fin de semana del 25 al 27 de septiembre de 2020, en Girona y la Costa Brava.

Esta decisión se ha tomado dos meses antes de la fecha prevista de celebración, por causas ajenas a la organización, ante las circunstancias de propagación del COVID-19 y por la incertidumbre que provoca en estos momentos un escenario tan multitudinario como es Sea Otter Europe. La edición del 2019 cerró con un balance de más de 60.000 visitantes, 400 marcas expositoras y 6.100 ciclistas en las diferentes pruebas, un volumen de personas que a día de hoy es difícil poder gestionar con las máximas garantías de salud y seguridad.

 

Al mismo tiempo, muchas de las marcas de la industria ciclista presentes en este festival internacional, así como gran parte de sus visitantes son extranjeros. La afectación del virus en todo el mundo es tan global que generar su desplazamiento, a la vez que complicado, sería una irresponsabilidad ante el objetivo prioritario de detener la propagación de la pandemia. A esto se le suma el estado de alarma decretado y las medidas restrictivas vigentes, que no permiten afirmar que el evento pueda celebrarse a finales de mayo con todas las garantías.

En segundo término, el apartado deportivo de Sea Otter Europe, que reúne a los mejores ciclistas del mundo de diversas disciplinas, también se vería muy perjudicado por la inestabilidad actual del calendario de carreras UCI y del circuito mundial Gran Fondo World Tour.

 

La organización de Sea Otter Europe agradece a la Diputación de Girona, Patronato de Turismo Costa Brava-Girona, el Ayuntamiento de Girona y la Agencia Catalana de Turismo de la Generalitat de Catalunya su predisposición para facilitar la celebración del evento el próximo septiembre. Asimismo, quieren subrayar el apoyo y comprensión recibidos por parte de los patrocinadores del festival y de las cerca de 250 marcas de todo el mundo que ya habían confirmado su presencia en la cuarta edición de Sea Otter Europe.

 

Girona, 30 de marzo de 2020

 

 

 

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París, 17 de octubre de 1995.  La expectación es muy alta. Acaba de presentarse la próxima edición del Tour. El del 96 será un Tour de Francia más, pero no es un Tour cualquiera. Un record histórico y casi imposible de superar puede ser batido. Si todo discurre con normalidad, el próximo mes de julio en la línea de salida habrá un corredor que puede conseguir romper una barrera hasta ahora infranqueable y convertirse en el corredor más laureado en la historia de la carrera más importante del mundo, el Tour.

 

Tras la presentación, los periodistas esperan ansiosos las primeras impresiones del principal protagonista. Preguntas habituales: ¿cómo valoras el recorrido?; ¿qué es lo que más te ha llamado la atención?; vuelve la cronoescalada, ¿qué te parece? El respeto que la carrera francesa tiene por Miguel Indurain es muy grande. Una de sus etapas, quizás la etapa estrella, va a terminar en Pamplona, y surgen también muchas cuestiones al respecto. Pero hay un periodista que hila muy fino y pregunta a Miguel por un puerto en concreto que se sube en esa etapa. El por entonces desconocido puerto de Larrau, que hace frontera entre Francia y España y que introducirá al pelotón del Tour en España, y más concretamente en la provincia de Navarra.

 

“Miguel, ¿conoces Larrau?, ¿qué opinión te merece?

 

Su respuesta en aquel momento fue un tanto enigmática. “¿Larrau?, preguntadle a Pruden”

 

Y eso hemos hecho nosotros, quizás con demasiado retraso, pero pudimos charlar con Prudencio Indurain (Villava, 1968) para que nos desvelara de primera mano qué es lo que Miguel quiso decir con esa respuesta.

 

Historias sobre los hermanos Indurain hemos leído y escuchado muchas, pero como suele ocurrir con estos temas, unas cosas se magnifican, otras se cambian un poco, o mucho, dependiendo del mensajero. Anécdotas, sucesos…, algunas, y en función de los personajes en cuestión, pasan a ser pequeñas leyendas; otras no dejan de ser batallitas o pequeños chascarrillos.

Eso es precisamente lo que tratamos de narrar y contar, buscamos el nexo de unión entre un puerto y un ciclista con una historia de por medio. Puede que a veces esa historia se desarrolle en plena competición, pero no va a ser este el caso, pues la historia que vamos a narrar a continuación ocurrió en un entrenamiento, uno de tantos que habrán hecho juntos los dos hermanos a través de las solitarias y tranquilas carreteras navarras y que confluían con la frontera francesa a través del puerto de Ibañeta. Normalmente no llegaban tan lejos, pero aquel día Miguel le tenía reservada sin saberlo una sorpresa inesperada a Pruden. Y luego el puerto de Larrau se la tuvo reservada a Miguel y a todos los aficionados que descubrimos esta colosal ascensión en el verano de 1996.

 

Prudencio Indurain y el puerto de Larrau

 

 

 

Hoy en día pinchas en el buscador “col de Larrau” y acto seguido aparecen distintas altimetrías, fotografías y muchísima información al respecto. Pese a que el Tour de Francia sólo lo ha ascendido en dos ocasiones (la comentada de 1996 y en 2007). En el equipo de ZIKLO siempre lo hemos tenido en mente y ha sido destino de más de una aventura, pero ¿y su historia?  Queríamos saber qué había detrás de aquella enigmática respuesta de Miguel aquel lejano día de 1995, y de paso conocer a Pruden Indurain, que como corredor siempre ha sabido estar en su sitio y esto a veces, siendo hermano de quien eres, no es tan sencillo.

 

Tuvimos una larga y agradable conversación con Pruden, pero centraremos este artículo en la pregunta: ¿Cuál es tu historia con Larrau, y por qué Miguel nos dijo a todos que te preguntáramos a ti?

De siempre habíamos escuchado que Miguel se preparaba el último mes para el Tour en la Selva de Irati, y que subía por esta carretera…, y luego estos puertos. Siempre nos han extrañado esas historias. Irati en aquel tiempo vete tú a saber cómo estaría. Ese laberinto de carreteras siguen siendo a día de hoy un misterio, pese a que muchas de ellas se han arreglado y presentan mejor estado. Pensar en que Miguel se metía allí hace 25 años y no salía de allá para preparar el Tour, fue algo con lo que siempre nos mostramos escépticos.

 

Pruden nos lo confirma. “¿Irati? Rara vez. ¿Esta u otra carretera? Jamás, quizás de pasada”.

 

Nos detalla un poco los recorridos habituales que solían hacer juntos.

 

¿Con eso era suficiente? – preguntamos

 

“Con eso, al ritmo al que íbamos, era más que suficiente”.

 

Un recorrido habitual y que repetían mucho era el de salir de casa y tomar dirección Roncesvalles por Erro, Mezquiriz, para subir Ibañeta y entrar en Francia. Bajar, y acto seguido por Saint Etienne de Baigorri subir Izpegi, descender a Elizondo y de ahí había dos alternativas. La primera era subir Belate y por tanto luego regresar por la general a casa (no solían subir Artesiaga porque estaba en mal estado). Lo malo de esta vuelta es que luego les obligaba a muchos kilómetros de nacional. La otra alternativa: llegados a Elizondo era tirar por Doneztebe y Saldías, endureciendo la parte final en kilómetros y desnivel.

 

Dejemos a Pruden que retome el relato sobre el día en cuestión: “No me acuerdo del año, tengo que mirarlo, lo tengo apuntado. Lo apuntaba todo: kilómetros, sensaciones, cómo había acabado. Lo miraré y te lo diré, pero era seguro sobre el año 94 o 95. Antes de que se presentara en el Tour. Recuerdo que luego fuimos en el 96, ya con todo el equipo, e hicimos la etapa entera, pero esto que te cuento fue anterior”.

“Aquel día recuerdo que nos salieron casi 300 km. No llevábamos comida y de agua íbamos justos. Conocíamos las fuentes de los lugares próximos y allí solíamos parar, pero de comida nada de nada. Al llegar al punto habitual bajando Ibañeta y donde solíamos coger dirección Izpegi, Miguel me dijo de tomar otra dirección: recordaba haber subido un puerto por esa zona en un Tour y que enlazaba luego con otro puerto que había descubierto observando unos mapas militares, a través del cual se volvía a entrar en Navarra y que luego podían por ahí regresar a casa. Sin aún empezar, Miguel rompe la rueda. Le doy la mía, y me dice que me vaya para casa, por el camino habitual. Hacemos un apaño y conseguimos solucionar en parte el problema. No totalmente, pero al menos en parte. Eso sí, voy con la rueda que me roza y me frena al subir”

 

El puerto del que habla Pruden y del que le estaba hablando Miguel no era otro que Burdinkurutzeta, el cual efectivamente se subió en el Tour de 1986 en la etapa que llegó a Pau y que acabó ganando Perico Delgado, escapado con Bernard Hinault. Una encerrona de etapa de las que aún se recuerdan. Catalogaron los puertos de la jornada de 1ª y 2ª categoría, ninguno como Especial, y claro, la gente se plantó allí con un 21 de piñón. Los puertos en cuestión eran Burdinkurutzeta, Bagargi, Ichere y el Marie Blanque. Igual no serían muy largos, pero ya sabemos hoy en día los porcentajes que estos puertos manejan. Luego sin saber muy bien dónde se metían, los dos hermanos empezaron a subir el terrible puerto de Burdinkurutzeta.

 

“Yo estaba alucinando. Pero ¿dónde estamos? ¿Qué es esto? Subimos y llaneamos un rato y volvemos a subir”.

 

Correcto: lo que hoy conocemos todos como la subida al Col de Bagargi o los Chalets de Irati.

“Llegamos arriba, y empieza una bajada terrible. Tuvimos que dar la vuelta a los tubulares y todo”. La primera vez que bajé Bagargi también me quedé estupefacto de lo que me encontré allá.

 

Retoma Pruden: “En esas condiciones volvemos a empezar a subir y llegamos a un pueblo”.

Eso es, estaban llegando al pueblo de Larrau, no por el lugar habitual, el albergue de Laugibar, sino por la carretera que sube al pueblo desde lrati. Puede que no sea tan duro el comienzo por aquí, pero la propina que llevan es que se han metido toda la subida a Bagargi desde St- Jean-de-Pied-de-Port, algo muy muy duro.

“Del pueblo empieza otra cuesta y mi recuerdo es que no podía subir. El piñón máximo que tenía era un 23, que es lo que se llevaba antes. Recuerdo que el 25 lo pusimos para el Mortirolo. Perdido, hambriento, con la rueda rota, pues pasé un auténtico calvario. Cuando por fin coronamos el puerto y vi el cartel de Ochagavía es cuando tomé conciencia de dónde estaba, y supe que aún restaban ¡100 km! para casa. Por si todo esto fuese poco, Miguel había quedado con un periodista y me trajo por aquellas carreteras que no son llanas (resalta lo de que no son llanas) a 60 por hora. Recuerdo que al llegar a casa todavía me salta y me dice: “doscientos noventa y pico kilómetros, no llega a trescientos”. Yo voy a apuntar 300 y me voy a quedar tan ancho, ¡sólo faltaba! – recuerdo que le dije”.

 

Menuda encerrona de etapa y no quiero pensar el ritmo final para cumplir con el periodista. No es difícil imaginar lo que fue aquella etapa para Pruden. A la terrible dureza de una jornada inesperada, se le une la incómoda sensación de no saber dónde te encuentras.

 

Le pregunto: “¿Cómo viviste la etapa de Pamplona, Pruden?”

“Al principio con tristeza. Todos soñamos con que Miguel llegaría a Pamplona vestido de amarillo y en olor de multitudes. Pero todo se fue torciendo en ese Tour y no hubo manera. Quizás lo primero no se dio, pero lo segundo sí que sucedió. Jamás he visto tanta gente agolpada en las carreteras: Kilómetros y kilómetros con banderas, pancartas de ánimo. Recuerdo la meta volante situada a 4 km de meta en la casa de mis padres y yo saludándolos. Piel de gallina”.

 

No fue como estaba soñado, pero fue muy bonito. Un día que también fue de triunfo (esto lo añado yo). Quizás no deportivo, pero sí recibieron otro tipo de reconocimiento, que no por habitual, deja de ser sorprendente, sobre todo ante la magnitud de lo que se vivió aquel día, y de la que muchos fuimos parte activa.

La cuestión ha quedado resuelta. Ya sabemos cómo fue la historia del encuentro y el descubrimiento de los hermanos del puerto de Larrau. Del dicho al hecho, una historia distinta a lo que nos habían contado, pero en esencia una bonita jornada de ciclismo y con gran parte de épica.

 

Una vez en casa, comprobamos la etapa que realizaron los hermanos Indurain. Finalmente, no fueron 300 sino 238 km. Está claro que a Pruden en esas condiciones se le hicieron muy largos. Al consultar Pruden la agenda, nos confirma que el año en que realizaron la etapa fue 1991, bastante antes incluso de lo que él mismo pensaba. Lo que sí recordaba con claridad 25 años después fue la sensación de estar perdido y de enfrentarse a algo que cada vez se hacía más duro. Toda una aventura la que los dos hermanos vivieron aquel día.

Por Rubén Berasategui

Fotos: Andoni Epelde

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