Autor: jon

20ª edición

2 abril 2022

 

La marcha cicloturista Donostia Baiona Donostia cumple este año su 20 aniversario. Organizada por el Club Deportivo Bera Bera RT de Donostia cuenta con la colaboración del Club Aviron Bayonnais de Baiona en su paso por el territorio vasco francés.

Estamos ante una prueba ya muy consolidada en el calendario y que en los últimos años agota sus inscripciones meses antes de la prueba. Su participación es de 1800 cicloturistas. Una marcha para disfrutar del contraste de paisajes que combinan el verde del interior con el azul de la costa vasca. No es una marcha excesivamente larga, que se realiza en primavera, lo que permite que sea una primera prueba de entrenamiento para aquellos que tienen un calendario cargado de objetivos.

Eso sí, no faltarán alicientes y tanto en el recorrido largo como en el corto, se ascenderá el puerto de Jaizkibel en dos ocasiones, una por la vertiente de Lezo y la otra por la de Hondarribia.

Recorrido

Recorrido 1 – 125 kms – 2000 mts desnivel positivo

Tras la salida junto al Polideportivo Manteo se acomete la subida al “duro” Jaizkibel por Lezo, así como el maravilloso espectáculo de la costa “la corniche” de Hendaya hacia Sokoa y retorno por el Col de St. Ignace, Askain, Urrugne, Behobia, Hendaya, Ficoba en Irún, lugar del segundo avituallamiento, Hondarribi y nuevamente Jaizkibel antes de la llegada al Polideportivo Manteo. Un recorrido lleno de repechos que los ciclistas califican de “duro y espectacular”.

 

 

Recorrido 2 – 82 kms – 1800 mts desnivel positivo

Tras la salida junto al Polideportivo Manteo se acomete la subida al “duro” Jaizkibel por Lezo, así como el maravilloso espectáculo de la costa “la corniche” de Hendaya hacia Sokoa, Urrugne y se retorna hacia Ficoba en Irún, lugar de avituallamiento, Hondarribi y nuevamente Jaizkibel antes de la llegada al Polideportivo Manteo. Un recorrido para disfrutar del paisaje e ideal para las personas menos entrenadas o que quieran probar este tipo de pruebas.

 

Servicios

Organización de salida-Meta: Polideportivo Manteo, 1400 metros cuadrados cubiertos, consigna para bicis,..

  • Guardarropa, vestuarios, duchas,..
  • Asistencia Médica en carrera, 3 vehículos soporte vital avanzado
  • Asistencia mecánica en carrera, 3 vehículos
  • Vehículos para control de la marcha (15 motos, 10 coches, coche escoba)
  • Servicio de fisioterapia y recuperación en Meta
  • Avituallamiento (líquido y sólido): 2 en recorrido y avituallamiento final (pasta party) en Meta.
  • Recorridos señalizados

Toda la información e inscripciones en:

https://donostiabaionadonostia.com/

 

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VIAJES 2022

Ya estamos en 2022 y todos los planes empiezan a verse un poco más cerca.

Os enviamos un recordatorio de nuestros viajes y plazas disponibles

 

 

BENIDORM (Alicante)

2 al 6 marzo

4 etapas

https://www.ziklo.es/events/benidorm-2022/

4 noches y 4 etapas (llegada al hotel el miércoles día 2 de marzo a la tarde, salida el domingo 6 de marzo después de comer) Opción de 3 días consultar.

Nos alojaremos en el Hotel Flamingo Beach en régimen de todo incluido.

 

Ponerse en marcha motiva y un año más arrancaremos junto al Mediterráneo. Como los pros, acumulando kilómetros y recordando cuanto nos gusta esto de pedalear.

 

Etapa 1. 3 de marzo, jueves

120 km y 2030 metros de desnivel

En la primera etapa nos adentraremos en la Sierra de Aitana para ascender hasta la zona de Tudons por Relleu y Aitana Safari. Regresaremos por Penaguila y Teix y pondremos remate a la jornada subiendo hasta La cruz de Benidorm.

 

Etapa 2. 4 de marzo, viernes

120 km y 2370 metros desnivel

Jornada que nos llevará hasta Castell de Castell por Tarbena para luego ascender a la Garga (novedad este año) y encadenarlo con Rates. Desde la cima de Rates, la tentación de Tossal dels Diners estará al alcance de todo el que se anime.

 

Etapa 3. 5 de marzo, sábado

136km y 2380 metros

Etapa más larga que tendrá como protagonista la ascensión al “coco” de esta edición: Miserat desde Pego. Aprovecharemos el renovado asfalto para llegar a una de las cimas más exigentes y espectaculares de Alicante. Desde ahí, “territorio comanche” para regresar a Benidorm por Confrides.

 

Etapa 4. 6 de marzo Domingo

96 km y 1730 metros

Día de despedida con Tudons como protagonista ya que lo ascenderemos por Sella, bajaremos hasta Alcoleja para luego subirlo por la vertiente de Penaguila

 

 

 

SERRA ESTRELA/SEIA (Portugal)

3 al 8 de mayo

5 noches y 4 etapas

https://www.ziklo.es/events/serra-estrela/

 

Cada temporada nos gusta planear alguna escapada diferente, esas que te llevan a sitios que conoces, te gustaron y ahora quieres compartirlos.

El Team ZIKLO lleva años recorriendo estos parajes, sorprendiéndose cada vez no tanto por lo espectacular del entorno, sino fundamentalmente por no encontrar casi nunca cicloturistas españoles en la Serra da Estrela. Por eso, para que Torre deje de ser el gran desconocido, nos hemos lanzado a preparar un stage de 4 etapas en las que no dejaremos un rincón de este enclave montañoso sin conocer.

Nos alojaremos todos los días en la localidad de Seia, al oeste del Parque Natural de Serra da Estrela. En la primera de ellas recorreremos la zona norte ascendiendo el llamado Caminho Natural, asfaltado recientemente, que discurre por una zona casi abandonada y nos lleva a Manteigas, al pie del valle glaciar del río Zêzere. Desde esa ciudad subiremos a las Penhas Douradas, uno de los pasos montañosos más transitados por los cicloturistas, para dejarnos caer a la localidad de inicio.

La segunda de las jornadas tomaremos dirección sur para ascender el Monte Colcurinho, muy cercano al Parque Natural y una ascensión muy exigente. El regreso lo haremos por el Alto de Cabeça, dentro ya de la sierra.

De nuevo las Penhas Douradas, pero por la vertiente opuesta y visitando el embalse y el valle de Rossim, nos llevarán a Manteigas, desde donde remontaremos el valle glaciar hasta el Alto da Torre en la tercera de las etapas.

Y para broche final, nos enfrentaremos en encarnizada lid con el rey de la Serra da Estrela. Y lo haremos por partida doble, para conocer así todas las vertientes del Alto da Torre, en especial la más afamada que parte de Covilhà, muy cerca ya de la frontera española.

 

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DOLOMITAS (Italia)

10 al 17 de julio. 6 etapas y 7 noches

Spera-Caprile-Bormio

https://www.ziklo.es/events/dolomitas-2022/

 

Viajar a DOLOMITAS es cumplir un sueño, por eso, en este viaje solemos poner todo nuestro cariño para que la experiencia sea de las que no se olvida.

El punto de reunión será el Aeropuerto de Bergamo (Orio), o el de Malpensa el domingo 10 de julio. Nuestro equipo viaja por carretera desde Irún y podemos llevarlo tanto la bicicleta como el equipaje sin coste adicional. De esta manera en el viaje no tenéis que facturar nada.

 

Dia 1 Viaje a Spera. Domingo 10 de julio

 

Día 2 Etapa 1: Lunes 11 de julio

109 km y 2910 metros desnivel

Este año hemos cambiado el lugar de inicio ya que teníamos un interés especial en poder subir el Passo Manghen, una de las joyas dolomíticas que estamos seguros que va a gustar mucho. Como veis, empezamos el viaje a lo grande.

 

Día 3 Etapa 2: Martes 12 de julio

129 km y 3.425 metros de desnivel

Un clásico que nos llevará a una de las cimas más carismáticas de Dolomitas: Tre Cimi de Lavaredo. Este año como novedad ascenderemos Giau desde Selva di Cadore y el regreso lo haremos por Falzarego.

 

Día 4. Etapa 3 Miércoles 13 de julio

102 km y 3.050 metros desnivel

Etapa dolomítica en estado puro. Empezaremos por el terrible Passo Fedaia, que este año será final de etapa en el Giro. Desde ahí, descenso hasta Canazei y a disfrutar de uno de los trazafos más espectaculares que se puede hacer en bicicleta: la Ronda Sella con Pordoi, Sella, Gardena y Campolongo.

 

Día 5. Etapa 4. Jueves 14 de julio

Traslado a Prato dello Stelvio. Etapa de tarde

75km 2380 metros desnivel

Etapa más corta pero probablemente la más deseada ya que es el día del Stelvio. Antes de de llegar a Bormio el que quiera tendrá oportunidad de subir hasta el Lago Cancano por Torri de Fraele.

 

Día 6. Etapa 5. Bormio-Bormio Viernes 15 de julio

111 kms. y 3.120 metros de desnivel

Una de las etapas clásicas pero totalmente obligada. El Mortirolo siempre es un deseado reto y Gavia por Ponti de Legno es magia, el gran tapado que siempre deja huella.

 

Día 7: Etapa 6. Bormio-Bormio . Sábado 16 de julio

100 km. 3.330 metros desnivel.

Finalizaremos ascendiendo Stelvio por la vertiente de Bormio para descender hasta Prato por la vertiente clásica. Desde ahí, por Suiza al Passo Umbrail, un puerto que lo tiene todo: longitud, dureza, trazado, paisaje y que servirá de colofón perfecto para la semana.

 

Día 8: Regreso. 17 de julio

Traslados al aeropuerto de Bergamo desde Bormio.

 

 

 

 

A la conquista del TIROL

AUSTRIA-ITALIA

Kufstein- Kaprun – Lienz- Brunico – St Leonardo in Passiria – Solden

Innsbruck

24 al 31 de julio. 8 días. 7 noches, 6 etapas

https://www.ziklo.es/events/alpes-2022/

 

En esta edición, el punto de encuentro será el aeropuerto de Munich, el domingo 24 de julio a las 12 horas (aunque se establecerán recogidas a diferentes horas según llegue la gente). El punto de partida será la localidad de Kufstein (120 km a 1,15 horas de traslado) a algo. Nuestro viaje acabaría en Innsbruck, a unas 2 horas y 200 km de Munich.

 

Dia 1: 24 de julio. Domingos. Llegada a Munich.

Recogida al grupo en el aeropuerto de Munich y traslado a Kufstein.

 

Día 2: 25 de julio. Lunes. ETAPA 1: KUFSTEIN- KAPRUN

128 km y 2070 metros

Será la etapa más larga, aunque también la más sencilla. Eso sí, no podía faltar el “coco de la etapa”, todo un coloso,el Kitzbuheler Horn nos espera. Algo más de 11 km con 1270 metros de desnivel y una media que se sitúa en torno al 12%.

 

Días 3: 26 de julio. Martes. ETAPA 2: KAPRUN- LIENZ

114 km y 2670 metros

Etapa que nos llevará a conocer dos de las subidas más famosas de Austria. Primero ascenderemos el Passo Hochtor/Grossglockner a más de 2500 metros de altitud.

Comenzaremos a descender para enseguida volver a subir y llegar hasta la cota Franz Josef delante del grandioso glaciar Pasterze.

 

Día 4: 27 de julio. Miércoles. ETAPA 3: LIENZ- BRUNICO

120 km y 2.550 metros

Esta etapa nos llevará hasta BRUNICO, en el corazón del Sudtirol. Comenzaremos la etapa con la ascensión al larguísimo Staller. Terreno descendente hasta Valdeora de Mazzo, donde nos espera el Passo Furcia. En la cima el desvío a Plan de Corones se mostrará tentador…

 

Día 5: 28 de julio. jueves. ETAPA 4: BRUNICO-SAN LEONARDO IN PASSIRIA

118 km y 3050 metros de desnivel.

De salida nos esperan dos acensiones, poco conocidas pero de gran belleza. Se trata de Terento y Kieneralm. Llegaremos hasta las inmediaciones de Bressanone, desde ahí a Vipiteno y por el Monte Giovo, llegaremos hasta San Leonardo. Monte Giovo es un puerto largo, con una pendiente mantenida entre el 7 y 8%.

 

Día 6: 29 de julio. viernes. ETAPA 5: SAN LEONARDO-SOLDEN.

78 km y 3300 metros de desnivel.

Muy corta de kilometraje, pero probablemente la etapa más exigente y espectacular de la semana. 77 km (daremos la opción de dejarla en 54 km evitando la subida al Glaciar), con el puerto más especial del viaje, el Passo Rombo (Timmeljosch).

Pero los que se queden con ganas, tienen la opción de alargar y seguir hasta el Glaciar de Solden (Rettenbachferner) con sus 13,5 km al 10% de media, que nos dejan a 2795 m.

 

Día 7: 30 de julio. sábado. ETAPA 6: SOLDEN-INNSBRUCK.

110 km y 2480 metros

La última etapa nos llevará desde Solden hasta Innsbruck, en la que el protagonismo se lo llevará el encadenado de Slizer Sattel y Kuthai Pass. Bajada muy larga hasta llegar a Axams donde los que quieran podrán poner broche final a la semana ascendiendo el Axamer.

 

Día 8: 31 de julio, domingo. Traslado a Munich

Se aconseja coger los horarios de avión a partir del mediodía para poder asegurar los traslados.

 

 

 

RAK 2022. VIII Ruta de los Akelarres (Auritz/Burguete.Pirineo Navarro)

8 al 11 septiembre:  4 etapas, RAK el día 10

https://www.ziklo.es/events/ruta-de-los-akelarres/

 

Seguimos fieles a las puertas del otoño y la octava edición del RAK mantendrá las fechas de la edición de los dos años anteriores. Este año mantendremos el plan de 4 etapas pero como en ediciones anteriores daremos opciones de 1, 2, 3 y 4 etapas. La filosofía no va a cambiar. Seguimos buscando rincones muy poco conocidos y más de una sorpresa. El recorrido podría experimentar alguna pequeña variación en función del estado de las carreteras. Hemos incluido tramos que están previstos para reasfaltar o arreglar en primavera, y que por supuesto supervisaremos antes. El sábado día 10, será el día RAK, nuestra querida Ruta de los Akelarres.

 

Jueves 8 de septiembre

8,30: Etapa 1. Ruta Burdinkurutzeta/Errozate: 113 km y 2850 metros

Viernes 9 de septiembre

8,30: Etapa 1. Ruta Elorrieta/Ehunzaroy/Munhoa: 110km y 3025 metros desnivel

 

Sábado 10 de septiembre

8,30: VI Ruta de los Akelarres RAK: 139 km y 3850 metros

Nuestra querida ruta Akelarre llega a su séptima edición. Volveremos a tener de todo. 3 puertos suaves (Sorogain, Orion, Lapizea), 3 colosos (Lindux, Arnostegi por Ondarolle y Artaburu), 7 km de sterrato para atravesar el bosque de Irati y hasta un pequeño río que atravesar. Aventura 100% en uno de los recorridos más espectaculares y potentes que se puede hacer en todo el Pirineo.

 

Domingo 11 septiembre

8,30: Ruta Irei/Orisson. 81 km y 1960 metros

 

 

 

OTOÑO ANDALUZ: LA AXARQUÍA MALAGUEÑA

25 septiembre al 2 de octubre.

6 etapas y 7 noches

https://www.ziklo.es/events/axarquia/

 

Embrujo morisco entre la montaña y el mar

La Axarquía es, sin duda, una de las comarcas más bellas de Málaga. Y ZIKLO os invita a conocerla en una época en que los árboles mudan sus hojas, los atardeceres se incendian y el Mediterráneo es una mancha quieta donde proyectar nuestros “sueños ciclistas”.

 

PLAN DE VIAJE

Día 25 de setiembre. Domingo.

Encuentro y presentación del stage en el Hotel Mainake de Torre del Mar

 

Día 26 de setiembre. Lunes.

Etapa 1. Torre del Mar-Antequera

En la primera etapa cambiaremos el mar de la Costa del Sol por la campiña antequerana enfrentándonos al puerto más frecuentado por los malagueños, el de El León, y luego a una de las maravillas de la geografía peninsular: el Torcal de Antequera.

 

Día 27 de setiembre. Martes.

Etapa 2. Antequera-Torre del Mar

La 2ª jornada nos llevará de regreso a la costa ya que nuestra incursión al interior de la provincia finaliza la jornada siguiente, en la que regresaremos a Torre del Mar por un recorrido superatractivo y rompepiernas tan habitual en La Axarquía.

 

Día 28 de setiembre. Miércoles.

Etapa 3. Torre del Mar-Torre del Mar

Ya establecidos en Torre del Mar hasta el fin del stage, la 3ª etapa nos lleva hacia el sur de la Sierra de Tejeda, donde el Pico Maroma, el más alto de la provincia, nos espiará con atención. Los bonitos pueblos de Sedella y Cómpeta serán unas visitas inexcusables.

 

Día 29 de setiembre. Jueves.

Etapa 4. Torre del Mar-Torre del Mar

La dureza y espectacularidad de la Loma de las Cuadrillas nos obligará a desplazarnos hasta el extremo más oriental para admirar luego el maravilloso mirador de la Costa del Sol que es Frigiliana en la cuarta jornada.

 

Dia 30 de septiembre. Viernes.

Etapa 5. Torre del Mar-Torre del Mar

La ruta del quinto día nos lleva a la capital histórica de la región, Comares, el Balcón de la Axarquía: otro espectáculo sin parangón. Y el ascenso a las antenas de Santopitar nos dejará también un recuerdo imborrable, antes de dejarnos caer hacia el Mediterráneo por Olías.

 

Día 1 de octubre. Sábado.

Etapa 6. Torre del Mar-Torre del Mar

En la última de las etapas pondremos la guinda al pastel axárquico con dos nuevos puertos del listado CIMA y muy bellos: el Boquete de Zafarraya y el Puerto del Sol. El regreso al mar por el embalse de Viñuela, la pista comanche que atraviesa la zona de la Dehesa y la visita a Vélez-Málaga serán el mágico punto final a una semana grandiosa en esta tierra del embrujo morisco entre la montaña y el mar.

 

 

Los interesados en cualquiera de los temas que os comentamos, podéis escribir a info@ziklo.es

 

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Por fin

 

Una vez leí que viajes hay tres: el que preparas, el que haces, y el que recuerdas. Desde luego he hecho mía esta reflexión y la he compartido y sentido así cuando he viajado. Resulta que, de un modo parecido, sucede con algunos puertos especiales, míticos, altos, duros, famosos o que, por lo que sea, tienen algo que los distingue del resto: está el que has imaginado, el que has pedaleado, y el que recuerdas con perspectiva al final de la aventura. Desde luego, el Mont Ventoux, es uno de esos puertos especiales que se vive de las tres maneras, si no alguna más incluso.

Mi primer Ventoux es el que he soñado e imaginado en mis pensamientos alguna vez. Solo con decir su nombre me vienen a la cabeza imágenes ”lunares”, laderas de piedras grisáceas y una antena rojiblanca como si fuera Tintín en una de sus aventuras llegando a la luna. ¡Cuántas veces habré pensado en subir ese puerto, levantar la cabeza y verme por esa ladera de paisaje espacial escalando hacia el cielo! Muchas me rondó por la cabeza, pero parece que pilla a desmano, ni en Pirineos, ni en Alpes, pero siempre pensando en cómo llegar a Bédoin y poder lanzarme a su conquista, deseando que alguna vez encaje en mis planes para emular así a los grandes ciclistas que lo subieron. Es un puerto en el que ha habido de todo: historias del Tour, trágicas como la de Tom Simpson, casi cómicas como la de Froome corriendo o heroicas como la reciente de Van Aert; e historias de cicloturismo, por nombrarlas de algún modo, “románticas” como la de Kraemer. En fin, que casi he deseado verme con ese famoso viento en contra que le da nombre, coronándolo. Bueno, mejor sin viento.

Mi segundo Ventoux es el que finalmente he hecho hace pocos días, parte del stage de ZIKLO, en la segunda parte de la primera etapa. Pero eran tantas mis ganas que decidí que al llegar a Bédoin, me separaría del grupo y me iría directo para arriba, por su vertiente más conocida, y más dura, para poder disfrutarlo con calma. Mi amigo David decidió que haría lo mismo, así que al llegar a Bédoin nos fuimos los dos a disfrutar de “nuestro” Ventoux. Empezamos suave, en paralelo, charlando. Primero alcanzamos a una pareja holandesa, ataviados con su conocido color naranja, que también acababan de empezar a subirlo. Pero en cuanto la pendiente aumentó el chico apretó y se fue para arriba solo. Ella iba más despacio y la pasamos saludándola -algo curioso porque allí nadie saludaba- y nos miró sorprendida, aunque sonrió y devolvió el saludo. A medida que avanzábamos seguimos viendo gente de todo tipo, que nos confirmaba lo especial que es este puerto: había muchas bicis eléctricas, algunos con MTB (que parecían caracoles), otros iban con la familia en coches que les apoyaban y paraban continuamente para hacerles fotos. Entre charla y charla (David hablaba más, pues a mí me costaba respirar) seguimos subiendo por el bosque hasta llegar a los sitios míticos, el primero de los cuales es el Chalet Reynard. Y ahí un momento de triple felicidad: a partir de ese cruce suaviza la pendiente, pasamos de la tierra a la luna, y… ¡hoy no hay viento!

Paramos a hacerle los honores y vemos a un padre con su hijo ¡de no más de diez años! subiendo por la vertiente de Sault, que se junta aquí con la de Bédoin. Al pasar a nuestro lado les animamos y, cuando nos devuelven el saludo, volvemos a sentir que sin duda es muy especial el Ventoux y la emoción que mostramos todos al subirlo.

En este punto comienza la magia: la carretera por las laderas lunares. Nos ponemos ambos en paralelo y nos vamos haciendo fotos de recuerdo con este paisaje y la antena al fondo, emocionándonos cada vez más al acercarnos a la cima. Poco a poco llegamos al monumento a Tom Simpson, lleno de bidones que ha dejado la gente y muchas cosas más, donde por supuesto nos detenemos a hacer nuestro particular homenaje. Entonces es cuando pienso para mí: “¿Cómo hago yo luego para meter la cala en esta pendiente?”. Cuando se lo comento a David, esboza una sonrisa que quiere decir “sabes que cuentas conmigo”. ¡Grande, amigo! Con una mirada ha disipado mis temores y pienso: “Con compañeros así todo es más fácil. ¡Qué afortunado soy de ir con él!”. Al arrancar, con una mano lleva su bici y con la otra me empuja para que no me caiga… y tiramos para arriba. A apenas  100 m, repetimos parada y arranque en el monolito de homenaje a Kraemer, mucho más modesto, de difícil acceso, con muchas menos cosas y en el que no se detiene casi nadie, pero que a mí me emociona más que el otro. Este es el de un romántico del ciclismo, de un aficionado, con el cual me siento más identificado: nuestra meta es solo llegar, tan simple y tan difícil. No importa la velocidad, no importa el tiempo empleado: nuestro premio es la sonrisa que se nos pone arriba y cómo recordaremos siempre cada logro que conseguimos, sean puertos, brevets, rutas cortas o viajes.

Una vez coronado nos encontramos con más de 30 ciclistas, todos queriendo hacerse la foto en el cartel. No voy a decir nada de la francesa que se cabreó porque le parecía que nos íbamos a colar para hacernos la foto. Así que primero se fotografió su cabreo, y después nuestra enorme satisfacción.

Como teníamos tiempo, y la fuerza, emoción e ilusión suficientes, decidimos bajar parte del Ventoux por el otro lado hasta el Chalet Liotard y volver a subirlo por esa vertiente, al menos la zona lunar: de este modo alargamos, e incluso repetimos, muchas de nuestras emociones, y algunas nuevas, sintiendo que se acababa un recorrido tan especial. Antes de terminar la segunda subida ya sentí la añoranza de no saber cuándo voy a volver. Pero al llegar, otra gran sonrisa: ¡conquistadas las dos lunas del Ventoux!

Mi tercer Ventoux, el que recuerdo, comienza nada más coronar, cuando nos sentamos en la terraza que hay arriba a tomar un café y empezamos los dos a comentar la subida: cómo nos ha gustado la parte dura del bosque, toda la gente diferente que había, la suerte de que no hiciese el famoso viento en contra, la emoción al vernos en la zona lunar con la famosa torre al fondo, y en la rampa final, en lo bien que nos hemos sentido y en cómo nos alegramos de haberlo hecho juntos y con las piernas frescas y sin castigo previo. Los recuerdos aún siguen después de seis días de Alpes y muchos otros puertos y anécdotas. La magia del Mont Ventoux perdurará en mi memoria y ya estoy deseando volver, repetir vertiente, hacer otra nueva, y seguir compartiendo la emoción que veía en todas las caras de todos los ciclistas al llegar a la cima. Y aún ahora, escribiendo todo esto, me vuelve la ilusión. ¡Volveré!

Por Óscar de la Cruz García (Madrid)

Fotos: Andoni Epelde

Altigrafía: APM

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Para paladares exigentes

 

 

Año 1986. Etapa 17 del Tour de Francia con inicio en Gap y llegada en el col du Granon: 193 km y por medio los cols de Vars  y de Izoard. La etapa se la llevó Eduardo Chozas en una gran exhibición que no podrá enseñar a los nietos, porque apenas hay imágenes de su gesta. Las cámaras se centraron en la batalla de atrás. Hinault peleaba por su 6º Tour y Lemond por el primero para él y para USA. Finalmente, el americano sentenció en el Granon y ganó el Tour; Hinault, aun haciendo un gran Tour, no pudo encaramarse a lo más alto del olimpo ciclista por encima de MerckxAnquetil y ese año abandonó el ciclismo. El col du Granon no ha vuelto a ser final de etapa en el Tour.

35 años después en el marco de ZIKLO Gourmet Nomad Tour 2021 un grupo de entusiastas ciclistas nos enfrentamos al gran desconocido (según palabras del propio Chozas) en condiciones similares a las del Tour de France: por horario, lo subimos a las 4-5 de la tarde; por calor, 34-35 grados; por diseño, anteriormente habíamos subido Finestre, Sestriere y Montgenèvre (3850 m de desnivel positivo total); y por acumulación, cuarto día seguido de esfuerzos en el stage. La organización nos sirvió el Granon de postre tras tres platos: un postre de sidrería vasca, contundente, tipo nueces con membrillo y queso curado. El que sea de postres digestivos: sorbete de limón, gelatina de frutos rojos, un yogur de no sé qué… que se abstenga. Eso sí, lo puede degustar de primer plato y no defrauda. Pero para los que somos de buen apetito siempre hay sitio para el postre. Con sus 2404 m de altitud  (el cartel de cima dice 2413 m), 11,77 km de ascensión al 8,91% y un coeficiente de 296 según datos APM, el Granon es un señor puerto.

Y a tal señor, tal honor. Había que darle el trato que corresponde a su condición, ofrecerle el respeto y la consideración debida; es decir, había que subirlo dándolo todo para sentir la dureza y la fiereza de sus números. Cuando un esfuerzo te lleva a la agonía, a ese punto de sufrir disfrutando, se crea un vínculo para siempre entre ciclista y puerto. Y había que subirlo así.

Dentro del viaje de ZIKLO esta era para mí la jornada señalada. La tentación de quedarse en el hotel, por el que pasábamos al llegar a la estación de Serre Chevalier, y darse un chapuzón en la piscina era grande, pero yo estaba mentalizado y no sucumbí a los cantos de sirena. Eso sí, tenía tanto miedo a los números de mi enemigo como al saber que la subida es muy expuesta al sol, aunque ese día un ligero viento a favor hizo más llevadera la ascensión. Por otra parte, el vago recuerdo de las imágenes de la etapa de 1986 que vi en el confinamiento por el COVID-19 me ayudó a hacer más llevadero el padecimiento. Los carteles informativos me iban cantando kilómetro a kilómetro los porcentajes como estaciones de mi particular Vía Crucis; pero si buscas alivio no lo encontrarás, no te da tregua, y los 9,5%, 11%, 10%, algún 8,5%… se suceden. Con un ritmo constante y no excesivamente cansino o desencajado llegué a la cima muy satisfecho en compañía de mi coéquipier, Erik, a diferencia de lo que sucedió en 1986 entre los compañeros de equipo Hinault y Lemond.

 

El Granon es largo, duro y hermoso, un Hors Catégorie de libro. 35 años llevaba el Tour sin subir a ese gigante y tal vez no haga falta que se acerque muy a menudo, pues de ese modo permanecerá como ese plato, ese sabor de la infancia incrustado en nuestra memoria que solo de vez en cuando, raramente, lo volvemos a degustar. Un plato exquisito solo para paladares exigentes.

 

Por Juan Carlos Ugarriza

Altigrafía: APM

Fotos: Andoni Epelde

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Los Pirineos me han dado y enseñado mucho. Toda mi vida ha estado directa o indirectamente ligada a ellos. Nací en sus límites a orillas del mar, donde pierden altura para desaparecer en la profundidad de los mares, sin embargo mis orígenes me llevan directamente a su interior. Muchos de mis hobbies, ilusiones y sueños han vivido y viven entre la autenticidad de sus pueblos y valles y a la sombra de sus majestuosas cumbres. Es ese lugar al que siempre se que querré volver.

Llevo varios días de estar en casa, de leer, de volver a traer a un primer plano recuerdos y sueños por realizar. Casi por casualidad he tenido la suerte de volver a leer algunas historias y leyendas que nos hablan del origen de los PIRINEOS. Una de las más extendidas es una que cuenta que el origen legendario de estas montañas es fruto de una pasión desenfrenada. Con diversas variantes muchas de ellas nos refieren que cuando Hércules atravesaba las tierras del sur de la Galia para enfrentarse al monstruo hispánico Gerión, fue acogido por el rey Bébrix, padre de la princesa Pirene. El héroe se emborrachó y, bajo los efectos del vino, sedujo a la chica con falsas promesas de matrimonio. Alcanzado su propósito, el muy granuja continuó su camino, dejando a la chica abandonada en el palacio de su padre. Meses más tarde, Pirene, después de dar a luz una serpiente, huyó horrorizada hacia el bosque, donde fue devorada por las fieras. Al volver de la expedición, el héroe encontró los restos de la infortunada princesa dispersos por el bosque. Arrepentido de mala acción, los recogió y, tras darles sepultura, levantó sobre la tumba un grandioso mausoleo de piedra, bautizando todas estas montañas con el nombre de Pirene.

Está claro que desde un punto de vista científico esto no tiene el más mínimo sentido pero son historias que gusta leer de vez en cuando.

Foto: A. Epelde/ZIKLO-TEAM
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“Buscando la magia”

 

 

Las historias que nos contaron cuando éramos niños siempre dejan huella. Los abuelos han sido auténticos especialistas y el mío era uno de esos. Curiosamente era una persona bastante “casera”, salía poco, pero le encantaba leer. Hablar de viajes, países y animales era lo que más le gustaba y contándonos sus historias nos dejaba a todos los nietos boquiabiertos.

 

Siempre se me quedó grabada una historia que nos contaba, de que las ardillas podrían viajar desde Finlandia hasta Gibraltar sin tocar el suelo. De árbol en árbol, improvisando el camino, en su medio y libres de peligro.

 

Aquella vieja historia nos ha servido de inspiración para contaros una experiencia diferente. Vamos a jugar a ser ardillas, buscar nuestros propios caminos y recorrer buena parte del Pirineo navarro por pistas, senderos, carreteras locales y tranquilas e incluso algún tramo campo a través si es necesario, siempre tratando de evitar carreteras generales. En definitiva, por donde nos apetezca, ante el aliciente que supone poder elegir.

 

Para viajar como “las ardillas” lo haremos con bicis gravel, una opción real, que cada día cuenta con más adeptos. Complementaria con cualquier otra modalidad de ciclismo, nos permite buscar nuevas experiencias, sensaciones, frescura y ver lo que normalmente queda oculto desde las carreteras.

 

En nuestro mercado, al igual que cualquier otro, el dinamismo y las novedades tienen un papel vital. Las “cosas nuevas” muchas veces nacen como “reactivos comerciales”, que tienen como objetivo ayudar a motivar, crear alicientes, reciclarse, e insuflar un poco de aire fresco y optimismo. Muy claro lo tenía la gente de ZAIKLIN, que son los protagonistas y la fuente de inspiración para este reportaje. Mis raíces me llevan al Pirineo navarro y, aunque conozco bien todo el recorrido realizado, el mérito de unirlo y sobre todo realizarlo, es suyo. Ellos son las “ardillas viajeras” y os aseguro que su experiencia transmite aventura, desafío y libertad por los cuatro costados.

 

Cuando nos comentaron la ruta que tenían previsto realizar, lo primero que pensamos es que eran un tanto osados, pero una vez profundizamos en ella vimos que todo estaba planificado al milímetro, muy estudiado y con buenas escapatorias ante cualquier imprevisto. Conforme fuimos estudiando el recorrido nos fuimos “emocionando”. Como comentaba, conocemos bien la zona y ninguno de los lugares era nuevo para nosotros, pero unirlo así, era una novedad. Enseguida vimos que se trataba de un recorrido exigente, ambicioso, pero que iba a tener como recompensa rodar y en algún caso patear por algunos de los rincones más mágicos y desconocidos del Pirineo navarro.

 

La salida y llegada era en Roncesvalles y la primera etapa salía hacia Ibañeta y Lepoeder, camino de esa joya de puerto llamada Ortzanzurieta, cuyo asfalto vive en el reino de los olvidados. En Lepoeder, por la pista que llegan los peregrinos se puede rodar hasta la base de Urkulu, para descender hacia Azpegi y conectar con la fábrica de Orbaitzeta. Directos al Irati por la pista de casa Roble. Orion, el embalse, el Paraíso y hasta la muga 225 (la 25 coloquialmente), donde cruzaríamos el río para pasar a Iparralde (justo al revés de lo que solemos hacer en el RAK). Ascenso hacia Surzai y desvío, mezclando senderos y campo a través, hacia Okabe para aparecer en la “cara más oculta y desconocida” del Ori y por Sensibil llegar hasta Orgambidesca donde finalizaría la primera etapa. 64 km y casi 2000 m de desnivel.

 

La segunda etapa nos llevaría de salida hacia Ahusky pasando por los collados (Iratzabaleta y Aransus), para desde allí tomar una pista que nos deja a mitad de subida de Bostmendietan. Seguimos por la carretera del puerto y en la parte alta, antes de coronar,tomaremos una nueva pista para descender hacia Licq-Athèrey. Ahí, por Haux, nueva pista para unirnos a Issarbe (Houchère), coronarlo y descender por el bosque hacia Souscusse y finalmente encadenar por carretera el tramo final de Soudet y la Pierre de Saint Martin, Descenso por la carretera de Belagua, acabando la etapa en Uztarroz. 95 km y más de 2400 m de desnivel.

La tercera y última etapa era la más “heavy” de salida, ya que sabían que les iba a tocar patear y tirar de la bici. Pero el objetivo era claro, tomar altura, acercarse a Larrau y luego “crestear” en la mayor medida posible. Poco a poco fueron ganando altura siguiendo el cauce de diferentes regatas, con la mirada puesta en poder ver la cima del Ori. El primer momento de satisfacción llegaba al dar con la pista de la zona de Betzula. A partir de entonces todo iba a ser un poco más fácil ya que les llevaría hasta dos curvas de herradura antes de coronar Larrau. Descenso hasta Pikatua, y por las pistas de esquí de fondo enlazar con nuevos senderos que atraviesan Abodi hasta llegar a Tapla. Nuevas pistas hacia Berrendi e Iriberri de Aezkoa para descender hasta Orbaitzeta, y por la fábrica y la pista de Nabala regresar a Roncesvalles. Para acabar, 72 km y 1650 m de desnivel.

Tres jornadas intensas, de pura aventura, para hacer una vez más real el comentario de Ernest Hemingway: “El territorio más malditamente salvaje del Pirineo”. Una aventura plena, pero meditada, y es que llegados a este punto convendría hacer un recordatorio: que se abra una ventana no significa que debamos entrar por ella; hay veces que con contemplar lo que nos permite ver puede ser suficiente. Es responsabilidad de cada uno ser sensato, preparar bien nuestras salidas y disponer de “planes B” para cualquier imprevisto.

El gravel es un nuevo aliciente. Nos acerca una manera diferente de divertirse con la bici, dándole un toque más intrépido, pero siempre con prudencia. Disfrutemos de esta nueva ventana desde el lugar en que nos sintamos más cómodos y seguros.

Queremos agradecer a Arkaitz Alkain y al equipo de ZAIKLIN con Ander Lazkano y Ander Septien, la ilusión y preparación con la que han realizado esta ruta. Gracias por ayudarnos a recordar y recorrer esos parajes más ocultos de este fascinante territorio.

 

 

Por Jon Beunza

Fotos. Andoni Epelde

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LA EMPRESA MATRIZ DE SPORTFUL Y CASTELLI RENUEVA SU IMAGEN

 

Manifattura Valcismon (MVC) –la empresa matriz que engloba a las marcas de ropa deportiva Sportful, Castelli y Karpos– acaba de cumplir 75 años. La dirección del grupo italiano ha aprovechado esta efeméride para renovar su imagen corporativa, crear una página web propia (mvcgropu.com) e inaugurar la primera tienda exclusiva en
la localidad de Seren del Grappa (Belluno, Italia).

Partiendo de la experiencia previa en el tradicional sector textil de la lana, Manifattura Valcismon se inició en el segmento de la ropa deportiva de primer nivel a principios de los años setenta del siglo XX.
Empezaron fabricando prendas para el esquí de competición y, desde esos inicios, la firma ha ido evolucionando y creciendo de manera imparable hasta convertirse en uno de los principales fabricantes del mundo en ropa para ciclismo, esquí y deportes de montaña, a través de marcas de primer nivel como Sportful, Castelli y Karpos.

Actualmente, MVC Group está presente en 75 países de todo el mundo, dispone de seis delegaciones comerciales propias, una página web con tienda online y cuenta con un plantilla de más de 250 empleados. Este año, la empresa espera facturar unos 130 millonesde euros de brutos. En 2019, el grupo inversor Equinox entró en el
capital de la empresa con un capital minoritario, impulsando los proyectos
de crecimiento de las diferentes marcas especialmente en los mercados internacionales.

De la mano de la familia Cremonese, MVC Group pretende seguir creciendo y ampliando mercados. Siempre cuidando al máximo su línea de productos y manteniendo sus principales señas de identidad; lograr las prendas adecuadas para un amplio abanico de usuarios, desde los más expertos hasta los que se inician con ilusión en el ciclismo,
el esquí o los deportes de montaña.

PRIMERA MVC STORE
Manifattura Valcismon ha aprovechado la celebración de su 75 aniversario para anunciar también la inauguración de su primera tienda corporativa en la localidad de Seren del Grappa, muy cerca de la sede central de la compañía en Fonzaso y a los pies del espléndido
Monte Grappa. En un cuidado local de 1500 m2 de superficie, se encuentra ya la MVC Store, donde se expondrán las últimas colecciones de las firmas Sportful, Castelli y Karpos.
Por supuesto, este espacio se ha concebido también como un lugar para el disfrute de la práctica de los deportes como el ciclismo, la escalada y el esquí de montaña. Por eso, las instalaciones se han equipado con vestuarios, duchas, taquillas, zona de cafetería y otra
de descanso. Un tienda corporativa que es, también, un lugar de encuentro para los aficionados al deporte y a la naturaleza.
Desde la dirección de la empresa se espera que la MVC Store, inaugurada oficialmente el pasado 11 de diciembre, se convierta en un punto de encuentro para los aficionados al ciclismo, al montañismo, al esquí de fondo, a la escalada… aficionados de toda la región bellunesa y quizás de toda Italia.

 

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El ciclista Peter Sagan y Sportful han firmado un acuerdo de colaboración por diez años. Se trata de un acuerdo pionero en el mundo del ciclismo. El triple campeón del Mundo, uno de los ciclistas más famosos y con más repercusión mediática de la actualidad, y una de las principales compañías del mundo especializadas en ropa ciclista se unen en un extraordinario contrato de larga duración. Este acuerdo supone todo un hito para la firma italiana que ha trabajado muy estrechamente en los últimas temporadas con la estrella eslovaca, a la que ha ayudado a conseguir sus grandes éxitos ciclistas.
Ahora esa buena relación se vuelve más estrecha que nunca. Una relación que se basa en el gran nivel de profesionalidad por ambas partes. Sportful ha colaborado con Peter Sagan en sus grandes victorias: los tres campeonatos del Mundo consecutivos, sus inolvidables
victorias en los Monumentos de Flandes y Roubaix, la ‘magia Ciclamino’ del Giro de Italia y sus múltiples conquistas del maillot verde de los puntos en el Tour de Francia.
Los responsables de Sportful se sienten muy orgullosos y satisfechos de los logros alcanzados trabajando con y para Peter Sagan y esperan que en 2022, esos éxitos se repitan con el maillot del Total Energies (el nuevo equipo del ciclista eslovaco y en el que competirá a partir de la próxima temporada).

 

 

Para el presidente de Sportful, Dario Cremonese, “nuestra relación con Peter siempre se ha basado en la calidad humana incluso por encima de la profesional. Unirnos a él por los próximos diez años implica un importante paso para Sportful, pero sobre todo supone el reconocimiento de la especial conexión que Peter tiene con los responsables de la empresa y sus trabajadores. Siempre ha sido un placer trabajar con él, tenerlo entre nosotros, y sabemos que eso seguirá siendo así durante los próximos diez años. Tenemos muchos proyectos preparados en nuestra trastienda. Este contrato es todo un privilegio y un
orgullo para nosotros”.

Por su parte Peter Sagan se ha mostrado muy feliz y satisfecho de formar parte de la fam ilia Sportful: “La relación que he establecido enlos últimos años con los hermanos Cremonese (especialmente con Dario y Alessio), ha ido más allá del ciclismo y es algo que valoro mucho. Sportful siempre me ha demostrado tener mucha confianza en mí y les estoy muy agradecido por ello. Seguro que en los próximos diez años lo seguiremos pasando bien y haremos grandes cosas juntos, como hemos hecho antas ahora”.

Enlace al vídeo de la presentación: https://youtu.be/hgrn1tZ1EAQ

www.sportful.com

 

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Del miedo a la euforia

 

Por Javier García Alonso

Fotos. Andoni Epelde

 

Es imposible describir lo que uno puede sentir al subir este coloso alpino, sin describir también las sensaciones que sentí antes de subirlo. Venía de un esfuerzo extremo tras subir el col del Iseran el día anterior y hoy comenzábamos la etapa subiendo Finestre, ¡casi nada!, con los temidos 8 km de tierra. Por ello tenía mariposas en el estómago, quizás un poco de miedo. Lo confieso: la noche anterior tenía mis dudas de cómo subiría este puerto. Aunque andamos habitualmente en bicicleta, estos esfuerzos están fuera de lo que yo suelo hacer habitualmente.

Pero llegó el día. Afortunadamente una mañana de sol radiante, cielo azul, que adornaba el valle donde está el pueblo de Susa y sus bosques que estaban verdes de verdad. Temperatura ideal, fresco. Los fantasmas se habían ido, me sentía ya animado y con ganas de subir este puerto. Tras el desayuno, todo preparado, en grupo nos dirigimos al pie del coloso.

No defrauda ni de inicio este puerto: ¡qué porcentajes! Pero la mañana es preciosa. Un olor maravilloso cuando entramos tras las duras rampas iniciales en el bosque. Noto bien las piernas, aunque con casi todo el desarrollo metido, lo que me hace comenzar a disfrutar de la subida. La ascensión por el bosque es espectacular. Se para el tiempo, ¡qué tranquilidad!, ¡qué fragancias! Poco a poco nos vamos separando, cada ciclista va quedándose en su sitio y en unos pocos kilómetros me quedo solo. Solo oigo mi respiración y las sensaciones de mi cuerpo.

La verdad que, aunque dura, la ascensión por el bosque es llevadera, aceptable asfalto, temperatura ideal, el sol que se intuye tras las hojas y con un silencio que ayuda a concentrarte, buenas sensaciones… Pero las cosas comienzan a cambiar tras salir del bosque: te das cuenta de la altura ganada y, aunque comienzas a ver un entorno maravilloso entre montañas, ves el fuerte en lo alto y te asustas por lo que queda todavía.

Empiezan a subir otra vez los porcentajes y las piernas comienzan a notar el esfuerzo. El entorno sigue siendo sin igual. Al ganar altura se aprecia el precioso el valle por detrás y se va intuyendo la cima por delante. Ya barrunto la tierra por los kilómetros que llevo y además ya no voy tan cómodo: que aparezca ya, por favor. De repente, tras pasar una casa, la tierra. ¡Pero si pensaba que estaba mas lisa!, ¡por Dios!

Una odisea para mí la tierra: la imaginaba más lisa. Poco a poco comienzo a pelear con ella y con el polvo, concentrado en cada pedalada, esquivando piedras, salvando los porcentajes, que no aflojan.

Tras un inicio duro con miedo por la bici, el paisaje se abre y se comienzan a ver las curvas finales y un paisaje maravilloso. De repente ya no hay dolor en las piernas: solo disfrutar y disfrutar, sentirme afortunado de poder estar aquí y que mis piernas me puedan llevar a la cima. Ya no me importa la bici ni las piedras: solo llegar a la cima. Ya me queda poco, tres curvas, veo coches en la cima y a mis compañeros, algunos llegando y otros que ya han llegado. Me siento fuerte y feliz. Estoy casi arriba después de dos horas y pico de esfuerzo. Miro para atrás y me quedo fascinado por el paisaje y por la perspectiva de la altura ganada.

Por fin llego. No se puede definir con palabras lo que uno siente tras llegar arriba: felicidad, paz, euforia. Se me ha olvidado de repente el esfuerzo y lo duro que era. Vuelvo a mirar para atrás tras bajarme de la bici y observo las curvas finales y la preciosa ladera con la perspectiva de haber ganado gran altura, la verde hierba y las montañas alrededor, todo adornado por el sol y el cielo azul… Solo puedo pensar en lo afortunado que soy por poder estar aquí.

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En la flor de la vida

Por Ziortza Villa

Fotos: Andoni Epelde

 

 

Rodamos con Sara Martin entre viñedos y campos de girasoles donde ella entrena en los alrededores de Aranda de Duero, al sur de Burgos, su tierra natal, y donde vive con sus padres y su hermano Albar, también ciclista en categoría cadete.

Nos citamos con ella en un pequeño hueco que ha hecho en su calendario tras disputar junto al Movistar Team el Giro Done, antes de concentrarse en altura de cara a sus próximas competiciones internacionales.

Tras cinco temporadas en el Sopela, entró a formar parte de la escuadra Movistar en 2021 tras un 2020 brillante donde fue Campeona de España sub23 de ciclismo de ruta y CRI, tras el que fue seleccionada para correr en Mundial de Imola para las pruebas de ruta y CRI.

Esta temporada, su primera como profesional, compagina la actividad deportiva cursando el cuarto curso de Química en la Universidad de Valladolid. Tras un extenso calendario internacional junto al equipo, ha vuelto a coronarse como campeona de España sub 23 de ruta y CRI en La Nucia el pasado mes de junio, mostrando un grandísimo nivel solo al alcance de las mejores elites nacionales y ha disputado su primer Giro Done este verano.

La trayectoria de esta joven ciclista ha sido meteórica y su adaptación al World Tour, la máxima categoría femenina, digna de admirar. No cabe ninguna duda de que Sara es un portento físico, pero lo que más destaca de ella es la clase innata que muestra encima de la bicicleta. Una ciclista todoterreno, una mujer fuerte y valiente con ambición de crecer, humildad de aprender y capacidad de ganar, que empezó divirtiéndose en el deporte hasta convertirse en profesional, dando prioridad a la formación académica y dejando que sea el tiempo quien le otorgue su lugar. Ella es el fiel reflejo de una juventud bien aprovechada con una cabeza bien amueblada y los pies en la tierra, preparada para todo lo bueno que el ciclismo le depara.

 

Estás en la mejor flor de la vida y puedes con todo: compaginas la exigencia académica de unos estudios universitarios con el deporte profesional de una manera casi magistral. Queremos saber cómo lo haces.

Cuando no estoy compitiendo suelo quedarme en Valladolid donde estudio 4º de Química. Yo, tanto en bachillerato como en la carrera, he sufrido al tener que compaginar ambas cosas. Al final tienes que ser muy metódica y renunciar a muchas cosas propias de gente de tu edad si quieres llegar a todo y hacer las cosas bien. Durante el curso, hay semanas que he estado desde las 9 de la mañana hasta las 20.30 de la noche en la facultad y tenía que sacar 1 hora de rodillo a final de la noche. Gracias a una beca de la Junta de Castilla y León vivo en una residencia y entreno allí. Me queda el TFC (trabajo fin de carrera) y terminaré el grado este año. A veces me dicen que tengo suerte de tener unos padres como los que tengo, que me apoyan y me ayudan a tomar buenas decisiones.

¿Cómo fue tu comienzo en el ciclismo?

Todos los veranos y los fines de semana salía con mi padre que es muy aficionado al ciclismo, como cualquier niño que sale con su padre. Sobre todo salíamos con la bici de montaña y me divertía mucho. Recuerdo que me encantaba descubrir manantiales de agua. También hacia atletismo y probé el duatlón.

En infantiles empecé a compaginar el triatlón con el ciclismo, pero no he pasado por escuelas de ciclismo. Ese paso, que es importante para el manejo de la bici, me lo he saltado. Compaginaba el triatlón con algunas carreras de ciclismo en categoría cadete a las que iba como independiente. Empecé a correr con la Bici Aranda, un equipo de aquí. En cadete gane la última carrera con final en Iurreta. En juvenil me ficho el Sopela, el equipo filial del antiguo Lointek.

En Sopela mi primer año como junior lo disfruté mucho porque éramos muchas chicas en el equipo y formábamos una piña. En junior muchas carreras corríamos con las élites así que tu carrera era un poco salvarte. Aprendí mucho y ya en junior deje de hacer triatlón, porque ya estaba en bachillerato y no podía con todo. Además, tuve una pequeña lesión que me impedía correr y me quedé con el ciclismo. En mi primer año como junior gane la última prueba de la copa de España en Marín. Gané el Campeonato de España de carretera y fui segunda en CRI. En mi segundo año como junior, en 2017, ya gané el Torneo Euskaldun, la Copa de España y los Campeonatos de España.

En aquel momento entré a formar parte del equipo elite, que pasó de ser Lointek a ser Sopela tal y como está ahora, con el director Fran Pla.

Aquel año fue duro porque empecé en la Universidad y el cambio de irte fuera a estudiar a una ciudad que no conoces es duro, por lo que supone estar viviendo sola, buscar sitios para entrenar… Además, llegué una semana tarde a la facultad porque me coincidió con el Mundial y tuve que empezar un poco como a remolque. La universidad es dura y se me hizo difícil. Llamaba a mis padres cada día… ¡Había semanas que no me daba la vida! Los primeros años me ayudaba con la preparación mi padre. Siempre me ha guiado, me ha aconsejado y me ha apoyado en el ciclismo.

Respecto a la preparación, entonces empezaste con tu padre.

Mi padre me conoce bien y me ayudaba con la preparación. Durante el curso, si tenía una hora, pues era una hora a tope y hacia muchísimo rodillo. Después en mi segundo año como sub 23 empecé con Noel Martín, que supo adaptarse bien a mi ritmo de vida universitaria y sigo con él a día de hoy.

Yo siempre he entrenado a sensaciones y nunca hice series. Yo me conozco bien y puedo exprimirme a tope. Hacia lo que me pedía el cuerpo y me ha ido bien. Este año ya he empezado a entrenar con vatios y de forma más estructurada.

 

El año 2020 fue un año especial en todos los sentidos. La pandemia lo cambió todo y afectó mucho al deporte. ¿Cuéntanos cómo fue el año para ti?

Los primeros meses de la pandemia me centré en los estudios. El tercer año de carrera es el más duro y requiere muchísima dedicación. Al no haber clases presenciales nos apretaron mucho en las asignaturas. Casi no paraba en todo al día y estaba sentada de 8 a 20.00. Al finalizar el día hacia algo de bici en rodillo. En el equipo me lo permitieron siempre, pero al no haber competición aun pude centrarme más en los estudios.

Al acabar lo exámenes en junio pude prepararme, y como el Campeonato de España se retrasó a finales de agosto me vino bien. Los campeonatos siempre han sido en junio y nunca llegaba preparada porque me coincidía con el final de curso.

Entonces te coronas como Campeona de España CRI sub 23 solo por detrás de un genio llamado Mavi Garcia y ganas el campeonato de ruta sub 23 con una actuación brillante en Jaén.

La crono empezaba para abajo y sabía que iba en buena forma. Para abajo marqué el primer mejor tiempo intermedio y cuando me lo dijeron pensé, igual me he pasado un poco… pero fui a tope. Yo iba a por el sub 23 pero quería medirme con las elites. Para mí fue un resultado importante hacer segunda elite. Este resultado me motivó para la competición de ruta. Iba a divertirme, pero salió bien. El circuito de la prueba de ruta era muy duro y fue selección total. Mavi y Ane Santesteban se fueron; yo tuve buenas piernas, pude darlo todo y hacer una buena carrera.

Finaliza el verano y eres una de las ciclistas seleccionadas para correr el Mundial de Imola 2020 en la máxima categoría, en el que tienes una buena actuación.

Hice buenos campeonatos, sí. Hice también una concentración con la selección española en Altea y Gema Pascual, la seleccionadora, pudo ver cómo estábamos todas: creo que todo influyó. Fue una alegría poder ir. Y una experiencia muy buena:, hicimos superbuena piña y estuvimos muy contentas. La carrera fue dura y yo me sentí muy satisfecha, porque cada una hicimos lo que se nos pidió. Todas trabajamos para que Mavi estuviera delante y, aunque luego no se vio reflejado quizás en el resultado final, hicimos buen trabajo.

La crono también la corrí y se me hizo dura. Gema me dijo que corriera sin presión, a aprender, pero la verdad que se me hizo larga.

Parece que Gema Pascual, la seleccionadora nacional femenina, os deja hacer, que deja fluir…

Sí. Estuvimos en Altea y ella nos dijo eso mismo en una charla: “Dejad que fluya”. Es muy positiva y confía mucho en nosotras. Le gusta el ciclismo femenino y el buen rollo.

Entonces llega la noticia de que el equipo Movistar, que hace una apuesta al todo para disputar el World Tour Fememino con Annemieck Van Vleuten de jefa de filas, cuenta contigo para 2021.

Movistar anunció el fichaje justo antes del mundial de Imola. Yo sabía que me seguían desde mi primer año sub 23 y lo cierto es que tuve la posibilidad de haber fichado antes, pero preferí estar centrada en los estudios. Estar en un equipo así requiere toda la dedicación y yo sabía que me iba exigir. Fue una decisión tomada junto a mi familia y pensamos que antes de dedicarme al ciclismo debía acabar la carrera.

Este año, cuando pasé a formar parte del equipo, me dijeron que estuviera tranquila, pero yo soy ambiciosa y muy autoexigente y preferí que fuera de este modo, ya con tercero de carrera finalizado, porque el cuarto año es más liviano. Ellos me dijeron que la primera parte de la temporada podría tener tiempo para integrarme e ir aprendiendo y no me iban a exigir.

Arranca el 2021 y haces toda la temporada de clásicas de Europa y la competición de máximo nivel en la que apruebas con nota. ¿Cómo ha sido la experiencia como integrante de una de las estructuras que disputan el World Tour femenino en tu primer año de ciclista profesional?

Por cómo ha ido el año, la verdad es que me he metido más de lo que habían dicho: querían que corriera esas carreras para adquirir experiencia porque en Sopela no las hacíamos. Me gustó mucho la Amstel, donde además me sentí bien. La Flecha me pareció dura por el cansancio de la Amstel, los muros y el muro de Huy. Las Ardenas las disfruté mucho. Estar en esas carreras con un equipo potente, donde querían que me desenvolviese, es muy bonito.

Hay que tener un gran nivel para finalizar ese tipo de carreras sin una experiencia previa. El ritmo es muy alto y se producen muchos cortes. Superaste la prueba con nota. Pero llegan las clásicas en España, este año de máxima categoría en el calendario femenino, y tu vuelves a dar el callo. Vi las declaraciones de Van Vleuten en la llegada de la Clásica de Navarra tras su victoria en la que decía que ir detrás de ti era como ir en moto. ¿Cómo es correr con una ciclista experimentada de la talla de Van Vleuten?

He tenido la oportunidad de correr con ella en varias ocasiones. El equipo ha querido que coincidiésemos. Ella quería un equipo joven y es una auténtica profesional. Quiere transmitirnos su experiencia, es muy exigente y cuida todos los detalles. No solo es importante aprender de ella en carrera, sino también de cómo lo estudia todo.

En Navarra iba con buen punto de forma y fui hasta el final con el grupo de cabeza. Fui delante trabajando. Hubo una escapada y no dudé en tirar para que ella llegase lo mejor posible. Fue una carrera dura porque llovía un montón e iba con esa motivación de estar delante con ella y verme ahí. Pensé que si estoy aquí delante es porque puedo y ella vio cómo había trabajado. Al llegar y lograr su victoria Annemieck utilizó la expresión “Sara in justit a moto”, que nos dijo que ellos utilizan como para decir “detrás de Sara fui en moto”.

¡Qué bonito el reconocimiento público de una ciclista de su talla!

En privado también lo dice. Ella es muy cercana y esos detalles que tiene te hacen tener más motivación y confianza. Una buena líder tiene que tener esa confianza con sus compañeras.

¿Te gusta ese rol de trabajo en el equipo?

Si. Para mí es un aprendizaje. A veces te dejan tu oportunidad si coges una escapada. Este año estoy aprendiendo y estoy disfrutando de trabajar para las compañeras por un beneficio común.

Llega la Vuelta a Burgos, este año prueba World Tour, disputada a final de mayo y los locutores dicen en directo que Sara Martin se ha caído.

Ni yo sé lo que pasó: no me acuerdo de nada. Ddespués me dijo Alicia González, que iba detrás de mí, que para no hacer el afilador tras un frenazo cuando iba situada detrás de van Vleuten, me fui a la cuneta. No recuerdo nada de la caída. Caí de cara y fue una caída bastante fuerte, de la que me costó recuperarme varias semanas.

Tras el golpe no era yo, no tenía fuerzas, no iba. La primera semana no salí en bici porque tenía que vigilar la cabeza por si me mareaba. Después poco a poco seguí con la preparación, aunque al principio me costó muchísimo volver a encontrar sensaciones.

Tras el infortunio de la Vuelta a Burgos y con apenas un mes de margen llega el campeonato nacional a finales de junio donde vuelves a brillar con luz propia, logrando el campeonato de España sub23 CRI (segunda elite) y ruta (bronce elite) en una carrera muy dura.

Das una imagen de rodadora pura, pero lo cierto es que te desenvuelves bien en la montaña. Nos has contado que entrenas por aquí, un terreno puramente rodador, pero en cuanto a puertos: ¿sueles entrenarlos? ¿Cuáles te gustan?

Me van las subidas más tendidas; me defiendo bien subiendo. Este año estuve en los campeonatos de España de cadete con mi hermano y conocí Mijares que me gustó mucho. Alguna vez he ido a Riaza o a la Sierra de Madrid, pero hago pocos puertos. Lo máximo aquí en la zona donde suelo entrenar es una subida de 4 km. Me gustan los puertos y me gusta subir, pero me falta mucho trabajo por hacer aún.

Este año voy a tener una concentración en altura en Andorra en agosto con algunas compañeras del equipo así que conoceré muchos.

Si habláramos de referentes deportivos, ¿cuál ha sido el tuyo?

No he tenido referente fijo, pero a Mavi Garcia ya la conocía del duatlón, donde obtuvo grandes resultados, y después he visto toda su trayectoria deportiva. A nivel internacional me he fijado en Anna Van der Bregen, Annemieck van Vleuten o Marianne Voss.

En cuanto a compañeras ¿alguna especial para ti?

Para mi Gloria Rodriguez es una buena compañera y es una corredora fundamental para un equipo. Su trabajo es trabajar y ser la capitana por su experiencia o manejo. Valoro mucho ese trabajo. Quien hace ese papel es la cabeza del equipo y a ese rol le doy mucha importancia. Ella, tanto dentro como fuera, es una buena compañera.

Tengo una relación especial con Sofia Rodriguez ,que ha crecido conmigo en el equipo Sopela. Está estudiando igual que yo y siempre hemos estado juntas. Creo que si lo trabaja puede también hacerlo bien.

Hablando del futuro, cuéntanos alguna ilusión que tienes en el ciclismo.

Me gustaría seguir evolucionando como lo he estado haciendo hasta ahora, y estar en unas olimpiadas o estar delante en alguna carrera importante, como un europeo o un mundial. Me gustaría ser una corredora regular y poder llegar a ser una ciclista como las que son ahora mis referentes.

¿Cuál ha sido tu mejor día sobre la bici?

Los campeonatos de España junior de primer año en Reinosa, cuando gané la ruta. Fue inesperado. Fue una carrera en la que levanté los brazos Y ver tras la línea de meta toda la gente que me apoyaba fue una sensación muy bonita y mi mejor recuerdo.

Tus padres deben de estar muy orgullosos de ti.

Mi padre se involucra mucho, no lo expresa porque siempre ha intentado transmitirnos humildad y trabajo, pero está muy feliz y así nos lo transmite.

 

 

 

 

 

SARA MARTÍN

Un diamante puro aún sin pulir

Reflexiones en voz alta por Ziortza Villa

El talento es una cualidad indiscutible para competir al máximo nivel, pero para llegar a ser un auténtico profesional que destaca hay que cuidar los detalles y no dejar nada al azar, porque es lo que puede marcar la diferencia. Para ello estar bien rodeada y tener buenos maestros es tan fundamental, como también lo es poseer la capacidad de aprender y la ambición de mejorar cada día,

Hoy en día con los avances tecnológicos que existen puede medirse el esfuerzo al milímetro y hacer una preparación realmente exhaustiva. Los conceptos de entrenamiento se han actualizado y gracias a todo lo que se sabe hoy puede trazarse un camino preciso para lograr grandes objetivos.

Me parece realmente impresionante la capacidad de interpretar sensaciones de los ciclistas que han empezado su vida deportiva sin datos. Aplicar la ciencia a esa experiencia es un combinado ideal para optar a la excelencia.

En cuanto a los terrenos, sin lugar a dudas un ciclista que ha experimentado todo tipo de terrenos es un ciclista preparado para todo. Viajar, conocer mundo a través de todo tipo de carreteras y subir puertos de todos los tamaños y porcentajes brinda un bagaje incalculable y esa oportunidad solo la dan los años.

Sin embargo, la juventud ofrece la oportunidad de descubrirlos con la ventaja de estar al inicio del camino. No puedo evitar pensar en Sara y sonreír por dentro con tan solo imaginarla subiendo Cabús o Paihères por primera vez en Andorra este verano. Saber que aún le quedan muchas primeras veces como elTourmalet, los Alpes o los Dolomitas… En definitiva, me ha gustado despedirme de ella sabiendo todo lo bonito que le queda por vivir.

Encontramos en Sara Martín una joven promesa del ciclismo élite mundial. Una ciclista que trasmite mucha fuerza, con una elegancia innata sobre la bicicleta  y una clase que no se enseña en las escuelas. Una corredora con gran talento y un potencial enorme que ha vivido la gloria y sabe lo que se siente al levantar los brazos, pero que también sabe disfrutar dando lo mejor para los demás.

Nos encontramos con una chica sencilla de valores sólidos, con una capacidad de trabajo bien entrenada en los estudios que le ha enseñado lo que cuestan las cosas que no se regalan. Una chica de sonrisa tímida y mirada profunda, con un gran corazón como el que tienen los girasoles.

Querida Sara Martin ha sido una grata sorpresa descubrir tu pureza. Gracias por tu sinceridad y tu ejemplo. Eres como un diamante bruto aun sin pulir. Dejemos que el ciclismo te curta y que a través de las experiencias que la vida te ofrezca puedas brillar como solo las grandes joyas pueden hacerlo.

 

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