Día: 8 de abril de 2026

 

 

Un viaje, muchos caminos

 

En varias ocasiones os hemos hablado de este espectacular y ambicioso proyecto. Nunca hemos querido poner en duda el atractivo que tiene ponerse un dorsal, de las carreras, cronómetros, objetivos o resultados, pero la filosofía del ciclismo y cicloturismo ha cambiado y cada vez hay “más vida y perfiles” alejados del lado más competitivo.

Si a esto le unimos que hablamos de gravel, una realidad, con personalidad y futuro, vemos con optimismo como el ciclismo sigue contando con opciones de crecer y lo mejor, es que lo hace con propuestas que huyen de la masificación y buscan experiencias que nos permitan conocer nuevos lugares y gente diferente.

Con este objetivo nació el Grand Tour de Catalunya Gravel, una filosofía de viaje en la que cada ciclista puede planificar sus propias etapas, en una idea totalmente abierta.

Estamos ante un itinerario que en su totalidad cuenta con 2.500 km y 42 etapas. El recorrido es circular, dividido en varios sectores para que cada uno pueda disfrutarlo a su manera y hacer las etapas que quiera.

  • Tramo 1 -> Barcelona – Tarragona: Recorrido 481km / Desnivel +8.454m / 8 etapas

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  • Tramo 2 -> Tarragona – Lleida: Recorrido 460km / Desnivel +6.092m / 8 etapas
  • Tramo 3 -> Lleida – La Seu d’Urgell: Recorrido 491km / Desnivel +11.390m / 8 etapas
  • Tramo 4 -> La Seu d’Urgell – Figueres: Recorrido 404km / Desnivel +8.398m / 8 etapas
  • Tramo 5 -> Figueres – Barcelona: Recorrido 652km / Desnivel +10.781m / 10 etapas

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En esta ocasión nos vamos a detener en los recorridos en los que la provincia de Barcelona es la protagonista. Esto nos llevaría a los Tramos 1 (Barcelona – Tarragona) y 5 (Figueres – Barcelona)

 

BARCELONA

Barcelona, vibrante ciudad mediterránea, es el punto de partida de un recorrido que transforma el área urbana en naturaleza en solo unos kilómetros. En el Tramo 1, el relieve se eleva suavemente hacia Collserola y después se redibuja en ascensos progresivos hacia Sant Llorenç del Munt. Montserrat emerge como un templo mineral y guía la entrada hacia el Penedès, donde los viñedos se extienden como jardines geométricos. El mar queda lejos pero siempre presente, igual que el legado de Pau Casals cuando nos acercamos a la Costa Daurada. Un tramo que combina montaña amable, cultura y una luz inequívocamente mediterránea hasta llegar a Tarragona.

El tramo 5 es el último tramo y comienza en el Parque Natural del Cap de Creus, donde el viento y la roca crean un paisaje tan surrealista como las formas que dibujaba Dalí. Desde aquí, la ruta se adentra en el Empordà y la Costa Brava, un mismo territorio donde conviven calas escondidas, pueblos blancos, caminos de ronda y un mosaico de campos que explican siglos de historia mediterránea. Girona nos recibe con murallas, puentes y una energía creativa que impregna la ciudad. Más adelante, la llanura de Vic y los bosques del Parque Natural del Montseny aportan silencio, frescor y ascensiones llenas de vida. Y finalmente, la llanura del Vallès, abierta y agrícola, anuncia la llegada de nuevo a Collserola, que nos brinda el último mirador antes de entrar en Barcelona, donde esta aventura termina exactamente donde empezó.

ETAPA 1

Barcelona → Terrassa 

54 km +1.300 m / 54% gravel · 35% pavimento · 11% vía verde / carril bici

Esta etapa inaugural nos muestra cómo, en apenas 50 kilómetros, el paisaje urbano se transforma en naturaleza. Atravesaremos los rincones más auténticos del Parque Natural de Collserola antes de llegar al patrimonio industrial de Terrassa.

 

Saliendo de la capital condal

Partimos desde Plaza Catalunya siguiendo los carriles bici de la Gran Via, rodeados por los imponentes edificios modernistas de Barcelona, como la Casa Calvet, una de las obras más conservadoras de Gaudí. El paisaje urbano empieza a transformarse al tomar la Calle de Trullols, una subida constante pero moderada que nos conduce hacia la Carretera de les Aigües de Collserola. A medida que ganamos altitud, las vistas se amplían: por un lado, el skyline de la ciudad con la Sagrada Familia destacando; por el otro, los primeros bosques del parque natural. La Carretera de les Aigües ofrece una perspectiva única de la ciudad desde las alturas, como si fuera un balcón, con el mar Mediterráneo como telón de fondo en los días despejados.

 

El pulmón verde de Collserola

Al dejar la carretera principal, nos adentramos en la red de caminos que cruzan el parque. Los anchos senderos de tierra compactada serpentean entre bosques de pinos y encinas, pasando por pequeños núcleos rurales como Sant Bartomeu de la Quadra. Las masías centenarias que aparecen en el paisaje son testigos mudos de la historia rural de estas montañas. El recorrido alterna tramos abiertos con amplias vistas y zonas más frondosas donde la luz se filtra entre las hojas creando juegos de sombras. El descenso hacia Rubí transcurre por pistas forestales bien conservadas, con algún tramo más estrecho pero sin dificultades técnicas destacables.

 

La llegada a Terrassa

En los últimos kilómetros, el terreno se suaviza con ligeras ondulaciones que anticipan la llegada a Terrassa, ciudad con carácter y un rico patrimonio modernista e industrial. Los caminos anchos bordeados de árboles permiten disfrutar del esfuerzo realizado. Las vistas se abren mostrando los primeros edificios de la ciudad, enmarcada por las montañas que encontraremos en las próximas etapas. La entrada urbana se realiza por el parque de Vallparadís, un corredor verde que nos conduce suavemente hasta el final de esta primera jornada, en pleno corazón de la ciudad del Vallès Occidental, donde encontramos todo tipo de servicios y alojamientos. También se puede visitar el Museo Nacional de la Ciencia y la Técnica de Cataluña (mNACTEC).

ETAPA 2

Terrassa → Navàs

De la montaña a los campos del Bages

67 km +1.400 m / 41% gravel · 59% pavimento · 0% vía verde / carril bici

Etapa marcada por el Coll d’Estenalles, que nos adentra en el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac. Después de coronarlo, descendemos hacia la comarca del Bages, pedaleando entre viñedos, masías y campos hasta el tranquilo pueblo de Navàs.

 

Salida de Terrassa

La ruta comienza en la ciudad de Terrassa. Al dejar atrás el núcleo urbano, tomamos una pista de gravel que nos lleva hasta la Riera de les Arenes, que seguimos hasta llegar a Matadepera, donde empieza el verdadero reto del día: el Coll d’Estenalles. Este puerto clásico de la zona tiene 11 km de longitud con una pendiente media del 3,3% (con algún tramo que alcanza el 9%) y se asciende completamente por carretera hasta los 870 m de altitud. A medida que avanzamos, las siluetas de La Mola y el Montcau se alzan ante nosotros. La vegetación del parque —serbales, bojes y robles— nos acompaña durante toda la subida. Es un puerto agradable, con tramos de rectas largas y otros de curvas cerradas que hacen el ascenso entretenido.

 

El corazón del Parque Natural

Una vez coronado, la recompensa es el descenso hacia Navarcles pasando por Talamanca, con su castillo reconstruido en el siglo XVIII. El primer tramo es una carretera divertida, llena de curvas y con vistas espectaculares a las paredes rojizas del macizo de Sant Llorenç del Munt i l’Obac. Más adelante, el camino se abre ofreciendo panorámicas de buena parte del Bages. En total son unos 19 km, con cuatro pequeñas subidas que rompen la monotonía del descenso. Al llegar a Navarcles, el paisaje cambia radicalmente: dejamos atrás el parque natural para entrar en el Bages por caminos rurales y agrícolas entre campos.

 

Entrada en el Bages

Tras atravesar Artés, cruzamos por debajo de la C-25 mediante un paso subterráneo que marca el inicio del Camí de Sant Martí de Serraima. Este tramo de gravel en pendiente nos hace ascender hasta una pista elevada que ofrece vistas panorámicas de la comarca. La parte final de la etapa es perfecta para terminar el día, con suaves subidas y bajadas entre campos de cultivo. Tras coronar el suave Pic Garrofí, descendemos hacia Navàs por una pista que enlaza con la carretera de Gaià. Los últimos kilómetros, con el sol poniéndose sobre los campos dorados y las siluetas de las montañas al fondo, cierran una etapa que nos muestra las dos caras de esta región: la montaña que hay que superar y la llanura central que nos espera.

ETAPA 3

 

Navàs → Solsona 

De las pistas de Navàs a la capital del Solsonès

65 km +1.200 m / 36% gravel · 64% pavimento · 0% vía verde / carril bici

Un recorrido que combina largas pistas panorámicas, carreteras secundarias solitarias y el encanto natural del Pantà de Sant Ponç, para terminar en la histórica Solsona, capital del Solsonès.

 

Ascenso entre pistas y panorámicas

Dejamos atrás Navàs, en el corazón del Bages, afrontando una larga subida de 18 kilómetros por una pista de gravel. El desnivel es constante pero suave, permitiendo un pedaleo cómodo mientras el horizonte se abre y las vistas del valle se amplían a medida que ganamos altura. El paisaje alterna campos de cultivo, bosques y antiguas masías dispersas. El silencio de la pista, roto solo por el sonido de los neumáticos sobre la grava, marca un inicio de etapa muy ligado a la esencia del gravel: avanzar sin prisa, pero con la sensación constante de alejarse del ruido.

 

Carreteras secundarias

La pista nos conduce hasta la carretera de acceso a Serrateix, un tramo secundario por el que apenas pasa tráfico. La ruta se dirige hacia Montmajor, siempre con la Serra de Sallent dibujada al fondo como referencia constante. En Montmajor, la carretera se retuerce en un descenso amable que nos lleva hasta Navès. Desde aquí, el perfil se suaviza y pronto aparece ante nosotros el azul profundo del Pantà de Sant Ponç, un embalse encajado entre bosques que invita a bajar el ritmo y disfrutar de los colores del agua.

 

La vuelta al Pantà de Sant Ponç y llegada a Solsona

Rodeamos el embalse por una pista de tierra que sigue el contorno del agua, alternando pequeños repechos con tramos más planos y abiertos. El reflejo del cielo sobre la superficie y la tranquilidad del entorno lo convierten en uno de los momentos más memorables de la jornada. Al salir de la pista, solo quedan 6 kilómetros de asfalto hasta Solsona, en un tramo final rápido y cómodo. La entrada a la ciudad se hace por calles tranquilas, con la catedral asomando entre los tejados, marcando el final de una etapa que combina naturaleza, calma y patrimonio.

ETAPA 4

 

Solsona → Manresa 

Del corazón del Solsonès a la capital del Bages

58 km +689 m / 37% gravel · 63% pavimento · 0% vía verde / carril bici

Una etapa variada que sigue el curso del río Cardener, combinando pistas suaves, carreteras secundarias y tramos de bosque. El recorrido conecta dos capitales comarcales, Solsona y Manresa, pasando por el legendario castillo de Cardona y pueblos con una fuerte tradición minera y agrícola.

 

Pistas junto al Riu Negre

Salimos de Solsona con un inicio amable, siguiendo durante 15 kilómetros una pista paralela al Riu Negre, con algún tramo asfaltado que rompe la continuidad del camino de tierra. El río acompaña con su curso tranquilo mientras el paisaje se mantiene verde y salpicado de masías. Esta primera parte sirve para entrar en ritmo y disfrutar de la ruta sin grandes desniveles hasta llegar al Eix del Cardener, puerta de entrada a Cardona.

 

El Castillo de Cardona

En Cardona pasamos junto a su imponente castillo, que se alza sobre la ciudad y domina la vista desde lejos. A sus pies, la Montaña de Sal, que puede visitarse, recuerda la importancia histórica de la explotación minera que ha marcado el carácter de la zona. Una corta pero intensa subida nos conduce hasta una pista que inicia un suave descenso hacia Valls de Torroella. El camino se vuelve más sombreado, adentrándose en un bosque que refresca el ambiente y aporta una sensación de aislamiento. Las pistas son cómodas y, en general, la ruta desciende hacia Súria.

 

Siguiendo el Cardener hasta Manresa

Llegamos a Súria, donde vale la pena detenerse para visitar su casco antiguo de encanto medieval, y continuamos por una pista paralela al río Cardener que nos lleva hasta Callús. A partir de aquí, la ruta cambia a una carretera secundaria que serpentea entre campos y masías, con el paisaje transformándose poco a poco: los bosques dan paso a zonas más abiertas y urbanizadas. Pasamos por Sant Joan de Vilatorrada y finalmente entramos en Manresa por el Camí de la Joncadella, donde los primeros edificios anuncian la llegada a la capital del Bages y el final de una etapa tranquila pero llena de contrastes.

ETAPA 5

 

Manresa → Sant Sadurní d’Anoia 

Entre Montserrat y los viñedos del Penedès

65 km +1.421 m / 82% gravel · 18% pavimento · 0% vía verde / carril bici

Una etapa exigente y espectacular que combina tramos de bosque, amplias pistas y carreteras secundarias, con la montaña de Montserrat como protagonista absoluta de la primera mitad. El recorrido culmina entre viñedos interminables hasta llegar a Sant Sadurní d’Anoia, capital del cava.

 

De Manresa a las puertas de Montserrat

Partimos de Manresa por el Camí de les Pedreres, donde desde las primeras pedaladas ya se distingue a lo lejos la inconfundible silueta de Montserrat. Seguimos por pistas y senderos boscosos que se extienden entre Castellgalí y El Pinyot, en un entorno tranquilo y sombreado. El macizo se vuelve cada vez más cercano e imponente a medida que avanzamos hacia Marganell. Dejamos la pista y tomamos una pequeña carretera que ofrece una de las mejores panorámicas de Montserrat, con sus agujas y paredes verticales perfectamente definidas.

 

Rodeando el macizo de Montserrat

El trazado continúa por una estrecha carretera que, al acercarse a la montaña, aumenta la sensación de estar dentro del macizo. Subimos suavemente hasta enlazar con la carretera principal, a los pies de Montserrat, e iniciamos un descenso que bordea buena parte de la montaña para adentrarnos en el pequeño espacio natural de Roques Blanques. El camino alterna tierra compacta con tramos pedregosos, en un paisaje agreste que contrasta con los viñedos que nos esperan más abajo.

 

Hacia el corazón del Penedès

Las anchas pistas de bajada nos conducen hasta la Via blava Anoia, un camino llano que desciende hasta el río. Aquí el paisaje cambia por completo: aparecen los primeros viñedos del Penedès, extendiéndose hasta donde alcanza la vista. La ruta llega a su punto final en Sant Sadurní d’Anoia, por pistas de gravel entre hileras de viñas perfectamente alineadas.

ETAPA 6

 

Sant Sadurní d’Anoia → Sitges 

Del corazón de los viñedos a la costa mediterránea

48 km +659 m / 49% gravel · 49% pavimento · 2% vía verde / carril bici

Una etapa corta pero con mucha personalidad que conecta el paisaje vitivinícola del Penedès con el Mediterráneo. El recorrido combina pistas rurales entre viñedos, carreteras secundarias y una espectacular bajada final hasta Sitges. Un trayecto que une el Penedès con el Garraf.

 

De Sant Sadurní a Vilafranca, entre viñas y masías

Salimos de Sant Sadurní d’Anoia pedaleando entre cepas y masías, rodeados por la calma del Penedès. Las pistas son amplias y de tierra compacta, ideales para disfrutar del ritmo pausado del territorio vinícola. Pasamos por El Pla y continuamos hasta Vilafranca del Penedès, la capital histórica del vino catalán y centro neurálgico de la DO Penedès, con numerosas bodegas que ofrecen catas y el Museo del Vino (VINSEUM). Seguimos por caminos flanqueados por viñedos perfectamente ordenados. Desde aquí, la ruta asciende progresivamente por La Serreta y Sant Miquel d’Olèrdola, con un breve tramo más exigente que regala una panorámica abierta de toda la llanura de la zona.

 

Atravesando el Garraf

Después de Olèrdola, el paisaje cambia de repente. Dejamos atrás los viñedos para entrar en el Parque Natural del Garraf, un territorio de relieve roto y seco, dominado por la roca caliza y el bosque mediterráneo. El camino alterna tramos de grava y carreteras estrechas, rodeadas de romero y tomillo, con el mar cada vez más cerca. Pasamos cerca de Sant Pere de Ribes antes de iniciar el descenso por el Camí de les Casetes, una pista panorámica que serpentea hasta la costa con el Mediterráneo al fondo.

 

Llegada a Sitges y al Mediterráneo

El descenso final nos deja en Sitges, uno de los pueblos más emblemáticos de la costa catalana. Entramos en el núcleo urbano por el paseo marítimo, siguiendo el carril bici junto a la playa hasta el centro histórico. El aire salado, las palmeras y las casas blancas anuncian la llegada al mar. Una etapa corta pero intensa, que une el silencio de los viñedos con el Mediterráneo.

ETAPA 7

 

Sitges → El Vendrell 

Del litoral del Garraf al corazón de la Costa Daurada

40 km +580 m / 44% gravel · 46% pavimento · 10% vía verde / carril bici

Una etapa corta y variada que combina mar, bosque y viñedo, conectando la costa del Garraf con el retorno a las tierras del Penedès. Un recorrido con pistas panorámicas y carreteras rurales que alterna subidas intensas y bajadas suaves, siempre con el Mediterráneo como referencia.

 

Bordeando el Mediterráneo

Salimos de Sitges por su paseo marítimo, con sus casas indianas y modernistas junto al mar, utilizando el carril bici con el azul intenso del Mediterráneo a nuestra izquierda hasta los Jardins de Terramar. Tomamos una vía verde que atraviesa un bosque fresco y sombreado hasta Les Roquetes del Garraf. Cruzamos la capital comarcal, Vilanova i la Geltrú, y dejamos atrás el ambiente costero para dirigirnos hacia el interior. El camino gana altura poco a poco hasta entrar en el Parque del Foix.

 

El Parque del Foix

Dentro del parque afrontamos una subida de menos de kilómetro y medio pero muy intensa, con curvas que ofrecen vistas espectaculares del Mediterráneo. En la parte alta iniciamos un rápido descenso de grava que nos lleva al Pantà de Foix, un entorno tranquilo rodeado de bosque mediterráneo y viñedos. El embalse, construido en el siglo XIX, es hoy un punto clave de biodiversidad, presidido por el castillo de Castellet, que domina el valle desde un cerro. Rodeamos el embalse por una pequeña carretera antes de encarar los últimos 15 km de la etapa.

 

Llegada a El Vendrell

Dejamos atrás el embalse y entramos en una zona más llana. El camino atraviesa campos de viñas y olivos, masías y pequeños pueblos como La Gornal, siempre en un ambiente rural y abierto. Los últimos kilómetros son fáciles y agradables, ideales para rodar sin prisa hasta llegar a El Vendrell, final de etapa, punto de unión entre el interior y la Costa Daurada, y ciudad natal del músico Pau Casals, donde se puede visitar su museo.

ETAPA 8

 

El Vendrell → Tarragona 

Del legado de Pau Casals al corazón de Tàrraco

83 km +1.237 m / 33% gravel · 67% pavimento · 0% vía verde / carril bici

Una etapa que une El Vendrell y Tarragona, combinando patrimonio cultural y paisaje natural. Desde el recuerdo de Pau Casals hasta el Monestir de Santes Creus, pasando por carreteras de montaña y pistas de grava, el recorrido culmina con la entrada triunfal a la ciudad romana de Tàrraco.

 

Coll de les Ventoses

Salimos de El Vendrell tras visitar el Museo Pau Casals, recordando la figura del hijo ilustre de la ciudad y símbolo de la música catalana. Los primeros kilómetros discurren hacia Sant Jaume dels Domenys, por carreteras secundarias y pistas de grava entre viñedos y campos. Al salir del pueblo iniciamos la subida sostenida de 8 km al Coll de les Ventoses (560 m), el punto más alto de la etapa. La carretera regala amplias vistas sobre el Penedès, el Mediterráneo al fondo y las montañas del interior que anuncian la transición hacia la Conca de Barberà.

 

Entre pistas y monasterios

Tras cruzar el Pla de Manlleu, dejamos el asfalto y tomamos el Camí de la Coma, una pista que serpentea entre bosques y campos hasta el Coll de l’Arboçar. Recuperamos la carretera e iniciamos el descenso hacia el río Gaià, donde el paisaje se vuelve más fresco y sombreado. Aquí nos espera uno de los grandes atractivos del día: el paso junto al Monestir de Santes Creus, joya de la ruta del Císter y símbolo histórico del territorio. La ruta continúa hacia Aiguamúrcia, Vila-rodona y Bràfim, en un descenso progresivo que alterna pueblos y campos de cultivo.

 

Llegada a Tarragona

Los últimos kilómetros cruzan Vilabella y nos acercan, por carreteras secundarias y pistas abiertas, al entorno de la capital tarraconense. Pasamos por los Jardins Imperi antes de entrar en Tarragona, ciudad declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO. La llegada al centro nos transporta directamente a la grandeza de Tàrraco, con sus murallas y restos romanos, como el imponente anfiteatro con el mar de fondo, cierre perfecto de una etapa variada, cultural y llena de momentos memorables.

ETAPA 39

 

Sant Esteve d’en Bas → Vic 

De la Vall d’en Bas a la llanura de Osona

83 km +1.650 m / 45% gravel · 44% pavimento · 1% vía verde / carril bici

Una etapa de alta montaña y paisajes cambiantes que conecta la Vall d’en Bas con la llanura de Vic. Después de una fuerte ascensión al Coll de Bracons, el recorrido combina carreteras y pistas forestales entre bosques exuberantes, pueblos de piedra como Rupit y el pantano de Sau hasta llegar a Vic, centro histórico y cultural de Osona.

 

El ascenso al Coll de Bracons

Salimos de Sant Esteve d’en Bas y comenzamos el ascenso al Coll de Bracons para superar la Serra dels Llancers. Son 8,2 kilómetros con 655 metros de desnivel positivo y una pendiente media del 8%, un puerto exigente pero espectacular. La carretera serpentea dentro de un bosque frondoso donde predominan hayedos y robledales, que mantienen el ambiente fresco y húmedo. En algunos puntos, la vegetación se abre y permite contemplar la Vall d’en Bas y las montañas de la Garrotxa, que se despliegan a nuestra espalda. El tramo final es el más intenso, pero la llegada al collado compensa cualquier esfuerzo con una panorámica amplia y silenciosa sobre la sierra.

 

Cruzando el Espai Natural del Collsacabra

Después de coronar, descendemos unos kilómetros por la otra vertiente hasta un desvío a la izquierda que nos conduce por pista hacia Sant Julià de Cabrera. Nos adentramos en el Espai Natural del Collsacabra, un lugar de una geología impactante, con riscos abruptos y una gran riqueza biológica. El paisaje es verde y húmedo, dominado por robles, bojedas y hayedos que cubren el entorno. Volvemos a la carretera para descender unos kilómetros y afrontar una nueva subida hasta el Coll de Bac, atravesando bosques propios de la Alta Garrotxa. Desde el collado, una bajada ondulada nos lleva hasta Rupit, uno de los pueblos más bucólicos del país: casas de piedra, callejones empedrados y un puente colgante sobre el río, todo rodeado de riscos y saltos de agua que definen su belleza.

 

De les Guilleries al pantano de Sau terminando en Vic

Salimos de Rupit por una carretera secundaria que se adentra en el Espai Natural de les Guilleries-Savassona. El camino desciende de forma constante hasta el pantano de Sau, un embalse emblemático del río Ter, conocido por las ruinas del campanario del antiguo pueblo que emergen cuando baja el nivel del agua. Cruzamos la presa y continuamos por una carretera que rodea el embalse, pero rodeada de bosques densos que impiden ver el agua. Dejamos atrás el pantano y seguimos en dirección a Tavèrnoles, donde tomamos una pista que, entre campos de cultivo y masías, nos lleva hasta Roda de Ter y, finalmente, a Vic, capital de Osona, con su centro histórico porticado como punto final de la etapa.

ETAPA 40

 

Vic → Sant Celoni 

Atravesando el Montseny

81 km +1.670 m / 12% gravel · 88% pavimento · 0% vía verde / carril bici

Una etapa exigente con bastante desnivel que cruza de lado a lado el Parque Natural del Montseny, conectando la llanura de Osona con la depresión prelitoral. Una jornada espectacular y de auténtica montaña, llena de bosques, collados y panorámicas que muestran la transición entre los Pirineos y el Mediterráneo.

 

De Vic a Viladrau, puertas del Montseny

Salimos de Vic por pistas y carreteras secundarias que cruzan la llanura de Osona entre campos de cereales y masías dispersas. Pasamos por Sant Julià de Vilatorta y comenzamos la subida por pista al Coll de Romegats (725 m), un puerto suave que nos acerca al Parque Natural del Montseny. La carretera es estrecha y tranquila, con tramos boscosos y vistas abiertas sobre la llanura que dejamos atrás. Tras un breve descenso llegamos a Viladrau, conocido por su agua y sus más de doscientas fuentes naturales, que brotan por todo el pueblo y el bosque. Su microclima fresco y húmedo, único dentro del Montseny, ha convertido la zona en un lugar privilegiado, donde el agua y la naturaleza definen el carácter del sitio.

 

Atravesando el Montseny: del Coll de Bordoriol al Coll de Sant Marçal

A partir de Viladrau comienza la parte más espectacular de la etapa. La carretera se adentra en el Parque Natural del Montseny y empieza a ganar altura de forma constante. Subimos hasta el Coll de Bordoriol y después continuamos hacia el Coll de Sant Marçal (1.324 m), siempre rodeados de bosques densos de haya, abeto y roble. En las zonas más altas, la luz entra filtrada y el silencio es absoluto, mientras que en verano los verdes son intensos y en otoño el bosque se llena de tonos dorados y rojizos. Desde los puntos más abiertos se pueden ver las montañas que rodean el macizo y el valle de Santa Fe.

 

Descenso hacia el Vallès: de Santa Fe a Sant Celoni

Superado el punto más alto, comienza una larga y espectacular bajada. Los primeros kilómetros transcurren por la zona de Santa Fe del Montseny, entre túneles naturales de árboles altos y sombríos. Más abajo, la carretera se abre y las curvas se multiplican; es un descenso rápido, divertido y con el asfalto en excelente estado. Desde varios miradores se puede ver la llanura del Vallès y la sierra litoral al fondo. A medida que perdemos altura, la temperatura sube y la vegetación cambia, dando paso a pinos y encinares mediterráneos. Un último tramo por pista, ya de bajada suave, nos lleva hasta Sant Celoni, pueblo con calles llenas de historia, iglesias barrocas y encanto medieval, donde finaliza la etapa.

ETAPA 41

 

Sant Celoni → Ametlla del Vallès 

Cruzando la Serra Litoral

63 km +1.200 m / 55% gravel · 41% pavimento · 4% vía verde / carril bici

Una etapa variada que combina montaña y mar, pasando de los bosques de la Serra Litoral a las llanuras del Vallès Oriental. El recorrido alterna pistas de sauló, carreteras de curvas y tramos rurales entre campos y rieras. Una etapa que conecta dos comarcas muy diferentes.

 

Del pie del Montseny a las pistas de sauló

Salimos de Sant Celoni en dirección sur, cruzando la AP-7 por un paso subterráneo para adentrarnos en el valle de Olzinelles. La carretera es estrecha y tranquila, rodeada de encinas y pinos en un entorno verde y húmedo que conserva la esencia del Montnegre. Antes de llegar al pueblo, giramos a la derecha para comenzar la subida por una pista de sauló que se eleva por el bosque hasta el Coll de Can Poliva (471 m). El ambiente es totalmente mediterráneo: pistas polvorientas, aromas de pino y romero, y vistas que se abren de vez en cuando.

 

Del bosque a la costa: atravesando el Maresme

Después del collado comienza una bajada, con fuerte pendiente, hasta llegar a Sant Iscle de Vilalta. Aquí empieza una nueva subida exigente que lleva hasta el Sender dels Miradors, desde donde ya podemos ver el mar brillando en el horizonte. La pista desciende hacia el Maresme, entre bosques y campos, hasta llegar a Canet de Mar, villa costera con una rica tradición modernista y marinera, conocida también por sus talleres de artesanía y por el legado arquitectónico de Domènech i Montaner. Seguimos por caminos rurales que cruzan pequeños torrentes hasta Arenys de Munt, donde enlazamos con la carretera del Coll del Pollastre (267 m). Es una subida corta pero llena de curvas y buenas vistas sobre la costa, que culmina con un descenso rápido hasta Mataró, capital del Maresme, antigua ciudad romana y hoy un núcleo vivo y con rico patrimonio modernista, como la Nau Gaudí, la primera obra de Antoni Gaudí.

 

De Mataró al Vallès Oriental

Cruzamos Mataró y seguimos hacia Argentona, donde dejamos atrás la costa para volver a ascender la Serra Litoral. Subimos parcialmente el Coll de Parpers por carretera y luego tomamos una pista forestal que atraviesa el macizo en dirección al Vallès. El terreno alterna tramos de sauló con zonas boscosas y abiertas, hasta comenzar la bajada hacia Cardedeu, villa con un rico pasado agrícola y modernista, donde todavía se conservan masías y edificios de estilo noucentista rodeados de campos y plataneros. Ya en la llanura, el paisaje se vuelve rural y agrícola: pistas entre campos de cereales, torrentes y masías, con la Riera de Cànoves y el Torrent del Pla como compañeros de ruta. Los últimos kilómetros son de subida progresiva y suave hasta llegar a L’Ametlla del Vallès, final de etapa entre campos y bosques, con vistas a la llanura del Vallès.

ETAPA 42

 

Ametlla del Vallès → Barcelona 

De la llanura del Vallès a la ciudad de Barcelona

60 km +830 m / 54% gravel · 30% pavimento · 16% vía verde / carril bici

La última etapa de la ruta une el mundo rural del Vallès con la ciudad de Barcelona a través del área metropolitana. Una jornada de transición que empieza entre campos y masías y termina en la ciudad condal. Pistas, tramos de vía verde y la ascensión final por Collserola hasta el Passeig de les Aigües marcan la entrada en la ciudad y el punto final de toda la aventura.

 

De la Vallès rural a Caldes de Montbui

Salimos de L’Ametlla del Vallès en dirección a Santa Eulàlia de Ronçana, pedaleando por pistas anchas entre campos de cultivo y bosques de pino blanco y encina. El paisaje es abierto, con la silueta de la Serra de Collserola ya visible en el horizonte. A medida que avanzamos hacia Caldes de Montbui, el relieve se vuelve más ondulado. El pueblo es conocido por sus termas romanas y sus fuentes de agua termal, una tradición viva que lo convierte en una de las villas balnearias más antiguas de Cataluña. Tras cruzar el casco antiguo, entramos en el Vallès Occidental, pasando por Sentmenat y siguiendo pistas rurales entre campos, bosques y pequeños núcleos.

 

El paso hacia el Parque Natural de Collserola

El camino se mantiene irregular, con tramos de subida y bajada constantes, hasta que el relieve empieza a descender hacia el sur. Avanzamos paralelos a la riera de Santiga, entre zonas agrícolas y pequeños bosques, y más adelante seguimos un tramo del río Ripoll por una vía ciclista señalizada. Pasamos por Ripollet y Cerdanyola del Vallès, donde el paisaje ya muestra la transición entre la llanura y la montaña. A partir de aquí, la ruta se adentra en el Parque Natural de Collserola, una auténtica frontera verde entre la ciudad y la zona industrial del área metropolitana. La pista es ancha y cómoda, pero con rampas exigentes que ascienden a la montaña de Collserola.

 

Fin de ruta: llegada a Barcelona

Una vez arriba, enlazamos con el Passeig de les Aigües, uno de los espacios más emblemáticos para ciclistas y caminantes barceloneses. Este antiguo camino de servicio, hoy reconvertido en vía panorámica, recorre la vertiente de Collserola con vistas únicas sobre toda la ciudad. A medida que avanzamos, Barcelona se extiende a nuestros pies: la Sagrada Família, el mar y, al fondo, el puerto y la montaña de Montjuïc con su castillo. El descenso final, por carretera suave y serpenteante, nos lleva hasta la Plaça de Karl Marx, donde entramos en la ciudad por carriles bici hasta la Plaça Catalunya, punto final de esta etapa y cierre de la ruta del Grand Tour de Catalunya gravel.

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