Autor: jon

¡Inscripciones abiertas!

 

BENIDORM (Costa Blanca)

Del 18 al 22 de febrero.

La mejor manera de arrancar la temporada y buscar un puntito de forma. 5 días, 4 noches y 4 etapas. Con opción de 3 días.

25 plazas.

www.ziklo.es/events/benidorm-2026/

 

 

MOROCCO GRAVEL EXPERIENCE

Del 8 al 17 de mayo.

Volvemos a Marruecos en bicis de gravel. Un stage en el que el aspecto deportivo es importante, la primera razón, pero en el que seguiremos buscando algo diferente. Vivir una experiencia más allá de lo deportivo, acercarnos a su gente y a zonas menos conocidas buscando que sean cómplices de nuestras vivencias.

15 plazas

www.ziklo.es/events/marruecos/

 

 

ALPES FRANCESES

St Jean de Maurienne-Brides-Albertville

Del 5 al 11 de julio.

La relación de puertos que nos esperan es realmente suculenta: Glandon-Croix de Fer, Mollard, Lacets de Montvernier, Chaussy, La Madeleine por Montgellafrey, Montagny, Champagny, La Lozé por Courchevel, Val Thorens, La Tougnète por Meribel, Notre Dame de Pré, Cormet de Roseland por Bourg Saint Maurice, Pré por Lac de Roseland, Saisies por Beaufort, Monte Bissane…

20 plazas.

www.ziklo.es/events/alpes-26/

 

 

RAK-IRATI (Ruta de los Akelarres)

Pirineo Navarro

Nuevas fechas 2026: 29, 30 y 31 de mayo

www.ziklo.es/events/ruta-de-los-akelarres-26/

La duodécima edición del RAK llega con cambio de fechas y se celebrará los días 29, 30 y 31 de mayo. Dispondremos de un plan de 3 etapas pero como en ediciones anteriores daremos opciones de 1 y 2 etapas. El sábado día 30 será el día RAK, la XII Ruta de los Akelarres

Dispondremos de 25 plazas para el stage completo y 50 plazas para el día RAK (sábado 30 de mayo).

En esta nueva edición seguiremos colaborando con el Camping Urrobi y en próximas fechas presentaremos el programa.

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Acabamos de asistir al Tour más rápido de la historia. Los números no engañan, el ganador del Tour de Francia de 2025, el esloveno Tadej Pogacar, ha hecho el recorrido a una media de 42,85 km/h, superando el anterior registro de 42,10 km/h que databa de 2022.

No es algo casual, lo datos así lo avalan, cada vez se va más rápido. Hasta el punto que la UCI ya ha dejado deslizar que se está planteando limitar los desarrollos. El plato de 54 o 55 dientes ya va de serie. Los cassettes de 12 velocidades permiten coronas de serie de más de 30 dientes, algo impensable no hace tantos años. La revolución tecnológica ha llegado a las bicicletas de tal manera que se podría decir que se ha avanzado más en los últimos 4 años que en los 20 anteriores; ruedas, manillares, manetas, aerodinámica, por supuesto cuadros … A la mejora física del corredor medio que afronta el Tour mejor preparado, mejor entrenado, mejor alimentado, se le ha sumado un avance espectacular en la bicicleta de competición que permite que se alcancen velocidades medias en carrera superiores a los 50 km/h en terrenos llanos e incluso quebrados. Es tal la evidencia de esta afirmación, que Pogacar o Vingegaard, primer y segundo en la prueba, han corrido la prueba íntegra con sus bicicletas AERO. La mejora de peso en la bicicleta AERO de Pogacar, la COLNAGO Y1RS, ha sido tan importante, que incluso en la cronoescalada del Peyragudes optó por esta bicicleta aligerando el peso lo más posible, prescindiendo de la cinta de manillar y la pintura. Empleó dicha bicicleta en todo el Tour. Luego el dato con el que debemos quedarnos es que al poner en la balanza los beneficios de la bicicleta rápida, estos superaban a la escaladora incluso para las etapas de alta montaña.

No pretendemos en este espacio profundizar más en este tema. Sí recomendamos vídeos en las redes como los de GNC, donde explican en profundidad y con conocimiento todos estos aspectos que estamos comentando de un modo superficial. Dónde sí vamos a incidir en este artículo es en algunos datos históricos de los últimos 36 Tours de Francia y la tendencia que en ellos observamos. A la información le vendrá luego la opinión y concluiremos con aspectos que nos han llamado la atención ya de un modo subjetivo.

 

Información

Lo hemos comentado en la introducción. La tendencia es clara, la media de los Tours de Francia hace tiempo que superó los 41 km/h. Y a esos 41 km que se consiguieron en el año 2017, le vino la barrera de los 42 km/h superada en las ediciones de 2022 y 2025. ¿Los motivos? Es evidente que el ciclista medio que corre el Tour es mucho más atleta que el ciclista medio que lo hacía en décadas pasadas. Es evidente también que el material que se emplea también lo es. Mejores máquinas, mejores atletas, llevan al resultado lógico y aplastante de etapas más rápidas y medias más altas. Pero también hay datos en los que conviene que nos detengamos un poco y los comentemos.

Se ha reducido de un modo significativo la distancia. Para poder sostener esta afirmación con datos nos hemos ido a principios de los años 90. Irnos más atrás desvirtuaría completamente el análisis. En la década de los 80 había Tours que podían tener 26 etapas como el de 1987 (25 etapas + prólogo), el de 1981 (24 etapas + prólogo) o el de 1984 (23 etapas + prólogo). Por aquel entonces no había un estándar que sí que es común a partir de los 90 y donde se alternan Tours a lo sumo de (21 etapas + prólogo) o (20 etapas + prólogo). A día de hoy todo eso es impensable. Los Tours tienen 21 etapas y el organizador decidirá si comienza con un prólogo o no, que ya cuenta como etapa. Habrá también dos jornadas de descanso. Puede llegar a haber tres jornadas de reposo si la salida es muy lejos y por tanto el primer lunes se destina a traslado. Esto no se ha dado en el Tour, pero sí en otras Grandes Vueltas como el Giro. ¿Qué nos arrojan los datos?

Los Tours de principios de los 90 se acercaban más a los 4000 km de recorrido que a los 3500 km. La media del 90-94 son 3819 km y la medida del 95-99 es de 3788 km. Paulatinamente se han ido reduciendo los km globales. A la larga esto se nota. Los dos últimos lustros la media es inferior a los 3500 km. Del 2015 al 2019 es 3444 km y de 2020 a 2024 son sólo 3430 km.

El Tour de 2025 ha tenido 3320 km, el segundo más corto de los últimos 36 Tours analizados, sólo por debajo de los 3273 km de la edición de 2002.

Es decir, si vamos más rápido y hacemos menos km, estaremos muchas menos horas en el sillín. ¡Evidente!

Indurain en los Tours de 1991, 1992 y 1994 estuvo más de 100 horas montando en el sillín. Ullrich en 1997 también sobrepasó esa cifra y ojo, las medias de estos Tours no fueron bajas (38-39 km/h). Pogacar en 2025 ha estado 76 horas, es decir 24 horas menos de competición, todo un día completo. Esto también invita a ir más rápido. Hay menos horas de carrera, más descanso. Cuando se suben a las bicicletas hacen menos de 4 horas de media para cubrir las etapas. Son esfuerzos más cortos, pero más intensos. El fondo ya no es tan importante, lo importante es poder ir muy rápido el tiempo que dure la etapa. Eso también ha cambiado en la forma de alimentarse. Antes era habitual avituallamientos a mitad de etapa sólidos: pasteles, bollos, … Ahora buscan alimentos más fáciles de digerir y que les aporten las energías que tienen calculadas y previstas gastar. Es matemáticas. A esta velocidad y vatios gastas esto que repones con esto otro, y que el tanque esté casi siempre lleno para poder seguir corriendo la etapa “full gas” Esto también se entrena y no es raro ver a los profesionales con bolsas en sus manillares en sus entrenamientos cual cicloturistas, llenas de geles para acostumbrar al cuerpo lo que luego tendrá que hacer en la competición.

Centrándonos en el Tour 2025 que acabamos de ver, los resultados saltan a la vista. Ha sido un Tour muy duro porque se ha ido muy rápido. Algunos hablan de tercera semana descafeinada, luego abordaremos ese asunto en el apartado de opinión.

Los datos no dejan dudas de que además de la velocidad, la carrera ha sido dura. Únicamente 12 corredores han finalizado la prueba en menos de 1 hora de tiempo respecto al ganador. Es un dato sorprendente, el más bajo de los 36 años analizados. La media desde el año 1990 es de 26, o lo que es lo mismo. 26 corredores finalizan en menos de 1 hora respecto al ganador. El dato de 12 es muy bajo y demuestra dónde está el ganador y dónde sus compañeros y rivales dentro de un pelotón más profesional y mejor preparado que nunca. El dato más cercano de lo analizado son los 15 corredores que terminaron en menos de una hora en 1997 (ganador Ullrich) o los 16 de los años 2015 (ganador Froome) y 2020 (ganador Pogacar).

Las diferencias respecto al pódium (3º clasificado) también han sido muy altas. Lipowitz se quedó a 11 minutos de Pogacar. La media desde 1990 es que el tercer puesto del cajón es de 6 minutos respecto al ganador. El récord de este periodo se lo lleva el Tour de 1997 donde Pantani hizo 3º a 14 minutos de Ullrich. Los Tours en este período donde el tercero se queda a más de 10 minutos, además de los dos comentados son los de 1992 (Bugno con respecto a Indurain), 1999 (Escartín con respecto a Armstrong), 2000 (Beloki con respecto a Armstrong) y 2023 (Yates con respecto a Vingegaard).

Otro dato para poner en valor este Tour es el tiempo cedido por el 10º clasificado. En el 2025 el 10º clasificado se fue a casi 33 minutos. La media de los Tours analizados desde 1990 es de casi 19 minutos. Luego la diferencia de nuevo es muy alta en esta edición. Tours similares de nuevo el de 1997 que fue otra carnicería, con el 10º a casi 33 minutos, o los 30 minutos que cedió el top –10 en 2024. Pero el récord de este período corresponde al 2022 de Vingegaard con casi 36 minutos. Es un dato revelador. Los Tours de este último lustro (2020 en adelante) son más cortos, pero las diferencias están siendo muy grandes, y eso es un fiel reflejo de cómo se está corriendo y disputando la prueba.

Para finalizar con los datos y antes de entrar en la opinión, hay una etapa que muestra bien a las claras lo que era disputar estas etapas hace 40 años y lo que es hacerlo ahora. La 14ª etapa entre Pau y Superbagnères de 183 km del Tour 2025, es casi idéntica a los 186 km de la 13ª etapa entre Pau y Superbagnères del Tour de 1986.

Casi el mismo kilometraje, mismos cuatro puertos (Tourmalet-Aspin-Peyresourde-Superbagnères), 39 años de diferencia y dos velocidades distintas.

El ganador de 2025, Arensman empleó un tiempo de 4h53’35”, o lo que es lo mismo, 1 hora y 13 minutos menos que el ganador de 1986 Lemond (6h06’37”). Pero es que los últimos clasificados de la etapa de este año, el sprinter Groenewegen y el suizo Schmid hicieron 43 minutos más que Arensman o lo que es lo mismo, 30 minutos menos que Lemond. El último clasificado de la etapa de 1986, el belga Verschuere se fue a 6h44’ (a 38 minutos de Lemond). ¿Significa esto que Groenewegen subía los puertos más rápido que Lemond? ¡No!

Pogacar subió los últimos 12,1 km de Superbagnères en 32’33”, Lemond la misma distancia la cubrió en 38’46”. Evidentemente los últimos clasificados de la etapa disputada en 2025 no subieron más rápido que Lemond, luego las diferencias abismales entre una etapa y otra se dan en el terreno previo a los puertos, en el llano, y esto justifica el empleo de bicicletas cada vez más aerodinámicas a las que se les consigue reducir el peso al mínimo para convertirlas también en escaladoras.

 

Opinión

Terminado el Tour la opinión bastante generalizada de medios especializados es la de que hemos visto una carrera que ha ido perdiendo intensidad según han pasado las jornadas. Llegar a leer a periodistas hablar de “Tour descafeinado”, aunque sólo sea en su última semana, hace que tenga que restregarme los ojos para ver si he leído bien. La pregunta que debemos hacernos es si una carrera para ser buena debe ser emocionante en su resultado. Hay opiniones que así lo entienden, pero en mi caso huyo de esos condicionantes. Una carrera es buena si se ha competido, si se ha corrido a ganarla, si ha deparado espectáculo, si los mejores han arriesgado y se han expuesto. El que luego esto depare emoción podrá mejorar la sensación o impresión final, pero no es la emoción la que determina la calidad de una carrera.

Por ir con datos. El Tour más emocionante que he vivido en los últimos 36 años es el de 2020. Todos daban por hecho la victoria de Roglic, y un debutante y por aquel entonces semidesconocido Pogacar, dio un vuelco terrible a la clasificación general en la crono del penúltimo día a la Planche de les Belles Filles. Me recordó al Tour de 1989 donde en las calles de París Lemond arrebató el Tour en la última etapa a Fignon por 8 segundos, la diferencia más corta en la historia de la prueba francesa. En 2020 Pogacar remontó contra todo pronóstico una desventaja de 57 segundos para ganar el Tour por casi un minuto de margen. Nadie contaba con ello, ni en el equipo del esloveno. La emoción del final según pasaban los kilómetros y veíamos a uno volar y al otro hundirse, fue fantástica. ¿Pero significa eso que el Tour 2020 en su conjunto fue un buen Tour? No, no lo fue. Fue un Tour con un recorrido muy duro. Hubo muchas llegadas en alto, etapas duras y puertos exigentes que se dilucidaron en el sprint final tras el tren del equipo del líder (en aquel Tour el Jumbo-Visma). Luego la emoción no trae aparejada una buena carrera. En el Tour de 2017 Froome llegó a la crono final con menos de un minuto de ventaja sobre Urán en una apretada general en sus primeros puestos. Fue un Tour pésimo, donde Urán que hizo segundo, no lanzó un solo ataque en toda la prueba. El único que se movió un poco, Porte, se fue a casa tras una caída bajando el Mont du Chat. Y como este ejemplo podríamos hablar del aburrimiento general de los Tours de 2016, 2018 o 2019, donde los trenes del equipo Sky o Ineos, cuando cambió de patrocinador, intimidaban a los rivales y nadie se atrevía a mover lo más mínimo el árbol. O qué decir del Tour de 2012, donde el único rival de Wiggins capaz de sacarle de punto era su compañero de equipo Froome y tenía que marcarle el paso en los puertos.

El Tour 2025 ha tenido su emoción hasta que como ocurre en esta carrera, el mejor, en dos zarpazos letales puso la carrera en su sitio y a su favor. Así lo hicieron grandes dominadores de esta prueba como Indurain o Armstrong en su día, y Froome cuando tuvo fuerzas y diferencial para ser agresivo (2013 y 2015). La pregunta qué debemos hacernos es que han hecho sus rivales antes la superioridad mostrada por el esloveno en las dos primeras semanas de carrera, que por cierto fueron impresionantes. ¿Se rindió Vingegaard? ¿Bajó los brazos? ¡No!

Apretó a Pogacar, ayudado por todo su equipo, y pulverizaron un récord nada fácil de batir como el del Mont Ventoux; ¿qué más puedes pedir? ¿No lo intentó con todas sus fuerzas?, ¿no hizo la subida más rápida de la historia al gigante de la Provenza? No pudo soltar a Pogacar, pero lo forzó y lo llevó al límite. En la etapa reina del Tour y de los Alpes, una etapa de dureza extrema y que hace años que no veía en el Tour o en otra Gran Vuelta, el danés destrozó la prueba en el penúltimo puerto, lejísimos de meta y pensando en ganar la carrera si tenía éxito. Consiguió por momentos quedarse mano a mano con Pogacar. Lo dio todo, atacó para ganar, pero se encontró con un rival tan fuerte como él. No le puedo pedir más. Sí que es cierto que en La Plagne ya se dio por vencido. Pero era la 19ª etapa y no tenía más gasolina en el tanque.

Con los datos que acabamos de exponer encima de la mesa en el análisis, la conclusión a la que llego es que ha sido una carrera durísima. No matan las balas, mata la velocidad. Correr a casi 43 km/h de media convierte la carrera en una lucha constante y un sálvese el que pueda. Hay muchos corredores, buenos ciclistas, que no hemos visto en toda la prueba. Ni siquiera han podido intentar meterse en fugas, se han limitado a terminar las etapas y no por falta de ganas, es que no podían estar más adelante. Siempre eran los mismos los que buscaban las fugas, fueran estas exitosas o acabaran siendo engullidas por un pelotón que pocas concesiones ha dado en esta edición.

La primera parte de la prueba se ha corrido como si de una clásica se tratara. El organizador, como comentamos en el número 52 de ZIKLO tras su presentación, buscaba etapas con alicientes, huyendo de puertos de paso importantes, que marcaran la prueba en la primera semana. Para no repetir una sucesión de llegadas al sprint, buscó muros cortos, pero con pendientes importantes, algo novedoso en el Tour donde normalmente las cotas previas a meta en la primera semana eran más cómodas y suaves.

El resultado diría que fue mejor de lo esperado. Las cotas querían implicar a los que luchaban por hacer una buena clasificación general, y esto se consiguió de sobra. Ya el primer día de prueba y pese a que la llegada era para sprinters, Visma reventó la carrera a pocos km de meta provocando un corte y haciendo una llegada para un grupo reducido. Fue la tónica de la primera parte de la prueba: Vingegaard atacaba con el equipo, Pogacar lo hacía más en solitario. ¿El resultado? La carrera saltaba por los aires en cuanto sus dos grandes outsiders movían ficha. No se hacían grandes diferencias, el organizador buscaba eso, pero sí había espectáculo y movimientos. La lista de ganadores de estos primeros 11 días de competición es la que sólo el Tour de Francia puede ofrecer – el más alto nivel. El desgaste fue terrible, la tensión palpable y el interés enorme. La etapa 10ª de media montaña con final en Mont Dore-Puy de Sancy es una joya de principio a fin. Pero es que la siguiente con llegada a Toulouse, donde tradicionalmente se disputaba un sprint, nos deparó una locura absoluta y una velocidad casi imposible de igualar (dos primeras horas a 52 km/h de media), y un final con cotas muy bien elegidas por su longitud, dureza y ubicación en la etapa. Son un fiel reflejo de lo que fue la primera parte del Tour: velocidad, tensión e implicación de los mejores.

Con ese previo llegamos al primer punto alto álgido de la prueba: el primer bloque montañoso, en este caso en los Pirineos. El Tour en los últimos años ha jugado un poco con la alta montaña, intercalando puertos como Tourmalet o Galibier en la primera semana de carrera. Algo que este año han sustituido por cotas. Tiene sus riesgos para una carrera afrontar la alta montaña demasiado pronto. Además, cuando este tipo de etapas están tan claramente definidas como en esta edición, el corredor no se dispersa. Sabe que ha llegado el momento y trata de aprovechar estas etapas.

En esta edición todo salió perfecto. La alta montaña llegó en su momento justo. Se había hecho esperar y se cogió con ganas. Lo que nos ofreció en Pirineos para mí fue antológico. Quizás esperaba más de la etapa de Superbagnères y algo menos de la primera en Hautacam. Pero Pogacar aplicó una máxima del ciclismo. Aprovecha tu momento para sentenciar una carrera. No se lo pensó dos veces y a 12 km para el final en Hautacam lanzó un ataque demoledor, desde abajo, a hacer verdaderas diferencias. Vingegaard salió a por él y durante varios km mantuvo el pulso con el esloveno. Me recordó al Joux Plane en el Tour de Francia de 2023. Pero en esta ocasión la cuerda se rompió en favor del esloveno. El danés no fue capaz de cogerlo y lo pagó. Tanto que al final cedió más de dos minutos. Comentó después que había sido un día malo para él, de los peores de los últimos años. Sinceramente no lo creo, intentó seguir un ritmo que no era el suyo y explotó. Del mismo modo que en 2023 cuando cazó a Pogacar tras una agónica persecución en el puerto del Joux Plane, allí se acabó el Tour para el de UAE. Las puntillas vendrían en la crono de Combloux y en Loze, pero el Tour dejó claro el nivel de fuerzas aquel día en la meta de Morzine.

La crono del siguiente demostró algo que ya sabíamos, estos dos corredores estaban en otro nivel, muy por encima del resto. La tercera semana no bajó en intensidad, la lucha por las etapas fue encarnizada y Vingegaard lo probó, y además lo probó para ganar, no con ataques para la galería. Ante todo eso y como él mismo dijo en París: “ha habido un rival más fuerte y lo felicito”

Y hablando de París. La lluvia deslució la etapa final pero no el espectáculo. La organización, con buen criterio debido a la peligrosidad por la lluvia, tomó los tiempos en el primer paso por meta, antes del nuevo circuito y la subida adoquinada a Montmartre. Muchos se lo tomaron con calma y no arriesgaron, pero Pogacar demostró que es diferente a todo y a todos. Lucho por ganar y casi lo consigue. Sólo un renacido Van Aert lo impidió, pero Pogacar, vestido de amarillo, dio otro recital y convirtió una etapa tradicionalmente aburrida en otra carnicería y un espectáculo de una intensidad y emoción muy alto. Un colofón increíble para un Tour que en mi opinión y en su conjunto, ha estado a gran altura.

 

Por Rubén Berasategui

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La Corraliza impulsa el cicloturismo de caminos en las comarcas mineras de Teruel

El cicloturismo de caminos (bikepacking) en Teruel amplía horizontes. Con la llegada de La Corraliza, las comarcas de Cuencas Mineras y Andorra–Sierra de Arcos se sitúan en el mapa del bikepacking como destino ideal para quienes buscan desconexión y autenticidad.

Inspirada en el fenómeno de Montañas Vacías, La Corraliza nace para mostrar la riqueza paisajística y cultural de estas tierras. Su objetivo es ofrecer al ciclista un viaje en el espacio y en el tiempo por paisajes únicos y un territorio que resiste al abandono.

La Corraliza es una ruta diseñada para bicicletas Gravel o BTT . El recorrido, de 466 km y un desnivel positivo acumulado de 8.490 m, se desarrolla principalmente por caminos agrícolas, pistas forestales y carreteras secundarias con muy poco tráfico.

Aunque los ciclistas pueden plantearse el recorrido según su capacidad y preferencias, La Corraliza propone siete etapas para quienes prefieren viajar sin prisa y dedicar tiempo al turismo cultural.El itinerario forma un gran bucle con inicio y final en Utrillas, capital de las Cuencas Mineras. Pasa por localidades como Martín del Río, Armillas, Obón, Alcaine, Segura de los Baños, Huesa del Común, Muniesa, Ariño, Andorra, Alloza, Oliete, Estercuel, Montalbán, Ejulve y Aliaga.

El trazado recorre terrenos muy variados, desde planicies a escarpados relieves, con ascensos destacados como la sierra de Sant Just (el punto más alto de la ruta, 1.547 m) o el alto de San Cristóbal. Los tramos más técnicos cuentan con variantes alternativas que facilitan el acceso a ciclistas que se inician en el bikepacking.

El nombre de la ruta no es casual. La Corraliza surge de la observación de los antiguos corrales hoy en desuso y cuyas piedras resisten aún al paso del tiempo. Son símbolos de una vida agroganadera casi extinguida, marcada por el esfuerzo y la subsistencia. El proyecto es un ejemplo de resistencia. Busca generar valor sin desarraigar, demostrando que el desarrollo y la conservación pueden avanzar juntos.

En la web de La Corraliza se ofrece una guía detallada de servicios con opciones de alojamiento y restauración en las localidades del recorrido. En la mayoría de los pequeños núcleos, el viajero encontrará al menos un teleclub o bar social. Cada vez es más común la fórmula del multiservicio rural, que puede llegar a combinar albergue, tienda, bar y punto de información turística. Estos espacios, que garantizan servicios básicos y ayudan a fijar población en los municipios más pequeños, serán también buenos aliados para el cicloturista.

En definitiva, el proyecto es una declaración de amor hacia estas comarcas. Aspira a consolidarse como un modelo de desarrollo sostenible ligado al cicloturismo. Su propósito es atraer visitantes y fortalecer el vínculo entre quienes visitan el territorio y quienes lo habitan.

 

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Conor Bikes nombra a Raúl Churruca como nuevo CEO para liderar una nueva etapa decisiva de estabilidad y crecimiento.

Conor Bikes empresa navarra especializada en la fabricación y distribución de bicicletas, anuncia un relevo en su Dirección General. Desde el mes de septiembre Raúl Churruca ha asumido el cargo de CEO con un objetivo claro: garantizar la viabilidad de la empresa apostando por un crecimiento sostenible tanto en el mercado nacional como internacional.

El nombramiento representa una apuesta firme por el talento interno, la continuidad y el profundo conocimiento del producto y del sector. Raúl Churruca ha desarrollado su carrera en Conor durante 27 años, ocupando diferentes puestos de responsabilidad, especialmente en la última etapa como Director de Compras y Producto.

En un contexto de mercado extremadamente complejo y especialmente exigente para el sector de la bicicleta, la compañía refuerza así su compromiso con un proyecto sólido y con una hoja de ruta orientada a consolidar la posición de la empresa, fortalecer su modelo operativo y mantener su competitividad y crecimiento progresivo.

Bajo la nueva Dirección, Conor Bikes continuará apostando por la calidad, la innovación y el desarrollo internacional, pilares fundamentales en su plan estratégico a medio y largo plazo.

“Es un honor y un gran reto asumir esta nueva responsabilidad en una empresa que forma parte de mi historia profesional y personal. Conozco el potencial de esta marca, el talento del equipo que la forma y la pasión con la que trabajamos cada día. Nuestro compromiso es seguir pedaleando con fuerza para garantizar la estabilidad de la empresa en estos momentos tan complicados y construir un proyecto ambicioso, sostenible y con vocación internacional”, ha declarado Raúl Churruca, nuevo CEO de la compañía.
El relevo en la Dirección General se produce como parte natural del proceso de evolución de la empresa. El anterior CEO, Javier Orbaiceta, quien ha liderado la organización en los últimos años, seguirá vinculado a la compañía.

“Este nombramiento responde a una visión estratégica de futuro. Raúl conoce la empresa desde dentro como pocos: entiende los procesos, domina la cadena de suministro y, sobre todo, vive el producto con pasión. Su liderazgo es una garantía para afrontar los nuevos retos del mercado con determinación y confianza”, señala Javier Orbaiceta.

Este cambio consolida por tanto un nuevo rumbo en el plan estratégico de consolidación y crecimiento en el que Conor Bikes lleva trabajando en los últimos años, con una renovación de la identidad corporativa, de su catálogo y productos y el fortalecimiento del negocio en el mercado nacional e internacional.

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Desde 1984, cuando Stéphane Hauvette organizó la primera edición con solo 7 participantes, el Roc d’Azur CIC se ha convertido en una cita ineludible que reúne cada año a más de 20.000 participantes, 300 expositores y cerca de 100 000 visitantes durante cinco días.

Instalado desde 1997 en la Base Nature François Léotard de Fréjus, Roquebrune-sur-Argens y Saint-Raphaël, el evento se extiende por todo el territorio gracias a recorridos que atraviesan los macizos de Maures y Estérel, entre la costa y el interior del Var. Roquebrune-sur-Argens también acoge varias salidas de carreras, en particular trails y rutas de BTT, gravel o senderismo, que se han convertido en citas ineludibles para los amantes de la naturaleza y el deporte.

El Roc d’Azur se ha convertido en un evento de referencia y reúne a miles de ciclistas aficionados procedentes de todos los rincones de Francia y de 50 países diferentes…

El macizo de Maures, el macizo de Estérel, la costa, el interior de Var… ¡Todos los atractivos de la región se exploran en cada edición!

 

¡A TU PROPIO RITMO!

Profesionales, aficionados, principiantes, adultos, niños… No importa tu edad ni tu nivel, el Roc d’Azur CIC está abierto a todos, tanto a los apasionados de toda la vida como a los curiosos de última hora. Con un gran número de carreras diferentes y variadas, cada uno podrá encontrar la carrera o la ruta que desee.

Además del programa deportivo, el Roc d’Azur CIC acoge cada año la mayor feria de BTT gratuita y abierta a todos.

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Cómo cuidar tus defensas en el ciclismo

 

El ciclismo es un deporte que combina pasión, resistencia y disciplina. Sin embargo, detrás de cada salida larga o serie intensa existe un factor muchas veces olvidado: la salud del sistema inmunitario. Y es que el rendimiento no solo depende de las piernas y los pulmones, también del equilibrio entre el entrenamiento, el descanso y la defensa frente a infecciones.

¿Por qué los ciclistas pueden ser vulnerables a enfermar?

El entrenamiento intenso, especialmente cuando se acumula sin suficiente recuperación, provoca un estrés fisiológico que afecta directamente al sistema inmune. Tras esfuerzos prolongados, como una tirada de más de tres horas o una competición, se abre una “ventana de inmunosupresión” que puede durar entre 3 y 72 horas. Durante ese tiempo, el organismo está más expuesto a infecciones respiratorias, como resfriados o faringitis.

El llamado “overtraining” o síndrome de sobreentrenamiento es un escenario aún más delicado. No solo implica fatiga crónica y pérdida de rendimiento, sino que también conlleva una caída en la capacidad defensiva del organismo, aumentando la frecuencia de enfermedades y alargando los tiempos de recuperación.

Reconocer los primeros síntomas es clave para actuar a tiempo:

  • Aparición frecuente de resfriados o infecciones leves.
  • Descenso inesperado en el rendimiento pese a entrenar igual o más.
  • Alteraciones del sueño y cambios de humor.
  • Sensación de cansancio continuo, incluso tras días de descanso.

Si estos signos aparecen, es recomendable replantear la planificación, reducir la carga de entrenamientos y, si es necesario, consultar con un profesional de la salud deportiva.

 

Estrategias para fortalecer el sistema inmune

El ciclista cuenta con varias herramientas para minimizar el riesgo de infecciones y mantener un sistema inmunitario fuerte:

  1. Descanso adecuado: el sueño de calidad es el principal aliado del sistema inmune. Entre 7 y 9 horas diarias son necesarias para reparar tejidos y mantener la defensa activa.
  2. Alimentación equilibrada: una dieta rica en frutas, verduras, cereales integrales, proteínas magras y grasas saludables asegura el aporte de vitaminas y minerales esenciales. Nutrientes como la vitamina C, D, el zinc y el hierro son clave para la función inmunológica.
  3. Hidratación correcta: una ligera deshidratación ya supone un estrés adicional para el organismo. Beber de forma planificada antes, durante y después del ejercicio mantiene la homeostasis y reduce el riesgo de infecciones.
  4. Planificación inteligente del entrenamiento: alternar sesiones de alta intensidad con rodajes suaves, y respetar las semanas de descarga, evita la acumulación excesiva de fatiga.
  5. Cuidado post-entrenamiento: este momento es decisivo para reducir el impacto del esfuerzo sobre el sistema inmune. En la primera hora tras bajarse de la bici, el cuerpo necesita reponer energía y reparar tejidos. Una estrategia eficaz incluye: carbohidratos, proteínas de calidad (huevos, lácteos, legumbres o suero de leche), antioxidantes naturales como los presentes en frutos rojos, kiwi o cítricos e hidratación con electrolitos para reponer sodio, potasio y magnesio, fundamentales en la contracción muscular y el equilibrio celular.
  6. Higiene y prevención: lavarse las manos con frecuencia, controlar el contacto con personas enfermas y ventilar bien los espacios cerrados son medidas sencillas pero muy efectivas.
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Baix Llobregat, Garraf, Penedès/Alt Penedès

 

El enorme atractivo del cicloturismo en la provincia de Barcelona es indudable. ¿Quién no ha visto fotos del inconfundible perfil del macizo de Montserrat y su clásica subida al monasterio? Grandes puertos como el Coll de Pradell o el ascenso a la estación de Rasos de Peguera también pertenecen a Barcelona. Una provincia que muchos asocian a la arquitectura de Gaudí y el halo de aquella olimpiada de finales del siglo pasado, pero que también alberga, como acabamos de comprobar, puertos y zonas muy reconocibles para los ciclistas, aunque no las identifiquemos necesariamente con Barcelona.

Si os habéis fijado, hasta ahora únicamente hemos mencionado lugares que pertenecen al centro y al norte de la provincia. Por eso, en este artículo nos centraremos en las tres comarcas que se sitúan al sur de la provincia de Barcelona, probablemente menos conocidas entre los ciclistas de fuera de Catalunya.

La mayoría de vosotros ya habréis estado en el Baix Llobregat, ya que es la comarca en la que se ubica el aeropuerto de Barcelona, más concretamente en la llanura que forma el delta del río Llobregat. Aunque se trata de una comarca eminentemente industrial y con una elevada densidad de población, seguramente nos ha pasado desapercibido el  Parque Agrario de El Baix Llobregat, que ocupa buena parte de esta extensión. Si lo miramos en un mapa, su forma alargada coincide con los últimos kilómetros del trascurso de este río plenamente barcelonés, ya que nace en el Pirineo, en la comarca del Berguedà; discurre en su curso medio por la comarca del Bages y desemboca en el Baix Llobregat.

Más al sur, el Garraf es la comarca costera del macizo del Garraf, una extensa cadena montañosa paralela a la costa con un exótico paisaje de cuevas, simas y palmitos. Sitges es la localidad más conocida de la comarca, por su atractivo turístico, por ser la sede de uno de los festivales de cine más famosos de la península y por haberse convertido en un lugar de referencia de los derechos LGTBI en España. Sin embargo, fuera del ámbito urbano del litoral, el Garraf alberga buenas razones para adentrarnos a conocer a fondo su geografía. Destaca de manera significativa la existencia de dos parques naturales dentro de esta comarca: el del Garraf y el del Foix.

Por último, el Alt Penedès es la comarca de Sant Sadurní d’Anoia y de Vilafranca del Penedès, referentes internacionales de la producción del cava y de algunos de los vinos más famosos del país. Además de pasear entre viñedos, también podremos circular por pequeñas carreteras estrechas y solitarias, de esas que tanto nos gustan en Ziklo. Flanqueando la llanura en la que se asientan las grandes extensiones de viñedos, recorreremos además al este el macizo del Garraf y al oeste el espacio natural de El Montmell-Marmellar.

En definitiva, tres comarcas cuyos alicientes desgranaremos en sucesivos recorridos que realizaremos con bicicleta de carretera y de gravel. Aprovecharemos, además, para descubrir el territorio que transitará la próxima edición del Tour de Francia. También analizaremos qué cabe esperar del tránsito de los mejores ciclistas del mundo por estas comarcas. Acompañadnos en este viaje por este poco conocido sur de la provincia de Barcelona.

 

VAMOS DE RUTA

Penedès 360 Se trata de una excelente iniciativa de las entidades turísticas del Alt Penedès, que han diseñado tres rutas diferentes: una para bicicleta de gravel, otra para bicicleta de montaña y otra para bicicleta de carretera. No solo las han diseñado, sino que se han preocupado de colocar frecuentes señalizaciones a lo largo de sus tres recorridos.

Las tres rutas están pensadas para recorrerse en varios días, ya que incluyen distancias que son difícilmente realizables en uno solo. Todas ellas salen de Vilafranca del Penedès, la capital de la comarca. Además, permiten descubrir también los territorios limítrofes; encontraremos largos tramos especialmente en las comarcas vecinas del Garraf y del Baix Penedès.

Independientemente de la ruta que elijamos, los viñedos y los monumentos son los principales protagonistas de las rutas. De hecho, están orientadas para que los viajeros hagan una inmersión total en los diferentes aspectos que ofrece el Penedès, especialmente en su cultura, en su gastronomía y en sus espacios naturales.

Aunque la ruta de carretera y la de gravel son buenos referentes, hemos optado por diseñar tres rutas circulares de carretera y dos de gravel que se puedan recorrer en un solo día. Todas ellas se desarrollan por las tres comarcas protagonistas de este artículo.

 

Por Luis Miguel Sainz Pena y Xavi Guijarro

Fotos Andoni Epelde

Perfiles: Ander Beunza

Altigrafía: Javi Fuertes, Franci García, Josemi Ochoa/APM

Vuelta en el Parque del Garraf: 79 kilómetros y 1.450 metros de desnivel

 

Castelldefels es una localidad del Baix Llobregat que se extiende a lo largo de la costa al sur de Barcelona. Con sus ocho kilómetros de playa urbanizada y un amplio paseo marítimo, que comparte con Gavà, constituye todo un referente de esa imagen de buen clima y vida sana que tanto asociamos al litoral catalán. Aquí como en ningún otro sitio de Catalunya, se puede ver esa imagen de jóvenes que salen de casa y, a poca distancia, practican su deporte favorito en la playa o en el paseo marítimo durante todo el año.

Como nosotros haremos lo mismo también, hemos elegido la estación de tren Platja de Castelldefels, conocida popularmente como “el Baixador”, como punto de partida de nuestra ruta. Recorreremos el paseo marítimo en dirección sur hasta que este es interrumpido abruptamente por la montaña que se precipita sobre el mar en la zona de Port Ginesta. Aquí comienza la subida al duro Ratpenat (murciélago).

Arranca en la Urbanització Vallbona. Traza cinco espectaculares curvas de herradura colgando tramos de carretera por encima de los anteriores, al más puro “estilo Stelvio”. Desgraciadamente, las pendientes no son tan regulares como en aquel y tras las curvas tendremos que exprimirnos a fondo para superar 1,3 kilómetros al 14% de media antes de poder tomar aire. Este tramo de subida está muy expuesto al sureste, por lo que, además del desnivel, el calor puede suponer un factor de dureza añadida.

En el Pla de Querol, tomaremos un cruce a la derecha en el que hay una barrera que impide el paso a los vehículos. Esta ancha carretera lleva a tres zonas de antenas. Una de ellas, la de “la gran cubierta blanca” frecuentemente visible cuando se despega desde el aeropuerto de Barcelona, será la subida más alta. Hasta la antena nos quedan 1,5 kilómetros de ascenso por una carretera ancha. Conviene guardar fuerzas para el tramo final, que supera el 20% de pendiente. Recomendamos acercarnos a las otras dos instalaciones, una de las cuales se encuentra en las inmediaciones de La Morella, la montaña más alta del Garraf.

Volvemos al Pla de Querol y proseguimos la ruta en dirección hacia la Plana Novella. Que no nos lleven a engaño los nombres de estos lugares, porque la carretera traza largos y continuos toboganes con pendientes agotadoramente cambiantes. En esta zona alta del Parque del Garraf, pedregosa y sin árboles, la Plana Novella es un pequeño oasis en el entorno. Aquí podemos encontrar incluso algo de paz si nos acercamos al monasterio budista Sakya Tashi Ling, ubicado en el antiguo Palau Novella.

Seguimos la ruta por detrás del monasterio en dirección a Olivella. La ruta sigue siendo irregular; afrontamos un pequeño puerto que culmina en el Observatorio Astronómico del Garraf. Tras él, nos incorporamos a dos carreteras más anchas y arboladas y con algo de tráfico. Cruzamos la N-340 para pasar por Sant Cugat Sesgarrigues y volver a cruzar la N-340 en Avinyonet del Penedès. Aquí arrancamos la suave subida a Begues, en una carretera que asciende dentro de un amplio pinar.

Optamos por atravesar el centro urbano de Begues, una localidad que es un claro referente para los ciclistas y senderistas que vienen al Parque del Garraf. En las últimas casas del pueblo, iniciamos el descenso hasta la costa. Se trata de un descenso rápido por la misma carretera por la que subirá el Tour de Francia en la segunda etapa. De hecho, los últimos kilómetros ya los estábamos recorriendo en dirección contraria a la prueba francesa.

Al acabar la bajada, proponemos girar a la derecha en la primera rotonda para evitar el centro de Gavà. Seguiremos en dirección hacia Gavà Mar por la Avinguda del Mar. Nos acabamos de adentrar en el Parque Agrario de El Baix Llobregat, un espacio protegido de terrenos de cultivo en esta zona cercana a la desembocadura del río Llobregat. Tras cruzar la C-31, bajaremos hasta el paseo marítimo para buscar, paralelos a la costa, nuestro punto de inicio.

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Sin salir del Penedès: 80,5 kilómetros y 1.350 metros de desnivel

 

En esta ruta hemos decidido centrarnos exclusivamente en el Alt Penedès. Los viñedos compartirán protagonismo con el espacio natural de El Montmell-Marmellar, que protagonizará la parte central de nuestra ruta.

Comenzamos en la estación de ferrocarril de Sant Sadurní d’Anoia. Cogemos la carretera que nos lleva hacia Vilafranca del Penedès, en un tramo en el que circularemos continuamente escoltados por las sedes de numerosos productores de cava y vino.

Giramos hacia Puigdàlber en ligero ascenso por otra de esas carreteras estrechas y tranquilas tan características de esta zona. Pasado Guardiola de Font-rubí, dejamos la carretera para seguir por pistas asfaltadas muy estrechas que zigzaguean entre viñedos. Será habitual cruzarnos con tractores y otros vehículos agrícolas en este tramo con abundantes masías agrícolas.

En Torrelles de Foix nos incorporamos a la conocida carretera de Pontons, un pueblo de referencia en el entorno natural de El Montmell-Marmellar. Hemos arrancado el largo ascenso de 14 kilómetros del Coll de La Llacuna. La pendiente es muy suave en el inicio mientras ascendemos junto a la Riera de Pontons, pero en la travesía de Pontons afrontamos las rampas más exigentes del ascenso. Se compensa con un tramo de descanso tras el pueblo. Dejamos la carretera en un cruce en el kilómetro 8 de ascenso para tomar una pista asfaltada que sube de manera muy irregular hasta el puerto de La Llacuna o Collet de la Seca, que es en realidad un puerto de tres vertientes; de hecho, nos incorporamos a la carretera principal que lo transita. Giramos a la derecha para afrontar un atractivo descenso con numerosas curvas. Tomamos un cruce a la izquierda hacia Les Cases Noves de Can Pardo, un núcleo de población en medio de una bajada rapidísima en dirección a Sant Joan de Mediona. Desde aquí a Sant Pere Sacarrera no iremos por la carretera principal, sino que tomaremos una pista cementada y asfaltada que pasará junto al Castell de Mediona y que atraviesa la urbanización de Can Verdaguer.

Dejamos atrás Sant Quintí de Mediona y Sant Pere Sacarrera, sin haber entrado en estas dos localidades, para cruzar la C-15 hasta Canaletes. De nuevo los bosques y el entorno natural dan paso a las tierras de cultivo, en las que los viñedos son de nuevo los grandes protagonistas.

Tras atravesar el río Anoia, bajamos rápidamente hacia Sant Sadurní d’Anoia. Evitaremos la entrada a esta localidad por carreteras con mayor volumen de tráfico; para ello, bajaremos por estrechas carreteras y pistas cementadas hasta el Parc Logístic del Penedès. Desde aquí ya nos acompañan las vías del trazado de alta velocidad y las de ancho convencional hasta la estación y nuestro inicio de la ruta.

 

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De viñedos y castillos: 82 kilómetros y 1.000 metros de desnivel

 

Pese a no ser muy larga, nuestra ruta combina muchos de los alicientes que podemos encontrar en estas comarcas. Arrancamos la ruta en la capital de la comarca del Garraf, concretamente en el Museu del Ferrocarril de Vilanova i la Geltrú.  Este lugar recoge las dos pasiones de Frederic Ràfols, autor de dos libros de puertos y de un libro sobre la llegada del ferrocarril a esta localidad. No podemos dejar de compartir en este artículo su recuerdo con la compañía de Nuria Escuer, otra referente absoluta del cicloturismo de esta ciudad y que nos servirá de guía por esta zona que tan bien conoce.

Salimos por el norte en dirección a Canyelles, por una carretera con amplio arcén y frecuentada por ciclistas. Tras una corta bajada, vamos por una carretera alternativa a la autovía C-15. Enseguida giramos a la derecha en dirección a la Finca Viladellops por una pequeña y bonita carretera que tiene 600 metros de pista sin asfaltar en muy buen estado. Tras pasar la finca y coronar un pequeño alto, retomamos la carretera. Tomamos un cruce a la izquierda y atravesamos Sant Miquel d’Olèrdola y Moja, antes de rodear Vilafranca del Penedès por el sur y por el oeste por varios polígonos industriales.

Tras dejar atrás Pacs del Penedès, a la salida de Les Cabanyes nos incorporamos a un tramo experimental: a lo largo de seis kilómetros, la carretera está separada en tres carriles en una interesante reordenación concebida para garantizar la seguridad de los ciclistas. En toda esta zona estamos transitando carreteras muy estrechas y sin tráfico, vías muy características de esta zona del Alt Penedès, lo que la convierten en una comarca muy apreciada por los cicloturistas. En definitiva, pequeñas carreteras que dan servicio a los viñedos que de manera continuada flanquean nuestro avance por esta zona.

Alcanzamos por estas pistas asfaltadas Sant Martí Sarroca. Nos vamos en dirección a la riera para subir al Castell de Sant Martí Sarroca, en un promontorio sobre la localidad. Volvemos por el mismo sitio, para seguir por otra pequeña carretera paralelos a la Riera de Pontons. La abandonamos para ir, entre viñedos y olivares, a Les Cases Noves de la Riera y su vistoso Castellet, una torre que domina el pueblo desde las alturas.

Bajamos rápidamente hasta el río Foix, que atravesamos. Dejamos la carretera que llevábamos de vuelta para tomar otra pequeña carretera que nos conduce a la entrada de Castellet, lugar que no tiene nada que ver con la torre del mismo nombre que dejamos atrás hace media hora. Se trata de una localidad encima del embalse de Foix y que, como era previsible por su nombre, tiene otro castillo en la parte alta. Rodeamos su precioso castillo primero por el oeste y luego por el este antes de proseguir hacia el muro del embalse. Este sinuoso tramo, muy frecuentado por ciclistas y motoristas, se encuentra dentro del Parque de Foix, uno de los numerosos parques naturales que hay en la provincia de Barcelona.

Abandonamos el valle del Foix para subir hasta la parte alta de Vilanova i la Geltrú y bajar de nuevo hacia el centro de la localidad. Los numerosos carriles bici y anchas avenidas que tiene Vilanova i la Geltrú nos ayudarán a alcanzar nuestro punto de partida en pleno centro.

 

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El Tour por el Garraf, el Alt Penedès y el Baix Llobregat

 

Catalunya será la anfitriona de las tres primeras etapas de la próxima edición del Tour de Francia. Las provincias de Barcelona, Tarragona y Girona se repartirán el protagonismo durante esos tres días. En particular es la segunda etapa, Tarragona-Barcelona, la que ha atraído nuestra atención, ya que recorrerá las tres comarcas que protagonizan este artículo. Veamos el recorrido previsto para el 5 de julio de 2026.

Desde el banderazo de salida, la carrera transitará paralela a la costa por la provincia tarraconense. Entrará en la provincia de Barcelona ya en el kilómetro 42 de etapa por la comarca del Garraf, concretamente por Cubelles. Seguirá sin separarse de la costa transitando Vilanova i la Geltrú, Sitges, Castelldefels y Viladecans, donde abandonará la costa para adentrarse en el macizo del Garraf, ya dentro de la comarca del Baix Llobregat. Tras coronar el puerto de Begues, se adentrará brevemente en el Alt Penedès antes de volver a bajar hacia el río Llobregat.

Con el ascenso al Coll de Santa Creu d’Olorda, se abandonará ya definitivamente el Baix Llobregat y se afrontarán los últimos kilómetros de circuito urbano en la montaña de Montjuïc, que se transitará en tres ocasiones. Este circuito urbano de Montjuïc incluye una subida de 1,5 kilómetros al 9% de pendiente media, lo que lo convertirá en un final de etapa selectivo y que no ofrece posibilidades reales para los sprinters.

Si realizamos un análisis de la etapa más en su totalidad, el perfil llano de los primeros 85 kilómetros contrasta con el terreno quebrado de la segunda mitad de la etapa. La duración de la escapada que se puede formar en esta primera mitad de la etapa dependerá por un lado del grado de batalla que se desencadene a partir del ascenso al Alt de Begues. Sin embargo, hay otro factor importante: si los candidatos a la victoria final consideran que el final de etapa en el circuito urbano puede constituir una amenaza o una oportunidad para sus opciones, pueden optar por mantener un control férreo que se traduciría en un ritmo alto de etapa.

No podemos olvidar el dicho de que nadie gana el Tour en la primera semana, pero sí que suele haber algún candidato que queda descartado. En una etapa con un final de tres vueltas a un circuito urbano, no solo hay que evitar que te “piquen tiempo” en el arreón final, sino también hay que intentar moverse en la zona delantera del pelotón para evitar las caídas que se pudieran producir.

Por todo ello, creemos que el ganador de la etapa quizás no sea un candidato a la victoria final. Sin embargo, teniendo en cuenta el nivel de exigencia de esta etapa, la victoria debería estar reservada a uno de los grandes nombres del pelotón internacional; un ciclista de gran potencia, que baje bien y con una buena punta de velocidad que le permita imponerse en un pequeño grupo selecto o saltar de lo que quede de pelotón a falta de pocos kilómetros. Y es que el pelotón delantero en esta etapa no debería superar la treintena de corredores.

Independientemente del resultado puramente deportivo, el hecho de que la etapa se celebre en domingo a buen seguro hará que la provincia de Barcelona se vuelque en el acontecimiento. Será una gran fiesta en una Catalunya que ama y que vive el ciclismo en sus diferentes vertientes y variedades; no solo la del seguimiento de la alta competición, sino también las del cicloturismo, el gravel, la bicicleta de montaña o el BMX. Una excelente oportunidad para que los amantes del ciclismo reivindiquemos nuestra presencia a la vez que admiramos a los mejores corredores del pelotón en la prueba más afamada de todo el calendario mundial.

Gravel Penedès: Les Dous y el Mirador de la Cadira. 62 kilómetros y 650 metros desnivel

 

La comarca del Alt Penedès se ha ganado por méritos propios un reconocimiento en el panorama del gravel. Un entorno singular y un gravel cómodo, de caminos rurales y pendientes suaves (aunque también haya montaña) entre colinas y viñedos que se extienden a lo largo del horizonte. A decir verdad, un gravel cómodo si escoges la zona y las pistas adecuadas (como en cualquier lado, de hecho). Lo bueno es que hay un montón de propuestas ya existentes con las que inspirarse para asegurar nuestra elección, como la Gravel Penedès 360 o los tracks del evento anual que se organiza en Vilafranca del Penedès con múltiples distancias, zonas e incluso tipos de terreno. En este sentido, para los carreteros más aventureros, es interesante destacar el atractivo de la zona para una ruta con “sterratos”. La Rustic Roads del evento gravel de Vilafranca del Penedès es una verdadera joya para ello.

En nuestro caso, cogemos nuestra bici de gravel para rodar principalmente por pistas y algún sendero. Salimos de Vilafranca del Penedès y nos veremos rodando entre viñedos. Una agradable tónica que abandonaremos de vez en cuando, dando un poco de variedad a la ruta. Nos dirigimos hacia Sant Martí Sarroca, que bordeamos por la riera de Pontons, y Torrelles de Foix, que cruzamos visitando el centro para luego salir hacia Les Dous. Les Dous es un pequeño enclave natural escondido entre el bosque, un rincón verde y lleno de agua que incita a parar y explorarlo a pie (¡para otro momento, ahora que ya lo hemos descubierto!).

Salimos del fondo de este paraje y nos dirigimos, otra vez entre viñedos y colinas pasando por diversas bodegas, hacia el Mirador de la Cadira. Toca remontar unos pocos metros de desnivel para disfrutar de la silla gigante que corona esta colina y sus vistas espectaculares, otro de los atractivos singulares de la ruta. Desde allí, destacan especialmente las vistas de la montaña mágica de Montserrat.

Disfrutadas las vistas, reanudamos la marcha y nos dirigimos hacia las faldas del macizo del Garraf. Subimos hasta el pequeño núcleo de Les Gunyoles donde disfrutamos, antes de volver hacia el punto de partida, de un balcón con vistas hacia la depresión geográfica del Penedès.

 

Track 1 Gravel Alt Penedès v final

 

Gravel Garraf y Baix Llobregat: mar y montaña. 72 kilómetros y 960 metros desnivel

Nos encontramos en Vilanova i la Geltrú, capital del Garraf y población con mucha afición al ciclismo. ¿Qué tal será la zona para el gravel? Ya lo hemos dicho antes: ¡Buena, si elegimos los caminos correctos! Desde aquí intentaremos ayudaros con nuestra propuesta.

Si bien el track no se adentra en la ciudad, os aconsejamos hacerlo y pasear brevemente por las calles del casco antiguo de Vilanova i la Geltrú y visitar como mínimo su Plaça de la Vila, donde se ubica el ayuntamiento, protegida como bien de interés cultural local. Tanto Vilanova i la Geltrú como Sitges, que visitaremos kilómetros después de bordear la costa marítima entre bosque y colinas, son dos ciudades muy vibrantes a nivel cultural, cada una con su carácter y singularidades.

Una vez disfrutado del paseo marítimo de Sitges, con la icónica iglesia de Sant Bartomeu y Santa Tecla siempre al fondo, pasamos del mar a la montaña. El macizo del Garraf, entre la comarca que lleva el mismo nombre y el Baix Llobregat, ofrece un espacio natural singular donde pedalear en una zona calcárea, con vegetación baja y vistas al mar.

Ascendemos hasta la Penya de l’Àliga y vamos rodando de sierra en sierra hasta llegar a unos de los puntos singulares de la ruta: el monasterio budista del Garraf. Bajamos de la bicicleta para hacer una breve visita y continuamos rodando hasta coronar en Puigmoltó, el punto más alto de la ruta. Iniciamos un ligero descenso hasta Begues y Olesa de Bonesvalls, combinando pistas, senderos y asfalto.

En este punto volvemos a adentrarnos en una pista que asciende a través del bosque por el Avenc de l’Esquerrà, disfrutando al coronar de las vistas hacia el Garraf: mar y montaña. Bajamos cómodamente combinando terrenos y saltando de urbanización en urbanización entre caminos, para encarar el final de la ruta, donde vuelven a tener presencia los viñedos.

Estamos en Sant Pere de Ribes, donde haremos una de las rutas que son puro patrimonio de la zona. De salida pasamos por la iglesia de Sant Pere para luego atravesar viñedos y masías, algunas de gran renombre como la Masía d’en Cabanyes (centro de interpretación del Romanticismo), poco antes de finalizar nuestra ruta. En cada rincón de la provincia de Barcelona hay un pequeño tesoro por descubrir y el gravel es una gran herramienta para conseguirlo.

 

Track 2 Garraf-Baix Llobregat Ziklo

Mucho más que cicloturismo

 

El sur de Barcelona, como hemos visto a lo largo de este artículo, es una zona sorprendente, que pese a su cercanía a la gran ciudad alberga mar, río, montañas y una gran variedad de paisajes. Hemos comprobado que las tres comarcas protagonistas de este artículo tienen notables e inesperados atractivos. En este entorno, nuestra bicicleta puede ser un medio excelente para buscar y encontrar esa tranquilidad.

En una de nuestras rutas nos hemos acercado al monasterio Sakya Tashi Ling. El monasterio tiene su centro de acogida en el Palau Novella, un palacio construido por ricos indianos que se establecieron aquí a finales del siglo XIX para fundar una colonia agrícola, especialmente orientada a la producción de vino. La plaga de filoxera, que arrasó buena parte de la península pocos años después, obligó a cerrar la colonia y el palacio fue abandonado. Hoy en el entorno del monasterio quedan algunos vestigios de aquellos viñedos, un cultivo que vive un presente más exitoso en los terrenos que pertenecen a la Denominación de Origen Penedès, repartidos entre las tres comarcas que protagonizan nuestro artículo, pero también por las comarcas vecinas del Baix Penedès y la Anoia.

Sus viñedos se distribuyen a lo largo y ancho de todo este territorio: desde la costa hasta los 800 metros de altitud, desde las zonas periurbanas hasta los límites de los pinares, desde el Llobregat hasta el embalse de El Catllar. En definitiva, una extensión enorme de tierras de cultivo que nos ofrecen una densidad enorme de pistas asfaltadas y pequeñas carreteras eminentemente llanas, que hacen las delicias de los cicloturistas. En este artículo hemos seleccionado alguna de ellas, pero invitamos a nuestros lectores a aventurarse y descubrir todas aquellas pequeñas pistas atractivas que despierten su interés.

Muchas de ellas nos conducen a la entrada de las bodegas, grandes y pequeñas, famosas y menos conocidas, la mayoría de las cuales ofrecen visitas guiadas en las que explican el proceso de elaboración del vino y el cava, probablemente el producto más emblemático y reconocible de estas comarcas. Bodegas y marcas que seguramente nos vienen a nuestra mente con solo leer los nombres, quizás recordando anuncios de televisión que sugieren brindis navideños y encuentros en familia.

Por último, no podemos dejar de recomendar la visita a alguno de los numerosos castillos de la zona. Castellet, Calafell, Foix, Mediona, … fortalezas a las que nos hemos acercado en algunas de nuestras rutas y que pueden complementar unos días de cicloturismo. Un entorno formado por las tres comarcas del Baix Llobregat, el Alt Penedès y el Garraf, y que confiamos que os hayamos conseguido descubrir aportando una mirada diferente.

 

 

DATOS DE INTERÉS

Siempre hemos recomendado que antes de viajar a un lugar nuevo para nosotros buscar información es fundamental. Y es aquí donde las Oficinas de Turismo pueden ser nuestros mejores aliados. No hay mejor embajador que el que conoce su tierra y esto es algo muy útil para acertar en nuestras decisiones.  Ya sea en la web o acudiendo a ellas, estamos ante una forma sencilla de aprovechar al máximo la experiencia, descubrir lugares auténticos y evitar perder ese tiempo que tanto nos cuesta conseguir.

Estas son algunas de nuestras recomendaciones:

Alojamientos:

En la zona del Garraf:

–             Hotel Desitges

–             Camping El Garrofer

–             Camping Sitges

–             Camping Platja Vilanova

–             Camping Vilanova Park

En la zona del Penedès:

–             Casa Modernista Bolet

–             El Molí de Pontons

–             Arcs Llacuna

–             Can Marlès

Direcciones útiles:

BCN+  www.barcelonaesmoltmes.cat/es

360 Penedès  www.penedes360.cat/es/

Para información turística las webs de las comarcas:

Garraf www.garrafturisme.cat/es/

Penedès www.penedesturisme.cat/ca

Baix Llobregat www.turismebaixllobregat.com/ca

RATPENAT

 

Si hay un puerto que destaca especialmente en esta zona, nadie va a poner en duda que es el Ratpenat. Una ascensión que desde la costa es una verdadera “pared” de 4,5 km, si lo subimos hasta el Pla de Querol (punto de paso) o de seis kilómetros si lo hacemos hasta lo más alto, el Observatorio Turó de l’Alzina Freda. Su pendiente media, en cualquiera de las opciones, se acerca al 10% con rampas que llegan al 21%. Vamos, el prototipo de puerto “corto pero muy matón”, que psicológicamente resulta demoledor.

Se encuentra en el Parque del Garraf, en la zona de Les Botigues de Sitges (Castelldefels). En esa área, abundan los topónimos con referencias a fauna y naturaleza y el nombre Ratpenat (murciélago en catalán) probablemente se debe a su presencia en las cuevas y acantilados del macizo del Garraf.

La subida arranca desde la C-31, a la altura de la urbanización Ratpenat / Les Botigues de Sitges. La subida se inicia de golpe y pasas del llano al 10% en cuestión de metros. Llegan las primeras curvas de herradura y con ellas aparecen ya rampas del 20%. La carretera es estrecha, con buen asfalto, pero muy expuesta al sol. Las vistas al Mediterráneo y al macizo del Garraf son fantásticas y tratar de desviar la vista puede ser un gran acierto.

No nos dará tregua hasta pasado el Mirador Puig de Martell (con vistas espectaculares) en la zona de La Perla. No serán muchos metros, pero nos permitirán recuperar el aliento hasta llegar a la zona de Pla de Querol, que sería el paso natural del puerto a la otra vertiente.

Allí a la derecha veremos que la carretera sigue. ¿Quién dijo miedo? Sabéis que nos gusta llegar a lo más alto y os proponemos seguir hasta el Observatorio. Tras un falso llano, vuelve a endurecerse con fuertes rampas hasta llegar al radar meteorológico del Garraf. Desde arriba, las vistas de Castelldefels, Sitges y Barcelona son espectaculares.

No hay duda de que estamos ante una de las subidas más duras cerca de Barcelona, una ascensión que no da respiro, todo un “martillo pilón” que nos va a obligar a dosificar el esfuerzo. Todos los cicloturistas lo respetan, algunos incluso lo temen, y solo imaginarse sus rampas provoca cierto pánico.

Pero es una subida que recomendamos y que merece mucho la pena. Además, ya sabéis: ante los peligros siempre hay que pensar en las soluciones. Las claves no son otras que desarrollo, control del ritmo para no reventar y aprovechar los breves respiros.

La presencia del Ratpenat en el ciclismo profesional es muy reducida, pero dejó huella. En 2010, el Ratpenat fue incluido en La Vuelta. Era la 10ª etapa entre Tarragona y Vilanova i la Geltrú. La cima del Ratpenat se coronaba a unos 32 km de meta, seguida por un descenso sinuoso y técnico que fue determinante. Javier Moreno y Cristophe Le Mevel coronaron en cabeza con más de 2 minutos de ventaja sobre el pelotón. Pero en el descenso Imanol Erviti, que también formaba parte de la escapada, llegó a su altura y se lanzó en solitario. Nadie pudo seguirle y la victoria fue suya. Desde entonces se ha especulado muchas veces con su inclusión en futuras etapas, pero se sigue a la espera y eso que sería un final de esos que tanto gusta a los organizadores de La Vuelta.

En definitiva, estamos ante un ícono en el cicloturismo local, un puerto marcado por su personalidad que nunca deja indiferente; y es que sus porcentajes, trazado y vistas son, simplemente, únicas.

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RAK-IRATI (XI Ruta de los Akelarres) Pirineo Navarro

13 septiembre

Cómo ya os hemos comentado, en esta edición, el RAK quedara reducido a un día. El sábado día 13 será el día RAK, la XI Ruta de los Akelarres y retomaremos el recorrido original.

La ruta Akelarre recuperaría su recorrido tradicional y volvería a tener de todo. 3 puertos suaves (Sorogain, Orion, Lapizea), 3 colosos (Lindux, Arnostegi por Ondarolle y Artaburu), 7 km de sterrato para atravesar el bosque de Irati y hasta un pequeño río que atravesar.

Habrá una opción para recortar el recorrido y después de ascender Lindux y Arnostegi se podrá regresar directamente al Camping Urrobi por la Fábrica de Orbaitzeta, evitando subir Artaburu.

 

Sí habéis leído bien ya que esta es una de las novedades de esta edición ya que el Camping Urrobi (Auritzberri) y su Restaurante Baratze pasan a ser patrocinadores oficiales del RAK. Allí tendremos la salida y llegada, nos podremos duchar y haremos la merienda final.

La salida será a las 9 de la mañana y desde el Camping Urrobi tomaremos dirección a Sorogain

Os recordamos que RAK, Ruta de los Akelarres sigue siendo una kdd y las plazas están limitadas a 40 en total. El día 1 de septiembre cerraremos inscripciones.

 

CAMPING URROBI www.campingurrobi.com/es/camping/presentacion

Situado en el pulmón de Navarra, en pleno Camino de Santiago y a solo 20 minutos de la Selva de Irati, el Camping Urrobi ofrece un complejo de instalaciones para disfrutar de la naturaleza con máximo confort y calidad.

56.000 m² de superficie

800 plazas para tiendas y caravanas

60 plazas en bungalows

36 plazas en habitaciones múltiples

Además, es parte de los Centros de Cicloturismo de Navarra, ofreciendo servicios gratuitos como espacio para reparación, limpieza y guarda de bicicletas.

 

INSCRIPCIONES

 

https://www.ziklo.es/producto/ziklo-inscripcion-rak/

 

https://www.ziklo.es/producto/ziklo-inscripcion-ruta-akelarres-rak-suscriptor/

 

https://www.ziklo.es/producto/ziklo-inscripcion-ruta-akelarres-rak-premium/

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Como casi siempre «al límite» pero ya estamos preparados para LA VUELTA

Javi Fuertes, ha sido capaz de estar en varios sitios a la vez, y nos acerca su guía para La Vuelta.

Una vuelta que nos puede gustar más o menos pero tiene muchos finales interesantes para disfrutar de buen ciclism

Eso sí, la última palabra, como debe sr,, siempre estará en poder de los corredores

¡Ya te puedes descargar la Guía de La Vuelta 2025!

 

xx GUIA La Vuelta 2025 xx

 

 

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 Gorbeia Bira, Bike Tour es una emocionante ruta en bicicleta que circunda el conocido Parque Natural de Gorbeia y que transcurre por carreteras en las que podrás disfrutar de este entorno natural, adaptando el recorrido a tu ritmo y preferencias. 

Esta es la tarjeta de presentación oficial de algo, que de entrada, nos dice mucho de sus propósitos. La gran aspiración de la oferta turística de cualquier zona debería ser la de dar opciones a todos los perfiles y actividades, y si además tienes un “imán” como el monte Gorbeia, se te abre la posibilidad de vestirla y darle un toque muy personal, haciendo que el visitante encuentre lo que busca.

En el cicloturismo cada vez somos más los que pensamos que la bici es mucho más que los grandes colosos o que vatios y velocidades. El día a día y las oportunidades cuentan y, sin darnos cuenta, hay planes que suman mucho más de lo que podemos pensar en los que precisamente su gran valor está muchas veces en los que no se ve, en el poso que dejan, en los amigos con los que compartimos rutas y en los lugares que tenemos la suerte de conocer.

El futuro del cicloturismo camina en esta dirección porque a pesar de lo que leamos y veamos en la vorágine de redes, foros, publicidades… la gran masa ciclista es silenciosa y le gusta disfrutar de la bici por el mero hecho de hacerlo, porque le llena y sin la necesidad de radiarlo a los cuatro vientos.

Por todo esto, conforme conocimos más este proyecto le cogimos más cariño. Cualquier proyecto, y más de ocio, debe transmitir y contagiar ilusión y esto es lo pudimos ver con la gente de Gorbeia. Porque si no hay ilusión en casa, difícilmente podemos transmitirla y el simple hecho de trabajar en equipo recogiendo las inquietudes de muchas empresas de la comarca ya es un gran punto de partida.

 

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