Autor: jon

EN LA RAMPA DE SALIDA

Tenía muchas ganas de esta entrevista, desde hacía mucho tiempo. La irrupción de Carlos de Andrés en la pantalla de televisión coincidió con la época en la que empecé a seguir el ciclismo en su globalidad y lo situaría en el tiempo en el Giro de Italia de 1992 que se emitió por televisión española. Aquel Giro, el primero de Miguel Indurain y el primero que ganó un corredor español en la historia, me marcó. Conocía la Vuelta que venía siguiendo desde mucho antes como aficionado puntual y el Tour por las tardes de verano, pero toparme sin previo aviso con el Giro, las Dolomitas y todos los encantos de Italia …, reconozco que cambió mi imagen global del ciclismo: Terminillo, Giau, Pila, Monte Bondone, Alpe Segletta, Monviso … se subieron aquel año y se me quedaron grabados en la memoria y no cejé en mi empeño hasta que los visité personalmente. Detrás de todas aquellas etapas había un rostro en las entrevistas que con una voz pausada, clara y muy característica empezó a hacerse notar hasta convertirse en una de las voces más fácilmente identificables para los que seguimos este deporte, no en vano a día de hoy sigue siendo la voz del ciclismo en televisión española.

La conversación ha ido mucho por lo que es su profesión. No me importa, es más, es lo lógico. Estamos con un profesional como la copa de un pino y con casi 40 años de carrera detrás.  Me hubiera gustado haber entrado en el detalle de esta o aquella etapa, pero en la sesión de fotos ya me desmontó mi propósito:

No tengo buena memoria y esos detalles con tantas carreras narradas los he perdido. Me acuerdo de lo más notorio, pero este o aquel puerto en aquel Giro de hace 25 años, pues ya no llego.

Leí el prólogo que escribiste en el libro de Perico “A golpe de micrófono”. Me gustó mucho y se me quedó marcado el apunte que comentaste diciendo que miras aquellos años y viajes para narrar las carreras con nostalgia, pero es algo a lo que no volverías. Fue muy bonito, pero tuvo su momento.

Es lo que te he comentado en la bici, la vida al final son etapas. Al final yo he hecho siempre lo mismo, de comentarista. Es cierto que tuve mi etapa como director de Teledeporte, pero básicamente ha hecho siempre lo mismo. Al principio en la moto, luego ya en la silla en las carreras o en el estudio. No volvería a ser director de Teledeporte, para mí fue muy exigente. No me arrepiento de haberlo sido, y cuando miras atrás ves la experiencia. Sí que recuerdo con mucha más felicidad cuando miro hacia atrás la época de hacer todas las carreras. Pero es lo mismo, no volvería a hacerlo. Si me dijeran de volver a hacer in situ todas las carreras, pues no lo haría. Dejaría paso a alguien más joven y con más ilusión en ese aspecto que yo. Lo que sí puedo decir es que he tenido suerte, he podido cumplir a lo largo de mi carrera y cuando te sientes satisfecho con lo que has hecho, pues también te es más fácil el poder dejarlo atrás.

Ahora que dices eso. ¿Se pierde mucho de estar en estudios o estar in situ en la salida de cada etapa?

Pues depende. Las primeras carreras que hacíamos desde estudios eran muy difíciles. Era una época en la que no había internet. A mí los auxiliares me mandaban por fax los dorsales porque no había cómo tenerlos. Hacer una carrera sin libro de ruta la podías hacer, pero ya sin dorsales era mucho más complicado. ¿Se pierde? Sí, claro que se pierde. Yo ahora comento in situ la Volta y la Vuelta a España. En esas dos carreras yo puedo hablar cada mañana con los directores y estar con los corredores, pero porque son en España. Pero hoy en día si tú vas al Tour te pasas las tres semanas sin ver a un solo corredor. Al final el periodismo y ese es uno de los grandes problemas del periodismo actual, es que tú tienes que estar en contacto con los protagonistas. Si vas a un sitio y no puedes estar en contacto con los protagonistas pues no se pierde tanto. Desgraciadamente vamos a un periodismo donde el periodista será un redactor que está en una mesa y no va a ningún sitio. Para mí eso es un drama, la crisis del periodismo. Si un periodista no va a los sitios no es ni periodista. Supongo que es por el cambio de las cosas; con internet y no quiero ni pensar lo que puede ser con la inteligencia artificial. Pero sí, por definición un periodista tiene que estar en los sitios, pero tiene que estar en los sitios si puede hacer cosas. Hoy en día casi tiene más acceso un periodista político a un político que un periodista deportivo a un jugador de fútbol y con el ciclismo empieza a pasar un poco lo mismo. En eso yo siempre he sido un rebelde y he tenido más de un problema con los directores de comunicación de los equipos. Primero les tengo que llamar a ellos y luego a los corredores. Yo llevo toda la vida haciéndolo de una manera y porque tú me lo digas ahora a un chico que conozco desde amateur no te voy a pedir permiso para ponerme en contacto con él. Reconozco que intento ser un poco rebelde gracias a que por mi empresa me lo puedo permitir.

Lo que ha dado paso a eso quizás sean estas macro estructuras de los equipos.

Sí, pero esas estructuras tienen su parte buena. El ciclista hoy en día está bien pagado, se gana mejor la vida. Es cierto que también vive aislado y alejado de casi todo. Concentraciones, ya ni comen en los comedores de los hoteles, al final tienen que adaptarse a lo que les ha tocado vivir donde habrá cosas buenas y malas. El mundo de grandes autobuses, preparadores, nutricionistas, masajistas casi a la carta. Aquí cada uno hace su trabajo.

¿Cómo ves estas estructuras y que luego haya corredores que compitan tan poco? Hay gente que hace dos carreras y con eso se presenta a un Giro. Puedo entender que a Roglic con su palmarés y carrera deportiva detrás se le permita hacer eso, pero hay corredores que no han ganado apenas nada y renuncian casi a todo antes de una gran vuelta. ¿Un patrocinador con tantos millones invertidos se puede permitir eso?

Un patrocinador fundamentalmente vive del Tour de Francia.

¿Sólo del Tour?

Sí.

¿Una Roubaix, una Lieja?

Residual. Un patrocinador vive del Tour porque es el único evento con acceso a la televisión mundial. Nosotros el Giro no los transmitimos y la televisión francesa no transmite ni el Giro ni la Vuelta. Sólo el Tour. Estas grandes marcas lo tienen claro. Por ejemplo, Lidl sí que aprovechará sus mercados cuando llegan las Clásicas o en la Vuelta, la gente de Lidl España querrá que el equipo haga un buen papel. Pero a nivel global solo el Tour tiene esa globalidad. Es lo que hay.

¿Eso se refleja en las audiencias?

A ver, en España el Tour y la Vuelta están muy parecidos. Pero a nivel mundial no. La Vuelta dice que esto se retransmite en 160 países. Es un dato, pero cuántos de verdad están siguiendo este o aquel evento en ese país concreto. Compran los derechos. Algunos muy baratos, otros casi regalados porque entran dentro de un paquete. Lo que sí que se sabe es que el Tour lo sigue todo el mundo, mucha gente. Por darte un dato, ahora mismo hay mucha gente en España que no sabe que ha empezado la temporada de ciclismo.

¿En serio me dices eso?, ¿a 21 de abril?

Yo tengo amigos míos que me dicen: ¿Ya estás haciendo carreras? Pero este fenómeno se está reproduciendo en la gente joven. Mi yerno tiene poco más de treinta años, va mucho en bicicleta, pero no mira carreras. Le gusta la bici, pero no ver pruebas. No le interesan.

Al final en España, ¿cómo contamos el seguimiento real de las pruebas con las autonómicas, Eurosport? ¿Se sigue ciclismo en España?

Se sigue ciclismo porque se ve en abierto. La decisión que tomaron ASO y Unipublic en España para que el ciclismo siguiera en abierto es la que permite que siga habiendo buenas audiencias.

¿Si estuviera sólo en Eurosport?

Eurosport tiene unas audiencias muy pequeñas. Yo admiro su trabajo y el calendario que tienen y hacen. Están mejorando, pero son pequeñas. Si tú quieres llegar al gran público… Es lo mismo que con Teledeporte, las etapas de la Vuelta que van en la 1 tienen un millón doscientos, millón quinientos, millón setecientos, y las que van en Teledeporte tienen cuatrocientos. Lo que es en España la gran audiencia es lo que van en la 1. Y en la 1 en España van el Tour y la Vuelta, no van ni el Mundial, ni las Clásicas ni nada más. Hay gente que te pregunta; ¿por qué la Roubaix no va en la 1? No entienden que la Roubaix no es para el público de la 1. La 1 es público generalista que tiene la costumbre en verano de ver el Tour y la Vuelta. Punto final. Pero no la ven porque les guste especialmente el ciclismo. La ven por los paisajes, porque es después de comer, por la producción televisiva, por muchas cosas… que se juntan a la vez y hacen que tengas un público habitual y fiel.

¿Respecto a décadas pasadas?

Respecto a eso lo que ha cambiado es que ahora hay más oferta. Antes sólo existía televisión española. Luego empezaron las privadas. Pero claro, en esas épocas yo he comentado carreras con cinco millones de espectadores. No había competencia alguna detrás. Hoy en día ha cambiado todo mucho. La oferta en inagotable y además el público joven cada vez ve menos televisión. Por eso hay que aceptar que los datos no se van a acercar ni por asomo a lo de antes y hay que pensar positivamente que el ciclismo sigue teniendo una buena posición dentro de lo que hay. Pero te repito, porque se emite en abierto. Si tú apartas el fútbol el ciclismo quizás es el segundo deporte más seguido, pero por lo dicho. Si tú miras las motos a lo mejor son trescientos mil y el baloncesto aún menos, pero claro, son de pago. ¿La gente se abonaría a ver el Tour en julio pagando cuando sabes que muchos días vas a estar trabajando cuando se disputan las etapas? ASO tiene esa duda, de momento entre cadenas públicas y Eurosport complementa sus ingresos y entiendo que consigue económicamente un acuerdo que le interesa. Ir al pago a lo mejor en el corto es ganar, pero luego a la larga los sponsors que ponen el dinero te pueden apretar y preguntar; ¿a mí quién me ve?

¿Y cómo ves estos monstruos que ponen 40 o 50 millones en el ciclismo para patrocinar un equipo?

Hay que pensar que para algunas empresas 50 millones quizás no es tanto. Una sponsorización modesta en Formula 1 puede costar cientos de millones. Es verdad que el ciclismo tiene un impacto que paseas tu firma por muchos países y continentes. Me has preguntado de 40 o 50, pero también hay equipos por menos: 20, 18. Me imagino que dentro de lo que es el precio y la rentabilidad les debe salir. A algunas empresas quizás por costumbre, por no quitarlo. No creo que a UAE 50 millones les suponga excesivo dinero. Ya te adelanto que esos no lo hacen por las televisiones que los ven. Lo hacen porque les encanta tener a las estrellas y pasearlos en noviembre por su país.

Entrando en los equipos españoles. ¿Como ves esa época en la que teníamos no pocos equipos españoles? Banesto, ONCE, Seguros Amaya, Clas, Kelme, Artiach, …

Ocurre como con las audiencias, mirar atrás no sirve de mucho. Los hubo y ya no los hay, y te digo más. Creo que hemos tenido mucha suerte que Movistar haya renovado antes del cambio en la presidencia de Telefónica, porque viendo lo que está pasando lo más probable es que el equipo no hubiese continuado. Y realmente no veo ninguna otra firma importante más en España dispuesta a poner hoy en día 20 o 25 millones de euros en el ciclismo.

Hay empresas potentes en España…

Las hay, pero no han entrado y muchos lo han intentado. A Contador por ejemplo le cuesta entender que no haya otra gran empresa española dispuesta a entrar en el World Tour, pero si él no ha podido, la situación no debe ser nada sencilla.

Eso hace que el ciclismo español se resienta.

Sin duda, pero la internacionalización permite que corredores nacionales desde muy jóvenes puedan también recalar en estructuras foráneas y desarrollar su carrera ahí. El hijo de Noval está fichado por Ineos, Pau Miquel corriendo en Bahrain o Haimar Etxeberria en Red Bull.

Antes quizás el ciclismo se circunscribía mucho a zonas y países concretos y ahora todo se ha internacionalizado mucho. ¿Qué opinas de la crisis de corredores, del que al menos cuando yo me aficioné a este deporte, era la gran potencia del mismo como es Italia?

Puedo entender desde un punto de vista del aficionado italiano la necesidad de esa figura. Pero de lo que yo sé y con datos, en España los Tours de Pogacar tienen audiencias muy parecidas a Tours exitosos de Contador. Ya te digo que aquí son hábitos de consumo. La gente está acostumbrada a ver ciclismo en esas épocas y lo ve. Buena producción televisiva, paisajes, imágenes espectaculares y después de comer. Y luego un espectáculo bueno porque creo que estamos viviendo una muy buena época.

Sin duda. Yo personalmente creo que es la mejor que he visto. Vamos a seguir por ahí que no me puedo ir sin preguntarte qué piensas de que ya no veamos etapas en kilometraje y desnivel como las de antaño.

Estamos en un deporte que ahora retransmite las etapas al completo. Es cierto que la fatiga que causaban esas etapas ahora no está y por tanto también se ven menos desfallecimientos, pájaras. Están también mejor alimentados y entrenados. El Tour está siguiendo unos conceptos que introdujo la Vuelta: concentración del espectáculo. Quizás a ti te gustaran más esas etapas que las de 120 km, pero es lo que ahora se impone.

No, no es que me gusten ni más ni menos. Entiendo que en 21 días tiene que haber cabida para todo. Al menos alguna de gran fondo. En los Monumentos o el Campeonato del Mundo no se ha limitado el gran fondo y también se retransmiten en su totalidad.

Ya, pero duran un día. Lo otro dura tres semanas.

Por eso mismo pido una en tres semanas y no cuatro.

Eso olvídate, 260 km como antaño y cinco puertos no vas a ver. Eso está conectado a una producción televisiva que es muy costosa. El ciclismo algo tiene que estar haciendo bien que la gente lo sigue viendo. Yo no soy muy aficionado a las motos, pero una carrera de Moto GP me pide un esfuerzo de 45 minutos cada dos semanas. Es muy poco esfuerzo, pero seguir una Vuelta o el Tour me piden dos o tres horas diarias durante casi un mes. Les tengo que dar algo muy bueno para que la gente siga viendo y más en el concepto social que vivimos ahora. El ciclismo ya te digo que no se puede quejar.

Esto está siendo como un partido de rugby. Trato de llevarle a mi terreno, pero rápidamente me pega un par de giros y me lleva al suyo. En el cuál, tiene mucha ventaja, pero estoy aprendiendo mucho (no lo niego). Sigo con mi libro. Por décadas y empezando por lo que yo he vivido y donde tú comenzaste. El ciclismo de los 90, ¿cómo lo ves? Es un ciclismo en el que los líderes corrían menos arropados, daban mucho la cara.

Yo me he dado cuenta que no podemos mirar atrás. Hay que mirar hacia delante. Aquel ciclismo estuvo muy bien, es cierto que pasaban muchas cosas, pero ya no va a volver. Sí que se han intentado cosas como llevar el ciclismo más a los circuitos, aunque sean en ciudades con una producción televisiva más barata. Pero tampoco ha funcionado porque el ciclismo vive de mitos. Puedes montar la mejor carrera del mundo en China y con los mejores corredores, pero eso no te lo va a ver nadie porque el ciclismo vive de sus mitos. Por eso el poder lo tienen los organizadores, porque sin Tourmalet, sin Covadonga sin Stelvio no hay carrera. Francia no va a permitir que se haga una carrera en julio en su país y que no sea el Tour. El corredor es muy importante, pero el mito se forma en las carreras y no en cualquier carrera sino en las grandes carreras.

De nuevo me saca de mi carril. Le rebato: A ver, la mejor época de ciclismo que yo he visto es la actual. Y eso es gracias a ciertos corredores. Los lugares, mitos y pruebas son las mismas, pero han entrado en la ecuación ciertos protagonistas con capacidad de llevar el espectáculo a otra dimensión. Ataques a más de 100 km en un Mundial, destrozar un Tour en repechos de la primera semana. Y fíjate si son importantes porque veníamos de la peor época que yo haya visto ciclismo, al menos en Grandes Vueltas. Los tours de 2016-2017 son infames. Es que ni un ataque casi en 21 días y los que le siguieron hasta la irrupción de esta nueva generación en esta nueva época casi iguales.

Estoy de acuerdo. Los años de Froome fueron duros y estoy de acuerdo en que esta época es sensacional. Antes nos quejábamos porque no atacaban y ahora nos quejamos porque atacan a 100 km. ¿En qué quedamos? Al final es imposible contentar a todos y nunca hay que perder de vista al organizador. Esa persona no es tonta y además tiene que hacer un producto que le haga ganar dinero a sus accionistas. Y muchas veces hace lo que hace, ya sea en recorridos o en otras cosas porque entiende que es lo mejor en ese equilibro de espectáculo deportivo y por supuesto de rendimiento económico respaldado por audiencias y patrocinadores. Si una carrera se queda sin audiencia al final tampoco tendrá patrocinadores. Esto no es un deporte como tal puro y duro. Eso puede ser lo que hacemos tú y yo. Esto es un negocio y una manera de ganar dinero. El ciclista que corre, el organizador que propone el recorrido, el sponsor que paga porque se vea su producto y dentro de todo ello hay otros actores secundarios como auxiliares, periodistas, directores deportivos, médicos, nutricionistas, managers y muchísima gente que acaba viviendo de esto.

¿Cómo llegas tú a dónde has llegado?

Yo entré en televisión española. Empecé haciendo muchas cosas, venia de la revista Don Balón. Recuerdo que en mi primer año cubrí el Conde de Godó de tenis. Entras en informativos y haces un poco de todo. Se marchó de la tele la persona que cubría ciclismo aquí en Cataluña y me dijeron si lo quería hacer yo. Yo encantado. Siempre me había gustado, recuerdo ver por televisión retransmisiones y pensar que ojalá pudiera yo algún día estar en sitios así; como Covadonga. En aquellas épocas no todo era tan fácil como ahora para poder ir a determinados lugares. Cuando me lo ofrecieron se me abría una oportunidad de conocer sitios en los que jamás pensé estar. Luego poco a poco te vas metiendo y siempre diré lo mismo. Yo ni de radio-televisión española ni del ciclismo tendré jamás una mala palabra, a mí me han dado una vida profesional excelente.

Entrando en el deporte. ¿Practicas ciclismo habitualmente?

Sí, dos o tres días por semana. Fuera de mi vida familiar y amigos hay dos cosas que siempre me han hecho muy feliz: el deporte y la música.

¿Y eso?

De siempre, de joven ya me decían mis amigos que conocían mis gustos. Recuerdo escuchar Golpes Bajos a principios de los 80, evidentemente Radio futura o Loquillo y luego más adelante a Bruce Springsteen. Puedo pasar una tarde en casa escuchando música. El deporte me ha reportado también mucho. Siempre digo que cuando vuelves de un paseo en bici estás más alegre que cuando has salido. Vences la pereza y te sientes mejor contigo mismo.

¿Vacaciones con o sin bici?

No, eso no. Mi mujer siempre me ha pedido que cuando nos vamos de vacaciones no lleve bici. Sí que tengo un grupo de amigos, que siempre se tienen que adaptar un poco a mi calendario y trabajo y en junio a veces vamos a Alpes o Pirineos.

¿Has hecho los puertos míticos de Pirineos, Alpes y Dolomitas?

Algunos. He hecho la ronda Sella, Las Tres cimas de Lavaredo, La Marmolada que me pareció durísimo. En Alpes también el Galibier, Croix de Fer, Alpe d’Huez y en Pirineos pues Tourmalet, Luz Ardiden, Portet. Me encanta la sensación de estar solo y casi perdido. Estoy acostumbrado a salir casi siempre solo.

¿Cómo así?

Primero porque no me gusta madrugar y luego porque me gusta esa sensación de tranquilidad y soledad. Compito conmigo mismo, tengo una cuenta de Strava, pero no para fijarme en los demás, sino para competir contra mí mismo. Ir en grupos lo hago de vez en cuando, pero no lo hago mucho.

Este año cumplirás 61.

Correcto.

¿Cuándo empiezas a ver ciclismo? ¿Has visto correr a Merckx?

No. Yo empiezo a ver ciclismo cuando este se da por la tele. Soy de Barcelona y aquí tampoco hay la cultura que hay en Euskadi. Las primeras carreras que recuerdo haber visto fue cuando apareció el directo. Era un mundo diferente, a veces se daban etapas otras veces no. Había una incertidumbre que no sabías bien a qué atenerte. Impensable hoy en día, pero una sensación a la vez agradable. Recuerdo seguirlo también por la radio.

Y a través de los libros; ¿lees libro de ciclismo?, ¿eres aficionado a la lectura?

Leo, me gusta leer. Pero reconozco que cuando leo no recurro a libros de ciclismo. Leí la autobiografía de Hamilton, la de Millar. Me parecieron interesantes, pero ya te digo que recurro a otro tipo de libros. Me enamoré de la lectura de adolescente con Salinger con el “Guardián entre el centeno”; libro que me marcó mucho. En mis inicios recuerdo también haber leído mucho de Hermann Hesee.  Paul Auster también me ha gustado desde siempre. A día de hoy recurro mucho a la literatura sudamericana, me encantó “La Fiesta del Chivo” de Vargas Llosa sobre la dictadura de Rafael Leónidas Trujillo en la República Dominicana. Sí, es una de mis aficiones. Tengo épocas, en verano leo más, en invierno menos.

Soy yo a veces el que se desvía y pregunta por otros temas, pero quería saber un poco sobre sus aficiones. Ya que hablas de épocas, ¿con qué te quedas de la época de los 80?

A mí lo que me gustaba de ese ciclismo y te diría también en la época de los 90 es que era un ciclismo muy cambiante. Yo creo que los pinganillos han retenido más el deporte. El error forma parte del espectáculo y cada vez hay menos fallos. El error es una pájara, no atacar en un momento en el que tenías débil a tu rival, no saber que se ha producido un corte. Ese ciclismo era muy atractivo, pero es verdad que la evolución de la sociedad y la tecnología no te permiten ya volver a eso. Entiendo perfectamente que un director y gente que invierte mucho dinero quiera tener el control en directo sobre lo que está aconteciendo en las carreras. Pero el error hacía muy bonito este deporte y cada vez hay menos errores. Perico siempre se quedaba en los abanicos y luego tenía que recuperar, eso al final llega y cala.

Figuras de los 80, momentos marcados…

Tengo muy mala memoria para eso. Yo crecí viendo a Arroyo, Perico, Roche. Eran mis inicios. A partir de los 90 se produce un cambio en el ciclismo, yo creo que uno de los detonantes fue la irrupción de Manolo Saiz que innovó en muchos apartados; la preparación, la aerodinámica, la biomecánica, en la ropa, … Aquello en esos momentos fue innovador. La verdad es que guardo mucho respeto a los directores y corredores de aquellas épocas. Con muchos de los auxiliares de aquellos equipos aún a día de hoy mantengo relación. Ya menos, nos hacemos mayores, pero sí que aquellos vínculos fueron estrechos y fuertes.

¿Qué supuso la figura de Miguel Indurain?

Coincidí mucho con él. Yo estaba en la moto, hacía entrevistas, tenía mucho contacto con él. Era encantador, como sigue siéndolo, una persona muy cercana y humilde. Sí que fue un poco el que abrió el ciclismo a las grandes audiencias. Fue un tanto inesperado, de joven había hecho muchas cosas, pero llegar a esas cotas … no era esperable.  El boom popular igual lo tuvo Pedro porque tiene una conexión estrecha con el público, pero las grandes audiencias se dieron con Miguel.

Se va Miguel y se abre otra época, la época de finales de los 90 y principios de los 2000 con una figura como Armstrong.

Yo de esa época me sentí un poco engañado. Me imaginaba que pasaban cosas, pero no eras consciente de que la gente se estaba jugando la vida. Transfusiones en apartamentos, en hoteles, en autobuses. Todo eso me sorprendió y me pareció una gran estafa. Quiero pensar que ahora las cosas son muy diferentes, si bien he aprendido que no se puede poner la mano en el fuego por nada. Al final la edad te da distancia. Yo cuando iba en la moto en mis inicios los ciclistas casi te consideraban uno más. “Tú también te mojas cuando llueve”. Se puede cometer el error hasta de estar demasiado cerca de ellos. Hay que saber alejarse un poco de los ciclistas para poder tener tu punto de vista. Con los años gané espíritu crítico que creo es clave en el periodismo. Te sientes seguro de ti mismo, tienes una empresa detrás que te apoya y te sientes libre para poder decir y manifestar lo que piensas en cada situación. Reconozco que eso lo he ganado con el paso del tiempo.

Tengo amigos muy aficionados que esta época para ellos ha sido un antes y un después. De tenerlos idolatrados a sentirse engañados y profundamente decepcionados.

Lo puedo entender, pero tampoco le doy muchas vueltas. Como te he dicho antes, no vuelvo al pasado para lo bueno, no voy a volver para lo malo. Hoy en día se están batiendo los records de velocidad media, los tiempos de ascensión a los puertos. ¿Tienes alguna garantía de que no se esté usando algo que no se sepamos? Yo desde luego no. Para mí el dopaje era usar sustancias prohibidas, para el deportista era que te pillaran. Y les puedo entender, como un ladrón que atraca un banco y si le cogen asumirá la pena, pero si no lo hacen pasa página y a otra cosa. Y les puedo entender, no olvides que esto es un negocio. Eres un chaval y te viene un médico que te dice que puedes ganar carreras y pasar de cuarenta mil euros a un millón. La tentación … es muy grande. No es que no haya que ser crítico con él, pero no voy a ser especialmente crítico. Aquí quienes muchas veces se han ido de rositas son el manager y el médico que tiene una responsabilidad importante en todo esto.

¿Otros ciclistas, aunque sean de otras épocas?

Yo siempre te diré Jalabert, Valverde que empieza a asomar en los primeros años de este siglo y luego por supuesto Contador, que era alguien que movía mucho a su alrededor y arrastraba mucho público.

Ahora que lo mencionas, ¿hizo mucho daño el positivo de Alberto desde un punto de vista de televisión?

Desde un punto de vista de audiencias estas no cambiaron. Las audiencias no cambian. El Tour y la Vuelta te diría que es casi un tema de hábitos de consumo, sin ninguna duda. Hay gente que no sigue este deporte, pero sí ven ciclismo en estas carreras. A lo mejor no las tres semanas, pero sí ven varias etapas. La Roubaix y otras pruebas ya es de la gente que las busca y las quiere ver.

Época actual: ¿Pogacar?

Yo hace tiempo que dije que es el mejor corredor de la historia. Quizás no era cuando lo dije, pero no tengo ninguna duda de que lo acabará siendo, porque creo que compite contra gente mucho más preparada. No digo que Merckx no tuviera rivales de entidad, pero todo el pelotón actual está formado por gente súper profesional y de un nivel altísimo sólo para llegar a estar ahí. Eso me hace pensar que este corredor se adapta a todo, lucha por todo, se motiva como pocos. Es sensacional.

¿Va a ganar Roubaix?

Allí el factor suerte se multiplica. No sé si ganará, la ha corrido dos veces y ha hecho 2º en las dos. Sin duda está a su alcance, no va a ser fácil, pero puede ganar Roubaix.

Preparación de carreras, rutas. ¿Conoces la página de www.altimetrias.com? ¿La sigues?

La conozco. Nos ayuda muchísimo, pero tenemos que saber cuándo y cómo utilizar esa información y otras.  Siempre digo lo mismo: hay un público que te escucha en la 1 y hay otro público distinto que te escucha en Teledeporte.

¿Hablas distinto en la 1 que en Teledeporte?

No es que hables distinto, pero sí soy consciente de que hay un público distinto. Al público de la 1 conceptos como “meter cuneta” les suena a chino. A ese público el mensaje es: emoción, sufrimiento, caídas y poco más. Sí que hay luego un público en las Clásicas que quiere otros comentarios. Yo por ejemplo nunca hablo de vatios, porque entiendo que a mí espectador eso no le interesa nada. Como periodista no puedes olvidar nunca a quién te diriges y qué quiere escuchar. Y tienes que vender tú producto para que acabe funcionando.

Hay frases que se han hecho populares: Los “campos magnéticos”, “Monsieur mazo” (tío del mazo) …

Yo creo que eso está bien cuando consigues que algunas frases que dices la gente las identifique. Yo una vez dije: “¡Qué duro es este deporte, Pedro”! Lo dije sin pensar y hoy en día todo el mundo dice esa broma. No la piensas, sale espontánea. “Tiene piernas” que la dije también y luego hay otros comentaristas que la han usado. Lo veo muy bien. Yo siempre digo que la vida consiste en tener oportunidades y aprovecharlas. Si no lo haces cuando te llega, luego no te puedes quejar. A mí me las han dado, he sabido aprovecharlas y me he sentido afortunado. Soy consciente también que estoy en la fase final de mi carrera y no voy a alargarla excesivamente. He tenido una nieta. Quiero otras cosas, disfrutar de la vida. Llevo muchos años sin verano. El primer año que me jubile me iré a ver el Tour a la carretera in situ y quizás marche a Italia a subir unos puertos. Trabajo en una empresa que nos trata bien, nos permite hacer muchas cosas, pero no dispones de tú tiempo como quisieras. Estoy muy feliz y orgulloso con lo que he hecho, pero vendrá otra gente que seguro lo hará mejor que yo. En esta profesión hay que ser consciente de que hoy estás aquí, pero desapareces y en tres carreras te han olvidado.

No sé yo. Esa no te la compro. Puede ser para muchos, pero yo me acuerdo de grandes periodistas en este y otros deportes que han dejado una huella imborrable y que por supuesto aún perdura. Por ir concluyendo. Ya sé que me has dicho que no tienes buena memoria. Pero seguro que recuerdas algún día en el que luego en casa has pensado: Hoy no he estado fino.

La famosa etapa de la Covatilla en la Vuelta a España que se jugaban Roglic y Carapaz cuando dije que el equipo Movistar le estaba pasando una factura al ecuatoriano por haberse ido del equipo. Recuerdas que se puso a tirar en la última subida de aquella edición de la carrera y mis comentarios tuvieron mucha repercusión y fueron una de las mayores polémicas de mi carrera.

¿Te llamaron desde Movistar?

No, pero sí hable con Eusebio Unzué y estaba muy enfadado. Yo le reconocí en parte. Es verdad que yo no debí hacer un comentario de esos. Me decían que lo que yo digo tiene mucha influencia y tienen razón, pero yo también puedo cometer errores y es verdad que en aquel momento me calenté e hice una reflexión que no venía a cuento.

¿Tenías que haber sido más narrador?

No, yo también doy mi opinión y en mis narraciones expreso mi opinión en muchas ocasiones. No fue un comentario afortunado, ese fue el error. No fui el único que opinó en ese sentido, pero sí el que más críticas se llevó. Tengo que asumirlo también por estar donde estoy.

Recuerdo también mi época como director de Teledeporte donde fue de una exigencia muy grande. Tenía que dirigir un canal, pero no quería dejar de comentar las grandes carreras. Creo que en esa época bajé mi nivel, si bien también considero que tras pasar por esa etapa llegué a mi plenitud como comentarista. Y ahora mismo me siento muy a gusto comentando carreras y domino muy bien el escenario en el que me muevo. Por eso prefiero dejarlo así, antes de empezar a caer.

No creo que sea caer. Pero entiendo lo que dices con todo lo que nos has contado.

Créeme que hay muy buena gente en la casa, algunos ya han empezado a colaborar en las retransmisiones y estaré muy feliz de haber podido ayudarles en sus inicios a los que en un futuro no muy lejano llevarán el peso de las retransmisiones ciclistas en la cadena.

Ahora sí termino: Redes Sociales. ¿Tienes redes?, ¿les prestas atención?

Muy poco. Me han cogido mayor, por suerte. He visto chicos y chicas jóvenes sufrir porque comentas un deporte y te insultan luego por tus comentarios. Eso me ha llegado a una edad que no me afecta. Tengo un Twitter (X) falso porque vivo en el mundo real y me sirve de información. Pero jamás he puesto nunca un tuit porque yo ya tengo un altavoz donde expreso mi opinión. No necesito otro. Esas opiniones escondidas en un Nick a mí personalmente no me interesan. Las redes sociales me restan cero, las sigo sobre todo en verano por los hashtags de las retransmisiones, pero fuera de ahí en invierno sigo a ciclistas y poco más.

¿Sueles verte fuera de temporada en tus propias retransmisiones?

Antes sí, ahora no. Sobre todo, me veía una etapa larga entera, no vale verte veinte minutos. Hay que verte tres-cuatro horas seguidas y durante años lo he hecho en el invierno y he corregido muchas cosas. Ahora la verdad es que ya no lo hago. He tenido un espíritu crítico conmigo mismo y es lo que más me ha ayudado a cambiar cosas.

 

Pues el partido no da más de sí. Carlos es tan amable y educado como se ve por televisión y ha sido una gozada poder pasar una mañana con él. Primero con las fotos, luego ya en la mesa tomando un café. Han sido muchos años detrás, pero está claro que hemos llegado a tiempo, cuando aún está en activo, cosa que como él nos ha manifestado no se prolongará muchos años más. “Hay que saber irse y dejar paso a los jóvenes que están más que preparados” –  me ha repetido en la bicicleta. Hasta que ese momento llegue, disfrutemos de una voz inconfundible para los seguidores de este deporte y ten por seguro que algunos sí que te vamos a recordar. Yo lo tengo muy fácil porque soy de los que todos los años reproduzco etapas legendarias de este deporte, algunas continuamente. Reconozco que antes más y ahora menos, pero de una extraña manera regreso a otras épocas donde todos éramos más jóvenes y esa sensación me agrada y me gusta. Por eso termino como empecé y como me ha recalcado Carlos: “no hay que caer en la nostalgia ni mirar atrás” – y yo le añado: pero tampoco hay que dejar aquello en el olvido. En esos vídeos que tantas veces sigo visionando; Lemond tiene 30 años y 25 kilos menos y trata de agarrarse como buenamente puede al pelotón de los mejores coronando el Tourmalet en 1991 (casi podría decir que ahí empezó todo, al menos para mí).

 

Por Rubén Berasategui

Fotos Jaime Valdivieso

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Cuando el paisaje, valles y pueblos marcan el camino

 

Si existe un territorio ciclista, ese es Navarra. Y las razones son evidentes ya que de entrada cuenta con una orografía tremendamente variada que crea un escenario perfecto para cualquier aficionado.

Además, aquí el ciclismo forma parte de la cultura. Podemos hablar de tradición, equipos, ciclistas y marcas del sector que han echado raíces en esta tierra, con una figura que sobresale por encima de todas: Miguel Induráin. Pero Navarra no solo ha dado grandes campeones; también ha cultivado una afición enorme. A los navarros les gusta el ciclismo y eso se nota en sus carreteras, llenas de cicloturistas durante todo el año. Además, son muchos los corredores profesionales que pasan aquí parte de la temporada porque pocas zonas ofrecen unas condiciones tan completas para entrenar.

Como veis, sobran los argumentos para animaros a darle una oportunidad a este territorio e incluirlo en vuestros planes ciclistas.

Y como el cicloturismo no vive únicamente de dar pedales, mover vatios y hacer medias, cualquier visita debe ser una excusa perfecta para acercarse a sus tradiciones, su gastronomía, su cultura y sus paisajes. Creedme: motivos para dejarse conquistar por Navarra no faltan.

Sí, ya sé que se nota mi empatía hacia esta tierra. Vivo en Gipuzkoa, pero mi familia procede del valle de Aezkoa, de Orbara y Orbaizeta, y toda esa zona a la sombra de la Selva de Irati siempre ha sido para mí refugio, inspiración y calma. Perdonad este pequeño inciso personal, pero me ha resultado imposible no hacerlo.

Volvamos ahora a este reportaje, con el que pretendemos “demostrar” todo lo que os venimos contando. Hablar de Navarra en su totalidad sería inabarcable, así que hemos preferido centrarnos en una zona muy concreta. Y, barriendo un poco para casa, la elegida ha sido la franja pirenaica y prepirenaica.

El Pirineo navarro engancha y cualquier pueblo o valle es mucho más que una tentación ciclista y pueden ser el lugar idóneo para montar nuestra escapada.

 

 

 

Hay lugares que no se entienden observando un mapa. No hay nada como sentir la tierra y vivirlo desde dentro. De esto sabe mucho todo el norte de Navarra.

Aquí, el territorio cambia sin avisar. A pocos kilómetros de Pamplona, el horizonte se transforma en bosques profundos, siluetas montañosas, y el verde lo cubre todo. Es la antesala del Pirineo, una frontera que no divide, sino que modela el paisaje y lo llena de carácter.

Así, en el Valle del Baztan, las casas blancas con sus tejados rojos se dispersan entre praderas que parecen no tener fin. Allí es habitual ver como la niebla baja despacio por las laderas, como si el tiempo aquí tuviera otro ritmo. Más al este, la Selva de Irati se abre como un océano de hayas, uno de los grandes bosques de Europa, donde el silencio y la paz solo la rompen el viento o el crujir de las hojas bajo nuestros pies. También en la zona de Pirineos se encuentra Roncesvalles, lugar de inicio del Camino de Santiago para muchos y uno de los lugares de más fama internacional de Navarra.

Son solo unos ejemplos, pero Navarra no es solo paisaje, es también cultura y celebración. En Pamplona, las fiestas de San Fermín son mundialmente famosas, una explosión de tradición que convive con la calma de los pueblos del norte, donde la vida sigue marcada por estaciones, costumbres y una relación íntima con la tierra. Y es precisamente esa relación con el territorio la que convierte a esta región en un escenario privilegiado para el ciclismo.

Como hemos comentado en muchas ocasiones, uno de los valores de la bicicleta es la de no ser solo un medio, es una forma de leer, entender y disfrutar del paisaje.

Las rutas que os vamos a acercar son de las que se retuercen entre montañas, enlazando puertos que tienen su historia y han sido testigos de etapas de La Vuelta e incluso del Tour. Son recorridos exigentes en su mayoría, sí, pero también profundamente escénicos. Además, ya sabemos que la dureza es muy habitualmente resultado de la velocidad y que en el cicloturismo la paciencia y el “poco a poco” nos pueden llevar a donde queramos.

Os vamos a hablar de carretera, pero fuera del asfalto, el gravel y mountain bike también encuentran aquí un terreno casi infinito, donde cada ruta es distinta y cada jornada, imprevisible.

Ya veis que la zona se presenta interesante, pero creo que lo que realmente va a definir nuestra experiencia no es la dureza del recorrido, ni siquiera la belleza que nos regala el entorno. Me quedo con la sensación de autenticidad. La de pedalear por lugares que no han sido diseñados para el turismo, sino que es el turismo el que ha recurrido a ellos.

En Navarra y el Pirineo, no leer que el ciclismo no es solo deporte es un error.

Aquí, el esfuerzo tiene sentido, el paisaje acompaña y cada kilómetro nos cuenta una historia. Esto no va de enlazar etapas, va de vivirlas y sentirlas.

 

Por Jon Beunza

Fotos: Andoni Epelde

Perfiles: Ander Beunza

Altigrafías: Javi Fuertes, Josemi Ochoa, Ander Guaza, Franci García/APM

 

 

EL PLAN

Siempre he pensado que la mejor manera de contra las cosas es tal como suceden y esto es lo que haremos en este reportaje. El objetivo inicial era Navarra y dentro de la Comunidad centrarnos en la franja pirenaica. Lo primero que pensamos fue diseñar una ruta que nos llevara de extremo a extremo, de Bera hasta Burgi, desde la frontera con Gipuzkoa a la frontera con Huesca, todo ello sin pisar territorio francés.

Ya teníamos un trazado inicial, pero viéndolo sobre el mapa, nos dio un poco de pena no cerrar la ruta de manera que pudiese ser más o menos circular. Trazamos una ruta “prepirenaica” algo más alejada del Pirineo complementaria a la anterior.

Ambas rutas tenían como punto en común el paso por Zubiri y el que es probablemente el puerto más cicloturista de Navarra, el alto de Erro.

De esta manera se abrían las posibilidades. Una ruta pirenaica y otra prepirenaica para hacer un bucle completo que además daba la opción de hacer solo la parte este desde Zubiri hacia Doneztebe/Santesteban o la oeste de Zubiri hacia Isaba/Izaba.

Revisando recorridos optamos por realizar un cambio y aunque la idea inicial era la de tomar como referencia Bera, optamos por cambiarla por Doneztebe/Santesteban y es que la dichosa N121 siempre es un peligro y aunque la evites y vayas muchos tramos por la vía verde, siempre supone un engorro y más si no conoces la zona. Una solución para esta carretera es una asignatura pendiente ya que hablamos de uno de los lugares de más afición ciclista de todo Navarra.

 

Somos conscientes de que la ruta completa son muchos kilómetros, pero nuestro objetivo es dar ideas y presentar planes de esos que sabemos que los puedes adaptar a tus gustos y días disponibles. A partir de ahí, los kilometrajes diarios, lugares de pernoctar, etc. son cuestión de cada uno. La ruta es deportiva, pero no se entendería sin conceptos como disfrutar, ver, y aprender. Es un viaje con guiños a los 5 sentidos y empaparnos de todo lo que nos rodea es clave.

 

Ahí podría haber quedado la cosa, pero como somos ambiciosos y no nos gusta quedarnos a medias, decidimos dar un paso más y diseñar etapas circulares en algunas localidades claves del recorrido, Etapas que nos permitirán ser caprichosos, pasar la muga con Francia y acercarnos a lugares muy especiales ya sea por su atractivo ciclista, cultural o gastronómico, y que en conjunto darán un plus de autenticidad a nuestra experiencia. Aunque hemos elegido unos lugares de salida para cada una de ellas, al tratarse de etapas bucle cada uno la puede empezar y acabar donde mejor le vaya.

 

Un plan puede ser perfecto sobre el papel, pero no lo será tanto si no nos ofrece garantías de cara a infraestructura, alojamientos, etc. Esto no ha sido problema, Navarra cuenta con una asociación, Club Navarra en Bici, y muchos de los lugares por los que pasamos pertenecen a ella y serán nuestros aliados perfectos para montar nuestro viaje. Al final del reportaje encontraréis un código QR para acceder a su página.

 

Por resumir, buscamos aportar algo diferente, diseñado desde dentro y acercándonos a rincones que nos ayuden a conseguirlo. Hemos evitado todo lo posible rodar por carreteras transitadas, aunque ello en algún caso nos lleve a pequeñas sorpresas. Igualmente veréis que las etapas incluyen pequeños “caprichos” en el trazado. Tranquilos y dejaros llevar, porque será que algo bueno para ver o recuperar fuerzas nos espera.

Tampoco hemos querido cargar de dureza las etapas y aunque os daremos consejos para acercaros a los puertos más exigentes, lo que buscamos no es eso, En Navarra y Pirineos la exigencia llega por si sola y hemos optado por completarla con alicientes más ligados a sus tradiciones, pueblos y valles.

LA RUTA

PIRINEOS

Hacer un recorrido atravesando Pirineos es siempre una agradable tentación. La cara sur de la cordillera, quizás no nos ofrezca puertos tan largos y de fuertes porcentajes como la norte, pero nadie puede poner en duda que es un escenario perfecto para realizar un recorrido atractivo y caprichoso y que no va a parar de sorprendernos.

Buenas dosis ciclistas, pero buscamos algo más: una buena experiencia y dosis de personalidad. Para conseguirlo hay que añadir a nuestra ecuación ciclista nuevos factores como las infraestructuras y los “complementos no ciclistas”. En eso estamos y el recorrido que os proponemos quiere ser un ejemplo.

Este recorrido es lineal, casi de extremo a extremo, desde los límites con Gipuzkoa a los límites con Aragón. Tocaba mojarse y el sentido que hemos elegido nos llevará desde Doneztebe/Santesteban hasta Burgui (se puede hacer igualmente en sentido contrario)

Por tanto, salimos de Doneztebe/Santesteban. El comienzo será tranquilo y por Narbarte y Mugairi/Oronoz llegaremos hasta Irurita. Estamos en el Baztán, muy cerquita de Elizondo y nos espera el primer puerto del recorrido: Artesiaga.

Artesiaga es una de las ascensiones que de valor a la ruta. Su longitud, el trazado y el espectacular bosque que atraviesa son de los que no se olvidan. Son prácticamente 15 km a una media que supera el 5%. Un lugar de disfrutar que se abre poco antes de coronar justo a los pies del monte Saioa.  La bajada nos vuelve a introducir en un espectacular hayedo, estamos en el bosque de Quinto Real.

Entramos en el Valle de Esteribar y llegamos a Eugi, una bonita localidad justo a las orillas del embalse que lleva el mismo nombre. En toda esta zona será fácil cruzarnos con ciclistas ya que entramos en una de las zonas más frecuentadas por los cicloturistas de Pamplona/Iruña y alrededores.

Llegamos a Zubiri y a partir de aquí a los cicloturistas se les unirán los peregrinos del camino de Santiago ya que para muchos la primera etapa suele ser desde Roncesvalles a Zubiri.

Aquí nos espera el puerto de Erro, posiblemente el que más ascensiones de ciclistas tiene al año en Navarra. Pasamos por Erro y seguimos dirección a Aurizberri/Espinal por el alto de Mezkiritz.

Dejaremos a un lado la carretera que lleva a Auritz/Burguete y Roncesvalles para dirigirnos al Valle de Aezkoa pasando por Garralda, Aribe, Garaioa, Abaurrepea/Abaurrea Baja y Abaurregaina/Abaurrea Alta que con sus 1040 metros es el pueblo más alto de Navarra y una terraza a la sierra de Abodi, al Ori y a toda la cordillera pirenaica.

Por Remendia entraremos en el valle de Salazar pasando por Jaurrieta, Ezcároz/Ezkaroze y Ochagavía/Otsagabia acercarnos hasta el Alto de Laza, dejando a nuestra izquierda la subida a Larrau. Entramos en el Valle del Roncal y por Uztárroz/Uztarroze (localidad muy ligada al queso de Roncal) e Isaba/Izaba un pueblo con mucha vida y gran atractivo turístico, llegaremos a Roncal/Erronkari, y Burgui/Burgi otra localidad de gran personalidad y muy ligada a la historia de las almadías (técnica ancestral para bajar por el río la madera) y que cuenta con un interesante Museo del junto al ayuntamiento.

Nuestra ruta ya acumula 145 km y hemos ido prácticamente de lado a lado de Navarra.

 

 

B- PREPIRINEOS

Cuando algo empieza por la palabra “pre” la tendencia es pensar que es simplemente un aperitivo para llegar a la esencia y que su atractivo puede ser relativo. Pensar esto sería un grave error y esta ruta “de vuelta” llega también es un claro ejemplo que llega cargado de alicientes y nos permitirá conocer otras zonas.

El recorrido será también lineal, pero “más al sur”, más cerca de Pamplona. Puede que tenga más tramos “tranquilos” pero no pierde en ningún momento su interés.

Estamos en Burgui/Burgi y tomaremos la carretera que nos lleva a Vidángoz/Bidankoze para por la sencilla subida a Izal regresar al valle de Salazar y después seguir camino de Navascués/Nabaskoze. Poco a poco nos alejamos de la montaña, pero el sube y baja sigue siendo una constante en la ruta. Por Iso llegaremos a Lumbier y la vista algo lejana de la cordillera pirenaica dibuja un magnífico telón de fondo.

Vamos a seguir camino de Aoiz/Agoitz, pero lo haremos evitando la carretera general y pasando por pequeñas localidades como Tabar, Induráin, Aldaz. El bosque pierde el protagonismo que se lo llevan amplios campos de cultivo. Estamos en territorio de cereales, colza…

Llegamos a las puertas de Aoiz/Agoitz y por Ekai de Longuida (Ekai-Longida volvemos a entrar en terreno de bosques para atravesar el valle de Arce. Pasamos Nagore y al llegar a Ventas de Arrieta subimos por Lusarreta hacia Esnotz y luego por Erro llegamos hasta Zubiri. Aquí habremos cerrado parte de nuestro bucle, pero toca regresar hasta Doneztebe/Santesteban y lo haremos por una ruta diferente, acercándonos a comarcas como Ultzama, Imotz, Larraul y Goñi donde comprobaremos que son lugares perfectos para disfrutar de la bicicleta. Muy cerquita de Pamplona/Iruña y un verdadero “paraíso” ciclista.

Vamos a por ello. Por el alto de Egozkue llegamos hasta Olague y allí, en nuestro afán de evitar carreteras generales, tendremos un par de kilómetros por una pista, se puede ir con bici de carretera sin problemas, para por el bosque de Orgi y bonitas localidades como Guelbenzu/Gelbentzu o Muskitz llegar hasta Irurtzun.

Será un buen momento para reponer fuerzas antes de empezar “la traca” final que vuelve a ser más exigente. Primero con la subida a Zuarrazate por Madotz para llegar hasta Lekunberri. Lekunberri es otra de las localidades de gran tradición ciclista, una puerta a la Sierra de Aralar que cuenta con una infraestructura completa. Desde ahí, vuelta al sube y baja pasando por Beruete y Jauntsarats antes de ascender al alto de Orokieta. Descenderemos hasta Saldias y desde ahí por Donamaría y Gaztelu llegamos a nuestro fin de ruta.

En este “regreso” las carreteras tranquilas, los pueblos típicos de Navarra y la pluralidad del territorio van a volver a quedar patentes. Estamos “más cerca de la capital y pasaremos por localidades algo mayores como Lumbier, Aoiz/Agoitz, Zubiri, Irurtzun o Lekunberri, todas con más servicios, pero sin perder la personalidad y sensación de tranquilidad que van a marcar toda la ruta. Un recorrido pensado ante todo en disfrutar y en que sea asequible a todo el mundo. Tiene miga, pero sin pasarse que hay que llegar con fuerzas para poder disfrutar del entorno, de la gastronomía y de la paz y tranquilidad que se respira en todo momento.

ETAPAS CIRCULARES

 

ARANTZA-ARANTZA 80 km y 1750 metros

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ELIZONDO-ELIZONDO 90 km y 1860 metros

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AURIZBERRI/ESPINAL- AURIZBERRI/ESPINAL 100 km y 2860 metros

Nav_3_100_km_y_2860_m_Sorogain-Lindus-beillurti

 

 

ABAURREAGAINA/ABAURREA ALTA- ABAURREAGAINA/ABAUUREA ALTA. 78 km y 1380 metros

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ISABA/IZABA- ISABA/IZABA- 102 km y 2230 metros

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IRURTZUN-IRURTZUN 86 km y 1790 metros

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¡Ya te puedes descargar la Guía del TOUR 2026!

Una edición muy especial ya que empieza en Barcelona y en la que el duelo entre Pogacar y Vingegaard, con el permiso de Evenepoel, Seixas, Ayuso y compañía está servido. Pogacar puede meterse en el club de los que tienen 5 Tours en el bolsillo. Muchos alicientes, el  TOUR siempre es el  TOUR,  y su hechizo es único

Los mejores equipos, los mejores corredores y todos en su mejor momento de la temporada.

Javi Fuertes, junto al equipo de APM y Ziklo nos acercan su Guía TOUR para no perder detalle de todo lo que nos espera

 

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Tras los pasos de Tim Wellens y Thomas De Gendt

Noviembre es el mes menos mediático para el ciclismo profesional, ya que es el típico mes de descanso y de inicio de la preparación. Sin embargo, en aquel mes de 2019, dos ciclistas belgas del equipo Lotto pusieron el foco mediático en su aventura por Teruel. La llamaron “The Final Breakaway 2” (la fuga final) y estaba basada en la ruta de gravel Montañas Vacías. Con los hashtags #MontanasVacias y #TheFinalBreakaway2 nos fueron compartiendo día a día sus aventuras en un entorno que nos evocaba a partes iguales aventura y naturaleza. Imágenes que nos hacían soñar con los planes del año siguiente, que a la postre resultaron truncados en gran medida con la irrupción de la pandemia de Covid19.

Lo más sorprendente de aquellas publicaciones era comprobar cómo se divertían aquellas figuras del ciclismo internacional alternando tramos de asfalto y pistas. Además, lo hacían en un entorno natural cercano para nosotros, y que nos hacía reflexionar en cierto modo, que seguramente no lo estábamos apreciando como deberíamos. Si ellos vinieron desde Bélgica a disfrutar de Teruel, ¿puede ser que nos estemos perdiendo una buena experiencia?

Paisatges Barcelona es un lugar para descubrir, sentir y pedalear. Un territorio que invita al esfuerzo y a la contemplación, al ritmo y a la pausa. Hay lugares que se descubren con los pies, otros con la mirada… y después están aquellos en los que para acercarnos a su verdadera esencia la mejor manera de hacerlo es sobre una bicicleta.

 

Nuestra ruta

Al igual que hicieron Wellens y De Gendt, nosotros también hemos querido hacer un guiño a Teruel buscando algo diferente en el que integrar la experiencia ciclista con la historia, cultura y personalidad de esta tierra. Hemos tenido muchas opciones, pero fieles a nuestros gustos y a la marcada personalidad de la provincia, nos hemos inclinado por preparar una ruta circular con salida y llegada a Teruel pero que nos acerque a la esencia de este territorio.

 

El plan es ambicioso y no nos quedaremos lejos de los 500 kilómetros que hicieron ellos, ya que hemos planteado una ruta de 427 kilómetros, que podremos realizar en los días que deseemos. A lo largo del recorrido, salvo tramitos muy puntuales, no nos saldremos del asfalto. De hecho, no lo necesitaremos para poder disfrutar de rutas tranquilas y de entornos aislados cargados de encanto. Tampoco buscaremos los picos más elevados de la provincia como hicieron ellos, sino que dejaremos los ascensos de los puertos más duros como opcionales para los que deseen ponerse a prueba con algún desafío adicional. Eso sí, aviso a navegantes, no conviene confiarse ya que el sube y baja es permanente y una pequeña máquina para ir acumulando metros de desnivel. Como veréis el recorrido completo supera los 7000 metros.

 

Sin embargo, sí que coincidimos en que nuestra ruta, al igual que la de los ciclistas belgas, ofrece unas enormes dosis de tranquilidad en entornos solitarios que nos permitirán disfrutar de entornos naturales muy poco habitados, como pocos lugares pueden ofrecer en la península. Podríamos haber aspirado a hacer una ruta totalmente solitaria, pero nos hemos conformado con que la tranquilidad sea la protagonista. Los moteros llaman a este territorio la “ruta del silencio”, la nuestra también lo será, pero eso no nos va a impedir acercarnos a pequeños pueblos que además de seguridad para cualquier eventualidad le van a dar un encanto especial al recorrido gracias a su historia y encanto.

Veréis que hemos dividido el trazado en 4 etapas, pero insistimos que debe ser un recorrido totalmente a la carta adaptado a lo que busquemos. Además, si os fijáis en los mapas y tracks podréis observar que hay muchas opciones para acortarlo o incluso alargarlo.

 

Tracks de las rutas

 

TERUEL_427_km_._E1_Teruel_.Estercuel_114_km_y_1750_metros

 

TERUEL_427_km_E2_Estercuel-Castellote_135_km_y_1910_metros

 

TERUEL_427_km_E3_Castellote-Fortanete_83_km_y_2250_metros

 

TERUEL_427_km_E4_Fortanete-Teruel_95_km_y_1290_metros

Pedaleando por la historia de la Tierra

Pocas rutas pueden unir de forma tan coherente dinosaurios, geoparques, arte rupestre, minería, olivares centenarios, tambores y puertos de montaña. Esto da personalidad la hace muy singular y podríamos llegar a decir que de alguna manera vamos a sentir que pedaleamos “por millones de años de historia».

Teruel nos regala una combinación extraordinaria de carreteras tranquilas, paisajes espectaculares y patrimonio geológico. Somos conscientes de que Teruel es muy, muy grande, y la base de cualquier propuesta o plan es que sea “realizable”, por lo que tocaba acotar nuestro plan y la ruta nos va a llevar a algunos de los territorios más sorprendentes de Aragón, donde cada puerto y cada valle cuentan una historia escrita durante millones de años.

Como comentábamos, en cada kilómetro de nuestro trayecto, comprobaremos que Teruel es una tierra que nos permite acercarnos a la historia de nuestro planeta. La provincia alberga algunos de los yacimientos paleontológicos más importantes de Europa y es sede de Dinópolis y de una fundación científica que ha convertido el nombre de Teruel en una referencia internacional para la investigación de los dinosaurios y la vida del pasado.

Pero vayamos a nuestra aventura ciclista en la que partiremos de la capital, desde Dinópolis para enseguida atacar la ascensión al alto de Cabigordo que nos permitirá abandonar poco a poco la ciudad para adentrarnos en un territorio de sierras solitarias y carreteras muy tranquilas y en su gran mayoría en un estado perfecto. El silencio, la sensación de calma, desconexión y en definitiva de paz, se van a convertir en nuestros inseparables compañeros de viaje mientras el paisaje nos acerca a la enorme riqueza natural de la provincia. Empezaremos a atravesar pequeñas y muy cuidadas localidades porque si algo nos ha llamado siempre la atención es lo bien mantenido y limpio que está todo. Sin grandes alardes, pero con muchos detalles que si eres mínimamente curioso vas a agradecer.

Pasaremos por Corbalán, Ababuj, Camarillas y llegaremos a Aliaga donde tendremos la oportunidad de adentrarnos en uno de los escenarios geológicos más espectaculares de España. Los impresionantes pliegues y estructuras rocosas del Parque Geológico de Aliaga nos permiten leer millones de años de evolución de la Tierra. Este espacio forma parte del Geoparque Mundial UNESCO del Maestrazgo, un territorio donde la geología se convierte en protagonista absoluta.

Pasado Aliaga nos encontramos bajo nuestra carretera con la imponente estampa de la antigua Central Térmica de Aliaga, testigo de las cuencas mineras del norte de la provincia. Antes de llegar allí nos tocará cambiar el chip, ya que nos espera la ascensión al Puerto de Majalinos, que, sin ser duro, sí que cuenta con algunos tramos exigentes. Nos iremos abriendo paso hacia Ejulve entre vistas panorámicas inmensas y montañas de formas caprichosas. Muy cerca se encuentran algunos de los monumentos naturales más emblemáticos de Aragón, como los Órganos de Montoro, pero todavía no es su momento ya que de regreso hacia Teruel será cuando haremos que la ruta pase por ellos.

De momento seguiremos avanzando hacia Gargallo, Estercuel, Obón (antes de llegar tendremos un tramo de carretera un poco peleón con mucha piedra suelta) y Oliete, donde comprobaremos que la tranquilidad sigue, pero el paisaje cambia. Los grandes relieves montañosos dejan paso a los cañones y barrancos modelados por el río Martín. El Parque Cultural del Río Martín combina un extraordinario patrimonio natural con importantes conjuntos de arte rupestre.

Seguiremos hasta Oliete que nos va a ofrecer uno de los paisajes más característicos del Bajo Aragón Histórico con grandes extensiones de olivos centenarios. De estos árboles se obtiene uno de los grandes tesoros gastronómicos de la provincia, el aceite de oliva virgen extra, protagonista de una cocina sencilla y auténtica que encuentra en el producto local su mayor virtud. Y es que en nuestra ruta nada va a ser lo mismo si no somos capaces de darnos pequeños homenajes para probar sus exquisitos productos locales.

La ruta continúa hasta Ariño, donde la historia geológica vuelve a emerger con fuerza. Sus yacimientos paleontológicos han proporcionado importantes hallazgos de dinosaurios y fósiles.

Llegamos al corazón de la cuenca minera turolense. Durante décadas, la extracción del carbón marcó la vida y la economía de estas comarcas. Hoy, antiguos castilletes, explotaciones mineras, lavaderos y trazados ferroviarios forman parte de un patrimonio industrial singular que ha sido profundamente transformado y allí donde antes trabajaban miles de mineros nos encontramos ahora con miradores, lagunas y espacios recuperados que ofrecen una visión sorprendente de un territorio totalmente “reinventado”.

Llegamos a Andorra, la capital de la comarca Andorra – Sierra de Arcos. En él podemos visitar su Museo Minero, que nos dará contexto a todos los paisajes mineros que hemos visto en los kilómetros anteriores.

Calanda será nuestro siguiente lugar de paso y allí se vive una de las identidades culturales más reconocibles de Aragón. Tierra de tambores y bombos, cuya Semana Santa resuena en toda España, es también la cuna del melocotón con Denominación de Origen, una de las joyas gastronómicas del Bajo Aragón. “Una ciudad de cine y un melocotón de película”, un buen juego de palabras y todo un guiño a sus espectaculares y sabrosos melocotones y al director de cine Luis Buñuel que era natural de Calanda.

Seguimos nuestra ruta y bordearemos el espectacular embalse de Calanda, que riega las tierras de los numerosos campos de frutales de la comarca. Una vez superado el embalse, ascendemos la cuenca del río Guadalope hasta la pequeña localidad de Abenfigo. Desde aquí abandonamos las pendientes suaves del Bajo Aragón y afrontaremos un perfil mucho más quebrado.

El primer puerto será el ascenso a la pintoresca localidad de Castellote. No veremos Castellote durante el ascenso en ningún momento. Sorprendentemente, a la salida del túnel, nos encontramos dentro de sopetón en las calles de Castellote. Un pueblo verdaderamente singular en el que recorrer sus callejuelas es un placer. Nosotros, como nos gusta “enredar”, antes de cruzar el túnel nos acercamos hasta la Ermita del Llovedor, solo un par de kilómetros, pero un buen calentón y un lugar sorprendente.

Nos incorporamos de nuevo al valle del río Guadalope, para bordear el enorme embalse de Santolea por una carretera preciosa.

A los pies de uno de sus diques, toca empezar a subir. Pasamos por Dos Torres de Mercader y Las Cuevas de Cañart. Aquí la carretera se estrecha enormemente en nuestra ruta de ascenso del Puerto Los Degollaos, que se ubica en un mirador poco después de incorporarnos a una nueva carretera más amplia.

Estamos siguiendo el recorrido de la espléndida marcha cicloturista de Los Degollaos que recorría estos magníficos valles y que fue la que hace un buen número de años nos permitió conocer este sorprendente territorio. Tras un largo descenso, llegamos (otra vez) al fondo del río Guadalope. Poco después llegamos al mirador de los Órganos de Montoro, unas espectaculares agujas de roca verticales de 200 metros de altura. Su nombre le fue dado por la similitud de los tubos de los órganos de las catedrales.

A su bajada llegará una nueva tentación con el desvío que por Pitarque nos lleva al alto de San Cristóbal, una de las subidas más exigentes y espectaculares que se puede hacer en esta zona y que nos podría llevar hasta Aliaga. Nosotros nos acercamos, pero para regresar por el mismo sitio ya que a nuestra ruta todavía le quedaban muchas atractivas sorpresas.

De vuelta en el cruce de inicio, afrontamos el larguísimo ascenso del Puerto de Cuarto Pelado que nos lleva hasta casi los 1700 metros de altitud. Se trata de un puerto muy largo y extraordinariamente irregular, en el que se combinan bajadas, tramos duros y otros llanos. La carretera está en excelente estado durante todo el ascenso. En los kilómetros finales, el valle se abre y nos muestra una preciosa vega, desde la que se ve la cima del puerto.

Pasado el puerto, llegamos a Fortanete un pueblo ubicado a 1353 metros de altitud y otra parada obligada. Desde aquí, afrontamos el ascenso al “último” puerto de nuestra ruta, el Puerto de Fortanete, que con sus 1809 metros de altitud es el punto más alto de todo el recorrido. Decimos lo del último porque, aunque el trazado va a ser en su mayoría descendente, no van a faltar pequeñas tachuelas. Sí, sabemos que os hemos dicho que el recorrido evita un exceso de puertos, pero eso no quita que el sube y baja sea una constante. Terreno para ser precavido y guardar siempre algo de fuerzas.

Casi sin darnos cuenta, nos hemos adentrado en la Sierra de Gúdar, donde se encuentra la cima más alta de la provincia y una de las estaciones de esquí más renombradas de la provincia, la de Valdelinares.

No es una sierra claramente visible desde la distancia, sino que hemos ido ascendiendo paulatinamente hasta alcanzar una altitud más que notable.

No perdemos altura y pasamos cerca del pueblo de Valdelinares, el “pueblo más alto de España” con sus casi 1700 metros de altitud. Desde aquí rodeamos la sierra y veremos a nuestra izquierda las pistas de esquí, una estación con la peculiaridad de tener el parking en la parte más alta y desde ahí las pistas son hacia abajo. Toca perder altitud camino de Cedrillas y lo haremos pasando por Allepuz con un terreno de continuos repechos y toboganes hasta llegar de nuevo a Teruel, donde ponemos punto final a nuestro recorrido por la provincia.

 

Hay muchas veces que uno queda satisfecho de lo visto y recorrido y esta fue sin duda una de esas. Una ruta con infinitas posibilidades de adaptarla a nuestras preferencias y todas ellas sin perder un ápice de interés. Teruel siempre nos ha gustado y siempre nos gustará y es que es uno de esos lugares que “se siente” y te ayuda, casi sin quererlo, a reencontrarte simplemente dejándote llevar y siendo cómplice silencioso de todo lo que te rodea. Qué razón tenían De Gendt y Wellens, y es que la mayor libertad es la de poder ser uno mismo y eso aquí forma parte del guion.

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RAK-IRATI (Ruta de los Akelarres) Pirineo Navarro

30 de mayo

Finalmente, este año el RAK volverá a quedar reducido a un día. Teníamos mucha ilusión para retomar el plan de 3 etapas, pero las inscripciones van lentas y aunque pensamos que como en otras ocasiones al final pegarán un tirón, no queremos bloquear alojamientos que luego no vayamos a utilizar. Sabemos que es una ventaja esperar hasta el último momento, pero para un organizador resulta complicado y hay que tomar decisiones. Por tanto, el sábado 30 de mayo será el día RAK, la XII Ruta de los Akelarres.

El recorrido será novedoso y mantendremos el que habíamos diseñado para este año.

Ruta Akelarre. 132 km y 3340 metros

Este año la Ruta Akelarre llega más comanche que nunca, el típico perfil que no impresiona a la vista pero que a las piernas les toca pelearlo. Saldremos del Camping Urrobi dirección Orbaizeta y al llegar a la Fábrica nos espera la subida a  Azpegi. Descenderemos hacia Esterezuby y allí llegará el segundo calentón con la subida a Bilgosa, cortito pero muy matón. Descenso hasta Mendive donde Ahusky y los collados que llevan a Orgambidesca (Bagargi) nos esperan.  Estamos en la parte más exigente de la ruta con un encadenado que no nos dará tregua. Eso sí, habrá buenos tramos de descanso que habrá que saber aprovechar. Desde allí, descenderemos hasta la zona del Chalet Cizé y por Surzai nos dirigiremos hasta la muga 25 para entrar en el bosque del Irati. El sterrato repite para llegar hasta la zona de Orbaizeta y Orbara y regresar por Lapizea.

En esta nueva edición seguimos colaborando con el Camping Urrobi de Aurizberri/Espinal de allí saldrá y finalizará la etapa.

También tendréis oportunidad de alojaros la víspera allí e incluso quedaros hasta el día siguiente

Alojamiento: opciones de bungalow, albergue y parcela

Cena y desayuno: Incluidos en el precio. Media pensión.

Toda la información y reservas en:

https://www.campingurrobi.com/Ziklo.html

 

 

RAK, Ruta de los Akelarres sigue siendo una kdd y las plazas serán limitadas a 40 en total. Los precios serán de 60€. Los suscriptores tendrán un descuento de 10€ y los suscriptores Premium de 15€

Cierre inscripciones Ruta de los Akelarres: 20 mayo

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El grupo deportivo Orbaizeta Kirolak organiza el 25 de julio la 3ª ruta de contrabandistas BTT; KiBTT III.

Llegamos a la tercera edición de una marcha de bicicleta de montaña que quiere seguir siendo popular y se puede realizar tanto con bicicleta tradicional como eléctrica.  La salida será a las 09:30 horas del frontón de Orbaizeta (calle Mikel Zabalza 1) y volverá a contar con dos recorridos en los que la organización contará con guías-ayudantes en todo momento. El recorrido de medio fondo (lo mejor Irati), de unos 30 km, tiene un desnivel de 821 metros, y el de fondo (rastreando Irati y el pirineo Navarro) son 49,5 km, con un desnivel de 1.284 metros. En esta 3º edición se han preparado novedades en el recorrido largo y será 100% ciclable.

Durante la prueba habrá avituallamiento en varios puntos del recorrido y al final se ofrece la posibilidad de comer (se puede reservar previamente la comida, tanto para el ciclista como para sus acompañantes, en el propio cuestionario de inscripción a la prueba). Al finalizar la marcha, todos los participantes recibirán un obsequio y, además, habrá un sorteo de premios aportados por los patrocinadores tras la marcha. También se dispondrá de un espacio para guardar la ropa y para ducharse.

La inscripción se mantiene al mismo precio. Hecha con antelación es de 20€ (15€ para los asociados de OK, OKE y AKE) y el 20 de julio se cerrará a las 12:00 horas. Los no federados en ciclismo deberán abonar obligatoriamente un seguro de accidentes (3€). La recogida de dorsales se podrá hacer el día anterior de 18:30 a 20:30 o el mismo día 25 de julio, antes de la salida (de 08:00 a 9:00 horas en el frontón de Orbaizeta).

Si necesitas más información, escribe a orbaizetakirolak@irati.eus

El objetivo de los organizadores es que KiBTT III «Kontrabandisten Ibilbidea BTT», además de realizar una actividad deportiva, sea una oportnidad más de conocer y disfrutar de las pistas, caminos y rincones de la zona de Irati-Orbaizeta.

¡Apunta el 25 de julio en tu calendario y únete a la cita!

Descubre Irati – Aezkoa 

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MATHIEU VAN DER POEL REGRESA A SUS ORÍGENES EN EL NUEVO CORTOMETRAJE DE SHIMANO: “ESTE ES MI HOGAR”

El nuevo cortometraje de SHIMANO captura las carreteras, los ritmos y la filosofía de ciclismo de uno de los campeones más dinámicos del ciclismo: Mathieu van der Poel.

Antes de que Mathieu intente convertirse en el primer ciclista en ganar cuatro títulos consecutivos de la París-Roubaix, SHIMANO lanza “Este es mi hogar”, un nuevo cortometraje protagonizado por Mathieu van der Poel, que ofrece un acceso sin precedentes y una visión única de los paisajes y las rutinas diarias que siguen forjando a uno de los atletas más fascinantes del ciclismo.

Conocido por redefinir las carreras modernas en carretera, ciclocross y montaña, Van der Poel ha construido su carrera sobre la base de actuaciones explosivas y un estilo de conducción instintivo. Sin embargo, “Este es mi hogar” aleja la atención de los podios y se centra en algo más elemental: las rutas que, discretamente, sustentan el rendimiento de élite.

Van der Poel nunca antes había concedido un nivel de acceso tan alto. Sobre este tema, comentó: “Sentimos que era el momento adecuado para mostrar una imagen más completa de quién soy. Como atleta, pero también como persona. Shimano lo abordó de manera respetuosa, lo que nos dio la confianza para abrirnos un poco más de lo habitual. Shimano y yo, al igual que el equipo, tenemos una larga historia juntos, lo que hizo que nos pareciera lo correcto”.

Conocido por redefinir las carreras modernas en carretera, ciclocross y montaña, Van der Poel ha construido su carrera sobre la base de actuaciones explosivas y un estilo de conducción instintivo. Sin embargo, “Este es mi hogar” aleja la atención de los podios y se centra en algo más elemental: las rutas que, discretamente, sustentan el rendimiento de élite. Filmado en los terrenos de entrenamiento que considera su hogar, cerca de Amberes y Moraira, el video muestra a Van der Poel recorriendo los paisajes que han marcado su carrera, disfrutando de momentos de descanso con su novia, Roxanne Bertels, y su perra, Lola. Aquí, su talento innato encuentra la comodidad y el apoyo necesarios para alcanzar la maestría. Estas son las carreteras donde se forja la preparación: los kilómetros constantes, las subidas repetidas, el ritmo de un ciclista que regresa una y otra vez a los mismos lugares en busca de la excelencia.

Este es el decimosexto episodio de la serie «This is Home», que cuenta con la participación de Jackson Goldstone (1 millón de visualizaciones), Tahnée Seagrave (450 mil visualizaciones) y otros. Para SHIMANO, la serie refleja una filosofía compartida con sus atletas: el rendimiento no se construye en una sola carrera, sino a través de miles de pequeños momentos sobre la bicicleta.

Un talento innato

Nacido en el seno de una de las familias más legendarias del ciclismo, Van der Poel creció con este deporte integrado en su vida cotidiana. Su abuelo, Raymond Poulidor, personificaba la resiliencia. Su padre, Adri van der Poel, personificaba la disciplina. Pero el legado no es destino, sino responsabilidad.

Desde muy joven, Mathieu demostró la capacidad de hacer que las carreras se sintieran espontáneas. En ciclocross, dominó los Campeonatos Mundiales de Ciclocross con una autoridad casi juguetona. El barro se convertía en impulso. Los obstáculos, en invitaciones.

En carretera, evolucionó aún más. Sus victorias en monumentos como la París-Roubaix confirmaron su estatus no solo como un talento versátil, sino como un ciclista clave de su época. En el Tour de Francia, animó las etapas con una determinación intrépida. Corría por instinto, pero nunca sin control.

Van der Poel usa componentes SHIMANO. Lo ha hecho durante toda su carrera. SHIMANO y Mathieu colaboran en investigación y desarrollo, utilizando sus habilidades y conocimientos únicos para infundir a los productos estrella de SHIMANO el factor X característico del atleta. La clave está en la constancia. En palabras del propio Mathieu van der Poel: «La constancia te permite confiar plenamente en tu equipo, lo que te permite concentrarte por completo en la carrera. A este nivel, esa confianza es fundamental para tomar decisiones rápidas e instintivas».

Van der Poel valoró positivamente el resultado final de la película: «Estoy muy contento con el resultado. Ofrece una visión honesta sin complicar demasiado las cosas, algo importante para mí. También me impresiona la calidad general de la producción: las imágenes, el sonido, la armonía de todos los elementos. El equipo que la realizó puede estar orgulloso de su trabajo».

El mensaje de «This is Home» trasciende la élite de la competición. La película nos recuerda que incluso los mejores ciclistas del mundo siguen teniendo los pies en la tierra, en el lugar donde la pasión se encuentra con la vida cotidiana: el hogar.

Esta película forma parte de una serie creada por Anthill Films, el estudio responsable de Anytime, unReal y muchas otras producciones de éxito.

 

  • Film: This is Home (VER VIDEO)
  • Athlete: Mathieu van der Poel
  • Products: DURA-ACE R9200 Groupset, XTR M9300 Groupset, DURA-ACE R9200 Wheels, XTR Wheels, S-PHYRE footwear.
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Un viaje, muchos caminos

 

En varias ocasiones os hemos hablado de este espectacular y ambicioso proyecto. Nunca hemos querido poner en duda el atractivo que tiene ponerse un dorsal, de las carreras, cronómetros, objetivos o resultados, pero la filosofía del ciclismo y cicloturismo ha cambiado y cada vez hay “más vida y perfiles” alejados del lado más competitivo.

Si a esto le unimos que hablamos de gravel, una realidad, con personalidad y futuro, vemos con optimismo como el ciclismo sigue contando con opciones de crecer y lo mejor, es que lo hace con propuestas que huyen de la masificación y buscan experiencias que nos permitan conocer nuevos lugares y gente diferente.

Con este objetivo nació el Grand Tour de Catalunya Gravel, una filosofía de viaje en la que cada ciclista puede planificar sus propias etapas, en una idea totalmente abierta.

Estamos ante un itinerario que en su totalidad cuenta con 2.500 km y 42 etapas. El recorrido es circular, dividido en varios sectores para que cada uno pueda disfrutarlo a su manera y hacer las etapas que quiera.

  • Tramo 1 -> Barcelona – Tarragona: Recorrido 481km / Desnivel +8.454m / 8 etapas

GTCgravel_Tram_1

  • Tramo 2 -> Tarragona – Lleida: Recorrido 460km / Desnivel +6.092m / 8 etapas
  • Tramo 3 -> Lleida – La Seu d’Urgell: Recorrido 491km / Desnivel +11.390m / 8 etapas
  • Tramo 4 -> La Seu d’Urgell – Figueres: Recorrido 404km / Desnivel +8.398m / 8 etapas
  • Tramo 5 -> Figueres – Barcelona: Recorrido 652km / Desnivel +10.781m / 10 etapas

GTCgravel_Tram_5

 

En esta ocasión nos vamos a detener en los recorridos en los que la provincia de Barcelona es la protagonista. Esto nos llevaría a los Tramos 1 (Barcelona – Tarragona) y 5 (Figueres – Barcelona)

 

BARCELONA

Barcelona, vibrante ciudad mediterránea, es el punto de partida de un recorrido que transforma el área urbana en naturaleza en solo unos kilómetros. En el Tramo 1, el relieve se eleva suavemente hacia Collserola y después se redibuja en ascensos progresivos hacia Sant Llorenç del Munt. Montserrat emerge como un templo mineral y guía la entrada hacia el Penedès, donde los viñedos se extienden como jardines geométricos. El mar queda lejos pero siempre presente, igual que el legado de Pau Casals cuando nos acercamos a la Costa Daurada. Un tramo que combina montaña amable, cultura y una luz inequívocamente mediterránea hasta llegar a Tarragona.

El tramo 5 es el último tramo y comienza en el Parque Natural del Cap de Creus, donde el viento y la roca crean un paisaje tan surrealista como las formas que dibujaba Dalí. Desde aquí, la ruta se adentra en el Empordà y la Costa Brava, un mismo territorio donde conviven calas escondidas, pueblos blancos, caminos de ronda y un mosaico de campos que explican siglos de historia mediterránea. Girona nos recibe con murallas, puentes y una energía creativa que impregna la ciudad. Más adelante, la llanura de Vic y los bosques del Parque Natural del Montseny aportan silencio, frescor y ascensiones llenas de vida. Y finalmente, la llanura del Vallès, abierta y agrícola, anuncia la llegada de nuevo a Collserola, que nos brinda el último mirador antes de entrar en Barcelona, donde esta aventura termina exactamente donde empezó.

ETAPA 1

Barcelona → Terrassa 

54 km +1.300 m / 54% gravel · 35% pavimento · 11% vía verde / carril bici

Esta etapa inaugural nos muestra cómo, en apenas 50 kilómetros, el paisaje urbano se transforma en naturaleza. Atravesaremos los rincones más auténticos del Parque Natural de Collserola antes de llegar al patrimonio industrial de Terrassa.

 

Saliendo de la capital condal

Partimos desde Plaza Catalunya siguiendo los carriles bici de la Gran Via, rodeados por los imponentes edificios modernistas de Barcelona, como la Casa Calvet, una de las obras más conservadoras de Gaudí. El paisaje urbano empieza a transformarse al tomar la Calle de Trullols, una subida constante pero moderada que nos conduce hacia la Carretera de les Aigües de Collserola. A medida que ganamos altitud, las vistas se amplían: por un lado, el skyline de la ciudad con la Sagrada Familia destacando; por el otro, los primeros bosques del parque natural. La Carretera de les Aigües ofrece una perspectiva única de la ciudad desde las alturas, como si fuera un balcón, con el mar Mediterráneo como telón de fondo en los días despejados.

 

El pulmón verde de Collserola

Al dejar la carretera principal, nos adentramos en la red de caminos que cruzan el parque. Los anchos senderos de tierra compactada serpentean entre bosques de pinos y encinas, pasando por pequeños núcleos rurales como Sant Bartomeu de la Quadra. Las masías centenarias que aparecen en el paisaje son testigos mudos de la historia rural de estas montañas. El recorrido alterna tramos abiertos con amplias vistas y zonas más frondosas donde la luz se filtra entre las hojas creando juegos de sombras. El descenso hacia Rubí transcurre por pistas forestales bien conservadas, con algún tramo más estrecho pero sin dificultades técnicas destacables.

 

La llegada a Terrassa

En los últimos kilómetros, el terreno se suaviza con ligeras ondulaciones que anticipan la llegada a Terrassa, ciudad con carácter y un rico patrimonio modernista e industrial. Los caminos anchos bordeados de árboles permiten disfrutar del esfuerzo realizado. Las vistas se abren mostrando los primeros edificios de la ciudad, enmarcada por las montañas que encontraremos en las próximas etapas. La entrada urbana se realiza por el parque de Vallparadís, un corredor verde que nos conduce suavemente hasta el final de esta primera jornada, en pleno corazón de la ciudad del Vallès Occidental, donde encontramos todo tipo de servicios y alojamientos. También se puede visitar el Museo Nacional de la Ciencia y la Técnica de Cataluña (mNACTEC).

ETAPA 2

Terrassa → Navàs

De la montaña a los campos del Bages

67 km +1.400 m / 41% gravel · 59% pavimento · 0% vía verde / carril bici

Etapa marcada por el Coll d’Estenalles, que nos adentra en el Parque Natural de Sant Llorenç del Munt i l’Obac. Después de coronarlo, descendemos hacia la comarca del Bages, pedaleando entre viñedos, masías y campos hasta el tranquilo pueblo de Navàs.

 

Salida de Terrassa

La ruta comienza en la ciudad de Terrassa. Al dejar atrás el núcleo urbano, tomamos una pista de gravel que nos lleva hasta la Riera de les Arenes, que seguimos hasta llegar a Matadepera, donde empieza el verdadero reto del día: el Coll d’Estenalles. Este puerto clásico de la zona tiene 11 km de longitud con una pendiente media del 3,3% (con algún tramo que alcanza el 9%) y se asciende completamente por carretera hasta los 870 m de altitud. A medida que avanzamos, las siluetas de La Mola y el Montcau se alzan ante nosotros. La vegetación del parque —serbales, bojes y robles— nos acompaña durante toda la subida. Es un puerto agradable, con tramos de rectas largas y otros de curvas cerradas que hacen el ascenso entretenido.

 

El corazón del Parque Natural

Una vez coronado, la recompensa es el descenso hacia Navarcles pasando por Talamanca, con su castillo reconstruido en el siglo XVIII. El primer tramo es una carretera divertida, llena de curvas y con vistas espectaculares a las paredes rojizas del macizo de Sant Llorenç del Munt i l’Obac. Más adelante, el camino se abre ofreciendo panorámicas de buena parte del Bages. En total son unos 19 km, con cuatro pequeñas subidas que rompen la monotonía del descenso. Al llegar a Navarcles, el paisaje cambia radicalmente: dejamos atrás el parque natural para entrar en el Bages por caminos rurales y agrícolas entre campos.

 

Entrada en el Bages

Tras atravesar Artés, cruzamos por debajo de la C-25 mediante un paso subterráneo que marca el inicio del Camí de Sant Martí de Serraima. Este tramo de gravel en pendiente nos hace ascender hasta una pista elevada que ofrece vistas panorámicas de la comarca. La parte final de la etapa es perfecta para terminar el día, con suaves subidas y bajadas entre campos de cultivo. Tras coronar el suave Pic Garrofí, descendemos hacia Navàs por una pista que enlaza con la carretera de Gaià. Los últimos kilómetros, con el sol poniéndose sobre los campos dorados y las siluetas de las montañas al fondo, cierran una etapa que nos muestra las dos caras de esta región: la montaña que hay que superar y la llanura central que nos espera.

ETAPA 3

 

Navàs → Solsona 

De las pistas de Navàs a la capital del Solsonès

65 km +1.200 m / 36% gravel · 64% pavimento · 0% vía verde / carril bici

Un recorrido que combina largas pistas panorámicas, carreteras secundarias solitarias y el encanto natural del Pantà de Sant Ponç, para terminar en la histórica Solsona, capital del Solsonès.

 

Ascenso entre pistas y panorámicas

Dejamos atrás Navàs, en el corazón del Bages, afrontando una larga subida de 18 kilómetros por una pista de gravel. El desnivel es constante pero suave, permitiendo un pedaleo cómodo mientras el horizonte se abre y las vistas del valle se amplían a medida que ganamos altura. El paisaje alterna campos de cultivo, bosques y antiguas masías dispersas. El silencio de la pista, roto solo por el sonido de los neumáticos sobre la grava, marca un inicio de etapa muy ligado a la esencia del gravel: avanzar sin prisa, pero con la sensación constante de alejarse del ruido.

 

Carreteras secundarias

La pista nos conduce hasta la carretera de acceso a Serrateix, un tramo secundario por el que apenas pasa tráfico. La ruta se dirige hacia Montmajor, siempre con la Serra de Sallent dibujada al fondo como referencia constante. En Montmajor, la carretera se retuerce en un descenso amable que nos lleva hasta Navès. Desde aquí, el perfil se suaviza y pronto aparece ante nosotros el azul profundo del Pantà de Sant Ponç, un embalse encajado entre bosques que invita a bajar el ritmo y disfrutar de los colores del agua.

 

La vuelta al Pantà de Sant Ponç y llegada a Solsona

Rodeamos el embalse por una pista de tierra que sigue el contorno del agua, alternando pequeños repechos con tramos más planos y abiertos. El reflejo del cielo sobre la superficie y la tranquilidad del entorno lo convierten en uno de los momentos más memorables de la jornada. Al salir de la pista, solo quedan 6 kilómetros de asfalto hasta Solsona, en un tramo final rápido y cómodo. La entrada a la ciudad se hace por calles tranquilas, con la catedral asomando entre los tejados, marcando el final de una etapa que combina naturaleza, calma y patrimonio.

ETAPA 4

 

Solsona → Manresa 

Del corazón del Solsonès a la capital del Bages

58 km +689 m / 37% gravel · 63% pavimento · 0% vía verde / carril bici

Una etapa variada que sigue el curso del río Cardener, combinando pistas suaves, carreteras secundarias y tramos de bosque. El recorrido conecta dos capitales comarcales, Solsona y Manresa, pasando por el legendario castillo de Cardona y pueblos con una fuerte tradición minera y agrícola.

 

Pistas junto al Riu Negre

Salimos de Solsona con un inicio amable, siguiendo durante 15 kilómetros una pista paralela al Riu Negre, con algún tramo asfaltado que rompe la continuidad del camino de tierra. El río acompaña con su curso tranquilo mientras el paisaje se mantiene verde y salpicado de masías. Esta primera parte sirve para entrar en ritmo y disfrutar de la ruta sin grandes desniveles hasta llegar al Eix del Cardener, puerta de entrada a Cardona.

 

El Castillo de Cardona

En Cardona pasamos junto a su imponente castillo, que se alza sobre la ciudad y domina la vista desde lejos. A sus pies, la Montaña de Sal, que puede visitarse, recuerda la importancia histórica de la explotación minera que ha marcado el carácter de la zona. Una corta pero intensa subida nos conduce hasta una pista que inicia un suave descenso hacia Valls de Torroella. El camino se vuelve más sombreado, adentrándose en un bosque que refresca el ambiente y aporta una sensación de aislamiento. Las pistas son cómodas y, en general, la ruta desciende hacia Súria.

 

Siguiendo el Cardener hasta Manresa

Llegamos a Súria, donde vale la pena detenerse para visitar su casco antiguo de encanto medieval, y continuamos por una pista paralela al río Cardener que nos lleva hasta Callús. A partir de aquí, la ruta cambia a una carretera secundaria que serpentea entre campos y masías, con el paisaje transformándose poco a poco: los bosques dan paso a zonas más abiertas y urbanizadas. Pasamos por Sant Joan de Vilatorrada y finalmente entramos en Manresa por el Camí de la Joncadella, donde los primeros edificios anuncian la llegada a la capital del Bages y el final de una etapa tranquila pero llena de contrastes.

ETAPA 5

 

Manresa → Sant Sadurní d’Anoia 

Entre Montserrat y los viñedos del Penedès

65 km +1.421 m / 82% gravel · 18% pavimento · 0% vía verde / carril bici

Una etapa exigente y espectacular que combina tramos de bosque, amplias pistas y carreteras secundarias, con la montaña de Montserrat como protagonista absoluta de la primera mitad. El recorrido culmina entre viñedos interminables hasta llegar a Sant Sadurní d’Anoia, capital del cava.

 

De Manresa a las puertas de Montserrat

Partimos de Manresa por el Camí de les Pedreres, donde desde las primeras pedaladas ya se distingue a lo lejos la inconfundible silueta de Montserrat. Seguimos por pistas y senderos boscosos que se extienden entre Castellgalí y El Pinyot, en un entorno tranquilo y sombreado. El macizo se vuelve cada vez más cercano e imponente a medida que avanzamos hacia Marganell. Dejamos la pista y tomamos una pequeña carretera que ofrece una de las mejores panorámicas de Montserrat, con sus agujas y paredes verticales perfectamente definidas.

 

Rodeando el macizo de Montserrat

El trazado continúa por una estrecha carretera que, al acercarse a la montaña, aumenta la sensación de estar dentro del macizo. Subimos suavemente hasta enlazar con la carretera principal, a los pies de Montserrat, e iniciamos un descenso que bordea buena parte de la montaña para adentrarnos en el pequeño espacio natural de Roques Blanques. El camino alterna tierra compacta con tramos pedregosos, en un paisaje agreste que contrasta con los viñedos que nos esperan más abajo.

 

Hacia el corazón del Penedès

Las anchas pistas de bajada nos conducen hasta la Via blava Anoia, un camino llano que desciende hasta el río. Aquí el paisaje cambia por completo: aparecen los primeros viñedos del Penedès, extendiéndose hasta donde alcanza la vista. La ruta llega a su punto final en Sant Sadurní d’Anoia, por pistas de gravel entre hileras de viñas perfectamente alineadas.

ETAPA 6

 

Sant Sadurní d’Anoia → Sitges 

Del corazón de los viñedos a la costa mediterránea

48 km +659 m / 49% gravel · 49% pavimento · 2% vía verde / carril bici

Una etapa corta pero con mucha personalidad que conecta el paisaje vitivinícola del Penedès con el Mediterráneo. El recorrido combina pistas rurales entre viñedos, carreteras secundarias y una espectacular bajada final hasta Sitges. Un trayecto que une el Penedès con el Garraf.

 

De Sant Sadurní a Vilafranca, entre viñas y masías

Salimos de Sant Sadurní d’Anoia pedaleando entre cepas y masías, rodeados por la calma del Penedès. Las pistas son amplias y de tierra compacta, ideales para disfrutar del ritmo pausado del territorio vinícola. Pasamos por El Pla y continuamos hasta Vilafranca del Penedès, la capital histórica del vino catalán y centro neurálgico de la DO Penedès, con numerosas bodegas que ofrecen catas y el Museo del Vino (VINSEUM). Seguimos por caminos flanqueados por viñedos perfectamente ordenados. Desde aquí, la ruta asciende progresivamente por La Serreta y Sant Miquel d’Olèrdola, con un breve tramo más exigente que regala una panorámica abierta de toda la llanura de la zona.

 

Atravesando el Garraf

Después de Olèrdola, el paisaje cambia de repente. Dejamos atrás los viñedos para entrar en el Parque Natural del Garraf, un territorio de relieve roto y seco, dominado por la roca caliza y el bosque mediterráneo. El camino alterna tramos de grava y carreteras estrechas, rodeadas de romero y tomillo, con el mar cada vez más cerca. Pasamos cerca de Sant Pere de Ribes antes de iniciar el descenso por el Camí de les Casetes, una pista panorámica que serpentea hasta la costa con el Mediterráneo al fondo.

 

Llegada a Sitges y al Mediterráneo

El descenso final nos deja en Sitges, uno de los pueblos más emblemáticos de la costa catalana. Entramos en el núcleo urbano por el paseo marítimo, siguiendo el carril bici junto a la playa hasta el centro histórico. El aire salado, las palmeras y las casas blancas anuncian la llegada al mar. Una etapa corta pero intensa, que une el silencio de los viñedos con el Mediterráneo.

ETAPA 7

 

Sitges → El Vendrell 

Del litoral del Garraf al corazón de la Costa Daurada

40 km +580 m / 44% gravel · 46% pavimento · 10% vía verde / carril bici

Una etapa corta y variada que combina mar, bosque y viñedo, conectando la costa del Garraf con el retorno a las tierras del Penedès. Un recorrido con pistas panorámicas y carreteras rurales que alterna subidas intensas y bajadas suaves, siempre con el Mediterráneo como referencia.

 

Bordeando el Mediterráneo

Salimos de Sitges por su paseo marítimo, con sus casas indianas y modernistas junto al mar, utilizando el carril bici con el azul intenso del Mediterráneo a nuestra izquierda hasta los Jardins de Terramar. Tomamos una vía verde que atraviesa un bosque fresco y sombreado hasta Les Roquetes del Garraf. Cruzamos la capital comarcal, Vilanova i la Geltrú, y dejamos atrás el ambiente costero para dirigirnos hacia el interior. El camino gana altura poco a poco hasta entrar en el Parque del Foix.

 

El Parque del Foix

Dentro del parque afrontamos una subida de menos de kilómetro y medio pero muy intensa, con curvas que ofrecen vistas espectaculares del Mediterráneo. En la parte alta iniciamos un rápido descenso de grava que nos lleva al Pantà de Foix, un entorno tranquilo rodeado de bosque mediterráneo y viñedos. El embalse, construido en el siglo XIX, es hoy un punto clave de biodiversidad, presidido por el castillo de Castellet, que domina el valle desde un cerro. Rodeamos el embalse por una pequeña carretera antes de encarar los últimos 15 km de la etapa.

 

Llegada a El Vendrell

Dejamos atrás el embalse y entramos en una zona más llana. El camino atraviesa campos de viñas y olivos, masías y pequeños pueblos como La Gornal, siempre en un ambiente rural y abierto. Los últimos kilómetros son fáciles y agradables, ideales para rodar sin prisa hasta llegar a El Vendrell, final de etapa, punto de unión entre el interior y la Costa Daurada, y ciudad natal del músico Pau Casals, donde se puede visitar su museo.

ETAPA 8

 

El Vendrell → Tarragona 

Del legado de Pau Casals al corazón de Tàrraco

83 km +1.237 m / 33% gravel · 67% pavimento · 0% vía verde / carril bici

Una etapa que une El Vendrell y Tarragona, combinando patrimonio cultural y paisaje natural. Desde el recuerdo de Pau Casals hasta el Monestir de Santes Creus, pasando por carreteras de montaña y pistas de grava, el recorrido culmina con la entrada triunfal a la ciudad romana de Tàrraco.

 

Coll de les Ventoses

Salimos de El Vendrell tras visitar el Museo Pau Casals, recordando la figura del hijo ilustre de la ciudad y símbolo de la música catalana. Los primeros kilómetros discurren hacia Sant Jaume dels Domenys, por carreteras secundarias y pistas de grava entre viñedos y campos. Al salir del pueblo iniciamos la subida sostenida de 8 km al Coll de les Ventoses (560 m), el punto más alto de la etapa. La carretera regala amplias vistas sobre el Penedès, el Mediterráneo al fondo y las montañas del interior que anuncian la transición hacia la Conca de Barberà.

 

Entre pistas y monasterios

Tras cruzar el Pla de Manlleu, dejamos el asfalto y tomamos el Camí de la Coma, una pista que serpentea entre bosques y campos hasta el Coll de l’Arboçar. Recuperamos la carretera e iniciamos el descenso hacia el río Gaià, donde el paisaje se vuelve más fresco y sombreado. Aquí nos espera uno de los grandes atractivos del día: el paso junto al Monestir de Santes Creus, joya de la ruta del Císter y símbolo histórico del territorio. La ruta continúa hacia Aiguamúrcia, Vila-rodona y Bràfim, en un descenso progresivo que alterna pueblos y campos de cultivo.

 

Llegada a Tarragona

Los últimos kilómetros cruzan Vilabella y nos acercan, por carreteras secundarias y pistas abiertas, al entorno de la capital tarraconense. Pasamos por los Jardins Imperi antes de entrar en Tarragona, ciudad declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO. La llegada al centro nos transporta directamente a la grandeza de Tàrraco, con sus murallas y restos romanos, como el imponente anfiteatro con el mar de fondo, cierre perfecto de una etapa variada, cultural y llena de momentos memorables.

ETAPA 39

 

Sant Esteve d’en Bas → Vic 

De la Vall d’en Bas a la llanura de Osona

83 km +1.650 m / 45% gravel · 44% pavimento · 1% vía verde / carril bici

Una etapa de alta montaña y paisajes cambiantes que conecta la Vall d’en Bas con la llanura de Vic. Después de una fuerte ascensión al Coll de Bracons, el recorrido combina carreteras y pistas forestales entre bosques exuberantes, pueblos de piedra como Rupit y el pantano de Sau hasta llegar a Vic, centro histórico y cultural de Osona.

 

El ascenso al Coll de Bracons

Salimos de Sant Esteve d’en Bas y comenzamos el ascenso al Coll de Bracons para superar la Serra dels Llancers. Son 8,2 kilómetros con 655 metros de desnivel positivo y una pendiente media del 8%, un puerto exigente pero espectacular. La carretera serpentea dentro de un bosque frondoso donde predominan hayedos y robledales, que mantienen el ambiente fresco y húmedo. En algunos puntos, la vegetación se abre y permite contemplar la Vall d’en Bas y las montañas de la Garrotxa, que se despliegan a nuestra espalda. El tramo final es el más intenso, pero la llegada al collado compensa cualquier esfuerzo con una panorámica amplia y silenciosa sobre la sierra.

 

Cruzando el Espai Natural del Collsacabra

Después de coronar, descendemos unos kilómetros por la otra vertiente hasta un desvío a la izquierda que nos conduce por pista hacia Sant Julià de Cabrera. Nos adentramos en el Espai Natural del Collsacabra, un lugar de una geología impactante, con riscos abruptos y una gran riqueza biológica. El paisaje es verde y húmedo, dominado por robles, bojedas y hayedos que cubren el entorno. Volvemos a la carretera para descender unos kilómetros y afrontar una nueva subida hasta el Coll de Bac, atravesando bosques propios de la Alta Garrotxa. Desde el collado, una bajada ondulada nos lleva hasta Rupit, uno de los pueblos más bucólicos del país: casas de piedra, callejones empedrados y un puente colgante sobre el río, todo rodeado de riscos y saltos de agua que definen su belleza.

 

De les Guilleries al pantano de Sau terminando en Vic

Salimos de Rupit por una carretera secundaria que se adentra en el Espai Natural de les Guilleries-Savassona. El camino desciende de forma constante hasta el pantano de Sau, un embalse emblemático del río Ter, conocido por las ruinas del campanario del antiguo pueblo que emergen cuando baja el nivel del agua. Cruzamos la presa y continuamos por una carretera que rodea el embalse, pero rodeada de bosques densos que impiden ver el agua. Dejamos atrás el pantano y seguimos en dirección a Tavèrnoles, donde tomamos una pista que, entre campos de cultivo y masías, nos lleva hasta Roda de Ter y, finalmente, a Vic, capital de Osona, con su centro histórico porticado como punto final de la etapa.

ETAPA 40

 

Vic → Sant Celoni 

Atravesando el Montseny

81 km +1.670 m / 12% gravel · 88% pavimento · 0% vía verde / carril bici

Una etapa exigente con bastante desnivel que cruza de lado a lado el Parque Natural del Montseny, conectando la llanura de Osona con la depresión prelitoral. Una jornada espectacular y de auténtica montaña, llena de bosques, collados y panorámicas que muestran la transición entre los Pirineos y el Mediterráneo.

 

De Vic a Viladrau, puertas del Montseny

Salimos de Vic por pistas y carreteras secundarias que cruzan la llanura de Osona entre campos de cereales y masías dispersas. Pasamos por Sant Julià de Vilatorta y comenzamos la subida por pista al Coll de Romegats (725 m), un puerto suave que nos acerca al Parque Natural del Montseny. La carretera es estrecha y tranquila, con tramos boscosos y vistas abiertas sobre la llanura que dejamos atrás. Tras un breve descenso llegamos a Viladrau, conocido por su agua y sus más de doscientas fuentes naturales, que brotan por todo el pueblo y el bosque. Su microclima fresco y húmedo, único dentro del Montseny, ha convertido la zona en un lugar privilegiado, donde el agua y la naturaleza definen el carácter del sitio.

 

Atravesando el Montseny: del Coll de Bordoriol al Coll de Sant Marçal

A partir de Viladrau comienza la parte más espectacular de la etapa. La carretera se adentra en el Parque Natural del Montseny y empieza a ganar altura de forma constante. Subimos hasta el Coll de Bordoriol y después continuamos hacia el Coll de Sant Marçal (1.324 m), siempre rodeados de bosques densos de haya, abeto y roble. En las zonas más altas, la luz entra filtrada y el silencio es absoluto, mientras que en verano los verdes son intensos y en otoño el bosque se llena de tonos dorados y rojizos. Desde los puntos más abiertos se pueden ver las montañas que rodean el macizo y el valle de Santa Fe.

 

Descenso hacia el Vallès: de Santa Fe a Sant Celoni

Superado el punto más alto, comienza una larga y espectacular bajada. Los primeros kilómetros transcurren por la zona de Santa Fe del Montseny, entre túneles naturales de árboles altos y sombríos. Más abajo, la carretera se abre y las curvas se multiplican; es un descenso rápido, divertido y con el asfalto en excelente estado. Desde varios miradores se puede ver la llanura del Vallès y la sierra litoral al fondo. A medida que perdemos altura, la temperatura sube y la vegetación cambia, dando paso a pinos y encinares mediterráneos. Un último tramo por pista, ya de bajada suave, nos lleva hasta Sant Celoni, pueblo con calles llenas de historia, iglesias barrocas y encanto medieval, donde finaliza la etapa.

ETAPA 41

 

Sant Celoni → Ametlla del Vallès 

Cruzando la Serra Litoral

63 km +1.200 m / 55% gravel · 41% pavimento · 4% vía verde / carril bici

Una etapa variada que combina montaña y mar, pasando de los bosques de la Serra Litoral a las llanuras del Vallès Oriental. El recorrido alterna pistas de sauló, carreteras de curvas y tramos rurales entre campos y rieras. Una etapa que conecta dos comarcas muy diferentes.

 

Del pie del Montseny a las pistas de sauló

Salimos de Sant Celoni en dirección sur, cruzando la AP-7 por un paso subterráneo para adentrarnos en el valle de Olzinelles. La carretera es estrecha y tranquila, rodeada de encinas y pinos en un entorno verde y húmedo que conserva la esencia del Montnegre. Antes de llegar al pueblo, giramos a la derecha para comenzar la subida por una pista de sauló que se eleva por el bosque hasta el Coll de Can Poliva (471 m). El ambiente es totalmente mediterráneo: pistas polvorientas, aromas de pino y romero, y vistas que se abren de vez en cuando.

 

Del bosque a la costa: atravesando el Maresme

Después del collado comienza una bajada, con fuerte pendiente, hasta llegar a Sant Iscle de Vilalta. Aquí empieza una nueva subida exigente que lleva hasta el Sender dels Miradors, desde donde ya podemos ver el mar brillando en el horizonte. La pista desciende hacia el Maresme, entre bosques y campos, hasta llegar a Canet de Mar, villa costera con una rica tradición modernista y marinera, conocida también por sus talleres de artesanía y por el legado arquitectónico de Domènech i Montaner. Seguimos por caminos rurales que cruzan pequeños torrentes hasta Arenys de Munt, donde enlazamos con la carretera del Coll del Pollastre (267 m). Es una subida corta pero llena de curvas y buenas vistas sobre la costa, que culmina con un descenso rápido hasta Mataró, capital del Maresme, antigua ciudad romana y hoy un núcleo vivo y con rico patrimonio modernista, como la Nau Gaudí, la primera obra de Antoni Gaudí.

 

De Mataró al Vallès Oriental

Cruzamos Mataró y seguimos hacia Argentona, donde dejamos atrás la costa para volver a ascender la Serra Litoral. Subimos parcialmente el Coll de Parpers por carretera y luego tomamos una pista forestal que atraviesa el macizo en dirección al Vallès. El terreno alterna tramos de sauló con zonas boscosas y abiertas, hasta comenzar la bajada hacia Cardedeu, villa con un rico pasado agrícola y modernista, donde todavía se conservan masías y edificios de estilo noucentista rodeados de campos y plataneros. Ya en la llanura, el paisaje se vuelve rural y agrícola: pistas entre campos de cereales, torrentes y masías, con la Riera de Cànoves y el Torrent del Pla como compañeros de ruta. Los últimos kilómetros son de subida progresiva y suave hasta llegar a L’Ametlla del Vallès, final de etapa entre campos y bosques, con vistas a la llanura del Vallès.

ETAPA 42

 

Ametlla del Vallès → Barcelona 

De la llanura del Vallès a la ciudad de Barcelona

60 km +830 m / 54% gravel · 30% pavimento · 16% vía verde / carril bici

La última etapa de la ruta une el mundo rural del Vallès con la ciudad de Barcelona a través del área metropolitana. Una jornada de transición que empieza entre campos y masías y termina en la ciudad condal. Pistas, tramos de vía verde y la ascensión final por Collserola hasta el Passeig de les Aigües marcan la entrada en la ciudad y el punto final de toda la aventura.

 

De la Vallès rural a Caldes de Montbui

Salimos de L’Ametlla del Vallès en dirección a Santa Eulàlia de Ronçana, pedaleando por pistas anchas entre campos de cultivo y bosques de pino blanco y encina. El paisaje es abierto, con la silueta de la Serra de Collserola ya visible en el horizonte. A medida que avanzamos hacia Caldes de Montbui, el relieve se vuelve más ondulado. El pueblo es conocido por sus termas romanas y sus fuentes de agua termal, una tradición viva que lo convierte en una de las villas balnearias más antiguas de Cataluña. Tras cruzar el casco antiguo, entramos en el Vallès Occidental, pasando por Sentmenat y siguiendo pistas rurales entre campos, bosques y pequeños núcleos.

 

El paso hacia el Parque Natural de Collserola

El camino se mantiene irregular, con tramos de subida y bajada constantes, hasta que el relieve empieza a descender hacia el sur. Avanzamos paralelos a la riera de Santiga, entre zonas agrícolas y pequeños bosques, y más adelante seguimos un tramo del río Ripoll por una vía ciclista señalizada. Pasamos por Ripollet y Cerdanyola del Vallès, donde el paisaje ya muestra la transición entre la llanura y la montaña. A partir de aquí, la ruta se adentra en el Parque Natural de Collserola, una auténtica frontera verde entre la ciudad y la zona industrial del área metropolitana. La pista es ancha y cómoda, pero con rampas exigentes que ascienden a la montaña de Collserola.

 

Fin de ruta: llegada a Barcelona

Una vez arriba, enlazamos con el Passeig de les Aigües, uno de los espacios más emblemáticos para ciclistas y caminantes barceloneses. Este antiguo camino de servicio, hoy reconvertido en vía panorámica, recorre la vertiente de Collserola con vistas únicas sobre toda la ciudad. A medida que avanzamos, Barcelona se extiende a nuestros pies: la Sagrada Família, el mar y, al fondo, el puerto y la montaña de Montjuïc con su castillo. El descenso final, por carretera suave y serpenteante, nos lleva hasta la Plaça de Karl Marx, donde entramos en la ciudad por carriles bici hasta la Plaça Catalunya, punto final de esta etapa y cierre de la ruta del Grand Tour de Catalunya gravel.

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