Día: 5 de agosto de 2026

Cuando el paisaje, valles y pueblos marcan el camino

 

Si existe un territorio ciclista, ese es Navarra. Y las razones son evidentes ya que de entrada cuenta con una orografía tremendamente variada que crea un escenario perfecto para cualquier aficionado.

Además, aquí el ciclismo forma parte de la cultura. Podemos hablar de tradición, equipos, ciclistas y marcas del sector que han echado raíces en esta tierra, con una figura que sobresale por encima de todas: Miguel Induráin. Pero Navarra no solo ha dado grandes campeones; también ha cultivado una afición enorme. A los navarros les gusta el ciclismo y eso se nota en sus carreteras, llenas de cicloturistas durante todo el año. Además, son muchos los corredores profesionales que pasan aquí parte de la temporada porque pocas zonas ofrecen unas condiciones tan completas para entrenar.

Como veis, sobran los argumentos para animaros a darle una oportunidad a este territorio e incluirlo en vuestros planes ciclistas.

Y como el cicloturismo no vive únicamente de dar pedales, mover vatios y hacer medias, cualquier visita debe ser una excusa perfecta para acercarse a sus tradiciones, su gastronomía, su cultura y sus paisajes. Creedme: motivos para dejarse conquistar por Navarra no faltan.

Sí, ya sé que se nota mi empatía hacia esta tierra. Vivo en Gipuzkoa, pero mi familia procede del valle de Aezkoa, de Orbara y Orbaizeta, y toda esa zona a la sombra de la Selva de Irati siempre ha sido para mí refugio, inspiración y calma. Perdonad este pequeño inciso personal, pero me ha resultado imposible no hacerlo.

Volvamos ahora a este reportaje, con el que pretendemos “demostrar” todo lo que os venimos contando. Hablar de Navarra en su totalidad sería inabarcable, así que hemos preferido centrarnos en una zona muy concreta. Y, barriendo un poco para casa, la elegida ha sido la franja pirenaica y prepirenaica.

El Pirineo navarro engancha y cualquier pueblo o valle es mucho más que una tentación ciclista y pueden ser el lugar idóneo para montar nuestra escapada.

 

 

 

Hay lugares que no se entienden observando un mapa. No hay nada como sentir la tierra y vivirlo desde dentro. De esto sabe mucho todo el norte de Navarra.

Aquí, el territorio cambia sin avisar. A pocos kilómetros de Pamplona, el horizonte se transforma en bosques profundos, siluetas montañosas, y el verde lo cubre todo. Es la antesala del Pirineo, una frontera que no divide, sino que modela el paisaje y lo llena de carácter.

Así, en el Valle del Baztan, las casas blancas con sus tejados rojos se dispersan entre praderas que parecen no tener fin. Allí es habitual ver como la niebla baja despacio por las laderas, como si el tiempo aquí tuviera otro ritmo. Más al este, la Selva de Irati se abre como un océano de hayas, uno de los grandes bosques de Europa, donde el silencio y la paz solo la rompen el viento o el crujir de las hojas bajo nuestros pies. También en la zona de Pirineos se encuentra Roncesvalles, lugar de inicio del Camino de Santiago para muchos y uno de los lugares de más fama internacional de Navarra.

Son solo unos ejemplos, pero Navarra no es solo paisaje, es también cultura y celebración. En Pamplona, las fiestas de San Fermín son mundialmente famosas, una explosión de tradición que convive con la calma de los pueblos del norte, donde la vida sigue marcada por estaciones, costumbres y una relación íntima con la tierra. Y es precisamente esa relación con el territorio la que convierte a esta región en un escenario privilegiado para el ciclismo.

Como hemos comentado en muchas ocasiones, uno de los valores de la bicicleta es la de no ser solo un medio, es una forma de leer, entender y disfrutar del paisaje.

Las rutas que os vamos a acercar son de las que se retuercen entre montañas, enlazando puertos que tienen su historia y han sido testigos de etapas de La Vuelta e incluso del Tour. Son recorridos exigentes en su mayoría, sí, pero también profundamente escénicos. Además, ya sabemos que la dureza es muy habitualmente resultado de la velocidad y que en el cicloturismo la paciencia y el “poco a poco” nos pueden llevar a donde queramos.

Os vamos a hablar de carretera, pero fuera del asfalto, el gravel y mountain bike también encuentran aquí un terreno casi infinito, donde cada ruta es distinta y cada jornada, imprevisible.

Ya veis que la zona se presenta interesante, pero creo que lo que realmente va a definir nuestra experiencia no es la dureza del recorrido, ni siquiera la belleza que nos regala el entorno. Me quedo con la sensación de autenticidad. La de pedalear por lugares que no han sido diseñados para el turismo, sino que es el turismo el que ha recurrido a ellos.

En Navarra y el Pirineo, no leer que el ciclismo no es solo deporte es un error.

Aquí, el esfuerzo tiene sentido, el paisaje acompaña y cada kilómetro nos cuenta una historia. Esto no va de enlazar etapas, va de vivirlas y sentirlas.

 

Por Jon Beunza

Fotos: Andoni Epelde

Perfiles: Ander Beunza

Altigrafías: Javi Fuertes, Josemi Ochoa, Ander Guaza, Franci García/APM

 

 

EL PLAN

Siempre he pensado que la mejor manera de contra las cosas es tal como suceden y esto es lo que haremos en este reportaje. El objetivo inicial era Navarra y dentro de la Comunidad centrarnos en la franja pirenaica. Lo primero que pensamos fue diseñar una ruta que nos llevara de extremo a extremo, de Bera hasta Burgi, desde la frontera con Gipuzkoa a la frontera con Huesca, todo ello sin pisar territorio francés.

Ya teníamos un trazado inicial, pero viéndolo sobre el mapa, nos dio un poco de pena no cerrar la ruta de manera que pudiese ser más o menos circular. Trazamos una ruta “prepirenaica” algo más alejada del Pirineo complementaria a la anterior.

Ambas rutas tenían como punto en común el paso por Zubiri y el que es probablemente el puerto más cicloturista de Navarra, el alto de Erro.

De esta manera se abrían las posibilidades. Una ruta pirenaica y otra prepirenaica para hacer un bucle completo que además daba la opción de hacer solo la parte este desde Zubiri hacia Doneztebe/Santesteban o la oeste de Zubiri hacia Isaba/Izaba.

Revisando recorridos optamos por realizar un cambio y aunque la idea inicial era la de tomar como referencia Bera, optamos por cambiarla por Doneztebe/Santesteban y es que la dichosa N121 siempre es un peligro y aunque la evites y vayas muchos tramos por la vía verde, siempre supone un engorro y más si no conoces la zona. Una solución para esta carretera es una asignatura pendiente ya que hablamos de uno de los lugares de más afición ciclista de todo Navarra.

 

Somos conscientes de que la ruta completa son muchos kilómetros, pero nuestro objetivo es dar ideas y presentar planes de esos que sabemos que los puedes adaptar a tus gustos y días disponibles. A partir de ahí, los kilometrajes diarios, lugares de pernoctar, etc. son cuestión de cada uno. La ruta es deportiva, pero no se entendería sin conceptos como disfrutar, ver, y aprender. Es un viaje con guiños a los 5 sentidos y empaparnos de todo lo que nos rodea es clave.

 

Ahí podría haber quedado la cosa, pero como somos ambiciosos y no nos gusta quedarnos a medias, decidimos dar un paso más y diseñar etapas circulares en algunas localidades claves del recorrido, Etapas que nos permitirán ser caprichosos, pasar la muga con Francia y acercarnos a lugares muy especiales ya sea por su atractivo ciclista, cultural o gastronómico, y que en conjunto darán un plus de autenticidad a nuestra experiencia. Aunque hemos elegido unos lugares de salida para cada una de ellas, al tratarse de etapas bucle cada uno la puede empezar y acabar donde mejor le vaya.

 

Un plan puede ser perfecto sobre el papel, pero no lo será tanto si no nos ofrece garantías de cara a infraestructura, alojamientos, etc. Esto no ha sido problema, Navarra cuenta con una asociación, Club Navarra en Bici, y muchos de los lugares por los que pasamos pertenecen a ella y serán nuestros aliados perfectos para montar nuestro viaje. Al final del reportaje encontraréis un código QR para acceder a su página.

 

Por resumir, buscamos aportar algo diferente, diseñado desde dentro y acercándonos a rincones que nos ayuden a conseguirlo. Hemos evitado todo lo posible rodar por carreteras transitadas, aunque ello en algún caso nos lleve a pequeñas sorpresas. Igualmente veréis que las etapas incluyen pequeños “caprichos” en el trazado. Tranquilos y dejaros llevar, porque será que algo bueno para ver o recuperar fuerzas nos espera.

Tampoco hemos querido cargar de dureza las etapas y aunque os daremos consejos para acercaros a los puertos más exigentes, lo que buscamos no es eso, En Navarra y Pirineos la exigencia llega por si sola y hemos optado por completarla con alicientes más ligados a sus tradiciones, pueblos y valles.

LA RUTA

PIRINEOS

Hacer un recorrido atravesando Pirineos es siempre una agradable tentación. La cara sur de la cordillera, quizás no nos ofrezca puertos tan largos y de fuertes porcentajes como la norte, pero nadie puede poner en duda que es un escenario perfecto para realizar un recorrido atractivo y caprichoso y que no va a parar de sorprendernos.

Buenas dosis ciclistas, pero buscamos algo más: una buena experiencia y dosis de personalidad. Para conseguirlo hay que añadir a nuestra ecuación ciclista nuevos factores como las infraestructuras y los “complementos no ciclistas”. En eso estamos y el recorrido que os proponemos quiere ser un ejemplo.

Este recorrido es lineal, casi de extremo a extremo, desde los límites con Gipuzkoa a los límites con Aragón. Tocaba mojarse y el sentido que hemos elegido nos llevará desde Doneztebe/Santesteban hasta Burgui (se puede hacer igualmente en sentido contrario)

Por tanto, salimos de Doneztebe/Santesteban. El comienzo será tranquilo y por Narbarte y Mugairi/Oronoz llegaremos hasta Irurita. Estamos en el Baztán, muy cerquita de Elizondo y nos espera el primer puerto del recorrido: Artesiaga.

Artesiaga es una de las ascensiones que de valor a la ruta. Su longitud, el trazado y el espectacular bosque que atraviesa son de los que no se olvidan. Son prácticamente 15 km a una media que supera el 5%. Un lugar de disfrutar que se abre poco antes de coronar justo a los pies del monte Saioa.  La bajada nos vuelve a introducir en un espectacular hayedo, estamos en el bosque de Quinto Real.

Entramos en el Valle de Esteribar y llegamos a Eugi, una bonita localidad justo a las orillas del embalse que lleva el mismo nombre. En toda esta zona será fácil cruzarnos con ciclistas ya que entramos en una de las zonas más frecuentadas por los cicloturistas de Pamplona/Iruña y alrededores.

Llegamos a Zubiri y a partir de aquí a los cicloturistas se les unirán los peregrinos del camino de Santiago ya que para muchos la primera etapa suele ser desde Roncesvalles a Zubiri.

Aquí nos espera el puerto de Erro, posiblemente el que más ascensiones de ciclistas tiene al año en Navarra. Pasamos por Erro y seguimos dirección a Aurizberri/Espinal por el alto de Mezkiritz.

Dejaremos a un lado la carretera que lleva a Auritz/Burguete y Roncesvalles para dirigirnos al Valle de Aezkoa pasando por Garralda, Aribe, Garaioa, Abaurrepea/Abaurrea Baja y Abaurregaina/Abaurrea Alta que con sus 1040 metros es el pueblo más alto de Navarra y una terraza a la sierra de Abodi, al Ori y a toda la cordillera pirenaica.

Por Remendia entraremos en el valle de Salazar pasando por Jaurrieta, Ezcároz/Ezkaroze y Ochagavía/Otsagabia acercarnos hasta el Alto de Laza, dejando a nuestra izquierda la subida a Larrau. Entramos en el Valle del Roncal y por Uztárroz/Uztarroze (localidad muy ligada al queso de Roncal) e Isaba/Izaba un pueblo con mucha vida y gran atractivo turístico, llegaremos a Roncal/Erronkari, y Burgui/Burgi otra localidad de gran personalidad y muy ligada a la historia de las almadías (técnica ancestral para bajar por el río la madera) y que cuenta con un interesante Museo del junto al ayuntamiento.

Nuestra ruta ya acumula 145 km y hemos ido prácticamente de lado a lado de Navarra.

 

 

B- PREPIRINEOS

Cuando algo empieza por la palabra “pre” la tendencia es pensar que es simplemente un aperitivo para llegar a la esencia y que su atractivo puede ser relativo. Pensar esto sería un grave error y esta ruta “de vuelta” llega también es un claro ejemplo que llega cargado de alicientes y nos permitirá conocer otras zonas.

El recorrido será también lineal, pero “más al sur”, más cerca de Pamplona. Puede que tenga más tramos “tranquilos” pero no pierde en ningún momento su interés.

Estamos en Burgui/Burgi y tomaremos la carretera que nos lleva a Vidángoz/Bidankoze para por la sencilla subida a Izal regresar al valle de Salazar y después seguir camino de Navascués/Nabaskoze. Poco a poco nos alejamos de la montaña, pero el sube y baja sigue siendo una constante en la ruta. Por Iso llegaremos a Lumbier y la vista algo lejana de la cordillera pirenaica dibuja un magnífico telón de fondo.

Vamos a seguir camino de Aoiz/Agoitz, pero lo haremos evitando la carretera general y pasando por pequeñas localidades como Tabar, Induráin, Aldaz. El bosque pierde el protagonismo que se lo llevan amplios campos de cultivo. Estamos en territorio de cereales, colza…

Llegamos a las puertas de Aoiz/Agoitz y por Ekai de Longuida (Ekai-Longida volvemos a entrar en terreno de bosques para atravesar el valle de Arce. Pasamos Nagore y al llegar a Ventas de Arrieta subimos por Lusarreta hacia Esnotz y luego por Erro llegamos hasta Zubiri. Aquí habremos cerrado parte de nuestro bucle, pero toca regresar hasta Doneztebe/Santesteban y lo haremos por una ruta diferente, acercándonos a comarcas como Ultzama, Imotz, Larraul y Goñi donde comprobaremos que son lugares perfectos para disfrutar de la bicicleta. Muy cerquita de Pamplona/Iruña y un verdadero “paraíso” ciclista.

Vamos a por ello. Por el alto de Egozkue llegamos hasta Olague y allí, en nuestro afán de evitar carreteras generales, tendremos un par de kilómetros por una pista, se puede ir con bici de carretera sin problemas, para por el bosque de Orgi y bonitas localidades como Guelbenzu/Gelbentzu o Muskitz llegar hasta Irurtzun.

Será un buen momento para reponer fuerzas antes de empezar “la traca” final que vuelve a ser más exigente. Primero con la subida a Zuarrazate por Madotz para llegar hasta Lekunberri. Lekunberri es otra de las localidades de gran tradición ciclista, una puerta a la Sierra de Aralar que cuenta con una infraestructura completa. Desde ahí, vuelta al sube y baja pasando por Beruete y Jauntsarats antes de ascender al alto de Orokieta. Descenderemos hasta Saldias y desde ahí por Donamaría y Gaztelu llegamos a nuestro fin de ruta.

En este “regreso” las carreteras tranquilas, los pueblos típicos de Navarra y la pluralidad del territorio van a volver a quedar patentes. Estamos “más cerca de la capital y pasaremos por localidades algo mayores como Lumbier, Aoiz/Agoitz, Zubiri, Irurtzun o Lekunberri, todas con más servicios, pero sin perder la personalidad y sensación de tranquilidad que van a marcar toda la ruta. Un recorrido pensado ante todo en disfrutar y en que sea asequible a todo el mundo. Tiene miga, pero sin pasarse que hay que llegar con fuerzas para poder disfrutar del entorno, de la gastronomía y de la paz y tranquilidad que se respira en todo momento.

ETAPAS CIRCULARES

 

ARANTZA-ARANTZA 80 km y 1750 metros

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ELIZONDO-ELIZONDO 90 km y 1860 metros

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AURIZBERRI/ESPINAL- AURIZBERRI/ESPINAL 100 km y 2860 metros

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ABAURREAGAINA/ABAURREA ALTA- ABAURREAGAINA/ABAUUREA ALTA. 78 km y 1380 metros

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ISABA/IZABA- ISABA/IZABA- 102 km y 2230 metros

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IRURTZUN-IRURTZUN 86 km y 1790 metros

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