img
Historias y rutas

Monumento a Manuel Sanroma en Almagro

El 19 de junio de 1999, Manuel Sanroma, uno de los sprinters más prometedores del pelotón ciclista nacional con tan solo 22 años, sufría un terrible accidente mortal cuando estaba disputando a más de 70 km/h el sprint final en la etapa de la “Volta Ciclista a Catalunya” que finalizaba en Vilanova i la Geltrú.

Tras la muerte de “Lolo”, como le llamaban sus amigos y familiares, se pensó en Almagro, su ciudad natal, en rendirle un merecido homenaje en recuerdo a su memoria. Pensaron dedicarle un monumento que se instalaría en el recinto ferial. El monumento se sufragó por suscripción popular y, tras dos años de trabajo, el genial escultor de Valdepeñas, José Lillo Galiani, pudo culminar su obra inaugurándose el 28 de octubre del 2002.

El conjunto escultórico consta de una punta de flecha en acero inoxidable que sugiere velocidad, con una longitud de 7,8 m por 2 m de anchura y sustenta a un grupo de cinco ciclistas en bronce de 2,20 m de altura. Encabeza el grupo, en actitud de victoria, la figura de Sanroma en modelado clásico.

Los cuatro ciclistas que le acompañan, plasmados en forma fuertemente expresionista, potencian el movimiento, agresividad y dramatismo de la acción, y sobre todo, la velocidad, con la repetición de ciclos en las últimas ruedas. Todo el monumento descansa sobre un enorme piñón de bicicleta en acero, adosado a una base granítica y con una altura total del conjunto de 6 m.

 

Monumento a Pantani en la Fauniera

Otro lugar para recordar a Marco Pantani: un monumento ubicado a 2481 m de altitud en el Colle Fauniera, en la zona de Cuneo.

La estatua dedicada al Pirata se trata de un busto de mármol negro de Ormea y es obra del rumano Olaru Benone, que lo elevó hasta lo más alto de una de las subidas más famosas entre los tifosi.

En la Fauniera, Marco reconquistó la maglia rosa en el Giro del 99, gracias a su vuelo hacia la historia, y su estela nos recuerda una de sus empresas más bellas cuando el 29 de mayo de aquel año arrebatara el maillot de líder a Paolo Savoldelli.

Por este motivo, Ferruccio Dardanello, director del club ciclista de Cuneo, impulsó esta iniciativa porque “querían recordarlo de esta manera”. El monumento se presentó oficialmente el 15 de abril de 2004 en el teatro social de Alba (Cuneo), durante la conferencia de prensa que presentó la primera etapa de aquel Giro: la Genoa-Alba, de 149 km.

De este modo, su escultura fue instalada pocos meses después de la muerte del Pirata, en el verano de 2004.

Cada año, el monumento es destino de peregrinaje para miles de aficionados al ciclismo que viajan hasta las rampas más duras de la Fauniera para rendir sentido homenaje a uno de los ciclistas más queridos de la historia del deporte italiano. Sin embargo, algún vándalo quiso ofender al mito arrancándole parte de su oreja izquierda. Un idiota que cicatrizó a “un chico triste pero mucho más fuerte que los otros”.

 

El Gigante del Tourmalet

La escultura, obra del francés Jean-Bernard Métais, es el último ciclista de la monumental  La grande Boucle del mismo autor, una composición de 8 ciclistas que está instalada en la Autopista A64 a su paso por los Pirineos, en homenaje al Tour de France. El Gigante se erige en la memoria de Octave Lapize, el primer ciclista en coronar el Tourmalet el 21 de julio de 1910, en la etapa Luchon-Bayona de 326 km que ganó invirtiendo un tiempo de 14 horas y 10 minutos, entrando el Tour aquel día en otra dimensión: la alta montaña.

El 21 de julio de 1999 Octave  fue instalado en los 2115 m de altitud de la mítica cima, habiendo sobrevolado antes el cielo de los Pirineos y preparado para saludar a todos los esforzados de la ruta que se acerquen hasta él para conocerlo: un gigante montado en su bici de acero, en posición de “bailón” y actitud escaladora, pedaleando de pie sobre los pedales, con la mirada fija en la montaña, mostrando en su rostro el esfuerzo, transmitiendo sufrimiento y, agravado por su desnudez, autentificando la puesta en escena. Su austeridad absoluta magnifica el entorno, dando belleza y valor a la gesta deportiva.

La bella obra mide 3 m de altura por 2,40 m de largo y pesa unos 350 kg. Esta monumental escultura tiene una peculiaridad que puede que sea exclusiva en el mundo: ¡es la única que conocemos que cambia de ubicación según las estaciones!

 

Por Jordi Escrihuela