Autor: jon

Absolute Black presenta en su amplía gama de platos bicicleta con una serie específica para bielas FSA. Estos platos, comercializados en exclusiva por Alpcross para los mercados de España, Portugal y Andorra, estarán disponibles en color negro, en formato ovalado y en la combinación de desarrollos: 53-39, 52-36 y 50-34 dientes. Estos platos se han diseñado para adaptarse perfectamente al sistema de tornillería de las bielas FSA y cuentan con el conocido como “quinto tornillo” que las hace especiales en su configuración. Esta incorporación es válida para bielas de la firma FSA de los modelos Gossamer, SL-K y K-Force por un precio recomendado desde 55,90€. La oferta de Absolute Black para estas bielas FSA incluye platos para ciclismo de carretera tanto ovalados como convencionales.

Todos los platos Absolute Black se han diseñado mediante un software 3D y se han fabricado en aluminio mecanizado CNC, con un tratamiento especial anodizado para darle un aspecto premium y una resistencia duradera.

Alpcross es el distribuidor en exclusiva de estos componentes en los mercados de España, Portugal y Andorra.

 

Más información en la web de www.alpcross.com

 

 

 

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La vida es una gran marcha cicloturista. Dura y exigente, pero también tremendamente bonita. Cada uno se enfrenta a ella “como quiere”, aunque a menudo mande el “cómo puede”. A menudo, imprevistos o situaciones no deseadas se llevan al traste nuestros objetivos y planes, y entonces llega el modo supervivencia, para llegar al final de la mejor manera posible.

Algunos eligen disputarla a tope, pelear por estar en cabeza, superarse y no perder rueda de nadie: es una competición para ellos. Es una opción, pero puestos a elegir, soy más de aquellos a los que les gusta exigirse, pero sin olvidarse de disfrutar de cada kilómetro, del entorno y de la gente.

Una marcha puede ser una metáfora de nuestras vidas en las que, aunque el cuerpo, y probablemente la cabeza, siempre piden más, a veces es mejor frenar, parar, pensar y rodar en nuestro sitio.

Vivimos todo demasiado deprisa,de manera estresante en muchas ocasiones. Queremos estar en todo y a todo, y aunque parezca un paso atrás para mi nunca perderán importancia esas “viejas costumbres” que al fin y al cabo son la esencia de nuestros valores. El hecho de que los tiempos cambien no significa que tengamos que romper con todo. Hay cosas que fueron buenas hace 100 años, lo son ahora y lo serán dentro de otros 100. Ser “modernos” no es romper con todo, es tener la mente abierta y saber evolucionar. En la vida saber marcar pausas y saborear cada momento es clave y esto vale para “modernos y antiguos”.
Mientras que de alguna manera, sepamos parar el tiempo, marcar el ritmo de nuestras vidas, tener ilusión y pasión por lo que hacemos, seguiremos en la ruta adecuada.

En la vida como en la bici, hay que vivir intenso, pero no rápido. El final siempre va a ser el mismo y la única opción válida es disfrutar en el camino. Parar no es retroceder. Las cosas que más valen,casi siempre las tenemos muy cerca. Solo es cuestión de poder verlas.

Foto: Grimselpass. Andoni Epelde/Ziklo
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SEGUIMIENTO DE RUTAS Y NOTIFICACIONES DE MÓVIL

¡Actualiza tu Polar Vantage a la nueva versión 3.0!

La nueva generación de productos Polar Vantage Series está en constante evolución. Las funciones más destacadas que trae la actualización 3.0 son las de navegación, como el seguimiento de rutas (sólo para Vantage V) y Back to Start. También otras como las notificaciones de móvil, modo no molestar, vista de reloj con datos de sueño y menú rápido disponibles para Polar Vantage V y Vantage M.

Gracias al seguimiento de rutas los más aventureros podrán descubrir nuevas rutas descargadas de otros usuarios de Polar Flow y de plataformas de terceros. Basta con marcar la ruta como favorita en la vista “explorar” de Polar Flow o bien importarla desde plataformas externas en formato GPX o TCX. Al sincronizar el dispositivo con el ordenador, la ruta quedará guardada y lista para iniciarse.

* Función disponible únicamente para Polar Vantage V

 

La función Back to Start indica al usuario la dirección y distancia hacia el punto de partida. Muy útil cuando se exploran nuevas rutas. Basta con seguir la flecha de la pantalla del dispositivo para encontrar punto de inicio del recorrido.

Con las notificaciones de móvil el deportista siempre estará conectado ya que recibirá alertas de llamadas, mensajes y aplicaciones en su Polar Vantage V o Polar Vantage M. Las mismas que recibe con la pantalla del móvil bloqueada.

* Disponible para iOS y Android

 

El modo no molestar permite desactivar todas las notificaciones de móvil en el Polar Vantage. La retroiluminiación que se enciende con el movimiento, los sonidos, las alertas por vibración y las notificaciones del reloj también pueden desconectarse si se desea.

La nueva vista de reloj muestra los detalles del sueño nocturno de la noche pasada y valora la calidad del mismo. Para fijar esta vista en el Polar Vantage será necesario desplazarse por el menú principal hasta llegar a ella, ya sea con la pantalla tàctil (Vantage V) o con los botones UP/DOWN (Vantage M). Tras detectar cuatro horas de sueño, el Polar Vantage preguntará si ya estás despierto. Cuando te levantes, presiona OK para finalizar el registro del sueño.

Una función muy práctica también es la del menú rápido que permitirá acceder a favoritos, timers, rutas y Back to Start con el botón de la luz. Está disponible desde el modo pre-entrenamiento, pausa y modo transición.

Para disfrutar de todas estas funciones es necesario actualizar el Polar Vantage V y Polar Vantage M a través de la app. Polar Flow o en el PC via FlowSync.

www.polar.com

 

 

 

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Cuando un jovencísimo Alberto Contador comenzó a despuntar con un estilo inconfundible e intransferible, inmediatamente me vino a la memoria la semejanza física con otro corredor con el que curiosamente compartía su segundo apellido, Velasco, y también la procedencia, la comunidad de Madrid: pinteño uno, de Torrelaguna el otro. Apariencia física parecida, morenos, de piel curtida, estatura media, ni muy bajos ni muy altos, y escaladores naturales de pura raza, de genética, nacidos para escalar montañas. El problema y la tragedia es que para Antonio Martín Velasco, la posibilidad de conquistar montañas y con ellas nuestros corazones, se le terminó un fatídico 11 de febrero de 1994 (hace hoy 25 años).

Hoy, 25 años después, me acuerdo perfectamente dónde me encontraba en el momento en que me enteré de la noticia. No tengo un diario personal que me lo recuerde, pero la noticia me impactó de tal manera, que no me hace falta. Acababa de llegar a casa tras un largo día de la universidad y rebobiné la cinta de vídeo con la grabación del final de etapa de la Vuelta a Andalucía, etapa que terminaba en la estación de esquí de Sierra Nevada. No era habitual un final tan exigente en este tipo de vueltas menores, pero ese año la organización decidió fijar un final a casi 2.500 m de altitud. Me puse a ver la etapa con calma y recuerdo que estaban llegando a la estación de esquí y Stefano della Santa, un gran escalador italiano, acababa de demarrar. Al comentarista, que no era otro que el malogrado Pedro González, se le entrecorta la voz y se le escapa el nombre de Antonio Martin para referirse a un corredor. Pide inmediatamente disculpas por el error, pero hace referencia a las terribles noticias que le estaban llegando en directo y que hablaban del fallecimiento del corredor en un accidente de tráfico mientras entrenaba. El corazón me dio un vuelco: no me podía creer lo que acababa de escuchar.

En aquella época no había redes, no había internet, pero las radios y los telediarios abrían con la noticia. Un camión no respetó la distancia de seguridad con el corredor y con el retrovisor derecho impactó en la cabeza del ciclista, que fiel a aquella época no llevaba casco mientras entrenaba, algo habitual en aquel tiempo. El shock y la conmoción fueron terribles. El madrileño apenas llevaba dos temporadas en profesionales, pero ya había dado muestras de su enorme calidad terminando como mejor joven del Tour de Francia de 1993. Era un hombre Tour sin ningún género de dudas, de los que le iban los recorridos duros y de gran desgaste. Pese a una juventud insultante, un fondista con una calidad inmensa y con todo el potencial por mostrar. No he visto una irrupción igual en profesionales desde que aparecieron ese mismo año Eugeny Berzin y Marco Pantani en el Giro de Italia de 1994.

También fue curiosa la primera imagen que vi de Antonio Martin y he buscado las imágenes en más de una ocasión, porque fue en una ascensión que vi en directo. Concretamente corresponden a la etapa reina de la Volta a Catalunya del 92, que ascendía un puerto durísimo Vallter 2000. En aquel tiempo, la Volta se disputaba en agosto, y contó con una participación de lujo. Tony Rominger que había vencido en la Vuelta a España y Miguel Indurain, que venía de hacer el doblete Giro-Tour, tomaron parte en la Volta. Los dos se vieron sorprendidos en la crono individual por otra joven promesa que daría que hablar en el futuro, Alex Zulle, que vestía de líder. Si Miguel quería vencer la Volta tenía que ser agresivo en montaña y atacar, pero el que lo hizo fue Rominger, con un ritmo de locos desde abajo que hizo que todo el pelotón saltara en pedazos. Rominger ascendía con un ritmo prodigioso. Indurain con la boca abierta y gesto de indudable sufrimiento se soldó a su rueda, y haciendo la goma a tres metros, pero aguantando el ritmo de los dos, un chaval de 22 años del Amaya de nombre Antonio Martin.

Tras ver esa etapa y el destrozo que el dúo cabecero realizó, desde ese mismo día tuve claro que Rominger sería el gran rival de Miguel en el Tour del 93. No me equivoqué, así lo fue, y creo que Javier Mínguez algo vería también ese día porque Antonio Martín no debutó en una gran prueba ni en el Giro ni en la Vuelta, sino que lo hizo en Francia y cuando el Tour era el Tour (mirad por favor aquella edición y las etapas que tuvo en desnivel y kilometraje). Y eso que se libraron de la peor de todas ellas por un problema con el col de Pailhères.

Es imposible saber a día de hoy hasta dónde hubiese llegado Antonio Martin: el destino, tan cruel a veces nos privó de ello. Desde aquí queremos dar cumplido homenaje a un ciclista irrepetible al que no pudimos ver más que un par de años, pero que nos dejó una huella imborrable y una eterna sonrisa. ¡D.E.P. Antonio!

Por Rubén Berasategui

Foto: Tour 1993. Tourmalet. Archivo Tour

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Parece que le ha sentado bien al menor de los hermanos Izaguirre el cambio de equipo. A las primeras de cambio ha sido capaz de llevarse la general final de la Vuelta a la Comunidad Valenciana. Acostumbrado a estar siempre en los puestos delanteros de la mayoría de las carreras en las que participa, este triunfo es importante no solo por el valor en sí del mismo, sino también por los rivales ante los que lo ha conseguido. Mirar el listado de los ganadores de cada una de las etapas deja bien a las claras el nivel de participación que ha habido en la prueba.

Ion tiene un palmarés corto: triunfos importantes, no cabe duda, pero pocos para un corredor que cuando decidió dejar la disciplina del Movistar, buscaba un lucimiento personal y denotaba una ambición y protagonismo que pensaba que no tendría en la escuadra española, supeditado a dos líderes claros como podían ser Quintana y Valverde.

Curiosamente, sus triunfos más importantes los ha conseguido dentro del equipo Movistar: etapa en la Vuelta a Romandía, etapa en la Vuelta a Suiza y el colofón ganando la última etapa de montaña del Tour de Francia de aquel 2016 con final en Morzine. Se fue fuera buscando el brillo personal y el poder correr como líder de una escuadra, pero cuando lo hizo (2017-2018) dentro del Bahrain Merida, los resultados no fueron ni mucho menos los esperados.

Tampoco le ha ido mucho mejor en las clasificaciones generales de las grandes vueltas que ha corrido. En el Bahrain no mejoró su mejor posición del Tour y solo en la última Vuelta a España ha conseguido por fin entrar en el Top 10 de la general final de una gran vuelta.

¿Pero eso realmente le vale a Ion? O planteemos la pregunta de otra manera: ¿son estas las expectativas marcadas por el pequeño de los hermanos Izagirre cuando dejó la disciplina del equipo con el que se encumbró?

Soy consciente de que ganar al más alto nivel y en las mejores carreras es muy difícil, pero entiendo que pese a haber tenido presencia, no son estos resultados que hayan satisfecho al bueno de Ion. Junto con su hermano tomaron la decisión de cambiar de nuevo de aires y firmar por el conjunto Astana de cara a este 2019.

Sinceramente consideraba necesario este cambio, pues algo no ha salido bien en su antiguo conjunto, y con una edad perfecta – cumple 30 años este 2019- tampoco puede dejar pasar las oportunidades para conseguir esos resultados para los que trabaja y con los que sueña.

El cambio no ha podido empezar mejor, imponiéndose en la general final de una vuelta que ha tenido una gran participación en Valencia y cuyo triunfo final lo ha labrado en la contrarreloj de la primera jornada y que luego ha conseguido hacer valer en una llegada explosiva en alto (Santa Lucía) y en una etapa quebrada de media montaña. Con Valverde pisándole los talones, pero apoyado en un gran equipo con Peio Bilbao o Luis León Sánchez, ha llegado el momento quizás de centrarse más en pruebas del calendario y renunciar un poco a la general de las grandes vueltas. Aunque yo soy de los que piensan que enfocando así la temporada, Ion Izaguirre va a cosechar mejores resultados en las grandes vueltas de los que ha conseguido hasta ahora. Al contrario que con otros corredores, mi impresión con este corredor era la de “que para la mucha presencia que aporta, qué poco le rinde”.

Por ese motivo, ese cambio de aires y el azul celeste de Astana creo le van a venir de perlas y espero un 2019 que pueda traer victorias a un palmarés que las necesita como agua de mayo, en blanco en los dos últimos años. El tiempo dirá si el pronóstico es o no acertado, pero de momento, Ion gana brillando en la crono, y aguantando en la montaña, características que cumple a la perfección y que en las vueltas de una semana le pueden reportar grandes alegrías.

Por Rubén Berasategui

Foto: Astana Team

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Con el título “Valverde el ciclista infinito”, Teledeporte le dedicó las pasadas Navidades un merecido homenaje a uno de los corredores españoles más laureados en su historia tras haberse proclamado campeón mundial de ruta en Innsbruck. Lucirá el famoso maillot arcoiris con orgullo por carreteras internacionales durante la temporada 2019.

No pretendo hacer ningún tipo de comparación, porque comparar a cualquier corredor pasado o presente con Alejandro Valverde se me antoja casi imposible: por longevidad, por la calidad de sus triunfos, por ser un corredor que compite y gana durante toda la temporada (de febrero a octubre). Pero tras haber podido seguir la reciente Vuelta a San Juan por carreteras argentinas, me he animado a escribir unas breves líneas sobre otro corredor que evidentemente no puede acercarse a Valverde ni en cantidad ni en calidad de triunfos, pero sí que puede no solo aproximarse, sino superarle en longevidad ciclista al máximo nivel. Me estoy refiriendo a Oscar Sevilla (Ossa de Montiel, 1976): 42 años, cumplirá 43 en septiembre.

Para cuando Alejandro Valverde debutó en profesionales (2002), curiosamente en el mismo equipo que Oscar Sevilla, el KELME, el de Ossa de Montiel había ganado pocas carreras, pero ya tenía un segundo puesto en la general final de la Vuelta a España de 2001 y fue el mejor joven del Tour de Francia de ese mismo año. Así es, cuando Valverde arrasaba en juniors, Sevilla cerraba la cola del grupo de elegidos que comandaba el Mercatone de Marco Pantani a pocos metros de coronar el terrible Passo Manghen. Impresionaba ver la cara de niño de Oscar quien pese a su indudable juventud en aquel momento -22 años-, tenía un aspecto físico y sobre todo un rostro de un adolescente de 17. La calidad se le presumía, y esta acabó eclosionando en el año 2001 en su debut en el Tour de Francia. Maillot blanco al mejor joven y tras el pódium de aquella carrera, quizás el hombre que más se acercaba a los más fuertes cuando las duras rampas de los puertos franceses, en un caluroso mes de julio, hacían acto de presencia. Hablamos del año 2001, con Armstrong en su máximo esplendor, quizás el año que más anduvo de todos. El 7º puesto de aquel Tour no le hace justicia: por fuerzas debió haber sido 5º, pero una fuga bidón de buenos corredores y que cogió hasta 30 minutos, hizo que en aquella general final se filtraran corredores que andaban menos que él.

La Vuelta a España de aquel mismo año fue un mano a mano entre él y el valenciano Ángel Casero. Una Vuelta marcada por la igualdad y donde al final de cada etapa ambos corredores pasaban el filtro de un Jose María García aún en su esplendor y que, vista la igualdad de ambos, hizo que el perdedor se comprometiera a acompañar al ganador en el homenaje que sus paisanos le fueran a dar una vez terminada la Vuelta. Oscar perdió y cumplió, acompañando a Casero y García en el agasajo que los vecinos de Albalat de Taronchers (Valencia) brindaron a su paisano.

La Vuelta del 2002 fue más apasionante si cabe que la de 2001. Sevilla vistió de líder durante muchas jornadas. Los rivales fueron Heras, Beloki y sobre todo su compañero de equipo en el Kelme, Aitor González. Esa vuelta y la polémica que hubo entre ellos, la banda de la Covatilla comprada por Heras, entonces en el US Postal, a golpe de talón, de nuevo García…, son momentos que llevaron a nuestra carrera a cotas de publicidad y seguimiento que ni siquiera el trío Contador-Purito-Valverde, o los muros y subidas imposibles propuestos por Guillén y cía han podido aproximarse.

 

 

Pero a partir de ahí algo pasó. 2003 se cierra con un solo triunfo, pero sin presencia. 2004 es un cambio de aires y marcha al Phonak, 2005-2006 al TMobile donde también juega otro rol hasta que estalla en mayo la Operación Puerto. Salpicado en el proceso, el cambio de aires de Oscar es total. En 2007 y aún sin aclararse el futuro de los ciclistas implicados en la macro operación del año anterior, ficha por el equipo Relax Gam, pero a partir del siguiente año su futuro pasa por cambiar de continente. Los dos primeros años en América del Norte, pero desde 2010 pasa a estar en equipos colombianos, en cuyo país además fija su residencia. A partir de ese momento las veces en que podemos verle correr por Europa son contadas. Acude a los nacionales españoles y si encaja y su equipo es invitado a diversas pruebas del calendario español, donde siempre se deja ver. Desde Colombia nos llegan siempre noticias de grandes actuaciones y victorias del corredor manchego. Uno puede pensar que el ciclismo allí es de segundo nivel, y quizás hasta hace unos años podía ser cierto, pero de un tiempo a esta parte el nivel del ciclismo sudamericano y sobre todo colombiano ha subido exponencialmente recordando décadas pasadas. De nuevo los corredores colombianos despuntan en Europa y en las mejores carreras. Luego destacar allí no parece que sea algo menor y la gran prueba y lo que me ha motivado a escribir estas líneas es la reciente Vuelta a San Juan en Argentina. Ver a Oscar disputando la prueba con figuras y corredores de equipos World Tour, dejan bien a las claras que, por nivel y capacidad, la máxima categoría del ciclismo profesional no le queda grande a Oscar a sus 42 años. Me da la impresión de que fueron otras razones las que le hicieron partir hacia Sudamérica para afincarse allí y no regresar salvo en momentos concretos y puntuales. Quizás fue el hartazgo, quizás fue el buscar una tranquilidad y una nueva ilusión, quizás fue el amor quien toco su puerta y le animó a emprender una nueva etapa personal, no solo profesional. Sea cual fuera la razón o la suma de unas cuantas, Oscar atesora un nivel World Tour, y no se cansa de mostrarlo cada vez que tiene ocasión.

Por Rubén Berasategui

Fotos: Archivos Vuelta San Juan

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Challenge de Mallorca

Banderazo de salida en tierras europeas con la antiguamente denominada Challenge de Mallorca que ahora se divide en 4 trofeos individuales con clasificación propia.

Cambio importante en el guión habitual de la prueba con una primera jornada plana y un interesante final en el Puig de Salvador con 4,6 km al 7,3%. La velocidad habitual y los nervios por colocación provocaron una tremenda montonera de la que salió ciertamente perjudicado el equipo Movistar, con los abandonos de Mikel Landa (fractura parcial de la clavícula) y Carlos Verona, a los que se sumaron varios corredores más con fracturas.

Jesús Herrada fue capaz de pescar en río revuelto anticipándose al grupo con una arrancada poderosa. Corredor de gran calidad y todo terreno al que el cambio de aires el pasado año le ha sentado de maravilla. Parece que tenemos enchufado desde el inicio de temporada a otro francotirador, cada vez más cotizado, para esas fugas multitudinarias de las grandes vueltas.

 

 

Lo cierto es que cada vez resultan más disputadas estas primeras jornadas de la temporada con los clasicómanos comprobando la asimilación de la carga de trabajo en época invernal. Es el caso de Tim Wellens, Emanuel Buchmann, Bauke Mollema y Alejandro Valverde, muy activos en el precioso terreno de media montaña que jalona la Sierra de la Tramuntana y que contribuyen a hacer las delicias de los seguidores.

Es una pena que de unos años a esta parte hayamos perdido la transmisión en directo a cambio de resúmenes de 20 minutos, porque esta prueba resulta tremendamente entretenida, con corredores de gran calidad moviéndose lejos de meta sin ningún temor a fracasar en el intento.

 

Vuelta a San Juan

Desde Argentina nos llegó la noticia de que el equipo Movistar ha comenzado muy bien la temporada con una interesante victoria en una prueba que al desarrollarse en época estival cada vez comienza atraer a más corredores del pelotón internacional. Empezar a ganar a las primeras de cambio da tranquilidad, confianza en que el trabajo realizado va por buen camino, y si además lo haces con un corredor menos habitual, supone un importante espaldarazo.

Winner Anacona es de esos corredores de gran nivel que hay en el pelotón y cuyo trabajo, siempre supeditado a sus líderes, le impide tener brillo propio, motivo por el cual su palmarés es muy corto. La primera imagen mental que tengo de él es muy nítida. Vestido con los colores del Lampre (equipo con el que debutó en profesionales), culminando con éxito una escapada en una etapa clave de la Vuelta a España de 2014 que finalizaba en la estación de Valdelinares. La segunda imagen de él también la tengo clara, haciendo de puente en Alpe d Huez y tirando de su líder Nairo Quintana, en un intento a la desesperada por ganar el Tour de 2015 en la penúltima etapa. A partir de ahí repitió participación en el Tour de Francia de 2016, pero no ha vuelto ni en el 17 ni en el 18. En 2017 hizo Giro, y en 2018 Vuelta. Movistar no es de esas escuadras que reserva a sus corredores. Si hubieran visto a Winner mejor lo hubieran utilizado más para apoyar a sus líderes en las grandes vueltas, motivo por el cual la victoria de San Juan y sobre todo el modo en la que lo ha conseguido, me invita a pensar que el simpático corredor colombiano pueda parecerse más al de años atrás, que a la versión ofrecida en estos dos últimos años. En la etapa decisiva, la que finalizaba en el alto de Colorado, Movistar movió bien a sus corredores, jugó bien sus bazas: Anacona por delante, Carapaz por detrás en un segundo grupo, y en la retaguardia Nairo con el resto de favoritos. Pero una cosa es plantear una etapa y otra muy distinta el llevarla a cabo. Winner tiró sin cesar durante toda la ascensión, no pidió un relevo y no miró hacia atrás. Tuvo arrestos hasta de ganar la etapa y mantener a raya a los dos grupos perseguidores, donde había corredores de la talla de Alaphilippe que se había mostrado intratable en etapas pasadas. En ocasiones las victorias nos dicen cosas más que por el triunfo en sí, por el modo en que se ha conseguido. Quizás sea aventurarse mucho, pero con este nivel, seguro que el peso de Anacona esta temporada es mayor que las pasadas. Al tiempo.

 

 

No podemos cerrar este primer PINGANILLO de ZIKLO sin nombrar el debut de Remco Evenepoel en la máxima categoría del ciclismo profesional. No ha dejado indiferente a nadie: tercero en la contrarreloj individual, maillot de la regularidad, top 10 en la general final pese a trabajar de lo lindo el día clave en favor de su líder Alaphilippe. Sí, Evenpoel me ha sorprendido en su debut, porque pese a que todos sabemos que es muy bueno, una cosa es arrasar en juniors y otra muy distinta es plantarte en profesionales y que se te vea desde la primera carrera delante, metido en carrera y con la impresión de llevar años en el pelotón. Este chico no deja de sorprendernos y a día de hoy yo no me atrevo a ponerle límites.

 

 

Por Rubén Berasategui

Fotos: Archivos Vuelta San Juan/Challenge Mallorca

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El tiempo no perdona a nadie, y de eso, algunas de nuestras cimas saben mucho. Entrar en el olvido, es el peor de los destinos, y llega un momento en el que la gente te recuerda sólo por lo que fuiste, y no, por lo que podrías ser.
Intereses económicos mandan y recuperar “el esplendor” de otras épocas, es tarea muy complicada para carreteras que no son de tránsito.
Seguro, que todos tenemos algún puerto en mente que se ha convertido en un imposible por el estado de su carretera.Lugares que vivieron momentos de gloria pero…

Hay veces que nos obsesionamos en “crear”nuevas cimas y nos olvidamos de “cuidar” y mantener el valor de las que tenemos. La novedad, además vende, pero es triste ver el estado de muchos sitios sabiendo lo que fueron en su día. La esperanza es lo último que se pierde, y hay ocasiones que la oportunidad puede volver. Seguro que muchos sabremos disfrutarlo.

Como decía al principio, el olvido es el peor de los destinos. Triste, pero hay lugares para los que el recuerdo es lo único en lo que pueden confiar para sentirse vivos.

Ortzanzurieta (Navarra), uno de esos puertos increíbles que sigue (y probablemente seguirá) a la espera de una mejora… Foto: A. Epelde/Ziklo
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Ya queda muy poco para empezar nuestros viajes y llega el momento de iros presentando a las marcas que nos acompañarán durante esta temporada.
Vamos a empezar por una de las novedades: 226ERS

Una correcta nutrición es fundamental para mantener nuestro estado de salud en plena forma, física y mental. 226ERS es una empresa especializada en la nutrición deportiva. Su filosofía es muy clara “Queremos que tu nutrición sea una de tus armas, un pilar fundamental para optimizar tu estado de forma y facilitarte el camino hacia tus metas personales.

Todos sus productos son libres de gluten, desarrollados casi en su totalidad con ingredientes y componentes naturales, bajos o libres de azúcares y absolutamente sin GMOs (Organismos Modificados Genéticamente).

Duras pruebas les esperan y seguro que 226ERS nos ayudará a dar la talla y a que nuestros sueños ciclistas sean realidades.

Podréis encontrar toda la información de la marca en

www.226ers.com/es/

 

 

 

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Ziklo 24. Tocaba escribir la editorial y me vino a la cabeza como hay veces que lo difícil se hace fácil:  Estaba leyendo acerca del “10 years challenge”, ese simple reto de colgar en las redes fotografías nuestras actuales y de hace 10 años, que está arrasando.  Un hecho que no tiene un objetivo claro, pero que sí encuentra argumentos en algunas de las razones por las que precisamente funcionan las redes sociales: interactúas, te entretienes y de paso te das un pequeño golpe de autoestima, ya que nuestra elección siempre nos lleva a fotos en las que, aunque se aprecia el paso del tiempo, se nos ve estupendamente. Todos los medios buscamos despertar el interés de la gente, es la eterna pelea por encontrar la receta mágica, y es curioso ver cómo una pequeña “tontería” puede acabar siendo una gran moda.  Llega el “ya se me podía haber ocurrido a mí”.

No he caído en la tentación de buscar fotos, pero es cierto que esta moda me ha llevado a recordar cómo era el ciclismo hace unos 10 años. Veo lo que han cambiado las cosas, y pienso, ¿cuál sería mi foto?  Pues va a ser única, sin dos versiones ni un antes y un después, con esas cosas que me gustaban hace 10 años y lo siguen haciendo ahora: la libertad de disfrutar de la bici, de las montañas, de las carreteras y de la gente.

Disfrutando de uno de esos días y lugaresen los que te alegras de haber elegido andar en bici. Foto: A. Epelde

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