Autor: jon

 

Conocí a Dori en persona cuando ella era directora deportiva del equipo Lointek y yo corredora del Bizkaia Durango.  Después de aquello hemos coincidido en varias ocasiones, entre ellas en “El Soplao” de carretera, del año 2017, cuando acudimos a una cena previa a la marcha cicloturista con otros ciclistas y exciclistas invitados. En la salida de la prueba pude pedalear unos kilómetros con ella y le tomé la palabra de que un día haríamos una ruta en bicicleta juntas. No ha sido posible a causa de las restricciones de la pandemia pero el haber tenido la ocasión de una charla íntima con ella ha sido un regalo para mi, algo que estaba esperando hace mucho tiempo.

Si tuviera que definir a Dori en una sola palabra sería “luchadora”. Ella es un gran referente en el ciclismo y el deporte, pero sobre todo es una mujer con garra y una personalidad arrolladora también en la vida. Siempre me ha gustado la gente tenaz y trabajadora a la que no le llegan las cosas del cielo, que se lo curra y llega alto a base de esfuerzo y constancia. Dori ha tocado el cielo con las manos. Fue campeona del mundo de pista en el año 1998 tras diez años en la élite del ciclismo. Esta es su historia, contada de su viva voz, de ciclista a ciclista.

 

 

 

Dori Ruano.

11/01/1969. Villamayor de Armuña. Salamanca.

Exciclista. Campeona del Mundo Pista 1998.

 

Me gustaría empezar por el principio, que nos contaras cómo empezó todo. Leí que te habías iniciado tarde en el ciclismo. Comenzar tarde en un deporte como este tiene sus limitaciones…

Había hecho mucho deporte toda la vida. La verdad es que me vino todo rodado, pero reconozco que mi carácter ayudó muchísimo. He sido siempre muy activa y muy de retos. Me gustaba mucho el atletismo y montaba en bici también desde pequeña.

Estaba en 3º de BUP y unas chicas contactaron conmigo porque el equipo “El Jamonero” iba a hacer un equipo femenino. Recuerdo que cuando probé la bicicleta de carretera me encantó. ¡Fui a entrenar con ellas un fin de semana y me pareció muy fácil! (se ríe con ese entusiasmo tan suyo…)

Cuando años después estudié la Fisiología del Deporte en la Universidad y entendí que en mi caso las adaptaciones ya estaban hechas, que todo lo que había entrenado de pequeña estaba ahí.

Tuve la suerte de que Ángel Giner, seleccionador de féminas de la RFEC, y su mujer, Marivi Fuster, médico deportivo del Reynolds y de la Selección Española de ciclismo eran ambos muy teóricos y confiaron mucho en mí. He seguido manteniendo contacto con él y hace poco me envió mis primeros datos de aquellos tiempos y la verdad es que valorándolo ahora es cierto que eran increíbles. Ellos veían que tenía muchas cualidades y me ayudaron mucho. Como no tenía mucha técnica iba a las carreras y me iba, ¡me escapaba!

 

¿Entonces hacías como hace ahora Mavi que se escapa y se va?

Yo entiendo a Mavi García porque yo hacía lo mismo. Desde el primer año salí fuera a correr y lo pasé muy mal en el extranjero. Por eso yo cuando os conocí os animé tanto. Me sentía muy identificada con vosotras, Ziortza, porque yo lo he pasado.

 

Cada vez se conocen más casos de ciclistas que llegan al ciclismo “tarde”, como también ha sido mi caso; deportistas que han destacado en otros deportes y comienzan a competir en ciclismo sin haber pasado por escuelas, con las dificultades que eso conlleva. Recuerdo que cuando conocí a Dori era la Directora deportiva del Lointek. Es cierto que ella siempre nos animó muchísimo. Me acuerdo de una frase suya “Nunca hay que dejar de luchar”. Se me quedó grabada. Ahora que conozco su historia entiendo por qué lo decía: ella es una luchadora nata.

En COU le dije a mi madre: ”¡quiero ser ciclista!”. Mi madre me decía: “¡De ciclista nada, tú a estudiar!”. Yo era la quinta de siete hermanos y ninguno había estudiado. Llegaba la carrera de Fisioterapia a Salamanca pero no entré por décimas, así que me metí a Empresariales para que mi madre se quedara tranquila, pero aquello no me gustaba. Yo quería ser ciclista. Lo tenía claro.  Mi madre me mandaba a cuidar niños y hacía también promociones comerciales de lo que fuera para que mi madre me dejara en paz, todo con tal de poder entrenar… Iban a dar cuatro becas para la selección española de 300.000 pesetas de las de entonces y yo le dije a mi madre que la iba pelear. La conseguí.

Tuve la suerte de que en aquella época se trabaja la contrarreloj por equipos que se disputaba con cuatro ciclistas. En ese grupo yo me manejaba bien y a entrenar duro a mí no me gana nadie. Era incansable. Tras estar concentradas fuimos al Mundial de Japón del año 1990. Hicimos sextas y obtuvimos una beca ADO para la Olimpiada de Barcelona 92 (Dori Ruano. Joane Somarriba, Belén Cuevas y Cheli Álvarez).

Con 20 años estaba en Japón en un Campeonato del Mundo haciendo lo que me gustaba. De las compañeras guardo buen recuerdo y seguimos en contacto.

Con la beca para dos años, prepararnos la Olimpiada de Barcelona 92. Estuvimos ese tiempo entrenando entre Madrid y Mallorca. En Madrid estábamos en la Blume y los meses de invierno que hacía mal tiempo nos llevaban a entrenar a Mallorca a un hotel. Yo era jovencita, pero estaba bien. Emocionalmente yo estaba bien y eso me ayudó mucho. La RFEC contrató un equipo técnico soviético y Boris Vasiliev se encargó de la preparación del equipo femenino. Entrenábamos antes de desayunar y después. Echábamos la siesta después de comer y hacíamos pesas o de nuevo bicicleta y también piscina antes de cenar. 

 

¿Recuerdas alguna anécdota de aquella época?

Si. Fíjate si yo hacía lo que decía el preparador que un día el ruso, que siempre venía siempre con nosotras a la piscina, no vino porque tenía una reunión en la Federación. Ya en la piscina las chicas dijeron: “¿Si nos mojamos el pelo y no nos metemos a la piscina?” (se parte de risa contándolo). Yo les dije: “Yo no puedo, hacedlo vosotras, pero yo me meto”. Al final nos metimos todas y yo como todos los días me casqué los 1200 o 1500 metros que nadaba en media hora todos los días.

 

 

¿Y qué tal te fue en la Olimpiada de Barcelona 1992?

Barcelona salió mal, la verdad es que estábamos reventadas. Habíamos entrenado un montón y las expectativas eran altas. Me caí en una montonera, vino el coche neutro y terminé la carrera, pero no como me hubiera gustado. Me enfadé mucho y lo pasé mal. Me fui a casa directa, no disfruté ni de la Villa Olímpica. Creo que no estaba preparada para caerme. Si alguien me hubiera dicho: “Disfruta”… Si ahora me caigo, después de todo lo que sé, me lo hubiera tomado de otra manera.

En septiembre corrimos la contrarreloj del Campeonato del Mundo en Benidorm. Acabé el año agotada con 24.000 km. No fueron los resultados esperados, rescindieron las ayudas y no hubo beca para nosotras. Yo pensaba que habíamos trabajado mucho y me quedé en la Blume en Madrid entrenando pero sin competir.

En agosto del 1993 nos llamaron quince días antes para llevarnos a la prueba de contrarreloj por equipos del mundial de Oslo y después de haber entrenado todo el año sin mucha motivación tampoco salió bien.

En aquel momento me replanteé todo. Pensé en todo el esfuerzo que habíamos hecho hasta la Olimpiada de Barcelona. No había ayuda para continuar en el ciclismo y no tenía estudios. Ante aquella situación me matriculé en Magisterio de Educación Física. Dejé de entrenar, corrí a pie, hice bicicleta de montaña y engordé 10 kg. Me centré en los estudios. Aunque en la Universidad quise pasar desapercibida, en Salamanca era una estrella, porque era la única deportista que había ido a unos Juegos Olímpicos entre los compañeros. La carrera era muy de deporte y sin quererlo sobresalía mucho. Los compañeros y los profesores fueron los que me animaron a retomar el ciclismo y empecé de nuevo a montar en bici.

En el año 1995 un día me llamó José Luis Algarra, que estaba de director de deportes de RFEC y yo lo había tenido de técnico en Castilla y León. Le dije que de volver a entrenar lo que me motivaría sería preparar la contrarreloj individual. Hasta el 1995 el Mundial se disputaba únicamente en contrarreloj por equipos, pero se incluía la modalidad individual y la verdad es que eso sí que me motivaba. Volví ese año al ciclismo y gané el Campeonato de España CRI individual. 

 

La verdad que la contrarreloj individual es impresionante. Es una auténtica lucha contra ti mismo, es un esfuerzo total que da una satisfacción tremenda. A mí es una modalidad que me apasiona y es donde he encontrado yo también mi lugar.

La contrarreloj es agónica, pero me encantaba. En el año 1996 hice el récord de la hora en Anoeta con la bici de un compañero de una talla 58: ya te mandaré una foto para que la veas. En total gane siete Campeonatos de España y el mejor resultado lo logré con el bronce en el Campeonato del Mundo de 2001 en Lisboa. 

 

¿De aquella primera época guardas algún recuerdo especial?

Recuerdos tengo muchos. Recuerdo en especial mi primera carrera en Laredo. En la subida de 3 km ataqué de abajo y llegué arriba únicamente con 7 corredoras. Recuerdo el sentimiento de grandeza que aquello me dio. Yo, aunque después con los rusos a base de trabajar tanto la fuerza y el entrenamiento individual musculé mucho, en mis inicios era escaladora y tenía mucha facilidad para subir, porque era muy ligera. 

 

¿Y algún recuerdo peor, Dori?

En el Mundial de Japón de 1990 un famoso director deportivo nacional español en la recepción del hotel dijo una frase que no se me olvidará en la vida: “¡Qué bien que habían llevado a las chicas a hacer turismo a Japón!”. Sentí una impotencia muy grande en ese momento…

Nos dieron a las corredoras a elegir si llevar fisioterapeuta o mecánico al campeonato y elegimos fisio. No teníamos mecánico. Y no te creas que los mecánicos del equipo masculino nos ayudaron. Había muchísimo machismo y yo vivía cabreada con el mundo y lo cierto es que perdía mucha energía. Yo luchaba pensando en las mujeres. Me hacía sentir muchísima impotencia todo aquello. Yo no reivindicaba para mí, reivindicaba para todas, porque aquello no me parecía justo.  Pero entre nosotras había compañerismo, éramos muy nobles, nos matábamos en la carretera, pero supimos ser compañeras. Destacaría nuestros valores deportivos en aquella época. 

 

Lo cierto es que a día de hoy desgraciadamente no ha llegado la igualdad al deporte pero en muchos aspectos las cosas han mejorado y eso es gracias a vosotras. Estabais muy solas y abristeis el camino. Os une la historia del ciclismo y eso quedará ahí para siempre. ¿Y tu periodo de pista?

El ruso que estuvo con nosotras preparando Barcelona 92 estaba en la selección de pista y se puso en contacto conmigo tras el récord de la hora de 96 para que hiciese pista. Yo le dije que el sistema de vida de concentraciones no lo quería llevar, que quería terminar la carrera y no quería estar todo el día de aquí para allá.

Me propuso correr la última Copa del Mundo de Grecia, clasificatoria para el Campeonato del Mundo. Había que hacer entre las tres primeras. Me concentré en Barcelona y quedé tercera en la prueba de Puntuación. Imagínate, con una bicicleta sin frenos ni nada y yo atacaba  y atacaba hasta que me marchaba. Cuando arrancabas y cogías vuelta ganabas la carrera.

En 97 fui al Campeonato del Mundo de Perth en pista y quedé segunda tras la mexicana. Entonces volví a tener una beca ADO. Eran muy buenas becas, de 5 o 6 millones de pesetas. Me salieron colegios concertados en Salamanca para trabajar como maestra, porque no había profesores de Educación Física, pero yo volví a apostar todo por el ciclismo. 

 

 

Y tras 10 años en el ciclismo, tras todas las idas y venidas, con 28 años llega tu gran triunfo. Me encantaría escuchar cómo te coronaste como Campeona del Mundo de pista en Burdeos.

 

Eso era otra época de mi vida. Después de todo lo que había sufrido y entrenado años atrás, tenía mucho fondo. Con la selección de pista había trabajado todo específico: la velocidad y la potencia. Yo siempre supe que el trabajo que habíamos realizado aquellos años atrás para Barcelona 92, aunque los resultados luego no fueron los esperados en aquel entonces, lo tenía dentro.

Pasé todo el verano entrenando en Valencia, pero los fantasmas del pasado llegaron a mí en la última semana del descanso. No quería que pasara como en el 92: quería llegar descansada y bien de fuerzas.

La noche anterior vino a hablar conmigo José Manuel Moreno, que ya había sido campeón del mundo en Stuttgart y campeón olímpico en Barcelona. Vino a verme a la habitación la noche anterior a la carrera y me dijo: “Te veo mal, Dori, pero mañana vas a ganar”. Ahora me lo recuerda muchas veces.

Desde la salida hice un buen calentamiento que para mí, como buena fondista, era importante. Era más madura y la cabeza fue fundamental porque físicamente me sentía cansada. Arranqué y la mexicana me cogió, pero pensé que no me podía pasar como el año anterior que hice plata detrás de ella, así que volví a arrancar y gané la carrera. Tenía claro que tenía que morir. Desde que tenía 19 años sabía que tenía algo y lo saqué allí. Lloré como una Magdalena al llegar.

 

Dori Ruano, campeona del Mundo ¿Qué hiciste después de aquello?

Seguí compitiendo también en carretera gracias a la beca. Me gustaba mucho la carretera y cometí un error: quise hacerlo todo, compaginar pista y carretera. Corrí varios Tours con España, uno con Joane, aunque las vueltas se me daban mal. ¡Al tercer día me quería morir! Me venían bien como preparación, porque cogía mucho fondo, pero eran muy duras. Los desplazamientos eran muy largos, comíamos mal. Era todo muy triste en aquellos tiempos. 

Me metí en un pozo. En el 99 hice todo el calendario de pista y carretera, y a la Olimpiada de Sydney 2000 pensé que no llegaba. Hice séptima, diploma olímpico. Estratégicamente no corrí bien porque debí haber atacado antes; de haberlo hecho hubiera sido campeona olímpica. 

En 2001 me dediqué a la carretera y, aunque hice cuarta en el Campeonato del Mundo pista, después de ser segunda en el 97 y primera en el 98 parecía que el cuarto puesto era poco.

Ese mismo año en el Campeonato del Mundo de Lisboa fui bronce en la contrarreloj individual.

En 2002 me dediqué a la carretera, pero se me juntaron muchas cosas. A mi hermana le detectaron un cáncer y a mi padre también. Fueron tres años de muchísimo sufrimiento y fallecieron con un año de diferencia, ella con 49 años. Quería entrenar pero también quería estar con la familia. Estaba fatigada de luchar contra los “arcaicos” de la Federación y en 2003 ya quería dejarlo. En 2004 aguanté para la Olimpiadas de Atenas. Fui seca, con 49 kg: estaba sin fuerzas. Todo el día de hospitales, comía mal. Fue una época muy dura para mí, la peor etapa de mi vida. Ese sufrimiento es mucho más que el de la bici. En 2005 en el Mundial de Madrid me retiré.

 

¿Sientes que tu familia te apoyó?

Mis hermanas vinieron siempre a los campeonatos y aprovechaban para hacer turismo. Éramos siete hermanos, cuatro chicas y tres chicos. Mi madre siempre me apoyó, me tapaba todo ¡Las madres siempre nos encubren todo! Mi primera bici la compramos entre mi madre y yo a escondidas. Con el dinero que tenía ahorrado para una moto para moverme desde el pueblo, fui con ella a comprar la bicicleta.

 

¿Y a partir de tu retirada profesional qué hiciste?

En 2005 retomé los estudios. Me había quedado con ganas de estudiar INEF y en el 92 no me pusieron facilidades para compaginarlo con el ciclismo porque los estudios eran presenciales y yo pasaba mucho tiempo fuera de casa. Así que, como ya tenía los tres años de Magisterio, terminé INEF (Licenciatura en Educación Física).

 

¿Y qué tal tu experiencia desde el otro lado como directora deportiva del equipo fememino Lointek?

Pasaron varios años desde que yo había dejado de competir hasta que volví como directora al ciclismo y la verdad es que me costó adaptarme a las nuevas  generaciones. Además tenía ya mi vida montada en Salamanca, por lo que mi paso fue breve. Me hubiera gustado que la oportunidad habría llegado cuando me retiré, porque me hubiera gustado trasmitir mi experiencia a las chicas que llegaran detrás de mí: formar ciclistas. Cuando dejé de competir era muy rebelde y no me callaba nada. No interesaba una mujer así. Yo siempre he pensado que podría llevar una selección nacional. Cuando me llegó la oportunidad quizás era demasiado grande. Pero lo di todo. 

Me entristeció ver que muchas cosas no habían cambiado, que la diferencia era muy grande, en los premios por ejemplo. En definitiva no me gustó ver que todo seguía igual. Yo intenté transmitir a las ciclistas que hay que seguir luchando por lograr una igualdad porque el esfuerzo es el mismo para las mujeres.

 

Las mujeres como tú dejan huella. Has dejado tras de ti un gran legado. Luchar por la igualdad es una lucha difícil donde rara vez se ven los frutos: ¡debes estar agotada!

Me siguen llamando grupos de mujeres y participo en muchas cosas a favor de la igualdad, pero es cierto que estoy cansada. Llevo haciéndolo desde el principio y he muerto muchas veces en el intento.

 

 

¿Y ahora qué haces, a qué te dedicas?

Monté un centro en Salamanca de entrenamiento personal y además de dar clases dirigidas, llevo entrenamientos personales.

 

En lo personal, Dori…

En 2006 conocí en Salamanca a quien hoy es mi pareja,  Fran. Él es preparador físico de fútbol profesional y somos como el yin y el yang: yo soy la resistencia y él la fuerza. 

 

¿Qué cualidades debería tener, en tu opinión, una chica ciclista? En definitiva, con todo lo que has vivido, ¿qué le dirías a una chica que quiere ser ciclista?

Que sea muy tenaz y perseverante porque, si está ahí, se da por hecho que talento tiene. Creo que hay que tener una capacidad de sacrificio y sufrimiento fuera de lo normal.  Le diría que no hay que rendirse, que hay que caerte y levantarse. Creo que hay que ser muy constante porque eso es lo que te hace mantenerte: es lo que marca la diferencia.

 

¿Qué te ha enseñado el ciclismo, Dori?

A trabajar en equipo. A respetar al rival. A aguantar mucho y a sufrir más.

 

Por último, Dori. Echando la vista atrás, ¿crees que has sido reconocida como deportista?, ¿que todo el esfuerzo y el sacrificio han valido la pena?

Sí. Sin duda. Creo que me siento reconocida por los compañeros y compañeras ciclistas y también por el público. 

Llevo doce años en la Vuelta a España y allí me veo reconocida y disfruto mucho con lo que hago. Soy conductora de coches de invitados: ¡fui la primera conductora en la Vuelta! En 2009 me llamó Javier Guillén y hasta ahora.

La verdad es que todo lo que luché, lo que reivindiqué, me hizo sufrir mucho; y ahora en cambio todo me ha venido de vuelta y me siento muy respetada y valorada.

 

Me da mucha alegría escuchar eso, Dori. Creo que mereces sentirte así después de todo. Y la bici, ¿andas en bici?

Pues sigo montando en bici. Me gusta la gravel, aunque también corro a pie. Enganché a la bicicleta a Fran y montamos en la gravel, porque Salamanca es el paraíso terrenal para la gravel.

 

 

Ha sido un placer de charla, Dori. Sinceramente, me ha encantado. Creo que hacen falta más mujeres como tú, ya no solo en el ciclismo sino en la vida: luchadora incansable, desde una pasión sin límites. El ciclismo te ha dado lo que es tuyo, para siempre.

 

“Una verdadera luchadora no es la que siempre gana, sino la que, a pesar de sus derrotas, nunca se rinde”

 

Por Ziortza Villa

Fotos: Iñaki Azanza/www.zikliamatore.com y Archivo Dori Ruano

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A veces me gusta empezar los textos por el final y hoy es uno de esos días. Salgo muy satisfecho de la entrevista con nuestro protagonista de hoy. He aprendido cosas de alguien que veo que está en constante aprendizaje. Muchos podrían pensar que si has sido ciclista profesional y de los buenos, porque Juanma Garate ha sido muy bueno, poco te queda por aprender. Pero en las dos horas que ha durado esta agradable entrevista, he visto que nuestro protagonista no da nada por hecho y además ha hecho hincapié en más de una ocasión en algo que yo, que también he sido en su día entrenador, siempre he considerado fundamental: un director deportivo, un entrenador, al final lo que hace es gestionar personas. Esto lo podemos llevar a cualquier ámbito de la vida, no solo el deportivo, pues sirve también para la empresa. Ha dado detalles y ha mostrado preocupaciones e inquietudes que me llevan a afirmarlo sin ningún género de dudas. La preparación del corredor, el estudio del recorrido de una carrera, son sin duda otro de sus quehaceres diarios, pero por muy bien que lo hagas, si no prestas especial atención a lo fundamental, tu trabajo siempre se quedará cojo, como la mesa a la que le falla una de las patas, por muy robusta que se vea.

 

Nuestra entrevista ha tocado su faceta de corredor y su faceta de director y cómo llegó a ella. En la primera hemos querido centrarnos en sus principales victorias y que nos cuente algo de ellas, sin hacer un repaso por su trayectoria que ha sido muy extensa y completa. En la segunda, iba con una idea en mente, pero la propia entrevista me ha llevado a otros enfoques que me han hecho girar a mí también centrándonos en esos aspectos en lugar de los que tenía preparados. Espero que os guste y descubráis como yo aspectos que no conocíamos de Juanma Garate, que parece de entrada alguien serio y reservado, pero que en la corta distancia se muestra muy bromista y bastante más extrovertido de lo que imaginaba.

 

 

Ciclista

Garate fue corredor profesional entre los años 2000 y 2014. Curiosamente siempre en equipos extranjeros, firmando su primer contrato con el Lampre italiano.

¿Cómo es eso? ¿No había sitio para los buenos corredores aficionados?

En aquel tiempo la verdad es que sí que lo había, pero el año que yo pasé a profesionales que fue a finales de 1999 de cara a la temporada 2000, el equipo profesional Seguros Vitalicio desapareció. Manolo Saiz, director del equipo ONCE llevó a su equipo a unos cuantos de estos corredores, y las puertas del equipo filial, Iberdrola, que es donde yo corría, se cerraron para muchos de nosotros. Jose Mari Eceiza, organizador de pruebas y por tanto alguien con muchos contactos, me echó un cable y habló de mí a directores extranjeros. Habiendo ganado dos veces Gorla, una de las carreras más importantes del campo aficionado y que termina en subida, y habiendo sido campeón de Euskadi de crono, el dato no pasó desapercibido para Pietro Algeri, director deportivo del Lampre, interesándose por mí.

Vamos que de golpe y porrazo acabas en las filas de una de las escuadras italianas más fuertes del momento.

Así es. Cuando Jose Mari me preguntó a qué equipo me gustaría ir, respondí sin dudarlo que al Lampre. Cuando se hizo realidad, mi alegría era inmensa: unos colores con los que me sentía identificado.

 

 

Y con Gilberto Simoni de líder. ¿Cómo es?

Un buen tío.

Juanma pertenece al selecto club de corredores con victorias en las tres grandes vueltas por etapas. ¿Son estas tus victorias más importantes?

Por repercusión e importancia sin duda, junto con la del Campeonato de España de ruta en 2005.

¿Por qué es tan importante el Nacional de 2005?

Acababa de fallecer un amigo y a la vez presidente de mi peña, Aitor Rodríguez. Quería dedicarle algo importante. Andaba bien y me metí en una fuga numerosa de unos 15 corredores. En un momento hice un movimiento y solo me siguió Mancebo de Banesto. Lo cual era bueno, porque los Banesto en los nacionales siempre eran mayoría y si llevaban alguien por delante podían darlo por bueno atrás. Me la jugué con Paco y conseguí ganar y dedicar este importante triunfo. Supuso mucho para mí

Se supone que siendo campeón nacional llegabas a tope al Tour de ese año.

Sí, pero no se me dio bien. Tuve muchos problemas físicos que derivaron en una segunda operación de rodilla.

¿Segunda operación?

Así es. En 2002 en una carrera, dos motos se tocaron y me golpeé con el espejo de una de ellas haciéndome un boquete en la rodilla. Tuve que operarme y la operación no salió bien: me dañó el tendón del cuádriceps. Perdí chispa que jamás volví a recuperar.

 Un momento, me estás diciendo que eso fue en 2002 y que jamás volviste a tener tu nivel inicial.

Sí, las rodillas se me bloqueaban y tenía muchos problemas. Solucioné el tema en parte con la segunda operación y con unas cuñas en las calas.

Pero solo en parte.

Así es (se encoge de hombros).

Creo, y esto es cosecha propia, que no conocimos el nivel al que Garate, 4º en todo un Giro de Italia en 2002 con 26 años y tan solo dos temporadas en el campo profesional hubiera podido llegar.

Vamos con tus victorias en las tres Grandes. La primera no se hizo esperar mucho, en 2001 ganas en la Vuelta en Vinarós.

Cierto. Fue una victoria en la que le debo mucho al entonces compañero de equipo Mariano Piccoli, todo un referente para mí recién llegado al profesionalismo por su amplia trayectoria.

Me insistió y me animó a coger y luchar por la fuga. Él estaba convencido de que aquel día la escapada tenía muchas posibilidades de llegar. Hay gente que lo ve, tiene experiencia, intuye cómo marcha la carrera, el líder, el equipo de este, y sabe que hay jornadas más propicias que otras para intentar fugas.

 

 

¿Qué recuerdas?

Yo iba a cola de salida, como si la cosa no fuera conmigo. Me echó una buena bronca para que fuera con él hacia adelante. Tal y como había previsto Mariano, se formó una fuga de nivel y que caminaba. El pelotón y el equipo del líder dejaron hacer, pues al día siguiente había montaña. En un momento dado Piccoli se me acerca y me dice que no tenía piernas “gamba di legno” y que tenía que rematar yo, porque él no se veía. Me puse nervioso, me pasó el testigo y la responsabilidad. Estuve muy atento y conseguí marcharme con Juan Carlos Domínguez. Confié en mi sprint (yo en aquel tiempo era muy rápido) y, pese a que la rueda me patinó, pude levantar los brazos por primera vez en mi carrera.

La del Giro de Italia tardó en llegar, 2006.

La del Giro fue la más buscada, la carrera de tres semanas donde mejores resultados he tenido y donde hasta aquel día, salvo el primer lugar, había tocado todos los demás puestos. Por ejemplo recuerdo una etapa que terminaba en Ortisei en 2005 donde me enfadé muchísimo conmigo mismo por no haberla ganado. Íbamos cuatros escapados y todos eran de mucho nivel, pero yo llevaba unas piernas tremendas: Iván Parra, José Rujano, que eran del mismo equipo, Caucchioli y yo. Hablé con este último y le dije que no nos pisáramos la manguera entre nosotros, que les vigiláramos y dejáramos saltar a uno y lo mantuviéramos a distancia, para que de ese modo pudiéramos tenerlo controlado y se desgastara. Saltó Parra y le dejamos marchar. Cuando llegó el momento de tenerlo a raya Caucchioli no tiró, y para cuando reaccioné ya era tarde. Me dio una rabia inmensa, porque tenía muy buenas piernas aquel día.

¿Qué te dijo en meta?

Que no podía, que iba muy justo.

Podía habértelo dicho antes.

Ya te digo.

Por fin en 2006 cumples el viejo sueño.

Ya lo creo y costó. Costó lo suyo, porque el tema viene de atrás.

Cuéntanos.

Al Giro, ya sabéis, que le gusta meter toda la traca en la semana final y más concretamente en las etapas finales (asentimos). Restaban tres etapas de altísima montaña a cada cual más dura. En la primera me reboté mucho con Iván Basso.

¿Con Basso?

Sí, iba de líder y no me dejaba marchar sin ser peligroso para la general. Cada vez que arrancaba saltaba un compañero suyo y me neutralizaba. Recuerdo que al coronar un puerto ya no pude aguantarme más y me dirigí a él y de no muy buenas formas le dije que a ver qué pasaba. No me respondió, me hizo un gesto como diciéndome que empezaba la bajada y que no quería ni abrir la boca para no enfriarse.

 

 

Vaya con la Maglia Rosa.

Me encendió aún más. Recuerdo que me fui al hotel calentito. Al día siguiente teníamos otro maratón en las Dolomitas que acababa en el puerto de San Pellegrino. Esa noche mi mujer me había enviado un fax diciéndome que esperábamos un hijo. Yo estaba loco por ganar. En la reunión del equipo, el director nos dice que había que guardar fuerzas de cara al día siguiente que subíamos Gavia y Mortirolo. Yo le respondí que no lo veía. Esa etapa siempre era para los de la general, y que de hacer algo tenía que ser hoy.

¿Qué te respondió?

Me dijo que él no lo veía así, pero me dio carta libre para hacer lo que quisiera. Menos mal que por ahí andaba Bettini, con mucho peso dentro del equipo, que me dijo que él lo veía igual y que se iba conmigo. En la reunión previa a la etapa dijo que él se fugaba conmigo.

¿Y cómo fue la etapa?

Espera, espera. En la línea de salida se me acerca la hermana de Basso y me dice que su hermano estaba esperando familia, que se había enterado ayer y que hoy quería dedicarle el triunfo a su futuro hijo.

¿Y qué pintaba la hermana de Basso allí?

Era una modelo despampanante y siempre andaba por ahí en las salidas y llegadas. Además, con su hermano, que estaba arrasando y vestido de rosa, pues se permitía esas y otras licencias.

Entiendo.

Recuerdo que le respondí con un poco de mala leche por lo del día anterior, que todavía lo tenía en la memoria: «Dile a tu hermano que, si quiere dedicar un triunfo a su futuro hijo, tendrá que ser mañana, porque hoy voy a ganar yo».

Dicho y hecho.

¡Buff!, costó lo suyo. Tal y como habíamos previsto, salimos parados y en el sprint puntuable se hizo una fuga numerosa. Bettini se fue conmigo. Había mucho nivel en la escapada. Consolidarla fue sencillo, pero luego había que rematar con mucho gallo en ella. En los puertos esprintaba Baliani para la montaña y yo le seguía de cerca, pero sin gastar fuerzas. Cogía puntos. Llegamos a la subida final a San Pellegrino un grupo aún numeroso. Conocía la ascensión: la había ido a ver antes de la carrera y sabía que tenía dos partes. Una inicial más llevadera y otra mucho más dura al final. Por si fuera poco, la etapa venía muy cargada con puertos como el Pordoi y la Marmolada entre otros. En la primera parte del puerto final se fue, tal y como pensaba, gente por delante. Pero yo me había puesto como referencia a Di Luca. Sabía que tarde o temprano se movería y yo esperaba a que llegara ese momento.

Sangre fría por lo que veo.

Hay que tenerla y podía haber salido mal, pero en una fuga tan grande y con tanta gente buena, o eres muy superior al resto, o tienes que elegir bien el momento de gastar tus balas. No puedes estar saliendo todo el rato.

Y ese momento llegó.

Así es, en un momento dado y ya de lleno en la parte dura del San Pellegrino, se movió Di Luca.

Pero no saliste directo a por él.

Me hice el remolón, quise que pensara que iba justo. Arrancó por dos veces y en la última salí tras él, pero me quedé a 10 m. Esperé hasta que se sentara para alcanzarle y luego le arranqué yo. Había eliminado uno de los rivales más duros, pero aún había gente por delante: Parra que estaba a dos aguas, Vila, Valjavec y también Voigt, que había estado todo el día a rueda porque era del equipo del líder Basso. Alcancé por fin a Valjavec antes de la zona más dura del puerto y cuando llegamos a ella lo solté y me fui solo.

Y te las prometías muy felices.

Y tanto, porque había eliminado a los que consideraba mis rivales mas duros de la escapada. No contaba con Voigt, quien, cuando giré la vista atrás, observé que me estaba alcanzando. Mantuve la calma, le esperé y aproveché para coger aire. Cuando me cogió rueda, le apreté con todas mis fuerzas, una, dos, tres veces. Y cuando ya lo iba a soltar me gritó y me dijo: «Stop, you win»  («Para, ganas tú»).

Extraño, ¿no?

Voigt era un buen corredor alemán y con una mentalidad muy germana. Para él suponía una humillación haber ido todo el día a rueda y verse descolgado en la subida final. Prefirió dar por entregada la etapa en ese momento a verse descolgado. Me senté y le pregunté qué es lo que decía. Me respondió que tenía que llegar conmigo, pero que la victoria era mía.

Y cumplió.

Sí, lo hizo. Pero su gesto empañó un poco mi triunfo, haciendo ver como que me dejaba ganar. Claro que lo hizo, pero por lo que te he comentado antes. La victoria de esa etapa no se jugó en los metros finales: se jugó a 7 km para línea de meta.

Ya tenías tu etapa.

Pues sí. En la salida del día siguiente recuerdo que se me acercó la hermana de Basso para darme la enhorabuena y le dije que ya podía ganar su hermano si quería ese día (risas). Estaba eufórico.

Y lo hizo, si bien tú estabas a por la montaña.

Sí que lo hizo y, como bien dices, la montaña, que no perseguía en un comienzo, se me había puesto a tiro. Pero tenía que hacer una etapa muy buena y puntuar mucho en los puertos ese día y que al menos en los primeros puertos Basso no sumara muchos puntos. Hice mis cálculos y tenía que pasar el Mortirolo entre los primeros para ganarla.

Y lo conseguiste.

¡Buff!, sí, pero costó horrores. Tuve el honor de pasar primero por el Gavia y llevarme además la cima Coppi de aquella edición. Y supe también sufrir en el Mortirolo para conquistarla. Mi Giro acabó en la cima de ese puerto. Recuerdo que lo coroné con Savoldelli que se estaba jugando puestos en la general final y me dijo que me lanzara con él para conseguirlo. Había coronado creo que el 6º o 7º y ese era mi puesto en la general final: no tenía nada que ganar porque por delante habían coronado los primeros de la general. Así que le respondí que mi carrera había terminado y que siguiera tranquilo.

 

 

Vamos que no le seguiste.

¿A Savoldelli en el descenso del Mortirolo… para no ganar nada? Ni loco (risas).

Y en 2009 llega la victoria del Tour y no en cualquier sitio: nada más y nada menos que en una de sus cimas míticas, la del Mont Ventoux.

Y tiene historia la cosa.

Pues cuéntanosla.

Por aquel entonces estaba en el Rabobank holandés. Recuerdo que en aquel Tour no nos salía nada. Se torció todo desde la crono por equipos donde nos fuimos al suelo. No cogíamos fugas, no entrábamos en carrera, todo estaba siendo un desastre para el equipo. Al terminar la etapa que acababa en Le Grand Bornand recuerdo que nos fuimos al hotel pensando que el Tour se había terminado para nosotros.

¿Por qué, si aún restaban varias etapas?

Ese día que podía haber sido una jornada para la fuga, pero finalmente no la hubo y la etapa se la jugaron los de la general: llegaron Contador y los hermanos Schleck a meta. Camino al hotel uno hacía cálculos. Restaban 4 etapas, de ellas la del día siguiente era la crono y tal y como estábamos ninguno teníamos opciones. La del viernes y el domingo eran etapas al sprint, pero en aquel año Cavendish era un sprinter intratable, inalcanzable para el resto.

Sí, creo que ganó 6 etapas en aquel Tour.

Y el sábado era una etapa muy corta y con llegada al Mont Ventoux. Difícil para una escapada porque los de la general se estaban jugando aún el tercer puesto del cajón. Los dos primeros parecían claros.

Y de esa guisa os vais al hotel.

Y tanto. Denis Menchov había sido nuestro hombre fuerte pensando en la general. Se había cuidado muchísimo los 4 meses anteriores al Tour: preparación, alimentación, … y no le había salida nada. Recuerdo que estábamos en un hotel que era un Chateau y en la cena Denis pidió un vino. Todos nos miramos asombrados. Trajeron la botella, bebimos, y Freire con su guasa particular le dijo: «Denis, este vino está malo. Pide otra botella para comprobarlo».

¡Vaya!, no sabía que Oscar fuese un experto en vinos.

No tiene ni idea o al menos en aquel tiempo no tenia ni idea. Trajeron otra botella, y después otra y otra. Nos fuimos a la cama… tostados. Imagínate. No has tocado el alcohol en meses, ni una cerveza. Estás fino, sin reservas acabando un Tour, y de pronto le metes al cuerpo en vena todo aquello. ¡Menudo clavo a la mañana siguiente!

Salvaste los muebles en la crono: hiciste el puesto 42º a 2’52 de Contador.

¿Si? Mejor entonces de lo que recordaba. Recuerdo subirme al rodillo para calentar, la cabeza dando vueltas y yo pensando en cómo voy afrontar una crono en el Tour.

Al día siguiente no cogéis la fuga.

Eso es. Se hace una fuga de 20 tíos y no metemos a nadie. Recuerdo al director que nos dijo: «Vais a tirar hasta que tumbéis la escapada». Lo logramos, si bien a falta de poco para la meta había un puerto final y recuerdo a Iñigo Cuesta que se me acerca y me da ánimos para no descolgarme y yo iba muerto. Al menos Freire hizo 5º en el sprint y levantó un poco el ánimo. De la bronca en el hotel, eso sí, no nos libramos.

La etapa la ganó Cavendish.

Seguro (lo dice sin mirarlo), ya te digo que aquel año estaba intratable.

Y llegamos al sábado: final en el Mont Ventoux.

Flecha se vino arriba y empezó a alborotar el gallinero con arengas en el autobús: «¡Venga, hay que echarle huevos! ¡Hoy la liamos!». Me estaba dando dolor de cabeza, así que le dije que se callara y que estuviera tranquilo, que iba a ganar la etapa.

Y te metiste en la fuga.

Pues sí, más que nada para no tener que aguantar a Flecha dentro del pelotón. Se hizo la escapada y en realidad nunca llegamos a tener una ventaja excesiva. La etapa era corta, nerviosa, y la fuga numerosa. Llegamos a pie de puerto y arranqué sin pensarlo para seleccionar la escapada y ver quiénes eran los más fuertes: tampoco podíamos especular demasiado porque el pelotón estaba cerca. Pegué tres arrancadas hasta quedarnos 4 y una última antes de llegar al Chalet Reynard, donde ya solo me aguantó Tony Martin.

¿Hablaste con él?

Ni palabra. Me acojonó porque en la zona suave, pasado el Chalet Reynard, metió plato y pensé que me iba a arrancar y soltar.

Atacas al final, parece que vas a ganar, pero te vuelve a coger. ¿Cómo fue eso?

Al final el puerto endurece de nuevo. Arranqué y me fui solo. Si en un final así ves que saltas y no te siguen ni hacen amago de salir, es que tu rival va justo. Pero el puerto hace una curva y me dio respeto el haber salido demasiado pronto. Podía entrar aire de cara y preferí esperar a que me alcanzara guardando fuerzas. A 300 m de meta, ya en una distancia más prudente, volví a arrancar y volví a irme solo y pude ganar.

Ya tenías etapas en las tres Grandes, y en una cima muy especial. Pero noto, por cómo lo cuentas, que no es la victoria que más te llena de las tres.

Es la victoria más importante por repercusión, sin ningún género de dudas. Es el Tour y es el Mont Ventoux, pero ganar en el Giro y en Italia, mi cuna ciclista, o en un momento tan especial como fue del Nacional de 2005 por lo personal, son victorias que me llenan más.

 

 

Cambiamos de tercio. ¿Cómo llegas a director ciclista?, ¿estaba previsto?

Para nada, mi salida del ciclismo como corredor fue traumática, por la puerta de atrás. Problemas con el equipo que tuvieron que resolverse en los juzgados. Fíjate, yo que no he discutido con nadie en mi vida.

No das el perfil de alguien que genere problemas.

Por eso te lo digo. La estructura deportiva del Rabobank, que en aquel momento era Belkin, se desmoronó y llegó una persona al mando con unas formas, maneras y métodos muy particulares. Yo fui el primero, pero después muchos de los integrantes del equipo pasaron por lo mismo que yo.

¿Reconforta saber que no fuiste tú solo?

La verdad que no, pero me reafirmó en algo que ya sabía: no era yo el problema. Lo que sí me costó más asimilar fue el fin de mi carrera como corredor de esa manera.

¿No hubo ofertas?

Sí que las hubo, pero entiéndeme que a esas alturas de mi carrera ya no estaba para aventuras exóticas. Lo que sí hice, y más que nada por no estar parado, fue sacarme los títulos de dirección nacional e internacional, pero sin intención de encaminar por ahí mi vida profesional.

Y como sigue la historia.

Pues en 2015 me llaman desde Unipublic a través de Bingen Fernández, que fue quien propuso mi nombre para hacer de “Radio Vuelta” en la ronda española de ese año. Faltaban dos semanas y no lo tenía para nada claro si podía aportar algo. Guillén me animó y los amigos con los que me encontraba en aquel momento me aconsejaron también aceptar la propuesta.

 

 

Así que vuelves al ciclismo.

Sí, fue una especie de terapia rápida. Aprendí mucho en esas tres semanas. Sobre todo, aprendí a pensar en los términos en los que lo hace el organizador, no el director, no el ciclista, sino el que organiza la prueba.

¿Y a qué conclusiones llegaste?

¡Buff!, a muchas. Pero te das cuenta de cosas que como ciclista no ves. También ves que algunas decisiones que como corredor no entiendes, tienen una lógica detrás, o un propósito, o están motivadas por alguna restricción o condicionamiento que el organizador debe cumplir o respetar.

Vamos, un master de tres semanas.

Ya lo creo. ¿Os acordáis de la etapa de la sierra de Madrid donde se decidió la Vuelta?

Por supuesto, hablamos de ella no hace mucho en esta revista.

Pues desde la radio, y llevado por la emoción de lo que estaba pasando, la narré como si de un periodista deportivo se tratara. Martinelli, director de Astana, me dijo luego que al escucharme mandó inmediatamente parar a Zeits y Luisle que estaban por delante. ¿Puedes creerte que Dumoulin perdió esa Vuelta por un gel?

¿Por un gel?

Sí, había enlazado, no estaba ni a seis segundos y se echó la mano al maillot para tomar un gel. Se despistó y se confió. Fueron unos segundos, unos pocos nada más. Para cuando levantó la vista, Aru estaba lejos y con dos locomotoras tirando de él. Lo demás es historia.

Vaya, el detalle del gel lo desconocíamos: se agradece. Por seguir con tu relato, ¿cómo recalas en un equipo?

Pues de nuevo a través de Bingen. El hacer aquella Vuelta, aunque fuera en aquella función, me reenganchó al deporte del cual había salido muy tocado anímicamente. La clave, vista ahora con la perspectiva de los años, fue que no pasó demasiado tiempo entre mi retirada y mi vuelta de algún modo al mundillo. Cannondale se puso en contacto conmigo y me hicieron una oferta. El responsable técnico del equipo me entrevistó, se sorprendió gratamente al saber que ya era poseedor de la titulación necesaria. Lo demás fue todo muy rápido.

Ya lo creo que ha sido rápido, como el tiempo que hemos pasado esta tarde en casa de Juanma. Nos cuenta además anécdotas como los nacionales de Colombia de este mismo año, o lo grave que fue la caída de Rigoberto Urán en la Vuelta a España del año anterior y lo increíble que ha sido su regreso a la competición con el nivel mostrado en el Tour de este mismo año. No quiero quemar todas mis balas, porque queremos cuando nos sea posible tener una entrevista con el equipo y gente como Rigo, con la presencia de Juanma en algún número posterior. Urán da para una entrevista en profundidad, porque los detalles que nos comenta su amigo y director son impresionantes. Detalles humanos por encima de los deportivos que ponen en valor la magnitud del personaje del que estamos hablando. Esperamos desde la revista haberos mostrado más detalles de alguien a quien no conocía y que me ha parecido brillante en su faceta personal. Que no sea la última vez que estamos con Juanma para poder contaros algo sobre él o el equipo que tenga la suerte de contar con él como director. Continuará. Gracias, Juanma.

 

Por Ruben Berasategui

Fotos: Iñaki Azanza/Zikliamatore, Andoni Epelde, Javi Fuertes, EF Team

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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CicleON, la división de Merida Bikes SWE dedicada a la distribución de marcas del sector ciclista caracterizadas por su calidad y diferenciación, dará un gran salto cualitativo en 2021 con la incorporación de cuatro nuevas enseñas líderes en sus respectivos campos. Las nuevas marcas que se incorporan al catálogo de CicleON en España son Thule, NamedSport, Cateye y GT85. Los productos de las nuevas enseñas estarán disponibles para el canal tiendas a través de la plataforma online de CicleON y de su red comercial a partir del 2 de enero de 2021.

Con su incorporación al portfolio de CicleON, la distribuidora de Merida Bikes SWE se sitúa en la primera división del panorama de la distribución ciclista en España, un sector al que llegó en 2018 y al que ya está aportando el valor de los productos de marcas de reconocido prestigio y que distribuye en exclusiva, como Bryton (GPS), FFWD (ruedas) y Shapeheart (soportes magnéticos para smartphones). Además, CicleON trabaja también en España con otras enseñas que tienen presencia no solo en el canal ciclista.

Con su llegada, Thule, NamedSport, Cateye y GT85 no solo ampliarán de manera muy significativa la oferta de productos ciclistas de CicleON, sino que lo harán a partir de criterios de máxima calidad, imagen, prestaciones y servicio. Todo ello, unido al potencial y la calidad de servicio de Merida Bikes SWE, representa una gran oportunidad para que tanto las tiendas del canal offline como el comercio online mejoren su catálogo y su oferta de productos al consumidor final.

 

Recorrido por las nuevas marcas CicleON

THULE

Fabricante sueco de productos y soluciones para el transporte de bicicletas que cuenta con un amplio catálogo de portabicicletas, barras de techo, sillas portabebé, remolques para bicicletas, mochilas y fundas que proporcionan las soluciones necesarias para que los ciclistas disfruten del deporte y de la actividades al aire libre en la mejor compañía y en cualquier lugar.

 

 

NAMEDSPORT

Fundada en 2014, esta marca italiana de nutrición deportiva se ha posicionado rápidamente como el gran referente en el mercado por su amplio catálogo de productos, que cubre las necesidades de los ciclistas antes, durante y después de la práctica deportiva en todas las estaciones del año. NamedSport cuenta con productos orientados al rendimiento, la recuperación, la hidratación y la resistencia. Sus formulaciones se basan en el know-how de la industria farmacéutica natural, son desarrolladas por su departamento de I+D y ha generado diversas patentes.

 

 

CATEYE

Fabricante japonés especializado en accesorios de iluminación que se han convertido en un referente a nivel mundial por su diseño minimalista, su alta capacidad lumínica, la innovación tecnológica y todo un conjunto de prestaciones orientadas a proporcionar la máxima seguridad a los ciclistas mientras disfrutan de su actividad favorita en cualquier terreno.

 

 

GT85

La marca dispone de un producto lubricante de amplio uso que es toda una referencia para los usuarios de la bicicleta y que destaca por su cómodo uso, versatilidad, limpieza y amplias prestaciones.

 

 

El director general de Merida Bikes SWE, Javier López, ha destacado que “las sinergias que se van a generar con la incorporación de estas nuevas marcas a CicleON nos permitirá ofrecer a nuestros clientes un servicio mucho más integral y de calidad apoyado en la experiencia y el conocimiento que venimos desarrollando desde hace 15 años. Estamos muy satisfechos de que a una gran marca como Merida se una ahora nuestro trabajo con otras grandes marcas como son Thule, Cateye, NamedSport y GT85”.

El crecimiento de CicleON en cuanto a las marcas de su catálogo llega acompañado también de un importante refuerzo en el equipo commercial y de producto, lo que permitirá llevar las nuevas oportunidades que representa el proyecto a un mayor número de establecimientos.

La distribuidora pretende sostener esta línea de crecimiento y mantiene conversaciones con otras marcas, con la finalidad de seguir aumentando y mejorando su catálogo de productos y, con ello, su papel como un distribuidor de referencia dentro del sector ciclista nacional.

 

Contacto

Los establecimientos interesados en ponerse en contacto con CicleON pueden hacerlo a través de comercial@cicleon.com

www.cicleon.com

 

 

 

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El ciclismo internacional está ya con la vista puesta en la nueva temporada 2021. Tras dejar atrás un año muy complicado por culpa de la pandemia de la Covid19, los equipos profesionales preparan el año 2021 con más ilusión y ganas que nunca. Ese el caso del Bora-hansgrohe, el equipo World Tour capitaneado por Peter Sagan se adelanta a sus rivales de pelotón para presentar la equipación que lucirán en 2021.

Un año más, Sportful será el proveedor oficial de la ropa ciclista de competición. En una sinergia perfecta, Sportful recibe de los profesionales asesoramiento y una experiencia práctica impagable a la hora de presentar mejoras en sus prendas año tras año.

 

A nivel de diseño, la nueva equipación del Bora-hansgrohe presenta un nuevo fondo en un un tono gris muy sutil, a partir del cual se cruzan una vez más las “pinceladas de verde” en diferentes tonalidades, los colores corporativos de este equipo y de sus patrocinadores principales. La mitad superior del torso y los hombros mantienen ese tono gris muy claro, lo que refuerza la visibilidad de los ciclistas en ruta. El detalle en tejido de rejilla transparente del triple panel de los bolsillos traseros –tanto en el mono Bomber Suit como en el maillot corto– es otra de las novedades del nuevo diseño.

 

«Como equipo World Tour –ha explicado el Team Manager del Bora-hansgrohe, Ralph Denk– nuestra primera prioridad siempre se centra en el rendimiento. Sportful ha trabajado con nosotros a lo largo de los años para desarrollar material extremadamente rápido para el mejor rendimiento de nuestros ciclistas”. Como cada temporada, Sportful ha preparado todo un arsenal de prendas para los ciclistas del Bora-hansgrohe. Desde prendas de invierno y antilluvia adaptadas de la serie Fiandre, a los reconocidos monos y culote-maillot de competición en diferentes versiones. Además, como es habitual, se incluyen en la nueva colección un sinfín de accesorios y prendas con la nueva imagen del Bora-hansgrohe: manguitos, chaquetas de invierno, chalecos, culotes largos, maillot infantil, gorras, guantes, calcetines… Todas ellas disponibles a partir del próximo mes de enero 2021 en los puntos de venta ofíciales y en la web de Sportful.

Por su parte el CEO de Sportful, Dario Cremonese, ha comentado que “nuestro compromiso con con los ciclistas profesionales y también con nuestros clientes es ofrecer las mejores soluciones técnicas, combinadas con un estilo único y distinguible. El nuevo diseño de las prendas del Bora-hansgrohe representa el compromiso único entre diseño atractivo y orientación al máximo rendimiento”.

Toda la información sobre la nueva colección Sportful Bora-hansgrohe 2021 se puede consultar en la web oficial:

www.sportful.com

 

 

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Una de las grandes novedades de la nueva temporada en Sportful es su fuerte apuesta por la ropa personalizada de ciclismo.

La firma italiana ha invertido muchos recursos en los últimos meses para potenciar y mejorar su respuesta a las necesidades del cliente que quiere personalizar sus prendas ciclistas. Por eso, Sportful ha ampliado notablemente su oferta de ropa Custom, tanto para ciclismo como para otros deportes como esquí de fondo, triatlón y running, e incluso ropa casual.

 

 

MÁS PRENDAS PERSONALIZABLES

Un claro ejemplo del incremento en la oferta que la marca italiana pone a disposición de sus clientes es el gran número de maillots personalizables que tienen a su disposición: nada menos que 10 modelos diferentes de maillots de ciclismo se pueden personalizar en la nueva oferta Custom 2020 –once, si sumamos el Junior Jersey para niños de entre 10- 15 años–. ¡Y nos referimos únicamente a los maillots los de manga corta!

En el caso de los culotes, las posibilidades son aún más amplias; ya que hay a disposición de los clientes hasta ¡12 modelos diferenciados de culotes para ciclismo! Y, una vez más, este número solo se refiere a los culotes cortos de primavera y verano. Si sumamos la oferta de culotes largos (invierno), la oferta final alcanzaría las 18 referencias diferenciadas.

Y a todo esto hay que añadir una gran variedad de prendas, tomadas de diferentes colecciones como la serie Giara y Supergiara, específicas para el ciclismo gravel y gran novedad de la gama Custom 2020.

El apartado de accesorios aporta también un sinfín de posibilidades en el per-sonalizado: guantes, botines, gorras, calcetines, manguitos, perneras, ro-dilleras, bragas, sotocascos… e incluso las nuevas camisetas interiores Pro Baselayer se pueden personalizar.

En la web de Sportful se acaba de crear un apartado dedicado únicamente a la ropa Custom. Desde allí, los clientes de la firma podrán descargarse toda la información y precios relacionados con la nueva gama Custom 2020.

Desde la marca, se quiere dar a este apartado las herramientas necesarias para que el cliente consiga, con la mayor autonomía posible diseñar su propia ropa Sportful. Para ello se han incluido en el área de descarga unos documentos en pdf, con un croquis de todas las prendas y las zonas personalizables, además de un sencillo tutoría para lograr el diseño final. La dirección quiere convertir su departamento Custom prácticamente “en el taller del sastre”, un taller en el que los ciclistas pueden hacer su ropa ciclista a medida. Para ello, los aficionados contarán con el apoyo de los técnicos de la empresa quienes ofrecerán en todo momento una atención personalizada y el mejor asesoramiento posible.

 

La zona de descarga Sportful Custom 2020 está disponible en el siguiente enlace: www.sportful.com/es/custom

Para darle aún más empaque a estas novedades en la sección Custom de Sportful, los responsables de la firma han acudido al mejor y más conocidos de sus embajadores. Peter Sagan ha protagonizado, con la elegancia que le caracteriza, un vídeo promocional en el que se pone en la piel de un sastre que crea a medida la ropa ciclista de los clientes Sportful: – Vídeo: https://youtu.be/IfwCAuTbvto

 

 

Sportful aprovechará todas estas sinergias para poner a la venta algunas de las “creaciones” de personalizado más llamativas y espectaculares de los últimos años. Estas prendas –series Woodstock, Zagor, Glorius, entre otras– se podrán comprar de manera exclusiva en la web de la firma.

Toda la información sobre la gama Custom de Sportful en:

www.sportful.com/custom

www.sportful.com

 

 

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Hubiéramos querido presentar ya el calendario oficial y comentar todos los detalles, pero, creemos que hay que ser prudentes, y aunque seamos optimistas, teniendo en cuenta la incertidumbre que genera la situación que vivimos, preferimos esperar un poco para tener todo lo mejor atado posible.

Tranquilos, que tampoco vamos a demorar mucho la presentación de nuestros planes, nunca hemos perdido la ilusión y el ánimo, y a través de la web www.ziklo.es y de las redes sociales, iréis teniendo todos los detalles de nuestros planes 2021.

Estamos replanteando la logística de nuestros viajes. Lo más importante sois vosotros, las personas que vais a asistir y en base a ello estamos estableciendo todo nuestro plan logístico.

Disfrutar fue, es y será la palabra clave. Eso no va a cambiar, y para conseguirlo, necesitamos que todos los que vayáis a venir estéis confiados, convencidos, tranquilos y seguros.

Es muy fácil hacer un calendario pretencioso, sabéis que ideas, planes y proyectos nunca nos faltan, pero en todos los eventos que lanzaremos el objetivo es que el control dependa en la mayor medida posible de nosotros y así, ante cualquier eventualidad podamos responder sin depender de terceros. Esto nos va a obligar a recortar las plazas y a disponer de un mayor equipo, pero lo más importante es retomar el vuelo y dar un paso en firme hacia la normalidad. Queremos que las posibilidades de anulación se reduzcan y los desplazamientos se faciliten.

Los recorridos, puertos, compañeros y ambiente seguirán siendo los protagonistas, de eso podéis estar completamente seguros.

Para ZIKLO, la bici siempre es la base, el argumento principal, la razón, pero somos de los que, para disfrutar plenamente en un viaje, necesitamos algo más. El entorno, las montañas, los pueblos y sus rincones también juegan. No menos importante es la gente, esos compañeros de viaje que hacen que la experiencia se cargue de pequeñas anécdotas, charlas, intimidades…

Con los 5 sentidos, se disfruta mucho más y lo que no te puedan dar las piernas te lo dará todo lo que te rodea.

Este calendario quedará definido para mediados de diciembre. Lo que es seguro es que empezaremos del 24 al 28 febrero: Benidorm 4 etapas (confirmado y en la web).

Todos los inscritos en viajes de 2020 que no pudieron llevarse a cabo, tendrán prioridad a la hora de inscribirse a los eventos 2021.

En el caso de que por razones Covid haya que anular alguno de los viajes, los pagos realizados se devolverían.

Si alguno por cuestiones de fechas, días libres, vacaciones, destinos, quiere hacernos alguna consulta, puede escribirnos a info@ziklo.es.

El telón volverá abrirse en el 2021, que vuelva el espectáculo…

 

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Con los 5 sentidos.

 

 

Hace ya bastantes años-, tuve la suerte de vivir muy cerca de este maravilloso territorio Penedès, un entorno privilegiado para la práctica del cicloturismo, desde donde organizaba mis rutas por esta tierra amable y llena de alicientes, que me permitía ponerme en forma pedaleando por alguno de los ondulados, plácidos y tranquilos recorridos, que ofrece este magnífico enclave a media distancia entre Barcelona y Tarragona, en una situación geográfica envidiable.

 

Eran unos tiempos en los que mi pasión por la bici era muy diferente a la de ahora, no siendo plenamente consciente del encanto de esta tierra, sin admirarla como bien se merecía, contemplando cada uno de los rincones de esta comarca vitivinícola, con sus muchas propuestas culturales y gastronómicas.

 

Ya sabéis todos lo que esto significa. Durante esos años yo salía a entrenar y no a observar el paisaje. Craso error. Mi objetivo era prepararme para las grandes citas del calendario, pedaleando hasta llevar las fuerzas al límite sin apreciar el paisaje, ni los pueblos que atravesaba. No percibía nada y mi propósito era ir lo más rápido posible.

 

Cuando enfilaba las largas rectas en dirección a Sant Sadurní d’Anoia de esta delicada tierra que me acompañaba en mis pedaladas, rodeado de bellas explotaciones de viñas bien ordenadas en toda esta plana, era sin duda un privilegiado.

 

Si bien es cierto que al hacer estos recorridos vislumbraba su belleza, cuando entrelazaba carreteras que me conducían a grandes extensiones de viñedos, ofreciendo su paisaje verde y casi único y, durante el otoño, con todas las tonalidades de colores dorados, ocres y rojos, antes de dejar desnudas sus ramas en invierno para de nuevo iniciar el ciclo. También tenía su encanto ver cómo descansaban las viejas cepas, retorciéndose al capricho del viento que las mecía.

 

Aunque mi finalidad no era pedalear a la búsqueda del atractivo de la ruta, de igual manera tampoco era consciente de que lo hacía por caminos asfaltados que más tarde, en pocos años, echaría de menos. Ya lo dicen, uno no valora lo que tiene hasta que lo pierde.

 

Eso me ocurrió a mí, cuando de nuevo regresé a la ciudad. Fue entonces cuando reparé en mi  antigua situación privilegiada, y sentí rabia de no poder tener al alcance de mi bicicleta aquellas sinuosas carreteras, siempre con la visión de la montaña de Montserrat como telón de fondo.

 

Por eso, siempre que puedo, intento evadirme en el Penedès para revivir de nuevo viejas sensaciones y divertirme, de una manera distinta, con mis escapadas en bici por estos caminos asfaltados que se retuercen en sus curvas, envueltos por esa vegetación que tiñe el paisaje de un verde intenso.

 

Hace poco tiempo, gracias a la propuesta de los amigos de Penedes 360º, tuvimos la fortuna de  realizar una ruta circular en bici, con salida y llegada en Vilafranca, pero con un enfoque contrapuesto. El planteamiento era pedalear a lomos de nuestras bicis en una agradable excursión de 162 km, para salvar nada menos que dos mil metros de desnivel. Estos datos, contrariamente a lo que pudiese parecer, no nos asustaban en absoluto, ya que la íbamos a recorrer en 4 deliciosas etapas, practicando una nueva modalidad de cicloturismo slow (tranquilo).

 

Aquí, en estas páginas, dimos buena cuenta de aquellos cuatro recorridos, que nos permitieron descubrir masías, castillos, ermitas, pueblos, monasterios y construcciones de piedra seca. Entonces sí que nos detuvimos y recreamos con las vistas, haciendo bueno el dicho de que el cicloturismo es cultura y gastronomía, visitando también sus afamados cellers y degustando sus vinos y rica gastronomía en alguna de las muchas bodegas situadas durante el trayecto.

 

La idea de Penedès 360º consistía en mostrarnos las múltiples posibilidades que nos brinda este territorio, desde las visitas recomendadas hasta variadas rutas en bici, pedaleando por travesías aptas para ciclistas de todos los niveles. Un proyecto que sigue completamente vigente para el cicloturista que quiera acercarse hasta aquí para dar reconfortantes paseos en bici, pero también para ir a algunas de las numerosas bodegas donde puede aprender el proceso de elaboración de los vinos y cavas. No todo van a ser sudores y esfuerzos, aunque muchos de vosotros prefiráis hacerlo en un solo día, porque sois auténticos devoradores de kilómetros, pero podéis dividirlo en dos jornadas, haciendo noche en algunos de los alojamientos que nos proponen estos bonitos pueblos, que cruzaremos durante nuestro itinerario.

 

Este último será nuestro plan de hoy, y por eso estamos de vuelta al Penedès.

 

El objetivo es disfrutar de un par de días de ciclismo auténtico con nuestros amigos en esta delicada tierra, efectuando una primera salida exigente en cuanto a ritmo y kilometraje: 100 km de recorrido para darnos un poco de caña entre nosotros, jugar a ciclistas por estas carreteras o prepararnos emboscadas dando rienda suelta a nuestro espíritu competitivo, tal y como hacía yo unos años atrás, bastantes. Tampoco se trata de devorar los kilómetros sin más, sino más bien de saborearlos, poniendo una marcha más a nuestras salidas más contemplativas. Esta la aplazaremos para la jornada del día siguiente, la segunda etapa, en la que durante el recorrido buscaremos la tranquilidad de nuestras pedaladas, tras el esfuerzo del día anterior. Será además una etapa más corta de unos 60 km, donde nos recrearemos con el paisaje y el patrimonio cultural del territorio Penedès.

 

Nuestro punto de salida y final fue el coqueto hotel Mas Palou, una antigua masía restaurada con todas las comodidades, ideal para nuestra escapada con los amigos y la familia, situado en el pintoresco pueblo del Pla del Penedès, en la plana y en el centro de la comarca, rodeado de campos de cultivos, huertos y viñas custodiadas por señoriales oliveras, que se nos mostrarán en todo su esplendor. Un lugar perfecto para deleitarse con la magia del Penedès.

De todas maneras, una de las grandes ventajas de esta ruta es que, al ser circular, la salida y final, y el sentido de la marcha, son a nuestra elección y la oferta turística de la zona es muy amplia. Por tanto podéis estar tranquilos porque encontrareis algo a vuestra medida.

 

Del Pla del Penedès a Sant Jaume dels Domenys

 

Nos ponemos en marcha para vivir una intensa jornada de ciclismo, siguiendo la ruta de esta  etapa inicial, que nos llevará hasta Sant Sadurní d’Anoia, la capital del cava. Un paisaje espectacular separado de Vilafranca por los turons de Sant Pau. Una carretera que afrontaremos a plato y donde iremos jugando más con el cambio, plantándonos a las puertas de las bodegas de esta población, con marcas reconocidas en todo el mundo. Un simple paseo por las calles de San Sadurni d’Anoia viendo sus bodegas y todos los detalles relacionados con el cava que decoran la ciudad, tiene mucho atractivo.

 

Seguiremos a muy buen ritmo, enfilando ya manillares en dirección a Vilafranca del Penedès, atravesando la Estació Lavern-Subirats.

 

Durante el camino nos adentraremos en este extenso municipio de Subirats, situado al sur de Sant Sadurní, dominado por su castillo, que da nombre a la localidad y el cual se eleva hasta los 304 m de altitud en la sierra del Ordal. Esta fortaleza fue a mediados del s. X una importante plaza fronteriza convirtiéndose ahora en un magnífico lugar con panorámicas y la montaña de Montserrat al fondo.

 

A partir de aquí ya iremos sumando nuestros buenos kilómetros al paso por Sant Sebastià dels Gorgs,  Avinyó Nou (dejando a nuestra derecha Sant Cugat de Sesgarrigues) y Les Gunyoles, para entrar en Vilafranca, bajarnos de la bici y, si nos apetece concedernos un respiro, nos podemos sentar a almorzar en alguna de las terrazas de las plazas de su centro histórico. Un buen sitio puede ser tanto su Rambla, como su plaza de la Vila o la de Jaume I, lugares que nos muestran emblemáticos edificios modernistas de finales del s. XIX y principios del XX, y desde donde reiniciaremos nuestra marcha después de esta parada técnica.

 

Nuestro siguiente destino será la localidad de La Granada, situada en plena llanura del Penedès, en un terreno poco accidentado al noreste de Vilafranca. Ante nosotros se mostrarán nuevos campos de viñas, cereales y árboles frutales, que serán referencia visual constante de la mayoría de kilómetros de la ruta propuesta.

 

Siguiendo el trazado marcado rumbo a Santa Margarida i Els Monjos, atravesaremos pintorescas localidades como Les Cabanyes y Pacs del Penedès. Una vez hayamos alcanzado Els Monjos, después de haber completado un tramo del itinerario con un intenso ritmo, continuaremos pedaleando para dirigirnos ahora a Castellet i La Gornal, un paraje extremadamente atractivo con su imponente castillo medieval. Desde aquí podremos presenciar el maravilloso paisaje, que nos ofrece la cola del embalse del Pantà de Foix. En Castellet prolongaremos nuestra hoja de ruta para llegar a Sant Jaume dels Domenys, a través de una bonita carretera local, adentrándonos en la comarca del Baix Penedès y en la provincia de Tarragona.

 

Durante la travesía transitaremos por preciosos pueblos como L’Arboç, que nos sorprenderá a lo lejos cuando atisbemos su torre de 52 m de altura, imitación exacta de la Giralda de Sevilla. Proseguiremos cruzando plácidas poblaciones como Banyeres y Llorenç del Penedès, por un terreno completamente ondulado rodeado ahora de pinedas de pino blanco, con la visión del castillo restaurado de Sant Llorenç.

 

Conquistaremos por fin nuestro primer objetivo en Sant Jaume dels Domenys, donde pernoctamos en el Hostal Castell de Gimenelles, no sin antes dar una vuelta por los alrededores de su iglesia y visitar su pila bautismal visigótica.

 

Y de Sant Jaume dels Domenys, de nuevo al Pla del Penedès

 

Amanece un nuevo día y, con fuerzas renovadas, después de almorzar en este pequeño hotel rural con encanto de principios del s. XVIII, rodeado de viñedos, nos preparamos para una jornada muy diferente a la del día anterior. Esta segunda etapa la recorreremos con quietud y serenidad, olvidándonos del reloj y la premura, deteniéndonos en cada recoveco de esta tierra en forma de paisaje, enoturismo, gastronomía y cultura.

 

Afrontaremos este recorrido con la intención de pedalear de manera suave, encajando nuestras calas en Sant Jaume para dirigirnos en dirección a Castellví de la Marca, donde contemplaremos su Castellot, a una altitud de 464 m convirtiéndose en una fácil excursión para disfrutar en familia, rodeado de bosques de pinos y viñedos. Podemos visitar la Cava Berdié, situada en un marco incomparable, sobre un mar de viñas, y degustar, cómo no, una copa de cava apreciando el paisaje, percibiendo los olores de las hierbas aromáticas del bosque, la influencia del mar y los rayos del sol que acarician sus racimos de uva. Con los cinco sentidos.

 

Reanudaremos nuestro dulce pedaleo dirección Vilobí, ubicada de nuevo en la parte septentrional de la plana del Alt Penedès, entre viñas, oliveras y encinas, por una carretera jalonada de cellers, ya dentro del término municipal de Pacs del Penedès. Si es nuestro capricho, podemos seguir descubriendo bodegas como la de la Familia Torres o la de Parés Balta, para paladear algunos de los vinos más emblemáticos de esta tierra.

 

Si continuásemos rectos por esta carretera local, en pocos kilómetros llegaríamos a Guardiola de Font-rubí, pero nosotros, buscando curvear y huyendo de las líneas rectas, e intentando alargar el trayecto para hacerlo infinito, daremos un rodeo y giraremos a nuestra izquierda dirección Sant Martí Sarroca, población situada ya a 340 m de altitud. Nos recibirá con su imponente castillo en el alto de un cerro, majestuoso y señorial, invitándonos, después de 1 km de fácil ascensión, a perdernos entre sus muros, torres y almenas. Este bello rincón es un lugar reconocido por los ciclistas amantes de las marchas vintage, ya que aquí finaliza la clásica de primavera del Penedès: la célebre Pedals de Clip.

 

Tras esta recomendada visita, descenderemos de manera relajada pedaleando hasta Torrelles, pueblo situado en la cabecera del río Foix y la riera de Pontons. Desde aquí, atravesando Guardiola de Font-rubí, regresaremos de nuevo al Pla de Penedès, nuestro lugar de partida en la jornada anterior, completando esta seductora propuesta de Penedès 360º.

 

Si hemos realizado esta excursión por la mañana, después de comer y saborear la gastronomía de este territorio, regada con un buen vino negro, joven o reserva, del Penedès, en el Celler Parató o en el de Jean Leon (situado en Torrelavit), revelaremos los secretos de la elaboración de estos vinos y experimentaremos la sensación de prensar uva con nuestros pies y, muy cerca de aquí, en el Mirador de La Cadira nos sorprenderá una silla gigante donde poder sentarnos y hacer un alto en el camino para deleitarnos con una panorámica espectacular de 360º de todo la comarca.

 

Hemos llegado hasta este punto pedaleando por la ruta propuesta en bici de carretera, pero el Penedès no se acaba aquí, por supuesto. Este recorrido es solo una muestra de los muchos alicientes que nos ofrece esta productiva tierra. En la web de la oficina de turismo del Penedés https://www.penedes360.cat/ca se puede encontrar una completa información. Lo que si os aconsejamos es planificar bien la ruta y visitas previamente para evitar sorpresas. Igualmente, a lo largo del recorrido hay muchas opciones para hacer tramos por “sterrato” que en la mayoría de los casos están en muy buen estado. Nosotros caímos en la tentación y nos dejamos seducir por unos cuantos, que nos permitieron rodar entre viñedos. Desde la oficina de turismo nos comentaron que uno de los proyectos que se va a poner en marcha es la señalización de las rutas.

 

Penedés, es una tierra para disfrutar del cicloturismo en su esencia y prácticamente durante todo el año. En cada estación, las viñas se “visten” diferentes, y nos muestran una nueva oportunidad para disfrutar del Penedés en toda su intensidad.

Por Jordi Escrihuela

Fotos: Andoni Epelde

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BKOOL acaba de lanzar una nueva actualización de su simulador de entrenamiento ciclista, BKOOL Cycling, que incluye varias mejoras y novedades importantes. En primer lugar, destaca un nuevo Buscador de rutas con una navegación más simple e intuitiva. Ahora, podremos disfrutar de nuevos filtros para afinar más nuestra búsqueda de rutas ciclistas o incluso, consultar de un vistazo el nivel de pendiente acumulada de los recorridos. Sin duda, resulta mucho más fácil encontrar un destino diferente donde entrenar cada día, y es que el catálogo de rutas reales en vídeo y 3D de BKOOL continúa creciendo diariamente gracias a los recorridos subidos por sus usuarios. Actualmente, es posible disfrutar de más de ocho millones de rutas diferentes en la aplicación.

La actualización incluye, además, un nuevo sistema de alertas que nos avisa en el momento en que nuestro rodillo inteligente o cualquiera de nuestros dispositivos de entrenamiento sufre algún tipo de desconexión. Así, es mucho más sencillo comprobar que todas las conexiones son correctas antes de comenzar a pedalear.

Pero las novedades principales se advierten especialmente al empezar a entrenar. BKOOL ha conseguido convertir la pantalla de su aplicación en una verdadera radio de equipo ciclista en lo que la información se refiere. Ahora, disfrutamos de muchos más datos mientras pedaleamos, para perfeccionar nuestra estrategia de carrera o simplemente, sacarle más partido a cada sesión.

Además del nombre de nuestros rivales o su relación vatio / kilo, podremos consultar qué niveles de pendiente nos esperan en los próximos metros para gestionar mejor los esfuerzos. La información se presenta de forma mucho más clara, pudiendo ver de un solo vistazo nuestra posición y la de nuestros rivales dentro del perfil de la ruta o el velódromo virtual.

Todo se muestra más limpiamente, consiguiendo ofrecernos una sensación de control total acerca de todo lo que está ocurriendo en nuestra sesión de entrenamiento.

 

 

Y ya que entrenamos como auténticos profesionales, ¿por qué no vestirnos como ellos?
El nuevo BKOOL Cycling también pone a nuestra disposición las equipaciones de los equipos UCI World Tour 2020. No sólo seremos capaces de rodar sobre las mismas etapas de las principales carreras del calendario ciclista profesional, sino que, además, podremos hacerlo defendiendo los colores de nuestra escuadra favorita.
Los nuevos maillots ya están disponibles dentro del vestidor virtual, cuyo sistema de inventariado también ha sido mejorado para facilitarnos el acceso a las nuevas equipaciones.

Un nuevo BKOOL Cycling que llega más completo que nunca, orientando todas sus mejoras a ofrecer una experiencia de entrenamiento optimizada, en la que los datos cobran un papel fundamental. Ya no habrá excusa para no mantener la forma durante el invierno.

A estas novedades hay que añadirle un nuevo Editor de Vídeo lanzado en los últimos días, para que los usuarios podamos subir nuestras propias rutas en vídeo a la plataforma de forma más sencilla.

Además, desde BKOOL han anunciado que su aplicación BKOOL Fitness también contará con una nueva versión en las próximas semanas, con nuevas clases y una nueva interfaz completamente mejorada.

¡Habrá que estar atentos!

Más información: www.bkool.com 

 

 

 

 

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Maider Mayoral (20/09/1983, Lasarte/Gipuzkoa), nos cuenta cómo ha llegado a ser parte del staff técnico de un equipo de ciclismo profesional como el Kern Pharma, cuál ha sido el camino que ha recorrido y cómo es su día a día de trabajo con el equipo.

¿Por qué Fisioterapia, Maider? Cuéntanos cómo fueron tus inicios profesionales en el ciclismo.

Estudié Fisioterapia en Salamanca porque siempre me gustó el masaje. Una vez terminada la carrera empecé a trabajar y me apunté en una oferta del Colegio de Fisioterapeutas del País Vasco donde pedían un voluntario para el Intento de récord de rodillo del ultrafondista Julián Sanz, en 2014. Junto con otro fisioterapeuta trabajamos con Julián y es la primera vez que vi cómo se va degradando el físico de un deportista en una prueba tan larga.

Empecé a trabajar en Bizkaia como autónoma y, tras unos años en los que continué la relación con Julián, en 2017 me llamó para decirme que había pasado mi contacto a un director deportivo. Me llamaron y comencé con Iñigo Urtasun en la Vuelta a Navarra con el equipo Aiarabike, de sub23, que empezaba su andadura ese año. Yo en realidad no sabía a lo que iba. Pensaba que iba unas horas a trabajar como fisioterapeuta y después tendría todo el día libre. En aquella vuelta conocí en qué consiste el trabajo de un auxiliar en un equipo ciclista donde se hace un poco de todo.

Cuéntanos cómo fue aquella experiencia, cómo viajabas, cómo era tu jornada, tu relación con los chavales y con el resto del equipo técnico, y qué fue lo que te gustó tanto de este mundo para que hayas seguido en él.

Compaginaba el trabajo de la consulta, que abrí en 2017, con los días con el equipo. Viajaba muy pronto por la mañana en tren desde Bilbao a Llodio y desde allí nos íbamos en el día a las carreras. Preparábamos los avituallamientos, estábamos en la salida, íbamos a dar botellines a los puntos de avituallamiento, esperábamos en meta a los ciclistas y en las vueltas también los masajes por la tarde en el hotel antes de cenar. El presupuesto de los equipos sub23 es muy ajustado, así que lo mismo dormía con los mecánicos, y en esas categorías el trabajo de los auxiliares no es remunerado. Me lo tomé como un aprendizaje. Sacaba más de 10 años a los chavales y eran como mis niños. Me enganchó todo aquello y al año siguiente hice toda la temporada con ellos.

¿Y en el ciclismo femenino cómo fueron tus comienzos?

Igor Gonzalez de Galdeano me llamó porque había un equipo que necesitaba una auxiliar para la Emakumeen Bira y en 2018 hice la Bira con el Ceratizit WNT Pro Cycling. Aquella fue mi primera experiencia con un equipo femenino y también mi primera vez con un trabajo remunerado en el ámbito del ciclismo.

 

 

La Bira 2018: la carrera de casa. Los mejores equipos World Tour en escena. Supongo que otra responsabilidad. ¿Cómo fue la experiencia?

Había otro auxiliar y aunque llevaba ya muchas carreras con Aiarabike le dije que quería empezar de cero, que quería que me enseñara su forma de trabajar. Aunque ahora ya me desenvuelvo mejor con el inglés tuve suerte porque el director deportivo hablaba castellano.

La dinámica de trabajo es muy similar. Los avituallamientos son diferentes en chicas y chicos -ellos comen más (se ríe)-, pero en general es todo bastante parecido.

En una vuelta, al terminar las etapas el momento del masaje es el mejor. Es donde puedo hacer lo que me gusta, es un momento tranquilo tanto para las ciclistas como para mí. A veces hablamos de ciclismo y otras de cosas de la vida. Es sin lugar a dudas el mejor momento del día para mí.

 

(Conocí a Maider en el intento de récord Roncesvalles-Santiago de Compostela que hice junto a Julián Sanz en 2018, en el que ella era miembro de su tripulación).

Ese mismo año te surge la oportunidad de ser miembro del equipo de Julián Sanz en el intento de récord del camino de Santiago que ambos afrontamos. Para mí fue una primera vez, un viaje a lo desconocido, pero para él fue la guinda a una larga trayectoria deportiva. ¿Cómo viviste la aventura?

Hay que adaptarse rápidamente a todo lo que ocurre en una prueba tan larga. Yo conducía en el segundo coche junto al fotógrafo. Hay que hacer un poco de todo. Tuve que llevar a arreglar una rueda al paso por Pamplona a una tienda, parar en una gasolinera a comprar crema y como fisioterapeuta también tuve que trabajar en una pequeña parada que tuvimos que hacer por la noche en unas molestias del hombro que le surgieron. Fue muy emocionante hacer todo el recorrido desde Roncesvalles a Santiago de Compostela en un solo día

 

En 2018 y 2019 compaginabas el trabajo de tu consulta con los dos calendarios, el del equipo Aiarabike sub23 y el del equipo femenino Ceratizit WNT Pro Cycling femenino.

Eso es. En 2018 hice además de la Bira, la Challenge by la Vuelta y un par de clásicas en Italia. La temporada 2019 lo compaginé todo. Hice el calendario con los chavales de Aiarabike y un total de 55 días de carrera con las chicas incluido el Giro Rosa en la que también fue la primera participación para el equipo y una experiencia muy bonita. Es una gran carrera y había muchísimo ambiente: todo estaba decorado de rosa en los pueblos y había mucho público. Ese año empezó Ane Santesteban en el equipo y congeniamos muy bien. El masaje por ejemplo siempre se lo daba conmigo. Corrimos otra vez el Giro Rosa y guardo buen recuerdo también de la Madrid Challenge by la Vuelta, porque es una carrera que patrocina nuestro patrocinador Ceratizit y nos hicieron sentir como en casa.

 

Final de temporada 2019. Recibes una llamada de un equipo profesional masculino que se acaba de formar. Un gran proyecto creado con mucho cariño en el que cuentan contigo.

Me llama Juanjo Oroz, director deportivo del Kern Pharma, y me dice que me ha visto trabajar y me propone empezar con ellos. Las condiciones son buenas y me ilusiona mucho. Me costó dejar los otros equipos, pero todo no era compatible. Lo entendieron e incluso me animaron.

 

Arranca el 2020 en el Kern Pharma. Un año difícil para el deporte. ¿Cómo ha sido la temporada, qué carreras has corrido, cómo es una gran vuelta en un equipo con más medios…? En definitiva, de lo que has podido hacer, cuéntanos tu experiencia.

El calendario de los chicos empezó en febrero así que pudimos hacer varias carreras antes del estado de alarma. La experiencia ha sido muy buena tanto en el trabajo en sí como con los ciclistas y el resto del equipo técnico.

Una vez ha empezado la competición empezamos en la Vuelta a Burgos y este pasado fin de semana hemos estado en los nacionales en Jaén. Bajamos los auxiliares en los coches con los ciclistas.

En cuanto al trabajo, lo que hago es lo mismo, pero sí que es cierto que en un equipo profesional, sea masculino o femenino, donde se busca ganar y hay medios, la responsabilidad también es más grande.

 

Y en cuanto a tu labor, el día a día cuéntanos lo que haces en una vuelta.

Ahora viajo con más antelación. A veces voy en avión, pero también me toca conducir hasta la carrera para llevar el coche de equipo, por ejemplo. Ahora duermo sola en una habitación que es donde por las tardes doy el masaje a los ciclistas que me toca, porque el trabajo lo repartimos entre todos los auxiliares.

Empezamos muy pronto por la mañana a preparar los avituallamientos y desayunamos antes que los ciclistas. Preparamos los botellines, cargamos los coches y preparamos las comidas postmeta.

Vamos en coche a las zonas de avituallamiento o a dar botellines en los puertos. Por ejemplo, el otro día en el Campeonato de España, que era un circuito por donde pasaban varias veces, hacíamos las dos cosas. De un lado para otro todo el rato. Después esperamos a los ciclistas en meta con ropa de abrigo si hace falta y les damos el recovery. Les damos la comida postmeta en el traslado al hotel donde empezamos con los masajes. Ponemos en el grupo de whatsapp las horas y los ciclistas, y van viniendo a la habitación. Solemos cenar a veces con ellos y tras la cena cocinamos el avituallamiento para el día siguiente. Tenemos una arrocera donde hacemos el riskake para que esté listo a la mañana siguiente.Tenemos también que limpiar los coches, los mecánicos se encargan de la parte de fuera y los auxiliares los limpiamos por dentro.

Menudo ritmo Maider. ¿Así una vuelta entera?

La verdad que según avanzan los días se nota. Al final de un Giro Rosa me miré en el espejo y me dije: “¡Joé, Maider, vaya ojeras tienes!”. Son varios días seguidos durmiendo 5 o 6 horas y sin parar todo el día. Pero la verdad es que es un trabajo que me gusta mucho, me gusta relacionarme con la gente y viajar. Cuando hay una victoria, por ejemplo, los auxiliares nos sentimos totalmente parte del equipo. El ciclismo es un equipo muy humilde. No sabes las veces que te dan las gracias los ciclistas y eso llena mucho.

 


Supongo que en estos años habrá habido buenos y malos momentos. Cuéntanos un recuerdo bonito, una carrera que te haya gustado especialmente.

Me gustó mucho vivir la Challenge by la Vuelta de Madrid. Tuvimos una zona Vip para ver la carrera. Además hacen coincidir la carrera femenina con la masculina y una corredora nuestra subió al pódium. Fue muy emocionante para el equipo. En el extranjero me gustó mucho vivir desde dentro con el equipo femenino el Tour de Flandes.

 

También habrá habido momentos duros estando tan cerca de los ciclistas en todos estos años. ¿Hay alguno que lo haya sido especialmente?

A veces las cosas no salen como están planeadas y eso siempre fastidia. Y las caídas… Una vez por ejemplo me tocó ir al hospital con un chaval que se había roto la clavícula y allí estuve con él viendo la carrera por el móvil.

 

Entre todas las fotos que presiden su consulta vemos una de ella montando en bici. Le preguntamos por su afición por el deporte y si practica ciclismo.

He hecho muchos deportes, pero nunca me ha gustado la competición. Me acabo de comprar una bicicleta de carretera y estoy empezando a andar con ella. Me gusta el ciclismo, lo veo un deporte muy humilde, y sobre todo me gusta el trato con los ciclistas.

 

Reflexiones en voz alta

Me gusta oír hablar a Maider, al igual que me gusta escuchar a toda persona que habla de algo que le apasiona. Reconozco que esto es una reflexión en voz alta, pero es que realmente me parecen admirables y me encantan, más aun teniendo en cuenta los tiempos que corren, las personas que buscan y encuentran lo que les apasiona mucho más allá de intereses puramente económicos. Las personas así suelen ser personas plenas en todos los sentidos que irradian felicidad y buenas vibraciones a su paso.

Maider se inició profesionalmente en el ciclismo desde abajo, de manera totalmente altruista, guiada por la intuición y siguiendo únicamente el patrón de aquello que le gustaba. A día de hoy es feliz con lo que hace. Es una de las pocas mujeres que pertenece al equipo técnico de una escuadra profesional masculina. Se lo ha ganado a base de trabajo, esfuerzo y de demostrar lo mucho que vale. Solo hace falta mirarla y escucharla para poder ver lo llena que está de ciclismo del bueno, del auténtico, del de pie de cuneta y sudor lágrimas y mucha pasión. En definitiva, ciclismo del de verdad.

Gracias, Maider, por compartir con la familia ZIKLO tu camino. “El mundo necesita más gente que ame lo que hace” y tú eres un ejemplo de ello.

 

Por Ziortza Villa

Fotos: Javi Fuertes y archivo Maider Mayoral

 

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Podría ser perfectamente una pregunta de Trivial: ¿Cuántos ciclistas españoles han ganado un Mundial en ruta en la máxima categoría?

 

Supongo que muchos ya tendréis la respuesta, otros empezarán a echar la vista atrás y dudarán, harán sus cálculos. Valverde está claro, su victoria es muy reciente. Es posible que si el encuestado no es muy joven se acuerde de alguno de los mundiales que ganó Freire (fueron 3 en total). Pese a que han transcurrido ya 25 años, los que presenciaron en directo los campeonatos del mundo de Duitama en Colombia recordarán el arcoíris de Olano, maillot que todavía hoy en día genera agrias discusiones entre no pocos aficionados. Algunos se quedarán ahí. Otros pensarán sin estar del todo seguros, que en su día Indurain o Perico seguro que también ganaron el mundial y quizás su respuesta sea 4 o incluso 5. Los primeros habrán acertado si no se va más allá en la pregunta y se pide también los nombres. Pero lo cierto es que el póker de corredores que han tenido el honor de vestir tan preciada prenda no se completa con Indurain (lo hizo en CRI), Poblet, Ocaña o Juan Fernández, sino que se redondea con el invitado que tan amablemente nos ha atendido en la jornada de hoy y que no es otro que Igor Astarloa (Ermua, 1976).

 

El campeonato del Mundo de 2003 en Hamilton (Canadá), ¿es tu mejor victoria?

Sin duda alguna.

 

¿Qué recuerdas?

Llegaba bien a la cita, pero no tenía la sensación de estar en la mejor forma de mi vida. En otras carreras he llegado con mejores sensaciones. La carrera estuvo descontrolada en su parte final y eso me benefició. Paco, habla del seleccionador nacional (Antequera), nos dio libertad a mí y a Valverde, estando por supuesto siempre pendientes de lo que Óscar (Freire) dijera. A falta de dos vueltas este nos dijo que jugáramos nuestras bazas, que no se veía súper, y que estando muy vigilado frenaría a los rivales dentro del grupo. Intentaría aguantar y retener a gente en el pelotón y, llegado el caso, el sprint sería su baza, pero que no estuviésemos pendientes de él.

 

Y te moviste.

Así es, hice un movimiento lejano que me permitió ganar. En un campeonato del Mundo nunca sabes cuál es el ataque bueno. Es una carrera atípica que al correrse por escuadras nacionales hace extraños compañeros de equipo. El que durante toda la temporada es tu compañero puede pasar a ser rival, y el que es tu rival puede ser tu aliado y compañero. Eso a veces provoca extrañas alianzas y compañeros que no son tales.

 

Ahora que lo dices, esa reflexión nos la han hecho algunos de los protagonistas que hemos entrevistado.

Lo entiendo perfectamente. Hubo un tiempo en el que acudir casi era un castigo. También ha habido tiempos muy buenos de comportarse como un bloque y otros de ir cada uno a hacer su carrera y su guerra. Es una carrera muy especial.

 

 

 

Y el maillot que otorga también es muy especial.

Así es. Quizás el maillot más deseado en el pelotón profesional. No digo que el amarillo del Tour o el rosa del Giro no sean codiciados y muy deseados, pero solo los vestirás mientras dure la carrera. El arcoíris de campeón del mundo lo lucirás durante todas las carreras en las que participes durante el año en que seas el vigente campeón.

 

Y además en tu caso ocurrió algo insólito, lo luciste con tres equipos distintos. ¿Cómo fue eso?

Es cierto. Lo lucí con Saeco en el 2003 en las últimas carreras de la temporada. En la temporada 2004 lo vestí con dos equipos distintos, Cofidis y Lampre, porque me vi obligado a cambiar de aires a mitad de temporada.

 

Luego me cuentas el motivo cuando vayamos a las clásicas de primavera de aquel 2004, en las que estabas a tope de forma, ganas y moral. Si te parece, empezamos ahora por repasar tu carrera profesional, lo lógico habría sido empezar por ahí, pero entiéndenos a Javi y a mí, no todos los días se entrevista a un campeón Mundial (risas)

Claro, adelante.

 

Tu carrera está ligada a equipos italianos, ¿por qué?

Es cierto. Tras mi temporada en el campo aficionado de 1998 en la que disputé el Mundial amateur de Valkenbourg, el que ganó Basso, ningún equipo nacional quiso ficharme y fíjate que había unos cuantos en aquel tiempo.

 

Pero para estar en la selección nacional de tu categoría tenías que ser de los mejores corredores del pelotón aficionado.

Así lo creo; tenía 9 victorias ese año: 8 victorias parciales y la general de la Vuelta a Valladolid. Además de muchísimos puestos entre los 10 primeros. Tras el mundial no me salía nada y fui a correr la última carrera de la temporada que se hacía en Montjuic tanto para profesionales como para aficionados. La gané en mi categoría. Álvaro Pino habló conmigo para llevarme con él, pero al final no pudo hacer nada.

 

Total, que termina 1998 y no puedes dar el salto a profesionales.

Nadie es profeta en su tierra. Quizás un corredor de mis características no era interesante para los equipos españoles. No lo sé. La salida natural hubiera sido pasar con Euskaltel al ser yo un corredor de casa, pero en aquel tiempo había una guerra muy fuerte entre Sabino, responsable del equipo aficionado Baqué y Madariaga responsable del Euskaltel. Este último no cogía a nadie de Baqué hasta que casi se vio obligado a hacerlo con Iban Mayo. Acudí donde Anton Ormaetxea del CC Eibarrés y que tenía contacto con equipos italianos para que me echara un cable. Se movió y me dijo que tenía algo, pero suponía seguir otro año en la categoría de aficionados.

 

¿Otro año más habiendo corriendo incluso el Mundial?

Sí, fue duro. Bruno Leali iba a crear un equipo aficionado y allí me fui en busca de una oportunidad. Recuerdo que vino a recogerme a Milán y de allí cogimos el coche para ir a la zona de Lago di Garda con la familia Zanni que me acogió y a día de hoy son mi otra familia.

 

¿Cómo se llamaba el equipo?

Calcestruzzi Saretina. Era un equipo de poco nivel. Fíjate que empezamos la temporada en febrero y para el 15 de abril solo quedábamos 6 porque 9 lo habían dejado.

 

Pero no te fue mal.

Corrí 47 carreras acabando 35 de ellas entre los 10 primeros.

 

¡Vaya, no está mal! Ganarías muchas carreras.

Pues no te creas, ese ha sido mi problema durante toda mi carrera deportiva. He sido un corredor muy regular, de hacer buenos puestos, pero que ha ganado poco.

 

¿Y a qué lo achacas?

Fácil: a mi falta de potencia. En el sprint final movía el 12, pero no el 11, y esa es la diferencia entre ganar y no ganar.

 

Pero meterías también el piñón del 11.

Meterlo claro que lo metía, pero una cosa es ponerlo y otra moverlo como hay que hacerlo.

 

Entiendo, y otros sí lo mueven.

Ya lo creo. Mira Bettini que no levanta tres palmos del suelo, pero vaya sí movía el 11 en un sprint. Otro también con una potencia descomunal para esos metros finales era Freire.

Recuerdo una Tirreno, ahora que lo comento, que tras un repecho me veía ganador, iba a ganar la etapa por delante de Bettini y de no sé de dónde en los últimos metros apareció Freire de la nada y me superó.

 

 

 

 

¿Por qué recuerdas esa Tirreno Adriático con tanta nitidez?

Es que hice 4º en la general.

 

¿4º en una Tirreno?

Es que la etapa de montaña se suspendió por la nieve.

 

¡Ah, vale! (risas).

Hice varios segundos puestos y esa etapa la tengo grabada a fuego con Óscar y él también, porque todavía a día de hoy se cachondea y me la recuerda.

 

¿Por?

Hizo un esfuerzo sobrenatural y acabó vomitando en la cuneta. Y claro fui yo y le dije: «Serás c….., para una que voy a ganar a todos y me tienes que ganar tú, y mírate ahora».

 

¡Vaya amigos que tienes!

Y que lo digas, pero es que Óscar, ahí donde lo ves, en carrera era súper-competitivo, con una visión increíble de la carrera, habilidad para buscar su espacio donde no lo había y ganar sprints solo sin ayuda de nadie.

 

Veo que sigues teniendo mucha relación con él.

Muchísima. Hemos coincidido mucho. Es el tío más despistado del mundo. Mira que la víspera de ganar su segundo mundial en Lisboa en 2001 lío una muy gorda.

Cuéntanos.

Salió a entrenar porque había llegado el último a la concentración y la víspera por la tarde se fue a dar una vuelta en bici. Se perdió, y no llevaba móvil, ni sabía el nombre del hotel, ni nada de nada. Acabó cogiendo un taxi y dando vueltas por toda la ciudad. Apareció a las 9.30 de la noche la víspera de la carrera y todos estábamos preocupados de dónde andaba.

 

Y pese a todo, ganó al día siguiente.

Así es: pese a todo, ganó. Ese es Óscar.

 

Has comentado la frase “para una vez que voy a ganar a todos” ¿Qué quieres decir con eso?

Pues eso mismo, que siempre ha habido alguien que me ha ganado. Ganaba a gente, pero siempre había alguno que me superaba, y cuando a ese que me había superado aquel día le ganaba en otra etapa, llegaba un tercero y me impedía ganar en la siguiente ocasión.

 

Vamos a centrarnos entonces en tus carreras. Digamos que has sido un corredor de etapas concretas o pruebas de un día.

Sí, por mis características es donde mejor me he desenvuelto.

 

Las grandes vueltas: por tu trayectoria te decantarás por el Giro antes que el Tour.

Sí, y además es que el Tour no lo corrí nunca.

 

¿Nunca? ¿Cómo es eso? ¿No te da pena?

Pues si te soy sincero, sé que dicen que el carnet de corredor te lo dan en París al acabar el Tour. Pero a mí el calor no se me daba bien, y bajaba mucho mi rendimiento. Soy profesional y tengo que mirar por sacar el mejor resultado posible; así que, la verdad, enfocaba mi temporada a aquellas pruebas donde podía obtener mejores resultados. No estaba para regalar ni gastar energías que luego necesitaría.

 

Así que mejor entonces el frío.

Tampoco (risas). No soy un belga de esos que te dicen que con 0° hay que ir sin guantes. Soy de chaleco fino, manguitos y 8 graditos. Ahí me desenvolvía perfectamente.

 

Pues esas son las condiciones ideales para correr la Itzulia (País Vasco), la carrera más importante de las que se corren en casa.

Cierto. Ese sí que es mi gran lunar: no haber ganado ninguna etapa en la Itzulia. Ya te he dicho antes que nadie es profeta en su tierra. Llegué a vestir el maillot de líder y hacer 3 veces segundo, pero es lo que te decía, siempre hubo alguien que me superó. Una vez fue Rebellin, otra Garzelli, y la otra Vicioso.

 

No son ningunos tuercebotas.

Claro que no lo son. El día que ganaba a uno de ellos, otro me superaba y viceversa.

 

Veo también que en la gran clásica que se corre en casa, la de San Sebastián, también le pegaste al palo

Sí, ahí me supero Jalabert.

 

¿Jalabert?, ¿Y ese quién es? (más risas). ¿Qué me dices de las Grandes clásicas? ¿Las has corrido todas?

Con excepción de Roubaix, por razones obvias, te diría que sí.

 

Milán – San Remo.

Creo que mi mejor puesto fue un 6º, pero la vez que más cerca me vi de poder ganar fue una en la que acabé 9º y ganó Pozzato, que me cogieron arriba del Poggio. Es una carrera muy complicada. Se suele formar una escapada temprana, no muy numerosa y a la que se le da mucho margen. Se les deja engordar para luego cazarlos sin piedad. Es una locura; no se llega a apreciar en televisión lo que pasa allí dentro. A veces da miedo. Depende cómo sople el viento las velocidades que se alcanzan en los kilómetros finales son increíbles. Un pelotón por esa carretera de la costa, sinuosa, a mil por hora, ¡buf! Da verdadero miedo si lo piensas y la tensión que se vive te llega a agotar, tanto o más que la propia carrera, que no es poca cosa con sus 300 km.

 

Tour de Flandes.

Solo la corrí una vez, el año que vestí el maillot de campeón mundial. Se corre antes de País Vasco y el equipo y yo queríamos hacerlo bien en casa. Me hubiera gustado hacerla más veces. Me gustó y no se me hubiera dado del todo mal para un corredor de mis características. La única que corrí creo que hice el puesto 35. Hay que correrla más veces para coger experiencia y saber dónde hay que gastar energías y dónde reservarlas.

 

Las Ardenas, esas tenían que ser tus clásicas.

Y lo fueron, de hecho, gané una, la Flecha Valona.

 

Cierto, una gran victoria sin duda. ¿Cómo fue?

Pues me escapé de lejos en un grupo del que fue cayéndose gente y en el muro final pude ser el mejor de los que estábamos.

 

Lo que está claro es que el pelotón cuando fue permisivo contigo, no perdonaste. Quizás por eso no te dejaron irte solo muchas veces.

Puede ser. Sin ser el más vigilado, está claro que siempre tenía gente que estaba pendiente de lo que pudiera hacer; pocas veces gocé de la permisividad del pelotón.

 

Amstel Gold Race.

Me gustaba. Son subidas cortas y la carrera acababa haciéndose dura. Hubo un año que hasta disputé el sprint final, pero solo pude hacer 7º, que creo recordar es mi mejor puesto.

 

Lieja-Bastogne-Lieja.

11º es mi mejor puesto. Se me acababa haciendo demasiado dura. Los puertos eran ya más largos y el desnivel acumulado final es muy alto. Por algo es la reina, la Decana.

 

Lombardía.

Esa se me hacía pelota. Final de temporada y alguno de los puertos que se pasan son largos y duros. Recuerdo que cuando se disputaba la Copa del Mundo de las Clásicas llegué con opciones de ganar la general de la misma. Era una carambola muy complicada la que se tenía que dar, pero tenía mis opciones. Llegué a escaparme con Bettini, Kessler y Bartoli, pero me quedé sin fuerzas en la parte final.

 

Antes se nos ha quedado en el tintero la cuestión de tu cambio de equipo en la temporada en la que luciste el maillot arcoíris.

Es cierto. Comencé con Cofidis y a mitad de temporada pasé a Lampre. La verdad es que tuve mala suerte y ocurrió en el momento clave de mi temporada, las clásicas de las Ardenas. El problema fue que un masajista del equipo francés se vio implicado con un problema de productos dopantes y el equipo, que no quería tener problemas, decidió retirar al equipo de la competición en todas las carreras hasta que se aclarase el tema. Sucedió justo en vísperas de correr la París-Roubaix, y lo que viene después de las “clásicas de piedras” son las clásicas de las Ardenas. Estaba en muy buena forma, muy motivado con mi maillot de campeón mundial y me quedé sin poder correrlas. El equipo Cofidis se portó bien conmigo y entendieron que no podía estar parado, así que me dieron libertad para fichar por otra escuadra y así fue como recalé en el Lampre.

 

Ese mismo año estuviste en Atenas para disputar los JJOO.

¡Qué mala suerte tuve en esa carrera! Llegué también muy bien y con muchas ganas. No sé que hubiera pasado, pues fue una carrera que se disputó con mucho calor; pero mi prueba se acabó a los 3 km de empezar. Era una avenida muy ancha, cogí un bache y me fui al suelo. Una pena.

 

Alguna clásica más que quieras comentarnos.

Sí, la de Hamburgo. Se me daba muy bien e hice casi todos los puestos posibles, 2º, 3º, 4º, 7º…

 

Todos menos el primero.

Exactamente, de nuevo me faltó rematar.

 

Habiendo corrido con tantos especialistas y tan buenos, en carreras de un día, si tuvieras que quedarte con uno, con quién lo harías.

¡Buf, qué pregunta más difícil! He corrido con muchos y muy buenos, y cada uno quizás en su terreno, pero si tuviera que decantarme por uno sólo, te diría Paolo Bettini. No solo ganó prácticamente todas las grandes clásicas, sino que fue dos veces campeón mundial y también fue campeón olímpico en los JJOO de Atenas. Casi nada.

 

Si tuvieras que mencionarme algún otro corredor.

Sin lugar a dudas Marco Pantani, con el que tuve el honor de compartir equipo cuando por fin pasé a profesionales en el año 2000 con el Mercatone. Pantani es un mito y, llevado a aquellos años en Italia, algo que no se puede explicar con palabras. Un personaje que traspasa el deporte, va mucho más allá de ser un ciclista o un deportista, como os digo. Hoy en día es una leyenda.

 

 

 

Repasada tu carrera, ¿a qué se dedica Igor Astarloa ahora?

Hago cosas todas relacionadas con la bicicleta. Hoy, por ejemplo, vengo de hacer fotos para la marca Spiuk, regento también una pastelería en Ermua y durante el año suelo trabajar para RCS, prueba que organiza el Giro de Italia y otras carreras importantes del World Tour, como el Tour de los Emiratos, la Strada Bianche, la Tirreno, Milán-San Remo, Milán-Turín, Piamonte y Lombardía.

 

¿Y cuál es tu función?

Marco Velo, antiguo compañero mío de equipo en el Mercatone, (sí, le recordamos perfectamente como un hombre de confianza de Pantani). Exacto. Pues Marco contactó conmigo sabedor de mi afición por las motos. Me dijo que necesitaba un piloto para ser regulador en esas carreras que te he mencionado.

 

¿Regulador?, ¿qué es eso?

Son motos de la organización que justo abren y cierran la carrera, y regulan el tráfico de la misma como si de unos municipales se tratara. Delante voy yo con Velo y detrás va Bontempi.

 

¿Cuál es vuestra función?

Pues vamos justo delante del pelotón y avisamos de todo al instante, de cualquier cosa que pueda suceder segundos antes de que la cabeza de carrera pase por ese punto. La policía va más alejada y entre ellos y el pelotón suele haber espacio. Nosotros digamos que vamos pegados. Conectados con Radio Vuelta, conectados entre nosotros y con otros motoristas. Somos la última moto que entra en meta; ni siquiera los equipos pueden hacerlo pues son desviados antes.

 

Eso generará momentos de tensión.

Ni te imaginas, sobre todo si llueve y el pelotón viene compacto y va a disputar un sprint. El organizador quiere que la moto la lleve gente que haya corrido. Fíjate que yo, cuando bajo un puerto, trato de hacer la trazada que hace el ciclista, hacerle un poco de guía.

 

Será emocionante.

Hay de todo. A veces hay etapas largas y sosas y con mucho calor en el sur de Italia que casi nos dormimos con toda la ropa que llevamos del calor que pasamos, pero hay otras veces que la tensión es terrible. ¿Recuerdas la etapa de Bardonecchia del Giro de 2018 donde Froome dio un vuelco en la general?

 

Sí, claro.

¿Te acuerdas de que hubo una caída en un túnel bajando Sestrieres?

 

Ahora que lo dices sí, se cayó una moto delante de Froome cuando iba escapado.

Pues ese era yo. Al entrar al túnel habían reasfaltado el mismo, pero no habían igualado las alturas y la entrada al mismo era en curva. Al tumbar la moto, esa diferencia de alturas hizo que fuéramos al suelo.

 

Menos mal que Froome no se fue con vosotros.

Pues creo que le ayudamos porque vio la caída y frenó más de la cuenta. Tuvo tiempo de reaccionar y solucionar un problema y un peligro que había en la carretera y que a veces pasa desapercibido.

¿Sigues saliendo en bici?

Sí, me gusta hacerlo y cuando puedo y el trabajo me lo permite lo hago. Me gusta disfrutar y hacer ciclismo con alforjas y andar a mi aire. He recorrido la costa este de Australia y Costa Rica, y la verdad es que la experiencia me encantó.

 

Casi a las 7 de la tarde – ¡qué rápido pasa el tiempo cuando un está a gusto- nos levantamos de la silla. No nos vamos sin que Igor nos muestre en su casa dos tesoros: el maillot arcoíris de campeón del mundo que le dieron cuando ganó el Mundial. El original, el que va sin publicidad y te entregan en el pódium. Junto a esa preciada prenda, cuelga de la pared la bicicleta con la que corrió esa carrera. Ha envejecido muy bien la Cannondale del 2003, luciendo preciosa y con una geometría que nada tiene que envidiar a las bicicletas actuales. Lo que sí que han cambiado son los piñones: la corona más grande de la Cannondale no será superior al 23; quizás ni eso y sea un 21. Esa pregunta se nos quedó en el tintero, pero a buen seguro que podremos volver a preguntarle por ello, porque la sencillez y amabilidad con la que nos ha atendido en todo momento y desde que contactamos con él, son dignos de mención. Gracias, Igor, y en adelante estaremos muy atentos al Giro y a la moto que abre la carrera. Ahora ya sabemos quién la pilota: todo un Campeón del Mundo.

 

 

Por Rubén Berasategui

Fotos: Andoni Epelde y Javi Fuertes

 

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