Autor: jon

La pasada primavera tuvimos una reunión con la Oficina de Turismo de Terres de l’Ebre, en la provincia de Tarragona, en la que nos mostraron su interés en preparar un reportaje y organizar una sesión de fotos por la zona. Lo primero que nos llamó la atención fue su claridad de ideas y su conocimiento de lo que puede suponer el cicloturismo como alternativa turística. Si, os puede parecer algo obvio, pero os aseguramos que no lo es tanto y la perspectiva y claridad con la que nos hablaban del ciclismo me recordaba a experiencias vividas con responsables de temas turísticos de valles en Alpes o Dolomitas.

Siempre hemos pensado que la proyección ciclista de cualquier zona debe basarse en un conocimiento perfecto de lo que se puede llegar a ofrecer y en ser capaces de dotar al proyecto de “personalidad”. Hay que viajar, ver lo que hacen en otras zonas, tomar notas, pero siempre con afán de aprender para luego adaptar todo lo que vemos a nuestra casa. No hay que soñar con ser lo que nunca seremos; más bien hay que sacar chispas a lo que somos y explotar todos los puntos fuertes que podemos ofrecer.

De entrada, tengo que reconocer que Terres de l’Ebre lo conocía por el Mont Caro y que, cuando lo ascendimos, fuimos casi exclusivamente a ello, iniciando la ruta en Tortosa aprovechando que regresábamos de la zona de Alicante a casa. También habíamos hecho una escapada al Cardó y Llaberia pero llegando desde el norte, de la zona de Cambrils.

Aclarado esto, sabiendo lo que nos atrae conocer cosas nuevas y viendo la ilusión con la que nos transmitían bondades de su tierra, acercarnos a rodar en Terres de l’Ebre pasó a ser una prioridad para ZIKLO.

Teníamos la corazonada de que aquello nos iba a gustar y podemos asegurar que todas nuestras previsiones se vieron superadas y el potencial de toda la zona, sea cual sea tu nivel ciclista, es enorme. Fue un viaje en el que combinamos alta y media montaña con zonas totalmente llanas pero cargadas de encanto. El escenario de entrada se prestaba para dar juego y por eso buscamos momentos especiales de luz tanto al amanecer como al atardecer. Tocó madrugar y trasnochar para alegría del fotógrafo, pero también para la nuestra porque rodar en horarios atípicos por sitios cargados de encanto y con una luz muy especial, es una experiencia que engancha.

Tortosa y el hotel Hotel SB Corona, que está perfectamente acondicionado para recibir a ciclistas, fueron nuestro campamento base. Desde la Oficina de Turismo tenían claras las rutas y zonas que les interesaba comentar. Como os decía, tienen las ideas claras y en su página web puedes encontrar hasta 6 rutas diferentes, en las que se recorre toda la comarca. Hay rutas sencillas, otras francamente exigentes, y además siempre está la opción de “mezclar” para montarnos rutas un poco “a la carta”. Nosotros no vamos a hablaros de rutas concretas, pero si, de zonas y de sus mayores alicientes.

Fuimos al norte y llegamos hasta Flix para rodar junto al Ebro hasta la Pobla de Massaluca, Batea, Villalba des Arcs, Gandesa y por el precioso y sencillo alto de Bot, llegar hasta Prat de Compte. Desde allí, hasta la Fontcalda, enclave espectacular y casi perdido desde donde fuimos a Benifallet para regresar hacia Tortosa por la otra ribera del Ebro pasando por Tivenys y Bitem.

Fuimos a la costa para, desde l’Ametlla de Mar, iniciar una ruta que por Rasquera nos llevó al Cardó y su espectacular Monasterio y luego al precioso pueblo de Llaberia. Desde ahí regreso a l’Ametlla para finalizar al anochecer rodando por el Parque Natural del Delta del Ebro. ¡Sin palabras! Carreteras estrechas, incluso algunos tramos de tierra, pero en muy buen estado, entre arrozales y marismas para acabar en una zona de salinas al borde del mar. Nunca habría pensado que llanear podía tener tanto encanto.

También fuimos hacia el sur para, desde La Sénia, acercarnos a dos puertos cuya cima está en la vecina Castellón (Fredes y Bel), pero que son un complemento perfecto para preparar una etapa de alta montaña que podría tener su final en el espectacular Mont Caro, eso sí, llegando hasta las mismas antenas. Nosotros este día buscamos un plus y desde La Sénia subimos por el camino de Pallerols hasta su Ermita. Curiosamente esta subida es en territorio de Terres de L’Ebre pero 200 m antes de coronar entras en Castellón y la Ermita pertenece a esta provincia.

Mont Caro merece un apartado especial y no hay dudas de que estamos ante uno de los grandes colosos de nuestra geografía. Sus números no mienten: 23 km desde Tortosa, que desde los 11 m de altitud nos llevan hasta los 1436. Nada menos que 1427 m de desnivel acumulado, con una media del 6,31%, pero en la que los 14 últimos superan el 8% de media. La subida la podríamos diferenciar en dos partes, una primera que nos lleva hasta el Portell del Cargol, allí donde Valverde sentenció la Volta a Catalunya del 2017 imponiéndose a Froome y Contador después de un extraordinario trabajo de Marc Soler. Anteriormente, la Volta a Catalunya ya había llegado hasta ahí en dos ocasiones y ambas con victorias colombianas: año 1985 con triunfo de Alirio Chizabas y 1991 con victoria de Lucho Herrera. Desde el Portell del Cargol , nos esperan un par de kilómetros tranquilos hasta el cruce de El Mascar donde la carretera se estrecha y nos enfrentamos a los 4 exigentes kilómetros finales para alcanzar la cumbre en la que sus grandes antenas serán testigo de nuestra conquista, y el Mirador nos permitirá disfrutar de unas vistas al Delta del Ebro extraordinarias. Y hablando de Tortosa, ya en la ciudad, recomendamos subir hasta el Mirador del Parador, desde donde la vista de la ciudad y del Ebro a nuestros pies es espectacular.

Como os comentaba, durante nuestra estancia buscamos momentos especiales de luz. Esta vez, Antxon, el fotógrafo, salió ganando, y Gabriel y yo fuimos “obedientes”. Los principales beneficiados fuimos nosotros mismos y como os contaba, uno de esos momentos lo vivimos al rodar al atardecer, hasta que el sol se escondía definitivamente, por el Delta del Ebro; y el otro fue precisamente en Mont Caro, saliendo de Tortosa todavía de noche para ver amanecer y tener esos primeros rayos llegando al Portell del Cargol.

Cuanto más viajamos, más convencidos estamos de que nuestra geografía está repleta de zonas espectaculares. La clave es tener la mente abierta y ganas de dejarse tentar por cosas nuevas. En los tiempos que corren, la gran dificultad suele ser darse a conocer, pero esto se soluciona con voluntad y trabajo. Terres de l’Ebre supone garantías para el ciclista, buen tiempo y muchas alternativas de recorridos. Buena materia prima que junto a la voluntad y determinación de los que dirigen el turismo de la comarca, son argumentos más que suficientes para asegurar que estamos ante una “Tierra de bici”.

Por Jon Beunza

Fotos: Andoni Epelde

 

 

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CJM Sport- Alpcross se ha convertido en distribuidor en exclusiva de la marca de referencia en lubricantes: Squirt Cycling Products, sinónimo de calidad dentro de su categoría.

Lanzada por primera vez en EEUU en el año 2004, llegó de la mano de un grupo de amigos apasionados de la bicicleta de montaña, cuyo propósito fue crear el mejor lubricante de cera biodegradable. Esta marca es la preferida de muchos de los mejores corredores del mundo como por ejemplo Julien Absalon o el equipo nacional MMR Team, con David Valero al frente. Entre sus productos destaca su cera de larga duración, fabricada únicamente con materiales 100% biodegradable y sin disolventes, que mantendrán nuestra transmisión limpia, alargando su vida útil.
Además, también cabe destacar su liquido tubeless que proporciona propiedades de sellado superiores a su competencia.
Con esta incorporación, CJM Sport – Alpcross refuerza su compromiso compartido con dicha marca: mejorar el sector del ciclismo y hacer todo lo posible por protegerlo. Puedes encontrar los productos en su B2B.

www.cjmsport.com

www.alpcross.com

 

 

 

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En la editorial, de ZIKLO 27, hacemos una pequeña reflexión sobre el cicloturismo y el ciclismo profesional. En ella planteamos ese “nuevo” debate en el que se habla de que hay puertos cicloturistas y otros de competición.
En que por cicloturista se entiende un puerto de trazado espectacular, rodeado de montañas, con buenas vistas, estaremos todos de acuerdo. Esas mismas cosas la tiene ese puerto si es en competición pero aquí prevalecen otros valores como si es bueno o no para la batalla, para que se rompa el pelotón. Por muy bueno que sea un puerto o un recorrido, al final todo depende de los actores. Si a esto le añadimos la meteorología, la situación o estrategia de carrera, etc. el resultado puede ser imprevisible. Una etapa con el mejor de los diseños y los puertos más espectaculares, puede ser el mayor de los bodrios para el espectador.
Está claro que en un mismo puerto, buscamos cosas diferentes. Nosotros rodamos para divertirnos, ellos para ganar. Como cicloturista, nada sería igual si todos los días tuviese que hacer el mismo recorrido. Lo podría entender como una manera de sentirme en forma, pero no me llenaría lo mismo. Para un cicloturista el recorrido es casi todo y probablemente muchas de nuestras joyas, por mucho que nos gustaría, nunca las veamos en competición.
Que exista el debate es bueno, que se opine y que se aporte propuestas, siempre de manera constructiva, aunque haya que opinar negativamente de algo.
No todos tenemos por qué vivir las cosas de la misma manera, pero estamos convencidos de que a todos, profesionales y aficionados, nos une la bici y sentimos algo especial cada vez que pedaleamos.
Troumouse. Foto: A.Epelde/Ziklo
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CJM Sport-Alpcross siempre ha apostado por marcas y productos de referencia en el sector ciclista. Su última incorporación ha sido la prestigiosa marca alemana de cubiertas: CONTINENTAL. De esta forma, CJM Sport – Alpcross se convierte en nuevo distribuidor de Continental a nivel estatal. Una gran noticia para la distribuidora y para todo el sector del ciclismo.
Sus más de 100 años de experiencia en el desarrollo y producción de cubiertas para bicicletas han convertido a Continental en una empresa única en el sector. La marca alemana siempre se ha caracterizado por sus continuas innovaciones, como son el insuperable compuesto Black Chili y la última tecnología Vectran anti-pinchazos. Ambas son utilizadas en la práctica ciclista al más alto nivel.
En la gama de montaña tenemos que hablar de la renovadísima Mountain King, un clásico que se ha actualizado para ser el referente de cubiertas de trail. Con un nuevo dibujo y tacos más grandes para mejorar la tracción. El neumático es más redondeado en su forma, mejorando la capacidad de rodar. Continental nos sigue sorprendiendo con nuevos desarrollos e innovaciones.
Entre sus modelos de carretera, hay que destacar la nueva Gran Prix 5000 que sustituye a la popular y reconocida Gran Prix 4000 S II. La nueva Gran Prix cuenta con la nueva tecnología Active Comfort que absorbe las vibraciones, dando una sensación de mayor suavidad. Además, ofrece menos resistencia de rodadura, protección antipinchazo y es 10 gramos más ligera.
En los últimos años, desde Continental se ha apostado por potenciar su presencia en eventos ciclistas, prueba de ello es que ha sido el principal patrocinador en la pasada edición del Tour de Francia y en la Vuelta Ciclista a España.

www.cjmsport.com

www.alpcross.com

 

 

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¡Ya te puedes descargar la Guía de LA VUELTA 2019!

Después de la del Giro y la del Tour llega el turno de LA VUELTA. Viajes, puertos, fotos, unas pocas vacaciones pero no podíamos faltar a nuestra cita. Javi Fuertes nos ha preparado una completa Guía  para no perder detalle de todo lo que nos espera en la ronda hispana

Análisis, comentarios, perfiles, altigrafías, favoritos, dorsales…

Esperemos que podamos disfrutar de una gran VUELTA

 

 

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¡Ya te puedes descargar la Guía del TOUR 2019!

Primero fue el Giro y ahora toca el turno del TOUR. Javi Fuertes nos ha preparado una completa Guía  para no perder detalle de todo lo que nos espera en la gran ronda francesa.

Análisis, comentarios, perfiles, altigrafías, favoritos, dorsales…

 

 

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En pocos días estará disponible nuestra GUÍA DEL TOUR, esa que con tanto mimo prepara Javi Fuertes. El análisis general del recorrido y la editorial volverán a ser obra de Rubén Berasategui.

Hemos querido adelantaros la editorial ya que el TOUR, aunque siga siendo la más grande, la más buscada y la que más honores da, parece querer perder parte de su esencia. Llega la duda, correr con los tiempos o mantenerse fiel a lo que se es.

 

Editorial – Traición a la historia

La organización de un evento siempre conlleva muchas facetas que quien no se dedica a ello no llega siquiera a imaginar. No tengo intención de hablar de ello, simplemente quisiera recalcar que en el ciclismo el organizador además de todo esto tiene sobre sus hombros la facultad de decidir sobre el recorrido y diseño de la prueba en cuestión que organiza, cosa que no ocurre en otros muchos deportes, y por tanto además de velar por el buen resultado del evento, decide sobre su trazado de un modo decisivo.

Me explico de otro modo. Una maratón siempre va a ser una carrera a pie de 42 km y 195 metros. Se puede hacer un circuito más sencillo o más complicado, que sea plano o con desniveles, tiene su normativa para ser homologado por la IAAF, pero siempre van a ser 42 km y 195 metros y no hay nada que el organizador pueda hacer al respecto. Podrá ser más o menos dura, pero una maratón no va a tener nunca 30 o 50 kms. En ciclismo cada año el organizador tiene la facultad de decidir cómo va a ser la prueba que organiza. Hablando del Tour de Francia, ASO (empresa privada organizadora de eventos que en la actualidad organiza el Tour), decide cada año cómo va a ser su recorrido. Podemos tener un Tour de Francia con recorridos tan dispares como los de 1980, 1987, 1990 o 2015. El vencedor gana el Tour, tenga éste 3200 km o 5000 km, tengo cinco cronos o ninguna, tenga más o menos montaña, pero a la postre acaba ganando el Tour de Francia.

¿Dónde quiero ir a parar?

Pues enseguida lo vais a ver. Cuando hablamos de pruebas centenarias con una historia superior a los 100 años, no estamos hablando de pruebas cualesquiera. Es evidente que hay que evolucionar y adaptarse a los tiempos actuales. No tendría sentido el diseño de un Tour de los años veinte o de mitad de siglo pasado, pero siempre hay que tener presente. aunque sea de refilón, la historia de la prueba que organizas.

¿Modernidad, tiempos actuales?

Por supuesto, pero sin perder tu esencia, tu historia y el peso de la tradición.

¿Os imagináis una París-Roubaix sin pavés o con una quinta parte del mismo? ¿Os imagináis una Tour de Flandes sin los muros típicos de la zona? ¿Os imagináis una Milán-San Remo con un puerto de 1000 metros de desnivel en la zona cercana a la costa azul?

Es perfectamente posible todo esto que os estoy diciendo, y si el organizador decidiera de pronto que esos monumentos iban a cambiar drásticamente su recorrido y pasar a ser pruebas sin pavés, sin muros o con puertos de entidad, el vencedor final de la misma ganaría también una París-Roubaix, un Tour de Flandes o una Milán-San Remo.

Entonces, ¿por qué el Tour está traicionando su historia y su esencia? ¿A dónde nos lleva la deriva actual?

El Tour de Francia ha sido siempre una carrera con un peso muy importante de la contrarreloj, con maratonianas etapas de fondo y gran desgaste, y con una montaña que pese a no ser la más dura, se hacía terriblemente exigente por la acumulación de todo lo anterior y el tremendo desgaste que supone correr en Francia en las tardes del mes de julio.

Y renunciar a esto, es renunciar a tu historia y a lo que ha sido la prueba más importante del calendario ciclista mundial por participación y porque al final se hacía un recorrido que no dejaba la menor duda, el ganador del Tour era el mejor y más completo corredor del pelotón profesional. Y así ha venido siendo durante décadas y el sueño del amarillo en París perseguido por los mejores ciclistas del pelotón, que podían apenas coincidir entre ellos durante todo el año, pero donde no faltaban era en la cita anual en Francia en el mes de julio.

La deriva del Tour lleva años siendo peligrosa en este sentido y creando corredores muy particulares para la prueba francesa. Hoy en día hay que subir muy bien, eso sin duda. Antes tan bien, lo que ocurre es que antes, además de eso también tenías que hacer muchas otras cosas bien, que a día de hoy y por caprichos del organizador han quedado reducidos a un segundo plano.

Si algo ha caracterizado al Tour es que siempre ha sido una prueba de fondo, de desgaste. De acumulación de esfuerzos, de recuperación.

“La tercera semana del Tour separa el grano de la paja y hay que asimilarla y pasarla. Algunos lo consiguen, otros no: por eso jamás podrán ganar esta carrera”.

Esa frase no es mía, es de muchos de los corredores que han corrido el Tour y que saben mejor que nadie lo que significa.

Para concluir esta pequeña editorial y antes de ir a la introducción de la actual edición, me gustaría comentar dos falacias que no por mucho que se repitan van a acabar convirtiéndose en realidad.

La primera:

Como me dijo en su día el actual director de la Vuelta a España, Javier Guillén, en una entrevista que muy amablemente nos concedió: “Tu representas una corriente de seguidores que abogáis por etapas de otra época”

No puedo estar más en desacuerdo con esa frase. Yo no represento ninguna corriente. Es más, acepto gran parte de lo que es la Vuelta a España actual, sobre todo siendo consciente de en qué momento de la temporada se corre y de la historia que tiene detrás. Pero no puedo ser igual de benévolo con el Tour, del que espero que sea la Gran Prueba anual, la que realmente encumbre al mejor corredor del pelotón. Por lo tanto, el Tour tiene la obligación de tener un poco de todo. Etapas cortas, largas, de gran desgaste. Cronos de todo tipo y un recorrido duro y compensado. No pido imposibles, sólo que mire su historia y la respete, que sea fiel a lo que ha sido siempre y con variaciones razonables sin salirse de su menú. Si te ha funcionado bien con un menú clásico, ¿por qué de pronto te metes a experimentar con química en tu cocina?

La segunda en una doble vertiente:

44 segundos…, menos de 44 segundos es el tiempo que invirtió el doble campeón mundial, campeón olímpico y actual record man de los 400 metros lisos, el surafriacano Wayde Van Niekerk en ganar el mundial de Pekin en 2015. Fue tal el esfuerzo al que sometió a su cuerpo, que un super atleta de este nivel, el mejor de la historia en esta distancia, tuvo que abandonar el estadio en camilla porque no se tenía en pie del esfuerzo realizado. ¿Qué quiero decir con esto? Pues que no hacen falta ni 45 segundos para someter a un gran atleta, un fuera de serie, a un esfuerzo doloroso y extremo. Cómo voy a decir yo que una etapa de 100 km y 3000 metros de desnivel no es dura, sobre todo si se va rápido desde salida. Claro que lo es, y muchísimo. El problema viene cuando el Tour presenta etapas cortadas por el mismo patrón, una tras otra y que parecen más el Tour del Porvenir que el Tour de Francia.

Por último y para los que dicen que el problema es que ahora se retransmiten etapas íntegras por televisión. ¿Resulta que ahora es la tele quien decide? ¿Qué hacemos con los Grand Slam de tenis? ¿Los pasamos al mejor de tres sets? O mejor, a un solo set para que así el momento cumbre llegue antes. ¿Y los monumentos del ciclismo que superan los 250 km, los reducimos a la mitad? Si alguien no quiere ver seis horas íntegras de retransmisión, que no las vea. Si a los comentaristas se les hace pesado, se me ocurren unos cuántos puestos de trabajo más duros y complicados que comentar una etapa maratoniana. ¿Tenemos que cambiar todo un Tour de Francia porque la tele quiere otro formato de carrera?

La discusión es mucho más compleja, pero que nadie añada a esto el argumento del dopaje. El doping no es para terminar las carreras, sino para ir más rápido y recuperar mejor. Nadie necesita acudir al doping para terminar una carrera de 100 metros lisos y sin embargo es una las pruebas más señaladas. No, el doping o el realizar etapas de 250 km que dicen (porque esa es otra), no pueden ser el motivo para olvidarnos de ellas.

Las dos mejores etapas que yo he presenciado en directo en mi vida han sido la de Val Louron en el 91 y Sestrieres en el 92. Ambas en el Tour, ambas por encima de los 230 km y ambas superaron las 7 horas largas de pedaleo.

No, el espectáculo no viene marcado ni por la distancia, ni por la duración de una etapa. Lo único que resulta cierto es que eliminar la dureza y desgaste de una gran vuelta iguala por abajo y eso en mi opinión es la mentalidad de los MEDIOCRES.

Por Rubén Berasategui

 

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2ª etapa

Bolonia – Fucecchio  (205 km)

Larga primera jornada, superando los 200 km. El perfil de la etapa catalogada como de media montaña por la organización a simple vista se nos antoja insuficiente para tener tal consideración. Quizás el trazado esté salpicado de repechos y otro tipo de dificultades orográficas que a simple vista no somos capaces de adivinar atendiendo al perfil. La principal dificultad de la jornada, el puerto de Montalbano situado en el Km 157 de la etapa, está aún lejos de meta, pese a tener 5 km de una dureza respetable.

Una fuga numerosa podría poner en peligro el presumible sprint final, pero se me antoja complicado que el pelotón a las primeras de cambio lo permita. Pese a que el puerto es duro, los equipos de sprinters tienen aún tiempo y terreno para reintegrar a sus hombres rápidos que pudieran haber cedido tiempo en este puerto o en el siguiente a 30 km de meta, pero de bastante menor entidad. Jornada nerviosa al estar las fuerzas intactas en una localidad muy cercana a Florencia, en la Toscana, donde si la organización lo hubiese querido las trampas podían haber sido continuas, pues el terreno se presta a ello.

 

3ª etapa

Vinci – Orbetello (220 km)

Segunda etapa en línea y de nuevo nos vamos por encima de los 200 km. Sobre el perfil la etapa no presenta complicación alguna. La velocidad y la distancia darán a esta jornada lo que el terreno no ofrece, si bien llegados a la costa será importante ver cómo sopla el aire en los kilómetros finales. Presumible sprint.

 

4ª etapa

Orbetello – Frascati (223 km)

La distancia, de nuevo con claridad por encima de los 200 km, y el terreno aparentemente ondulado, sí que auguran una etapa movida con final en Frascati, al sur de Roma.

Sin grandes cotas puntuables, el final con 5 km ascendentes y al que se va a llegar con kilómetros en las piernas, podría deparar las primeras diferencias. La subida de meta no presenta rampas muy duras (ronda el 5%), pero eso a veces puede hacer sufrir a los escaladores puros donde no pueden hacer valer su menor peso ante gente de potencia que sí pasa y se defiende en este tipo de rampas. Sin duda un final así provocará movimientos, quizás no en primera persona de la gente de la general, pero seguro que responden o siguen la marcha. El débil o el despistado pueden acabar pagándolo y dejándose unos preciosos segundos.

Teniendo en cuenta la distancia, el terreno ondulado y este final algo complicado, sobre todo por la longitud de la subida final, más que por su pendiente, podemos catalogar esta etapa como de media montaña, al igual que ha hecho la organización.

 

 

5ª etapa

Frascati – Terracina (140 km)

Dos subidas seguidas de inicio provocarán una fuga más o menos numerosa. A partir de ahí, y salvando otra pequeña cota a mitad etapa, el terreno es plano y sin complicación alguna. Será difícil evitar el sprint en una corta y rápida jornada que acabará de nuevo en la costa mediterránea.

 

6ª etapa

Cassino – San Giovanni Rotondo  (238 km)

Segunda jornada más larga de la presente edición, y de cinco etapas en línea llevamos cinco por encima de los 200 km: dato a empezar a tener muy en cuenta. Los puertos de la primera mitad de la prueba no son de entidad, pero sí dan un perfil a la etapa siempre ascendente, atravesando de oeste a este el país y en la primera parte la cordillera montañosa del mismo. La segunda parte de la etapa es más llevadera, una vez alejados del macizo montañoso, si bien el Giro tiene reservada una última sorpresa para el final con la subida a Coppa Casarinelle, que presenta unos números de 15 km al 4,4% de pendiente media. No es una subida dura ni mucho menos, pero si es bastante larga, lo cual unido a la distancia global de la jornada aumentará su dificultad.

Es difícil que ningún favorito real se mueva en las rampas del último puerto: puede ser una etapa para segundos espadas. Pero no cabe duda de que mostrar debilidad en el final puede ser una debacle. Se irá rápido y cuando se va así y no puedes seguir el ritmo, los segundos caen con gran rapidez. Segunda jornada de media montaña de la presente edición que, de momento y sin presentar ninguna ascensión rompedora, irá poco a poco erosionando a los corredores a base del desgaste que supone la acumulación de kilómetros.

 

7ª etapa

Vasto – L’Aquila  (185 km)

Cada vez que el Giro llega a L’Aquila sucede algo. El terreno siempre es sumamente complicado en esta zona. No hay grandes puertos, pero es un continuo subir y bajar, por carreteras que en numerosas ocasiones no están en buen estado (otro dato a tener en cuenta en la jornada de hoy). L’Aquila ha sufrido en los últimos años más de un terremoto, siendo una zona muy sensible a movimientos de placas tectónicas. No es una zona próspera y los destrozos que la naturaleza ha causado se notan.

Difícil volver a repetir una etapa como la del 2010 en la que pudo ganarse todo un Giro de Italia en una escapada numerosísima que casi dividió al pelotón en dos. La etapa de este año y pese a no tener un perfil excesivamente agresivo, es una etapa que el líder de un equipo y que tenga aspiraciones en la prueba debe marcar en rojo. Hoy no se ganará la carrera, pero sí se puede perder si no se está atento o muy metido en ella. Un perfil engañoso, que a buen seguro no mostrará la dureza del terreno, dará paso en el Km 130 al primer puerto de entidad de este Giro, Svote di Popolli: no es duro ni largo, pero es un puerto típico de la comarca y donde las pendientes se agarran como si tuvieran uno o dos puntos porcentuales más de lo que realmente tienen. A partir de ahí, y cosa típica de la zona, una vez coronado el puerto, no se baja, sino que se sigue subiendo por un pequeño altiplano durante 20 km más por carreteras sinuosas y deterioradas, que nos llevarán a un final muy complicado con continuas subidas y bajadas durante los 10 km finales y que acaba en un duro kilómetro final al 8%. Etapa mucho más complicada de lo que marca el perfil y que debería ser tomada con cautela por los aspirantes de la carrera, no despistándose ni un solo momento, y teniendo previsto hasta el más mínimo detalle como podría ser una avería mecánica en un momento inadecuado.

 

8ª etapa

Tortoreto Lido – Pesaro  (239 km)

La etapa más larga de la presente edición de la carrera discurre prácticamente en todo momento por la costa adriática. La breve incursión en el interior antes de regresar a Pesaro, donde está situada la meta, dotará de un final algo más quebrado a una etapa prácticamente llana. Las cotas no parecen sobre el perfil tener la entidad suficiente como para poner en aprietos a los hombres rápidos del pelotón.

Será la quinta etapa de las siete disputadas hasta la fecha que supere los 200 km y la cuarta que supere los 220. El Giro, que cumple su primera semana, no habrá sido cómodo para los corredores pese a no haber subido aún ningún puerto de entidad en todas las etapas disputadas por el momento. Al contrario que en otras ediciones no habrá habido una etapa de alta montaña en la primera semana o que subiera puertos de 1ª categoría, pero el desgaste del pelotón será importante por la distancia recorrida en estas 7 primeras etapas, cuya media es de 207 km.

 

9ª etapa

Riccione – San Marino (CRI)  (35 km)

Llegamos al primer punto caliente de este Giro. Es probable que en toda la primera semana los favoritos aún no hayan medido a fondo sus fuerzas unos contra otros. Hoy sí lo harán, individualmente, en una dura contrarreloj. Antaño la crono mixta era algo habitual en el Giro y el Tour. Hoy en día es una “rara avis”. El Giro hizo una crono similar a la de hoy, en el mismo escenario, en la primera semana de la edición de 1997. De una longitud notablemente inferior, no impidió que Tonkov, vencedor de la misma, marcará diferencias.

La primera parte es llana con una ligera tendencia ascendente. Llegados a Faetano (Km 22) se inicia una subida de 12,3 km a San Marino. Lo más duro es el comienzo de la ascensión con 5 km al 6,6%, sin bien el primero de todos ellos supera el 9% de inclinación. A partir de ahí hay un terreno muy suave hasta llegar a la localidad de Murata, donde hay 2 km en ligero descenso que darán paso a los 2,5 km finales al 7%.

Es una crono de regular bien las fuerzas y de mover grandes desarrollos. Será el primer punto caliente de la prueba y marcará sin duda las primeras diferencias entre los favoritos. A partir de ahí unos se verán en la obligación de atacar y otros en la de defenderse, y por tanto será un importante punto de inflexión de la prueba.

 

Por Rubén Berasategui

 

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Como socios colaboradores con el equipo Team Dimension Data para Qhubeka, ASSOS of Switzerland va a lanzar una nueva colección de maillots de edición limitada en apoyo a la campaña #BicyclesChangeLives (las bicicletas cambian vidas) de esta organización.

Qhubeka trabaja para que las personas sigan avanzando gracias a las bicicletas, y la campaña #BicyclesChangeLives se encarga de obtener fondos para donarlas a la población africana, de manera que puedan acceder a las escuelas, centros médicos y obtener oportunidades económicas.

Ya sea para competir, entrenar o estirar las piernas con amigos durante el fin de semana, el maillot Moving Forward de manga corta constituye el último modelo de una verdadera prenda todoterreno. Estará disponible en color rosa, amarillo y negro de acuerdo con el Giro d’Italia y el Tour de Francia, respectivamente. También podrás encontrarlos en colores más neutrales que se ajusten a todos los gustos.

Además, el 10 % de lo recaudado por cada compra de un maillot Moving Forward se destinará íntegramente a la organización benéfica Qhubeka. Cada maillot también cuenta con una bolsa musette única y hecha a mano que ha sido confeccionada en Sudáfrica con tejidos de origen local, como parte de los programas de Qhubeka que ofrecen incentivos a cambio del trabajo realizado.

Derek Bouchard-Hall, CEO de ASSOS of Switzerland, afirmaba lo siguiente: «la conexión que tiene el equipo Team Dimension Data con la organización benéfica Qhubeka es el motivo fundamental por el que decidimos colaborar con ellos. Sin duda queremos apoyar el increíble trabajo que hace esta organización y sentimos un gran orgullo de haber diseñado el maillot Moving Forward».

Anthony Fitzhenry, el fundador de Qhubeka, declaraba lo siguiente: «valoramos el apoyo que ofrecen empresas tan respetadas como ASSOS, ya que comparten nuestra fe en que las bicicletas tienen el poder de cambiar las vidas de las personas. Las bolsas musette están fabricadas con un tejido tradicional de Sudáfrica que se denomina shweshwe y están confeccionadas por artesanos de una zona rural situada en la provincia del noroeste del país. Este programa de artesanía está pensado para que las personas ganen bicicletas, ya que les permiten desplazarse de una forma más rápida, llegar a zonas más alejadas, transportar más objetos y obtener ingresos».

Descubre más información sobre nuestro programa de colaboración y cómo poder acceder a estos maillots en ASSOS.com

 

 

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¡Ya te puedes descargar la Guía del GIRO 2019!

Un año más, Javi Fuertes nos ha preparado una completa Guía del GIRO para no perder detalle de todo lo que nos espera en la gran ronda italiana.

Análisis, comentarios, perfiles, altigrafías, favoritos, dorsales…

A disfrutarla y a disfrutar de un GIRO que se presenta cargado de alicientes.

 

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