Día: 26 de noviembre de 2025

Volta cicloturista a

BARCELONA

“De todo y para todos”

 

Ser destino ciclista es una de las cuestiones de actualidad para muchos territorios. Algo que suena muy bien, pero para conseguirlo resulta imprescindible trabajar mucho y cuidar los detalles, porque un destino ciclista implica mucho más que voluntad. Si vamos a hacer algo, qué menos que poner todo de nuestra parte para hacerlo bien; y para ello es necesario conocer bien nuestro territorio, sus virtudes y el panorama ciclista, pensando en que el gran objetivo es atraer cicloturistas. No se trata de gustarse, sino de gustar. Hay que ser buenos embajadores de nuestro territorio y dar lo mejor de nosotros.

Hay lugares que lo tienen muy fácil y lo único que tienen que hacer es dar voz a sus puertos, historia, eventos e infraestructuras. Factores que, desgraciadamente, casi nunca llegan de “serie” y que para la mayoría suponen un esfuerzo adicional.

El trabajo siempre tiene que ir de la mano de la estrategia, y hay que vestir nuestra propuesta de alicientes. Últimamente hemos visto que el formato “Vuelta” se ha convertido en una gran herramienta para acercar las posibilidades de nuestro territorio, sobre todo cuando somos capaces de ofrecer diversidad.

El eslogan del título “de todos para todos”, aunque sea un recurso bastante recurrido, es toda una declaración de intenciones que además se puede cumplir a la perfección. No tenemos dudas de que es el caso de la provincia de Barcelona. Barcelona es tendencia en el ciclismo, y el Tour debe ser ese escaparate que catapulte todas sus bondades cicloturistas. No hacerlo sería perder una oportunidad, la gran oportunidad, ya que otra como esta no será fácil que se produzca en un plazo corto de tiempo.

La comentada variedad es el principal atractivo, ya que tiene de todo, y el hecho de contar con grandes ciudades no es un problema para diseñar un recorrido muy interesante y completo. Montañas, costa, viñedos, pueblos, valles… toca elegir.

Esa variedad también la vais a encontrar en las fotos. Nos hemos acercado hasta Barcelona en diferentes épocas del año y todas tienen su encanto. La paleta de colores que nos brinda la naturaleza es extensa, con toda la gama de verdes, azules, ocres, amarillos, rojos y blancos… Algo a tener en cuenta, ya que aumenta con garantías las opciones de fechas, sabiendo que, vayamos cuando vayamos, el entorno va a estar de nuestro lado.

Con esas premisas preparamos este recorrido que ahora os acercamos. A la hora de realizarlo hemos tenido en cuenta varias cosas, pero hay dos que han sido claves: la primera, un estudio y conocimiento detallado del territorio; y la segunda, saber a quién queremos dirigirnos y pensar en poder ser atractivos para un amplio target de cicloturistas.

Otros puntos importantes para nosotros han sido:

  • Que sea un fiel reflejo del territorio.
  • Hemos buscado carreteras tranquilas. A veces ha resultado un poco complicado, ya que, como decíamos, hay muchas ciudades, pero “el que sigue la consigue” y siempre hay opciones interesantes.
  • Salir y llegar a Barcelona, que, aunque sabemos que puede ser un hándicap, siempre supone un plus para el visitante.
  • No pasarnos de montaña, aunque las tentaciones eran muchas, y que sea comercial.
  • Que tenga un poco de todo: si se trata de una vuelta, tiene que haber montaña, media montaña, llano…
  • Que pase cerca de lugares donde poder alojarnos o comer, esos cómplices tan necesarios para cualquier proyecto ciclista.
  • Que sea circular, de modo que cada uno sea libre de empezar y acabar donde desee. El plan es de 6 etapas para tener una referencia, aunque, igualmente, cada uno lo puede hacer a su antojo.
  • Pequeños guiños a lugares que quedan muy cerca por si queremos alargar alguna etapa. Por ejemplo, en la zona del Berguedà con sus tentadores puertos muy cerquita (Pal, Pradell, Creueta…); en el Parc Natural del Montseny, con Turó de l’Home como cabeza visible y sus diferentes vertientes; en la comarca de Osona, para acercarnos al embalse de Sau y a bellos pueblos como Rupit o Pruit; o en el Penedès, para “perdernos” por sus pequeñas carreteras entre viñedos. Estos son solo algunos, y veréis como, si investigáis un poquito, cada comarca tiene su encanto.

Como siempre decimos, esto es una base de libre interpretación, y cada uno verá cosas que cambiar o lugares diferentes por los que pasar. Y es que el terreno da juego para que la mente disfrute con los preparativos, y eso es un valor añadido.

Al hacer un diseño de recorrido, siempre llega el momento en el que toca mojarse, decidir, y esta es nuestra propuesta. Ojalá pueda ser un recorrido que llegue para quedarse y al que seguro se le podrán hacer adaptaciones. Ojalá, igualmente, que las entradas y salidas de Barcelona también sean más ciclistas. Sabemos que es difícil que el tándem urbe-bici funcione fácil, implica “comerse el tarro”, pero, como en todo, con interés, trabajo y presupuesto, todo es posible. Y que haya tarea por delante siempre es algo que debe motivar.

 

Por Luis Miguel Sainz Pena y Angel Morales

Intro: Jon Beunza

Etapas y perfiles: Javi Fuertes, Angel Morales y Luis Miguel Sainz Pena

Fotos: Andoni Epelde

 

 

BARCELONA – SANT SADURNÍ D’ANOIA

Combinando costas y viñedos

 

Nuestra ruta alrededor de la provincia tenía que comenzar en Barcelona, centro neurálgico de toda el área metropolitana y de toda Catalunya. La ciudad de las mil caras: olímpica, modernista, turística, futbolística, comercial y un magnífico destino ciclista con un clima absolutamente envidiable. Esta última vertiente disfrutará de una extraordinaria promoción en 2026, nada menos que con el mayor escaparate ciclista que existe en el mundo: le Grand Départ del Tour de Francia.

 

Una vez elegida la ciudad, hay que seleccionar el punto de partida preciso. No hemos encontrado mejor manera de empezar nuestro viaje que con la ciudad de Barcelona a nuestros pies, desde el Tibidabo. El que fuera y sigue siendo lugar de esparcimiento y relajación de los habitantes de Barcelona, contiguo al Parc Natural de Collserola, nos servirá de punto de inicio de nuestra ruta alrededor de Barcelona. De este modo, conseguiremos un doble objetivo: disfrutar de unas vistas extraordinarias y evitar el ajetreo de la ciudad.

 

Aunque no vayamos a atravesar la ciudad, queremos sin embargo remarcar el enorme esfuerzo que las instituciones públicas locales y regionales están haciendo para ampliar la red de carriles bici dentro de la misma. En los últimos años, los carriles para bicicletas han ido ganando terreno y extendiendo una magnífica red de transporte limpio alrededor de la ciudad.

 

Tras un rápido descenso, afrontamos el corto ascenso al Coll de la Creu d’Olorda. Circularemos por este puerto en sentido contrario a como lo hará el próximo Tour de Francia en su segunda etapa. De hecho seguiremos recorriendo esta etapa durante un total de 30 Kilómetros, hasta Olesa de Bonesvalls.

 

Pero no nos adelantemos tanto; el rápido descenso del Coll de la Creu d’Olorda nos deja en Molins de Rei. Atravesamos el río Llobregat y tomamos la N-340 para ascender por Cervelló y Vallirana. Abandonamos la nacional para tomar una carretera secundaria en dirección a Olesa de Bonesvalls. La pendiente aumenta considerablemente, aunque enseguida coronamos a 427 metros de altitud el alto del Pla de Pèlag, antes de iniciar un atractivo y sinuoso descenso. En Avinyó Nou nos reincorporamos brevemente a la nacional, desde la que tomamos otra carretera estrecha en dirección a Sant Pere de Ribes.

Este tramo es muy cómodo, mientras circulamos bordeando tierras de cultivo, pinares y algunas urbanizaciones. Atravesamos brevemente el Parc Natural del Garraf, espacio natural que llevamos bordeando por el norte unos cuantos kilómetros.

 

Tras atravesar Sant Pere de Ribes, nos dirigimos a la capital de la comarca del Garraf, Vilanova i la Geltrú. También esta ciudad ha hecho un esfuerzo importante por poner a disposición una red de carriles bici, lo que nos facilita el tránsito que realizaremos en dirección a Cubelles, la última localidad costera de la provincia de Barcelona.

 

Ascendemos desde Cubelles remontando el río Foix hasta encontrarnos con el muro del embalse de Foix, en el magnífico entorno de naturaleza que constituye el Parc del Foix.

 

Abandonamos los espacios naturales para adentrarnos en la zona industrial que rodea a Vilafranca del Penedès, la capital de la comarca barcelonesa del Alt Penedès. El tramo final de nuestra etapa lo realizaremos rodeados de viñedos y transitando pequeñas carreteras que bordean pueblos como La Granada y Santa Fe del Penedès, en un ambiente que confesamos que nos encanta. Y si de vino y cava hablamos, no podíamos acabar nuestra ruta en otro lugar que no fuera Sant Sadurní d’Anoia, sede de numerosas bodegas de vino y cava, poseedoras de algunas marcas con un enorme reconocimiento internacional.

1 Barcelona – St. Sadurní Anoia (Collserola)

SANT SADURNÍ D’ANOIA – MANRESA

La magia de Montserrat

 

Esta segunda etapa consta de solo 104 kilómetros, pero cuenta con un notable desnivel acumulado. Salimos del centro de Sant Sadurní d’Anoia en dirección al norte. Tras atravesar la circunvalación, tomamos durante apenas un kilómetro una carretera con un notable tráfico de camiones. Por suerte, enseguida la abandonamos y giramos a la izquierda, para remontar el río Anoia. Se trata de un largo falso llano de 10 kilómetros que finaliza en El Bedorç. Salimos del valle y alcanzamos la localidad de Piera, que rodeamos en dirección a Esparraguera en un largo descenso.

 

Antes de entrar en esta localidad, giramos a la izquierda para evitar el ascenso por la vía de servicio de la A-2. Como alternativa a esta opción, proponemos una carretera local que da acceso a varias urbanizaciones antes de atravesar Collbató. Ya llevábamos viendo el Macizo de Montserrat continuamente, pero nos hemos ido aproximando por carreteras que se iban acercando de manera transversal a él. Hasta llegar a Collbató; aquí sí que estamos al pie del inconfundible macizo de rocas que se alzan como dedos hacia el cielo, desafiando la gravedad y el paso de los milenios.

 

La bajada desde Collbató por la espectacular B-112 rodea el macizo de Montserrat y su parc natural por el sureste, hasta desembocar en la C-55, una vía con bastante tránsito, pero que ha sido recientemente arreglada y nos ofrece un ancho arcén para circular, mientras ascendemos por el valle del Llobregat.

 

Al entrar en Monistrol de Montserrat, giramos a la izquierda e iniciamos el ascenso por la vertiente clásica a la Abadía de Montserrat. Se trata de una magnífica subida de 9,3 kilómetros de pendiente sostenida y que se corona a 722 metros de altitud. La carretera es amplia, aunque soporta un tráfico significativo los fines de semana. Bordea la montaña dirigiéndose hacia el oeste hasta el cruce a la carreterita a Sant Cristòfol. Aquí cambia completamente la orientación de la carretera y pasa a dirigirse en dirección contraria hacia el sureste, ya orientada hacia la celebérrima abadía. La pendiente es muy sostenida y sin rampas ni descansos, lo que permite al ciclista marcar un ritmo constante de ascenso.

 

Llegados a la barrera de acceso al aparcamiento, la bordeamos y seguimos subiendo a lo largo del mismo durante casi un kilómetro más. En cuanto empiezan los edificios, llegamos al control de seguridad en una pequeña rotonda, en el que nos dejarán pasar en bicicleta. A partir de este punto podremos seguir montados en la bicicleta hasta el monasterio, si la afluencia de visitantes lo permite. Conviene ser respetuoso en todo momento con los viandantes para que nos sigan permitiendo finalizar nuestro ascenso montados en nuestras bicicletas y no nos restrinjan el acceso a este magnífico entorno vertical de rocas en el que se enmarca esta abadía.

 

Bajamos de nuevo por el parking hasta la barrera. Aquí tomamos el cruce por la carretera que mantiene la altura bordeando el macizo por el nordeste. Pasamos por Santa Cecília y por dos breves túneles sin peligro alguno. Dos kilómetros antes de llegar a Can Massana, giramos a la derecha por una pequeña carretera asfaltada que baja hacia la urbanización de El Casot. Enseguida el asfalto se convierte en cemento rallado y la pendiente se torna exagerada; de hecho, bajaremos 650 metros con una pendiente media del 15% en un tramo en el que estaremos contentos de afrontarlo de bajada.

 

Una vez acabada la urbanización, vuelve el asfalto y nos incorporamos a la carretera que nos lleva en subida a Marganell. Tras darle la espalda a la Muntanya de Monstserrat, volvemos a tenerla a la vista durante buena parte de este suave ascenso, que concluye en el cruce con la carretera BP-1101. Esta amplia carretera, que une Manresa con la A-2, nos conducirá de manera rapidísima hasta Sant Salvador de Guardiola.

 

El incómodo tramo que nos separa de Manresa es estrecho, con toboganes y con tráfico notable. Una vez superado, cruzamos el río Cardener y subimos hacia el centro histórico. Manresa es muy extenso en superficie, ya que tiene numerosos polígonos industriales. Pero su casco antiguo no es en absoluto incómodo para atravesarlo en bici, más allá de las rampas que nos tocará afrontar.

 

Salimos de Manresa en dirección a Sant Fruitós del Bages y Navarcles. Entre ambas localidades nos desviaremos hacia el monasterio de Sant Benet del Bages. Sin tener la relevancia del Monasterio de Montserrat, por el que pasamos anteriormente, este lugar cuenta con uno de los monasterios medievales mejor conservados de Catalunya y se trata del lugar de referencia para los católicos de la comarca además de una atracción turística de primer orden, que alberga un hotel, la Fundación Alícia, un centro de investigación gastronómica y varios restaurantes.

 

Cruzamos el río Llobregat por el Pont de Sant Benet, a las afueras de Navarcles antes de dirigirnos poco después al final de nuestra etapa mientras remontamos el Llobregat, el río que más veces atravesaremos en este recorrido alrededor de la provincia de Barcelona.

 

El final de la etapa lo hemos colocado en la zona de Plans de la Sala, entre Manresa y Sallent. Podemos acabar aquí nuestra dura etapa ya fuera de la vorágine del entorno de Manresa y ya mañana prepararnos para la etapa que nos acercará al pirineo.

 

2 St. Sadurní – Manresa (Montserrat)

MANRESA – BERGA

Los paisajes de la Catalunya Central

 

Realizaremos una travesía por la zona de la Catalunya Central, por algunos de los lugares más desconocidos de la geografía de la provincia, pero veremos que no son carentes de notable interés.

 

Arrancamos entre Sallent y Manresa, en dirección a Santpedor, localidad que se sitúa en un pequeño cerro que separa los valles del Llobregat y del Cardener. Bajamos al valle del Cardener y cruzamos Callús, donde se inicia el largo y cómodo ascenso a Castelltallat. Se trata de un largo puerto, poco conocido para los ciclistas que no son de la comarca. Los paisajes van cambiando de manera bastante marcada; los tramos iniciales los hacemos metiéndonos en el valle, bordeando una cantera y en una zona de pinares más abierta. La carretera serpentea de manera vistosa antes del cruce a Sant Mateu del Bages. A partir de aquí se estrecha enormemente y pasamos por un tramo de bosque mucho más cerrado, en el que la carretera crestea por la parte alta de la Sierra de Castelltallat. Coronamos el alto y comenzamos a llanear entre las masías de la zona alta del puerto hasta el cruce al Observatorio Astronómico de Castelltallat, al que nos acercaremos para contemplar las magníficas vistas del Macizo de Montserrat hacia el sur.

 

Volvemos atrás a la carretera que traíamos para tomar a la derecha un poco más adelante un cruce que baja muy rápido por una carretera muy estrecha y recientemente asfaltada hacia Prades. No llegaremos a este pequeño núcleo urbano, sino que giraremos a la derecha circulando por carreteras extraordinariamente solitarias atravesando los valles transversalmente por medio de varios toboganes. Conviene llevar el navegador a mano en este tramo en el que no atravesaremos localidad alguna. Únicamente pasaremos por pequeñas masías en medio del típico paisaje de la Catalunya Central, que en esta zona nos muestra su cara más auténtica.

 

Llegamos al cruce de la carretera BV-3001, en el que giramos a la derecha para bajar a Cardona. Justo antes de llegar, veremos desde la carretera a nuestra derecha la enorme superficie blanca que ocupa la Mina de Sal, que constituye uno de los atractivos de la comarca. También lo es el magnífico Castell de Cardona, sede del parador de la ciudad y que se ubica en la magnífica construcción que domina desde las alturas las vistas sobre esta pequeña ciudad.

 

Descendemos por las faldas del Castell de Cardona hasta reencontrarnos con el río Cardener. Lo cruzamos y tomamos dirección a Berga. A partir de aquí, la carretera será siempre ascendente: algunos tramos llanos nos darán un respiro, pero el desnivel positivo no dejará de acumularse.

 

Atravesamos tierras agrícolas y poblaciones como Gargallà y Montmajor, rodeadas de amplias extensiones de cultivo. Al entrar en la comarca del Berguedà, podría parecer lógico continuar por la buena carretera que lleva a Berga —casi todo en bajada—, pero esta vez el reto es otro: afrontar uno de los puertos más temidos de la zona: el Coll de Capolat, también conocido como Malpàs. El nombre no engaña. “Malpàs” —paso malo— describe perfectamente el terreno: la carretera se abre paso por un estrecho y escarpado congosto. Desde abajo parece imposible que un camino pueda atravesar esos acantilados. Pero sí, hay un paso. Y vaya paso. La ascensión concentra su dureza en tres kilómetros infernales, con rampas que alcanzan el 18% e incluso el 20%, sobre un firme de cemento que no perdona. Es una subida terrible, pero también espectacular.

 

Una vez superado este tramo endemoniado, el paisaje recompensa el esfuerzo. Desde lo alto se disfrutan vistas impresionantes sobre los acantilados, tan sobrecogedoras como bellas. Incluso se distingue un columpio suspendido en la roca, inaccesible salvo para escaladores: una imagen tan extraña como fascinante.

 

Tras los tres kilómetros de cemento, el asfalto vuelve y con él se suaviza la pendiente. Sin embargo, el recorrido aún no ha terminado: quedan unos diez kilómetros de altiplano con constantes subidas y bajadas. Es un tramo precioso, por una carretera estrecha y sin tráfico, ideal para disfrutar del pedaleo.

Finalmente, el camino enlaza con la carretera que une Berga y Sant Llorenç de Morunys. Tomamos el desvío a la derecha, dirección Berga. Ahora sí, todo es bajada. Pero al llegar a la altura de la ciudad, sería imperdonable no subir al Santuario de Queralt: apenas cuatro kilómetros al 7% de media, en un último esfuerzo que sin duda vale la pena.

 

El santuario, situado en un mirador privilegiado, es considerado uno de los mejores balcones ya que desde aquí la vista nos alcanza a ver casi media Catalunya: los Pirineos, el Montseny, Montserrat y la Plana de Lleida se dibujan en el horizonte. Un auténtico lujo.

 

En las últimas ediciones de la Volta a Catalunya, el Santuario de Queralt se ha popularizado como final de etapa. Para conmemorarlo, en la cima se ha pintado un gran mural que homenajea a dos grandes vencedores de esta subida: el belga Eddy Merckx y el esloveno Tadej Pogačar. Después de disfrutar de las vistas en Queralt, solo queda una rápida bajada hasta Berga. Fin de etapa.

 

3 Manresa – Berga (Capolat)

BERGA – OLOST

La etapa reina

 

Iniciamos la etapa en la capital de la comarca del Berguedà. La hemos querido considerar la etapa reina, ya que supera los 2.000 metros de desnivel y presenta algunas subidas exigentes. Para muchos, el Berguedà es un auténtico paraíso ciclista gracias a la variedad de sus carreteras y puertos, algo que podréis comprobar en esta jornada.

Por cierto, si visitáis Berga durante la semana del Corpus Christi, podréis disfrutar de las fiestas de La Patum, que se remontan a la Edad Media. Declaradas Patrimonio de la Humanidad en 2005, son célebres en toda Catalunya por sus espectaculares festejos con gigantes y figuras simbólicas que danzan entre música y fuego.

 

Nada más salir, afrontamos un pequeño collado: el Alt de la Cabana, una subida suave que nos lleva por el paso natural hacia el norte de Berga. Antes de la construcción del eje del Llobregat (la actual C-16), esta era la única vía de acceso hacia el norte por el valle del mismo río. El Alt de la Cabana nos permite evitar la transitada carretera principal y sus túneles; por suerte, gran parte de la etapa de hoy transcurrirá lejos de la C-16.

 

Tras superar La Cabana, descendemos al Embalse de la Baells y nos dirigimos hacia la población de Vilada, atravesando el embalse de la Baells. Antes de llegar, tomamos un desvío a la izquierda para afrontar la Collada de Vinyoles, una subida corta pero exigente, conocida entre los lugareños como el “pequeño Mortirolo”. No temáis: no tiene nada que ver con el coloso italiano, aunque sí cuenta con un kilómetro por encima del 13% y rampas que alcanzan el 18%. Por suerte, el tráfico es prácticamente inexistente y no hay problema si hay que hacer algún que otro zigzag.

 

Superada la collada, llegamos enseguida a La Nou de Berguedà, pasando junto al Santuario de Lourdes. Seguimos descendiendo hasta reencontrarnos con el Embalse de la Baells, aunque esta vez lo bordearemos por su cabecera. Nos espera otro collado, El Jou. Hasta este punto, el recorrido ha tenido poco llano: en apenas 30 kilómetros hemos superado ya tres collados. El Jou también es exigente, con 5 kilómetros al 8% de media, pero de nuevo nos evita la C-16.

 

En esta zona atravesamos el antiguo distrito minero del Berguedà, motor económico de la comarca durante décadas. En Sant Corneli se puede visitar el Museo de las Minas, una visita muy recomendable para conocer cómo se vivía en las colonias mineras y cómo se extraía el carbón. Incluso es posible adentrarse 450 metros en una mina a bordo de una vagoneta, tal como hacían los mineros.

 

Coronado El Jou, descendemos hacia Guardiola de Berguedà, disfrutando de las vistas sobre la Sierra del Cadí y el imponente Pedraforca. La ruta continúa hacia La Pobla de Lillet, con unos kilómetros más suaves siguiendo el curso del río Llobregat. Allí tomamos un desvío a la derecha hacia Sant Jaume de Frontanyà, dejando a la izquierda el cruce que lleva a Castellar de n’Hug y al vistoso Nacimiento del Llobregat, el río que tantas veces hemos atravesado en estas 4 etapas que llevamos. Desviándonos de nuestra ruta, en apenas 8 kilómetros se pueden visitar el manantial y también el Museo del Cemento, otra interesante visita sobre la historia y la fabricación de este material.

 

Para alcanzar Sant Jaume de Frontanyà debemos superar la Collada de Batallola, un puerto trampa: irregular, con bajadas y rampas que alcanzan el 15%. No es una subida fácil, ya que impide mantener un ritmo constante y obliga a cambiar de desarrollo continuamente. Al llegar al pequeño núcleo, descubrimos una joya: una iglesia y cuatro casas. Sant Jaume de Frontanyà, junto con Gisclareny (también en el Berguedà), se disputa el título de pueblo más pequeño de Catalunya, algo que depende casi de las defunciones anuales.

 

El terreno se vuelve favorable hasta Borredà, con algunos repechos, pero siempre con tendencia descendente. En esta población tomamos el desvío a la izquierda hacia Alpens. A partir de aquí nos espera un terreno quebrado, de continuas subidas y bajadas. No hay grandes puertos, salvo el Collet de Comià, al entrar en la comarca del Lluçanès, que tiene cierta entidad. El resto del recorrido está salpicado de pequeñas ascensiones y descensos.

 

Pasado Alpens, entramos en una especie de altiplano que nos mantiene en torno a los 800 metros de altitud. Únicamente pasamos el Collet de Sant Agustí, sin la dureza suficiente para ser catalogado. Desde aquí el terreno es más amable. Pasamos por Perafita, donde es casi obligatorio probar sus famosas cocas, deliciosas y muy conocidas en la zona.

 

Tras algún repecho corto, llegamos finalmente a Olost, final de etapa y merecido descanso. Esta localidad se ha convertido en un importante núcleo de empresas agroalimentarias y es un excelente lugar para disfrutar de la gastronomía local y descansar tras la etapa.

 

4 Berga – Olost

OLOST – MALGRAT DE MAR

Atravesando el Montseny

 

Salimos de esta localidad de 1200 habitantes que se encuentra en la recientemente oficializada comarca del Lluçanès. Abandonamos enseguida la ancha C-62 en dirección a Sant Bartolomeu del Grau, un pintoresco pueblo ubicado en una parte alta a caballo entre la Plana de Vic y el Lluçanès.

 

Comenzamos un bonito tramo bastante aéreo de bajada en dirección a Gurb y a Vic, localidades que ya tenemos a la vista durante buena parte del largo y cómodo descenso. Rodeamos Vic por el este, por la ancha Avinguda del Països Catalans, al lado de la estación de ferrocarril. Lejos del tumulto de la ciudad, nos dirigimos hacia el sur para acceder a una de las numerosas pistas asfaltadas de la Plana de Vic. Son pistas estrechas, generalmente llanas y ausentes de tráfico que unen barrios y poblaciones. Para nuestro recorrido hemos elegido la ruta de Vic a Santa Eugènia de Berga. Desde aquí subimos a Taradell y afrontamos el cómodo ascenso a la Collada de Mansa por una carretera de esas que tanto nos gustan en Ziklo: sinuosa, con poco tráfico y rodeada de un interesante entorno natural.

 

Nos incorporamos brevemente a la carretera que viene de Seva para poco después girar a la derecha hacia Viladrau, uno de esos pueblos que mejor guarda la esencia del magnífico Parc Natural del Montseny. Acabamos de entrar sin darnos cuenta en la provincia de Girona, en una licencia que nos permitiremos durante unos kilómetros para poder disfrutar de la travesía de este magnífico entorno natural, en el que nos adentramos después de esta localidad. Más que disfrutar, en un principio necesitaremos esforzarnos para afrontar un duro kilómetro de largas rectas en dirección al Coll de Bordoriol, el primero de una sucesión de tres altos que coronaremos en nuestra travesía por el Montseny.

Tras una breve bajada, pasamos por Sant Marçal, un puerto que constituye un punto bajo para nosotros. Aquí nace el río Tordera, cuyo curso reencontraremos más adelante y que después seguiremos hasta su desembocadura. Desde aquí tenemos un breve ascenso hasta el Alt de Sant Marçal, el paso más alto de nuestra etapa y que se sitúa casi verticalmente bajo Les Agudes, una de las cimas más altas del Macizo del Montseny.

 

El bosque se torna muy denso en nuestro corto descenso al precioso entorno de Santa Fe del Montseny, quizás el lugar más famoso y concurrido de todo el parque natural. Desde aquí, y tras un pequeño tobogán, iniciamos un largo, muy variado y rápido descenso por las faldas orientales del macizo; una bajada de nada menos que 1000 metros de desnivel hasta Sant Celoni. Recomendamos pararnos en algunos de los miradores que jalonan esta sinuosa carretera, que en los fines de semana soporta un tráfico elevado.

 

Nos incorporamos al valle del río Tordera y a la C-35, la carretera que vertebra el sur del Vallès Oriental, y que está en proceso de obras, que incluyen el acondicionamiento de un amplio y celebrado arcén por parte de los ciclistas. La abandonamos al principio de la circunvalación de Hostalric, ya que transitaremos esta localidad por su centro histórico empedrado, dominado en su zona alta por su amplio y vistoso castillo.

Cruzamos el río y seguimos los últimos kilómetros de su curso por vías mucho más transitadas camino de la costa. Primero atravesaremos Tordera y posteriormente seguiremos hasta llegar a Blanes. Volvemos a Barcelona cruzando el río Tordera por su último puente, ya inmersos en el delta y el espacio natural que forma en su desembocadura. Acabaremos nuestra etapa justo aquí, junto a uno de los numerosos campings que se asientan en este espacio protegido que alberga numerosas especies de aves, entre las que destaca la frecuente presencia hibernal del flamenco.

 

5 Olost – Malgrat de Mar

MALGRAT DE MAR – BARCELONA

Los miradores de la costa norte

 

La última etapa de regreso la intentaremos realizar evitando el tráfico intenso que padecen algunas zonas del Maresme, que es la comarca costera ubicada al norte de Barcelona. Para ello proponemos ir transitando por las sierras costeras, al pie de los sucesivos parques naturales que se van sucediendo en nuestra ruta. No es una etapa ni corta ni sencilla, así que el hecho de salir ya desde el nivel del mar y la posibilidad de llegar a atisbar enseguida Barcelona a lo lejos no debe de engañarnos.

 

Desde el delta del río Tordera nos adentramos en Malgrat de Mar, que atravesamos en su totalidad. Podríamos suponer que incorporamos a la N-II sería una decisión incómoda e incluso temeraria, pero lo cierto es que es una vía bastante cómoda en esta zona y con tramos de amplio arcén. Se trata de una carretera muy frecuentada por gran cantidad de ciclistas y triatletas, que aprovechan su cómodo terreno completamente llano para entrenar cada fin de semana. El principal inconveniente de la N-II en esta zona son las numerosas rotondas que tiene esta carretera en Pineda de Mar y en Calella.

 

Al llegar a Sant Pol de Mar, nos salimos de la N-II. Decidimos callejear hasta la desembocadura de la Riera de Sant Pol, desde donde ascenderemos la Vallalta, un agradable valle que nos lleva por Sant Cebrià primero y por Sant Iscle de Vallalta después. Son numerosas las urbanizaciones claramente visibles en las laderas costeras del Parque Natural del Montnegre, testigos de un modelo urbanístico que ha dejado una terrible huella en buena parte de los espacios naturales costeros catalanes.

 

Salimos de la Vallalta en Arenys de Munt. Atravesamos la carretera del conocido Collsacreu y nos vamos recto siguiendo la conocida como carretera del Pollastre. Se trata de una carretera sinuosa que va atravesando pequeñas localidades. Al contrario que la carretera de la Vallalta, que estaba encajonada por el valle, la carretera del Pollastre va paralela a la costa y en altura. Con su gran cantidad de curvas, nos va cambiando las orientaciones de las vistas que nos ofrece hacia el Mediterráneo.

 

Una rápida bajada nos lleva a la capital del Maresme, Mataró. Atravesamos esta ciudad por una especie de ronda en su zona alta, aunque también podríamos haber prolongado un poco más la etapa, bajando y atravesando la localidad por su concurrido paseo marítimo.

 

Subimos hacia Argentona, al pie del Coll de Sant Bartomeu, el puerto por el que atravesaremos el Parc Natural de la Serralada Litoral y que marca el límite entre las comarcas del Maresme y el Vallès. Tras atravesar La Roca del Vallès, nos adentraremos en el centro de Granollers, cuyo núcleo urbano será el origen de la tercera etapa de la próxima edición del Tour de Francia. Salimos después hacia el este en dirección a Lliçà d’Amunt y Santa Eulàlia de Ronçana, por carreteras estrechas que soportan un notable tráfico. El premio de este tramo es llegar al bonito de pueblo de Caldes de Montbui. Merece la pena una parada para visitar sus termas romanas y pasearnos en bicicleta por su cuidado casco antiguo, empedrado en muchas de sus calles más céntricas.

 

Un cómodo y rápido descenso nos lleva a Sentmenat y Polinyà, donde nos adentramos en una zona dominada por zonas industriales y grandes áreas comerciales. Pasado Cerdanyola del Vallès, entramos en el Parc Tecnològic del Vallès; en él circularemos al lado del sobresaliente acelerador de partículas del Sincrotró ALBA, uno de los indiscutibles símbolos de la innovación científica que se desarrolla en Catalunya. El entorno en esta zona es mucho más verde y amable, ya que estamos bordeando el Parc Natural de Collserola.

 

Tras rodear brevemente por el sur Sant Cugat del Vallès, subiremos al Parc d’Atraccions del Tibidabo por la conocida como carretera de la Arrabassada, la BP-1417. Ahora ya sí que nos adentramos en este parque natural, aunque desgraciadamente la carretera soporta un tráfico excesivo a diario y casi a cualquier hora del día.

 

Los diferentes miradores del Tibidabo por encima de la ciudad de Barcelona son la magnífica recompensa de esta exigente última etapa, con la que damos por finalizada nuestra vuelta a la provincia. Casi no nos acordábamos de la belleza de las vistas que nos ofrece este lugar; quizás sea porque el atardecer nos ofrece una visión muy diferente de la ciudad y del mar de la que disfrutábamos al amanecer hace unos días.

 

Solo nos quedará bajar para elegir alguno de los numerosos y muy variados atractivos que Barcelona nos ofrece. De este modo, podremos añadir nuevos alicientes a una vuelta que nos ha ofrecido magníficos entornos naturales, alicientes gastronómicos, miradores extraordinarios, puertos de gran belleza, preciosas carreteras sinuosas y, en definitiva, seis grandes jornadas de cicloturismo en una provincia con un clima envidiable. ¿Te lo vas a perder?

 

6 Malgrat de Mar – Barcelona (Collserola)

DATOS DE INTERÉS

Antes de viajar a un lugar nuevo buscar información es fundamental y es aquí donde las Oficinas de Turismo son un inmejorable aliado. No hay mejor embajador que el que conoce su tierra y esto es algo muy útil para acertar en nuestras decisiones. Ya sea en la web o acudiendo a ellas, estamos ante una forma sencilla de aprovechar al máximo la experiencia, descubrir lugares auténticos y evitar perder ese tiempo que tanto nos cuesta conseguir.

Estas son algunas de nuestras recomendaciones:

 

ALOJAMIENTOS:

 

EN LA ZONA DEL GARRAF:

– Hotel Desitges

– Camping El Garrofer

– Camping Sitges

– Camping Platja Vilanova

– Camping Vilanova Park

 

EN LA ZONA DEL PENEDÈS:

– Casa Modernista Bolet

– El Molí de Pontons

– Arcs Llacuna

– Can Marlès

 

ZONA BAGES

  • Mas de la Sala
  • Mon Sant Benet
  • Hotel Cisneros
  • Vilar de la Duquessa
  • Hotel Bremon

 

ZONA BERGA

  • Camping Berga Resort
  • Camping Huttopia Barcelona Pirineos
  • Hotel La Serra Sport & Wellness
  • Alberg de Berga
  • Hotel Berga Park
  • Hotel L’Indret del Pedraforca
  • Ca l’Amagat
  • El Castell de la Pobla de Lillet

 

ZONA LLUÇANÈS/OSONA

  • Ca l’Estamenya
  • Mas Vinyoles Natura
  • Mas el Coll Gurb
  • Hotel Uprooms Vic
  • Staces Vic
  • Les Clarisses
  • Montanyà Hotel

 

ZONA VALLÈS

  • Hotel Atenea Vallès
  • Hotel Broqueta Spa

 

ZONA MARESME

  • Hotel Atenea Port
  • Hotel Volga
  • Hotel GHT Maritim
  • Hotel GHT Blames Splash
  • Camping Globo Rojo
  • Neptuno Hotel & Spa
  • Aparthotel Miami Park
  • New Hotel Colon
  • Camping Barcelona
  • DYH DYnamic Hotels
  • Hotel & Spa Sa Voga
  • Vila Arenys Hotel
  • Camping El Far
  • Hotel Sant Jordi
  • Hotel Htop Calella
  • Hotel Miami Park
  • Summus Hotel Stella & Spa
  • Aqua Hotel Onabrava
  • Atzavara Hotel & Spa
  • Hotel Don Angel
  • Aqua Hotel Aguamarina & Spa
  • Hotel Htop Royal Sun
  • Hotel Alegria Florida Park

 

DIRECCIONES ÚTILES:

BCN+ rutas de cicloturismo en las comarcas de Barcelona. – Diputació de Barcelona

360 Penedés www.penedes360.cat/es/

Osoning https://www.osoning.com/ciclisme/

El Berguedà https://www.elbergueda.cat/es/en-bici.htm

 

Para información turística las webs de las comarcas.

Garraf www.garrafturisme.cat/es/

Penedés www.penedesturisme.cat/ca

Baix Llobregat www.turismebaixllobregat.com/ca

Maresme https://www.turismemaresme.cat/es

Bages Turisme https://bagesturisme.cat/

Vallès Oriental Turisme https://turismevalles.com/

Penedès Turisme https://www.penedesturisme.cat/es

Leer Más

 

El valor de vivir experiencias

 

Viajar siempre supone un cambio de mirada. Cada experiencia, conversación o rincón son una invitación a descubrir algo distinto. Las fotos, suelen ser el mejor testigo de lo vivido y son el mejor recurso para recordar y fortalecer las historias vividas. La experiencia global es la que marca el recuerdo, pero en ella hay cosas aparentemente menos importantes, que no deberían perderse nunca.  Hablo de pequeños momentos, como una charla improvisada, una comida compartida, un atardecer o un simple paseo, detalles que acaban dando un plus a nuestra experiencia.

Lo importante no es cuántos lugares visitamos, sino lo que vivimos en ellos. Y para ello, qué mejor que nuestra escapada tenga personalidad y nos deje “expresarnos”, que refleje quiénes somos y lo que nos mueve.

Vivir experiencias es una tendencia que ha llegado para quedarse, es una realidad y cada vez somos más conscientes que hay algo especial “invirtiendo” en ellas. No se gastan, no caducan, y con el tiempo su poso crece.

El destino siempre puede ser ese gran aliado que hace que todo tenga más sentido. Esto, sucede en Gorbeia, donde la naturaleza te invita a detener el tiempo, respirar profundo y dejarte llevar. Un lugar en el que si dejamos que la bicicleta sea solo para machacarnos y hacer deporte, nos perderíamos lo mejor. Porque no hay nada mejor que dejar que el entorno, la naturaleza e incluso nuestro interior también hablen.

Gorbeia es conocido como “el corazón verde de Euskadi”, una frase que resume a la perfección su valor natural, cultural y simbólico. El Parque Natural de Gorbeia cuenta con más de 20.000 hectáreas de bosques, montes, pastos y hayedos, un auténtico pulmón verde para Euskadi.

Estamos ante un destino presidido por un monte que une dos territorios. El Monte Gorbeia (1.482 m) limita Araba y Bizkaia, y es la cumbre más alta de ambos territorios. Su cima es famosa por su Cruz de Hierro, símbolo de unión entre provincias y todo un emblema para el montañismo vasco.  Y ya que hemos hablado de la Cruz que preside la cima, nos vais a permitir hacer un pequeño guiño a su historia. La cruz actual mide unos 18 metros de altura y es una estructura metálica muy visible. Es la tercera cruz instalada en la cima, la primera (1901) se derrumbó a los pocos días por el viento y el hielo. La segunda (1907), también cayó por las duras condiciones meteorológicas. La cruz actual (1907 y restaurada en 1931) es mucho más robusta, hecha de hierro forjado.

Hablando del Monte Gorbeia también resulta inevitable hacer mención del queso Idiazabal, con el que está estrechamente relacionado. Estamos en una zona de gran tradición pastoril. Durante siglos, los pastores han subido en primavera con sus rebaños de oveja latxa, raza autóctona de Euskadi, a los pastos de altura de Gorbeia, donde el clima y la vegetación son ideales para el pastoreo. Estas ovejas producen una leche rica y aromática, base del famoso queso Idiazabal.

Como veis, tenemos una base sólida repleta de argumentos. Ahora nos toca convertir las palabras en hechos y los sueños en experiencias. Os dejamos con 2 pequeños relatos que reflejan diferentes maneras de disfrutar de una “escapada” en Gorbeia. Sólo o acompañado, con amigos o con familia, y es que el valor de un destino es de poder ser un poco camaleónico, flexible, adaptable. Ser guionista de tu plan es jugar a caballo ganador.

 

Por Jon Beunza

Fotos: Andoni Epelde y Ander Salsamendi

Perfiles rutas: Ander Beunza

Altigrafías: Javi Fuertes, Franci García, Josemi Ochoa/APM

 

 

Diario de un fin de semana

Todo empezó como casi siempre, con una idea lanzada en el grupo de WhatsApp. “¿Y si hacemos una escapada a Gorbeia este otoño?” En pocos días ya había lista, por lo que no había que perder la oportunidad y aprovechando el calentón reservamos habitaciones en el hotel.

Llegó la fecha y nadie falló. Tenía libre la mañana del viernes y decidí salir antes con Nerea y Martin que también tenían fiesta. Mientras llegaban el resto, éramos 8, salimos a dar una vuelta corta por los alrededores, apenas 20 km de rodaje suave para soltar las piernas del viaje. Las montañas empezaban a teñirse de naranja mientras el sol se escondía. Esas primeras pedaladas entre robles y prados fueron como una bienvenida del propio Gorbeia.

En la cena nos juntamos todos. Momentos de charla, de planear los detalles de la salida del día siguiente. Y es que ante una buena mesa, todas las piezas parecen encajar más fácil.

Sábado, la gran ruta. Habíamos decidido madrugar para sacar más partido al día ya que después de la ruta teníamos planeadas un par de visitas. A las 8:00 ya estábamos sobre la bici. Habíamos planeado hacer la Gorbeia Bira, con sus 88 km y 1252 metros de desnivel con el plus de subir hasta Pagomakurre antes de llegar a Areatza y seguir por Dima. Al final serían cerca de 100 km con casi 1800 metros de desnivel. Bikotzgane y Pagomakurre nos harían apretar los dientes, puertos para que cada uno los suba a su ritmo, Altube y Dima, mucho más amables, servirían para hacer grupo. Así fue, las subidas pusieron a prueba el orgullo de más de uno. Los típicos “voy tranquilo, guardando fuerzas”, no faltaron entre bromas y paradas para sacar fotos

Siempre he pensado que aunque la compañía es clave, el recorrido y el entorno son sus mejores aliados y si los tres están “por la labor” el resultado no puede fallar. En una temporada debe haber momentos para todo. Hay marchas a las que nos gusta ir a exigirnos, darlo todo, a comprobar si nuestra preparación y estado de forma sigue siendo el óptimo, pero hay otros momentos en los que lo importante es compartir momentos y dedicar tiempo a los amigos. Si toca esperar se espera y si toca que nos esperen, apretamos un poquito pero sin agobios.

Antes de finalizar la ruta Nerea nos tenía preparada una pequeña sorpresa ya que paramos para darnos un pequeño homenaje. Una buena merendola a base de productos típicos entre los que no faltaban el queso Idiazabal, embutidos locales y unas buenas cervezas artesanas, y al hotel a ducharnos. Primera parte de la recuperación realizada luego llegaría la cena, un momento especial en el que las batallas y recuerdos fluyeron sin parar. Qué bonito es recordar y más cuando estás en grupo y siempre hay alguien que te recuerda momentos que tenías caso borrados de tu memoria.

El domingo nos lo tomamos con otra filosofía. Madrugamos, pero sin prisas. El objetivo era acercarnos hasta la zona de Legutio y Oleta por carreteritas tranquilas y finalizar ascendiendo hasta el Santuario de Oro. Todos juntos, sin exhibiciones, de charleta, aunque la etapa “acababa en alto” y ya se sabe. Que tira tú, que me entra la risa y al final todos a tope. Vaya apretón los 500 metros finales. Descendimos a Murgia, ducha y a comer.

Todo había pasado muy rápido pero cuando te pones a recordar te das cuenta la cantidad de sensaciones y momentos que se pueden vivir en un fin de semana con amigos. Algo terapéutico, una de esas cosas que aunque te cueste decidirte a hacerlas, acaban siendo tan positivas como necesarias.

 

 Gorbeia: Una oda entre esfuerzo y plenitud

El sol empezaba a acariciar las cumbres cuando iniciamos nuestra ruta. Cada pedalada era como un contrato silencioso con la montaña. El esfuerzo era sinónimo de amistad; compartiendo silencios y risas fugaces, con la certeza de que cada pendiente iba a suponer un apretón.

El bosque era nuestro cómplice y con cada pedalada, nuestros músculos se tensaban queriendo abrir espacio a algo más grande. Algo efímero, fugaz, pero necesario para los que andamos en bicicleta, esa plenitud que solo el esfuerzo puede otorgar.

Cada cima nos daba su bienvenida. Momentos para que la mirada y la mente se pierdan. Hay veces que no hay palabras para describir un momento; entonces, el silencio, la respiración profunda, o la sensación de gratitud con la naturaleza, lo dicen todo.

Los últimos kilómetros, una vez pasado lo más duro, son momentos de risas y charlas. La montaña que antes nos probaba ahora nos abraza. Cada cuesta, cada curva, cada rayo de sol que se cuela entre el bosque son un recordatorio de que el placer no llega sin entrega, y que la verdadera alegría sabe a esfuerzo.

Al acabar la ruta, entendimos algo esencial: Gorbeia no solo se conquista con piernas, sino con atención, paciencia y corazón y cada instante compartido con los amigos son parte del mismo regalo.

La naturaleza siempre nos enseña y aunque no diga una palabra, nos deja un mensaje claro: la vida, como el ciclismo, son un pulso constante entre esfuerzo y plenitud. Hay que aceptar el desafío y luego disfrutar de la recompensa.

 

RUTA 1: Murgia – Murgia: 71km y 1480m

Siempre hemos pensado que somos más siendo capaces de colaborar con las comunidades próximas y esta ruta es un pequeño ejemplo. Protagonismo para Gorbeia, pero ¿por qué no acercarnos hasta zonas limítrofes con las que se ha forjado una buena relación si, además, conseguimos enriquecernos como destino?

Este es el caso de esta ruta en la que desde Murgia nos acercaremos hacia la zona de Orduña. Murgia (Zuia) es la capital de la comarca y prueba de ello es que las opciones de alojarnos allí son varias. Desde la libertad que nos puede dar un lugar como Zuia Suites a la comodidad de tener todo controlado que nos pueden dar los Hoteles, Casa Patrón y Nagusi, que por cierto pueden ser el lugar perfecto para completar nuestra jornada. Comer, cenar… la gastronomía, a pesar de lo que puedan pensar algunos siempre es un aliciente.  Afortunadamente, hay mucha vida más allá de barritas y geles, y saborear productos típicos autóctonos siempre es un placer. En toda esta comarca la carne, quesos, miel, mermeladas, pan, dulces, sidra, cerveza artesana, verduras y hortalizas forman parte de una cultura gastronómica cargada de personalidad.

Zuia Suites es un alojamiento con gran orientación al cliente ciclista. Disponen de cuarto de seguridad para tu bicicleta, con zona de taller y limpieza, parking privado exterior para bicicletas, puntos de recarga de vehículos eléctricos, posibilidad de encargar el desayuno en tu puerta o prepararte una buena cena adquiriendo productos ricos y saludables en alguno de los diversos comercios de alimentación del lugar…

El Hotel La Casa del Patrón dispone de catorce habitaciones todas ellas exteriores. Siete de ellas situadas en la segunda planta del edificio y las otras siete en el ático, con el encanto de techos abuhardillados y ventanales desde los que ver las estrellas. En el restaurante se presta una especial atención a la gastronomía local en todos son menús, tanto en el almuerzo como en la cena, atendiendo a la riqueza de productos de Gorbeialdea.

El Hotel Nagusi cuenta con habitaciones individuales, dobles, apartamentos familiares y estudios con cocina incluida. Allí te espera su plato especial al que llaman Gorbeia y está hecho a base 180g de carne premium con queso, láminas de aguacate fresco, un toque exótico de mermelada de maracuyá mezcla de lechugas seleccionadas y cebolla crujiente artesanal.  Todo acompañado de patatas doradas.

Pero no empecemos por el final celebrando antes de tiempo cuando no hemos empezado a abrir el apetito. Y es que las mejores recompensas siempre llegan después del esfuerzo, por lo que nos toca entrar en faena.

Saldremos de Murgia y tomaremos la carretera que nos lleva hasta el puerto de Altube, que por este lado es una ascensión muy sencilla, casi simbólica. Entramos en una zona de robles en la que destaca el “roble de Altube”, muy cerca de la cima y que con sus 35 metros de altitud es un ejemplar muy especial.

Desde la cima descenderemos por Ziorraga y Baranbio hasta el cruce del barrio de Bergantza donde rodaremos por carreritas mucho más tranquilas, pasando junto a Lezama antes de llegar a las proximidades de Amurrio. Evitaremos pasar por el centro de la localidad, eso sí, con una pequeña trampa llamada Lakamaña, antes de llegar a la localidad de Orduña.

Orduña es un lugar especial, la única ciudad de Bizkaia. Allí se inicia uno de los puertos demás renombre del ciclismo vasco. Un puerto atípico, que nace en Bizkaia, trepa por Araba y se corona en Burgos. Un puerto que además de exigente en lo deportivo, es un derroche visual. Descenderemos por la misma vertiente y será un buen momento para acercarnos hasta el Hotel Balneario Orduña Plaza, situado en pleno centro de la ciudad de Orduña. Un edificio, de construcción neoclásica del siglo XVIII, que se adapta a la perfección a las necesidades actuales. Cuenta con balneario, restaurante, gimnasio, entre otras muchas cosas.

Después de recuperar el aliento, toca regresar hasta Murgia y lo haremos ascendiendo La Barrerilla. Un puerto llevadero, agradable y que en la parte alta tiene unas magníficas vistas al valle.

Desde la cima solo quedará disfrutar del resto de la ruta en la que buscaremos carreteras alternativas y tranquilas pasando por Uzkiano, Oiardo o Gouri, donde se encuentra la cascada de Gujuli, un salto vertical de más de 100 m de altura que podría ser el colofón perfecto antes de que las calles de Murgia sean nuestra meta.

 

Gorbeia_1_Altube-Orduña-Barrerilla_71_km_y_1480_metros

RUTA 2: Murgia – Murgia: 70km y 1160m

Ya que hablamos de Murgia como un pequeño eje, esta segunda ruta también tiene la salida y final en ella, pero daremos protagonismo a la zona de Legutio. Si buscamos evitar el ajetreo urbano de una pequeña ciudad, nuestra ruta nos acerca a tres buenas opciones para alojarnos, una en Acosta, la casa rural Izpiliku, ubicada en las antiguas cuadras y pajares de un caserío del siglo XIX y donde cada habitación está inspirada en una planta diferente: Amapola, Romero, Girasol, Lavanda, Madreselva, Avena, Albahaca… y dos en Elosu, la casa rural Bentazar, un caserío que se encuentra en un enclave inigualable, a 200 metros escasos del embalse de Santa Engracia y  la casa rural Atxarmin un antiguo caserío, cuidadosamente conservado, que fusiona la autenticidad con el confort moderno.  Y es que tenemos que reconocer que nos gustan las rutas caprichosas, las idas y venidas, las carreteras tranquilas, y lugares como estos, que refuerzan esta idea, nos parecen interesantes.

De Murgia os hemos propuesto salir por Zaitegi y Ondategi antes de llegar a Gopegi. Zona de extensas praderas intercaladas con frondosos bosques. Terreno sin puertos pero en el que el sube y baja siempre obliga a exigirse. Desde Gopegi, por los mencionados Acosta y Elosu, llegaremos hasta el embalse de Urrunaga que lo cruzaremos desde el barrio de Etxebarri para llegar a Legutio. Aquí lo más habitual suele ser ir a Oleta para luego subir hacia Kruzeta y la Ermita de San Cristóbal, pero lo que os proponemos es hacerlo en sentido inverso y ascenderlo desde el embalse de Albina para luego descender por Oleta. En la variedad está el gusto y es que hay veces que nos empeñamos en hacer rutas siempre en el mismo sentido y el día que cambiamos no dejamos de sorprendernos de ver y percibir cosas diferentes.

Finalizado el bucle, volveremos a estar en Legutio y regresaremos hacia Murgia. En esta ocasión lo haremos por los toboganes de Etxaguen y Murua para llegar hasta Gopegi y seguir por Manurga y Zarate hasta Murgia donde nos espera el remate final de la etapa. Un lugar emblemático, como imaginareis, estamos hablando del Santuario de Oro. Una subida muy ligada a la historia del ciclismo vasco ya que ha sido protagonista en muchas etapas de la Itzulia, en carreras de aficionados y e incluso de La Vuelta. Corta, ya que no llega a 3 kilómetros, pero eso sí, muy explosivos y a base de fuertes rampas. Calentón asegurado que tendrá su premio en la zona del Santuario y sus vistas. Desde la cima, descenso hasta las calles de Murgia. Una buena ducha y a buscar la recompensa, gastronómica, cultural o natural. Toca elegir pero nada mejor que una buena decisión salomónica: un poco de cada y todos contentos.

 

Gorbeia_2_Acosta-Elosu-Legutiano-Oleta_-Oro__70_km_y_1160m

RUTA 3: Orozko – Orozko:  64km y 1450m

El monte Gorbeia es el hilo conductor, el que da sentido a todo, y esta etapa es un buen ejemplo para darle ese merecido protagonismo. Hemos propuesto la salida en Orozko, otra de las localidades más representativas de la comarca, aunque, como sugerencia, y para darle ese merecido protagonismo a la montaña referente del montañismo vasco. podríamos hacerlo en sus faldas, en Urigoiti.  Allí está la casa rural Etxegorri un lugar para conectar con la naturaleza ya que es una puerta a uno de los paisajes más espectaculares de Euskadi y una oportunidad de desconectar del estrés y las prisas de nuestro día a día.

Como veréis la etapa es corta pero os aseguramos que tiene mucha miga. Iremos de menos a más, en lo que a desnivel y dificultad se refiere, y la salida la haremos hacia Arakaldo y Ugao-Miraballes. Terreno tranquilo, para entrar en ambiente. Desde Ugao-Miraballes pondremos dirección a Areatza por el sencillo alto de Sarasola. Pasaremos por Zeberio, zona limítrofe con el Parque Natural de Gorbeia, otro de esos lugares perfecto para desconectar y reconectar con la naturaleza. Allí están los apartamentos Ermitabarri, cinco estudios turísticos, totalmente equipados, otra opción para incluir a la hora de elegir.

Seguimos rodando tranquilos y nada cambia hasta llegar a Areatza, donde llega el momento de atacar el “coco” del día y probablemente de todo el parque natural de Gorbeia. Hablamos de la subida a Pagomakurre, uno de esos puertos que deja huella en todos los sentidos: entorno, trazado, desnivel… y con el añadido de lo que supone acabar junto a los pies del gran Gorbeia. Una subida que alterna asfalto con tramos de hormigón que va haciendo camino entre un espeso bosque de pinos y hayas, y que en la parte final se abrirá para ofrecernos unas vistas excepcionales tanto a la montaña como al valle. Haremos hincapié en que estamos hablando de un señor puerto de casi 9 km de longitud, en los que asciende 737 metros a una media del 8,37% y con rampas que llegan al 14%.  Miedo nada, la clave es tenerle respeto y llevar buenos desarrollos.

Descenderemos por la misma vertiente pero bajados unos 6 kilómetros, tomaremos el desvío que nos lleva directamente a Bikotzgane. Salimos a cerca de 3 kilómetros de la cima pero ojo, no hay que confiarse ya que en ellos, la media se acerca al 10%.

Desde la cima solo nos quedaría descender hasta Orozko, pero no os hagáis los despistados ya que al principio os hemos hablado de Urigoiti. Allá que vamos, llega el último esfuerzo. Son cerca de 4 kilómetros, los dos últimos por encima del 6%, que nos dejan en las mismas laderas del Gorbeia.

Ahora sí, ya nada va a impedirnos descender hasta Orozko donde podremos recuperarnos y darnos un buen homenaje gastronómico. Carnes, verduras, dulces, queso… todo vale. Y es que etapa, corta pero intensa, nos habrá dado argumentos más que suficientes para hacerlo

 

Gorbeia_3_Orozko-_Zeberio-Areatza-Pagomakurre-Urigoiti_64_km_y_1450_m

RUTA 4: Areatza – Areatza: 67 km y 1710m

Para esta etapa os proponemos la salida y llegada en Areatza, otro rincón especial para desconectar y es que allí además tenemos el Hotel Balneario Areatza, un lugar perfecto para que el relax sea también parte de la experiencia. Allí, en sus modernas instalaciones, podremos sumergirnos en una experiencia de relajación total. Tratamientos terapéuticos, circuitos de aguas termales, masajes personalizados…

Iniciaremos nuestra ruta pasando por Lamindao y Arostegieta para incorporarnos a la ascensión a Dima poco después de Ugarana. Dima es una subida larga, casi 11 km, pero muy llevadera en la que ningún kilómetro supera el 6% de media. Con buenas sombras, ya que es boscosa en su mayoría, y que tan solo se abre en la zona de Bentatxuri y en su característica llanura que se encuentra en la propia cima. Una subida de las de disfrutar, y en la que hemos decido “salsear” un poco y hacer un tramo pasando por los barrios Landazuela y Urzabaleta. Y es que como podréis ver, en esta etapa el salseo va a estar a la orden del día.

Coronaremos Dima e iniciaremos el descenso para llegar hasta Otxandio donde tomaremos la carretera que por el hayedo de Presazelai nos lleva hasta la carretera de Barazar.

Si, hemos dicho Barazar, una carretera que automáticamente tendemos a identificar con tráfico y camiones. Para evitarlo, volvemos al salseo, y es que esta ruta es especial en todos los sentidos y en ella la bici de gravel puede ser una gran aliada. Solo pasaremos un pequeño tramo de Barazar, y para evitarlo en su mayoría lo que haremos es recurrir a la fantástica red de pequeñas carreteras y pistas que unen los diferentes barrios de Zeanuri y que además nos acercan a esos hayedos tan característicos de esta zona.

Unos pocos kilómetros por la N-240 y nos desviamos por la carreterita que nos lleva a Altxusta y por ella legaremos hasta el mismo centro de Zeanuri.  A partir de aquí os vamos a proponer dos interesantes bucles que pondrán de manifiesto todo el encanto de los bosques de la zona y que transcurren entre pequeñas carreteras y algún tramo de pista (perfectamente ciclable). El primero nos llevará hacia la zona de Arzuaga e Ipiña por donde pasaremos junto a toda una tentación llamada Hotel Spa Etxegana. Un lugar cargado de magia, de calma, de paz. Un lugar marcado por su pintoresca belleza cuyas habitaciones nos transportarán a un viaje a Indonesia y que cuenta con spa con jacuzzi y diferentes tipos de saunas, además de una gastronomía que resalta los sabores locales.

Finalizado el bucle, regresamos al casco urbano de Zeanuri, otro de esos lugares que te incita a parar. De allí, lo, más sencillo sería ir directos a Areatza, pero ya os hemos comentados que era una jornada de salseo y por tanto lo haremos añadiendo un poco de picante con un segundo bucle que nos lleva a la zona de Uribe para llegar hasta la Ermita de San Urbano de Urkia. Las sorpresas siempre son un aliciente y esta es una etapa en la que van a ser protagonistas.

 

Gorbeia_4_Gravel_Opcion_67_km_y_1780_m_Dima-Etxegana

PUERTOS Y ALTIMETRÍAS

Los puertos siempre dan «chispa» al ciclismo. Esto es algo de lo q ue te espera en Gorbeia Cycling

Altigrafías: APM/www.altimetrias.net

Leer Más