IGOR y el RAK
Nos pusimos en contacto con Igor poco antes de la Itzulia, le contamos el plan y nos dice que por su parte bien, pero que tenía que comentarlo al equipo para ver si había alguna objeción. El equipo le da el visto bueno, desde aquí nuestro agradecimiento, e Igor nos comenta que después de la Itzulia correría la Vuelta a Asturias y el Tour de Hungría. Una vez finalizase ésta última, tenía un respiro antes de ir a la Dauphiné y era el momento.
Dicho y hecho, ahora solo faltaba convencer a los astros para contar con un día aceptable ya que meternos en ese territorio con agua y frío sería todo un hándicap.
Y así llegaba el 21 de mayo. Las predicciones no eran muy optimistas pero era casi la última oportunidad y tocaba intentar aprovecharla.
Dicho y hecho…
Empezaremos con la tarjeta de presentación de esta edición: X Ruta de los Akelarres RAK/Irati. 129 km y 3720 metros. Nuestra querida ruta Akelarre llega a su décima edición con novedades en su recorrido pero sin que pierdan protagonismo ni Lindux, ni Arnostegi, dos de los puertos clave. El inicio no cambia con Sorogain y Lindux, este año por la vertiente de Urepel más larga y tranquila. Descenso hasta Arnegi desde Ibañeta donde nos espera Beillurti. Sí, el temido Beillurti vuelve al Rak aunque en esta ocasión será opcional ya que el que lo desee podrá evitar subirlo ya que será un bucle. Desde la cima de Beillurti descenderemos otra vez a Arnegi por la vertiente de Ondarolle para luego seguir camino de St Jean de Pied de Port para tomar un desvío previo y ascender Arnostegi por la vertiente de Honto y Orisson. Desde allí, por Azpegi descenderemos hasta la Fábrica de Orbaizeta para acabar como siempre en Auritz/Burguete.
Cuando hicimos la propuesta de recorrido a Igor, lo hicimos con la boca pequeña temiendo que nos dijera que vendría a hacer algún tramo. Le enviamos el perfil, el track y no puso ninguna pega. Hablamos después del Tour de Hungría y quedamos para el día 21 de mayo. Le vuelvo a comentar si quería hacer solo una parte del recorrido, pero me dice que por él, entero, que sería un buen entrenamiento, que iba a hacer la Dauphiné y le venía bien subir puertos largos y exigentes.
Nosotros encantados… Ahora solo faltaba que el tiempo pusiera un poquito de su parte, ya que a una semana vista las previsiones no eran muy optimistas.
Dos días antes de nuestra quedada hablamos nuevamente. Tocaba tomar decisiones y aunque el parte no fue muy bueno tiramos adelante y nos citamos en Auritz/Burguete.
Un café, trazar el plan, preparar la bolsa de agua y adelante.
Empezamos con sol pero en la etapa tuvimos de todo, hasta un intenso tormentón en los 2 kilómetros finales de Beillurti. No se las veces que tuvo que ponerse y quitarse ropa. Pudimos ver todo el fondo de armario del equipo, je je. Chubasqueros, gabas, maillot corto, culote corto, perneras, guantes de verano e invierno, botines…
Y es que como nos comentaba, “la ropa de hoy en día es una pasada y ayuda mucho”.
Hablando de mal tiempo y viendo que ese mismo día el Giro suprimía el paso por el Umbrail por el frío y nieve, le preguntamos acerca de las anulaciones de etapas. Era claro en su respuesta. “Veo bien regular y contar al menos con unos mínimos sobre todo en las grandes, que es correr un día detrás de otro. Una clásica es diferente, es un día toca darlo todo, hacer lo que se pueda porque sabes que al día siguiente no hay carrera”.
A Igor el frio y agua, si no son exagerados, no le molestan e incluso le van bien (nos lo demostró con creces) y decía que sufre más con el calor fuerte.
Cada bajada Antxón y yo nos mirábamos y le decíamos, baja tranquilo que está mojado, es estrecho… sí, sí, no os preocupéis nos decía, pero está claro que su despacio no es el mismo que el nuestro. Fue curioso en la cima de Beillurti. Después del chaparrón se cambió de ropa. Pensamos que iba a montar en la furgo hasta que escampara del todo, pero para cuando nos dimos cuenta ya había cogido la bici y empezaba a bajar hacia Ondarolle.
Como no, salió el tema de las caídas. “Muchas veces los recorridos son un poco gymkana, y como todos queremos estar adelante se genera mucha tensión. Si sabemos que se llega a un muro de un par de kilómetros y la entrada es estrecha, si no vas entre los 15 primeros pierdes muchas opciones y toca arriesgar por la posición. Hay mucha velocidad y las caídas son peores”.
Le preguntamos si había pasado algún momento complicado este año. “Miedo no, pero lo pasé mal en Romagna que era un circuito que incluía una subida y en su bajada se pasaba por un tramo de sterrato al que se entraba a más de 60 por hora. Aquello era una locura, y lo tuvimos que hacer 6 veces…”
Pero volvamos a lo que estábamos y vamos a conocer las impresiones de Igor del recorrido de la décima edición del RAK: “Me ha parecido exigente pero muy bonito, la zona me gusta, todo estaba espectacular, solo conocía Arnostegi que lo subí el año pasado en un entreno con Gorka Izaguirre.
No suele venir mucho por aquí, voy más a menudo a la zona del Baztán y de Belagua. Me suele gustar ir a entrenar a puertos ya conocidos en los que tengo referencias mías y de otra gente. Strava me ayuda mucho en ese sentido”
Empezamos a hablar de los puertos. “Lindux me ha gustado mucho, el primer tramo tiene buenos rampones pero luego es muy mantenido, de esos puertos perfectos para hacer test. El bosque estaba precioso. En Beillurti la lluvia no me ha dejado ver el paisaje de la parte alta que tenía que ser muy bonita. Me habías dicho que lo terrible era el primer kilómetro pero te diría que los 3 primeros son muy duros (llevaba un 39X34). Arnostegi, salvo el tramo inicial ya lo conocía. A partir del refugio se hace muy bien, pero hasta ahí toca sufrir en algunas rampas.”
Igor subía como una bala. Nos decía que su objetivo era regular y buscar que un entreno le pueda servir de ejemplo para una carrera. No fue ni a tirones, ni a series, ritmo firme y constante. Hablando de regular y entrenar, nos puso el ejemplo de la Vuelta a Asturias que en la última etapa subían el Violeo, 2 km a más del 9%. “Sí, son solo 2 km pero suponen 10 minutos intensos de esfuerzo que se hacen muy duros y si lo llevas entrenado mucho mejor.”
Como os decíamos Igor hizo el recorrido completo. Buscaba un entreno de fondo, regulando pero sin relajarse. Para los que os gustan los números, estas fueron sus cifras ese día:
Tiempo: 4 horas y 50 minutos
Media de velocidad: 26,3
Desnivel acumulado: 3710 metros
Distancia: 137 kilómetros
Lindux lo subió en 37 minutos a una media de 330 watios, Beillurti a 340 watios de media en 33 minutos, a pesar de la intensa tormenta de la parte final y Arnostegi, que fueron 14 kilómetros por la vertiente que elegimos, en 51 minutos y 320 watios de media.
Toda una calculadora, ya que su objetivo era hacer los puertos a una media de 320/340watios.
Nuestro mundo es otro y el día del Rak será otra historia. A nosotros nos tocará disfrutarlo y sufrirlo a partes iguales, porque todos los que andamos en bici sabemos que la satisfacción después de un esfuerzo siempre es más gratificante. Ojalá a Igor su calendario le permita acompañarnos.
Ya lo sabéis, el 21 de septiembre el RAK nos espera.