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Llevamos muchos años organizando eventos y actividades en el pirineo navarro, en la zona de Irati.  Comenzamos en 2008 con SR Events y Pedalier y desde hace 10 años lo hacemos con ZIKLO. Fue entonces cuando creamos el RAK que ahora llega a su décima edición.

Conocemos muy bien toda esta zona, nos unen muchos lazos con ella y siempre hemos estado atrapados por su magia. El Pirineo Navarro/Pays Basque/Iparralde no defrauda, y es curioso cómo su dureza puede llegar a enganchar de igual manera que sus paisajes. Tierra para grandes “piñonadas”, para saborearla lentamente y no perder detalle.

Llevábamos 9 ediciones sin cambiar el recorrido del RAK pero sin saber bien las razones,

este año nos animamos a hacerlo. Decididos los cambios, buscábamos hacer algo especial para presentarlo “en sociedad” y nos animamos a contactar con Igor Arrieta por si se animaba a hacer de “anfitrión” y ser el primero en realizarlo. Desde el primer momento, Igor fue todo facilidades por lo que con todo a favor, nos pusimos en marcha.

 

A Igor le sigo desde categorías inferiores y cuando pasó a profesionales pensé que era un buen momento de hacer real aquella ilusión que tenía por conocerle.

Juanto quería hacer algo de padres e hijos ciclistas y la ocasión era única, ya que además, conocíamos a José Luis, su aita, con el que ya habíamos hecho algún reportaje para la revista.

Fue sencillo, nos lo pusieron fácil y las navidades de hace algo más de dos años hicimos aquella entrevista en la que además ascendimos con ambos a San Miguel de Aralar. Todos tenemos debilidades por cierta gente que sin conocerla, te genera una simpatía especial. Hay veces que esa magia se rompe cuando estás con ellos, pero hay otras en las que todavía crece más. Esto es lo que me pasó con Igor, y no me da apuro reconocer que es una persona y ciclista al que le tengo un cariño especial y allí donde corre, al ver las clasificaciones, es uno de los nombres que busco para ver cómo le ha ido.

Sé que no me cuesta coger cariño a las personas, pero también soy buen psicólogo, y pocas veces me suelo equivocar en mis apreciaciones. IGOR ARRIETA, es un gran tipo.

Con estos argumentos, está claro que poder unir a IGOR y al RAK ha sido algo especial.

 

Por Jon Beunza

Fotos: Andoni Epelde

Perfil y altigrafías: Javi Fuertes, Josemi Ochoa, Franci García/APM

 

 

 

IGOR ARRIETA

 

Me voy a permitir empezar recordando algunas cosas que nos contaba hace ya más de 2 años, cuando se acercaba su momento de pasar a profesionales. Una de esas entrevistas/charla que nuestro añorado Juanto sabía manejar como pocos. Recuerdo lo que decía de él su primer director en el campo profesional, Juanjo Oroz: “Llevo casi nueve años en esto y nunca había visto un aficionado de primer año así. Sube muy bien, contrarrelojea muy bien, tiene una visión de carrera impe­cable… y todo con una humildad, unas ganas de trabajar y de hacer las cosas que te impactan desde el principio”.

Decía Lao Tse que cualquier largo viaje empieza con un pequeño paso. Y aprovechando esta cita, Juanto le comentaba que los pasos que llevaba da­dos eran gigantescos pero que quizás le esperaba hacer esfuer­zos por que su propia impaciencia y la pasión de los aficionados no le desviaran de ese camino de sensa­tez que recorría a las mil maravillas. Él mismo tenía la respuesta a mano: “No me da vértigo el haber subido rápido. Lo tomo con respeto, pero no con vértigo. No siento presión; al contrario, creo que es una motivación para mejorar y para seguir trabajando. Quiero seguir corriendo con la misma personalidad con que lo he hecho hasta ahora y seguir siendo yo mismo, sin renun­ciar a lo que soy”.

Y desde luego que ha sido fiel a sus palabras. Este año estrenaba equipo. Fichar por un equipo como el UAE Team Emirates no está al alcance de cualquiera y algo tienen que ver en el ciclista para hacerlo. Llevaba dos años en el Kern Pharma Team con el que ya había dado buenos pasos que confirmaban su progresión.

“La llegada al UAE Team Emirates ha sido muy positiva” nos contaba. “Estoy muy contento, todo ha sido sencillo y he sido muy bien recibido. Entre corredores y staff los italianos y españoles “mandan en número” y eso es siempre algo que facilita las cosas. El inglés es el idioma “oficial” del equipo, pero el español e italiano sirven de mucho”. Hablar italiano es su próximo objetivo.

Estaba claro que tenía que salir el nombre de Tadej Pogacar sobre la mesa y nos comentaba que de momento no han coincidido en carrera, tan solo en concentraciones. El UAE Team Emirates tiene muchos “gallos” pero entre ellos, Igor se siente cómodo. “Se lo que quieren de mi en cada carrera y mi trabajo es prepararme y tratar de dar lo mejor de mí en cada una de ellas”. Nos picaba la curiosidad, pero tampoco era cuestión de presionar, y hablando de la gente del equipo nos decía que dos de los que más le habían llamado la atención eran Tim Wellens, por lo extremadamente metódico que era, y Rafal Majka. “Con Rafal nunca puedes parar de reírte, sus pilas no se acaban nunca”.

 

Igor estaba contento con su comienzo de temporada. “En Mallorca me vi muy bien y mi mejor momento fue en la Itzulia”. Allí le tocó trabajar mucho para Ayuso, con quien compartía habitación, y lo hizo de maravilla. Su última etapa fue memorable, todo un recital de trabajo, fuerza y sabemos que de ilusión y motivación.  Ya nos reímos comentando la cantidad de fotos en las que salió en la etapa de ese día, casi más que en toda su carrera…

Buscamos un pero y lo encontramos en la Vuelta Asturias y el Tour de Hungría donde tenía algo más de libertad y pensaba que tenía que haber estado más adelante.

Su próximo objetivo es la Dauphiné y luego ya se verá si llega La Vuelta, aunque era algo no previsto a principio de temporada y no le obsesiona. “En un equipo como el UAE Team Emirates, el calendario siempre es bueno pero hacer una grande es difícil, todos andan mucho y hay que ganarse el puesto. Estoy seguro de que llegará mi oportunidad y el equipo confiará en mí”.

 

Igor fue un ganador nato en categorías inferiores y aficionados. Le pregunté si no tenía miedo o no le importaba que se le olvidase ganar. “Claro que quiero ganar y pienso en ganar. Date cuenta de que la inmensa mayoría de los que pasan a profesionales es porque saben ganar, todos queremos ganar pero solo lo hace uno. Llegará mi momento y hasta entonces lo importante es hacer bien las cosas y dar lo mejor de mí”.

No pudimos evitar volver a Pogacar que ese día lograba su quinta victoria en el Giro. Le preguntamos que le parecía su “hambre” de ganar. Fue claro: “Si corremos es para ganar, todos queremos hacerlo y Tadej está tocado por la varita mágica. Es un fenómeno”.

 

Igor es un ciclista metódico, prefiere no improvisar y cumplir al pie de la letra sus planes. Esto hace que muchos días entrene solo, como fue el día de nuestra jornada. “Hablé con algunos para venir pero a nadie le tocaba un entrenamiento tan intenso. A mí me venía bien para preparar la Dauphiné y este finde me voy a Isaba para seguir subiendo puertos largos”

Se toma todo con seriedad, todo anotado, controlado, intentando no improvisar ni salirse de su guion. Strava le suele servir de gran ayuda en sus entrenos. “Me gusta tener referencias, ver lo que me espera y marcarme unos objetivos”. Y bien que nos lo demostró porque se tenía estudiado el recorrido al detalle

 

Cualquier corredor necesita desconectar de vez en cuando. En competición, Netflix suele ser su gran recurso porque aunque se lleva libros casi siempre se vuelven sin abrir. “En carrera suelo tratar de desconectar un poco viendo alguna película o intentando leer, si no, te pasas el día pegado al teléfono, a las redes, buscando rutas, tiempos…”

 

El tiempo avanzaba rápido y no quisimos entretenerle mucho más, después de casi 5 horas de bici, en las que tuvo de todo: sol, calor, frío, tormenta… la sonrisa no dejó de dibujarse en el rostro de Igor en ningún momento.

Un placer haber compartido esta jornada. Gracias Igor.

 

IGOR y el RAK

Nos pusimos en contacto con Igor poco antes de la Itzulia, le contamos el plan y nos dice que por su parte bien, pero que tenía que comentarlo al equipo para ver si había alguna objeción. El equipo le da el visto bueno, desde aquí nuestro agradecimiento, e Igor nos comenta que después de la Itzulia correría la Vuelta a Asturias y el Tour de Hungría. Una vez finalizase ésta última, tenía un respiro antes de ir a la Dauphiné y era el momento.

Dicho y hecho, ahora solo faltaba convencer a los astros para contar con un día aceptable ya que meternos en ese territorio con agua y frío sería todo un hándicap.

Y así llegaba el 21 de mayo. Las predicciones no eran muy optimistas pero era casi la última oportunidad y tocaba intentar aprovecharla.

Dicho y hecho…

 

Empezaremos con la tarjeta de presentación de esta edición: X Ruta de los Akelarres RAK/Irati. 129 km y 3720 metros. Nuestra querida ruta Akelarre llega a su décima edición con novedades en su recorrido pero sin que pierdan protagonismo ni Lindux, ni Arnostegi, dos de los puertos clave. El inicio no cambia con Sorogain y Lindux, este año por la vertiente de Urepel más larga y tranquila. Descenso hasta Arnegi desde Ibañeta donde nos espera Beillurti. Sí, el temido Beillurti vuelve al Rak aunque en esta ocasión será opcional ya que el que lo desee podrá evitar subirlo ya que será un bucle. Desde la cima de Beillurti descenderemos otra vez a Arnegi por la vertiente de Ondarolle para luego seguir camino de St Jean de Pied de Port para tomar un desvío previo y ascender Arnostegi por la vertiente de Honto y Orisson. Desde allí, por Azpegi descenderemos hasta la Fábrica de Orbaizeta para acabar como siempre en Auritz/Burguete.

 

Cuando hicimos la propuesta de recorrido a Igor, lo hicimos con la boca pequeña temiendo que nos dijera que vendría a hacer algún tramo. Le enviamos el perfil, el track y no puso ninguna pega. Hablamos después del Tour de Hungría y quedamos para el día 21 de mayo. Le vuelvo a comentar si quería hacer solo una parte del recorrido, pero me dice que por él, entero, que sería un buen entrenamiento, que iba a hacer la Dauphiné y le venía bien subir puertos largos y exigentes.

Nosotros encantados… Ahora solo faltaba que el tiempo pusiera un poquito de su parte, ya que a una semana vista las previsiones no eran muy optimistas.

Dos días antes de nuestra quedada hablamos nuevamente. Tocaba tomar decisiones y aunque el parte no fue muy bueno tiramos adelante y nos citamos en Auritz/Burguete.

Un café, trazar el plan, preparar la bolsa de agua y adelante.

 

Empezamos con sol pero en la etapa tuvimos de todo, hasta un intenso tormentón en los 2 kilómetros finales de Beillurti. No se las veces que tuvo que ponerse y quitarse ropa. Pudimos ver todo el fondo de armario del equipo, je je. Chubasqueros, gabas, maillot corto, culote corto, perneras, guantes de verano e invierno, botines…

Y es que como nos comentaba, “la ropa de hoy en día es una pasada y ayuda mucho”.

Hablando de mal tiempo y viendo que ese mismo día el Giro suprimía el paso por el Umbrail por el frío y nieve, le preguntamos acerca de las anulaciones de etapas. Era claro en su respuesta. “Veo bien regular y contar al menos con unos mínimos sobre todo en las grandes, que es correr un día detrás de otro. Una clásica es diferente, es un día toca darlo todo, hacer lo que se pueda porque sabes que al día siguiente no hay carrera”.

A Igor el frio y agua, si no son exagerados, no le molestan e incluso le van bien (nos lo demostró con creces) y decía que sufre más con el calor fuerte.

Cada bajada Antxón y yo nos mirábamos y le decíamos, baja tranquilo que está mojado, es estrecho… sí, sí, no os preocupéis nos decía, pero está claro que su despacio no es el mismo que el nuestro. Fue curioso en la cima de Beillurti. Después del chaparrón se cambió de ropa. Pensamos que iba a montar en la furgo hasta que escampara del todo, pero para cuando nos dimos cuenta ya había cogido la bici y empezaba a bajar hacia Ondarolle.

Como no, salió el tema de las caídas. “Muchas veces los recorridos son un poco gymkana, y como todos queremos estar adelante se genera mucha tensión. Si sabemos que se llega a un muro de un par de kilómetros y la entrada es estrecha, si no vas entre los 15 primeros pierdes muchas opciones y toca arriesgar por la posición. Hay mucha velocidad y las caídas son peores”.

Le preguntamos si había pasado algún momento complicado este año. “Miedo no, pero lo pasé mal en Romagna que era un circuito que incluía una subida y en su bajada se pasaba por un tramo de sterrato al que se entraba a más de 60 por hora. Aquello era una locura, y lo tuvimos que hacer 6 veces…”

 

Pero volvamos a lo que estábamos y vamos a conocer las impresiones de Igor del recorrido de la décima edición del RAK: “Me ha parecido exigente pero muy bonito, la zona me gusta, todo estaba espectacular, solo conocía Arnostegi que lo subí el año pasado en un entreno con Gorka Izaguirre.

No suele venir mucho por aquí, voy más a menudo a la zona del Baztán y de Belagua. Me suele gustar ir a entrenar a puertos ya conocidos en los que tengo referencias mías y de otra gente. Strava me ayuda mucho en ese sentido”

 

Empezamos a hablar de los puertos. “Lindux me ha gustado mucho, el primer tramo tiene buenos rampones pero luego es muy mantenido, de esos puertos perfectos para hacer test. El bosque estaba precioso. En Beillurti la lluvia no me ha dejado ver el paisaje de la parte alta que tenía que ser muy bonita. Me habías dicho que lo terrible era el primer kilómetro pero te diría que los 3 primeros son muy duros (llevaba un 39X34). Arnostegi, salvo el tramo inicial ya lo conocía. A partir del refugio se hace muy bien, pero hasta ahí toca sufrir en algunas rampas.”

 

Igor subía como una bala. Nos decía que su objetivo era regular y buscar que un entreno le pueda servir de ejemplo para una carrera. No fue ni a tirones, ni a series, ritmo firme y constante. Hablando de regular y entrenar, nos puso el ejemplo de la Vuelta a Asturias que en la última etapa subían el Violeo, 2 km a más del 9%. “Sí, son solo 2 km pero suponen 10 minutos intensos de esfuerzo que se hacen muy duros y si lo llevas entrenado mucho mejor.”

 

Como os decíamos Igor hizo el recorrido completo. Buscaba un entreno de fondo, regulando pero sin relajarse. Para los que os gustan los números, estas fueron sus cifras ese día:

Tiempo: 4 horas y 50 minutos

Media de velocidad: 26,3

Desnivel acumulado: 3710 metros

Distancia: 137 kilómetros

 

Lindux lo subió en 37 minutos a una media de 330 watios, Beillurti a 340 watios de media en 33 minutos, a pesar de la intensa tormenta de la parte final y Arnostegi, que fueron 14 kilómetros por la vertiente que elegimos, en 51 minutos y 320 watios de media.

Toda una calculadora, ya que su objetivo era hacer los puertos a una media de 320/340watios.

 

Nuestro mundo es otro y el día del Rak será otra historia. A nosotros nos tocará disfrutarlo y sufrirlo a partes iguales, porque todos los que andamos en bici sabemos que la satisfacción después de un esfuerzo siempre es más gratificante. Ojalá a Igor su calendario le permita acompañarnos.

Ya lo sabéis, el 21 de septiembre el RAK nos espera.