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Historias y rutas

Hoy recorreremos la magnífica Strada degli Eroi o Carretera de los Héroes, la quintaesencia de las pistas militares italianas. Esta extraordinaria ruta alpina se adentra en el abrupto Macizo de Pasubio. Un recorrido magnífico que nos llevará por lugares únicos y diferentes a todo lo que hayamos podido contemplar antes desde una bicicleta. Por favor: pasen, pedaleen y disfruten del espectáculo.

 

 

Un poco de historia

La Primera Guerra Mundial ha dejado profundas huellas en los Alpes italianos. Los macizos montañosos fueron el escenario de una lucha encarnizada, que motivó la construcción de trincheras y de nuevos trazados que sirvieron como vías de abastecimiento a los soldados. De aquella contienda, hoy podremos ver monumentos en recuerdo a los caídos prácticamente en cada localidad alpina. Asimismo, todo el entorno dolomítico tiene habilitadas numerosísimas vías ferratas, herencia de lo que fueron los accesos a pie a aquellas trincheras. No lejos de allí, el emblemático Monte Grappa, indiscutible protagonista con su doble paso en la decisiva penúltima etapa del próximo Giro d’Italia, está coronado por un enorme osario.

Otra de las señas de identidad más características de aquella contienda en los Alpes son sus magníficas strade militare. Construidas con fines exclusivamente militares, sirvieron como vías de acceso para los vehículos pesados a las guarniciones atrincheradas que protegían los pasos de montaña más accesibles. A menudo identificables por esos pequeños hitos tan característicos que marcan el borde del camino, estas extraordinarias infraestructuras constituyen uno de los alicientes indiscutibles de los Alpes italianos para los ciclistas.

Sin embargo, la Strada degli Eroi no es un ejemplo clásico de pista militar construida para acceder a la línea defensiva. Su construcción se llevó a cabo en los años 40 como acceso a los monumentos que sirven de recordatorio de los que murieron allí en la Primera Guerra Mundial. De hecho, la vía de abastecimiento construida durante la guerra es la vecina y absolutamente grandiosa Strada delle 52 Gallerie, una increíble obra de ingeniería con 52 túneles excavados en la roca y realizada en apenas 9 meses. Desgraciadamente su anchura, de apenas un metro, y la falta de protecciones ha causado numerosos accidentes de ciclistas y ha obligado a que sea prohibida para bicicletas. Se trata, sin embargo, de una ruta imprescindible para todos aquellos que también disfruten del montañismo y el senderismo.

 

 

Nuestra atractiva aproximación al Pasubio

Comencemos por el principio y viajemos al Macizo de Pasubio. Estamos en el límite entre el Trentino y la región del Veneto, no lejos de los Dolomitas, que los tenemos al norte. La zona no es fácilmente accesible, ya que no tiene autopistas cercanas. Esto quizás explica el hecho de que aún sea bastante poco frecuentada por turistas extranjeros.

La localidad de Valli del Pasubio, de unos 3000 habitantes y ubicada en el Veneto, nos sirve de punto de referencia para esta zona de alta montaña. Y es que pese a encontrarse a apenas 340 metros de altitud, tiene un impactante telón de montañas que cierra su valle por el noroeste. Hacia ese entorno tan vertical y desafiantemente hostil es justo a donde nos dirigiremos.

Para acceder desde aquí al inicio de la Strada degli Eroi, en el Passo Pian delle Fugazze, tenemos dos alternativas. La primera y la más directa es tomar la carretera nacional 46 en dirección a Rovereto. Son 11 kilómetros subiendo con bicicleta de montaña o de gravel a una media del 7,4% por una carretera nacional estrecha y sin arcén, lo que no nos resulta un plan demasiado atractivo. Sin embargo, al ser la más directa, es la que usaremos en la altimetría.

En nuestro viaje optaremos por la segunda opción, que nos lleva por pequeñas carreteras asfaltadas y muy estrechas hacia el sudoeste. Transitaremos una serie de pequeñas localidades olvidadas y con numerosas construcciones abandonadas; una visión tristemente habitual en algunos de nuestros viajes por algunas zonas rurales de Italia. Pasamos por Sturma, Offiche y Staro en una sucesión de toboganes hasta que llegamos a Casilarda. Ahí tomamos un pequeño cruce a la derecha y, tras una breve bajada, comenzamos el ascenso por una carretera también muy estrecha. Apenas 3 kilómetros después nos incorporamos a la carretera 99, por la que subiremos al Passo di Campogrosso, de 1460 metros de altitud. Se trata de un ascenso exigente, de algo más de 9 kilómetros con pendiente media cercana al 9%. La carretera es realmente muy atractiva: estrecha, con numerosas herraduras y dentro de un bosque. En definitiva, una de esas carreteras que tanto nos gustan en Ziklo.

Llegamos a la cima del puerto poco después de salir del bosque. Se trata de un entorno bastante frecuentado por senderistas y turistas locales, que suben a pasear y a comer en los restaurantes de la cima. Nos sorprende comprobar como las vertientes que bajan al otro lado del puerto no están asfaltadas, especialmente teniendo en cuenta la actividad del lugar. De hecho, la misma carretera 99 no baja por la vertiente opuesta, sino que sigue subiendo desde el puerto aún un breve tramo, aunque desde el puerto solo vemos transitarla a senderistas. La explicación la encontramos poco después: un tramo importante de esta carretera fue destruida por un enorme deslizamiento de tierra en el año 2008 y no ha sido reparada. En su lugar, se construyó en 2016 un espectacular puente tibetano peatonal de 105 metros de longitud y 35 metros de altura.  Es un puente muy estrecho, así que tenemos que ladear el manillar para poder pasar a pie con la bicicleta de montaña. Recuperamos el asfalto y bajamos rápido hasta el Passo di Pian delle Fugazze a 1163 metros de altitud, desde cuya cima arranca la esperada Strada degli Eroi.

 

Benvenuti al spettacolo

Arrancamos el recorrido de la pista de tierra con ese hormigueo en el estómago de las grandes citas. La pista es muy ancha y está en muy buen estado. No nos cruzamos con vehículos, pero sí con algunos senderistas. Ascendemos serpenteando en medio de un bosque. Podemos afirmar que estos primeros kilómetros nos decepcionan en cierta manera por su monotonía y la impaciencia de lo que está por llegar. Sin embargo, tras el sexto kilómetro la pista se vuelve más pedregosa y la pendiente aumenta notablemente. El bosque ha perdido densidad en la parte alta y comenzamos a ver las cumbres cercanas por encima del mismo.

De pronto, la sorpresa. La ladera de la montaña por la que veníamos subiendo desde que empezó la pista, está perforada a 1781 metros de altitud por un túnel, la Galleria Generale Achille d’Havet. Según avanzamos por el túnel, nos sorprende lo corto que es. Ya atisbamos un valle enorme al otro lado antes de salir de él. La grandeza del espectáculo visual que nos ofrece este nuevo valle nos deja sin palabras. Al fondo y en lo alto, vemos claramente el Rifugio Papa Achille, nuestro objetivo.

La pista, excavada en la roca, rodea la cola de este nuevo valle en un trazado muy aéreo circundando un precipicio. Los característicos hitos de las pistas militares italianas nos marcan el borde que separa la pista del abismo. La pendiente es irregular en este último tramo, pero no es nuestra principal preocupación. De hecho, intentamos pedalear pegados a la pared siempre que podemos para alejarnos del precipicio. Nuestra atención se va alternando de manera estresante entre el irregular suelo de la pista, en mantenernos alejados del barranco y en disfrutar del impresionante y cambiante espectáculo visual que tenemos ante nosotros. Se nos nota que no estamos acostumbrados a pedalear en un lugar tan aéreo y, sin duda, no apto para ciclistas inseguros y con vértigo. En este tramo aún transitaremos 3 galerías más antes de alcanzar por fin el refugio a 1928 metros de altitud. Éste está lleno de ciclistas y de senderistas.

Proseguimos el ascenso aún unos kilómetros hasta el fotogénico Arco Romano y la pequeña Chiesetta di Santa Maria sul Pasubio. Sin embargo, poco después comprobamos que no podremos llegar montados en nuestras bicicletas de montaña hasta la Cima Palon, que es el pico más alto del macizo del Pasubio con 2239 metros de altitud. Las pistas se vuelven demasiado empinadas y pedregosas incluso para una bicicleta de montaña, más adecuada, sin embargo, en este entorno que una bicicleta de gravel. Así que decidimos volver al refugio de nuevo a disfrutar del extraordinario panorama.

Tras reponer fuerzas ante aquel panorama único, nos proponemos bajar por otra pista diferente. Bajaremos primero hasta el Passo Xomo y desde ahí, continuaremos el descenso por asfalto hasta alcanzar el cruce con la carretera nacional 46, que nos conduce velozmente de vuelta a Valli del Pasubio. Salimos por tanto del Refugio Achille Papa hacia el norte por la pista que tiene el peculiar nombre de Strada degli Scarubbi o Pista de los Escarabajos. Al igual que la Strada delle 52 Gallerie, ésta también fue construida durante la Primera Guerra Mundial. Con un firme con piedras abundantes y mucho menos espectacular que la Strada degli Eroi, tiene una longitud total de 10 kilómetros hasta llegar al Passo Xomo. Descender por esta pista nos resultará algo descafeinado, sobre todo tras la experiencia que habremos vivido unas horas antes en esta inolvidable Strada degli Eroi.

Por Luis Miguel Sainz Pena

Fotos: Angel Morales, Luismi Sainz Pena, Aitor Antxústegi, Rubén Berasategui/APM

Altigrafía: Javi Fuertes, Josemi Ochoa, Angel Morales/APM