Día: 2 enero, 2023

 

¿Quién es Xary Rodríguez?

Xary (Chiclana. 6/11/1982) es una gaditana que desde muy pequeña tuvo claro que el deporte era su pasión. Encontré en el deporte el lugar donde podía encontrar motivación y la manera de encararme a un reto. Vengo de una familia donde somos cinco hermanos en la que yo soy la pequeña y donde no hay ningún tipo de cultura deportiva, pero yo siempre lo llevé dentro. Empecé con el basket pero por una cuestión de altura (es broma) cambié de deporte. Probé el triatlón donde estuve muy poco tiempo, porque entre los tres deportes había uno que me gustaba más y se me daba mejor. Y así comencé en el ciclismo. En torno al ciclismo después he construido toda mi vida.

 

¿Cuándo empezaste en el ciclismo?

De Cádiz me fui a Granada a estudiar INEF y allí en los triatlones empecé a ver que la natación se me daba fatal, en la bici iba súper y corriendo pues me desenvolvía. Granada es un paraíso para andar en bici y empecé a conocer gente hasta que llegó un momento que hacía ciclismo siete días a la semana. El entrenador me propuso probar ciclismo, pero era una época en la que no había muchos equipos. Llamé a todos los equipos que había en el listado de la Federación Española de Ciclismo pidiendo una oportunidad y Agustín Paola, que llevaba el equipo Urrats, un equipo muy humilde del País Vasco, sin conocerme de nada y sin saber en realidad cómo iba en bici, me dio la oportunidad. No sabía hacer un relevo, ni colocarme, ni bajar: técnicamente era malísima. La primera carrera que hice fue la Vuelta de Castilla y León, que era una vuelta internacional. Tanto Agustín como las corredoras me ayudaron mucho a mejorar. Estudiaba en Granada y subía a las concentraciones de equipo y viajaba también a las carreras. Aquello era una aventura.

 

¿Y, desde aquel primer inicio, cómo fue tu trayectoria deportiva en el ciclismo?

En el Urrats estuve dos años y al estar en un equipo vasco tuve la oportunidad de correr la Bira, una carrera donde se podía ver el nivel respecto a las demás porque venían muchas corredoras de fuera. En el segundo año del Urrats, que cambió a Tolosa Club de Futbol, estuve delante y me empezaron a salir oportunidades. De allí pase a un equipo UCI Comunidad Valenciana y con ello la oportunidad de estar en la selección española siendo sub 23 de último año.

La primera vez que me convocó la española fue para correr un Giro de Italia. Juan Carlos Martínez, que era el seleccionador nacional, me lo dijo en la Bira, y además coincidió que era el día de mi cumpleaños. El día de tu cumpleaños en la Bira te ponían en la primera línea y allí estaba yo entre las mejores. Estaba al lado de Joane Somarriba y yo estaba superemocionada. Recuerdo que yo llevaba el pulsómetro con un esparadrapo porque no quería ni mirarlo, yo quería ir a tope. Y Joane lo vio y recuerdo que le dije que estaba muy nerviosa porque me habían convocado para el Giro. Ella fue superamable conmigo y aquello me marcó. Al cabo de los años, cuando ya estaba a otro nivel, recuerdo que ella vino a decirme que se alegraba mucho de que alguien con tanta ilusión hubiera dado ese salto de calidad y me felicitó. Recuerdo aquello como una de las cosas más bonitas que me han pasado en el ciclismo: que me lo dijera ella.

 

¿Cuáles son los mejores recuerdos de aquella época?

Los recuerdos más impactantes fueron la Copa del Mundo en la Flecha Valona porque fue la primera que corrí. Recuerdo aquellos inicios donde iba con toda la ilusión. Me veía en mitad de un pelotón enorme y, en la primera carrera, arranqué y puntué el primer muro. También la primera vez que me puse un maillot de la Selección Española. Estaba con Débora Gálvez en la habitación. Ella venía de haber hecho 2ª en el Europeo de pista y recuerdo estar muy emocionada de compartir la selección con las que hasta el momento eran mis referentes.

 

¿Quiénes son las personas importantes para ti en el ciclismo?

He tenido tres personas que me han marcado en el ciclismo: Marta Ponce, que fue mi compañera de habitación en la primera carrera y después fue un poco “mamá” conmigo, porque ella era mayor y me ayudaba mucho. Débora Gálvez, porque me sentía muy identificada con ella y porque nos complementábamos a tope.:es una tía muy estratégica con una visión de carrera brutal y yo tenía que aprender muchísimo en ese sentido, pero físicamente yo era muy fuerte y a nivel emocional conectamos muy bien. Y la otra compañera que destacaría es Aranzazu Azpiroz, que siempre fue rival porque estábamos en diferentes equipos, pero teníamos la misma mentalidad: en carrera íbamos a darlo todo, nada de ir a rueda y esperar a ver que hacían las demás. Incluso a veces pactábamos irnos juntas y que gane la mejor. Después hemos conservado la amistad.

¿En qué terreno te desenvolvías bien?

Iba bien en un terreno rompepiernas, y si había subida que fuera de tipo media montaña: puertos de 3ªcategoría, no más.

¿Cuál fue tu mejor resultado en ciclismo?

Mi mejor resultado deportivo fue ganar la Copa de España de 2007. Eso fue además lo que me dio la llave para poder correr en Mundial de Stuttgart al que fui con Aranzazu Azpiroz, Eneritz Iturriaga, Maribel Moreno, Iosune Murillo y Marta Vilajosana.

 

¿Cómo recuerdas aquella época del ciclismo?

Aquello fue la mili. Podría recordar el ciclismo femenino de muchas maneras; podría recordar las cosas negativas y hablarte de cómo eran las cosas en aquella época. Te diría que lo más negativo que recuerdo, aparte de las condiciones en las que corríamos o los hoteles en los que dormíamos, te diría el poco reconocimiento y visibilidad que teníamos. Lo que no se ve, no existe, y en aquella época nosotras no existíamos a pesar de que nos esforzábamos, entrenábamos y trabajábamos duro por los objetivos. Lo mejor de todo te diría que son las personas. El vínculo con ellas fue muy grande y a pesar de los años nos volvemos a encontrar y sentimos lo mismo. También las experiencias que pude vivir, lo que me enseñaron los valores del deporte. Mi función en el Giro era ayudar a Maribel y tenía muy interiorizado hacer ese trabajo: lo hacía lo mejor que podía. Era trabajo en equipo. Tenía muy claro que, si podía estar delante, iba aprovechar mi oportunidad, pero en las carreras internacionales hacía muy a gusto ese trabajo y lo tenía muy claro.

 

¿Ganarse la vida era difícil?

Si. Yo tuve la suerte de tener el apoyo de Chiclana y tuve beca, pero las cosas eran difíciles. Cuando hablan de las relaciones entre ciclistas dentro del ciclismo femenino de aquella época mi teoría es muy clara al respecto. Si había un tema de mala relación o rivalidad, yo he sido muy mediadora. Pero hay que tener en cuenta que, a diferencia de los equipos masculinos donde existía una estructura profesional y los gregarios tenían su sueldo, nosotras nos jugábamos una beca o incluso poder estar en una carrera y así poder tener una mejor oportunidad. La presión a la que estábamos sometidas era muy grande.

 

¿Cuándo decidiste dejar el ciclismo de competición?

Llega un punto donde la cabeza no responde y entras en un born out. A nivel personal, a mi padre le diagnosticaron una enfermedad grave y tras varios meses murió en el 2009.

Venía de un año en 2008 donde estuve muy bien, incluso estuve preseleccionada para las Olimpiadas. Maribel Blanco creo un equipo muy fuerte, el Multicaja, y se llevó a las corredoras que le interesaban y yo anduve bien durante toda la temporada. Después pasó lo de Maribel, pero ¡que nos quiten lo bailao!

Cuando ocurrió lo de mi padre me aparté del ciclismo y estuve en Cádiz un tiempo con la familia. Cuando mi padre falleció lo intenté de nuevo, pero no fue igual: no volví a tener la misma ilusión. Hice 2ª en la Vuelta Internacional a Menorca y Juan Carlos me seleccionó para los Juegos del Mediterráneo. Anduve bien pero no había hecho bien el duelo, no estaba bien. Fue muy duro y me sentí muy sola. Ese verano conocí a Xavi.

En 2010 decidí finalizar la carrera universitaria en Italia porque mientras estuve compitiendo fui sacando siete u ocho asignaturas al año. Después de lo de mi padre necesitaba un cambio: preparé los papeles en 2009 y me marché.

 

Xary Rodríguez y Xavier Florencio, pareja ciclista. Se te ve ese brillo inconfundible cuando hablas de Xavi ¿Cómo comenzó vuestra historia?

Quiero mucho a Xavi, es mi pilar. Somos muy complementarios. En realidad, somos lo que no proyectamos. Él parece más tímido, pero en realidad se suelta más que yo, es mortal. Yo proyecto que soy más extrovertida, pero en el fondo me cago y me cuesta más.

En los Campeonatos de España que se disputaron en Reinosa (Cantabria) estaba con mi amiga Débora Gálvez viendo la carrera masculina y me dijo de ir a ver a los Florencio. Era una familia que ella conocía y con la que tenía muy buena relación. Los padres de Xavi son unos fanáticos del ciclismo que viajaban en autocaravana para ver a su hijo, y ahora que su hijo ya no corre lo siguen haciendo. ¡Unos cracks! Bueno pues que vamos allí a la caravana con la bandera de la cara de Xavi y allí estaban la hermana, el manager, el hermano y mientras Débora aparcaba el coche, allí que me presento. Y yo que me vengo muy arriba, estábamos allí con el cachondeo, y me llama mi madre y estando todos dentro de la caravana le digo “Mamá, no te lo vas a creer, estoy dentro de una caravana con unos catalanes en Cantabria y me están invitando a agua”… y mi madre siguiéndome el rollo. Así rompimos el hielo y aquello ya estaba desmadrado.

De esto que pasa Xavi en carrera y otra vez para dentro. Lo pasamos muy bien. Antes de irnos, me dice la madre: ¿Chiquilla tú tienes novio? Y le digo: ¡Yo no! Y me saca la madre una foto de esas donde aparecen los ciclistas, así como para firmar, que además estaba más feo que el copón. Y le digo que a este tío lo conozco, porque habíamos coincidido en el mundial. Y me dice: “Oye, pues si tú no tienes novio mi niño tampoco tiene novia…”. Y así empezó la tontería. Yo le dije: “¡Oye, que si tu hijo es tan buena gente como vosotros esto está todo arreglao! Eso si la boda en Chiclana, ¿eh?, que no te lo voy a poner fácil”. Y ella me contestó: “¿Has visto esta caravana? Esta ha estado en Francia, Portugal… ¡no la voy a mover para casar al niño que tiene 30 años?”.  Tras aquello Ángel Edo le habló a Xavi de que yo había estado en la caravana revolucionando todo y a partir de ahí nos empezamos a escribir por Facebook.

En aquella época vino un tiempo muy difícil para mí. En enero de 2009 muere mi padre, pero yo no había hecho bien el duelo. Y tras los Juegos del Mediterráneo caigo en una depresión. Recuerdo salir de Madrid después de los Juegos y no sé ni cómo llegué a casa. No recuerdo nada del viaje y estuve una semana sin salir de la cama. Mi madre me llevó al psicólogo y yo no podía parar de llorar. Fueron unos meses muy duros para mí.

Yo estaba en el Lointek en aquella época y el equipo me propuso hacer algunas carreras para ayudarme a salir de aquello. Me llevaron a correr el Tour de Bretaña y el del Limousin, que fue donde conecté mucho con Leire Olaberria, que vino cedida al equipo. Xavi estaba en Andorra haciendo altura y me comentó: “Oye, por qué no venís aquí a Andorra a entrenar, que se está muy bien”. Entonces lo hablé con Débora para ir juntas y nos vinimos a Pas de la Casa. Xavi tiene un apartamento en Incles y quedamos. La primera vez que lo vi lo tenía claro ya. Le dije a Débora: “¡Es él! ¡Es la persona!”. Le vi la sonrisa y la mirada y dije: “¡Es él!”. Nos fuimos a cenar esa noche a Can Manel con Purito, Carles Torrent y alguno más y lo cierto es que conectamos.

Me lo puso muy difícil. Anduve más en esa concentración en Andorra que en mi vida por ir con él en bicicleta, pero al final me declaré yo. Le dije: “Quillo, que te estoy persiguiendo y me estoy muriendo (en bici)”. Y al final, subiendo Ordino, se me declaró en cachondeo. Pero allí comenzamos el 15 de agosto de 2009… y hasta hoy.

En 2010 tuvimos que estar algún tiempo separados mientras que yo finalizaba mis estudios en Bolonia y él estaba en el Cervelo. Los dos sabíamos a lo que estábamos, porque yo quería finalizar mis estudios. Pero fue durísimo, aunque él viajaba a verme. Allí corría algunas ciclcodeportivas para mantenerme en forma, que son auténticas carreras. Cuando volví, Débora me lio y finalicé mi carrera deportiva en el Debabarrena.

De Italia fuimos directamente a vivir a Mont Roig, de donde es Xavi. El siguió corriendo hasta 2013. Había bastante crisis y no me salía trabajo de lo mío, hasta que por mediación de una amiga hice una entrevista en Decathlon. Recuerdo cuando me preguntaron qué experiencia laboral tenia y me quedé allí sin saber qué responder: había estudiado una carrera, me había dedicado al ciclismo, había viajado, pero lo cierto es que empecé allí doblando culotes. Fue duro empezar allí desde lo más abajo, con otro idioma, Xavi fuera… Pero en Decatlón la verdad es que me dieron la oportunidad y crecí muy rápido organizando eventos y demás. Empecé en Vilaseca, pero después me propusieron abrir la tienda de Tortosa que es el Cádiz catalán porque la gente es más abierta. Y me sentí como en casa.

Nos casamos en la ermita de Mont Roig en 2012. En principio queríamos hacer una barbacoa, pero al final acabó siendo un bodorrio, donde vino toda mi familia y amigos desde Cádiz.

 

¿Y cómo acabáis en Andorra?

Salió la oportunidad de irnos a Andorra junto a otros ciclistas: Ángel Vicioso, Joaquín Rodríguez. Y valorándolo nos pareció buena idea. Xavi tenía su apartamento en Incles donde hacía las temporadas, pero pensamos en establecer la residencia en el país. Al principio nos instalamos de alquiler en la capital hasta que compramos la casa donde vivimos ahora en La Massana.

Al principio tenía residencia pasiva, que significa que tienes tu residencia fiscal pero no puedes trabajar. Tienes que pasar unos procesos donde tienes que demostrar muchas cosas para poder trabajar.

 

Y la familia crece…

Yo llego en enero y Xavi se va a Argentina. Y entonces me entero de que estoy embarazada. Las primeras personas que supieron que estaba embarazada fueron la mujer de Joaquín y la mujer del restaurante Can Manel.

En el vídeo de la boda ya digo que vamos a tener una Lola…y Lola llegó. Es una morenaza supersensible con mucha madurez. Es una niña increíble que nos lo pone todo muy fácil. Tiene 9 años ahora.

En 2016 nació Vera, que tiene ahora 5 años, y en cuanto a carácter, mientras que Lola es muy parecida a Xavi, Vera es muy parecida a mí. Vera es más blanquita con los ojitos claros. Es una niña muy intensa que vive todo con mucha pasión.

 

¿Cómo definirías tu vida familiar?

Mi vida familiar es atípica, porque durante muchas semanas al año soy mamá soltera. Pero la suerte que tenemos con Xavi es que él es muy estructurado. Cuando está fuera, hablamos con él cada día y el vínculo sigue. Y la clave es que, cuando vuelve, se suma a la estructura y somos como cualquier familia, intentando mantener la estabilidad de las niñas.

 

¿Cuál ha sido tu evolución a nivel profesional?

Xavi dejó el ciclismo y se quedó en el Katusha como director. Después continuó en el Barhein Merida, donde está en la actualidad. A mí me sale una oportunidad profesional en Anyos Park, donde hay un hotel y un complejo deportivo. Me fichan como entrenadora y directora y fui creciendo. La oportunidad de aquí no la iba a tener en Catalunya, así que nos quedamos aquí y compramos la casa en La Massana. Empecé como entrenadora y terminé como directora de cuatro clubs.

En Anyos empiezo a ver que hay muchas chicas que quieren ir en bici y, aunque yo acabe muy quemada de la bici, pensé que podía aportarles mucho… y empezamos. En 2019 se crea el Andona Club, que es un club femenino. Femenino sí, pero no exclusivo, porque creemos en la inclusión de la mujer en el ciclismo, por lo que también hay hombres en el club. Las actividades son destinadas mayoritariamente a ellas, pero también hay ciclistas de género masculino. En la actualidad tenemos 262 personas y más de 30 profesionales.

Andona es un club social que tiene un objetivo claro: la inclusión de la mujer en el ciclismo. Intentamos transmitir la pasión por el ciclismo con una manera muy recreativa y de estar en comunidad. Organizamos salidas por niveles para que todo el mundo encuentre su lugar. Tenemos cuatro grupos como las pistas de nieve: verde, las que nunca han ido en bici; azul las que más a menos; rojo son la mayoría; y negro es el más enfocado al rendimiento. Hacemos salidas enfocadas a cada nivel. El objetivo es que vayan seguras en bici y que disfruten de la salida y de los espacios que se crean después de la salida.

Yo soy la directora, pero me rodeé de un gran grupo de trabajo que se dedica a la organización y yo me dedico un poco a la impulsión y a crear contenido de los eventos.

 

Andorra Territori Ciclista. Desde luego estáis en uno de los paraísos para la práctica del cicloturismo. ¿Cuáles son tus lugares preferidos del país para montar en bici?

Andorra, dentro de que no tiene una gran cultura ciclista ni una super historia relacionada con el ciclismo, tiene una cosa muy importante y es que las personas que son del país hacen mucho deporte. Aquí todo el mundo practica actividad deportiva y, lo que es más importante, sociabiliza haciendo deporte.

Andorra ha hecho mucho trabajo en tratar etapas de grandes vueltas y después están muchos profesionales que han establecido aquí su residencia y entrenan aquí.

Andorra además está muy destinado al reto porque es un terreno duro. Tienes que disponer de desarrollo que te permita moverte de manera cómoda en este terreno. Aquí sales una hora y te subes un puerto de primera y eso es un lujo porque no tienen que hacer 40 km previos para subirlo. Xavi por ejemplo no lo disfruta tanto: a él le gusta más rodar en llano. Y ahora se ha comprado una bicicleta eléctrica.

 

Dime una ruta verde, una azul, una roja y una negra aquí en Andorra

A las chicas que se inician en el grupo verde les llevamos a la estación de Pal y allí arriba hacemos actividades para aprender a ir en bicicleta.

Una ruta azul muy chula sería desde La Massana en dirección a Arcalis, que es el “llano de Andorra” hasta que empieza la subida como tal, que dispone de buen arcén y se puede rodar bien. Y hacemos Sorteny, que es un puerto que se coge en un desvío a la derecha en la misma subida a Arcalis.

Una ruta roja típica sería salir desde La Massana, subir Beixalis, y bajar a Encamp, y desde Canillo subir Ordino: así se subirían dos puertos por la parte más blanda. ¡Esta me encanta!

Una ruta negra, que no es la negra pero depende del ritmo, es subir el puerto de Cabús que es exigente porque tienes que subir un puerto muy largo. En este puerto una vez hicimos una actividad para todos los grupos: llegar a la vez arriba. El grupo negro y el grupo rojo salieron de abajo desde La Massana con un recorrido previo, el grupo azul salió de Pal y el grupo verde desde arriba hizo los últimos kilómetros llanos desde el restaurante del col de la Botella. Fue muy bonito porque al final del puerto se unieron todos los grupos.

Andona es un proyecto muy bonito y me ha dado la confianza de poder lanzarme a nivel profesional de unir mi profesión con mi pasión, que es en el momento en el que estoy ahora.

 

Eso suena a nuevos horizontes profesionales

Estamos iniciando un proyecto. Estoy con otra chica, porque me apetecía mucho hacer algo con otra mujer, con alguien que me entienda. Ella viene del mundo del enduro y del descenso y yo de la carretera. Las dos estamos muy orientadas al reto y queremos fomentar el cicloturismo aquí.

¿Dirías que estas en la cresta de la ola a nivel profesional?

No, aún siento que me queda recorrido y estamos trabajándolo, con confianza. Miro para atrás y, por ejemplo hace cinco años, cuando me decían que me lanzara no me veía con la seguridad y la confianza que tengo ahora. He necesitado mucha experiencia para decir que ahora estoy preparada.

 

Te han surgido diferentes proyectos a partir de Andona, incluso en otros lugares, como en el programa Mujeres a la Ruta junto a la Diputación de Gipuzkoa donde nos conocimos hace dos años. Esto significa que los cimientos están bien puestos y que el trabajo bien hecho da sus frutos.

La experiencia de Mujeres a la Ruta fue increíble. Leire Olaberria vino aquí a Andorra y vio cómo funcionaba Andona y pensó que en el País Vasco podría encajar hacer algo similar. Ella tiene una colaboración con la Diputación y les habló de esto. Al cabo de un tiempo nos pusimos a ello. Andona es un club y tiene continuidad y lo que hicimos allí fue un programa de inclusión en cicloturismo de un grupo de mujeres.

A nivel ciclismo he vivido experiencias muy buenas, pero esto es lo más positivo que me ha dado el ciclismo: poder ver cómo chicas mayores empiezan a ir en bici y encuentran un espacio para ellas. Ver cómo cogen confianza, se sientes libres y orientadas a un reto y, sobre todo, sienten eso tan importante del “Soy yo. Aquí no soy la mama de, la mujer de o la tía de… soy yo y soy capaz”.

En todos estos proyectos me he encontrado con muchas chicas con aquello de “Yo no soy capaz de…” ¡Pero qué poca confianza tenemos de base! Después, el ver cómo han ido logrando objetivos ha sido algo maravilloso.

 

Afrontas el futuro con ilusión y estás radiante.

Tengo el apoyo de Xavi que es clave. Piensa que él llega de estar mucho tiempo fuera con un trabajo potente, pero entiende que yo tengo unos estudios, unas inquietudes y me apoya. Me lo está poniendo muy fácil. Lo único que me pide es que tenga siempre presente que lo más importante son los valores, que lo importante somos nosotros.

Después también hay que tomar consciencia de que el trabajo tiene un valor y debe estar remunerado. A veces, cuando entra en juego la pasión, nos olvidamos de esto, pero es importante.

 

¿Como ves el ciclismo femenino en la actualidad?

Es Leire la que me pone un poco al día de las corredoras, pero sí lo sigo. La verdad es que el ciclismo femenino tiene cada vez más visibilidad. En la actualidad hay que reconocer que hay mucho oportunismo también con esto del tema femenino, pero vamos a ser inteligentes y aprovechar la oportunidad, porque desde el oportunismo se crean oportunidades y eso también es una realidad.

Ya tenemos un Tour de Francia: pues ya está. Ahora ya pelearemos eso de en vez de tres etapas queremos una vuelta de verdad. Es como la controversia que hay ahora en relación a los equipos femeninos con la nueva normativa y las exigencias de la UCI. Pero en realidad, si queremos que exista profesionalismo, tiene que haber unas condiciones mínimas.

 

Para finalizar Xary, dime cómo te describirías y cuáles son tus principales virtudes. Yo veo muchas, pero prefiero que las expliques tú.

Soy una apasionada del deporte y hago las cosas tal y como me salen del corazón. Cuando me pongo en algo, me entrego en cuerpo y alma. Escucho el impulso y soy muy intuitiva. Valoro lo básico, como el amor que nos tenemos y la familia.

 

 

Gracias, Xary, por tu honestidad, tu sinceridad y la generosidad que has tenido a la hora de compartir con nosotros tu experiencia vital, fruto de tu etapa como ciclista en el pasado y como impulsora del cicloturismo en la actualidad. Se te ve tal cual como sientes que eres y no hay mejor comunión con la vida que vivir en coherencia de acuerdo a como uno siente.

El cicloturismo es la cara amable del ciclismo, el lugar donde todos los amantes del ciclismo tenemos cabida para disfrutar del deporte y la naturaleza, y también la manera más hermosa de viajar y conocer mundo: la raíz por la que toda la familia ZIKLO está conectada.

 

Por Ziortza Villa (Ziklo 42. Ziortza y sus amigas)

 

 

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