Día: 21 diciembre, 2022

 

 

Un reto siempre actual

 

En nuestros viajes tratamos de que no falten lugares especiales, menos conocidos, sin historia ciclista, pero que estamos convencidos de que van a gustar. Lugares que, a priori, “no sugieren” pero que acaban dejando huella. Cuando los conocen, muchos acaban rendidos a su belleza y piensan en lo perfectos que serían para una gran etapa. Nosotros, aunque lo podamos pensar, no vamos tan lejos y nos contentamos con poder llegar y disfrutarlos, porque hablar de eso, forma parte de una historia muy diferente.

De entrada, muchos son parques naturales y es aquí donde empieza toda una cadena de limitaciones. Hace muy pocas fechas hemos podido comprobarlo. El IRAM del Pico Veleta quería ser un hito histórico para La Vuelta con sus 2845 m.

Pero este gran sueño no pudo hacerse realidad por la negativa de la Junta de Andalucía a llevar la carrera a un espacio protegido que ella gestiona. En el informe se desaprobaba la llegada de la Vuelta a España al Observatorio, debido al impacto ambiental que acarrearía a la zona, llena de vegetación y hábitats endémicos altamente protegidos.

El tramo de carretera fruto de esta negativa tenía 1 km escaso. Una vía abierta para todos los ciclistas que lo deseen, pero donde no se pueden realizar competiciones deportivas debido a su normativa de protección interna. Para poder llevar la Vuelta a la cima del Observatorio IRAM era necesario modificar este Plan de Ordenación, cosa que no ocurrió.

 

 

Pero para los cicloturistas, el Veleta (y como él otros muchos parques naturales) no son cotos cerrados. Hace un par de temporadas hicimos cumbre y ese pico es nuestro techo ciclista. Fue una de las jornadas más especiales que recordamos. Una experiencia única encadenando Haza de Lino, Dornajo, Las Sabinas, Hoya de la Mora y el citado Veleta.

No somos amigos de buscar polémica y entendemos que cualquier norma es por el bien común. La masificación siempre es perjudicial y, habiendo más posibilidades, puede resultar lógico que se trate de evitar estos finales.

La utopía ha existido, existe y existirá. Es ese sueño que sabemos que no se cumplirá, pero que siempre motiva. Y eso es algo que debe seguir existiendo. En lo que sí confiamos es en que estos lugares sigan estando abiertos para todos aquellos que amamos la naturaleza, las montañas y el ciclismo. La naturaleza es nuestra vida, debemos cuidarla y protegerla, pero también disfrutarla. El equilibrio y la sensatez deberían prevalecer siempre. Prohibir sin más, siempre es lo más fácil. Buscar soluciones da trabajo, pero ese el reto que da sentido a la vida.

 

Fotos: A. Epelde/Ziklo Team
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