Día: 15 abril, 2021

Paz y tranquilidad. ¿Quién no desea encontrar un paraíso para huir de la ciudad y refugiarse en la naturaleza en absoluta calma? Un lugar así existe y en un rincón de Catalunya donde muchos perseguidores de sueños ni se imaginan. Sí, amigos, porque en el norte de Barcelona,  podemos experimentar ambas sensaciones envueltos en un paisaje cautivador de montañas espectaculares. ¿A que parece mentira que a apenas una hora de una de las grandes urbes europeas esto pueda ser real? Os hablamos de un territorio rico en leyendas donde el agua, el cielo, las altas cumbres y el fuego tienen su hogar, que también puede ser el vuestro. Una vez más os invitamos a acercaros a gozar de los mil encantos del Berguedà, un respiro en la naturaleza donde la pureza manda.

Cuando la llanura de la Depresión Central catalana da paso a las primeras estribaciones pirenaicas, se abre camino esta comarca vertebrada por el río Llobregat, que la atraviesa de norte a sur.  En sus márgenes se descubre un pequeño mundo de gran interés paisajístico, histórico y humano.

Siendo la más septentrional de las doce comarcas barcelonesas, presenta la curiosidad de ser la segunda en extensión (solo superada por Osona) y a la vez la de menor densidad poblacional, rondando los 40.000 habitantes, casi la mitad de ellos afincados en la capital que le da nombre, Berga.

Pero siendo una comarca bien definida hay quien prefiere hablar de dos Berguedàs, cosidos desde tiempos inmemoriales por el curso del río que ejerce de eje comarcal. El límite septentrional  es una auténtica barrera montañosa, orientada de oeste a este, con cumbres por encima de los 2000 m que separan estas tierras de la Cerdanya. La mitad septentrional, conocida como el Alt Berguedà, está constituida por la cuenca alta del río Llobregat y esas sierras prepirenaicas, un paraje de montañas abrumadoras y celosas de sus secretos, un territorio antiguo y legendario de cumbres rasgadas por el diablo y rincones mágicos donde el tiempo es lluvioso y frío y con nieve en invierno en las laderas más elevadas.

Pero las aguas del río barcelonés por excelencia nos conducen en pocos kilómetros al Baix Berguedà, donde alrededor de Berga se concentra la mayoría de la población de una comarca configurada por relieves poco elevados. El clima es mediterráneo con ciertos rasgos  continentalizados, lo que nos habla de temperaturas extremas, y cuyas precipitaciones anuales oscilan entre los 700 y los 900 mm, con un mínimo en invierno, algo que también sucede con su hermano de más al norte.

Esa barrera montañosa que la separa del Pirineo la modelan las sierras del Cadí y Moixeró, unidas ambas por el collado de Tancalaporta, como dando a entender que la puerta de entrada a la cordillera fronteriza se abre y se cierra en este entorno. Es fácil de entender cómo a Bagà, su pueblo más septentrional, algunos la llamen “la puerta del Pirineo”. Y es que, en efecto, el Túnel del Cadí, que en realidad atraviesa la sierra del Moixeró, es esencial para la comunicación de la provincia de Barcelona con el Pirineo central. Nos hallamos en pleno Parque Natural del Cadí-Moixeró, llamado así probablemente para contentar a todos, y que alcanza también a las comarcas vecinas del Alt Urgell y la Cerdanya.

Pero si hay una montaña que atraiga a montañeros de todo el mundo esa es sin duda el doble pico del Pedraforca, cuna del alpinismo catalán y una de las montañas emblemáticas de Catalunya, junto con Montserrat y el Canigó. Se ubica en el centro de un entorno mágico que, a lo largo de los siglos, ha sido origen de multitud de historias y leyendas que hoy se siguen explicando en los pueblos cercanos. Y es que coronar los 2506 m de altitud de su cima resulta un reto muy atractivo para cualquier aficionado a la montaña.

También el agua tiene su importancia en el día a día de los bergadans y no solo por el río Llobregat que les regala la vida y se embalsa generoso en el embalse de Baells, sino por otras rieras menos caudalosas como la de Merlès, un bello paraje natural capaz de embrujarnos.

 

 

Por Juanto Uribarri

Fotos: Andoni Epelde

Perfiles: APM

RUTAS DEL BERGUEDÀ

 

Son innumerables los atractivos de todo tipo que podemos encontrar en el Berguedà. Y para que podáis acercaros a muchos de ellos os vamos a sugerir varias rutas en bici que sirvan a ciclistas de toda condición para descubrir por sí mismos, y con el esfuerzo y el tiempo que cada uno quiera dedicarle, algunos de los encantos del Berguedà

Todas ellas han sido supervisadas por quien mejor las conoce, nuestro amigo Ángel Morales, que lleva recorriéndolas desde hace más de 40 años. Él nos recuerda lo que ya hemos podido comprobar siempre que hemos ido a visitarle: que el eje comarcal, la citada C-16, es una carretera de mucho tráfico y que, en la medida de lo posible, conviene evitarla. Y hemos tenido en cuenta sus sabios consejos para diseñar 9 rutas pensando en ciclistas de todo tipo y condición para que quedéis satisfechos, siempre que no os equivoquéis al elegir las que mejor se adapten a vuestros gustos y, sobre todo, a vuestras posibilidades.

Para ello hay que tener en cuenta no solo la distancia de cada una de ellas, sino especialmente la cantidad de metros en ascenso que deberéis superar en el recorrido por el que optéis. Y ya os podéis imaginar que, estando en una zona tan montañosa como esta, no encontraremos ninguna que sea de menos de 1000 m de desnivel acumulado. Pero entre esa cifra y los 4000 m de la más exigente las variedades son muchas y solo debéis optar por la que mejor se adecúe a vuestro interés.

Podréis elegir entre 3 rutas que podríamos definir como “amigables”, otras 3 que llamaremos “moderadas” y finalmente otras 3 “extremas”. Y hemos puesto sus puntos de inicio en Berga (Baix Berguedà) para seis de ellas y en Guardiola (Alt Berguedà) para las tres restantes. Así cada uno podrá seleccionar su entrenamiento no solamente en función de su nivel físico, sino también de su interés por el arte, la historia o la naturaleza. Y también, como no podía ser de otra manera, del alojamiento que haya podido encontrar para pasar en el Berguedà los días de que disponga, sin olvidar que aquí…el tiempo es oro.

 

DESDE BERGA

Ruta 1. LA REINA (extrema)

Esta es la ruta más exigente de todas las que os vamos a proponer, para que podáis empezar por ella, porque como la dejéis para el final… Allá cada uno con sus “cadaunadas”. Serán 137 km y unos 4000 m de desnivel, lo que la convierten en etapa reina de cualquier vuelta.

En ella nos enfrentaremos a los tres colosos más exigentes de todo el Berguedà, aunque no lo hagamos por sus vertientes más difíciles. Esas, que aparecen en las altigrafías, podéis afrontarlas mejor de una en una en un trazado que cada uno puede diseñar a su antojo.

Nos referimos a los colls de Fumanya, Pradell y Pal. Casi nada. Pero, para que nadie piense que tampoco es para tanto, hemos añadido dos “tachuelas” de 2ª categoría: la brutal rampa continuada de Vinyoles y el puerto escondido de Sant Isidre. Y si a mitad de la jornada os dais cuenta de que habéis sido demasiado ambiciosos, siempre podréis eliminar la subida al coll de Pal, y restaréis más de un millar de metros de desnivel; o evitar de vuelta la del “santo labrador” y sus casi 500 m cuesta arriba. Ya veis: para todos los gustos.

No os vamos a entretener con comentarios turísticos sobre esta superexigente etapa, sino que os dejamos que cada uno elija el momento de detenerse para reponer fuerzas. Nosotros vamos a detenernos en el Mirador de Pedraforca, para admirar la emblemática montaña y el pueblo de Saldes del que Josep Mª Ballarin djo: “Es un pueblo aferrado al faldón del Pedraforca, con uñas y todo, para no caer por la pendiente. Su gente era de pasar pensado, lento y sin detenerse, hecho a la nieve y a las ardores del sol de verano… Hasta que vino el cambio, pues esta catedral de Dios que es el Pedraforca tenía los pies de carbón”.

Y es que esta una ruta plagada de minas, en la que pasaremos por Guardiola y Bagà y por La Nou de Berguedà, como también haremos en otras rutas de las sugeridas. Que la fuerza os acompañe.

 

 

Ruta 2. LA SUBLIME (extrema)

Van a salirnos en esta segunda etapa aproximadamente los mismos kilómetros que en la anterior pero mucho más asequibles, pues acumulan 500 m menos de desnivel y, lo que es más importante, ningún kilómetro tan exigente como varios de los que se nos oponían en “La Reina”.

A cambio pedalearemos por carreteras más solitarias, descubriendo rincones recónditos, como Sant Jaume de Frontanyà, el Salt del Bisbe en el descenso del Coll de la Batallola, la bonita subida a la sierra de Montgrony para ascender al puerto más bello del Berguedà, la Creueta, y pararemos a tomar un refrigerio en esa joya que es Castellar de n’Hug.

Nos dejaremos caer hasta la Pobla de Lillet y subiremos a la Collada de Sobirana, pudiendo optar por visitar el santuario de Falgars. Luego nos espera el bonito pueblo de Sant Julià de Cerdanyola donde podremos contemplar unas preciosas vistas desde su Mirador de la Creu. Descenderemos hasta el Llobregat y evitaremos en lo posible la C-16 cogiendo la carretera que a media ladera nos lleva por El Jou hasta salir a la temida carretera junto a la Central Térmica de Cercs.

Y admiraremos en mitad del Pantano de la Baells el monasterio de San Salvador de la Vedella encaramado sobre un peñasco que sobresale sobre las aguas que taparon el pueblo antiguo. Luego, tras pasar por la Nou de Berguedà, saludaremos a la Virgen de Lourdes, un poco lejos de su lugar natural, y gozando de la masía gótica de Casadessús y el Pla de Clarà, nos dejaremos caer de nuevo hacia el  embalse y regresar a Berga. Sin duda, una ruta sublime.

 

 

Ruta 3. RASOS DE PEGUERA (amigable)

Los Rasos de Peguera son un lugar muy apreciado por los habitantes de la comarca para disfrutar de la naturaleza en cualquier momento del año. Cada época tiene su encanto: en invierno es un lugar para pasarlo bien con la nieve; en primavera salen las flores y predominan los colores de la naturaleza, y está ideal para pasear; en verano es un espacio para escaparse del calor, buscando el fresco en sus más de 1800 m; y en otoño se convierte en un excelente paraje para ir a buscar setas.

La ruta propuesta, muy corta (46 km) pero exigente, nos hace buscar la carretera a ese coll de Sant Christ por el polígono de Valldan y aprovechar luego el descenso para rendir homenaje a la patrona de los bergadans: la Mare de Déu de Queralt. Finalmente nos detendremos en las murallas del Castell de Sant Ferran para admirar desde lo alto el conjunto urbanístico de la capital del Berguedà. Algunos nos diréis que llamar “amigable” a una etapa de 1500 m de desnivel es un eufemismo, pero lo hemos hecho porque, al ser prácticamente solo la ascensión a un puerto (un coloso, eso sí), siempre podremos optar por darnos la vuelta si vemos que nuestro nivel de “amistad”  no nos exige tanto sacrificio.

 

 

Ruta 4. LAS SIERRAS SERENAS (amigable)

Esta ruta “amigable” por cuanto no llega a 45 km con apenas 800 m de desnivel, discurre por las sierras del Baix Berguedà.  En esta comarca hay lugares sorprendentes que respiran paz y donde el tiempo parece haberse detenido. La sensación que provoca en el perdido ciclista que en ellas se aventura es la de una calma serena que le integra totalmente en la naturaleza en estos parajes que aún mantienen su esencia original.

Para ello cada uno elegirá el sentido de la marcha que más le atraiga, por cuanto ambos son bien diferentes. Quien opte por recorrerla siguiendo las agujas del reloj se encontrará de inicio con la relajada ascensión al Coll de la Mina. Al coronar y sin pasar el túnel tomaremos a la izquierda la carretera que nos aleja de todo signo de civilización y nos va a permitir recuperar la serenidad que la vida urbana nos arrebata día a día. Es un entorno de atractiva belleza, donde los cultivos y los pinares alternan suavemente, en armonía. Con pocos núcleos habitados, los de Capolat y Taravil aún conservan su actividad ganadera. La mejor hora para recorrer estos parajes es la del atardecer, cuando la luz se esparce tamizando el relieve y los bosques.

Para salir de este oculto paraíso deberemos hacerlo por el llamado Malpas, un peligroso descenso que se lanza vertiginoso por los cingles de Taravil, donde la erosión de la roca ha creado sugerentes formas. Si alguien decide hacer esta ruta al revés, deberá superar aquí pendientes cercanas al 20%: advertidos quedáis.

Luego, ya en la plana, llegaremos a L’Espunyola, que esconde un sepulcro megalítico llamado Cuna de la Virgen del Bosque. El Castell medieval, hoy masía y hotel, y la ermita románica de Santa Margarita de Mercadal a visitar a pie, bien merecen un alto en el camino.

Y finalmente Avià, con una historia milenaria, que se ha mantenido como lugar residencial a lo largo de los siglos. Nacida en torno a la parroquia de Sant Martí, la población funcionó como una auténtica sagrera (terreno en torno a una iglesia), con una parte amurallada al abrigo del castillo. Y a un paso ya, Berga: aún nos da tiempo a dar un agradable paseo por sus animadas carrers.

 

 

Ruta 5. POR EL LLUÇANÉS (moderada)

Nada más salir llegaremos en el municipio de Olvan, al núcleo de Cal Rosal, con un rico patrimonio industrial que conserva aún el espíritu comercial de sus días de esplendor. La Ruta de las Colonias acerca al visitante a rincones desconocidos que definen los valores históricos del río Llobregat. Y si nos desviamos 6 km en busca del cenobio románico de Santa Maria de Valldaura seguro que agradeceremos el consejo.

Ruta adelante una nueva joya se nos aparecerá perdida también en la solitaria carretera, Santa Maria de Lluçà. Se trata de un monasterio, con orígenes en el siglo X que nos muestra un pequeño y perfectamente conservado claustro. Forma conjunto con las ruinas del Castillo de Lluçà y de la iglesia románica redonda de San Vicente, de la misma época. Estamos pues en el Lluçanés, subcomarca vecina al Berguedà, donde admirar un retrato paisajístico pintado con campos de trigo, ovejas, pueblos pintorescos, patrimonio románico y gente amable, auténtica y rural, para quienes la vida discurre sin prisas.

Pasaremos por el pintoresco pueblo de Santa Eulalia de Puig-Oriol y, tras la suave subida al Coll de Pal (no os asustéis, que no es el coloso de Bagà), llegaremos a Sant Agustí de Lluçanès, un veïnat disperso de casas de campo rodeado por un mosaico de pastos y bosques de pino rojo y robledales, en un terreno montañoso. Luego Alpens, pueblo conocido por su dedicación tradicional a la forja, reflejada en las numerosas obras del herrero Joan Prat que se conservan en sus calles y plazas.

Y regresamos al Berguedà por el Collet de Comià, el punto más alto de esta ruta, por una tranquila carretera que curvea paralela a la riera del Mergançol hasta fundir sus aguas con las del Llobregat en el pantano de La Baells. Borredà lo visitaremos en la Ruta 8, y hoy nos detendremos en Vilada, que se originó a los pies del Castillo de Roset trasladándose definitivamente hacia este lugar, y que se nos muestra en una ladera y dominado por el edificio de la iglesia parroquial de Sant Joan Baptista. Y en 10 km ya estaremos en Berga, tras una jornada de unos 80 km sin grandes dificultades, pero por un terreno sumamente ondulado con unos 1700 m de desnivel.

 

 

Ruta 6. DEL PEDRAFORCA AL PORT DEL COMTE (extrema)

Desde el año 2014 se celebra en Berga la marcha cicloturista “Ruta Minera” y tiene un recorrido perfectamente diseñado. En ZIKLO queremos respetar ese diseño y nos atrevemos a sugerir otro muy parecido con la novedad de incluir el ascenso al Coll de Sant Isidre por La Nou y llegar hasta el Port del Comte (Estivella), que en la citada marcha se deja a un lado. Sigue siendo en todo caso una ruta que discurre por carreteras de poco tráfico y por parajes magníficos al pie del Pedraforca, adentrándose en el Solsonés.

Lo haremos ahora en subida, primero del Alt de Maçaners, y coronando después La Trapa. Seguiremos en ascenso y veremos aparecer un castillo y el pueblo de Gósol a su amparo, ya en la provincia gerundense, pero perteneciente aún al Berguedà. Esta localidad es parada obligada en la Ruta de los Hombres Buenos y quizá por ello Pablo Picasso se alojó aquí dejándoles una escultura que lucen con orgullo: la Mujer de los Panes.

Coronamos por fin el Coll de Josa, para descubrir en la bajada el pueblo de Josa de Cadí, que parece surgir como una visión en medio de la nada y al pie del grandioso Cadinell. Seguimos hasta Josa-Tuixent, también sobre un cerro, con parroquial románica de Sant Esteve y un museo curioso, el de las trementinaires, mujeres que en el siglo XIX se dedicaban a recorrer los pueblos vendiendo hierbas medicinales como la trementina.

Aquí se inicia el ascenso al Coll de Port que enlazaremos con el del Port del Comte, hasta alcanzar los 1900 m en la cota más alta de la estación de esquí. Bajaremos luego hacia Sant Llorenç de Morunys, que conserva su estructura medieval formada por un recinto amurallado en forma de pentágono irregular donde antiguamente había cinco portales de acceso en los ángulos, y hoy solo cuatro. Nos hallamos en la comarca del Solsonés.

A sus pies el embalse de la Llosa del Cavall que represa las aguas del río Cardener y que sirve de comienzo a un agradable tramo llano hasta el Pont de Valls, donde de nuevo la carretera vuelve a tomar sentido ascendente. Estamos en el municipio de Guixers (Yeseros), con infinidad de ermitas románicas y masías diseminadas, cuyos habitantes aprovechaban el yeso del lugar para adornar sus viviendas en este Vall de Lord.

Y entramos de nuevo en el Berguedá para remontar el río Aigua d’Ora, elevándonos poco a poco hasta el Túnel de la Mina y dejarnos caer hacia Berga donde buscar rápidamente una cama reparadora. Han sido 140 km y unos 3600 m de desnivel acumulado: ¿ya tenéis cama?

 

 

DESDE GUARDIOLA  DE BERGUEDÀ

Ruta 7. EL VUIT DEL ALT BERGUEDÀ (moderada)

Esa cifra, el vuit,  da nombre a una ruta de 70 km y unos 1700 m de desnivel que tomaremos de manera relajada para aprovecharla a tope y restarle así su apreciable dureza. Y es bueno recordar que esa figura “lemniscata”  es también el signo del infinito, mucho más atractivo aún pensando en lo que nos espera.

El punto de unión del “ocho” es el precioso enclave de la Pobla de Lillet que, si os parece más interesante, puede servir de punto de partida. Pero esa elección queda en vuestras manos en función del lugar en que os alojéis y los planes de la jornada.

Desde Guardiola empezaremos cuesta arriba para vencer la Collada Sobirana y dejarnos caer por la ladera del santuario de Falgars a La Pobla. Iniciaremos allí la subida a Castellar de n’Hug que hoy sí que visitaremos con calma. Este pequeño pueblo de estilo típico de montaña tiene sus calles adoquinadas y las casas también de piedra, que se han mantenido a lo largo del tiempo. Las iglesias románicas de Santa Maria de n’Hug y de Sant Vicenç de Rus son dos de sus más valiosos tesoros. La pena es que el ascenso a las Fonts del Llobregat solo podremos hacerlo a pie.

Tras el atracón de sensaciones tomaremos la carretera que desciende por la Sierra de Montgrony y subiremos hasta su santuario, importante centro de devoción mariana. Nos hallamos en uno de los sitios emblemáticos de la leyenda del Conde Arnau, según la cual el conde fue condenado por no pagar la soldada a los siervos que construyeron la escalera excavada en la roca que sube a la iglesia de Santa María. Por sus escalinatas se accede a la de San Pedro, románica de finales del siglo XI, de visita obligada para los amantes del románico y para disfrutar de unas vistas espectaculares.

Estamos en el Km 43 de la ruta y desde aquí solo nos queda gozar del descenso, porque el Coll de Merolla no tiene dificultad alguna. Y hasta nos dará tiempo para tomar el aperitivo en La Pobla y llegar a comer a Guardiola en cualquiera de sus restaurantes, que seguro que os atienden de maravilla.

 

 

Ruta 8. ALREDEDORES DE BAGÀ (amigable)

Hoy toca disfrutar de otra manera, buscando la paz entre montañas y santuarios. La ruta no ofrece dificultades añadidas, salvo 3 km en la subida al Coll de La Bena, pero que, con la maravilla que nos rodea, nadie se quedará sin vencerlas. Solo serán 45 km y 1500 m de desnivel desde Guardiola y no llegaremos a 40 si partimos del centro de la etapa, Bagà. Esta opción nos permitirá incluso acercarnos en 2 km de regalo a la Font de la Vinya Vella para tomar el agua que de ella mana entre los pinos.

El siguiente objetivo es ir al encuentro de la patrona de la capital del Alt Berguedà. Nos referimos a la Mare de Déu de Paller, a la que llegaremos algo más cansados que a la fuente anterior, porque aquí en otro par de kilómetros deberemos superar 200 m de desnivel y eso ya sabéis la pendiente media que supone. Saludamos a la Virgen y, de vuelta a Bagà, tomaremos el Camí de Gisclareny.

Lo he recorrido tres veces y me sigue pareciendo algo relajante en grado sumo, a pesar de que alguno de sus tramos requiere cierta “concentración” para afrontar rampas de doble dígito. Esta es una subida con un encanto especial, muy solitaria y sombreada, que en los atardeceres estivales nos sentará de maravilla a pesar de su dureza.

Al llegar al fin del asfalto deberemos  volver sobre nuestros pies y aprovecharemos para subir al precioso pueblo de Gisclareny. Si existe el Paraíso no será muy diferente a este mágico lugar. No es de extrañar que fuera un godo quien le diera nombre, pues parece que acudió a refugiarse huyendo de la presión musulmana de la comarca: ¿quién iba a subir hasta allí a buscarlo? Nosotros, sobre todo si lo hacemos en solitario, vamos a experimentar sus mismas sensaciones de soledad y paz.

Un último reto para quien se haya quedado con ganas y mantenga las fuerzas: el ascenso al Coll de Turbians. En ella la parada en el Mirador de Albert Arilla es preceptiva para dejar que la vista se pierda en el parque del Cadí-Moixeró. Al coronar nos quedaremos con ganas de haber traído la BTT para continuar por las pistas de tierra que abundan en este entorno y que nos permitirían seguir disfrutando aún más de la soledad de la montaña. Y cuando el cuerpo y la mente hayan encontrado su reposo, podemos dar media vuelta y descender relajadamente y con espíritu renovado hasta Bagà.

 

 

Ruta 9. POR EL RIPOLLÉS (moderada)

90 km y 1600 m de desnivel para una ruta que nos lleva a recorrer en parte la comarca vecina del Ripollés. El tramo entre Guardiola y la Pobla de Lillet ya lo conocemos de alguna ruta anterior, pero nos sirve de calentamiento al arrancar y para soltar piernas de regreso. Ese calentamiento nos vendrá bien para subir el Coll de la Batallola por el norte, muy tendido salvo en 1 km al 8,5%, y que ya lo hemos bajado por esta vertiente en la Ruta 2.

Ya conocemos, pues, Sant Jaume de Frontanyà, pueblo que se nos ofrece como uno de los pocos que mantiene la autenticidad de su estructura urbana y de su arquitectura, en especial su magnífica iglesia románica. ¿Y cómo lo han conseguido? Os lo podéis imaginar: evitando la industrialización. A pie de puerto encontraremos Borredà, que ha crecido siempre en torno a la iglesia de Santa Maria. Las iglesias, las masías, los molinos harineros y las tradiciones se conservan aquí como prueba de una historia que no se puede borrar. Y la naturaleza le ha regalado un paraje tan mágico como el Gorg del Salt.

Entramos en Girona y el románico sigue presente como lo hacía en el Berguedà y lo podremos admirar en Santa Maria de Matamala y en Les Lloses. La siguiente parada será Ripoll, donde ese estilo artístico llega a su plenitud. El encuentro de los ríos Ter y Freser le dan a la población esa forma de Y griega y su monasterio de Santa Maria es la joya de toda la comarca,  aunque el modernismo también tiene en la “cuna de Catalunya” su importancia.

En Campdevànol la historia industrial es evidente y en 2017 fue la Capital Europea del Hierro, si bien el románico dejó asimismo su huella. Aquí tomamos el cruce de vuelta al Berguedá y llegamos a Sant Llorenç y su iglesia: ¿a que sabéis de qué estilo? Estamos remontando el curso del Merdás y así llegaremos a Gombrèn, donde podemos revivir un pasado de grandes señores feudales como el linaje de los Mataplana. Aquí tiene su origen la leyenda del Conde Arnau, condenado por sus pecados a cabalgar durante toda la eternidad sobre un caballo negro al que le salen llamas por la boca y los ojos, siempre acompañado por un grupo de perros diabólicos. Al mismo tiempo el pueblo recuerda su antiguo carácter menestral, porque la villa era conocida por la elaboración artesana de mantas.

Ya solo nos queda coronar el coll de Merolla y volver plácidamente hasta Guardiola. Ya sabéis que si alguien quiere recortar la ruta solo tiene que partir de la Pobla de Lillet y le quitará 18 km para hacerla más “amigable”.

 

 

DESCARGAS GPX RUTAS

 

1._Fumaya-Pradell-Pal-Sant_Isidre (mdt02 ign)

2. Batallola-Creueta-El Jou

3. Rasos-Queralt

4._Castell_-_La_Mina_-_Capolat

5._Olván-Lluçá-Alpens-Borredá

6._Trapa-Josa-Port del Compte-La Mina

7. G-Falgars-Castellar-Montgrony

8. G-Paller-La_Bena-Turbians

9. G-Batallola-Borreda-Ripoll-Merolla

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