Día: 27 febrero, 2020

La Nueva York del Mediterráneo

Seguro que alguna vez habíais oído este apodo de la ciudad alicantina, pero es que Benidorm es la ciudad con más rascacielos de España, la ciudad con más rascacielos por habitante del mundo y la ciudad con más rascacielos por metro cuadrado tras Nueva York. ¡Casi nada!
Pero ¿qué había en estas playas antes de la irrupción masiva de un turismo? En el término municipal se han encontrado restos íberos y romanos, que nos hablan a las claras de que ya había población desde lejanas épocas. Sin entrar de nuevo en el origen del topónimo, sí podemos afirmar que, tras su conquista por Jaime I, las tierras de Benidorm, al igual que la mayor parte del resto de la comarca, fueron otorgadas al almirante Bernardo de Sarriá. Este importante señor feudal es considerado como el verdadero fundador de la ciudad, al otorgarle Carta Puebla el 8 de mayo de 1325, creándose el castillo y la villa, y separándola administrativamente de la de Polop.

Estratégicamente, el origen de la villa (al igual que el de otras poblaciones costeras como Villajoyosa) se debió al temor imperante en aquel tiempo al superior número de mudéjares existentes en la zona, y las posibles alianzas de estos con sus hermanos de religión del Reino nazarí de Granada y del norte de África.

Y no iban muy desencaminados por cuanto en la siguiente centuria Benidorm sufrió dos terribles ataques de piratas berberiscos, el primero hacia 1410 y el segundo en 144 8, que asolaron la villa y el castillo. En un documento de 1492 se citan a las autoridades municipales, luego aún existían pobladores. Sin embargo en 1520, durante la guerra de las Germanías, la villa ya estaba despoblada, hecho que se podría relacionar con el nuevo ataque de corsarios musulmanes que sufrió en 1502.

Se restauró el castillo y la villa, despoblada, volvió a integrarse en Polop, hasta que la mejora de las condiciones defensivas y la construcción de una acequia para llevar agua para el riego y el abastecimiento doméstico, permitieron el renacimiento de la población y la concesión en 1666 de una nueva carta puebla por Beatriz Fajardo de Mendoza, quien le devolvió su independencia administrativa. Así de dos centenares de vecinos en el siglo XVIII sepasó a casi tres miles en la siguiente centuria, expansión demográfica que se pudo realizar gracias sobre todo a una importante actividad pesquera basada en la pesca con almadraba.

Así fue hasta que en los años 50 se cerró por bajo rendimiento la última almadraba, lo que supuso un cambio de opción económica en el ayuntamiento, que aprobó el ordenamiento urbanístico de la villa con la finalidad de crear una ciudad concebida para el ocio turístico, a base de calles bien trazadas y amplias avenidas. A partir de entonces se produjo un fuerte desplazamiento de las actividades tradicionales (pesca y agricultura) hacia el sector servicios originado por el turismo, que se convirtió desde entonces en la base de la prosperidad de la ciudad. Y así el turismo español comenzó a compartir el espacio con los visitantes de otras partes de Europa.

Actualmente, Benidorm es una de las primeras ciudades turísticas de toda la costa mediterránea. Y es que esta “pequeña Nueva York” cuenta con una situación privilegiada que le otorga un especial microclima, de dulces y templados inviernos y de veranos atemperados por la brisa marina, sin duda debido a su particular configuración geográfica protegida por las montañas que la rodean: Serra Gelada , por el este, Aitana por el norte y el cerro conocido como Tossal de la Cala que resguarda su playa de Poniente por occidente.

Por todo ello las playas de Benidorm son elementos de vital importancia como imagen e identidad del municipio y su principal atractivo turístico. Sus dos playas principales (hay más) son las de Levante y Poniente, separadas como hemos dicho por la Punta del Canfali, la gran roca que las separa, donde se asentaba la fortaleza que servía de defensa ante las incursiones piratas. En la actualidad sólo quedan algunos restos de las murallas sobre este “balcón del Mediterráneo”.

Esta imagen playera viene siempre acompañada por otros dos encantos naturales. L’Illa, equidistante entre las dos playas que configuran la costa de la ciudad, de la que la leyenda cuenta que el gigante Roldán se enamoró de una bella dama.  Al caer ésta enferma pudo comprobar que  solo parecía sobrevivir con los rayos del sol. Desesperado asestó un tremendo golpe a la montaña del Puig Campana y el trozo que saltó de su su bien visible hendidura cayó al mar y formó cayó al mar y formó L’Illa, demorando con sus 73 m de altitud la puesta del sol durante unos minutos.  La muerte acabó ganando, como siempre, la batalla y Roldán llevó el cuerpo de su mujer hasta la isla para que allí descansara dejándose ahogar por la marea sin dejar de cogerle la mano.

Y queremos destacar también la famosa Creu erigida en 1962 en lo alto de la Serra Gelada en protesta por la retirada de la prohibición del bikini en las playas de la ciudad. ¡Tiempos! La panorámica de las playas desde la Creu es una imagen imprescindible en todos los folletos de la ciudad. ¡Tiempos!

Pero tanta tentación no oculta algo que para los amantes del cicloturismo no nos atrae especiamente: las aglomeraciones
Lo que os proponemos puede hacer que cambiéis de opinión sobre Benidorm : ¿y si elegimos el otoño o el invierno para acercarnos a la Costa Blanca en busca de emociones con forma de puertos?

En cualquier época del año, aún en verano, ya por el simple hecho de alejarnos de la costa veremos cómo no nos va resultar difícil encontrar la soledad. Y es que para muchos de nosotros  la atracción fatal nos viene de la montaña.

Tres van a ser las sierras alicantinas que pueden brindarnos esa impagable sensación de sentirnos lejos del mundanal ruido. Sierra Aitana, la que preside todo el entorno, nos ofrece el puerto de Tudons en su ladera oeste, desde donde podremos alcanzar la cumbre provincial a 1558 m si obtenemos el permiso correspondiente al emplazamiento en ella de una base militar.  En la ladera opuesta partiremos del embalse al pie de uno no de los pueblos más de los pueblos más bonitos de España, Guadalest.
En la vecina Sierra del Carrascal de Parcent el col de Rates es una de las subidas más frecuentadas por los ciclistas que utilizan Alicante para sus entrenamientos.Tanto su vertiente norte como la más próxima al mar nos permiten, sin especiales dificultades, emular a todos ellos. Y si queremos superarlos, siempre tendremos la posibilidad, desde el mismo alto, tomar la pista de asfalto y hormigón que nos conduce a un un balcón excepcional, el Tossal dels Diners

Y dejamos para el final la menos conocida de las tres, la Sierra de Bernia. Aquí se ubica la más terrorífica de las ascensiones es alicantinas, la que accede por la ladera que mira al mar, muy cerca de Altea la Vella. La vertiente norte nos brinda una doble e interesantísima subida  al caserío que da nombre que da nombre a la sierra,  la que parte de Xaló y la que lo hace desde las cercanías de Calpe.

De todo ello nos empapamos un año más en nuestro stage de BENIDORM, ese con el que nos gusta empezar la temporada de viajes y que resulta muy eficaz para acumular kilómetros las primeras salidas largas y las primeras subidas exigentes.

Con el plan perfecto  y con un tiempo de lujo (este año sin ver una nube y sin apenas viento), nada impidió que pudiésemos cumplir nuestro objetivo. 4 etapas acumulando casi 500 km y más de 9000 metros de desnivel.

Tudons, Confrides, El Collao, Sa Creueta, Benifallim, Rates, La Creu, Bernia norte,Tossal del Dinners, fueron algunas de las ascensiones que hicimos, dejando una mención especial para Bernia sur, que supuso el primer gran reto y calentón del año.

Fotos: Paco Portero

Por Jon Beunza/Juanto Uribarri

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