EDITORIAL
AUTOSOMETIMIENTO
En este número os acercamos la interesantísima charla que mantuvimos con Josu Larrazabal, responsable de rendimiento del equipo Lidl-Trek. Josu nos cuenta muchas cosas, pero hay un párrafo que se me quedó especialmente grabado.
Nos hablaba de la preparación y señalaba que lo que más ha cambiado es la capacidad de “autosometimiento” de las nuevas generaciones. Explicaba que antes era el equipo quien controlaba el proceso y quien tenía que arengar al ciclista para que se cuidara, entrenara y trabajara. Ahora, en cambio, son los propios corredores los que llegan a la pretemporada con pesos muy cercanos al de competición, llevándose en muchos casos la bronca de los médicos para que no se obsesionen, cojan algo de peso y permitan que su cuerpo se “desadapte” y descanse.
Josu iba más allá y nos hablaba de tres trampas mentales a las que están expuestas las nuevas generaciones: el perfeccionismo, la dependencia de los números y la comparación constante a través de las redes sociales. Estas tres trampas son las que nos llevan a ese “autosometimiento”. Se quiere hacer todo perfecto, incluso buscar tiempos en segmentos de Strava en pleno mes de diciembre, algo que carece de sentido cuando la competición no empieza hasta febrero o marzo. Parece que el que alguien pueda ver que hemos hecho un tiempo flojete en un tramo pude ser un trauma.
Dándole vueltas a este tema, mi primera conclusión es clara: estoy totalmente de acuerdo con él. Nosotros también lo hemos podido comprobar en pequeños detalles. Por ejemplo, en las sesiones de fotos para equipos o marcas. Antes no era difícil encontrar un día para quedar y dedicarlo con calma a hacer fotos. Ahora no hay tiempo, todo se hace con prisas, no se pueden “perder” un par de horas de entrenamiento y hasta hay ocasiones que nos da cierto apuro pedirles que paren para repetir una toma. Es la nueva realidad, nadie quiere salirse un ápice de su plan de preparación y si hay cualquier imprevisto es un fastidio.
En cualquier caso, veo que la clave para hacer un análisis está en entender que esta situación no es un problema, sino simplemente un cambio de hábitos que estoy seguro de que no llega para quedarse y que más adelante aparecerán datos científicos o simplemente razones humanas que traerán nuevos cambios a la hora de prepararse. Un profesional siempre debe correr con los tiempos y esto me hace recordar una frase que nos comentó Jose Luis Arrieta cuando le entrevistamos junto a su hijo Igor que acababa de pasar a profesionales, Le decía que no se obsesionase con hacer entrenamientos de 8 horas si ahora las carreras apenas pasan de 4. Fondo sí, días largos también, pero la tendencia en los recorridos y en cómo se disputaban las carreras, decía que había que entrenar menos horas, pero más rápido. Porque queramos o no, los recorridos marcan e influyen de manera decisiva en la preparación, porque sería absurdo preparar algo que no vamos a necesitar y dejar sin pulir detalles de lo que es decisivo en cada carrera. Cambios y adaptación que para quienes lo hemos vivido de otra manera pueden resultar estresantes, pero para alguien que ha crecido con ello seguro que no lo es.
Me gusta trasladar las cosas al cicloturismo y hablando de esto, veo que, aunque a otra escala, estas mismas dinámicas también están presentes y sobre todo entre los más jóvenes y deportivos. Ya casi nadie habla de sensaciones, de “a ver si bajo un par de kilos” o de ir a un evento con el simple objetivo de llegar. Ahora todo son números: vatios, potencia, análisis, dietista, preparador… casi una vida de profesional. Ni veo ni digo que esto sea malo; lo será únicamente si nos convierte en esclavos de nuestra propia afición. Mientras disfrutemos de lo que hacemos, bienvenido sea. Esto me hace recordar una anécdota. Algunos días al mediodía, solía salir con un amigo, casi siempre cerca de casa y con algún puertito. Él anda mucho más que yo, pero pasábamos un par de horas agradables. Eso sí, cuando subía a strava la salida dejaba claro que se trataba de una “salida con Jon Beunza”, poner eso parecía que justificaba que ni la media ni el tiempo en la subida fuesen los que tenía acostumbrados a sus seguidores. A mi me daba completamente igual, pero para él sin quererlo era una presión añadida a su “status”.
Sigo convencido de que todo esto es tendencia, pero a la vez nuestro presente, pero el tiempo pasará y viviremos otras etapas. Lo que vale es preocuparse de vivir el ahora y que cada uno lo interprete como mejor quiera o pueda, porque si te gusta la bici, siempre encontraremos la manera de disfrutarla. Hay que vivir nuestra afición con intensidad, pero siempre con ilusión.
Por Jon Beunza.
Foto: Andoni Epelde.