Ruta General: DE ROSES A PUIGCERDÁ (380 km y aprox. 9000 m de desnivel)
Este es el reto que ZIKLO os propone para conocer la provincia gerundense desde el Mediterráneo al extremo occidental pirenaico, a un paso de Andorra. Pero tranquilos, que solo es un trayecto que a muy pocos (nosotros conocemos a alguno) se les ocurrirá recorrer de una tacada. Es simplemente nuestra propuesta para descubrir muchos de los secretos cicloturistas más interesantes de Girona.
Nosotros os la sugerimos en tres etapas: de Roses a Besalú, con el desvío previo para conocer la Mare de Deu del Mont (132 km); desde esa fascinante ciudad medieval a Ribes de Freser, ya en el Pirineo, e incluyendo la subida a Vallter 2000 (150 km); y desde esta localidad hasta Puigcerdà, la capital de la Cerdanya, en la jornada más corta, pero también muy exigente, con el desvío al Santuari de Montgrony (98 km). Si alguien quiere realizarla en un fin de semana y solo dispone de dos días, siempre podrá dormir a mitad del recorrido, a la altura por ejemplo de Camprodon. Y, por supuesto, también podéis evitar los desvíos citados de la ruta general, con lo que reduciréis su distancia total en unos 70 km y 2000 m de desnivel. Incluso, para los que se toman el cicloturismo de otra manera, ¿por qué no emplear 5 días o una semana completa en la aventura y dedicar más tiempo a disfrutar de los lugares maravillosos que iréis encontrando?
En cualquiera de las opciones (de 1 a 7 días) tendremos el enorme privilegio de conocer la provincia de Girona, apreciada internacionalmente por albergar una de las costas más bellas de España, la Costa Brava, que en verano recibe miles de turistas extranjeros y españoles que van en busca de sol y playa. Pero en esta tierra gerundense hay muchas más ofertas y para todos los gustos: historia, naturaleza, aventura, gastronomía… además de, cómo no, playas.
La ruta comienza atravesando el Parque Natural del Cap de Creus, allí donde el Pirineo se sumerge definitivamente en el Mediterráneo, para despedirnos del mar y la Costa Brava en El Port de la Selva, y pedalear con esfuerzo por muchos kilómetros de rutas y carreteras ideales rodando con seguridad y saboreando cada tramo del territorio. La amplia red de carreteras secundarias de Girona nos conducirá por paisajes tan diversos como sorprendentes, porque esta provincia nos va a cautivar con alicientes deportivos, culturales y mucha, mucha naturaleza: de todo y para todos, con el mar y la montaña como protagonistas.
Nos hallamos en el Alt Empordà, una comarca rodeada de montaña, de mar y muy a menudo de viento, que es cuna de una historia muy antigua, un arte muy valioso, una cultura peculiar y una grandiosa naturaleza.
Luego dejaremos a un lado el Pla de l’Estany, para no alargar aún más nuestro camino, y nos adentraremos en la Garrotxa, “la tierra de los volcanes”, pues en la zona se mantienen dormidos y extinguidos más de 40 que han influido de manera determinante en las tradiciones y modos de vida de sus vecinos. Y a sus puertas nos recibe Besalú, uno de los pueblos medievales mejor conservados de España y cuyo puente medieval se ha convertido en el icono más emblemático de un casco urbano incomparable.
A continuación, a medida que nos acerquemos al alto Pirineo, el paisaje vendrá marcado por profundos valles entre riscos y paredes rocosas. Son las garrotxes, tierras “ásperas y de mal caminar”, pero con una fabulosa cubierta forestal de encinas y robles. Este extenso territorio cuenta también con una importante riqueza cultural: yacimientos, masías, aldeas… Desde Castellfollit de la Roca, cuyo caserío nos sorprende colgado sobre una espectacular pared basáltica que ha convertido a este pueblo en una de las imágenes más populares de Girona, la irregular ascensión hasta Rocabruna, con las diversas ermitas románicas de un recorrido silencioso e imponente, nos dejará un recuerdo imborrable.
Tras el descenso a Camprodon, los más osados se atreverán con la popular y dura subida a Vallter 2000, mientras que probablemente sean más los que opten por quedarse a disfrutar de los encantos de esa población maravillosa, ya en el Ripollés. Las aguas del Ter serán nuestra compañía hasta otro pueblo con encanto, Sant Joan de les Abadesses, una villa que respira también un pasado histórico. Aquí encontraremos un excelente mirador sobre la sierra Cavallera y su cima más emblemática, el Taga, que nos reta a enfrentarnos a una dura ascensión prácticamente perdida en la montaña, que nos hizo conocer nuestro recordado Xavi Tondo. ¿Cuántas veces subiría el coll de Jou nuestro amigo antes de su infausto final?
La villa de Ribes de Freser, capital de Vall de Ribes, punto de llegada de nuestra segunda etapa, es hoy en día un lugar privilegiado para el veraneo y el turismo de montaña. Si llegamos con ánimo, aún será el momento de subir en su tren cremallera a solazarnos en la magia de la Vall de Núria.
Y vamos a por la jornada definitiva, que nos desvía del cauce del Freser en Campdevànol para llevarnos por Gombrèn a conocer el Santuari de Montgrony, un bello lugar en el que tradición y religiosidad van de la mano y donde rememoraremos las andanzas del Comte Arnau, antiguo señor de estos pagos.
Y siempre hacia las altas cumbres pirenaicas, nos acercaremos a las fuentes del Llobregat y sobre ellas al que, para quien escribe, es el paso de montaña más bello de todo el Pirineo catalán: La Creueta, muy cerca ya de los 2000 m de altitud. Por su cima entraremos en la Cerdanya, que se nos muestra rodeada de altas montañas que rondan la cota 3000, provocando en nosotros una sensación de grandeza, de luz, de libertad.
Para acceder a este último rincón gerundense lo haremos cuesta abajo por la Collada de Toses, antes de izarnos de nuevo hasta la estación de esquí más antigua de Catalunya, La Molina. Finalmente, Alp será la última población a visitar, deseando, como estamos, llegar a la capital comarcal, Puigcerdà, y su característico Estany, donde mejor haremos en cambiar de deporte si hemos conseguido culminar la Gran Ruta de la Montaña de Girona. Y no será el esquí la modalidad deportiva elegida, para deslizarnos plácidamente en alguna de las numerosas y bien equipadas estaciones de invierno que la rodean, por cuanto no es esta la época idónea para acometer tamaña aventura cicloturista: será mejor que la natación, el remo o incluso el relajado golf nos hagan saber que seguimos vivos.


BUCLE nº 1.- EL CAP DE CREUS Y EL ALT EMPORDÀ (90 km y aprox. 1650 m de desnivel)
Para quienes no dispongáis del tiempo o el ánimo necesarios para embarcaros en una empresa de tamaño calibre, ZIKLO os sugiere asimismo varias posibilidades de conocer Girona con rutas circulares a realizar en una jornada visitando algunos de los lugares más emblemáticos de la provincia. En el primero de ellos nuestra localidad de inicio será Roses, en la misma costa mediterránea.
Roses es un pueblo de la Costa Brava, en la comarca del Alt Empordà, y anclado en el golfo que lleva su nombre al abrigo del Cap de Creus, que se ha convertido en centro turístico de referencia. No es de extrañar que los griegos y después los romanos eligieran este lugar como punto de entrada a la península ibérica, origen de uno de los asentamientos más importantes de esa cultura en toda Europa. Ya sabemos que os sentiréis atraídos por sus playas y calas de aguas limpias, pero que nadie deje de pasear por su casco antiguo y visitar la Ciutadela y su Museo, que os hablará de la historia de la urbe.
En nuestra ruta decimos “hasta luego” al Mediterráneo para iniciar la primera ascensión de la jornada hasta el coll de Puig Vidriera, que deberemos superar para llegar a Cadaqués, un precioso pueblo marinero en el que destacan sus casas blancas decoradas con plantas y flores y sus callejuelas empedradas repletas de galerías de arte y preciosas tiendas. Aquí vamos a poder encontrar rincones que parecen sacados de un cuadro. No nos extraña que Dalí lo eligiera para instalarse en el pequeño núcleo de pescadores de Portlligat, donde el artista pintó muchas de sus geniales obras.
Y desde este rincón fascinante nos dirigiremos, cuesta arriba, eso sí, hacia el paraje donde viven los dioses, y la tramontana y el mar han moldeado a su antojo un espectacular paisaje que ha inspirado a artistas y viajeros de todo el mundo. El Cap de Creus es uno de los espacios naturales más sorprendentes y enigmáticos de toda Catalunya, constituyendo el punto más oriental de toda la península ibérica. Se nos aparece desafiante en forma de promontorio abrupto y rocoso que se alza sobre el mar Mediterráneo y en la actualidad ha sido declarado Parque Natural gracias a su riqueza medioambiental.
Volvemos sobre nuestros pasos para continuar ruta por el coll de Perafita hasta El Port de la Selva, otro pueblecito de pescadores que ha sabido mantenerse al margen de las grandes mareas turísticas de la Costa Brava. Límpidas aguas turquesas bañan este discreto rincón donde iniciamos la tercera subida del día, y esta de mayor entidad, para conocer el monasterio románico de Sant Pere de Rodes, en un paraje idílico y bucólico inmerso en un entorno de montañas agrestes donde las leyendas y la realidad se han confundido a lo largo de los siglos.
Ya solo nos queda regresar a Roses atravesando los parajes del Alt Empordà, para degustar un buen rosat en alguna de los bodegas de Villajuïga y admirar las joyas arquitectónicas de la villa medieval de Castelló d’Empúries, en especial su iglesia de Santa Maria, conocida como la catedral de l’Empordà. En este municipio, regado por las plácidas aguas del Muga, encontraremos la sede del Parque Natural de los Aiguamolls, un conjunto de estanques, cerrados y prados inundables que constituye un hábitat privilegiado para los pájaros acuáticos.
Llegados a Roses y tras una buena comida y el merecido descanso, algunos todavía tendrán ganas de darse una vueltecita a visitar las ruinas grecorromanas de Empúries, uno de los yacimientos arqueológicos más importantes de la península, y navegar luego por los canales de la Venecia de la Costa Brava en Empuriabrava. Lo van a disfrutar.

BUCLE nº 2.- LA GARROTXA Y EL RIPOLLÉS (125 km y aprox. 3000 m de desnivel)
Quien desee recorrer con interés “la tierra de los volcanes” puede partir de cualquiera de sus bonitas poblaciones, aunque nosotros os sugerimos hacerlo en alguna ocasión desde Castellfollit de la Roca, a un paso de la capital comarcal, Olot. El propio pueblo está instalado literalmente sobre una colada basáltica de 50 m de altura y casi un kilómetro de larga, que le da una estampa muy impresionante. El casco antiguo, de origen medieval, está formado por plazas y calles estrechas y umbrías que desembocan en la antigua iglesia de Sant Salvador, donde se encuentra un mirador con las mejores vistas de la zona.
Vamos a adentrarnos en el prepirineo, entre los riscos impresionantes de la Alta Garrotxa, una tierra muy poco poblada, llena de pequeñas ermitas románicas en rincones inimaginables, con muchos lugares por descubrir y, sobre todo, una zona muy solitaria y perdida, eso tan difícil de encontrar hoy en día. Como ejemplo, en Montagut y Oix hay enclavadas catorce iglesias románicas, además de castillos, torres, casa fuertes y viejos puentes, testigos físicos del pasado. Y para los más gourmets, que sepáis que Oix destaca como productor de embutidos y quesos artesanos de esta comarca.
Siempre cuesta arriba llegaremos a Beget, y comprobaremos cómo el paso del tiempo no existe porque la paz y la tranquilidad sumergen nuestros sentidos en un solo momento: el aquí y ahora. En este precioso lugar ubicado en la Alta Garrotxa podremos quedarnos embelesados mientras observamos sus casas de piedra que bordean la riera, sus aguas transparentes y también las pequeñas cascadas que hacen de este pueblo un paisaje de cuento en la comarca de la Alta Garrtoxa, aunque perteneciente al municipio ripollés de Camprodon. Beget se mantiene en un estado de conservación espléndido con grandes ejemplos medievales como la iglesia de Sant Cristófol y un par de puentes medievales de piedra.
Y un poco más arriba Rocabruna, un pueblo de leyenda y con castillo, cuyo nombre deriva del color de la tierra y las piedras del entorno. Con pocos habitantes, el pueblo se centra en el templo románico de Sant Feliu, siempre bajo el amparo de las ruinas del legendario castillo con su tesoro escondido.
Al coronar por fin el coll de Boixeda nos adentraremos en tierras del Ripollés y nos dejaremos caer en busca de las aguas del Ter en Camprodon, una localidad señorial con avenidas y casas majestuosas. De todas maneras lo que nos atrapa es el sabor medieval de su casco antiguo, con importantes monumentos medievales, renacentistas y modernistas y sus animadas calles con tiendas variadas de gran calidad de vestido y alimentación, con exquisitas especialidades de la comarca. Pero la imagen que caracteriza a esta devenida hoy localidad turística es su popular Pont Nou que une ambas márgenes del río Ter en el medio del «campus rotundus«, ese campo redondo rodeado de montañas.
Quienes quieran atreverse con un puerto de categoría especial, pueden encontrar en estas páginas la altigrafía de la estación de Vallter 2000, el techo asfaltado de Catalunya. Y quienes se hayan entretenido en el ambiente de la villa, retomarán a su vuelta con ellos la ruta aguas abajo del Ter hasta Sant Pau de Segúries, un pueblo mucho más tranquilo y con su famosa Vía Romana que en octubre recorren sus vecinos vestidos al uso de aquellos lejanos tiempos.
Si continuamos esa vía hacia el sur volveremos a entrar en la Garrotxa por el coll de Capsacosta, una nueva joya en forma de puerto del concurso CIMA. A sus pies pedalearemos en llano por la Vall de Bianya hasta una nueva población con acervo medieval, Sant Joan de les Fonts, cuyo monasterio benedictino y el Castillo de Juvinyà, ambos de estilo románico, nos sorprenden tanto como un paseo que queda pendiente a la Ruta de las Tres Coladas en la que, entre los espectaculares riscos que enmarcan la riera de Riudaura, se puede observar el puente medieval -construido con piedra volcánica- y el Molí Fondo, un espacio de interés por su arqueología industrial y por la colada de lava que formaba parte de la antigua presa. Y desde esta localidad al inicio de la ruta de hoy apenas nos restan 3 km: otra magnífica jornada a recordar.

BUCLE nº 3.- LA GARROTXA Y EL PLA DE L’ESTANY (127 km y aprox. 2700 m de desnivel)
Si alguien prefiere pernoctar en urbes de más ambiente y bullicio le proponemos que se aloje en Olot, la capital de la Garrotxa, conocida por tener el volcán Montsacopa pegado a su centro histórico, que cuenta con su Catedral y también con edificios modernistas, algunos con la firma del afamado Lluís Domènech i Montaner.
Partimos al encuentro del río Fluvià en Castellfollit de la Roca, que ya conocemos, para seguir su curso hacia el pueblo medieval por excelencia de la provincia y uno de los más bellos de España: Besalú. Este municipio vivió su gran esplendor en los siglos X al XII y conserva aún un puente medieval con siete arcadas, convertido en el gran icono de la localidad, y la iglesia de Sant Pere, con un singular ábside y una sala de baños rituales habilitada por la antigua comunidad judía. En su casco histórico, también admiraremos diversas casas e iglesias del siglo XII que han convertido a Besalú en plató de cine para series y películas como “Westworld”, “Juego de tronos” o “El perfume”.
Y, ahora sí, vamos a conocer una nueva comarca gerundense que, con su fisonomía suavemente ondulada, ofrece parajes de gran belleza entre los que destaca especialmente el lago de la capital, Banyoles, hacia donde nos dirigimos. Es este un lago natural que se alimenta de las aguas subterráneas procedentes de la Alta Garrotxa y que ha transformado a Banyoles de una ciudad agraria en una villa turística de primer orden, gracias a sus suaves temperaturas a pesar de ser una comarca de interior, si bien próxima al mar. Los cinco deportes certificados aquí por la marca Destí Turístic Esportiu (DTE) de la Generalitat son el remo, el piragüismo y la natación por su vinculación con el lago, y el ciclismo y el triatlón por la privilegiada configuración de su territorio. Pero en Banyoles podremos también pasear por su maraña de callejuelas estrechas, vías de piedra y plazoletas acogedoras de estilo medieval donde uno se perdería voluntariamente. Desde su Plaza Mayor con edificios emblemáticos y punto de encuentro de sus vecinos, podremos visitar su iglesia de Santa Maria de Turers; o el palacio gótico de La Pia Almoina, luego Universidad y ahora sede del Museo Arqueológico Comarcal; o la Llotja del Tint; o el único tramo de muralla que sigue en pie; o varias casas solariegas de la localidad; para acabar nuestro paseo cultural por la calle Mayor, que hoy es una vía comercial llena de tiendas. También es agradable pasear cerca del estany, admirando las populares pesqueras. En cualquier caso conviene saber que todo ello nació alrededor del monasterio benedictino de Sant Esteve.
Son muchas cosas para entretenerse mientras nuestros compañeros más atrevidos se enfrentan a las rampas del Rocacorba, que también podéis ver en su altigrafía correspondiente. Cuando regresen será el momento de despedirnos de la “ciudad del estanque” para adentrarnos de nuevo en la Garrotxa y visitar sus volcanes y sus bellos pueblos medievales, entre los que os aconsejamos deteneros sin excusa en Santa Pau, un pueblo amurallado que parece sacado literalmente de un cuento. Podéis comenzar su visita desde la plaza del Mirador y callejear después por su laberinto de calles medievales hasta llegar a la Plaza Mayor, la iglesia de Santa María y el castillo.
Y de nuevo en Olot será el momento de daros un homenaje gastronómico y cultural en la capital de la Garrotxa. Eso sí, si alguno quiere más batallas, la Collada de Bracons constituirá un nuevo reto al alcance solo de los mejor entrenados. Quienes hacia allí se dirijan deberán visitar a la vuelta Joanetes, el pueblo más elevado de la Vall d’en Bas y con una ubicación ideal para hacer salidas por la montaña. Su iglesia románica de Sant Romà será otro de sus centros de interés antes del alcanzar el bien merecido reposo del guerrero.

BUCLE nº 4.- EL RIPOLLÉS ORIENTAL (72 km y aprox. 1750 m de desnivel)
Para conocer la capital que da su nombre a esta comarca gerundense lo mejor es que elijáis Ripoll como lugar de alojamiento e inicio de ruta cicloturista. Es esta una tierra de mitos, leyendas e historias de condes y abades que os invitarán a viajar a épocas ancestrales y a recorrer los bellos parajes en los cuales se forjaron los orígenes de Catalunya. La histórica población se encuentra situada en medio del corazón del prepirineo, en un cruce de caminos desde tiempos inmemoriales como punto estratégico por donde transcurren los ríos Freser y Ter que otorgan al valle una forma peculiar.
Si bien hay que situar los orígenes de Ripoll en la época prehistórica, lo que dio origen al pueblo que es ahora fue el monasterio de Santa María, fundación del conde Guifré el Pilós, convertido en una joya del románico. Con el paso de los años el monasterio fue adquiriendo una enorme fuerza que se reflejó sobremanera en aspectos políticos, económicos y jurídicos de todo el territorio catalán. Esto hizo que los habitantes de Ripoll se fueran ubicando cerca del monasterio, en busca de seguridad y prosperidad. Tras sufrir un terremoto en el s. XV, los ciudadanos reconstruyeron el monasterio en estilo gótico junto con numerosos edificios de origen medieval. Luego la población continuó desarrollándose y adquirió aun mayor progreso desde la Guerra dels Segadors con la fabricación de armamento. Finalmente aparecieron sectores diversificados en la industria del municipio: textil, chocolate, harina, etc. Y así la Farga Palau ha devenido en lugar imprescindible para conocer la industrialización de la zona.
Desde esta bellísima urbe nuestras bicis nos conducirán hasta Ribes de Freser, remontando el río homónimo. Dicho pueblo, con su clima fresco y agradable del verano, la belleza de sus alrededores, los chorros de agua mineral, la proximidad a las grandes estaciones de esquí, la buena accesibilidad, la buena comida y el comercio de calidad se ha convertido, desde principios del siglo XX, en un destino turístico para vivir una experiencia sin prisas y en medio de la naturaleza. Ya os hemos aconsejado la visita en tren a la espectacular Vall de Núria.
En estos parajes de ensueño se inicia la vertiente norte del coll de Jou, que también dispone de su altigrafía y ficha correspondientes. Al coronar en las laderas de la Sierra Cavallera iremos descendiendo hacia Ogassa, donde la visita de las antiguas minas constituye uno de sus atractivos, así como el senderismo y el encanto de las diferentes ermitas románicas que enmarcan su historia.
En pocos kilómetros llegaremos a Sant Joan de les Abadesses, una villa llena de cultura y con su historia muy ligada al monasterio que le dio nombre, que fue el primer cenobio femenino de Catalunya. Nos dicen que Joan Maragall escribió aquí algunos de sus mejores poemas como “El conde Arnau”. Dentro del núcleo de la villa encontramos edificaciones, calles y restos de las murallas, testigo de su pasado medieval.
Luego superaremos la Serra de Puig d’Estela con el encadenado de los colls de Sentigosa, Coubet y Canes para alcanzar un nuevo valle surcado por la riera que lleva el nombre de la localidad de Vallfogona de Ripollés, un pueblo antiguamente amurallado, escondido entre paisajes húmedos y grandes montañas, que encierra un interesante patrimonio en el Campanar del Pòpul, el Castell de la Sala y el puente medieval.
Y de nuevo en Ripoll aprovecharemos para seguir descubriendo sus secretos que nos dan para varios días.

BUCLE nº 5.- EL RIPOLLÉS Y LA CERDANYA (94 km y aprox. 2000 m de desnivel)
Ya salimos en el bucle anterior de Ripoll en dirección norte, pero no nos detuvimos a conocer Campdevànol, que no luce un gran legado arquitectónico, salvo la ermita románica de Sant Llorenç y algún edificio modernista, pero de donde salen numerosas rutas a pie para descubrir los parajes del entorno.
Unos kilómetros más arriba del río Freser, desde Ribes, parten la carretera N-260 y la vía del Ferrocarril Transpirenaico que une Barcelona con Puigcerdà, siendo ambas obras de ingeniería primordial en su época que, siguiendo las vías tradicionales de comunicación entre la cuenca del Ter y la Cerdanya, rompieron el aislamiento que históricamente habían impuesto a sus naturales unas montañas imponentes y un clima extremo en invierno.
A la salida de Planoles abandonaremos la nacional citada para pedalear mucho más relajados por una carretera paralela que, junto al ferrocarril con sus estaciones y las aguas del Rigat, nos lleva al pueblo de Toses, con su caserío escalonado en la falda de la montaña con paisajes pirenaicos únicos y mil rincones por descubrir. Desde ese punto hasta coronar a las puertas de la Cerdanya en la Collada de Toses, la ruta se nos empieza a hacer costosa tanto por los muchos kilómetros pedaleando por la Vall de Ribes como por las fuertes rampas de ese tramo final del puerto.
Y desde el alto empezamos a contemplar la nueva comarca gerundense que visitaremos en estos días de tanto ajetreo: la Cerdanya. Y qué mejor manera de describirla que utilizar las hermosas palabras de Josep Pla en su “Guía de Catalunya”: “En la Cerdanya, las panorámicas son extremadamente bellas, pero los detalles las igualan y en ocasiones las superan; son incomparables. Desde cualquier lugar de la periferia del valle -mientras sea un poco alto-, la comarca surge con todo su radiante y luminoso esplendor, así como desde cualquier lugar del valle aparece el anfiteatro montañoso que la cierra y que forma tres colores superpuestos: la nieve rosada de los altos picos; el verde negruzco de los abetos y de los pinos de media montaña y el verde más claro, bruñido, alegre, pacífico, de los prados, de los chopos, de los alisos, de los álamos. La composición de estos tres colores crea un paisaje de un orden perfecto, de gran elegancia”. Solo leyendo estas pocas frases vemos que la región ya en la frontera con Francia bien merece nuestra visita.
En ella subiremos a la estación de La Molina, un puerto también interesante, pero no tanto como el último de esta serie a la que os invita ZIKLO: La Creueta, que vamos a disfrutarlo en su largo descenso por las tierras del Comte Arnau, su castillo de Mataplana y el ya comentado Santuari de Montgrony, hasta llegar a Gombrèn, que aún mantiene la estructura medieval en la distribución de las calles y donde podemos encontrar el Museo dedicado al legendario conde.
Cuando lleguemos de nuevo a Ripoll, llevaremos en la mochila un montón de recuerdos de unos días inolvidables que hemos pasado entre cimas inalcanzables, pueblos medievales, ermitas románicas y multitud de leyendas que, unidas a las anécdotas que seguro hemos vivido, nos harán guardar con cariño en la memoria nuestra excepcional estancia en una tierra fascinante que nos ha cargado las pilas para una buena temporada: Girona.

DESCARGAS RUTAS
Ruta completa Girona_Montaña
Bucle 1 GIR_Roses_bucle_88_km_y_1750_metros (1)
Bucle 2 GIR_Castellfolit_Olot_Bucle_Vallter_124_km_y_3070_metros
Bucle 3 GIR_Bucle_Olot_Opcional_Bracons_y_Rocacorba_126_km_y_2550_completa
Bucle 4 GIR_Bucle_Ripoll_Ribes_72_km_y_1980metros
Bucle 5 GIR_Bucle_Ripoll_por_Toses_94_km_y_2190_metros