PUERTOS
Euskadi es un territorio en el que el sube y baja es constante, terreno abonado para batallas, pero ante todo carreteras para disfrutar.
No hay montañas altas y en general los puertos que vamos a encontrarnos no van a ser largos, eso sí, no hay que confiarse porque casi siempre serán intensos.
Os acercamos algunos de los que encontraréis en las rutas que presentamos, pero solo son la punta del iceberg porque la sorpresa en forma de puerto, cota o repecho puede aparecer donde menos lo esperamos.
MONTE OIZ
El monte Oiz es una de las cumbres de moda en Bizkaia a la que sin embargo su fama ciclista no le llegó hasta que fue final de etapa en la Vuelta en 2018. Allí, entre la niebla, todos pudimos ver sus terribles rampas en el tramo final. El canadiense Michael Woods, en un frenético final, se llevaría el honor de la victoria. Estamos ante un lugar muy especial, un balcón natural de toda la región, coronado por inmensas antenas y un parque eólico.
Su subida cuenta con diferentes vertientes y todas tienen en común la dureza de su parte final, cuando el asfalto se convierte en hormigón y aunque su estado es bueno, va a ser inevitable que la pendiente nos obligue a culebrear en más de una ocasión. Un puerto totalmente recomendable y aunque te obligue a un buen esfuerzo, la recompensa de estar en la cima lo compensa con creces.
ORDUÑA
Al puerto de Orduña le ocurre lo mismo que a otros puertos como Herrera. Tuvo gran importancia impulsado por La Vuelta a mediados del siglo pasado, pero cuando esta dejó de venir a las carreteras vascas, entró en el olvido en alta competición. Como dato curioso, comentaremos que Orduña toca en sus dos vertientes tres provincias distintas. Su vertiente dura se inicia en el municipio de Orduña (Bizkaia), a lo largo de su trazado discurre por Araba, y al coronarse se adentra en la provincia de Burgos.
Orduña es un puerto relativamente largo para lo que nos vamos a encontrar en Euskadi, 8 km y con una pendiente media respetable; 7,6%.
Su trazado con amplias herraduras en su parte inicial presenta unos kilómetros finales duros y en donde el viento puede ser un enemigo más. Eso sí, el kilómetro final nos permitirá relajarnos.
URKIOLA
Si hiciésemos una encuesta sobre cuál es el puerto más emblemático de Euskadi, probablemente el ganador sería el de Urkiola.
No es el más duro, ni el más bonito y su fama en grandes pruebas ha perdido protagonismo, sin embargo, sigue conservando un aura de fama. Sus rampas aún desprenden el aroma de viejas batallas, en una solitaria ascensión ya que pese a ser una vía importante para comunicar Bizkaia y Áraba, no registra en la actualidad excesivo tráfico al haber alternativas más sencillas.
La primera cosa que llama la atención es la anchura de la carretera y su perfecto asfaltado. Esto podría ser un factor de ayuda, pero sus 6 km a más del 9% de pendiente media hasta el Santuario, unos pocos metros por encima del paso del puerto, son realmente exigentes.
La ascensión no tiene misterios, si bien se va haciendo más y más dura según avanzas y las largas rectas del kilómetro y medio final hacen mucho daño, especialmente la recta denominada “txakurzulo” donde el puerto alcanza su pendiente máxima (14%).
JAIZKIBEL
Probablemente estamos hablando con el puerto más de moda de los que os comentamos. Puerto Tour este año, anteriormente ha sido puerto protagonista en el Tour Femenino, en la Itzulia masculina y femenina, en la Klasika… Muchos argumentos para un puerto que no es especialmente duro y buena parte de su fama la debe a su privilegiada ubicación, siendo siempre un buen aliciente a la hora de diseñar recorridos en la zona (cerca de Donosti, al lado de la frontera…). Tanto por su vertiente de Hondarribia (la que os presentamos) como por la de Lezo, es una maravilla para la vista y eso para los cicloturistas ya es un gran argumento. Verdes praderas, acantilados y el mar como permanente protagonista en toda la parte final. Como os comentábamos no es un puerto duro, aunque si tiene tramos que obligan a exigirse. Una recomendación, al coronar coger un desvío que sube hasta las antenas. Son algo más de 500 metros, exigentes, eso sí, arriba las vistas desde ahí son un auténtico “sin palabras”
ARRATE
Sin duda alguna, Eibar es una de las localidades con mayor tradición ciclista y allí, Arrate es su estandarte, un puerto mítico en la historia del ciclismo y uno de los que más veces ha ascendido el ciclismo profesional. Este puerto se corona en el alto de Usartza, 1 km antes de llegar al santuario, donde se suele situar la meta.
Hablando de ciclismo tenemos que remontarnos a 1941, año de la primera edición de la citada Subida a Arrate, prueba que se disputó casi ininterrumpidamente hasta 1986. Entre los ganadores destacan nombres como Loroño, Bahamontes, Poulidor u Ocaña. En 1987 pasó a fusionarse con la Bicicleta Eibarresa. Posteriormente, un rosario de nombres tras varias fusiones para quedar en la actualidad todo englobado en la Itzulia, que casi siempre incluye esta cima por alguna de sus cuatro vertientes. Indurain venció en Arrate en la edición de 1991. En la Vuelta también se ha subido en un par de ocasiones: en 2012 con pódium de lujo (Valverde, Purito y Contador) y en 2020 (Roglic).
Una subida que, aunque corta es exigente, sin apenas descansos, de las que se pegan y no da respiro.
HERRERA
Estamos ante otro clásico que nunca defrauda. El puerto de Herrera fue durante años uno de los grandes escollos de la Vuelta a España. Durante los 24 años (1955-1978) en los que la Vuelta estuvo organizada por El Correo, fue uno de los puertos habituales, pasándose nada menos que en 10 ocasiones.
Situado en territorio alavés, la altigrafía que os presentamos es la que asciende desde Leza. Afrontarlo es ya un reto, y nada más desviarnos en el cruce nos espera una tremenda recta con rampas que llegan al 14% que te marcan. Pocos respiros. aunque la pendiente con curvas de herradura que es lo que encontraremos a partir del segundo kilómetro, se lleva mucho mejor. A un kilómetro escaso de la cima, en una pequeña bifurcación a la izquierda, se encuentra el panorámico balcón de La Rioja. Vistas espectaculares con un inmenso mar de viñedos a nuestros pies. Muy recomendable esa paradita.