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Historias y rutas

 

La marca turística “Paisatges Barcelona” (en castellano Paisajes Barcelona) fue creada por la Diputación de Barcelona para promocionar turísticamente el interior de la provincia de Barcelona , destacando sus paisajes naturales, patrimonio, pueblos, gastronomía y experiencias rurales y culturales.

“Paisatges”, es un término que evoca la diversidad natural y territorial de la zona: llanuras, montañas, ríos, bosques y entornos rurales que componen el corazón de la provincia. El nombre pone el foco precisamente en el paisaje (tanto natural como cultural) como elemento principal de atracción turística, distinguiéndolo de otras marcas orientadas a playas o montañas altas.

Fue creada en 2014, sustituyendo la anterior marca Catalunya Central, como parte de un plan para reorganizar la promoción turística de las comarcas interiores de la provincia.

 

“Descubriendo el corazón de Catalunya “

 

El objetivo de ser “territorio ciclista” se ha convertido en una realidad para muchas zonas. Una oportunidad que da un plus a la propuesta turística y que permite conocer con más detalle, a otro ritmo y haciendo deporte, cualquier zona.

 

Hay muchas formas de plantearlo, pero en todas ellas la clave es saber leer lo que nos ofrece cada zona. Está claro que no es lo mismo “querer ser que ser” y son necesarias unas premisas que si no se cumplen es difícil aspirar a ello.

 

A la hora de diseñar un plan ciclista, ante todo éste debe de ser un fiel reflejo del territorio. Esta es la única manera de que tenga personalidad y de que lo que vamos a encontrarnos contribuya a que la experiencia sea más satisfactoria. Como buenos anfitriones debemos esmerarnos es ser capaces de enseñar lo mejor de nuestra tierra.

 

El diseño del recorrido, además de pasar por los lugares más representativos, nos debe poner en la piel del ciclista. Debe de ser un “hecho por ciclistas para ciclistas”, buscando carreteras tranquilas, y es que casi siempre hay opciones y un asfalto rugoso es muchísimo mejor que una carretera de mucho tráfico.

 

El equilibrio es otra buena cualidad. No pasarnos, porque el papel se traga todo lo que quieras ponerle (km, desniveles…) sin inmutarse, pero las piernas no, por lo que hay que buscar que las rutas tengan alicientes sin excederse.

 

Estamos en un territorio formado por 4 comarcas. La idea ha sido crear una ruta genérica que una a todas, pero en cada una de ellas daros la posibilidad de hacer una etapa bucle. De esta manera, cada uno puede adaptar el plan a sus posibilidades (de tiempo, físicas…).  Es más, veréis que se dejan varias puertas abiertas y va a resultar sencillo ampliar o acortar rutas para que el recorrido sea un traje a medida, una experiencia a la carta.

 

Y es que vivimos una realidad en la que las experiencias son las que marcan. Son tan importantes los lugares que visitamos, como lo que vivimos en ellos.  Viajar siempre supone un cambio y cada pedalada, conversación o rincón son una invitación a sentir algo distinto. La experiencia global es la que marca el recuerdo, pero en ella hay cosas aparentemente menos importantes, que no deberían perderse nunca.  Hablamos de pequeños momentos, como una charla improvisada, una comida compartida o un atardecer, detalles capaces de dar un plus.

 

Por tanto, el destino debe ser ese gran aliado que hace que todo tenga más sentido. Esto, sucede en Paisatges Barcelona, en el corazón de Catalunya, en un lugar donde la naturaleza e historias nos invitan a detener el tiempo, respirar profundo y dejarnos llevar.

Dicen que del dicho al hecho hay un buen trecho, pero llega el momento de explorar, arrancar y demostrar que aquí esto no se cumple. La sencillez y facilidad de poner en marcha nuestro plan pueden llegar a sorprender. Paisatges Barcelona es una de las zonas más diversas, auténticas y, a la vez, menos conocidas del interior de Catalunya. Formada por las comarcas de Anoia, Bages, Moianès y Osona, representa el “corazón” de la Catalunya interior, un territorio que combina naturaleza, patrimonio, tradición rural y un paisaje modelado por siglos de historia. Lejos del turismo masificado de la costa, estas cuatro comarcas ofrecen una experiencia tranquila, profunda y real. Pueblos medievales, castillos, masías, planicies agrícolas, bosques densos, montañas suaves y un ritmo de vida muy ligado a la tierra.

 

Cada comarca aporta una identidad propia. Por eso, Catalunya tiene esta división administrativa que a muchos nos puede resultar ajena e incluso sorprendente. Liderada por los consells comarcals, cada territorio se gestiona en función de las particularidades que encontraremos en cada entorno.

 

Es esta riqueza natural y cultural la que convierte a Paisatges Barcelona en un destino privilegiado para el ciclismo de carretera. Su red de carreteras secundarias, bien mantenidas y con muy poco tráfico, crea un auténtico paraíso para ciclistas de todos los niveles. Aquí es posible rodar por largas llanuras, encadenar puertos suaves, recorrer altiplanos frescos en verano o enfrentarse a ascensiones más exigentes.

 

Paisatges Barcelona es un lugar para descubrir, sentir y pedalear. Un territorio que invita al esfuerzo y a la contemplación, al ritmo y a la pausa. Hay lugares que se descubren con los pies, otros con la mirada… y después están aquellos en los que para acercarnos a su verdadera esencia la mejor manera de hacerlo es sobre una bicicleta.

 

Por Luis Miguel Sainz Pena y Angel Morales

Intro: Jon Beunza

Etapas y perfiles: Ander Beunza, Angel Morales y Luis Miguel Sainz Pena

Fotos: Andoni Epelde

 

A FONDO POR EL CENTRO DE LA PROVINCIA DE BARCELONA

 

Recorrer todo el centro de la provincia de Barcelona no parece que requerirá de muchos kilómetros. Alejados del Prepirineo y de la costa y realizando un bucle por una provincia que no es de las más extensas de la península, no parece que vaya a requerir de un trazado excesivamente largo. Y sin embargo, nos ha salido una vuelta de 338 kilómetros. A repartir entre 3, 4 o incluso, 5 días de ruta. La excelente infraestructura hotelera que nos ofrece la provincia nos permitirá distribuir el recorrido en las etapas que mejor consideremos.

 

Hemos decidido comenzar por el norte de nuestro recorrido, y más concretamente, en la ciudad más importante de esa zona, Vic, pero insistimos em que es solo una opción ya que al ser un recorrido circular podemos iniciarlo y acabarlo en cualquier punto.. Desde aquí salimos hacia Girona por las pequeñas carreteras que acompañan a la autovía C-25. Se trata de unas carreteras estrechas y sin tráfico, que transitan por zonas de poca densidad de población y desbordante naturaleza. Nos adentramos brevemente en el Espai Natural de les Guilleries-Savassona mientras ascendemos el Coll de Revell, que no llegamos a coronar.

 

Poco antes de la cima, giramos a la derecha en dirección a Viladrau. Nos hemos adentrado en la provincia de Girona para bordear por el norte el magnífico Parc Natural de Montseny por la carretera que nos conduce hasta Seva, ya situada de nuevo en Barcelona.

 

En Tona comenzamos el ascenso al Coll de la Pullosa, todo un puerto clásico que nos ofrece excelentes vistas sobre el valle que dejamos atrás. Entramos en el Moianès desde sus 930 metros de altitud y en el punto más alto de nuestra ruta. Afrontamos un largo y rápido descenso por Moià, Calders y hasta Navarcles, donde cruzamos el río Llobregat. La carretera tiene un tráfico notable, aunque el hecho de afrontarlo en bajada, nos facilita el tránsito.

 

Hemos entrado en el Bages y nos dirigimos a su capital, Manresa. Atravesamos la ciudad entera de este a oeste, incluido su casco antiguo. Desde aquí afrontamos el largo y suave ascenso a Can Maçana, una de las puertas de entrada al Parc Natural de la Muntanya de Montserrat. Bordeamos el parque natural por un espectacular balcón a media altura de la montaña, antes de girar a la izquierda y bajar hasta Monistrol de Montserrat por la carretera más conocida.

 

Circulamos tres kilómetros junto al Llobregat por el arcén de la recientemente arreglada C-55 antes de volver a bordear la Muntanya de Montserrat, esta vez por el sur, durante nuestro ascenso a Collbató. Bajamos por diversas urbanizaciones antes de subir a las afueras de Piera, ya en la comarca de Anoia.

 

Bajamos hasta cruzar el río Anoia y lo acompañamos de camino a Igualada, que es la capital de la comarca del mismo nombre. Atravesamos Igualada y salimos por el norte, por una estrecha carretera en dirección a Calaf. Antes tendremos que atravesar la Serra de Rubió y su parque eólico.

 

Desde aquí, transitaremos por pequeñas carreteras acompañando de nuevo a la autovía C-25 como hicimos al principio de la ruta poco después de Vic. Giramos a la izquierda para dirigirnos al Bages y afrontar el exigente ascenso a la Serra de Castelltallat, que culminaremos en su observatorio astronómico y sus magníficas vistas. La aproximación de apenas un kilómetro a este observatorio será el único tramo de ida y vuelta en toda nuestra vuelta.

 

Tras el largo descenso a Callús, subimos por la C-55 a Súria y, desde ahí, una agradable carretera nos conduce a Balsareny, donde cruzaremos por última vez el Llobregat. Comienza desde esta localidad un incómodo terreno de toboganes con clara tendencia ascendente.

 

Entramos en plena subida hacia Oristà en la comarca del Lluçanès, al que siguen las localidades de Olost y Perafita, de esta misma comarca. Concluimos en ascenso, ya en Osona, poco antes del Santuari de la Mare del Déu del Munts, ya que antes de llegar a su cruce, bajaremos por la carretera de La Trona hacia Sant Hipòlit de Voltregà. Justo antes y después de Manlleu cruzaremos dos veces el otro gran río de esta zona central de la provincia de Barcelona, el Ter. Desde Manlleu, una larga recta nos permite acceder de nuevo a Vic, a la que entraremos por el norte.

 

Ha sido un largo bucle que hemos diseñado buscando la posibilidad de recorrer todas estas comarcas del centro de la provincia de Barcelona. Lo hemos hecho combinando la necesidad de avanzar en nuestro viaje, pero también huyendo de las carreteras con más tráfico. Sin duda, una propuesta interesante y exigente por zonas a menudo menos conocidas y que, idealmente en primavera o en otoño, nos darán a buen seguro la bienvenida y no nos defraudarán.

 

Vuelta circular GPX

LAS COLINAS DE LA ANOIA

 

Igualada, capital de la comarca de la Anoia es un punto de inicio excelente para una vuelta circular por zonas tranquilas de colinas y media montaña, óptimos para practicar el cicloturismo en primavera o en otoño.

El tamaño de Igualada es perfecto para disponer de todos los servicios necesarios, a la vez que nos ofrece una buena movilidad para atravesarla y para orientarnos. Por si fuera poco, una extensa red de carreteras lo ubica en el centro de una especie de rosa de los vientos, con multitud de opciones que nos permiten salir en cualquiera de los puntos cardinales.

Nuestra ruta arrancará desde Igualada y nos llevará hacia el norte, en dirección a un parque eólico ubicado en la Serra de Rubió al que nos acercamos por algunas rectas largas. Sin embargo, la carretera enseguida se convierte en una atractivo y sinuoso ascenso de esos que tanto nos gustan. En la cima, atravesamos la ancha pista que sirve de acceso al parque eólico y a algunas antenas.

La bajada comienza muy rápida, pero enseguida se ralentiza el acercamiento a Calaf con toboganes en medio de amplias colinas de zonas agrícolas y ganaderas. Atravesamos esta localidad y ascendemos hacia Mirambell, una pequeñísima localidad ubicada en un risco y que disfruta de excelentes vistas hacia el sur.

Tras pasar Conill, accedemos a un pequeño altiplano arbolado que roza los 800 metros de altitud. Nos encontramos bordeando el límite de la provincia de Lleida, en una zona de muy baja densidad de población y vertebrada por carreteras estrechas y enormemente tranquilas. Un lugar idóneo para el Parc Astronòmic de Pujalt, cuyo observatorio se ubica a las afueras de la localidad del mismo nombre.

Coronamos el punto más alto y giramos a la izquierda para iniciar un largo descenso, primero hacia Sant Martí Sesgueles, y desde aquí en dirección hacia el sur. Segur, Veciana y finalmente Copons son testigos de nuestro rápido descenso hasta la localidad de Jorba.

Tras cruzar el río Anoia y pasar por debajo de la A-2, dejamos atrás la autovía y seguimos por una carreterilla muy estrecha y bacheada en algunos tramos, por la que avanzamos titubeantes. Sin tráfico y de apenas tres metros de anchura, revisamos el track para asegurarnos de que no nos hemos equivocado de carretera.

Enseguida nos incorporamos a la carretera que va en dirección a Santa Coloma de Queralt, por la que ascendemos con pendientes suaves, lo que es una tónica durante casi toda la etapa. Enseguida la abandonamos para seguir ascendiendo suavemente por una carretera más local en dirección a Bellprat. Esta zona alterna pequeñas arboledas con zonas amplias de cultivo y de ganadería que ofrecen pocas sombras en días de calor.

Pasado Bellprat, ascendemos un pequeño alto antes de bajar a Santa María de Miralles, ubicada en un conocido cruce de caminos que sirve de referencia a los habitantes de la zona. Nos incorporamos en él a la C-37, la única carretera del día con cierto tráfico. La abandonamos tras cinco kilómetros y tras subir a la cabecera del valle formado por la Riera de Carme, que es el nombre de uno de los tres pueblos por los que pasaremos mientras descendemos cómodamente este valle que recorremos de principio de fin.

Llegado al cruce al final del valle, giramos a la izquierda y atravesamos La Pobla de Claramunt y Vilanova del Camí antes de regresar a nuestro punto de partida en Igualada.

 

Etapa Anoia GPX

EL BAGES: EL ATRACTIVO CENTRO DE CATALUNYA

 

Empezamos la ruta en la capital del Bages, Manresa. Situada prácticamente en el centro de Catalunya es un importante núcleo de comunicaciones, gracias a que dos importantes ríos confluyen en ella, el Cardener y el Llobregat. Con alrededor de 80.000 habitantes, no solo es una gran ciudad, sino que es la población con más habitantes del centro de Catalunya.

Nuestra ruta discurrirá centrada por la cuenca del rio Cardener, donde vamos a encontrar rutas tranquilas y no exentas de belleza y dureza. Salimos del centro de Manresa en dirección al este. El Parc de l’Agulla es el lugar elegido para escapar del bullicio de la ciudad y será la primera referencia en nuestra ruta. Este parque y su estanque constituyen un pequeño oasis ideal para desconectar y donde se puede pasear y disfrutar de tranquilidad. Desde aquí subimos hasta Santpedor y a continuación bajaremos hasta las inmediaciones de Callús, donde nos incorporamos al valle del rio Cardener y a la C-55. La ruta sigue el trazado del río, siempre en terreno ascendente pero casi siempre suavemente.

Tras salir de la C-55 atravesamos Súria, una población que tiene en el norte varias explotaciones mineras relevantes que son una de las bases del importante tejido industrial de la comarca. Afrontaremos un ascenso de unos dos kilómetros en el que nos incorporamos de nuevo a la C-55, carretera que no abandonaremos hasta Cardona. Su amplio arcén nos da seguridad en nuestro avance, aunque es una carretera que puede tener circulación moderada en determinados horarios y días de la semana.

En el kilómetro 35 de etapa alcanzamos Cardona; llevamos los kilómetros más fáciles de la etapa, sin apenas desnivel y sin pendientes importantes. A las faldas de Cardona dejamos la compañía del río Cardener y ascendemos hacia la ciudad y su castillo, sede del que probablemente sea el Parador más bonito de Catalunya. Realmente el castillo impone y es un reclamo visitarlo. Durante el siglo XV fue uno de los castillos más importantes de la península, donde vivió una de las familias más importantes de la Corona de Aragón, los duques de Cardona.

Nada más pasar Cardona y bajando hacia el suroeste, es inevitable fijarse en las extrañas formas blanquecinas de la Muntanya de Sal. Es la entrada del Parque Cultural de la Muntanya de Sal, una mina donde se pueden visitar las enormes galerías de este singular complejo minero en el que se llevó a cabo la explotación de sal des del neolítico y de potasa durante el siglo XX.

Dejamos atrás Cardona y seguimos subiendo; no es una subida dura pero si que va ascendiendo por un altiplano hasta el Alt de Sant Quintí, el punto más alto de la carretera. Toda esta zona está rodeada de campos de cultivo y es muy tranquila; posiblemente nos cruzaremos con más tractores que coches.

Giramos a la izquierda y afrontamos una serie de toboganes irregulares e incómodos, en una zona bastante deshabitada. Atravesamos primero una carretera y después la Riera de Saló. Desde aquí afrontaremos el ascenso a Castelltallat, una serralada aislada que se levanta en esta comarca y que aún no conseguimos atisbar.

La subida tiene dos partes bien diferenciadas. En esta primera, la carretera se estrecha aún más, aunque el firme es muy bueno. En sus apenas tres metros de anchura vamos ganando altura en medio de amplios campos de cultivos. Alcanzamos un primer alto, desde el que, ahora ya sí, vemos la Serra de Castelltallat.

Bajamos a un pequeño riachuelo y dejamos atrás el cruce hacia Prades (no confundir con la localidad de Tarragona que da nombre a las Muntanyes de Prades). Aunque nos parecía difícil, la carretera se estrecha aún más. Se trata de un tramo nuevo asfaltado hace pocos años y que constituye la tercera vertiente de ascenso a lo alto de esta sierra. Es la más escondida y desconocida. También es la más arbolada, por ser la única que asciende desde el norte. No ofrece grandes pendientes; además, el hecho de ser tan estrecha y sinuosa nos hace muy entretenido el ascenso.

Nos incorporamos casi en la cima a la carretera que asciende desde la comarca ilerdense de la Segarra, aunque rápidamente la abandonamos para buscar el Observatorio Astronómico de Castelltallat. Desde aquí las vistas hacia Montserrat son extraordinarias. Estamos rondando los 900 metros de altitud y las vistas en casi cualquier dirección desde esta sierra son amplias y permiten contemplar diversas comarcas y sierras.

Volvemos atrás a la carretera principal para afrontar el largo descenso de 15 kilómetros hasta Callús. Las zonas de bosque más cerradas de arriba van dando paso a zonas de pinares más abiertas y finalmente a tierras de cultivo en las zonas bajas.

El regreso podemos hacerlo por la C-55 o atravesando las localidades de Callús y de Sant Joan de Vilatorrada, antes de volver a Manresa.

 

Etapa Bages GPX

ENCONTRANDO LA PAZ EN EL MOIANÈS

 

La penúltima comarca por oficializarse en Catalunya es el Moianès, proceso que concluyó en 2015. Su capital, Moià, apenas cuenta con poco más de 6500 habitantes. Sus principales sellos de identidad son los bosques, la tranquilidad y sus relieves suaves, ya que la altitud de sus 10 municipios oscila entre los 450 metros y los 900 metros.

Arrancamos en su capital, auténtico nudo central de comunicaciones de la comarca. Salimos hacia el sur por la C-59, bajando hasta atravesar un arroyo e iniciando desde ahí el primer ascenso del día. Todo este tramo se realiza subiendo por largas rectas con buenas vistas. Llegados a Castellterçol, abandonamos la C-59 y giramos a la derecha en dirección a Granera. A nuestra izquierda dejamos la carretera a Castellcir y el acceso a Esplugues, una masía troglodítica convertida en Ecomuseo

La carretera hacia Granera baja primero hasta un pequeño río antes de volver a hacernos subir hasta este pueblo situado en un promontorio. La carretera es muy tranquila, estrecha y generosa en curvas; una de esas carreteras que tanto nos gusta.

Alcanzamos un mirador y una fuente muy fresca en la entrada de Granera. No nos perderemos en el pueblo más pequeño de toda la comarca, pero la carretera hacia Monistrol de Calders se inicia bajando desde este mirador a la derecha.

La carreterilla es ahora de apenas poco más de dos metros de anchura y limitada a 30km/h, lo que nos obligará a tomar precauciones en la bajada. Se asfaltó este tramo, en perfecto estado y muy cuidado, por primera vez hace unos años hasta la travesía de una riera. Desde aquí se asciende suavemente alternando cemento y asfalto hasta la parte alta de Monistrol de Calders.

Nos incorporamos a la carretera B-124 que une Sabadell y Calders, un tramo muy frecuentado por los ciclistas del Vallès cada fin de semana. De hecho, seguiremos precisamente esta carretera hasta concluir un ascenso en la población de Calders. En una rotonda, seguimos recto y bajamos por una carretera recientemente reasfaltada en un rapidísimo descenso hasta Artés.

Acabamos de salir del Moianès y hemos entrado en una zona del Bages más industrial y con más densidad de población. Giramos a la derecha en dirección a Avinyó, pero poco después, detrás de una de las pocas casas de Horta d’Avinyó, sale a la derecha otra carreterilla sin señalizar y de poco más de dos metros de anchura, de ésas que parece que se acabarán enseguida. Pasamos bajo la autopista C-25 y al lado de la sorprendente iglesia de Santa Maria de Horta y de sus numerosos edificios adyacentes de piedra, que forman un vistoso conjunto, aunque bastante abandonado.

Siguiendo esta pista asfaltada entraremos de nuevo en el Moianès, ascendiendo a base de toboganes muy irregulares en medio de campos de cultivo y numerosas masías. La pendiente variable no deja coger un ritmo claro de pedaleo, pero en este entorno tan solitario y tranquilo hace tiempo que ya hemos dejado de mirar la media de velocidad de nuestra ruta.

De repente, una empinada bajada nos lleva a la Riera d’Oló. Tras atravesarla, una dura rampa de cemento nos conduce al centro de Santa María d’Oló. Para los que ya tenemos cierta edad, entrar en esta localidad es en cierto modo un pequeño viaje a finales del siglo pasado, ya que conserva muy bien el aspecto de aquellos pueblos, con sus numerosos comercios tradicionales y una enorme plaza con un parque al lado de su iglesia. Un buen sitio sin duda para reponer fuerzas o descansar tras la sinuosa carretera que acabamos de dejar atrás.

Seguiremos subiendo desde aquí zigzagueando a izquierda y derecha de la autovía C-25, para finalmente dejar el bullicio y disfrutar del precioso ascenso a l’Estany por una carretera muy sinuosa (otra más) dentro de un bosque. Aunque la carretera sea la C-59 de nuevo, no tiene nada que ver con el tramo que realizamos al principio, el tráfico es mayor y es muy frecuentado por motos y ciclistas.  Desde l’Estany, se abre el bosque, se imponen los campos de cultivo y algunas urbanizaciones, en una combinación de rápidas rectas y zonas de curvas.

Aunque podíamos dar aquí en Moià por acabada la etapa, proponemos realizar una extensión de ida y vuelta hasta el Coll de la Pullosa, otro clásico del ciclismo en esta comarca. Salimos en dirección a Tona ascendiendo levemente. Dejamos a nuestra derecha la carretera asfaltada de acceso a las interesantes cuevas prehistóricas del Toll. Las cuevas son otra de las señas de identidad de esta comarca y éstas del Toll son las más notables y fácilmente visitables.

Pasado Collsuspina, alcanzamos el puerto y bajamos unos pocos metros después para acercarnos a un mirador desde el que se ve el valle a nuestros pies y el Montseny ante nosotros. Desde aquí se aprecia muy bien la enorme masa forestal que tiene Catalunya, uno de sus indudables patrimonios. Tras disfrutar de estas magníficas vistas, bajaremos casi sin pedalear de nuevo a Moià

 

Etapa Moianes GPX

OSONA: HUYENDO DEL LLANO DE LA PLANA DE VIC

 

Vic es la ciudad más destacada del norte de la provincia de Barcelona, hasta el punto de ser la sede de una de las universidades de la provincia. La capital de la comarca de Osona está estratégicamente ubicada a los pies del Prepirineo catalán y muy bien comunicada por carretera, ya que cuenta con buenas conexiones con Barcelona, Lleida y Girona. En ese cruce de caminos, está la Plana de Vic, una pequeña planicie con una clara disposición de norte a sur y situada a unos 450 metros de altitud.

Como no hemos venido a llanear, saldremos de Vic hacia el este en dirección a Calldetenes y Folgueroles. Desde esta última localidad, nos incorporamos a la tranquila carretera que nos conduce a Vilanova de Sau. Antes de alcanzar esta localidad, tenemos que subir el Coll de la Mina, que por esta vertiente no resulta más que una corta tachuela de tres kilómetros. El alto, ubicado en un estrecho túnel, nos da paso a la cuenca del embalse de Sau. El sinuoso y largo descenso finaliza precisamente en el mismo muro de este embalse.

Nos hemos adentrado en una zona muy poco habitada, ya que la construcción del embalse anegó las zonas más productivas de este entorno rocoso flanqueado por enormes escarpes formados por el río Ter. Da igual hacia donde dirijamos la mirada: grandes perfiles rocosos nos dominan desde las alturas. Nos hacen sentir pequeños a nuestros escasos 400 metros de altitud, ahora que nos encontramos en el punto más bajo de la ruta de hoy.

La subida que tenemos por delante al otro lado es la mejor definición que hemos encontrado de “subida trampa”. Lo que aparentan ser 450 metros de desnivel en los 15 kilómetros que nos separan de la localidad de Rupit, se revelarán como algo completamente diferente. El asfalto no dura demasiado, ya que apenas dos kilómetros después del embalse y entre unas casas, giramos a la derecha por una empinada calle cementada y sin indicación alguna. Seguiremos ascendiendo por esta pista cementada de firme bastante irregular hasta las afueras de Rupit. Y lo haremos alternando rampas duras con una decena de tramos de bajada. En efecto, esta carretera es quizás la subida más irregular que hayamos afrontado nunca en Catalunya. Si al esfuerzo que supone esta pendiente cambiante, le añadimos el estado bacheado del cemento en algunos tramos, nos acaba quedando una subida cuya dureza es muy difícil de reflejar en una altimetría. Conviene, por tanto, olvidarse de velocidades y del tiempo cuando afrontemos esta subida, porque nuestra previsión quedaría ampliamente superada.

Entrar y atravesar Rupit es una magnífica recompensa a nuestro esfuerzo y un auténtico deleite; su ubicación y la cuidada y uniforme arquitectura lo sitúan como uno de los pueblos más bonitos de toda la provincia. La posibilidad que nos ofrece nuestra ruta de transitarlo ya nos hace olvidar el incómodo esfuerzo que acabamos de realizar.

Aún nos queda un último kilómetro de ascenso para llegar a la carretera C-153, en la que giramos a la izquierda. Apenas un kilómetro después salimos de esta carretera para girar a la izquierda de nuevo e incorporarnos a otra pequeña carretera cementada, aún más estrecha que la de Rupit. Oculta dentro de un bosque, sus colores otoñales son simple y llanamente, increíbles. No pasen por alto esta recomendación.

Tras pasar la Font de Rajols, una señal que nos indica una pendiente del 15% nos avisa de la durísima rampa de cemento rallado que tendremos que superar. Arriba nos espera por fin el alto en el llano llamado Pla Boixer, pero también, un espectacular tramo que bordea el valle circulando precisamente por encima de los escarpes que veíamos desde el embalse.

Este tramo de apenas cuatro kilómetros es un magnífico deleite de paisajes y miradores continuos que conviene transitar sin prisa alguna y bajándonos de la bicicleta a menudo para acercarnos (con cuidado) a los inmensos cortados bajo nuestros pies.

Nuestra carretera aérea termina en Tavertet, otro de esos pueblos pequeños, pero muy conocidos que hay en esta zona. Desde aquí, nos adentraremos hacia el interior, aunque seguiremos combinando varias subidas y bajadas para salir de los valles que forman los torrentes que bajan al Embalse de Sau. Alcanzaremos de nuevo la C-153 tras pasar antes por la localidad de L’Esquirol. Este pueblo dio origen al término usado para referirse a los que no se unen a una huelga, ya que sus habitantes fueron contratados para sustituir a los trabajadores que se habían declarado en huelga en Manlleu.

Desde esta localidad nos separan 19 kilómetros de Vic; buena parte de los cuales son en bajada con abundantes rectas.

 

Etapa Osona GPX