Día: 9 de octubre de 2025

 

Desde 1984, cuando Stéphane Hauvette organizó la primera edición con solo 7 participantes, el Roc d’Azur CIC se ha convertido en una cita ineludible que reúne cada año a más de 20.000 participantes, 300 expositores y cerca de 100 000 visitantes durante cinco días.

Instalado desde 1997 en la Base Nature François Léotard de Fréjus, Roquebrune-sur-Argens y Saint-Raphaël, el evento se extiende por todo el territorio gracias a recorridos que atraviesan los macizos de Maures y Estérel, entre la costa y el interior del Var. Roquebrune-sur-Argens también acoge varias salidas de carreras, en particular trails y rutas de BTT, gravel o senderismo, que se han convertido en citas ineludibles para los amantes de la naturaleza y el deporte.

El Roc d’Azur se ha convertido en un evento de referencia y reúne a miles de ciclistas aficionados procedentes de todos los rincones de Francia y de 50 países diferentes…

El macizo de Maures, el macizo de Estérel, la costa, el interior de Var… ¡Todos los atractivos de la región se exploran en cada edición!

 

¡A TU PROPIO RITMO!

Profesionales, aficionados, principiantes, adultos, niños… No importa tu edad ni tu nivel, el Roc d’Azur CIC está abierto a todos, tanto a los apasionados de toda la vida como a los curiosos de última hora. Con un gran número de carreras diferentes y variadas, cada uno podrá encontrar la carrera o la ruta que desee.

Además del programa deportivo, el Roc d’Azur CIC acoge cada año la mayor feria de BTT gratuita y abierta a todos.

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Cómo cuidar tus defensas en el ciclismo

 

El ciclismo es un deporte que combina pasión, resistencia y disciplina. Sin embargo, detrás de cada salida larga o serie intensa existe un factor muchas veces olvidado: la salud del sistema inmunitario. Y es que el rendimiento no solo depende de las piernas y los pulmones, también del equilibrio entre el entrenamiento, el descanso y la defensa frente a infecciones.

¿Por qué los ciclistas pueden ser vulnerables a enfermar?

El entrenamiento intenso, especialmente cuando se acumula sin suficiente recuperación, provoca un estrés fisiológico que afecta directamente al sistema inmune. Tras esfuerzos prolongados, como una tirada de más de tres horas o una competición, se abre una “ventana de inmunosupresión” que puede durar entre 3 y 72 horas. Durante ese tiempo, el organismo está más expuesto a infecciones respiratorias, como resfriados o faringitis.

El llamado “overtraining” o síndrome de sobreentrenamiento es un escenario aún más delicado. No solo implica fatiga crónica y pérdida de rendimiento, sino que también conlleva una caída en la capacidad defensiva del organismo, aumentando la frecuencia de enfermedades y alargando los tiempos de recuperación.

Reconocer los primeros síntomas es clave para actuar a tiempo:

  • Aparición frecuente de resfriados o infecciones leves.
  • Descenso inesperado en el rendimiento pese a entrenar igual o más.
  • Alteraciones del sueño y cambios de humor.
  • Sensación de cansancio continuo, incluso tras días de descanso.

Si estos signos aparecen, es recomendable replantear la planificación, reducir la carga de entrenamientos y, si es necesario, consultar con un profesional de la salud deportiva.

 

Estrategias para fortalecer el sistema inmune

El ciclista cuenta con varias herramientas para minimizar el riesgo de infecciones y mantener un sistema inmunitario fuerte:

  1. Descanso adecuado: el sueño de calidad es el principal aliado del sistema inmune. Entre 7 y 9 horas diarias son necesarias para reparar tejidos y mantener la defensa activa.
  2. Alimentación equilibrada: una dieta rica en frutas, verduras, cereales integrales, proteínas magras y grasas saludables asegura el aporte de vitaminas y minerales esenciales. Nutrientes como la vitamina C, D, el zinc y el hierro son clave para la función inmunológica.
  3. Hidratación correcta: una ligera deshidratación ya supone un estrés adicional para el organismo. Beber de forma planificada antes, durante y después del ejercicio mantiene la homeostasis y reduce el riesgo de infecciones.
  4. Planificación inteligente del entrenamiento: alternar sesiones de alta intensidad con rodajes suaves, y respetar las semanas de descarga, evita la acumulación excesiva de fatiga.
  5. Cuidado post-entrenamiento: este momento es decisivo para reducir el impacto del esfuerzo sobre el sistema inmune. En la primera hora tras bajarse de la bici, el cuerpo necesita reponer energía y reparar tejidos. Una estrategia eficaz incluye: carbohidratos, proteínas de calidad (huevos, lácteos, legumbres o suero de leche), antioxidantes naturales como los presentes en frutos rojos, kiwi o cítricos e hidratación con electrolitos para reponer sodio, potasio y magnesio, fundamentales en la contracción muscular y el equilibrio celular.
  6. Higiene y prevención: lavarse las manos con frecuencia, controlar el contacto con personas enfermas y ventilar bien los espacios cerrados son medidas sencillas pero muy efectivas.
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Baix Llobregat, Garraf, Penedès/Alt Penedès

 

El enorme atractivo del cicloturismo en la provincia de Barcelona es indudable. ¿Quién no ha visto fotos del inconfundible perfil del macizo de Montserrat y su clásica subida al monasterio? Grandes puertos como el Coll de Pradell o el ascenso a la estación de Rasos de Peguera también pertenecen a Barcelona. Una provincia que muchos asocian a la arquitectura de Gaudí y el halo de aquella olimpiada de finales del siglo pasado, pero que también alberga, como acabamos de comprobar, puertos y zonas muy reconocibles para los ciclistas, aunque no las identifiquemos necesariamente con Barcelona.

Si os habéis fijado, hasta ahora únicamente hemos mencionado lugares que pertenecen al centro y al norte de la provincia. Por eso, en este artículo nos centraremos en las tres comarcas que se sitúan al sur de la provincia de Barcelona, probablemente menos conocidas entre los ciclistas de fuera de Catalunya.

La mayoría de vosotros ya habréis estado en el Baix Llobregat, ya que es la comarca en la que se ubica el aeropuerto de Barcelona, más concretamente en la llanura que forma el delta del río Llobregat. Aunque se trata de una comarca eminentemente industrial y con una elevada densidad de población, seguramente nos ha pasado desapercibido el  Parque Agrario de El Baix Llobregat, que ocupa buena parte de esta extensión. Si lo miramos en un mapa, su forma alargada coincide con los últimos kilómetros del trascurso de este río plenamente barcelonés, ya que nace en el Pirineo, en la comarca del Berguedà; discurre en su curso medio por la comarca del Bages y desemboca en el Baix Llobregat.

Más al sur, el Garraf es la comarca costera del macizo del Garraf, una extensa cadena montañosa paralela a la costa con un exótico paisaje de cuevas, simas y palmitos. Sitges es la localidad más conocida de la comarca, por su atractivo turístico, por ser la sede de uno de los festivales de cine más famosos de la península y por haberse convertido en un lugar de referencia de los derechos LGTBI en España. Sin embargo, fuera del ámbito urbano del litoral, el Garraf alberga buenas razones para adentrarnos a conocer a fondo su geografía. Destaca de manera significativa la existencia de dos parques naturales dentro de esta comarca: el del Garraf y el del Foix.

Por último, el Alt Penedès es la comarca de Sant Sadurní d’Anoia y de Vilafranca del Penedès, referentes internacionales de la producción del cava y de algunos de los vinos más famosos del país. Además de pasear entre viñedos, también podremos circular por pequeñas carreteras estrechas y solitarias, de esas que tanto nos gustan en Ziklo. Flanqueando la llanura en la que se asientan las grandes extensiones de viñedos, recorreremos además al este el macizo del Garraf y al oeste el espacio natural de El Montmell-Marmellar.

En definitiva, tres comarcas cuyos alicientes desgranaremos en sucesivos recorridos que realizaremos con bicicleta de carretera y de gravel. Aprovecharemos, además, para descubrir el territorio que transitará la próxima edición del Tour de Francia. También analizaremos qué cabe esperar del tránsito de los mejores ciclistas del mundo por estas comarcas. Acompañadnos en este viaje por este poco conocido sur de la provincia de Barcelona.

 

VAMOS DE RUTA

Penedès 360 Se trata de una excelente iniciativa de las entidades turísticas del Alt Penedès, que han diseñado tres rutas diferentes: una para bicicleta de gravel, otra para bicicleta de montaña y otra para bicicleta de carretera. No solo las han diseñado, sino que se han preocupado de colocar frecuentes señalizaciones a lo largo de sus tres recorridos.

Las tres rutas están pensadas para recorrerse en varios días, ya que incluyen distancias que son difícilmente realizables en uno solo. Todas ellas salen de Vilafranca del Penedès, la capital de la comarca. Además, permiten descubrir también los territorios limítrofes; encontraremos largos tramos especialmente en las comarcas vecinas del Garraf y del Baix Penedès.

Independientemente de la ruta que elijamos, los viñedos y los monumentos son los principales protagonistas de las rutas. De hecho, están orientadas para que los viajeros hagan una inmersión total en los diferentes aspectos que ofrece el Penedès, especialmente en su cultura, en su gastronomía y en sus espacios naturales.

Aunque la ruta de carretera y la de gravel son buenos referentes, hemos optado por diseñar tres rutas circulares de carretera y dos de gravel que se puedan recorrer en un solo día. Todas ellas se desarrollan por las tres comarcas protagonistas de este artículo.

 

Por Luis Miguel Sainz Pena y Xavi Guijarro

Fotos Andoni Epelde

Perfiles: Ander Beunza

Altigrafía: Javi Fuertes, Franci García, Josemi Ochoa/APM

Vuelta en el Parque del Garraf: 79 kilómetros y 1.450 metros de desnivel

 

Castelldefels es una localidad del Baix Llobregat que se extiende a lo largo de la costa al sur de Barcelona. Con sus ocho kilómetros de playa urbanizada y un amplio paseo marítimo, que comparte con Gavà, constituye todo un referente de esa imagen de buen clima y vida sana que tanto asociamos al litoral catalán. Aquí como en ningún otro sitio de Catalunya, se puede ver esa imagen de jóvenes que salen de casa y, a poca distancia, practican su deporte favorito en la playa o en el paseo marítimo durante todo el año.

Como nosotros haremos lo mismo también, hemos elegido la estación de tren Platja de Castelldefels, conocida popularmente como “el Baixador”, como punto de partida de nuestra ruta. Recorreremos el paseo marítimo en dirección sur hasta que este es interrumpido abruptamente por la montaña que se precipita sobre el mar en la zona de Port Ginesta. Aquí comienza la subida al duro Ratpenat (murciélago).

Arranca en la Urbanització Vallbona. Traza cinco espectaculares curvas de herradura colgando tramos de carretera por encima de los anteriores, al más puro “estilo Stelvio”. Desgraciadamente, las pendientes no son tan regulares como en aquel y tras las curvas tendremos que exprimirnos a fondo para superar 1,3 kilómetros al 14% de media antes de poder tomar aire. Este tramo de subida está muy expuesto al sureste, por lo que, además del desnivel, el calor puede suponer un factor de dureza añadida.

En el Pla de Querol, tomaremos un cruce a la derecha en el que hay una barrera que impide el paso a los vehículos. Esta ancha carretera lleva a tres zonas de antenas. Una de ellas, la de “la gran cubierta blanca” frecuentemente visible cuando se despega desde el aeropuerto de Barcelona, será la subida más alta. Hasta la antena nos quedan 1,5 kilómetros de ascenso por una carretera ancha. Conviene guardar fuerzas para el tramo final, que supera el 20% de pendiente. Recomendamos acercarnos a las otras dos instalaciones, una de las cuales se encuentra en las inmediaciones de La Morella, la montaña más alta del Garraf.

Volvemos al Pla de Querol y proseguimos la ruta en dirección hacia la Plana Novella. Que no nos lleven a engaño los nombres de estos lugares, porque la carretera traza largos y continuos toboganes con pendientes agotadoramente cambiantes. En esta zona alta del Parque del Garraf, pedregosa y sin árboles, la Plana Novella es un pequeño oasis en el entorno. Aquí podemos encontrar incluso algo de paz si nos acercamos al monasterio budista Sakya Tashi Ling, ubicado en el antiguo Palau Novella.

Seguimos la ruta por detrás del monasterio en dirección a Olivella. La ruta sigue siendo irregular; afrontamos un pequeño puerto que culmina en el Observatorio Astronómico del Garraf. Tras él, nos incorporamos a dos carreteras más anchas y arboladas y con algo de tráfico. Cruzamos la N-340 para pasar por Sant Cugat Sesgarrigues y volver a cruzar la N-340 en Avinyonet del Penedès. Aquí arrancamos la suave subida a Begues, en una carretera que asciende dentro de un amplio pinar.

Optamos por atravesar el centro urbano de Begues, una localidad que es un claro referente para los ciclistas y senderistas que vienen al Parque del Garraf. En las últimas casas del pueblo, iniciamos el descenso hasta la costa. Se trata de un descenso rápido por la misma carretera por la que subirá el Tour de Francia en la segunda etapa. De hecho, los últimos kilómetros ya los estábamos recorriendo en dirección contraria a la prueba francesa.

Al acabar la bajada, proponemos girar a la derecha en la primera rotonda para evitar el centro de Gavà. Seguiremos en dirección hacia Gavà Mar por la Avinguda del Mar. Nos acabamos de adentrar en el Parque Agrario de El Baix Llobregat, un espacio protegido de terrenos de cultivo en esta zona cercana a la desembocadura del río Llobregat. Tras cruzar la C-31, bajaremos hasta el paseo marítimo para buscar, paralelos a la costa, nuestro punto de inicio.

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Sin salir del Penedès: 80,5 kilómetros y 1.350 metros de desnivel

 

En esta ruta hemos decidido centrarnos exclusivamente en el Alt Penedès. Los viñedos compartirán protagonismo con el espacio natural de El Montmell-Marmellar, que protagonizará la parte central de nuestra ruta.

Comenzamos en la estación de ferrocarril de Sant Sadurní d’Anoia. Cogemos la carretera que nos lleva hacia Vilafranca del Penedès, en un tramo en el que circularemos continuamente escoltados por las sedes de numerosos productores de cava y vino.

Giramos hacia Puigdàlber en ligero ascenso por otra de esas carreteras estrechas y tranquilas tan características de esta zona. Pasado Guardiola de Font-rubí, dejamos la carretera para seguir por pistas asfaltadas muy estrechas que zigzaguean entre viñedos. Será habitual cruzarnos con tractores y otros vehículos agrícolas en este tramo con abundantes masías agrícolas.

En Torrelles de Foix nos incorporamos a la conocida carretera de Pontons, un pueblo de referencia en el entorno natural de El Montmell-Marmellar. Hemos arrancado el largo ascenso de 14 kilómetros del Coll de La Llacuna. La pendiente es muy suave en el inicio mientras ascendemos junto a la Riera de Pontons, pero en la travesía de Pontons afrontamos las rampas más exigentes del ascenso. Se compensa con un tramo de descanso tras el pueblo. Dejamos la carretera en un cruce en el kilómetro 8 de ascenso para tomar una pista asfaltada que sube de manera muy irregular hasta el puerto de La Llacuna o Collet de la Seca, que es en realidad un puerto de tres vertientes; de hecho, nos incorporamos a la carretera principal que lo transita. Giramos a la derecha para afrontar un atractivo descenso con numerosas curvas. Tomamos un cruce a la izquierda hacia Les Cases Noves de Can Pardo, un núcleo de población en medio de una bajada rapidísima en dirección a Sant Joan de Mediona. Desde aquí a Sant Pere Sacarrera no iremos por la carretera principal, sino que tomaremos una pista cementada y asfaltada que pasará junto al Castell de Mediona y que atraviesa la urbanización de Can Verdaguer.

Dejamos atrás Sant Quintí de Mediona y Sant Pere Sacarrera, sin haber entrado en estas dos localidades, para cruzar la C-15 hasta Canaletes. De nuevo los bosques y el entorno natural dan paso a las tierras de cultivo, en las que los viñedos son de nuevo los grandes protagonistas.

Tras atravesar el río Anoia, bajamos rápidamente hacia Sant Sadurní d’Anoia. Evitaremos la entrada a esta localidad por carreteras con mayor volumen de tráfico; para ello, bajaremos por estrechas carreteras y pistas cementadas hasta el Parc Logístic del Penedès. Desde aquí ya nos acompañan las vías del trazado de alta velocidad y las de ancho convencional hasta la estación y nuestro inicio de la ruta.

 

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De viñedos y castillos: 82 kilómetros y 1.000 metros de desnivel

 

Pese a no ser muy larga, nuestra ruta combina muchos de los alicientes que podemos encontrar en estas comarcas. Arrancamos la ruta en la capital de la comarca del Garraf, concretamente en el Museu del Ferrocarril de Vilanova i la Geltrú.  Este lugar recoge las dos pasiones de Frederic Ràfols, autor de dos libros de puertos y de un libro sobre la llegada del ferrocarril a esta localidad. No podemos dejar de compartir en este artículo su recuerdo con la compañía de Nuria Escuer, otra referente absoluta del cicloturismo de esta ciudad y que nos servirá de guía por esta zona que tan bien conoce.

Salimos por el norte en dirección a Canyelles, por una carretera con amplio arcén y frecuentada por ciclistas. Tras una corta bajada, vamos por una carretera alternativa a la autovía C-15. Enseguida giramos a la derecha en dirección a la Finca Viladellops por una pequeña y bonita carretera que tiene 600 metros de pista sin asfaltar en muy buen estado. Tras pasar la finca y coronar un pequeño alto, retomamos la carretera. Tomamos un cruce a la izquierda y atravesamos Sant Miquel d’Olèrdola y Moja, antes de rodear Vilafranca del Penedès por el sur y por el oeste por varios polígonos industriales.

Tras dejar atrás Pacs del Penedès, a la salida de Les Cabanyes nos incorporamos a un tramo experimental: a lo largo de seis kilómetros, la carretera está separada en tres carriles en una interesante reordenación concebida para garantizar la seguridad de los ciclistas. En toda esta zona estamos transitando carreteras muy estrechas y sin tráfico, vías muy características de esta zona del Alt Penedès, lo que la convierten en una comarca muy apreciada por los cicloturistas. En definitiva, pequeñas carreteras que dan servicio a los viñedos que de manera continuada flanquean nuestro avance por esta zona.

Alcanzamos por estas pistas asfaltadas Sant Martí Sarroca. Nos vamos en dirección a la riera para subir al Castell de Sant Martí Sarroca, en un promontorio sobre la localidad. Volvemos por el mismo sitio, para seguir por otra pequeña carretera paralelos a la Riera de Pontons. La abandonamos para ir, entre viñedos y olivares, a Les Cases Noves de la Riera y su vistoso Castellet, una torre que domina el pueblo desde las alturas.

Bajamos rápidamente hasta el río Foix, que atravesamos. Dejamos la carretera que llevábamos de vuelta para tomar otra pequeña carretera que nos conduce a la entrada de Castellet, lugar que no tiene nada que ver con la torre del mismo nombre que dejamos atrás hace media hora. Se trata de una localidad encima del embalse de Foix y que, como era previsible por su nombre, tiene otro castillo en la parte alta. Rodeamos su precioso castillo primero por el oeste y luego por el este antes de proseguir hacia el muro del embalse. Este sinuoso tramo, muy frecuentado por ciclistas y motoristas, se encuentra dentro del Parque de Foix, uno de los numerosos parques naturales que hay en la provincia de Barcelona.

Abandonamos el valle del Foix para subir hasta la parte alta de Vilanova i la Geltrú y bajar de nuevo hacia el centro de la localidad. Los numerosos carriles bici y anchas avenidas que tiene Vilanova i la Geltrú nos ayudarán a alcanzar nuestro punto de partida en pleno centro.

 

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El Tour por el Garraf, el Alt Penedès y el Baix Llobregat

 

Catalunya será la anfitriona de las tres primeras etapas de la próxima edición del Tour de Francia. Las provincias de Barcelona, Tarragona y Girona se repartirán el protagonismo durante esos tres días. En particular es la segunda etapa, Tarragona-Barcelona, la que ha atraído nuestra atención, ya que recorrerá las tres comarcas que protagonizan este artículo. Veamos el recorrido previsto para el 5 de julio de 2026.

Desde el banderazo de salida, la carrera transitará paralela a la costa por la provincia tarraconense. Entrará en la provincia de Barcelona ya en el kilómetro 42 de etapa por la comarca del Garraf, concretamente por Cubelles. Seguirá sin separarse de la costa transitando Vilanova i la Geltrú, Sitges, Castelldefels y Viladecans, donde abandonará la costa para adentrarse en el macizo del Garraf, ya dentro de la comarca del Baix Llobregat. Tras coronar el puerto de Begues, se adentrará brevemente en el Alt Penedès antes de volver a bajar hacia el río Llobregat.

Con el ascenso al Coll de Santa Creu d’Olorda, se abandonará ya definitivamente el Baix Llobregat y se afrontarán los últimos kilómetros de circuito urbano en la montaña de Montjuïc, que se transitará en tres ocasiones. Este circuito urbano de Montjuïc incluye una subida de 1,5 kilómetros al 9% de pendiente media, lo que lo convertirá en un final de etapa selectivo y que no ofrece posibilidades reales para los sprinters.

Si realizamos un análisis de la etapa más en su totalidad, el perfil llano de los primeros 85 kilómetros contrasta con el terreno quebrado de la segunda mitad de la etapa. La duración de la escapada que se puede formar en esta primera mitad de la etapa dependerá por un lado del grado de batalla que se desencadene a partir del ascenso al Alt de Begues. Sin embargo, hay otro factor importante: si los candidatos a la victoria final consideran que el final de etapa en el circuito urbano puede constituir una amenaza o una oportunidad para sus opciones, pueden optar por mantener un control férreo que se traduciría en un ritmo alto de etapa.

No podemos olvidar el dicho de que nadie gana el Tour en la primera semana, pero sí que suele haber algún candidato que queda descartado. En una etapa con un final de tres vueltas a un circuito urbano, no solo hay que evitar que te “piquen tiempo” en el arreón final, sino también hay que intentar moverse en la zona delantera del pelotón para evitar las caídas que se pudieran producir.

Por todo ello, creemos que el ganador de la etapa quizás no sea un candidato a la victoria final. Sin embargo, teniendo en cuenta el nivel de exigencia de esta etapa, la victoria debería estar reservada a uno de los grandes nombres del pelotón internacional; un ciclista de gran potencia, que baje bien y con una buena punta de velocidad que le permita imponerse en un pequeño grupo selecto o saltar de lo que quede de pelotón a falta de pocos kilómetros. Y es que el pelotón delantero en esta etapa no debería superar la treintena de corredores.

Independientemente del resultado puramente deportivo, el hecho de que la etapa se celebre en domingo a buen seguro hará que la provincia de Barcelona se vuelque en el acontecimiento. Será una gran fiesta en una Catalunya que ama y que vive el ciclismo en sus diferentes vertientes y variedades; no solo la del seguimiento de la alta competición, sino también las del cicloturismo, el gravel, la bicicleta de montaña o el BMX. Una excelente oportunidad para que los amantes del ciclismo reivindiquemos nuestra presencia a la vez que admiramos a los mejores corredores del pelotón en la prueba más afamada de todo el calendario mundial.

Gravel Penedès: Les Dous y el Mirador de la Cadira. 62 kilómetros y 650 metros desnivel

 

La comarca del Alt Penedès se ha ganado por méritos propios un reconocimiento en el panorama del gravel. Un entorno singular y un gravel cómodo, de caminos rurales y pendientes suaves (aunque también haya montaña) entre colinas y viñedos que se extienden a lo largo del horizonte. A decir verdad, un gravel cómodo si escoges la zona y las pistas adecuadas (como en cualquier lado, de hecho). Lo bueno es que hay un montón de propuestas ya existentes con las que inspirarse para asegurar nuestra elección, como la Gravel Penedès 360 o los tracks del evento anual que se organiza en Vilafranca del Penedès con múltiples distancias, zonas e incluso tipos de terreno. En este sentido, para los carreteros más aventureros, es interesante destacar el atractivo de la zona para una ruta con “sterratos”. La Rustic Roads del evento gravel de Vilafranca del Penedès es una verdadera joya para ello.

En nuestro caso, cogemos nuestra bici de gravel para rodar principalmente por pistas y algún sendero. Salimos de Vilafranca del Penedès y nos veremos rodando entre viñedos. Una agradable tónica que abandonaremos de vez en cuando, dando un poco de variedad a la ruta. Nos dirigimos hacia Sant Martí Sarroca, que bordeamos por la riera de Pontons, y Torrelles de Foix, que cruzamos visitando el centro para luego salir hacia Les Dous. Les Dous es un pequeño enclave natural escondido entre el bosque, un rincón verde y lleno de agua que incita a parar y explorarlo a pie (¡para otro momento, ahora que ya lo hemos descubierto!).

Salimos del fondo de este paraje y nos dirigimos, otra vez entre viñedos y colinas pasando por diversas bodegas, hacia el Mirador de la Cadira. Toca remontar unos pocos metros de desnivel para disfrutar de la silla gigante que corona esta colina y sus vistas espectaculares, otro de los atractivos singulares de la ruta. Desde allí, destacan especialmente las vistas de la montaña mágica de Montserrat.

Disfrutadas las vistas, reanudamos la marcha y nos dirigimos hacia las faldas del macizo del Garraf. Subimos hasta el pequeño núcleo de Les Gunyoles donde disfrutamos, antes de volver hacia el punto de partida, de un balcón con vistas hacia la depresión geográfica del Penedès.

 

Track 1 Gravel Alt Penedès v final

 

Gravel Garraf y Baix Llobregat: mar y montaña. 72 kilómetros y 960 metros desnivel

Nos encontramos en Vilanova i la Geltrú, capital del Garraf y población con mucha afición al ciclismo. ¿Qué tal será la zona para el gravel? Ya lo hemos dicho antes: ¡Buena, si elegimos los caminos correctos! Desde aquí intentaremos ayudaros con nuestra propuesta.

Si bien el track no se adentra en la ciudad, os aconsejamos hacerlo y pasear brevemente por las calles del casco antiguo de Vilanova i la Geltrú y visitar como mínimo su Plaça de la Vila, donde se ubica el ayuntamiento, protegida como bien de interés cultural local. Tanto Vilanova i la Geltrú como Sitges, que visitaremos kilómetros después de bordear la costa marítima entre bosque y colinas, son dos ciudades muy vibrantes a nivel cultural, cada una con su carácter y singularidades.

Una vez disfrutado del paseo marítimo de Sitges, con la icónica iglesia de Sant Bartomeu y Santa Tecla siempre al fondo, pasamos del mar a la montaña. El macizo del Garraf, entre la comarca que lleva el mismo nombre y el Baix Llobregat, ofrece un espacio natural singular donde pedalear en una zona calcárea, con vegetación baja y vistas al mar.

Ascendemos hasta la Penya de l’Àliga y vamos rodando de sierra en sierra hasta llegar a unos de los puntos singulares de la ruta: el monasterio budista del Garraf. Bajamos de la bicicleta para hacer una breve visita y continuamos rodando hasta coronar en Puigmoltó, el punto más alto de la ruta. Iniciamos un ligero descenso hasta Begues y Olesa de Bonesvalls, combinando pistas, senderos y asfalto.

En este punto volvemos a adentrarnos en una pista que asciende a través del bosque por el Avenc de l’Esquerrà, disfrutando al coronar de las vistas hacia el Garraf: mar y montaña. Bajamos cómodamente combinando terrenos y saltando de urbanización en urbanización entre caminos, para encarar el final de la ruta, donde vuelven a tener presencia los viñedos.

Estamos en Sant Pere de Ribes, donde haremos una de las rutas que son puro patrimonio de la zona. De salida pasamos por la iglesia de Sant Pere para luego atravesar viñedos y masías, algunas de gran renombre como la Masía d’en Cabanyes (centro de interpretación del Romanticismo), poco antes de finalizar nuestra ruta. En cada rincón de la provincia de Barcelona hay un pequeño tesoro por descubrir y el gravel es una gran herramienta para conseguirlo.

 

Track 2 Garraf-Baix Llobregat Ziklo

Mucho más que cicloturismo

 

El sur de Barcelona, como hemos visto a lo largo de este artículo, es una zona sorprendente, que pese a su cercanía a la gran ciudad alberga mar, río, montañas y una gran variedad de paisajes. Hemos comprobado que las tres comarcas protagonistas de este artículo tienen notables e inesperados atractivos. En este entorno, nuestra bicicleta puede ser un medio excelente para buscar y encontrar esa tranquilidad.

En una de nuestras rutas nos hemos acercado al monasterio Sakya Tashi Ling. El monasterio tiene su centro de acogida en el Palau Novella, un palacio construido por ricos indianos que se establecieron aquí a finales del siglo XIX para fundar una colonia agrícola, especialmente orientada a la producción de vino. La plaga de filoxera, que arrasó buena parte de la península pocos años después, obligó a cerrar la colonia y el palacio fue abandonado. Hoy en el entorno del monasterio quedan algunos vestigios de aquellos viñedos, un cultivo que vive un presente más exitoso en los terrenos que pertenecen a la Denominación de Origen Penedès, repartidos entre las tres comarcas que protagonizan nuestro artículo, pero también por las comarcas vecinas del Baix Penedès y la Anoia.

Sus viñedos se distribuyen a lo largo y ancho de todo este territorio: desde la costa hasta los 800 metros de altitud, desde las zonas periurbanas hasta los límites de los pinares, desde el Llobregat hasta el embalse de El Catllar. En definitiva, una extensión enorme de tierras de cultivo que nos ofrecen una densidad enorme de pistas asfaltadas y pequeñas carreteras eminentemente llanas, que hacen las delicias de los cicloturistas. En este artículo hemos seleccionado alguna de ellas, pero invitamos a nuestros lectores a aventurarse y descubrir todas aquellas pequeñas pistas atractivas que despierten su interés.

Muchas de ellas nos conducen a la entrada de las bodegas, grandes y pequeñas, famosas y menos conocidas, la mayoría de las cuales ofrecen visitas guiadas en las que explican el proceso de elaboración del vino y el cava, probablemente el producto más emblemático y reconocible de estas comarcas. Bodegas y marcas que seguramente nos vienen a nuestra mente con solo leer los nombres, quizás recordando anuncios de televisión que sugieren brindis navideños y encuentros en familia.

Por último, no podemos dejar de recomendar la visita a alguno de los numerosos castillos de la zona. Castellet, Calafell, Foix, Mediona, … fortalezas a las que nos hemos acercado en algunas de nuestras rutas y que pueden complementar unos días de cicloturismo. Un entorno formado por las tres comarcas del Baix Llobregat, el Alt Penedès y el Garraf, y que confiamos que os hayamos conseguido descubrir aportando una mirada diferente.

 

 

DATOS DE INTERÉS

Siempre hemos recomendado que antes de viajar a un lugar nuevo para nosotros buscar información es fundamental. Y es aquí donde las Oficinas de Turismo pueden ser nuestros mejores aliados. No hay mejor embajador que el que conoce su tierra y esto es algo muy útil para acertar en nuestras decisiones.  Ya sea en la web o acudiendo a ellas, estamos ante una forma sencilla de aprovechar al máximo la experiencia, descubrir lugares auténticos y evitar perder ese tiempo que tanto nos cuesta conseguir.

Estas son algunas de nuestras recomendaciones:

Alojamientos:

En la zona del Garraf:

–             Hotel Desitges

–             Camping El Garrofer

–             Camping Sitges

–             Camping Platja Vilanova

–             Camping Vilanova Park

En la zona del Penedès:

–             Casa Modernista Bolet

–             El Molí de Pontons

–             Arcs Llacuna

–             Can Marlès

Direcciones útiles:

BCN+  www.barcelonaesmoltmes.cat/es

360 Penedès  www.penedes360.cat/es/

Para información turística las webs de las comarcas:

Garraf www.garrafturisme.cat/es/

Penedès www.penedesturisme.cat/ca

Baix Llobregat www.turismebaixllobregat.com/ca

RATPENAT

 

Si hay un puerto que destaca especialmente en esta zona, nadie va a poner en duda que es el Ratpenat. Una ascensión que desde la costa es una verdadera “pared” de 4,5 km, si lo subimos hasta el Pla de Querol (punto de paso) o de seis kilómetros si lo hacemos hasta lo más alto, el Observatorio Turó de l’Alzina Freda. Su pendiente media, en cualquiera de las opciones, se acerca al 10% con rampas que llegan al 21%. Vamos, el prototipo de puerto “corto pero muy matón”, que psicológicamente resulta demoledor.

Se encuentra en el Parque del Garraf, en la zona de Les Botigues de Sitges (Castelldefels). En esa área, abundan los topónimos con referencias a fauna y naturaleza y el nombre Ratpenat (murciélago en catalán) probablemente se debe a su presencia en las cuevas y acantilados del macizo del Garraf.

La subida arranca desde la C-31, a la altura de la urbanización Ratpenat / Les Botigues de Sitges. La subida se inicia de golpe y pasas del llano al 10% en cuestión de metros. Llegan las primeras curvas de herradura y con ellas aparecen ya rampas del 20%. La carretera es estrecha, con buen asfalto, pero muy expuesta al sol. Las vistas al Mediterráneo y al macizo del Garraf son fantásticas y tratar de desviar la vista puede ser un gran acierto.

No nos dará tregua hasta pasado el Mirador Puig de Martell (con vistas espectaculares) en la zona de La Perla. No serán muchos metros, pero nos permitirán recuperar el aliento hasta llegar a la zona de Pla de Querol, que sería el paso natural del puerto a la otra vertiente.

Allí a la derecha veremos que la carretera sigue. ¿Quién dijo miedo? Sabéis que nos gusta llegar a lo más alto y os proponemos seguir hasta el Observatorio. Tras un falso llano, vuelve a endurecerse con fuertes rampas hasta llegar al radar meteorológico del Garraf. Desde arriba, las vistas de Castelldefels, Sitges y Barcelona son espectaculares.

No hay duda de que estamos ante una de las subidas más duras cerca de Barcelona, una ascensión que no da respiro, todo un “martillo pilón” que nos va a obligar a dosificar el esfuerzo. Todos los cicloturistas lo respetan, algunos incluso lo temen, y solo imaginarse sus rampas provoca cierto pánico.

Pero es una subida que recomendamos y que merece mucho la pena. Además, ya sabéis: ante los peligros siempre hay que pensar en las soluciones. Las claves no son otras que desarrollo, control del ritmo para no reventar y aprovechar los breves respiros.

La presencia del Ratpenat en el ciclismo profesional es muy reducida, pero dejó huella. En 2010, el Ratpenat fue incluido en La Vuelta. Era la 10ª etapa entre Tarragona y Vilanova i la Geltrú. La cima del Ratpenat se coronaba a unos 32 km de meta, seguida por un descenso sinuoso y técnico que fue determinante. Javier Moreno y Cristophe Le Mevel coronaron en cabeza con más de 2 minutos de ventaja sobre el pelotón. Pero en el descenso Imanol Erviti, que también formaba parte de la escapada, llegó a su altura y se lanzó en solitario. Nadie pudo seguirle y la victoria fue suya. Desde entonces se ha especulado muchas veces con su inclusión en futuras etapas, pero se sigue a la espera y eso que sería un final de esos que tanto gusta a los organizadores de La Vuelta.

En definitiva, estamos ante un ícono en el cicloturismo local, un puerto marcado por su personalidad que nunca deja indiferente; y es que sus porcentajes, trazado y vistas son, simplemente, únicas.

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