Juan Calos Escámez, masajista y auxiliar del Movistar Team, es conocido por muchos por haber sido el hombre de confianza de Alejando Valverde. Los hemos visto juntos muchas veces y su amistad viene de lejos ya que ambos coincidieron como corredores en el equipo amateur del Kelme-Costa Blanca, pero dejemos que sea Juan Carlos quien nos cuente como llegó a la estructura del equipo navarro.
Me aficioné a la bicicleta por mi padre, que también había llegado a competir unos años como aficionado, pero que tuvo que dejarlo por un percance con un coche que le lesionó la rodilla. Empecé a competir a los 7 años en el club del pueblo y la cosa se me fue dando bien, vas ganando algunas cositas y eso motiva a seguir, así que pasé a cadetes y allí empecé a competir contra gente de las comunidades limítrofes, donde coincidí por primera vez con Valverde. Yo soy alicantino y el murciano. Alejandro era un fuera de serie que lo ganaba todo, y de esa época viene la conocida historia de que fui el único chaval que le ganó a Valverde en cadetes.
¿Cuéntanos esa historia?
Valverde siempre ha sido rapidísimo, y tenía una fortaleza y unas cualidades innatas que ha mantenido a lo largo de los años, las categorías y los rivales. Yo recuerdo aquella primera competición contra él en Torrepacheco, una carrera plana donde su equipo lo controlaba todo para llegar al sprint donde era imbatible, así que la única manera era intentarlo de lejos. A mí no me conocía nadie y cuando ataqué escuche que decían, “tranquilo que ahora lo cogemos”, pero cuando lanzaron el sprint era tarde y Alejandro entró a rueda mía. Luego siempre hemos recordado entre risas aquel episodio en que yo le gané.
Así que vuestra relación viene de muy lejos
Sí, competimos juntos en cadetes. Alejandro es un año mayor y pasó antes a aficionados. Él primero estuvo un año en Banesto y luego el Kelme lo recuperó al año siguiente en el que entré yo en el equipo. Allí estuvimos juntos durante casi tres años hasta que pasó a profesional. Yo continué en el equipo aficionado para ver si conseguía pasar a profesionales, pero llegó la Operación Puerto y se desmontó toda la estructura. Esto me llego en un momento donde tenía promesas verbales para pasar a profesionales, pero todo quedó en nada. Seguí compitiendo en aficionados, pero me fui haciendo más mayor y los equipos profesionales preferían subir a chavales más jóvenes. A mi edad ya no era apetecible para un equipo profesional con lo que estuve corriendo unas temporadas más como amateur.
¿Y después pensaste en reciclarte?
Sí, yo había estudiado Quiromasaje en una academia porque era algo que me gustaba y estaba muy relacionado con el ciclismo. El primer año después de colgar la bici, ya con 28 años entré de masajista con mi equipo, el Comunidad Valenciana. La idea que tenía era compaginarlo con unas oposiciones a bombero, pero después de ese año, en invierno me propusieron ir con la selección española de pista a la Copa del Mundo y otras competiciones. Era una oportunidad de ganar dinero mientras preparaba las oposiciones y probé. Y cuando empezó la temporada de ruta, el equipo de pista solía ir a la Challenge de Mallorca con los profesionales, y allí coincidí con el masajista responsable de la selección nacional de ruta que me propuso hacer con ellos la temporada completa. Para mí fue una oportunidad y una ilusión ir con ellos a pruebas muy bonitas como el Tour del Porvenir. Esto fue en el año 2010, y finalizando esa temporada, Jose Luis de Santos que era el seleccionador nacional me dijo que había entrado un nuevo sponsor (Movistar) en el Illes Baleares y que había habido una pequeña revolución dentro del equipo y tenían vacantes. Jose Luis me preguntó que si me interesaba, él tenía contacto con ellos y podíamos tener la opción. Hablamos con el entonces gerente del Movistar, Alfonso Galilea, le presenté el curriculum y en 2011 ya estuve con ellos toda la temporada. Para mí era un sueño trabajar en el equipo referente de mi juventud, el equipo de Perico y de Induráin, y me reencontré con Alejandro y otros que habían corrido conmigo en categorías inferiores como Rubén Plaza, Beñat Intxausti, Jose Joaquín Rojas, Fran Pérez. Así llegue a la estructura del equipo telefónico y desde entonces trabajo a tiempo completo porque las temporadas son largas y vamos a muchas carreras, rondamos los 180 días de competición al año.
¿Cuántos masajistas sois en el equipo?
Al haber equipo masculino y femenino, masajistas y fisioterapeutas que hagan la temporada completa estaremos rondando las 12 o 13 personas. También hay otras 10 o 12 que hacen menos días de competición, y estos sí que suelen compaginarlo con otras ocupaciones. Por ejemplo, tenemos algún fisio que tiene su propia clínica y la cierra para poder estar con nosotros 3 o 4 vueltas y luego vuelve a su trabajo habitual.
Antes en cualquier carrera te apañabas con 2 o 3 masajistas, pero ahora con el tema de los puntos UCI acudimos a muchas más competiciones y para una Vuelta pequeñita ya vamos un mínimo de 4 personas, porque ya no solo es dar masaje, hacemos un montón de tareas de asistencia durante la prueba.
¿Cuéntanos un poco todas las tareas que hacéis durante una prueba, aparte de dar masaje a los ciclistas?
Para nosotros el rato de la camilla es el más tranquilo, ya has llegado al hotel y el tiempo que tengas lo repartes entre los masajes que tengas que dar, pero el resto del día lo tenemos ocupado según el planning que hayan preparado los directores. Tenemos repartidas todas las tareas: quienes van a los puntos de avituallamiento, quien va en cada coche, quienes van a meta y quienes al hotel. En una vuelta grande entre masajistas, mecánicos, directores… podemos estar un grupo de 30 personas. Es muy importante tener el horario y los trabajos bien organizados, nuestro día suele empezar unas 3 horas antes de la hora marcada para acudir a la salida, desayunamos, revisamos las bolsas de avituallamiento, revisamos las neveras, también la comida del staff porque una vez que salimos del hotel, ya no volvemos hasta acabar la etapa y la jornada es larga y se come dónde te toque estar. Luego en la salida, cuando acaba la reunión de los directores con los ciclistas, se termina de preparar todo, los bidones con los que salen, etc. Y todo en función del tipo de etapa porque cada día es diferente. No es lo mismo una etapa llana que una de montaña, también depende de la climatología que va a hacer ese día. Es muy diferente un día frío, o que vas a subir puertos donde la temperatura puede ser más baja, a los días de calor como los de la Vuelta a España donde llevamos incluso medías frías preparadas para las piernas. Y cuando acaba la etapa la carrera continua, se cumplen con las obligaciones del pódium o del control antidoping, los ciclistas se duchan e intentamos tener el mayor tiempo posible para dar masaje, que es realmente el único momento placentero que tenemos a lo largo del día.
Y cuando estás dando masaje, ¿qué técnicas son las que más utilizas para recuperar a los corredores después de una dura etapa?
A mí lo que más me gusta es el masaje con las manos, manipular, palpar… y aunque tenemos aparatos como máquinas de radiofrecuencia que son muy útiles para recuperar lesiones o disminuir la inflamación por ejemplo, personalmente prefiero la manipulación con las manos. Las manos tienen un sensor que las máquinas no tienen y nos permite regular muy bien la intensidad del masaje y eso los ciclistas lo agradecen mucho. El problema que tienen los ciclistas es que no tienen descanso, incluso cuando sufren alguna caída tienes que irle tratando y recuperando diariamente porque ellos tienen que seguir con la misma intensidad todos los días. Pero cuando es necesario utilizamos los aparatos para tratar alguna contusión, reducir la inflamación o alguna contractura muy insistente. Todo en coordinación con los médicos, se valora cada caso y se decide el tratamiento.
¿Qué tal es trabajar con ciclistas profesionales, cómo es la relación con ellos?
Para mí es un privilegio trabajar con ellos. Llevo desde los 7 años montando en bici y es mi pasión, de alguna manera el objetivo que yo tenía era llegar a ser ciclista profesional, pero por circunstancias al final no pudo ser. Pero de alguna manera he tenido una segunda oportunidad y he llegado al profesionalismo de manera diferente y estar viviendo dentro de este mundo es un sueño para mí. Ponerte en el lugar de los ciclistas e intentar ayudarlos lo máximo posible para tener buenos resultados es una satisfacción enorme. Y aunque los veamos por la tele y parezcan inalcanzables, al final son personas como tú y como yo, y pasamos tanto tiempo con ellos que al final son como una segunda familia. Te alegras mucho al reencontrarlos cuando llevas un tiempo sin verlos, es un equipo profesional pero también es un equipo muy familiar.
¿Y alguna vez que tu trabajo haya sido decisivo?, porque todos recordamos cuando Valverde se rompió la rótula en aquel Tour de Francia y sabemos que tú fuiste muy importante en su recuperación.
La verdad es que aquel fue el caso más llamativo por el tipo de lesión y porque Alejandro ya tenía una edad que hacía que nos temiéramos lo peor. Pero la verdad es que el Dr. Esparza, que es el traumatólogo de referencia de Alejandro, ya dijo que la cirugía que le habían hecho en Alemania había sido fantástica. Eso y la capacidad del propio Alejandro para acortar plazos de recuperación fueron la clave para conseguir que volviera al máximo nivel. Se creo un grupo de trabajo en Murcia con el Dr. Esparza y diferentes fisios que llevaron la rehabilitación de Alejandro en su propia casa, y la cercanía de mi domicilio al suyo permitía que cuando no tenía compromisos con el resto del equipo yo pudiera estar con él. Tuvo una primera fase de recuperación brutal, pero luego mi trabajo fue sobre todo cuando se reincorporó al equipo. Conseguir llevar de nuevo esa rodilla a la máxima exigencia, descargarla bien, hacer que la cicatrización fuera perfecta, significo un verdadero reto profesional para mí. Que si las cosas no salían bien no fuera por mi trabajo. Fueron muchos factores los que hicieron que Alejandro volviera al máximo nivel y llegara a ganar el Campeonato del Mundo.
Pero para mí fue más impactante cuando en 2012 Alejandro regresa a la competición después año y medio de sanción. Era mi segundo año en el equipo, no tenía la confianza y experiencia que tengo ahora y la primera carrera que teníamos era el Tour Down Under en Australia. Solo estábamos 2 masajistas y estaba preocupado por si me tocaba Alejandro y no le gustaba mi forma de trabajar. Además, llegaba con un problema en la rodilla que llevaba arrastrando desde el invierno, una dolencia que no se le terminaba de quitar. Y en el viaje me dice, “Juan Carlos, ¿me cogerás tú para masaje verdad?”, y yo pensando, “ya me ha tocado la china”. Pero tuve la suerte de que a Australia llegas 6 o 7 días antes para aclimatarte y eso me permitió ir descargando la rodilla y que él fuera viendo que poco a poco mejoraba. Además, acabó ganado la etapa reina, su primer triunfo después de estar parado. Eso me dio la satisfacción de ver que el trabajo estaba bien hecho y Alejandro acabó tan contento que me propuso hacer su calendario e ir con él a todas las carreras de la temporada. Así empezó la relación que tenemos y que se ha mantenido año a año.
Y por último, ¿qué aconsejarías a los cicloturistas para que cuiden mejor sus cuerpos y practicar este deporte sin sufrir lesiones y mejorar su rendimiento?
Hoy en día lo que observo es que muchos cicloturistas se cuidan y entrenan como profesionales, con el añadido que después tienen sus trabajos y sus familias y me resulta admirable como sacan tiempo. Mi consejo principal para los ciclodeportistas es que tienen que escuchar su cuerpo, y que no se dediquen a mirar al de al lado. Tenemos mucha tendencia a mirar lo que hacen los otros, que como entrena este, que suplementación toma este otro… siempre miramos qué hace el que anda más que nosotros sin pensar que lo que a él le va bien, no tiene por qué irnos bien a nosotros. Lo principal es conocerse a uno mismo y entenderse, y cuando veamos lo que hacen los que caminan mucho, intentar adaptarlo para nosotros, porque no siempre todo nos va bien. La mayoría ya sabe llevar una dieta saludable, entrenar bien, que hay que tomar una cierta suplementación, pero todo siempre teniendo en cuenta las particularidades de nuestro propio cuerpo al que tenemos que escuchar y conocerlo.
Por Pedro Pereiro
Fotos: Archivo Movistar Team



