EDITORIAL
GENTE ZIKLO
Llevo en el mundo editorial desde el año 1990 y desde entonces me ha “tocado” escribir editoriales. Seré sincero, nunca me había atraído escribir y parte de mis recuerdos del colegio y la universidad era el “agobio” que tenía cuando me tocaba hacer redacciones, escribir trabajos, dar opiniones… Ya ves, dime que no te apetece que te pondré tarea doble.
Me gusten o no las cosas, siempre he pensado que si tengo que hacer algo, que menos que intentar hacerlo bien y quizás esta responsabilidad sea la que me haya hecho evolucionar.
Hoy en día puedo decir que me gusta escribir y disfruto haciéndolo. Es algo que me relaja y me permite que los pensamientos no se apalanquen dentro. Ojo, esto no quiere decir, ni muchísimo menos, de que lo haga medianamente bien, pero contar lo que piensas o sientes siempre tiene su lado gratificante, y no porque esperes una respuesta complaciente sino porque el mero hecho de contar, libera.
Quizás todo esto sea una de las razones por las que mis editoriales sean un tanto atípicas. Una editorial teóricamente debería servir para hablar de la revista, de lo que se hace y por qué se hace, de la actualidad, de los contenidos. Por tanto, estrictamente hablando lo mío no son editoriales sino más bien artículos de opinión. Y eso que tomando por ejemplo los contenidos de este número, ciclistas ilusionantes como Pablo Castrillo o la campeonísima Paula Ostiz, lugares a medida para disfrutar de la bici como la provincia de Barcelona, Gorbeia o Manzaneda, o eventos que esperamos todos con ilusión como el Tour, darían mucho juego para contar cosas.
Ya lo siento, me toca decidir y me gusta que la mente vuele a su antojo y cuente cosas que siento. Tranquilidad, no pierdo el norte y el ciclismo siempre será el protagonista pero siempre buscando un trasfondo en el que el ciclista y la persona vayan de la mano.
Por tanto, lo voy a volver a hacer, y esta editorial va pensada en los contenidos que os comentaba pero centrada en las personas que han hecho que podáis leer esos reportajes. Sí, hablo del equipo de la revista ZIKLO, de la trastienda de los que verdaderamente hacen posible que una revista de papel siga siendo una realidad en los tiempos que la IA se empeña en darnos todo hecho sin la necesidad de buscar, trabajar y pensar.
Este equipo es pequeño, unos pocos, y es que trabajar por hobbie es algo difícil de entender hace tiempo. Todo empezó con un “sin queriendo”. Hemos forjado una historia, hemos estrechado lazos, nos conocemos mejor.
Esta editorial es un abrazo de agradecimiento a Josemi Ochoa, Rubén Berasategui, Javi Fuertes, Angel Morales, Luismi Sainz Pena, Franci García, Pedro Pereiro, Aitor Antxustegi… El equipo de ese “Concilio de Jaca” en el que siempre nos marcamos las pautas. Decir esto me obliga, una vez más, a recordar a nuestro añorado Juanto, pieza clave en nuestra filosofía. Le conocí con el número 1 de Pedalier y desde entonces hasta su fallecimiento fue una de las personas que más me ha aportado tanto en mi visión cicloturista como en mi manera de entender muchos de los valores de la vida. Su desaparición fue un punto de inflexión, pero se había forjado un equipo fuerte y compacto que no dudó en seguir adelante.
Por supuesto que ha habido más gente importante que ha sido y es parte de nuestra historia. Gente que de alguna manera se ha identificado con nuestra filosofía y ahora son parte importante de nosotros. No voy a citar nombres, que seguro que me dejo alguno, pero es suficiente con leer en el staff todos los colaboradores de cada número.
Gracias a todos. La ilusión también es capaz de superar los porcentajes más exigentes de las montañas y vosotros lo habéis demostrado. Ojalá podamos decir siempre que las personas son las que marcan el destino de las cosas.
Y para acabar, dadas las fechas, que mejor que desearos un ¡Feliz Año! a todos. Mucha salud y que podamos cumplir nuevos sueños ciclistas.
Por Jon Beunza.
Foto: Andoni Epelde.