EDITORIAL
DESAFÍO AL FUTURO
Cada día todo es más moderno y teóricamente práctico, aunque quizás la palabra más exacta sea accesible. Sin embargo, hay veces que me da la sensación de que nos vamos haciendo menos “reales”. Es como si poco a poco nos fueran convirtiendo en autómatas, un gran rebaño al que se lleva por el camino que quieren que vayan. Todo lo tenemos más fácil, y por tanto, acomodarse y aprovecharse de ello es de pura lógica, aunque valores como el esfuerzo, ilusión o afán sean los grandes perjudicados.
Creo que soy de los que evoluciona día a día, pero alucino con casi todo y a menudo me veo un poco fuera de lugar. Soy de la vieja escuela y sinceramente todas las modernidades hay veces que me dan un poco de pereza o incluso siento que no las necesito.
La IA es un claro ejemplo, una herramienta poderosísima a la que se le puede sacar chispas, pero también una tentación más para esforzarnos menos. Por ejemplo, que escriba ahora estás líneas puede ser un poco absurdo, porque podría pedir que me las escribieran en breves segundos y hacerlas “mías” sin necesidad de pensar.
Me seguiré resistiendo y seré atípico, como es un poco atípica esta misma revista en el mundo actual, pero quien sabe si lo atípico llegue a convertirse en una nueva moda. Por tanto, seguiré cerrando los ojos para recordar, pensar, imaginar y sobre todo soñar.
Soñar supone moverse, cambiar, aprender y atreverse a ir más allá de nuestra zona de confort y encontrar nuevas versiones de uno mismo. Los sueños, queramos o no, siempre apuntan a aquello que realmente nos atrae, y da sentido a lo que hacemos.
La bicicleta para mí ha sido siempre una oportunidad para soñar y sentir inquietud por el mundo, eso sí, yendo más lejos de lo que es el puro deporte. Y es que todo se vuelve más accesible si nos dejamos llevar por la curiosidad cuando pedaleamos.
La conexión con el entorno, con otros ciclistas o los pequeños detalles del camino son la mejor oportunidad para desconectar del ritmo diario y reconectar con uno mismo.
Porque cada ruta es una historia que comienzan con una simple pedalada. Si la IA o cualquier otro “gran poder” me permite conservar estas cosas, lo recibiré con los brazos abiertos.
Nosotros somos lo que nos marcamos los límites, yo busco tratar de ser práctico, sacar partido a la información que busco, pero para lo mío, seguiré siendo un “viejo romántico”.
Por Jon Beunza.
Foto: Andoni Epelde.