EDITORIAL
¿TEMPORADA CICLOTURISTA?
Avanza un nuevo año. Hasta hace no mucho, era el momento del “reseteo”, y es que la primera hoja del calendario solía suponer un “volver a empezar”. El ciclismo era casi un deporte de temporada y después de un periodo de descanso o de centrarnos en otras actividades, retomábamos poco a poco la bici pensando sobre todo en estar en forma para primavera y verano, porque al llegar el otoño nuevamente bajábamos el pistón. Nuestro perfil de actividad ciclista era el de una auténtica etapa de montaña, arrancar de cero, subidón para llegar al punto más alto, arriba un breve cresteo y descenso hasta el punto inicial.
Ahora es completamente diferente, un perfil de etapa llana, con poco desnivel, pero con algunas cotas, terreno ideal para rodar fuerte. Y es que ya nadie “se descuida”, asusta pensar en poder perder la forma, sobre todo pensando que nuestros compañeros de ruta no lo harán, y si lo hacen casi mejor, esa ventaja que llevamos.
Hay planes ciclistas durante todo el año, viajar es fácil y en cualquier época del año encontraremos un lugar para disfrutar. Qué no me puedo mover en invierno porque tengo otras prioridades, pues no importa, bienvenido al mundo de los simuladores, que pueden enganchar tanto como la carretera.
Todo esto está muy bien, supone un cambio de tendencias, de manera de vivir, pero hay veces que uno necesita romper, salirse de lo previsible y de la zona de confort. Aire fresco, renovarse y no solo en la bici sino en la vida en general.
Como siempre tratamos de hacer, seremos asépticos, y que sea cada uno el que lo viva como quiera y como pueda, porque mientras lo que hagamos nos sirva para mantener la ilusión vital, será una bendición. Eso sí, sin perder el norte porque nosotros no somos profesionales y salir a dar un paseo ciclista o entrenar, no podemos convertirlo en una pequeña obligación. Si un día no me apetece salir, no me encuentro bien, o el tiempo no acompaña, no salgo y “santas pascuas”, no pasa nada, que a nosotros no se nos va la vida en esto y un par de minutos más o unos vatios menos en un puerto nunca supondrán un drama.
Como hemos comentado en varias ocasiones, uno no puede ser esclavo de su hobby y menos del ciclismo, que en este sentido es un devorador de tiempo y siempre te pide más. Si ando más y me preparo mejor, sé que iré más rápido, y eso es cierto, pero nunca la principal razón que te lleve a andar en bici.
La bici para nosotros debe ser más que dar pedales. Me vienen a la cabeza esas fotos espectaculares que suelen subir los profesionales a sus redes sociales hablando de sus entrenos y en los que muchas veces se ven paisajes y lugares de lo más sugerentes. El “buen día en la oficina” muchas veces es el lema que las acompaña. Esta sí que es una frase para analizarla, porque si ellos lo tienen en cuenta cuando no están compitiendo, no hacerlo nosotros sería un pecado.
Queramos o no, tarde o temprano, todos acabamos aprendiendo y es que el ciclo de la vida ciclista no perdona y a mayor o menor velocidad, es el mismo para todos. Empiezas, te gusta, mejoras, vas más rápido, vas todavía un poco más rápido, te preparas mejor, te esfuerzas, alcanzas tu techo, te mantienes, pero irremediablemente empieza el descenso y en el trayecto aprendes a ver otras cosas más allá de la rueda y carretera. Sin darte cuenta. te hablan las montañas, los puertos, las carreteras, poco más tarde se unen a la charla los paisajes, los pueblos, la gastronomía… Evolución natural. Nunca se te ocurra decir yo nunca… porque seguro que acabarás comiéndote esas palabras.
Volvamos al presente y vivamos este nuevo año del calendario como queramos o como mejor podamos, porque ya sabemos que hay “visitas inoportunas” que pueden llegar en cualquier momento. Lo que más vale es que la bici, la naturaleza, la ilusión y la sensación de sentirnos bien, permanezcan. Todas las vidas “van a pedales” y cada uno debe buscar el ritmo en el que se sienta cómodo.
Aunque pueda no resultarnos fácil, no hay que preocuparse por ver pasar el tiempo. La vida es una gran vuelta por etapas, cada una tiene lo suyo y hay que saber entenderlas, aceptarlas y manejarlas con orgullo. Y es que el calendario siempre acaba siendo determinante y en más de una ocasión nos tocará despedirnos de quien fuimos y saludar a quien somos, por tanto, nada mejor que ser cómplices de nosotros mismos.
Por Jon Beunza.
Foto: Andoni Epelde.