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Altimetrías APM/ZIKLO

El Macizo de Larra, en el que se halla ubicado el puerto, está situado en la cabecera del Valle de Roncal, haciendo de frontera natural con Francia al norte y con la provincia de Huesca al sureste. Se trata de una inmensa masa de roca caliza que se eleva hasta más de 2000 m y que en su parte superior es relativamente plana, dando lugar a un conjunto kárstico de gran importancia. La zona alta es un gran lapiaz, irregular y quebrado, en el que la acción del agua ha abierto profundas simas que hacen del lugar un verdadero parque espeleológico. Aquí se encuentra la sima más profunda del mundo, la sima de San Martín con 1360 m estudiados, pero la red de galerías es enorme, con más de 125 km en conjunto.

Aunque ya desde muchos kilómetros antes venimos remontando en falso llano los cursos fluviales primero del Eska y después del Belagua, vamos a situar el comienzo de nuestra altimetría en el paso por el puente sobre este último en amplia vaguada izquierda dentro del llano homónimo. Iniciamos nuestra andadura con un primer tramo rectilíneo en el que ganamos en altitud y en perspectivas sobre el maravilloso valle navarro, y con una pendiente media que muy pronto se sitúa entre un 6 y un 8% de manera ininterrumpida durante los primeros 8 km de la ascensión. Vamos poco a poco dejando atrás nombres míticos del montañismo navarro -la Venta de Juan Pito, el Refugio Militar del Gral. Garrido y finalmente el nunca bien ponderado Refugio Alpino- que se convierten en las primeras referencias de nuestro avance a medida que trazamos una herradura tras otra. Desde el mirador situado junto al Refugio Militar el trazado vuelve a ser rectilíneo pero la magnificencia del espectáculo no decrece con ese cambio de perspectiva al que nos obligaban las continuas herraduras.

Cuando la pendiente empieza a disminuir es porque nos acercamos al primer collado de la larga subida, el Portillo de Eraice, rodeado de espléndidas praderas de montaña, pasto frecuente del ganado de la zona. Un gran parking es el lugar de partida habitual de los centenares de aficionados al esquí nórdico (de fondo) que disfrutan de este entorno privilegiado encima de unas tablas de fibra, aunque también se les puede ver avanzar penosamente en alargados pasos: casi mejor así, no vamos a ser nosotros los únicos que suframos sobre nuestras metálicas monturas. Hemos entrado definitivamente en la zona de lapiaz cuyas características quedan descritas más arriba. Entre tanta roca que nos distrae, en especial en esos 2 km de llaneo, nos hemos presentado casi sin darnos cuentas en un espectacular bucle (el Scalextric le llaman) que traza nuestra ruta al retorcerse sobre sí misma. Ya no hablamos, por tanto, de una curva de herradura, sino de un auténtico círculo de asfalto que resulta muy curioso. Ya a punto de coronar entramos en suelo francés y enseguida el abismo: la sima de San Martín a la izquierda bien merece una mirada, justo antes de coronar a pocos pasos del mojón 262. Ya hemos pagado nuestro tributo, aunque no veamos tres vacas por la zona.