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Altimetrías APM/ZIKLO

En cualquier listado de las carreteras alpinas más bonitas que se pueden transitar en bicicleta nos encontraremos esta magnífica ruta austríaca: la carretera alpina del Grossglockner (“gran campanario” en alemán), que con sus 3.798 m de altitud es la montaña más alta de Austria. No en vano en este país a la Grossglockner Hochalpenstrasse la llaman la carretera panorámica más bonita de Europa.

El trazado se encuentra en el corazón de Austria, dentro del parque nacional más grande de los Alpes: el Hohe Tauern Nationalpark.

En realidad, más que una única carretera, bajo este impronunciable Grossglockner Hochalpenstrasse se engloban las dos vertientes del puerto llamado Hochtor Pass de 2.520 m, pero también una extensión de 7,5 km hasta el famoso mirador Franz Josefs Höhe de cota 2.390 y al que se accede 7 km antes de coronar su vertiente sur. También incluye una segunda extensión más breve en la vertiente norte al mirador del Edelweissspitze (en efecto, con 3 letras s seguidas), que nos lleva en solo 1,7 Km llenos de herraduras a este extraordinario lugar a 2.571 m de altitud, aun más alto que el propio Hochtor Pass. En su conjunto, esta ruta alpina ofrece un total de 51 km de carretera asfaltada al cicloturista que desee recorrer sus exigentes pendientes.

Recorrer en su totalidad la Grossglockner Hochalpenstrasse requiere de un excelente estado de forma y de desarrollos cómodos, ya que afrontaremos nada menos que 4.300 m de desnivel en poco más de 100 km. Mi recomendación es comenzar por la vertiente norte desde Bärenwirt, ya que es la subida de mayor desnivel. La carretera abre a las 7 de la mañana, aunque podremos aprovechar para comenzar la ruta en bicicleta antes ya que en Austria amanece mucho antes de lo que estamos acostumbrados. Cabe recordar además que es muy habitual que en los veranos de la Austria alpina durante la tarde el cielo se vaya cubriendo con nubes y no es infrecuente que a partir de media tarde acaben en tormenta.

Se asciende por la vertiente este del valle, superando enseguida las primeras amplias curvas de herradura tan típicas de esta carretera. También reconoceremos los característicos e inconfundibles mojones verticales de piedra que delimitan la carretera. En cuanto alcancemos el Fuscher Törl, a 2.428 m, nos podremos tomar el primer respiro en nuestro ascenso. Aquí la carretera traza lo que podríamos llamar una Bonette pero sin Restefond, es decir, una vuelta que nos vuelve a dejar prácticamente en el mismo sitio, aunque, al contrario de lo que ocurre en la conocida carretera francesa, aquí no tendremos posibilidad de acortar. Tras un rápido descenso, afrontaremos los últimos kilómetros de subida antes de atravesar el túnel de la cima del Hochtor Pass.

Tras un descenso de 7 km por la vertiente sur, podremos afrontar la subida al Mirador Franz Josef Höhe siguiendo una carretera de pendiente muy irregular y llena de galerías que la protegen de las avalanchas. Este mirador es un sitio perfecto para reponer fuerzas, ya que dispone de algunos de los restaurantes más grandes de la ruta. De todos modos y aunque no existen poblaciones a lo largo del trazado, no nos faltarán tiendas y bares donde avituallarnos si lo necesitamos. Tras el merecido descanso, podemos ya bajar algo más allá del precioso pueblo de Heiligenblut, cuya iglesia de torre puntiaguda intenta rivalizar con las altas cimas del maravilloso telón de fondo que lo jalonan. Tras llegar al valle, damos media vuelta para afrontar la vertiente sur completa del Hochtor Pass. Tras coronar el puerto por esta vertiente, ya podremos bajar la vertiente norte hasta el Fuscher Törl, donde podemos girar a la derecha para afrontar el corto pero duro Edelweissspitze. La magnífica vista recompensará el último esfuerzo del día. Un mirador inmejorable para un día que garantizamos que quedará grabado para siempre en nuestra memoria.