CALAR ALTO, respirar profundo

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Hoy en La Vuelta. Etapa 11. Lorca / Observatorio Astronómico de Calar Alto

Por Jordi Escrihuela

Es lo que tendréis que hacer después de haber superado sus más de 22 kilómetros de ascensión para llegar nada menos que a los 2158 metros de altitud, después de salvar un desnivel de 1426 metros con una pendiente media de más del 6,23% por su inclinación más dura: por Gérgal, o bien optar por los 18 kilómetros de su vertiente de Bacares y culminar la cuesta de 972 metros al 5,28% de declive.

Esta es su tarjeta de presentación, con unos números muy serios, porque Calar Alto con sus tres cúpulas blancas de vigilancia celeste, bien visibles desde Almería, permanece quieto, inalterable y desafiante al avezado cicloturista que se quiera aproximar hasta esta altura a comprobar, de primera pedalada, la dureza que guardan estas montañas que dan cobijo a su Observatorio Astronómico.

Construido en este privilegiado lugar en el año 1973, aprovechando este punto culminante de la Sierra de Filabres de la provincia almeriense, este cerro ofrece unas magníficas condiciones climáticas, por encima de los 2100 metros, para la observación de los espectaculares cielos nocturnos de esta parte de la geografía andaluza.

Dicen que en esta instalación existen los telescopios más potentes del mundo que escrutan los rincones más lejanos del Universo, y gracias a ella, a esta valiosa infraestructura para la ciencia, los cicloturistas podemos disfrutar para nuestro dulce sufrimiento de una ascensión de muchísima entidad, de muchos kilómetros cuesta arriba, aprovechando que esta pista forestal tuviera el feliz desenlace de ser asfaltada en el verano de 2004.

Fue por ese motivo, y en ese año, cuando la organización de la Vuelta se fija en este gigante andaluz como nuevo inédito final de etapa, en una época en la que se buscaban muros y cuestas por toda la geografía española que pudieran competir con los flamantes descubrimientos que el Giro se iba sacando de la manga año tras año, sorprendiendo con nuevos puertos extremos que salpicaban de dureza rondando el límite de lo imposible la gran ronda italiana por etapas. La Vuelta no quería ser menos y no quería perder ese tren del ciclismo del siglo XXI.

Y, cómo no, también fue Roberto Heras el primer vencedor en esta empinada cuesta, después de haber superado kilómetros enteros cercanos al 10%. Si buscamos abordarlo por su vertiente más dura -la de Gérgal-, la carretera sigue un trazado bastante rectilíneo para ser un alto de montaña, si bien, en su tramo final, para romper este aburrimiento, y para nuestro completo disfrute, aparecerán las agradecidas herraduras, que nos harán contemplar y distraernos, seguramente, con la bucólica contemplación de la parte más bella del puerto, una zona de bosques de pinos, cerca de la cima.

Para alcanzarla aún tendremos que superar el Área Recreativa, la fuente de la Merendera y también un magnífico mirador, que nos dejará después de sortear una enorme herradura a nuestra izquierda en un primer alto: el collado de Venta Luisa. Un cartel indicando a la altitud que estamos (a 1970 metros) nos indicará que aún nos quedará camino que afrontar, enfilando nuestros manillares para desafiar la última y decisiva parte de la escalada: los postreros tres kilómetros que son los que se asfaltaron nuevos, un exigente trecho concluyente que nos situará junto a las puertas del Observatorio de Calar Alto, dándolo ya todo en un primer kilómetro muy duro al 10% y con varias rampas salpicadas al 15%, para terminar un largo y muy exigente ascenso.

Si optamos por su vertiente desde Bacares, pueblo encajonado entre montañas, como en esta etapa de la Vuelta, habremos de superar un primer alto de tremenda dureza durante 6 kilómetros: un pequeño coloso llamado El Ramal, con severos desniveles y un kilómetro entero al 12%. Iremos sorteando semejante escollo, de entrada, entre rampas, curvas de herradura y frondosos pinos.

Si levantamos la vista podremos contemplar la famosa Tetica mientras afrontamos la segunda parte de la subida, mucho más asequible: 4 km suaves para llegar a otra nueva cota llamada Collado del Conde.

Ya "sólo" nos quedará acceder a una tercera dificultad dirección al Collado de Venta Luisa, otros 4 km llanos, incluso con alguna bajadita, hasta llegar al cruce con la carretera que viene de Gérgal, en lo que sería el paso de montaña propiamente dicho. A partir de aquí ya lo conocemos, esos últimos 3 kilómetros para llegar arriba, bajar de la bici y respirar profundo, después de haber superado uno de los puertos más increíbles de nuestro país.

Este año Calar Alto vuelve a La Vuelta, para volar alto, muy alto. Todos estamos esperando ese momento.

Foto: APM

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