¡EL VERANO YA LLEGÓ!

 

Texto:  Jordi Escrihuela

“Y la fiesta comenzó. El verano ya está aquí  para hacerte feliz. Llénalo de colores y de sueños”.

Esto es lo que nos decía una famosa canción de hace unos pocos años. Nosotros, por eso, ya sabemos cuál es nuestra “fiesta”, qué es lo que nos hace “felices”, y cuáles son nuestros colores y nuestros sueños ¿verdad?

En efecto, ya estamos en junio. Hoy tienes la primera salida “importante” del mes. Toca “etapa reina” con los colegas de tu club, la salida más larga de la temporada, con cerca de 200 km, y sin duda la más exigente, con la ascensión al puerto más duro de la zona, un fuera categoría con todas las de la ley.

Son las 7 de la mañana y sales de casa con la bici animado, contento… y bien preparado. Para eso llevas más de cuatro mil kilómetros de entreno desde enero, para disfrutar  de este momento. Sabes que junio es el mes de las grandes marchas marcadas en rojo en el calendario, es… “tu” mes.

Te bajas tres puntos la cremallera del maillot, y es que, a pesar de tan temprana hora, se nota un cierto calor en el ambiente. El paso por el termómetro de la farmacia de tu calle te lo deja bien claro: 20 ºC. Desde luego hoy va a ser un día caluroso, de los que te gustan, sin pasarse, claro, y se rebasarán los 30 grados con facilidad, sino más.

El sonido de las golondrinas, que tanto te gusta también, cantando alegres y revoloteando entre los callejones, evidencia con claridad que el verano ya ha llegado y que te encuentras en tu mejor estado de forma, en la cresta de la ola.

Empieza a hacer tanto calor que, bajando una de las callejuelas, saliendo de tu barrio, agradeces ese primer fresquito de la mañana, que te refresca y despeja la cara, y piensas que realmente el día va a ser de órdago.

Subes ahora por la calle que da acceso, una rampa bastante larga y mantenida, al punto de encuentro con los compañeros, la plaza que es fiel testigo de todas las salidas de tu club,  y lo haces con facilidad, con tres piñones menos de los que usas normalmente, y piensas “¡caramba! ¡Me encuentro fuerte!”. Alucinas lo “fácil” que vas. Miras tus piernas y las encuentras poderosas, morenas y robustas, dos mazas que te hacen sentir como nunca.

Llegas arriba y ya ves mucho “ambiente”, mucho colorido. Ya están ahí tus “amigos”, esos que te han llevado con el gancho todo este invierno-primavera y en tu fuero interno sólo piensas en una cosa: “¡que se preparen!”.