Carta abierta a Toni Marqués (Mallorcadiario.com)

Por Jordi Escrihuela

Hola, perdona por tutearte.  Lo hago porque tú también has tratado a todo un colectivo con frivolidad, como si nos conocieras a todos, con una excesiva confianza rozando el límite del respeto hacia centenares de miles de personas en este país, que comparten una misma filosofía de vida y una pasión en común: la bicicleta, en cualquiera de sus variantes, desde el que la quiere utilizar para practicar deporte,  hasta el que va con ella a comprar el pan o a trabajar, que según tu punto de vista es la única forma en la que aceptas a la bici como vehículo, como medio de transporte, con una, para mí, ridícula comparación entre las casas-barco de Cachemira y el uso ciclodeportivo que se le pueden dar a nuestras (te recuerdo) carreteras.

Flaco favor le haces al periódico digital de Mallorca escribiendo un artículo como éste y a todo el colectivo ciclista intentando hacernos creer que lo haces por nuestro propio beneficio, para nada. Tampoco se lo haces a la isla, considerada, ya lo sabes, como un paraíso para el cicloturismo, con todo lo que ello representa para la economía de la Isla Mayor.

No quería responder a tu delirante escrito, pero después de releerlo varias veces no he podido evitar el dirigirte unas palabras, sin acritud, para que reflexiones el motivo que te ha llevado a juntar 3744 caracteres que, más que escritos, parece como si los hubieras escupido directamente a tu página en blanco.

La primera vez leído pensé que estaba de nuevo ante el típico comentario de aquel al que le molesta el mero hecho de ver a alguien subido a una bici delante de su coche, que se amarga dentro de su carrocería de hierro, que se pone nervioso en cuanto ve a un deportista hacer lo que le gusta.

En una segunda lectura, ya reflexiono sobre la mala baba que denota el que ha redactado semejante sarta de sandeces relacionadas con la bici, el ciclismo y los ciclistas, empezando por el desgraciado titular que acompaña al “virtuoso” artículo. ¿No te parece que has tenido muy poco acierto con tu muy desafortunado encabezamiento? Habrás pensado que juntando en una misma línea las palabras “muerte” y “ciclista” el éxito de tu publicación estaba asegurado. Pues sí, lo has conseguido, has logrado llamar mayoritariamente la atención de miles de cicloturistas, que como yo, nos hemos sentido indignados al comprobar la ignorancia que se percibe en  tus argumentos, con tus poco agraciadas palabras hacia los ciclistas.

En efecto, un último repaso para intentar dar crédito a lo que estoy leyendo,  frotarme los ojos y darme de narices con la cruda realidad de todo lo que en esa infortunada página se percibe de animadversión hacia los que intentamos llevar una existencia diferente a la tuya, que no es otra que la de disfrutar de una actividad al aire libre, mejorar nuestra condición física, hacer deporte y llevar una vida saludable.

¿Es “esto” no hacer nada? Sí, claro, por supuesto que cuando salimos en bici miramos hacia todos lados para evitar y esquivar los peligros, pero no menos que cuando lo hacemos también en coche o en cualquier otro medio que represente un desplazamiento, incluso cuando tenemos que cruzar andando la calle. El peligro está ahí, es evidente, donde está nuestro físico está el riesgo, por muy tranquilas que sean nuestras rutinas o nuestro día a día.

Sin embargo, es más el disfrute del que gozamos en nuestra (te vuelvo a recordar) querida isla cuando contemplamos los bellos paisajes de Mallorca, sus montañas y balcones hacia el mar, cuando lo hacemos de forma armónica pedaleando por  serpenteantes y tranquilas carreteras, huyendo de gente como tú, enjaulados en sus cajas de acero.

¿Aún no te he convencido? Si es que en el fondo el éxito de tu artículo es tu fracaso. Con la opinión de personas como tú retrasamos cientos de años en la dura negociación del respeto mutuo entre ciclistas y automovilistas, volvemos a la época de las cavernas, cuando el más grande y fuerte se imponía al más débil y chico. ¿Es eso lo que tú quieres? Seguro que eres de los que cuando vas al volante y ves un pelotón de ciclistas piensas que sobramos porque molestamos, que no tenemos derecho a estar ahí, y sueltas algún que otro exabrupto, adelantando sin importarte si dejas metro y medio de distancia, poniendo en riesgo a alguno de los integrantes del pelotón.

¿Tanta prisa tienes? ¿No puedes esperar unos minutos a llegar a tu destino? Por otro lado pienso que lo normal es que estos grandes pelotones a los que tú te refieres se suelen ver los fines de semana, ¿no es cierto? Te lo digo porque un sábado o un domingo… ¿tanto estrés llevas? ¿Por qué no te relajas? O mejor… ¿por qué no sales tú también en bici? Seguro que eres de los que se impacientan un día festivo porque tienen que asistir a una barbacoa, ir a la playa o ir al cine.

No hace falta que te hable a estas alturas de las bondades de ir en bicicleta ¿verdad?

Es que encima nos quieres poner horarios para salir en bicicleta para que tú puedas conducir tranquilamente tu trasto móvil, argumentando que no podemos hacer deporte por esas carreteras de Dios las 24 horas del día. Vaya tirria que nos tienes, seguro que eres de los que pretendes poner puertas al campo. Vaya ojeriza, háztelo mirar, por favor, esa ansia que tienes en ponernos un horario para practicar nuestro deporte favorito.

Si tanto te molestamos, como muy bien dices, te pillas la autopista y te pierdes por ahí un rato, y a nosotros nos dejas en paz. Eso sí, abonas el peaje de esas pistas rápidas, que para eso están, porque encima tú contaminas. Nosotros, no. Si por ti fuera, claro, nos encerrarías a todos en casa, o en un gimnasio, a sentarnos en una bici estática ¿no crees?

Dicho todo esto, puedes imaginar que con tus palabras no creo que hayas ganado muchos amigos en nuestro colectivo, es más, estás fomentando una enemistad, que cada vez lo es menos gracias al trabajo de muchos, pero que tú, de un plumazo, pretendes cargarte con total antipatía e intransigencia.

Hablas de la inutilidad de las señalizaciones advirtiendo la presencia de ciclistas. Otro craso error. Gracias a ellas, se está avanzando en el respeto y la concienciación del conductor hacia el ciclista. Esto es un hecho.

Mi incredulidad y perplejidad es aún mayor cuando compruebo que este texto lo ha escrito un “abogado” y “comunicador”. No hace falta que te diga que aquí defiendes lo indefendible y que no comunicas nada. Además todo esto lo escribes después de la muerte de un ciclista el pasado sábado en la vecina isla de Ibiza por, recuérdalo, un conductor ebrio que se dio a la fuga. Injustificable.

Para finalizar, y ya que dices que la bicicleta no es un vehículo, te recuerdo que sí lo es, y que el próximo 12 de junio se cumplirán 200 años de su existencia (unos cuantos años antes, bastantes, que el primer automóvil) siendo el medio de desplazamiento más económico, sano y ecológico que el hombre ha podido ingeniar.

¿Una vueltecita? En bici, por supuesto