CONFIGURACIONES

Por Jordi Escrihuela

Hoy en día todo es configurable. Configuramos nuestro día a día. Configuramos nuestros móviles, ordenadores o tablets. Configuramos nuestros perfiles en facebook, twitter o instagram. También nuestros GPS, pulsómetros y demás gadgets que nos acompañan en nuestras actividades diarias. Tenemos muchos parámetros para configurar y ajustar lo que queremos que los demás vean de nosotros o lo que esperamos ver de lo que nos rodea. Vivimos en una configuración permanente acompañados en todo momento por la dichosa ruedecita de las opciones de ajustes.

Y puestos a configurar... ¿por qué no intentar configurar una marcha cicloturista a nuestra medida? Una marcha que se ajuste a nuestras necesidades, a nuestro perfil de ciclista.

¿Lo intentamos?

¡Vamos allá!

¿Qué es lo que queremos de una marcha? Queremos, sobre todo, pasarlo bien. ¿Cómo? Pues recorriendo a lomos de nuestras bicis, paisajes de ensueño, ascender montañas, algunas de ellas que sean duras, para darle un poco de épica a nuestra participación y que además quede inmortalizado nuestro esfuerzo, en la parte más exigente del puerto estrella de la marcha, con una foto y un video de recuerdos, como en las más grandes pruebas.

Tampoco queremos que sea todo el recorrido muy, muy, duro, que podamos ascender suaves collados, rodar con ganas en el llano y demostrar lo buenos que somos descendiendo por técnicas bajadas. Queremos disfrutar del entorno, del ambiente, rodeados por nuestros amigos y pedalear seguros, gracias a la eficacia de su organización y a la atenta vigilancia de las fuerzas de seguridad que velan por eso mismo, de los amigos de la Cruz Roja, que siempre están “ahí”, aunque no nos fijemos demasiado, que te sientas arropado por sus voluntarios, por los pueblos que se vuelcan al paso de la marcha y  que nos animen con orquestas y nos jaleen.

Queremos que la marcha discurra prácticamente en su totalidad por carreteras "al gusto ZIKLO": estrechas, entretenidas, con buen pavimento y con tráfico nulo, que estén situadas la mayoría de ellas dentro de parques naturales. Extasiarnos con la belleza de las vistas cuando levantemos la cabeza de nuestro manillar. También nos gusta que la marcha sea de un kilometraje y dureza moderada, si nuestra intención es preparar retos mucho más exigentes, aunque la prueba que estemos disfrutando valga por sí sola para "justificar" una temporada, porque tenga su propio aliciente y su propia personalidad.

También le pedimos que se celebre en una fecha ideal para la práctica del cicloturismo, que no haga ni frío ni calor, un mes de mayo (o junio), por ejemplo, cuando el campo esté verde, con todas sus tonalidades y en pleno apogeo, cuando sus flores amarillas y las amapolas ya hayan hecho acto de presencia y den color a la ruta. Queremos además que el día anterior la organización haya hecho un “barrido” de toda la ruta, que la señalización sea extraordinaria durante todo el recorrido, con un voluntario con una sonrisa en la cara en cada curva peligrosa, que te señale con un banderín el sitio exacto donde está el bache o la gravilla suelta o cualquier otro punto negro o bajada peligrosa, que los avituallamientos estén bien ubicados, repartidos y surtidos, que a la llegada te agasajen con la celebración de una comida espléndida típica de la zona, después de una reparadora ducha en el mismo pabellón deportivo donde ha salido la marcha.

Si puede ser, que nos den algunos masajes, para recuperarnos del gratificante dolor de piernas que supone haber acabado una marcha dura. También nos gusta que tengan un "detalle" con nosotros en la bolsa de obsequios, que los dorsales los repartan con celeridad y sin problemas, que haya mucha participación pero siempre dentro de un ambiente familiar, que se conozca a la gente que hay detrás, que te expliquen lo que cuesta organizar un evento así. Que antes de salir, te ofrezcan un buen desayuno a base de café, chocolate, pastas, barritas… Y que al llegar dispongas ya de tu tiempo en internet, grabado en un diploma con tu foto  para que te lo puedas descargar de inmediato.

 

 ¿Qué más queremos? Pues como somos muy exigentes, queremos que en la zona haya buenos alojamientos donde poder descansar y relajarnos después del esfuerzo, que tengamos lugares para visitar por su belleza, su historia o su gastronomía, que la organización haya montado visitas turísticas guiadas para nuestros acompañantes, para que visiten los bellos pueblos por los que discurrirá la marcha. Si a todo esto le añadimos que muchos queremos que en esa prueba podamos homenajear a algún ídolo ciclista nuestro, que nos podamos fotografiar con él, poderle decir lo mucho que hemos disfrutado viéndole dar espectáculo en una gran vuelta, si además podemos hablar con los organizadores, explicarles de primera mano nuestra experiencia, que tomen nota de todo y que se superen año tras año, que podamos introducir todos estos ingredientes en una coctelera, agitar y que salga la marcha (casi) perfecta, pues el resultado se podrá apreciar y saborear: será una de las mejores del país.

¿Cuál es tu marcha perfecta?