Un minuto o un amigo... AY...LOS PIQUES

Por Jordi Escrihuela

En aquel grupo había entrado en juego lo que yo siempre había temido que podía llegar a ocurrir: el pique, la lucha, y estaba claro que en sus salidas intentaban dejarse de rueda los unos de los otros, “amigos” que cuando se subían a la bicicleta ya no se conocían, ya no se hablaban como antes, y seguramente sólo intercambiaban algunas palabras a la salida o a la llegada.

Esta situación fue empeorando y llegó a ser insostenible. Los integrantes de aquella "grupeta” comenzaron enseguida a sentirse tristes y abatidos, cansados. Uno de ellos me dijo un día: “Esto va mal, muy mal, el grupo se ha roto. Cada uno va por su lado y cuando salimos los sábados con el club aquello es como un ejército: tirar, tirar,... Arrancan y aprietan de salida, a ver quién se queda, a ver a quién le pueden dar y reventar. Cada sábado es una batalla, un desastre, a veces nos quedamos solos y todo el grupo desperdigado, ni nos juntamos para almorzar. Cada uno hace la guerra por su cuenta, esto ni es un club, ni es un grupo ni nada. Yo ahora salgo solo a entrenar y si me apetece corro y si no, pues paseo, pero estoy tan agotado de esta situación que igual cuelgo la flaca y me paso al mountain bike”.

Sus palabras me dieron mucha pena y me hicieron reflexionar: ¿realmente vale la pena llegar a esta situación?, ¿destrozar una o varias amistades?, ¿romper con la estabilidad de un grupo?, ¿qué está pasando?, ¿a qué estamos jugando?, ¿acaso vivimos de esto?... Demasiadas preguntas, pero hay que seguir insistiendo en valores como la amistad, el compañerismo, la salud (¿acaso es sano dejarte el corazón en una ascensión con tal de que no te pillen?), disfrutar del entorno y la naturaleza (¿o es que realmente disfrutáis del paisaje cuando vais ciegos por el esfuerzo realizado?).

Siguiendo con más preguntas: un minuto metido en alta montaña, o media o una hora en una gran marcha, ¿son más valiosos que ese compañero tuyo que te ha acompañado hasta aquí? O ese oro, o esa plata, o todos esos trofeos que tienes en casa que el día de mañana y cuando los vean tus nietos, se pensarán que tú eras claro candidato al Tour cada año, ¿valen más que poder salir todos los sábados con tu club a disfrutar del deporte que más amas?