La primavera llegará, Pau #PauDones #Jarabecontraelcancer @jarabeoficial

Por Jordi Escrihuela

Siempre he admirado a Pau, Pau Donés... Desde que, con sus recetas de Jarabe de Palo, lograra que me enamorara de una flaca, una tremendísima mulata que no paraba de bailar y bailar, y de beber y beber una cerveza tras otra -aunque ella nunca engordaba-, de que todo me pareciera bonito, que me hiciera ver que todo depende, de que según cómo se mire todo depende, que aquí estamos de prestao, que uno nace y luego muere, y todo se ha acabao, pero que antes hay que gritar, sobre todo si no nos escuchan, para no caer en el lado oscuro y seguir tan agustito con la vida, mientras esperamos a que llegue la primavera, primavera que no llega...

La letras de las canciones del líder de Jarabe de Palo, y su música, siempre me han gustado, y me han inspirado en muchos de mis relatos. Me gustaría rendir un pequeño homenaje a Pau, tan feliz que siempre me han hecho sus grandes éxitos. Nuestro querido vocalista ha vuelto a recaer. Le dan un 20% de probabilidades de vivir más de 5 años y sin embargo es más feliz que nunca. No me extraña, a él siempre le ha parecido todo bonito y va a disfrutar lo máximo porque su enfermedad va a ser la vuelta a su vida. ¿Paradójico? En absoluto, todo depende del color del cristal como se mire.

Mi admiración hacia Pau Donés ha hecho recordarme que un día, tal como hoy hace unos pocos años, igual que él, me senté a esperar, a esperar la primavera... La primavera siempre llega, amigo. Gracias.

Hoy me he despertado con la luz del sol, como hacía meses que no me pasaba. Es pronto. Subo la persiana y ya es bastante de día. Abro la ventana y esta vez no se me congela el alma al respirar. Hace fresco, sí, pero parece que el tiempo ya está cambiando.  Oigo incluso el canto de algunos pájaros, los primeros que siento desde hace tiempo, alegrando la bonita mañana. Quedan muy pocos días para que llegue, por fin, la ansiada primavera, después de un duro invierno de mucha lluvia, viento, nieve y frío.

Hoy hemos quedado, Pau y yo, para hacer un reportaje sobre la llegada de la primavera y mostrárosla en todo su esplendor. Un botánico nos había dicho que en las comarcas del Alt i Baix Camp, en la provincia de Tarragona, este año había una extraordinaria floración de almendros y cerezos, ofreciendo imágenes de una estética única. Flores blancas, rosadas y de todas las tonalidades intermedias. Decía que no nos la perdiéramos, que hacía años que no veía una floración tan abundosa. Pues para allí íbamos a ir.

Nos dirigíamos a la búsqueda de la primavera, después de salir de nuestros cuarteles de invierno. Hora y pico más tarde llegamos a Valls, capital del Alt Camp, donde dejamos el coche e iniciamos nuestra ruta a la caza desesperada de almendros y cerezos. En este momento sentimos una grata sensación al pedalear con las piernas al aire, ese primer estímulo del año, acompañados por unos deliciosos 17 grados.

Pasamos por Alcover, la Selva del Camp y… nada. Sí, se ven algunos, pero no es lo que andamos buscando. Seguimos, habrá que llegar hasta Reus a ver qué tal. En la capital del Baix Camp tampoco tenemos suerte. Giramos ahora dirección Riudoms, donde nos habían comentado que incluso habían visto campos de violetas. ¡Qué va! Nada. Pedaleamos algo desesperados, aunque sí seguimos viendo algunos almendros, éstos están muy aislados, no vemos grandes campos blancos para fotografiar y disfrutar. Además hay muchos que aparecen con las flores como quemadas, seguramente debido a las intensas y fuertes nevadas de pasado mes de enero.

Continuamos, algo decepcionados, devorando pueblos como Montbrió o Mont-Roig del Camp. Llegamos a Pratdip, un pequeño y precioso pueblo junto a la hermosa Serra de Llaberia. Seguimos sin ver lo que queremos, aunque reconocemos que aquí hay muchos más almendros, pero dañados por el frío.

Es ahora cuando una canción de Jarabe de Palo me bombardea insistentemente la cabeza: “En la acera me he sentado a esperar la primavera, primavera que no llega”. Y eso hacemos nosotros, nos sentamos a comernos los bocadillos, a esperar la primavera… Sin embargo, un rápido vistazo al mapa para darnos cuenta que estamos muy cerca de nuestra querida Sierra del Montsant y, cambiando el chip, pensamos ¿y por qué no? Y nos acordamos de la última excursión que hicimos por aquellas tierras, cuando ascendimos al bonito pueblo de Siurana de Prades. Una ascensión poco conocida y dura... buscando la primavera.