BUSCANDO EL SOL

Por Jordi Escrihuela

¿Aburrido de darle a los rodillos? ¿Cansado de interminables sesiones delante del televisor, dejando perdido de sudor el suelo de tu salón? ¿Quizás vivas en el Norte y las lluvias y las nieblas no te den tregua para salir con tu bicicleta, o bien sufras el frío extremo de la Meseta donde te tienes que olvidar de tu pequeña reina desde noviembre hasta bien entrado el mes de abril?  O como dirían Los Rebeldes... ¿la vida ya no es vida en la ciudad y llegó la hora de cambiar asfalto por mar?

Si este es tu caso, y siguiendo la letra de la popular canción del grupo de Carlos Segarra, "quema la ropa de invierno y prepárate para viajar, que la tierra prometida está más cerca de lo que puedas pensar y sabemos de lugares donde brilla el sol, donde si buscas sensaciones hay algo realmente especial y si quieres un paraíso será lo más parecido que vas a encontrar".

Aquí os presentamos un destino cicloturista: Benicássim, del 1 al 5 de marzo. En él, y como pinceladas, os mostramos algunas de las cosas que se pueden hacer en esta paleta de colores. No están todas las que son, pero sí son todas las que están, algunas rutas pedaleando durante varias jornadas al sol que más calienta, que te permitirán coger ese punto de forma que te dejará preparado para afrontar con garantías las primeras pruebas exigentes de la primavera.

Por tanto, haz tu maleta, lanza tus maillots, culottes y guantes de verano, coge tu bici y échala al coche y acompáñanos, nos vemos en Castellón, siguiendo el camino del calor, buscando el sol casi perpetuo: España es el "solárium" de Europa.

 ¿Nos sigues?

 

 

Castellón...¿de la Plana?

También en esta tierra, conocida por sus extensas playas, podremos pedalear con culotte corto en esta época del año -finales de febrero-, donde en según qué jornadas al mediodía alcanzaremos los 20 grados.

En Castellón conquistaremos sus sorprendentes montañas de interior sin perder la referencia luminosa de su mar, dejando su Plana atrás.

A lomos de nuestras bicis, descubriremos cómo cambia el paisaje de esta tierra, abandonando sus llanos, atravesando huertas y humedales, enfilando nuestros manillares hacia su sobrio interior rural, iniciando el rumbo desde la misma arena de la playa, dirigiendo nuestra mirada al telón de fondo permanente de sus sierras.

Sus pequeños pueblos habitados, colgados sobre muelas y cimas, nos invitan a practicar un ciclismo turista sosegado y atento, para conocer y degustar sin prisas sus horizontes, sus bellas panorámicas, siempre con las aguas allá abajo de constante espectáculo.

Nos esperan, peregrinando en bici, tranquilas carreteras con encanto, La Tinença de Benifassà, Els Ports, Maestrat,  el Penyagolosa -a 1813 metros de altura, punto culminante de un océano petrificado de cordilleras y de inconfundible perfil en toda la extensión-, Alto Mijares, Alto Palancia, entre almendros, frutales, olivos, norias, bancales, masías, castillos, ermitas y alquerías.

Desde Vistabella del Maestrazgo, Lucena del Cid o Atzeneta del Maestrat podremos emprender interesantes marchas pasando por idílicos enclaves rurales como Les Useres, ascendiendo pintorescos pueblos como Xodos o admirar el imponente castillo de la localidad de Vilafamés.

Otros destinos que pueden caer rendidos a nuestros pedales son recoletos pueblos como La Pobla de Benifassà, Boixar o Ballestar, en una región de alto valor ecológico donde se pueden presenciar águilas, buitres y cabras montesas, la del Alto Mijares con la pintoresca Villahermosa del Río, entre extensos pinares y alcornocales, una tierra adecuada al cicloturismo que nos lleva a descubrir Montanejos y sus aguas termales, la sierra de Espadán y sus pueblos moriscos, declarada Parque Natural, y como un imán que atrae al cicloturista, las comarcas de Els Ports y el Maestrat, visitando Morella, con el perfil inagotable de su castillo.

¿Seguimos?