Carta abierta a Juan Mora (Diario As)

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Texto:  Jordi Escrihuela

        

Señor Juan Mora, no nos importa nada lo que usted diga sobre ellos. No se lo merecen. Ellos nos hacen felices, nos hacen vibrar. Y usted, no. Nosotros disfrutamos sus victorias y nos desconsolamos con sus derrotas. No se merecen que duden de su honor, ni de su esfuerzo y sacrificio. ¡Qué injusto ha sido usted con ellos! Ya no se acuerda de las alegrías que nos dan. Usted no tiene memoria. Que pronto se olvida de las gestas que han protagonizado, de sus proezas, de correr día sí y día también al límite de sus fuerzas, subiendo y bajando puertos, algunos duros, muy duros, terribles.

Usted se olvida de que nos emocionan cuando devoran kilómetros y kilómetros muchas veces a ritmo frenético. Y ni siquiera pueden contemplar el paisaje. ¿El paisaje? Seguramente era muy bonito, pero ellos ni se habrán fijado. ¿Sabe por qué Sr Mora? Porque no habrán podido, porque ya puede llover o hacer frío, o un calor que les achicharre el cerebro debajo de sus cascos, que ellos salen igualmente a competir. 

Y todo esto sr Mora, cuando ellos prácticamente nunca se quejan. Y encima usted los maltrata. Eso sí, siempre les pedirá batalla y cuando no la haya usted será el primero en criticarlos. Usted es un aficionado de salón. Nunca estará contento. Cuando crea que le han fallado usted será el primero en condenarlos al infierno, usted, que meses antes igual los habrá elevado a los altares.  

Señor Mora, acuérdese que a ellos los controlan siempre. Las 24 horas del día, los 365 días del año. Los miran con lupa. Se les presentan de improvisto, sin avisar, en su propia casa. A cualquier hora, incluso de madrugada. Les pinchan, les sacan la sangre. Les incomodan. No son capaces ni de respetar el preciado y escaso descanso del que disponen.

Seguramente usted, sr Mora, ni siquiera conocerá a muchos de ellos. Ni a los corredores ni a este deporte. Seguramente usted ni se habrá subido a una bicicleta. No sabe lo que es el esfuerzo. Desconoce lo que cuesta poner una bici a 50 km/h ¡ni que sea en bajada!

 Para nosotros son unos héroes. ¿Y para usted qué son? Sólo por el hecho de estar ahí, en la línea de salida, ya deberían merecer todo su respeto y no dudar de ellos, ya que usted no ve cómo se entrenan y lo que les cuesta estar ahí. Miles y miles de kilómetros de entreno, ya sea invierno o verano. 

Esto usted no lo sabe ni le importa. ¿Qué piensa usted de que salgan con temperaturas extremas a recorrer distancias superiores a los 200 km, en un día en el que además tienen que subir no sé cuántos puertos de primera? Y además usted les pedirá lucha, hasta casi la extenuación. Apunte sr Mora: son unos héroes.

 ¿Y cuando viajan? Cuando se desplazan de país en país, de vuelta en vuelta, de carrera en carrera. Solos con sus compañeros. Durante casi todo el año. Sr Mora, dejan atrás familia, padres, hijos, amigos, para concentrarse en su trabajo. Qué poco agradece usted el sacrificio que hacen.

Sr Mora, estos hombres llevan su físico al límite. Después de una dura carrera el aspecto que presentan es lamentable: se quedan muy flacos, casi en los huesos, y la cara quemada por el sol o llena de polvo y barro. Eso si han tenido suerte y no se han caído. Pero es igual, se volveran a levantar, quizás con una clavícula o una costilla rota, quizás ensangrentados, con una herida abierta, con el maillot o el culote destrozado, pero se levantarán y acabarán la carrera ¡Qué duro es este deporte, sr Mora!