¡NO LES HAGÁIS LA PEINETA A LOS CONDUCTORES!

Ante todo lo que está sucediendo estos últimos meses, parece que se ha creado un clima bélico entre ciclistas y conductores -bueno, no lo parece, existe y es real-, he pensado en recuperar este texto que por desgracia aún sigue vigente, aunque espero que por poco tiempo. Se trata de no "calentarnos" encima de la bici, no salir cabreados -ni mucho menos con miedo- a la carretera pensando en lo que nos vamos a encontrar. No vamos a una guerra. Vamos a disfrutar. Por eso, pedaleemos con actitud positiva y sonrientes para no caer en la trampa de algunos que no nos quieren ver ni en pintura. Por tanto, el modesto consejo es sencillo: no devolváis los insultos, no les hagáis la peineta, no les provoquéis... No sabemos nunca a quién tenemos delante y como va a reaccionar. No penséis que se trata de una rendición, ni mucho menos, porque vamos a hacer valer nuestros derechos con educación, respeto y cortesía. Si faltan a estos valores, allá ellos, porque ya sabemos que hay muy buena gente que al volante se transforman, se vuelven agresivos. Dejadlos. Saludadlos con la mano y ya veréis con que perplejidad los dejaréis.

En fin, paz, calma, tranquilidad... Keep calm!

Hace unos años existía una campaña de Tráfico bajo el lema “Bandera blanca”. Repartían unos adhesivos con una banderita blanca que el conductor, si se adhería a la campaña, colocaba en la parte posterior del vehículo, bien visible. ¿Qué significaba este gesto? Pues todo lo que lleva de implícito este signo universal de paz: cese de las hostilidades, rendición, tregua, diálogo… un símbolo aceptado por unanimidad.

Con esta campaña Tráfico pretendía lógicamente, con más o menos éxito, reducir los accidentes, evitando una de sus causas principales: los “piques”, las “carreras”, entre automovilistas y todo lo que ello conlleva: discusiones, disputas, trifulcas… Cuántas veces habremos visto dos coches picados, circulando a una velocidad vertiginosa por el carril izquierdo, con el de detrás pegado literalmente al “culo” del de delante, haciéndole ráfagas de luces para que se aparte. Pero el de delante aguanta, aguanta…

O los que van zigzagueando, pasando de un carril a otro, intentando avanzar con maniobras muy comprometidas: ¡qué peligro! Luego, claro, surgen las discusiones acaloradas entre conductores, precisamente por una mala maniobra que habrá puesto en peligro a alguno de los dos… ¡o a los dos! Y en seguida… el insulto fácil.


¿Nos vemos reflejados? Que levante la mano el que nunca se ha enfadado al volante, ¡o al manillar!, y se ha puesto a despotricar y a mal parir al causante del incidente. Lo dicho: un peligro. A veces la cosa va mucho más allá, cuando ambos conductores salen de sus vehículos para pegarse, amenazándose incluso de muerte. ¡Qué triste! Y es que hay gente que se pone delante de un volante y se transforma.


El hecho es que últimamente hemos visto muchos casos en las noticias de discusiones por tráfico, peleas en las que incluso ha acabado con la muerte de uno de los conductores. Sólo tenéis que poner en Google: “discusiones tráfico” y lo podéis comprobar: “situaciones tensas en discusiones de tráfico”, “discusiones por tráfico que acaban en juicio”, “cuatro hombres heridos en dos peleas a navajazos por pelea de tráfico”, “muerta por discusión de tráfico”, “a tortas en la carretera”, “guardia civil apunta a un coronel por discusión de tráfico”… Muy triste. Estas discusiones son un peligro, evidentemente.


Desde luego que nosotros, los ciclistas, no estamos a salvo de esta problemática y todo lo expuesto es extrapolable a nuestro deporte preferido. Cuántas veces nos hemos visto en alguna situación de peligro por alguna mala maniobra de algún conductor, un mal adelantamiento, algún innombrable que se ha acercado peligrosamente a nosotros, o que se ha saltado un stop o un ceda el paso.

Demasiadas situaciones… Si nosotros contestamos a estas acciones con un mal gesto (por ejemplo levantando el dedo corazón, lo que llamamos una peineta), o un insulto, pues ya la tenemos liada. Puede que nos contesten igual y sigan circulando y todo quede ahí, pero… ¿y si para el conductor? ¿Y si sale de su vehículo, amenazándonos, y se enfrenta a nosotros? ¿Y si intenta atropellarnos o echarnos de la carretera? ¿Cómo acabará esta situación? No sabemos a quién nos enfrentamos, nunca.

Sin embargo existe otro gesto, mucho más amable, que alivia cualquier tipo de tensión: el levantar la mano derecha en señal de disculpa. En ese momento se olvidan los insultos, sea de quien sea la culpa. Si no tienes razón, levanta la mano y discúlpate, y si la tienes, ¿vale la pena arriesgarse con el insulto y la bronca? Bandera blanca.

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¡EL VERANO YA LLEGÓ!

 

Texto:  Jordi Escrihuela

“Y la fiesta comenzó. El verano ya está aquí  para hacerte feliz. Llénalo de colores y de sueños”.

Esto es lo que nos decía una famosa canción de hace unos pocos años. Nosotros, por eso, ya sabemos cuál es nuestra “fiesta”, qué es lo que nos hace “felices”, y cuáles son nuestros colores y nuestros sueños ¿verdad?

En efecto, ya estamos en junio. Hoy tienes la primera salida “importante” del mes. Toca “etapa reina” con los colegas de tu club, la salida más larga de la temporada, con cerca de 200 km, y sin duda la más exigente, con la ascensión al puerto más duro de la zona, un fuera categoría con todas las de la ley.

Son las 7 de la mañana y sales de casa con la bici animado, contento… y bien preparado. Para eso llevas más de cuatro mil kilómetros de entreno desde enero, para disfrutar  de este momento. Sabes que junio es el mes de las grandes marchas marcadas en rojo en el calendario, es… “tu” mes.

Te bajas tres puntos la cremallera del maillot, y es que, a pesar de tan temprana hora, se nota un cierto calor en el ambiente. El paso por el termómetro de la farmacia de tu calle te lo deja bien claro: 20 ºC. Desde luego hoy va a ser un día caluroso, de los que te gustan, sin pasarse, claro, y se rebasarán los 30 grados con facilidad, sino más.

El sonido de las golondrinas, que tanto te gusta también, cantando alegres y revoloteando entre los callejones, evidencia con claridad que el verano ya ha llegado y que te encuentras en tu mejor estado de forma, en la cresta de la ola.

Empieza a hacer tanto calor que, bajando una de las callejuelas, saliendo de tu barrio, agradeces ese primer fresquito de la mañana, que te refresca y despeja la cara, y piensas que realmente el día va a ser de órdago.

Subes ahora por la calle que da acceso, una rampa bastante larga y mantenida, al punto de encuentro con los compañeros, la plaza que es fiel testigo de todas las salidas de tu club,  y lo haces con facilidad, con tres piñones menos de los que usas normalmente, y piensas “¡caramba! ¡Me encuentro fuerte!”. Alucinas lo “fácil” que vas. Miras tus piernas y las encuentras poderosas, morenas y robustas, dos mazas que te hacen sentir como nunca.

Llegas arriba y ya ves mucho “ambiente”, mucho colorido. Ya están ahí tus “amigos”, esos que te han llevado con el gancho todo este invierno-primavera y en tu fuero interno sólo piensas en una cosa: “¡que se preparen!”.

CICLISTAS Y CONDUCTORES

 

Por Jordi Escrihuela


Hace menos de un mes, Michel, ciclista, buen amigo y colega nuestro, uno de los gregarios más fuertes de nuestra estimada líder Anna González López, me envió por privado un artículo escrito por un tal Matías Vallés, bajo el título que da nombre a este mismo texto y que he querido reaprovechar para llamar de nuevo la atención a otra columna de opinión ("Al azar", la llama. Sin comentarios) venida, otra vez, sí, de nuevo, desde Mallorca.

Se trataba de otro alegato en contra de la comunidad ciclista, de un nuevo torpedo a la línea de pedaleo de la bicicleta. Quizás esta vez, este nuevo argumento, pasara desapercibido para la mayoría de nuestro colectivo, porque estas ocurrentes sartas de sandeces venían publicadas en papel en El Diario de Mallorca y poco, o nada, se comentó al respecto, a diferencia de su colega de profesión el gran "comunicador" Toni Marqués que, como todos recordaréis, hizo lo propio pero en un medio digital como mallorcadiario.com.

No sé que tendrán algunos periodistas de la isla mayor en contra de los ciclistas, pero esto empieza a ser una persecución en toda regla a los usuarios de la bici, no sólo en Mallorca, sino en todo el país. Como digo, parece que pasó inadvertido para muchos, pero no para Michel, que con total incredulidad, asombro, indignación y enojo me  lo envió para que lo leyera y no lo pasara por alto.

En él, otra vez, otra maldita vez, pude volver a leer, de nuevo, lindezas como que "la disputada condición de víctima había encontrado a su campeón universal: el ciclista", señalándonos como los culpables de todos los males que "buscamos someter a todos los ciudadanos y carreteras a nuestras exigencias para garantizar nuestra seguridad".

Vomitivo ¿verdad? ¡Qué asco! ¿Y qué quiere señor Matías? ¿Acaso no busca en todos los ámbitos de la vida protección para usted y su familia? ¿No tenemos derechos los ciclistas? ¡Vergüenza, de verdad! Porque además, como siempre suele suceder, la cosa no queda ahí y va más lejos, para seguir cubriéndose de gloria en forma de mierda sigue diciendo, e insistiendo, que "los ciclistas nos autoproclamamos víctimas por excelencia" y que "esa condición de víctima nos garantiza el incumplimiento ecológico del código de circulación" (?) "Ecológico" ¿Ha dicho ecológico...? ¿Cómo dices? ¿Acaso no es el medio más respetuoso con el medio ambiente?

Y sigue -agarraos que vienen curvas-, y no va y espeta lo siguiente: "con mallas y casco, los ciclistas reclaman el derecho a explotar Mallorca como si no hubiera otro millón de habitantes". "Explotar" ¿Ha dicho explotar...? Pero... ¿qué estás diciendo? ¿Los ciclistas "explotamos" la isla? ¿Acaso somos un turismo invasivo, contaminante, poco eficiente o irrespetuoso con la naturaleza? Porque además, bien que dejamos, allá donde vamos, nuestro dinero para beneficio de la economía local ¿verdad?

Sin freno, el junta letras se tira en un descenso a tumba abierta y demarra con un vergonzoso "la isla no da para tanta víctima", que solo el reproducir esta frase me da escalofríos, me pone los pelos de punta y me aterroriza.

Ya, para finalizar, remata con una reflexión para que los cicloturistas nos miremos en el espejo de los peatones, ya que "estos no están canonizados como los ciclistas y que hemos ocultado al único ser verdaderamente desprotegido en la vía pública: el peatón", que muere a manos del tráfico rodado, viniendo a insinuar que ni se queja, ni se manifiesta, ni pretende ser una víctima y que además "se le entierra con discreción", como si el funeral de un ciclista fuera una especie de verbena popular.  Vamos, que el tío sale a hombros -eso cree él- cortando rabo y dos orejas. Madre de Dios... ¿hasta dónde hemos llegado?

Busqué el artículo de marras en internet, a ver si se podía acceder a él on line, y sí, en efecto, googleando "Matías Vallés ciclistas conductores" lo encontré a la primera, en la plataforma digital de dicho diario, pero cual fue mi sorpresa que para poderlo leer me tenía que suscribir y pagar (podéis comprobarlo). Sin comentarios. Y lo dejé estar... momentáneamente.

Recuerdo que en su día a Michel le mostré "mi alucine" y mi agradecimiento por compartirlo, pero también le comenté que no sabía si contestarle porque esta gente ya me agotaba. "No te agotes, no vale la pena" -fue su respuesta. Aunque prometí hacerlo si el tema se complicaba.

Por eso hoy, y de nuevo hoy, otro sábado y otro domingo, de nuevo, otra vez, otra maldita vez, como ya hice anteriormente: "yo te maldigo", sí, a ti, y a todos los que como tú incitáis al odio hacia los ciclistas, y sí, "yo te denuncio", te denuncio por apología del terror, porque con escritos como el tuyo -como los vuestros- no hacen otra cosa que desprestigiarnos ante los conductores y la sociedad en general, buscando un deseo de culpabilizarnos, de rencor encubierto (o no) hacia un tejido humano que sólo pretende salir "ahí afuera" para vivir una vida saludable, disfrutar de ella de las mejores maneras que no es otra que en bicicleta.

Ya lo he escrito en más de una ocasión, estos señores no entienden que el viajar en bici nos permite adentrarnos de forma armónica en paisajes que no merecen el paso de vehículos contaminantes o ruidosos, que no saben tampoco lo que significa pedalear por bosques, bordear lagos y ríos, atravesar hermosos pueblos y valles, alcanzando cimas de felicidad. Ellos no lo son, son infelices.

Por tanto, sí, "yo te maldigo" porque para desgracia tuya (vuestra) desde que salió publicado el primer desdichado escrito titulado "muerte al ciclista" ha sido como una premonición, un castigo, nuestro ángel nos ha abandonado y desde entonces más de una docena de accidentes graves, muy graves, y mortales han inundado las noticias de los medios de todos estos terribles últimos fines de semana.

Por eso he vuelto a escribir, por eso vuelvo a denunciar, por eso vuelvo a señalar, por eso vuelvo a culpar, para que no nos olvidemos nunca de seguir exigiendo, de seguir defendiendo por una ley justa, por nuevas medidas (casi) desesperadas, por el metro y medio de separación, por nuestras familias, por nuestros amigos, por nosotros... Y, sobre todo, para que no nos acostumbremos fin de semana sí y fin de semana también a recibir este tipo de noticias, que no se "normalicen", que nos sigamos preocupando, disgustando, cabreándonos ante estos asesinatos, que no nos rindamos, que sigamos luchando, que no bajemos los brazos, que no lleguemos a un punto de resignación porque esto parece que no haya nadie que lo pueda parar.

Sí se puede y está en nuestras manos, en la de los que nos gobiernan, en la de los no ciclistas que nos leen y queremos que nos entiendan y comprendan.

De momento, hasta que esto se consiga, como siempre, prudencia en la carretera, huid de las áreas metropolitanas o con más circulación, no salgáis solos y si podéis, mucho mejor, coged el tren y escapaos con vuestra bici lo más lejos posible, al menos a una hora o más del intenso tráfico y perdeos, perdeos, por carreteras tranquilas, solitarias, bellas y pintorescas.

 Por favor... ¡ni uno más!