Día: 12 mayo, 2019

2ª etapa

Bolonia – Fucecchio  (205 km)

Larga primera jornada, superando los 200 km. El perfil de la etapa catalogada como de media montaña por la organización a simple vista se nos antoja insuficiente para tener tal consideración. Quizás el trazado esté salpicado de repechos y otro tipo de dificultades orográficas que a simple vista no somos capaces de adivinar atendiendo al perfil. La principal dificultad de la jornada, el puerto de Montalbano situado en el Km 157 de la etapa, está aún lejos de meta, pese a tener 5 km de una dureza respetable.

Una fuga numerosa podría poner en peligro el presumible sprint final, pero se me antoja complicado que el pelotón a las primeras de cambio lo permita. Pese a que el puerto es duro, los equipos de sprinters tienen aún tiempo y terreno para reintegrar a sus hombres rápidos que pudieran haber cedido tiempo en este puerto o en el siguiente a 30 km de meta, pero de bastante menor entidad. Jornada nerviosa al estar las fuerzas intactas en una localidad muy cercana a Florencia, en la Toscana, donde si la organización lo hubiese querido las trampas podían haber sido continuas, pues el terreno se presta a ello.

 

3ª etapa

Vinci – Orbetello (220 km)

Segunda etapa en línea y de nuevo nos vamos por encima de los 200 km. Sobre el perfil la etapa no presenta complicación alguna. La velocidad y la distancia darán a esta jornada lo que el terreno no ofrece, si bien llegados a la costa será importante ver cómo sopla el aire en los kilómetros finales. Presumible sprint.

 

4ª etapa

Orbetello – Frascati (223 km)

La distancia, de nuevo con claridad por encima de los 200 km, y el terreno aparentemente ondulado, sí que auguran una etapa movida con final en Frascati, al sur de Roma.

Sin grandes cotas puntuables, el final con 5 km ascendentes y al que se va a llegar con kilómetros en las piernas, podría deparar las primeras diferencias. La subida de meta no presenta rampas muy duras (ronda el 5%), pero eso a veces puede hacer sufrir a los escaladores puros donde no pueden hacer valer su menor peso ante gente de potencia que sí pasa y se defiende en este tipo de rampas. Sin duda un final así provocará movimientos, quizás no en primera persona de la gente de la general, pero seguro que responden o siguen la marcha. El débil o el despistado pueden acabar pagándolo y dejándose unos preciosos segundos.

Teniendo en cuenta la distancia, el terreno ondulado y este final algo complicado, sobre todo por la longitud de la subida final, más que por su pendiente, podemos catalogar esta etapa como de media montaña, al igual que ha hecho la organización.

 

 

5ª etapa

Frascati – Terracina (140 km)

Dos subidas seguidas de inicio provocarán una fuga más o menos numerosa. A partir de ahí, y salvando otra pequeña cota a mitad etapa, el terreno es plano y sin complicación alguna. Será difícil evitar el sprint en una corta y rápida jornada que acabará de nuevo en la costa mediterránea.

 

6ª etapa

Cassino – San Giovanni Rotondo  (238 km)

Segunda jornada más larga de la presente edición, y de cinco etapas en línea llevamos cinco por encima de los 200 km: dato a empezar a tener muy en cuenta. Los puertos de la primera mitad de la prueba no son de entidad, pero sí dan un perfil a la etapa siempre ascendente, atravesando de oeste a este el país y en la primera parte la cordillera montañosa del mismo. La segunda parte de la etapa es más llevadera, una vez alejados del macizo montañoso, si bien el Giro tiene reservada una última sorpresa para el final con la subida a Coppa Casarinelle, que presenta unos números de 15 km al 4,4% de pendiente media. No es una subida dura ni mucho menos, pero si es bastante larga, lo cual unido a la distancia global de la jornada aumentará su dificultad.

Es difícil que ningún favorito real se mueva en las rampas del último puerto: puede ser una etapa para segundos espadas. Pero no cabe duda de que mostrar debilidad en el final puede ser una debacle. Se irá rápido y cuando se va así y no puedes seguir el ritmo, los segundos caen con gran rapidez. Segunda jornada de media montaña de la presente edición que, de momento y sin presentar ninguna ascensión rompedora, irá poco a poco erosionando a los corredores a base del desgaste que supone la acumulación de kilómetros.

 

7ª etapa

Vasto – L’Aquila  (185 km)

Cada vez que el Giro llega a L’Aquila sucede algo. El terreno siempre es sumamente complicado en esta zona. No hay grandes puertos, pero es un continuo subir y bajar, por carreteras que en numerosas ocasiones no están en buen estado (otro dato a tener en cuenta en la jornada de hoy). L’Aquila ha sufrido en los últimos años más de un terremoto, siendo una zona muy sensible a movimientos de placas tectónicas. No es una zona próspera y los destrozos que la naturaleza ha causado se notan.

Difícil volver a repetir una etapa como la del 2010 en la que pudo ganarse todo un Giro de Italia en una escapada numerosísima que casi dividió al pelotón en dos. La etapa de este año y pese a no tener un perfil excesivamente agresivo, es una etapa que el líder de un equipo y que tenga aspiraciones en la prueba debe marcar en rojo. Hoy no se ganará la carrera, pero sí se puede perder si no se está atento o muy metido en ella. Un perfil engañoso, que a buen seguro no mostrará la dureza del terreno, dará paso en el Km 130 al primer puerto de entidad de este Giro, Svote di Popolli: no es duro ni largo, pero es un puerto típico de la comarca y donde las pendientes se agarran como si tuvieran uno o dos puntos porcentuales más de lo que realmente tienen. A partir de ahí, y cosa típica de la zona, una vez coronado el puerto, no se baja, sino que se sigue subiendo por un pequeño altiplano durante 20 km más por carreteras sinuosas y deterioradas, que nos llevarán a un final muy complicado con continuas subidas y bajadas durante los 10 km finales y que acaba en un duro kilómetro final al 8%. Etapa mucho más complicada de lo que marca el perfil y que debería ser tomada con cautela por los aspirantes de la carrera, no despistándose ni un solo momento, y teniendo previsto hasta el más mínimo detalle como podría ser una avería mecánica en un momento inadecuado.

 

8ª etapa

Tortoreto Lido – Pesaro  (239 km)

La etapa más larga de la presente edición de la carrera discurre prácticamente en todo momento por la costa adriática. La breve incursión en el interior antes de regresar a Pesaro, donde está situada la meta, dotará de un final algo más quebrado a una etapa prácticamente llana. Las cotas no parecen sobre el perfil tener la entidad suficiente como para poner en aprietos a los hombres rápidos del pelotón.

Será la quinta etapa de las siete disputadas hasta la fecha que supere los 200 km y la cuarta que supere los 220. El Giro, que cumple su primera semana, no habrá sido cómodo para los corredores pese a no haber subido aún ningún puerto de entidad en todas las etapas disputadas por el momento. Al contrario que en otras ediciones no habrá habido una etapa de alta montaña en la primera semana o que subiera puertos de 1ª categoría, pero el desgaste del pelotón será importante por la distancia recorrida en estas 7 primeras etapas, cuya media es de 207 km.

 

9ª etapa

Riccione – San Marino (CRI)  (35 km)

Llegamos al primer punto caliente de este Giro. Es probable que en toda la primera semana los favoritos aún no hayan medido a fondo sus fuerzas unos contra otros. Hoy sí lo harán, individualmente, en una dura contrarreloj. Antaño la crono mixta era algo habitual en el Giro y el Tour. Hoy en día es una “rara avis”. El Giro hizo una crono similar a la de hoy, en el mismo escenario, en la primera semana de la edición de 1997. De una longitud notablemente inferior, no impidió que Tonkov, vencedor de la misma, marcará diferencias.

La primera parte es llana con una ligera tendencia ascendente. Llegados a Faetano (Km 22) se inicia una subida de 12,3 km a San Marino. Lo más duro es el comienzo de la ascensión con 5 km al 6,6%, sin bien el primero de todos ellos supera el 9% de inclinación. A partir de ahí hay un terreno muy suave hasta llegar a la localidad de Murata, donde hay 2 km en ligero descenso que darán paso a los 2,5 km finales al 7%.

Es una crono de regular bien las fuerzas y de mover grandes desarrollos. Será el primer punto caliente de la prueba y marcará sin duda las primeras diferencias entre los favoritos. A partir de ahí unos se verán en la obligación de atacar y otros en la de defenderse, y por tanto será un importante punto de inflexión de la prueba.

 

Por Rubén Berasategui

 

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