img
No entró en papel

Duro invierno… ¿Representa un impedimento para seguir disfrutando de nuestras salidas en bici? Posiblemente, dependiendo de lo rigurosa que sea la estación, o de las ganas que pongamos cada uno. Si queremos tomarnos un descanso o decidimos no arrugarnos ante los elementos, podemos salir ahí afuera -bien abrigados, que para eso disponemos de ropa con los mejores materiales- a disfrutar de una manera diferente del innegable cambio en el paisaje, haciendo de nuestras salidas cicloturistas algo realmente exótico: pedalear en condiciones diferentes, porque nuestra afición no ha de disminuir en invierno. Simplemente podemos cambiarla. Nosotros, desde estas líneas, os animamos a continuar con vuestras cabalgaduras en bici, como no podía ser de otra manera, pero buscando esos destinos que nos ofrezcan otro punto de mira, otra visión desigual de nuestras montañas cubiertas de nieve, que nos animará a experimentar y sentir de de semejante manera.

Será un buen momento para elevar nuestra mirada y dirigirla hacia los territorios de los esquiadores, que son los que en invierno dominan los puertos, tan aficionados como nosotros a la alta montaña, espacio blanco en invierno, y a los que debemos estar agradecidos porque han hecho posible que se hayan asfaltado pistas en dirección a las estaciones de esquí, carreteras que salen disparadas hacia el cielo.

Pero alguien puede preguntarse… ¿quién fue primero: el ciclista o el esquiador? La respuesta la tenemos en la historia del esquí en nuestro país, y ésta es antigua, ya que a finales del siglo XIX, este deporte de invierno ya era practicado en Navacerrada por noruegos que vivían en Madrid, si bien su expansión comenzó en la primera década del siglo XX hacia Pirineos y Sierra Nevada; porque no sólo era una incipiente modalidad deportiva, sino también un medio de desplazamiento de los habitantes de la alta montaña que les permitía romper su aislamiento en los meses invernales.

Por tanto, podemos comprobar que la nieve es pasado, presente y futuro, porque este oro blanco ha ayudado a prosperar muchos municipios deprimidos que, gracias a este turismo, han mejorado su nivel de vida, infraestructuras y comunicaciones.

Por Jordi Escrihuela
Fotos: Andoni Epelde
Localizaciones: Pierre Saint Martin, Chalets Irati, Soulor.